Como ya saben los personajes no me pertenecen, sino a la gran Stephanie Meyer, ni la historia, que es de Abbi Gliness, yo solo la adapto para mi diversión y su disfrute.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Capítulo 3

Edward POV

Esas malditas vacas vinieron corriendo cuando aparecí con el pasto. En realidad, sabían que era hora de comer y que yo tenía la mercancía. También era difícil hacer que esas hijas de puta marcharan como me gustaría, iban a pisotearme. Secándome la frente con la toalla que Charlie me había dejado esta mañana diciendo que la iba a necesitar muy pronto, me senté en la puerta trasera del camión y cogí el termo de agua helada que también me había traído. Casi se me acababa. Tenía que estar por lo menos a treinta y cinco grados, y ni siquiera era la hora del almuerzo. Había estado esperando a que esa pequeña rubia con botas apareciera y me diera una breve distracción. Parecía del tipo fácil. De la especie de sin ataduras. Necesitaba algo para desahogarme. Especialmente si iba a tener que ver a Bella Swan pavonearse en un bikini y diminutos pantalones cortos todo el maldito día, recordándome que se encontraba fuera de mis límites.

Bella no era la primera chica que había tenido que negarme a mí mismo. Me negué a tocar a Alice pero por diferentes razones. Era mi mejor amiga. La respetaba. Quería saber que cuando avanzáramos a una relación, la cual incluyera sexo, que sería mi única. Eso nunca sucedió. Honestamente, dudaba que alguna vez hubiera ocurrido. Incluso si Jasper no hubiera llegado. Solo que yo no era un chico de una sola mujer.

La diferencia con Bella era que la única razón por la que no la estaba tocando era porque su padre me colgaría de los huevos, luego me quemaría el trasero y podría darle un beso de despedida a mi beca. Bueno, eso y a la chica no parecía que yo le agradara mucho. Pero quería una probadita de ella. Demasiado. Realmente demasiado. Tenía un temperamento tan caliente que sería divertido ver cómo era durante el sexo. Sacudiendo mi cabeza, me levanté y cogí mi toalla para meterla en el bolsillo trasero. Preguntándome si incluso estaría pensando en ella si no estuviera tan fuera de los limites. El conjunto "querer lo que no se puede tener" era algo que siempre me fastidiaba endemoniadamente.

—¿Estás listo para ir por algunas pacas de heno? —preguntó Seth mientras caminaba al lado del camión.

—En realidad no, pero no creo que tenga elección —respondí con una sonrisa. Era un buen tipo. Bella probablemente no salía con él porque era condenadamente bueno para alguien como ella. Necesitaba una mano fuerte. Alguien que no pudiera atropellar. ¡Alguien que no tenga miedo a nalguear su trasero y pararla! Tuve que dejar de pensar en ella. Era el juguete de "no tocar".

—No es tan malo. Además, siempre podemos ir a saltar al lago y refrescarnos. Es lo único que hacer durante todo el día con este calor.

Había visto el lago ayer cuando Charlie me había llevado en su camión para mostrarme la propiedad. El lago era artificial y corría a lo largo detrás de tres propiedades. La de los Black, que eran los padres de Seth, esta y la de los Stanley. La familia de la pequeña y caliente Jessica Stanley, podría pensar en algunas divertidas actividades con las que ella y yo podríamos entretenernos en ese lago.

—Estoy sin agua. Necesito más antes de que nos vayamos.

Seth miró a la casa luego a mí. —¿Te importa si yo voy a buscarla por ti?

Podía oír el tono de disculpa en su voz. Eso fue raro. ¿Le apenaba que a su chica yo no le agradara? La mayoría de los chicos estarían encantados.

—No, en absoluto. Estoy seguro de que Bella prefiere que tú vayas.

Seth suspiró. —Sí, lo haría.

La gente de estas regiones era rara y extrañamente amable, pensé que había manejado a Bella bien ayer por la tarde en la cocina. Seth rió y me sacó de mis pensamientos sobre Bella. —Parece que tienes compañía, de todos modos.

Jessica Stanley se pavoneaba hacia nosotros con otra ajustada camiseta. Esta era de color rosa. Rosa pálido. Y la chica no tenía sujetador. Guau. No andaba con juegos. Sí, Jessica Stanley y yo nos llevaríamos bien.

—Voy a regresar dentro de poco —dijo Seth antes de dirigirse hacia la casa.

Jessica Stanley se detuvo frente a mí y ladeó su cadera hacia un lado colocando sus manos en los bolsillos traseros de sus shorts de jean cortados. Esa postura hizo que sus pechos sobresalieran y la marca de sus pezones estaba ahí para mi placer visual.

—Entonces, ¿tendrás descanso en cualquier momento? —preguntó, mirándome con una sonrisa de "cógeme ahora" en su rostro. Era verdaderamente una maldita tentación. Podría tener esos pequeños pantalones cortos ajustados fuera y a ella inclinada sobre mi cama en poco tiempo. Pero algo me detenía. Tal vez era la forma inocente de sus rizos rubios cayendo sobre sus grandes ojos marrones o tal vez era algo más que moral. Tal vez era el hecho de que sería más difícil deshacerme de ella aquí en el campo una vez que hubiera terminado con ella.

—Iré por pacas de heno. Seth fue a conseguir un poco de agua —expliqué, asegurándome de que entendiera lo decepcionado que me sentía por no poder ver esas pequeñas pechos turgentes desnudas.

—Oh… bueno, ¿tal vez esta noche te gustaría venir al lago? Haré una fogata e invitaré a unos pocos amigos. Mis padres estarán fuera de la ciudad… —Su voz se fue apagando. No obtener algo de alivio sexual de este bonito y pequeño ejemplar iba a ser difícil. Pero no iba a rechazar su oferta de tener un plan esta noche. Ya estaba aburrido hasta el cansancio.

—Necesito de una buena cerveza fría. ¿Alguna posibilidad de que estén disponibles? —le pregunté.

Jessica asintió y mordió su labio inferior de manera juguetona. Sí, ella esperaba más esta noche. Tal vez solo debía tener a una mujer en mis brazos por un rato. Nada de sexo, solo algo de diversión. Joder, necesitaba algo.

Comprobé para ver si Bella o su padre se encontraban cerca o podrían vernos antes de cerrar la poca distancia que Jessica Stanley había dejado entre nosotros. —Suena como una buena oferta —Bajé la voz y puse una mano en su cadera. Su boca hizo una pequeña y redonda O mientras la jalaba contra mí—. ¿Crees que es posible que te sientes en mi regazo mientras me bebo esa cerveza?

Su respiración se fue acelerando y los pechos que quería que yo notara se balanceaban contra mi pecho. Deslicé mi mano por sus costillas hasta que mi pulgar rozó la parte inferior de su suave pesado pecho. Sí, eso era agradable. Necesitaba jodidamente relajarme. Se las arregló para asentir mientras me miraba. Sus ojos castaños eran bonitos, pero no lo suficiente para que yo aguante a una mujer pegajosa el resto del verano. Ese recuerdo me hizo resbalar mi mano y dar un paso atrás.

—Te veré esta noche, entonces —contesté, repentinamente agradecido de que Seth se dirigía hacia nosotros.

—Está bien —suspiró y me dedicó una última sonrisa antes de girar y correr hacia la casa. Mierda. Me pregunté si iba a decirle a Bella acerca de esto.

No había hecho nada malo. Quizás Bella no iría corriendo con su padre para decirle que andaba jugando con las pechos de Jessica Stanley. Pero de alguna manera… en serio lo dudaba.

Bella POV

Mi cara se sentía caliente. Me alejé de la ventana del baño y cerré los ojos con fuerza. Cuando había visto a Jessica pavonearse hasta Edward debí haberme dejado de lavar las manos y apartarme de la ventana. No. Cuando me di cuenta de que Edward estaba sin camisa y vertiendo lo último de su agua sobre su pecho desnudo debí haber dejado de mirar. Sin embargo, no lo había hecho. No pude. Había sido fascinante. Nunca había visto un pecho o unos brazos como los suyos. Eran tan… tan… tan esculpidos y musculosos. Me abaniqué el rostro contenta de haber tenido un momento para recuperarme antes de que Jessica me encontrara aquí.

Jessica había estado muy cerca de ese pecho desnudo. Esas grandes manos curtidas habían tocado su cintura y por lo que pude ver habían tocado un poco más que eso. Me sorprendía que Jessica no se hubiera desplomado en el suelo. ¡La chica no tenía ni siquiera un sujetador! ¿No tenía vergüenza? Me dividía entre el asco y los celos. Sí, bien podría admitirlo. Sentía celos. El tipo era espléndido y Jessica era libre para disfrutar de lo espléndido que era. Estaba celosa de eso. Porque sabía que yo no lo era. Yo nunca sería libre.

Incluso si mi padre aprobará a alguien como Edward, yo nunca podría seguir adelante con alguien que no llenara los zapatos de Jacob. Jacob querría que siguiera adelante y no estaba segura de poder hacerlo. Si lo hacía… Si alguna vez lo intentaba—tendría que ser con un chico que Jacob aprobaría. Edward Cullen nunca sería ese tipo.

—¡BELLA! ¿DÓNDE ESTÁS? —gritó la voz de Jessica Stanley por el pasillo mientras se acercaba a la puerta del baño que sabía iba a golpear en cualquier momento. Tomando una respiración profunda me limpié las manos en la toalla y abrí la puerta.

Jessica sólo se había detenido frente a la puerta y tenía su puño listo para golpear.

—¡Ahí estás! ¡Oh Dios mío, Bella! Creo que besaré a Mack la próxima vez que lo vea. Juro que mi cuerpo nunca ha estado tan loco por un chico nunca. Edward me hace sentir como si acabara de tener el mejor orgasmo del mundo cuando no ha hecho nada más que sonreírme con esos deliciosos labios suyos. QUERIDO SEÑOR, TEN PIEDAD su pulgar tocó mi pecho y estoy más que segura que tuve un orgasmo allí mismo en tu patio. —Jessica empujó más allá de mí, cerró la tapa del inodoro, se dejó caer sobre ella y comenzó a abanicarse—. Iré con todo y lo haré con él esta noche. No me importa que apenas lo conozco. ¡Quiero a ese chico desnudo! ¿Lo has visto por ahí sin camisa?

Sí, lo he visto.

—No tengas sexo con él, Jessica. Probablemente tiene alguna enfermedad. Estará follándote hoy y pasando a otra persona mañana. No le des esa parte de ti.

Pero seguramente me iba a morir de la envidia al escucharla revivirlo una y otra vez.

Jessica Stanley rodó los ojos. —Bueno, Bella. Él no tiene una ETS. Eso es una tontería. No es como si follara con prostitutas. El chico puede escoger y elegir. Además, me aseguraré de que usemos un condón. De todos modos, ¿a quién más va a pasar? Está atascado aquí todo el verano. Aparte de ti y de mí, nadie más viene por aquí para que pase a otra.

Pensé en las chicas que estarían en la fiesta del lago esta noche y me pregunté si eso nunca habría pasado por su cabeza.

—Kate y Irina vienen esta noche, ¿no? —Le pregunté, apoyando una cadera contra el fregadero.

Jessica frunció el ceño por un momento y luego levantó la mirada para encontrarse con la mía. —Kate volvió con Garret e Irina está saliendo con Laurent Morris, sabes que el chico fue mariscal de campo en Sea Breeze en nuestros años junior y sénior. Jacob lo superó en la final del campeonato y nos… —Se fue apagando, como siempre lo hacía cuando mencionaba el nombre de Jacob. Era como si tuviera miedo de que me echara a llorar y me cayera al suelo. No podía culparla. Había sido así durante más de ocho meses después de que Jacob fuera asesinado. Aparte de Seth, me había cerrado a todos los demás durante esos meses. Jessica había estado en la universidad la mayor parte de ese tiempo por lo que no había sido tan difícil esconderse de todo el mundo. Seth había abandonado ese semestre y yo había estado tan envuelta en el dolor que no había pensado en cómo mi dolor lo afectaba. Cuando había oído a mi padre hablar con Seth una noche después de que él pensó que yo me había ido a la cama, comprendí lo que estaba haciendo con él. Papá le había dicho que tenía que volver a la escuela ese otoño. No podía quedarse aquí conmigo para siempre. Seth se había negado a dejarme.

Había hecho todo lo que pude para demostrarle que estoy mejor. Que podría hacerlo sin él. Al final había sido inútil. Se había matriculado en una universidad local y viajaba diariamente. Por el semestre de invierno me había inscrito también. Viajábamos juntos. Había funcionado.

Ese fue nuestro último verano. Las cosas cambiaban. Seth quería ir a La Universidad Estatal de California. Tenía familia en California y quería conseguir un apartamento con su primo. No tenía idea de que yo sabía todo esto. Pero lo hacía. Yo hacía todo lo posible para demostrarle que podía decirme sus planes. Estaría bien. Ya era hora de que viviera su vida y dejara de sostener mi mano.

—No fue mi intención… —La voz de Jessica interrumpió mis pensamientos y me di cuenta de que pensaba que mi silencio era debido a su mención de Jacob.

Sonreí. —Está bien decir su nombre. No quiero fingir que no existió. Puedo oír su nombre ahora y no desmoronarme. Jacob fue la parte más importante de mi vida durante dieciocho años. Me gusta recordar cosas sobre él —aseguré, extendiendo mi mano para apretar su hombro.

—Fue increíble ese juego. Nosotros éramos pronosticados los perdedores y él dominaba ese campo. Mostró a todos los cazadores de talento que era el mariscal de campo y que Laurent Morris no era tan bueno después de todo.

La sonrisa de Jessica era triste. —Sí, lo hizo, ¿verdad? ¿Por qué no tomó esa beca en Carolina del Sur para el fútbol?

Mi pecho se apretó. No estaba preparada para eso por el momento. Sacudiendo la cabeza, me incorporé en mi postura relajada. —Porque dijo que la vida era algo más que fútbol. Quería que su vida significara algo más.

Eso fue todo lo que podía manejar. Me di la vuelta y caminé hacia la puerta. Necesitaba un momento. Volví a pensar en ese día, él había dejado el campo de entrenamiento y yo había llorado a moco tendido rogándole que no se uniera al ejército. Le había prometido que me iría a Carolina del Sur con él. No tendríamos que estar separados y estaría a salvo. Lejos de armas y bombas.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Les debo una enorme disculpa por no haber actualizado en estas dos semanas pero tenía… mejor dicho tengo problemas con mi internet y al parecer va para largo. Pero no se preocupen que no voy a dejar tirada la historia, ya tengo varios capítulos listos asi que tan pronto consiga una conexión le subo uno o dos capítulos más.

Finalmente gracias por sus follows, sus favorites y sus reviews son el motor que me inspira a seguir y ya saben cualquier queja o comentario no tengan miedo a comentar. No muerdo, al menos que seas Emmet. =0P

Hablando de Emmet acabo de ver Arena, película que protagoniza junto a Samuel Jackson y se me hizo tan raro verlo con el cabello rubio y más, verlo tan serio y peleando hasta morir. Ya no es mi tierno e infantil vampiro. U_U Si les gustan las películas de acción véanla….

Un beso y un abrazo

Elisse