Capítulo 2
¿Ser hombre de nuevo?
Viry abrió sus párpados, le pesaban como si los tuviera pegados, se sentía aturdida, y era obvio que hasta mareada... Hizo el mero intento de moverse un poco, y fue cuando se dio cuenta de que le era difícil, abrió más los ojos, notando que veía un poco borroso; y además el estado en que se encontraba. Inmóvil de pies y manos, se espantó, comenzó a gritar al recordar qué le había sucedido ― ¡Heeey! ¡Sáquenme de aquí! ¡Sé que estás ahí, Crimson! ¡Tch!...No te saldrás con la tuya.―
― Oh vaya... ― Expresó Algy ― Wold, la chica ya despertó; y es muy ruidosa. ― Informó el mono, viendo la cámara de seguridad de dicho cuartucho, mientras estaba sentado en su silla muy cómodo.
El lobo asentó con la cabeza ― Pues qué se le va a hacer... ― Dijo, poniéndose en pie de su costoso asiento de piel ennegrecida.
Fue hasta donde la chica, la cual escuchó los pasos del lobo. ―…Deja esta broma de mal gusto... Sácame ya de aquí, o verás cómo te... ―
El lobo se detuvo antes de llegar a la celda; y sonrió con tal descaro diciendo ― ¿…O qué? No estás en una posición muy cómoda que digamos; para negociar en estos momentos. ¿Qué me puedes hacer tu, eh? ― Le incitó de cierta manera, causando que se sobresaltara por su insolencia, a lo cual ella le miró enfadada. ―Esa mirada me agrada, mujer ― Comentó a manera de fastidiarle aún más.
―Grr... Maldito... ― Gruñó entre dientes.
―Vaya, vaya... Cuidado con esa boquita que tienes, yo que te hacia ver como una linda y tierna señorita. Veo que eres más de lo que aparentas, así me agradas más ―
― ¡Bah! ¡Cierra la boca! ― Exclamó con disgusto, y en seguida trató de ponerse de pie como pudo, Wold notó la intención de la chica, soltó un ― ¡Oye...No! ― Sonando alarmado.
Viry al lograr incorporarse, se lanzó; iba contra esos barrotes luminosos, el lobo los desactivo deprisa, antes de que se hiciera daño, pero por el fuerte impulso que aplicó la chica al aventarse, se impactó contra el corpulento de Wold.
El sonido seco y audible se oyó, sin llegar a los oídos del otro pasajero. Wold quedó en el piso, sobre él la tenía a ella que apenas se erguía de nuevo, y se apoyó con sus rodillas, mostrando una mirada muy furiosa. ―…Eres un... ― Le propinó un cabezazo; justo debajo de su quijada, lo cual el lobo pudo opacar gracias a que atravesó sus manos, y detuvo la cabeza de la chica que gritaba y se remolineaba ― ¡Déjame, déjame! ―
― ¡Tranquilízate entonces! …O te volveré a inyectar, así sirve que no molestas durante el viaje. ― Dijo en tonó fastidiado.
La chica escuchó, expresó un ligero ―Ah... ― Se detuvo, Wold sintió que era seguro dejarle, y ella alzó su vista diciendo ― ¿Qué es lo que quieres? ―
―Buena pregunta, bien pudiste comenzar por ahí. ― Dijo en su típico tono.
―¡Gaaah! ¡Ve directo al grano...! ― Demandó con hostilidad la joven.
―Oye, oye… Dije que te tranquilizaras. Primero… deberías dejar que me ponga de pie ¿o estás muy a gusto así? Porque me resulta más fácil tomar la iniciativa; estando tu atada…―
―¡Ja! ― Expresó Viry con incredulidad, luego se acomodó un poco más, y sin despegar sus rodillas del piso, alzó su torso y le dijo lanzándole una mirada muy retadora al lobo, dijo ― Anda… Inténtalo… Es lo que querías desde un principio, ¿no? ―
Wold, se asombró, sonrió muy gustoso diciendo ― ¿Estás segura? ― Le miró con picardía.
La humana se inclinó a él, hasta casi llegar a su cara, y le volvió a repetir ― ¿Qué esperas? ― Sonó muy, pero muy seria.
El lobo decidido, le tomó del hombro, y llevó la otra mano a su rostro, chocando levemente sus frentes, la chica no dejó de verle de manera intimidante, mientras que aquél otro hacía lo mismo, soltó una sonrisa ― ¡Mph! Es una lástima… Pero no me meto con mi mercancía…― La soltó como si no fuera nada, arrojándola a un lado.
La chica le miró confusa y preguntó ― ¿Qué quieres decir con eso? ¿Por qué me llamas mercancía? ―
El lobo terminó por ponerse de pie, y se sacudió un poco, mientras le veía con una ceja arqueada; y claro sin faltar su blanca sonrisa ―…Eso es lo que eres en esta nave. ― Viry abrió sus ojos con sorpresa ―…Que no se te olvide que soy un mercader, mujer…―Enfatizó aquella palabra con cierto cinismo.
Mientras, Ciudad de Corneria:
―De verdad lo sentimos, Falco… No fue nuestra intención…― Comentaba Fay, a manera de disculpa, y sonando con culpa. Ya en el cuartel principal, Lombardi sorprendido por lo que sus oídos oyeron de la boca de ambas chicas, y teniendo en cuenta a aquel lobo llamado Crimson, se molestó mucho.
Charlie, permanece recargado en una pared, se le notó muy sereno, para ser un momento crítico y preocupante.
―Tranquilas… ― Dijo Wolf, acercándose al par de jóvenes, que se sentían un poco responsables. ―…Ya hemos tomado cartas en el asunto para poder ubicarla… Pero no ha habido ningún reporte algún tipo… Si ese tipo trabaja en los barrios bajos, es probable que ya…― Guardo silencio, arrugando su ceño, con ganas de no decir lo último de su frase, que todos esperaban expectantes ―…se haya ido de Corneria. ―
― ¡De qué hablas! ―Gritó Falco molesto.
Wolf se impresionó por su actitud, y respondió casi seguro ―…Es lo más probable. Hasta yo tengo conocimiento de cómo salir sin ser detectado, los sistemas de seguridad por más perfectos que sean, siempre tienden a tener un defecto. Y ese tipo sabe mucho más de lo que aparenta. ―
―Hablas como si le conocieras… Y apuesto a que así es… Pues le hablaste muy amistoso cuando lo vimos…― Mencionó con su típica voz grave el conejo, Charlie, mientras se acercó a un costado del lobo sin quitarle una mirada muy penetrante.
―…Sí… E-estás en lo correcto. Le conozco…― Dijo Wolf como si no tuviera opción.
―¿Eh? ― Expresaron los demás, excepto por Charlie.
―¿Y…? ― Inquirió el halcón.
―Lo que yo sepa no tiene importancia, no es esencial para saber su paradero. ― Contestó Wolf.
―Pero podría servir en algo. ―Interrumpió, Charlie
―Mmh… él sigue siendo un maldito mercader después de todo…― Dijo un tanto gruñón el lobo gris.
―¿Qué quieres decir? ― Preguntó Miyu con extrañez.
―Debe seguir en lo mismo… Él no solo se especializa en objetos de gran valor, armamento robado, y fraude… También es un tratante de especies exóticas… Es lo último que oí de él hace ya algunos años…― Respondió Wolf, yendo a una silla plateada, a lado del halcón azul, que se encuentra más al centro.
―E-especies exóticas… ¿Te refieres a un animal, como esos que vemos en un zoológico? ―Dijo a manera de reclamo el halcón
―…Algo así… ― Suspiró con pesadez el lobo al recargarse en sus rodillas.
―¡¿Eh?! ¡No bromees! ― Exclamó el halcón, colocándose frente a él.
Wolf levantó su vista violeta, y le miró muy serio, respondiendo a su reclamo ―No es broma, Falco. Trata de calmarte, que no es tiempo de ponerse histérico. Debemos informarle de esto a su padre…―
―Pero si el…― Sonó en un tono intranquilo.
―Lo sé… Primero iré a ver a Peppy, bueno… Iremos los tres. ―Miró al par de chicas, diciendo― Gracias por la información, y como dije antes. No se preocupen, sé que todo saldrá bien. ―
Fay le miró con mucha seguridad, causando que se ruborizara un poco y dijo antes de que le diera la espalda. ―Sí que eligió bien. ―
Wolf quedó de perfil y perplejo por el comentario al principio, lo entendió y le respondió con una sonrisa, al mismo tiempo se giró, diciendo ―…Gracias…― Sonó como si sintiera orgulloso, y así lo era.
Mientras tanto:
Wold ha soltado a la humana, la cual al sentirse liberada, aprovechó para darle su merecido. Le aturdió golpeando ambos oídos, y le pescó de su chamarra bicolor; negra y roja, para poder darle un rodillazo en el estómago o donde se pudiese. El lobo apaleado, soltó un poco de aire, por el impacto del golpe, y se quejó al punto de caer de rodillas, logró detener su caída con una mano; con la que se apoyó, mientras la chica se apresuró en salir del cuarto, pero para su sorpresa…
―Deberías dejarla atada…― Dijo Algy, despreocupadamente, apuntándole en la frente con un blaster personalizado.
―Ay, ay, ay…― Expresó el otro quejumbrosamente ―…Sí que tienes una buena patada. ―Dijo Wold quien apenas se incorporó del suelo, y miró la espalda de la chica, se aproximó, puso una mano en su hombro, diciendo ― Tal vez tengas razón Algy. Deja eso, que muerta no nos sirve. ―
El mono desde la entrada, le clavó la mirada de mala gana a la humana, y sin decir nada, dejó de apuntarle y guardó el arma.
―Déjanos a solas… Estaré bien. ― Dijo Wold tranquilamente, ya dejando su daño a un lado.
―Como digas. ―Contestó el mono, volviendo por donde vino, aquella puerta se cerró frente a la cara de la humana.
―Deberías calmarte, mujer… Eres realmente una salvaje. ―Dijo Wold, rascándose la nuca sin mucha preocupación, yendo hacia el otro extremo del cuarto, un par de metros de la humana.
―Me has llamado mercancía…― Apuntó a la puerta, mientras se giró a verle furiosa ―…y aquél tipo me ha llamado perra… ¡Debería seguir moliéndote a golpes…!― Amenazó yendo a paso rápido y preparando sus puños.
― ¡Qué te estés quieta, te digo! ¡Santo cielo! ― Exclamó el lobo, causando que la chica se sobresaltara y se detuviera antes de llegar a él. ―…Ahora, solo quiero hablar… ―
Viry le miró; como si estuviera pasmada y se calmó un poco, miró al lobo oscuro ir a una esquina, en donde parece haber tomado un objeto pequeño. ―Voy a ser sincero contigo… ― Dijo, volviendo a ella. Le mostró una especie de mecanismo metálico, con unos botones digitales, presionó uno de ellos, y la chica comenzó a convulsionarse, y echar gritos que trató de soportar, una especie de electricidad corría por su cuerpo, dejando que no pudiese estar más de pie, terminó por caer al piso, que hasta le causó una parálisis momentánea.
―…Eso sucederá cada vez que te exaltes de ese o de cualquier otro modo conmigo… ―Advirtió, pero sonó más a una amenaza. La chica le miró, mientras aún se estremecía de un momento a otro del suelo.
Wold, tomó una silla, la arrastró hasta a un costado del cuerpo femenino, y se sentó del otro lado, apoyando sus brazos en la orilla del respaldo, diciendo mientras la observaba de manera frívola… ― Se te pasara en un momento… El efecto dura unos tres minutos más o menos… ― Dijo él.
Al pasar ese tiempo, la chica se pudo mover, se incorporó haciendo uso de una pared cercana a ella, para lograrlo. El lobo la observó desde su asiento y le dijo. ― Será mejor que te cambies de ropa… ―
―Eeck… ― Soltó una queja ahogante ― ¿…Qué dices? ― Recargó su espalda en aquella pared fría, que le permitía seguir de pie.
―Lo que oíste ―Respondió sin preocupación, se levantó del asiento, diciendo en voz alta ―Algy, tráeme la ropa que deje en el puerto, cerca de mi consola. ―
―…Ya voy ― Contestó el mono por una bocina.
El lobo se giró a verla con una sonrisa, la chica seguía enfadada y tal vez dolida, y solo le volteó la cara con indiferencia.
―Mejor me hubiera aventado de la moto cuando pude ― Musitó para sí misma, pero Wold le escuchó, expresando su opinión.
―Pues lo hubieras hecho, mujer. ― Se acercó a ella, diciendo ― Pero habría sido una pena… ― Levantó una mano para llevarla al rostro humano de la joven ―…Un terrible desperdicio de…― Tomó un poco de aire, el cual exhaló con pesadez, mientras la veía ―…bueno, tú me entiendes y además exótica... ― Negó con la cabeza, aun diciendo ― No me conviene eso…― La chica solo le veía, penetrantemente a esos ojos azules, pero de igual modo, él le intimidaba y no quería permitirle sentir que era así. Muy dentro de ella, temía, y era difícil saber lo que pasaba por la mente del sujeto frente a sí.
Se escuchó el abrir de la compuerta, y el mono se acercó con una bolsa negra de piel. ―Aquí esta. ― Se giró el lobo para tomarla, dándole la espalda a la humana, y alejándose un par de metros siquiera, Viry se percató, sintiendo que aquél había bajado la guardia, así que quiso volver a intentarlo… Wold apenas y se volteó de nuevo, y cuando la tenía justo enfrente, la chica cayó dramáticamente al suelo. Algy había presionado su propio dispositivo.
―Oh…― Expresó el lobo con poca sorpresa ―…Olvide mencionar que él también tiene el suyo…― Sonrió maliciosamente.
Viry apretó su mandíbula, era dolorosa esa tremenda ráfaga de voltios, y como pudo dijo ―Eeck… C-cínico…― Wold se aproximó a ella, y se puso en cuclillas, sacó de nuevo una jeringa diciendo ―No me dejas otra opción…―Sonó lamentable.
A lo que la humana se asustó, inútilmente se hizo un poco hacia atrás, sintió el tacto de aquél, y luego el piquete… Su cuerpo dejó de responderle al cabo de unos cuantos segundos.
―Insisto en que deberías amarrarla o dejarla en la celda. ― Comentó Algy, cruzándose de brazos, colocándose a un lado del lobo.
―No es necesario tanta rudeza, que no es estúpida. Ya entenderá o yo mismo me encargaré... ― Dijo el lobo viendo el cuerpo flácido de la humana, en el piso.
Momentos después:
―Hasta que despiertas…― Escuchó Viry, quien apenas abría los ojos, unos segundos bastaron para que captara bien, se incorporó de la cama, quedando aun sentada en medio de ella, y volteó a ver el bulto de Wold, que la veía sonriente.
―…Otra vez, tu… Pensé que había tenido una pesadilla… O bien, aún sigo en una…―
― ¡Ja! Qué graciosa…― Se puso de pie de donde estaba el varón acercándose poco a la cama, y le entregaba, aquella bolsa negra mencionada anteriormente ―…Toma…― Espero a que ella se lo quitara de la mano.
Viry donde quiso tomarla, se dio cuenta que estaba esposada, dejó las manos al aire, y miró molesta al lobo que seguía esperando a que tomara dicho objeto. ―Ah… Sí, eso es por no portarte bien. ―
―Deja de degradarme como si no fuera más que una mascota. ― Dijo ella con cierta impotencia, y por supuesto molesta.
―Pues tal vez eso seas… No tengo la menor idea de para qué te pidieron. ― Respondió él con cierta indiferencia.
Escuchó con sorpresa la humana e inquirió ― ¿Cómo? ―
Wold, le lanzó la bolsa, que cayó justo en su panza, la chica agachó la mirada, y enseguida la abrió para sacar el contenido, al momento de palparlo, se dio cuenta que era suave, y lo sacó, abrió los ojos con mucha impresión, y volteó de nuevo al lobo, que se inclinaba para acercarse a ella y quitarle dichas esposas de láser, dándole un poco de libertad al menos.
Atónita la chica balbuceó ―…E-esto… ¿Q-qué significa esto? ― Preguntó aún confundida, pero sonando indignada.
Wold se alejó un poco de ella, y respondió ― Es ropa… ¿Qué otra cosa puede significar? ― Respondió lo evidente.
―¡Sí! ¿En serio? ¡No me digas! ― Contestó malhumorada y con sarcasmo, se levantó de la cama, dio un par de pasos con esas ropas, mostrándoselas en la cara ― ¡Son para un hombre! ― Exclamó con inconformidad.
―¿Y eso, qué? ― Dijo sonando apático ― Yo no tengo ningún inconveniente de que tengas que pasarte por hombre… Uhm… ― Se llevó una mano a su mentón ― Al contrario lo encuentro bastante interesante ― Dijo Wold observándole pícaramente.
― No sé en qué sentido te refieres con eso… ― Contestó apenada la joven humana mientras sostenía el ropaje en sus manos.
El enorme lobo se aproximó con la misma sonrisa y su vista puesta en aquel cuerpo femenino que tenía enfrente, tomó bruscamente de las muñecas haciendo que soltará las prendas, la jaloneó hacia él diciendo ― Veo fantástica la idea de hacerme pasar por gay ― Sonrió.
Viry se sorprendió mucho y frunció el ceño, se lo quitó de encima exclamando ― ¡Pero qué rayos…! ― El lobo le interrumpió de golpe diciendo ―Tomaremos una ruta cercana a la nebulosa, sector Z… Hay una pequeña base oculta más allá, habitable, y ahí no hay mujeres, básicamente está prohibido… Es peligroso que vayas siendo lo que eres, capaz y abusen de ti. ― Se encogió de hombros indiferente, aun diciendo ―Aunque igual no tienes un cuerpo que llame la atención. ― Dijo para fastidiar a la joven.
―¡Qué grosero! ― Exclamó molesta la humana.
Wold le tomó del mentón suavemente diciéndole de manera sutil ― ¿Segura que tienes 22? ―
―¡Tch! ― Le dio un azoté a aquella mano masculina cubierta por un guante negro, afirmando ― ¡Claro que sí! ―
―¡Uhmp ja, ja, ja! Está bien, está bien… No te enojes… ― Le tomó de la cabeza acariciando su castaña cabellera; como si fuese una niña pequeña cuando hace un berrinche, cosa que le molestó aún más a la humana.
―Grr… ¡No hagas eso! ― Se alejó para que no le tocase más, le dio la espalda tomando la ropa caída, y casi echando humo por los oídos de lo enojada que se encuentra.
―Tranquila… luego te saldrán arrugas…― Comentó el lobo.
―¡Ya cállate! ― Gritó la joven ― Si quieres que me cambie, debes salir. No dejaré que me veas. ―
―…No, debo vigilarte… ― Respondió de manera distinta, sonando con autoridad.
Viry abrió sus ojo de sobremanera, y roja de vergüenza replicó ―¡Estás loco! ¡Eres un pervertido! ¡No me cambiaré si estás aquí! ―
―Pues no lo hagas. Solo no podré cuidar de ti si llegas así a la base…― Le contestó muy serio.
―¡Entonces así me quedo…! Mejor muerta, antes de que me dejes con quien sabe quién ― Se cruzó de brazos descontenta, dándole la espalda.
―¿Estas segura de eso? ―Escuchó que se le acercó, pero sonando de aquella misma manera, seria y severa. Ella se giró solo para verle frente a sí, con un aire diferente, se puso inquieta como si algo saliera mal.― Llagaremos antes de que Wolf, nos alcance… ― Mencionó el lobo.
―¿E-eh? ― Expresó la chica un poco confundida.
―Estoy al tanto de lo que hace ahora, Algy es bueno en lo que hace… Después de todo trabajo con su equipo. ― Comentó él a manera de explicación.
―Estás diciéndome…―
―Es obvio que tiene que venir a rescatarte, pero igual si lo hiciera no se lo dejaría tan fácil. ― De repente el lobo actuó de otra manera, pareciendo más adverso, la tomó por el cuello con una sola mano, dio unos pasos junto con ella, y la pegó contra la pared, escuchando cómo le cortaba el aire, le miró penetrantemente a sus ojos color marrón. ―Será mejor que te vistas, ya. Llegaremos en dos días a este paso… ― La soltó, Viry tomó un buen trago de aire, doblándose hacia un lado, y comenzó a toser, sintió las manos del lobo que la tomaron de la cabeza, obligándole a darle la cara y sonó compasivo, pero a la vez muy amenazante ― …Y puedes estarte tranquila, que yo mismo me encargaré de que tengas un plácido viaje…― Viry le tomó de las manos como si quiera quitarlo, sintió ese mismo sentimiento de temor, su cuerpo comenzó a temblar, no parecía el mismo cínico y coqueto lobo, se dio cuenta de que realmente era de temer.
Solo cerró sus ojos, y Wold entendió aquel gesto. ―Me alegro que lo comprendas. ― La soltó para darle espacio, caminó de nuevo a la silla, y tomó asiento sin quitarle su azulada mirada de encima, se puso cómodo, recargando su barbilla con una mano.
Viry dedujo casi inmediatamente, que no saldría de la habitación. Optó por darle la espalda, y sin más comenzó a desvestirse, sintiendo cómo aquél lobo le clavaba la mirada. Se desabrochó el cinto, y se quitó aprisa las pesadas botas negras, se deshizo del pantalón, y tomó el otro nuevo, se lo colocó, terminó por quitarse la chamarra con el logo del Star Fox, y su nombre grabado en ella, la tiró a un lado, y se quitó una especie de chaleco rojo, ya dejando visible su espalda, Wold dibujó una sonrisa pícara en su rostro, diciendo ―Deshazte del sostén, y usa las vendas que te di, están en la bolsa, sabes que debes hacer con ellas, ¿no? ―
Viry se avergonzó más, volteó su cabeza buscando con la mirada la bolsa, y se dio cuenta de que la tenía él justo en sus piernas, cerca de su entrepierna. ―Pero qué… ― Pensó la chica muy molesta, sin objetar siquiera se aproximó a él, cubriéndose con sus brazos su pecho, justo para tomar el objeto en una mano, pero al acercarse más y más, deseaba tanto poder golpear al lobo, lo pensó mucho, y notó con su vista que en la mano masculina del tipo, él traía preparado ese maldito dispositivo de tortura. Así que simplemente dejó de lado sus ansías de darle una paliza, solo tomó la bolsa sintiendo cómo el otro sonreía de satisfacción por verla en estado sumiso.
―Date prisa ― Comentó impaciente, causando un sobresaltó a la chica que casi suelta el objeto. Rápidamente volvió a la cama esta vez, y se sentó en ella dándole la espalda al lobo, y comenzó a ponerse las vendas para apretar su busto, de prisa tomó una camisa blanca del tipo corte italiano, de manga larga, que acompañó con un chaleco color verde militar con buenos bolsillos, y unos guantes negros.
―Ya estás lista… Digo, listo― Guiño un ojo, y se puso de pie para salir del cuarto, pero antes de poner un pie fuera, dijo ―…Volveré en un rato… Ponte cómodo y pórtate bien… Iryv…―
La chica, se volteó rápidamente, para ver solo cerrarse la compuerta, con la impresión dibujada en sus ojos balbuceó ―…Cómo… Cómo dijo… ― Perpleja a más no poder, se tiró en la cama, apretando sus ojos, de los cuales salían lágrimas de coraje, tomó las sabanas estrujándolas con el mismo agrío sentimiento, y gritó lo que dieron sus pulmones ―¡AAAAAAAAAH! ¡Me las vas a pagar, Crimson! ― Al cabo de un par de minutos, trató de calmarse por ahora.
De vuelta en Corneria:
En una habitación con una luz tenue, se distinguía que en una gran cama, alguien postrado en ella veía una pantalla, en la cual aparecen nuestro trio hablando, con nada más ni nada menos que el General Pepper, que de momento está un poco enfermo. ― ¡Cómo es que ese maldito lobo se las apañó en secuestrar a mi hija! ― Dijo severamente el padre de la humana. Tanto Wolf, como Charlie y Falco estaban avergonzados de ellos mismos. ―Son unos ineptos… Ven que no estoy en condiciones de hacer corajes…―
―Lo sentimos mucho…―Dijo Wolf desviando su mirada a un costado, apenado. ―…Fue mi culpa… y fui descuidado…―
―General Pepper, no se preocupe más. Sabe que la traeremos de vuelta sana y salvo. ― Interrumpió el halcón.
― Pues ya se están tardando… Dense prisa, Falco. ― Tosió un poco, y aclarando la garganta, prosiguió ―…Se encargaran de encontrarla y traerla de regreso… Realmente espero que este bien…―
―Por supuesto, General. ― Contestó el lobo ―…Téngalo por seguro. ― La video - llamada terminó, Charlie que permaneció callado; en seguida se dio la media vuelta para salir de la habitación, el otro par le siguió.
Peppy Hare los interceptó al salir, en el pasillo ― ¡Oigan! ―
Volteó Wolf ― ¿Qué ocurre? ― Preguntó interesado.
El conejo se dirigió al lobo mirándole de mala gana ―Más les vale encontrarla, no soporto que el General este así. ―Miró al otro conejo verdoso― Por cierto, Charlie tienes una llamada en la línea tres, no me quiso decir quién era, y es difícil fiarse en estos momentos…― Le lanzó una mirada, como si sospechara de él ― Espero que no estés metido en algo raro. ―
―Por supuesto que no. ―Contestó fríamente encaminándose a una de las cabinas privadas.
― Deberías traer tu propio comunicador ―Comentó Falco viéndole la espalda.
― No lo necesito. ― Le contestó de igual manera al halcón.
Se encerró, para tener privacidad, luego presionó un par de botones sobre lo que sería un escritorio, y apareció una pantalla azul verdoso, que decía en letras grande ONLY VOICE. Tomó una bocina y la colocó cerca de su oído ― ¿Sí? ― Del otro lado se escuchó una voz masculina, sonaba un tanto frustrante, mientras hablaba aquella voz, el conejo pareció molestarse con lo que oía ― ¡Eh…! ¡…Dije que ahora! ―Azotó su mano al escritorio ― ¡…No…No me importa…! ¡Bah! ¡Yo mismo iré por él, gracias por nada! ― Contestó el conejo exaltado, y terminó la llamada muy molesto, si de por sí ya estaba de mal humor.
Wolf preguntó curioso, al verlo salir de la sala y más en el estado que se encuentra ― ¿Qué sucede? ―
Charlie fastidiado, sacó un cigarrillo de su chamarra oscura, y pasó a ambos compañeros contestando la pregunta ― Ugh… Tengo que hacer un pequeño viajecito. ―
―¡¿Qué?! Pero, si ahora mismo deberíamos buscar a Viry ―Replicó el halcón, nada satisfecho con lo que escuchó.
― ¿Sabes tan siquiera, por dónde empezar? ― Contestó el conejo mirándole de manera fría como acostumbra.
―Eh… N-no…― Respondió un poco apenado, encogiéndose en hombros.
―Hay muchos lugares a los cuales pudo habérsela llevado…― Comentó el conejo de manera pensativa, sonando a la vez despreocupado.
―¿Qué es lo que planeas, Charlie? ― Cuestionó O'donnell al verlo seriamente.
―Uhm… Primero, debo volver a Titania, hay algo que necesito― Hizo una ligera pausa ―…una especie de paquete…― Terminó de decir.
―Es importante, entonces…― Dijo el lobo.
― ¿Para qué quieres saber? ―Preguntó Charlie, mirándole de perfil.
―Te acompañaremos ― Dijo tan de repente Wolf, y caminó hasta él.
―¡¿Qué?! ― Exclamó el halcón con sorpresa nuevamente.
― ¿Cómo? ― Cuestionó el conejo un poco estupefacto.
―Sí, lo que oíste. Sé que Viry estará bien, sabe cuidarse sola, y no creo que se deje por ese lobo. ― Comentó Wolf, pasando a un costado de Charlie, el cual le siguió con la mirada.
― En eso concuerdo contigo, la entrene muy bien ― Dijo casi con orgullo en su voz el conejo verdoso mientras le siguió.
―Pero; yo no me fío del todo ―Comentó Falco cruzándose de brazos como si no tuviera más qué hacer.
―Siempre eres así de desconfiado pajarito, por eso no tienes novia. ― Mencionó Charlie para hacerle enfadar a propósito.
―¡Oye! ¡A ti qué te importa mi vida privada! ―Gritó el halcón, siguiéndole.
Charlie se giró a verle sonriente, diciendo para fastidiarle más ―Es la verdad. Dudas demasiado…―
―Ah, no te metas en mis asuntos conejo. ― Le lanzó una mirada encrespada, pero luego exclamó casi apuntándole a la cara con su dedo índice ― ¡¿Qué me dices tú, eh?! ― Demandó saber.
―¡Je…! He estado con más mujeres de las que podrías contar…― Contestó cínicamente el conejo mientras se encaminó por el pasillo, Wolf se sorprendió por lo que dijo y Falco no se lo tomó muy en serio.
―¡Eres un mentiroso! ― Gritó, y claramente le escuchó Charlie, luego volteó a ver al lobo diciendo ―¿Y tú…? ¿También has tenido más mujeres, Wolf? ― Dijo en un tono más serio y tranquilo. A lo que O'donnell le quitó la vista de encima; diciendo ― Estando en el espacio es difícil el no querer sentir una caricia femenina. Pero no había mucho tiempo para eso, así que no hay mujer a cual recordar, más que a ella…― Dijo sinceramente esbozando una ligera y casi imperceptible sonrisa, que el halcón logró observar. ― ¿Cómo es que terminamos hablando de esto…? ―Dijo ya caminando el lobo.
Una vez que alcanzaron a Charlie, éste dijo ― Tengo que salir ahora mismo, así que dense prisa. No hay tiempo que perder; si quiero matar dos pájaros de un tiro… sin ofender, eh Falco. ―
―Pff… No hay problema. ― Contestó sin importancia.
En el hangar de la base, Charlie buscaba una nave disponible que los pudiera trasladar lo más rápido posible al planeta rojo. Y así sucedió, aunque era relativamente pequeña, y para no usar los Arwing o el dichoso Wolfen de Wolf, el conejo decidió que viajaran así, y para no perder tiempo hicieron uso del agujero de gusano.
Llegando a la superficie de Titania, y al estacionarse en uno de los muchos desiertos del planeta, el conejo mencionó ―…Bien… Tengo que pasar a mi casa, así que…― Se encontraron con lo que es el hogar de Charlie, entraron y por supuesto era grande y espaciosa, y lo que había por muebles, es casi todo para hacer ejercicio, hay pesas, guantes, vendas, y cosas así en todo lo que es el hogar o recibidor.
―Vaya…― Expresó Falco, mirando a su alrededor.
―Por cierto para que lo sepan. ― Dijo Charlie estando de pie cerca de una ovalada ventana, y un sillón, viendo al par parado aun. ―Tengo un contacto de confianza que sabe dónde puede estar la chica―Sonrió Charlie y le agradó mucho el ver la cara de sorpresa de los que llama sus rivales.
―…Espera, Charlie… No me digas que…― Dijo atónito por la sorpresa, el lobo gris.
―Sí, ya me adelante a sus planes. De hecho la persona no debe tardar en llegar y traerme el dichoso paquete. ― Dijo el conejo, poniéndose cómodo en el sillón individual, de color negro.
―…Ya veo…― Expresó Wolf. ― Así que entonces… Iremos a ese lugar ―
―Si con "ese" te refieres al sector Z, estás en lo correcto. ―
― ¡Sector Z! ―Gritó Falco impresionado, al finalmente entender de lo que hablaban ― ¿Cómo planeas ir hasta allá? ―
―Ay, pajarito… De eso se encargara la persona que espero, y obviamente tú no sabes a lo que nos referimos. ―
― ¿Qué quieres decir? ―Preguntó un poco confuso.
Wolf se acercó a su costado y le explicó ― No es exactamente entrar a la nebulosa, iremos más allá de ella… Es más como una base muy bien escondida del ejercito de Corneria, casi nadie sabe de su ubicación, ya que es lugar para muchos mercantes, ladrones, asesinos, y hasta cosas más peores… ― Soltó un suspiro ―…Ahora mis preocupaciones se hacen realidad. Si ese tipo planea llevarla hasta allá y…―detuvo su palabrería al sentirse un poco mal con la idea ―…Venderla… ― Apretó su mandíbula, y sus manos hechas puños ― Guh… Me encargaré de asesinarlo yo mismo…―
Falco se espantó un poco al oírle decir no solo aquello último, que realmente se oyó muy amenazador, sino aquella palabra. ― ¿Venderla? ―
―No lo repitas, Falco. No dejaré suceda… Hay que alcanzarlo antes de que llegue ahí. ―
―Eso es lo que planeo, Wolf. Tranquilo, esperemos unos minutos más, y en cuanto llegué el otro tipo, nos iremos. ― Respondió Charlie.
―Pues ya debería llegar…― Refunfuño el halcón.
―Calma, calma… Que de nada sirves si te pones así. ― Dijo Charlie poniéndose de pie y yendo a la cocina dijo ―¿Quieren un poco de café? ―
A lo que Wolf y Falco dieron un pequeño sobresalto y ambos exhalaron un suspiro al mismo tiempo, respondiendo a la vez ― Sí. ―
A los pocos minutos, ya cada quien tenía una taza de café en sus manos, sentados Falco y Wolf en un sillón de tres espacios, y el conejo verde en lo que parece ser su sillón favorito.
De repente, llamaron a la puerta, Charlie se puso de pie diciendo ― Ya está aquí…― Se dirigió a la puerta, y enseguida se escuchó que abrió.
Falco y Wolf, se quedaron sentados bebiendo aun tranquilamente de su taza de café, luego oyeron un par de pasos a la vez que se acercaron.
―¡Ya era hora! ― Expresó Charlie.
―No me digas nada conejo. Tuvimos algunos problemas para llegar hasta aquí, y no tengo la culpa de que aun quieras conservar tu vieja carcacha. ― Decía una voz femenina.
―No es vieja… Solo está así porque nunca la use, es prácticamente nueva. ― Respondió el conejo en su típico tono, y al pasar por la sala, el halcón elevó su vista y entonces notó la figura femenina, una linda felina rosada, con un mechón blanco que adornaba su frente, ambos se vieron como si estuvieran pasmados.
Charlie se colocó a su costado con una caja, grande y que no parecía pesada en su hombro, y que detenía con su mano y brazo ― Supongo que ya se conocen, ¿no? ― Dijo en un tono como si estuviese burlando. Wolf no entendía al cien por ciento lo que sucedía, pero de igual modo se puso de pie para saludar a la joven.
―No es necesario, sé quién eres. ― Dijo antes de que le diese la mano.
―Ah, vaya... ― Contestó Wolf, sintiéndose un poco despreciado.
Falco miró a otro lado, y parecía el haberse puesto nervioso.
―Bueno, igual debería presentarlos, después de todo vamos a trabajar juntos por el momento. ―
―¿Eh? ―Expresó volviendo su vista al conejo verde, el halcón azulado.
―Ella es Katt Monroe. Y ellos son Wolf O'donnell, mejor conocido como el líder del Star Wolf, y Falco Lombardi que por supuesto, ya deben de conocerse. ― Terminó y les dio la espalda, diciendo ― Bueno… toma asiento gatita…―
A lo que la felina, se giró a verle exclamando ― ¡Vuelve a llamarme así, y te juro que un día de estos despertarás sin poder moverte! ―
―Sí, sí… Lo que digas…― Dijo sin importarle mucho sus amenazas. ― Sólo haré unas llamadas, y nos vamos. ― Dijo, yendo a una esquina de la sala, cerca de sus máquinas de ejercicio, y dejó caer la enorme caja, lo cual causó un tremendo ruido y resultó ser realmente pesada. Que llamó la atención de Falco y Wolf, que impresionados preguntaron ― ¿Pero qué es eso? ― Dijo el lobo.
―Una cachivache. ―Sonrió al final de la frase el conejo.
―Es una pieza que mando traer de Macbeth… ― Respondió a la duda del par frente a ella.
― ¿Y tú qué hacías ahí? ― Soltó su sospecha al aire el halcón, que se sorprendió hasta él mismo, habría preferido no hablarle aún.
Katt abrió sus ojos poco impresionada; y contestó de lo más normal ―Después de todo es parte de mi trabajo. Llevó conociendo a este tipo ―Señaló con el pulgar a sus espaldas al conejo verde ―…desde hace más de 2 años. ―
―Sí, se nota que se conocen, no por eso dejas que te hable así. ― Mencionó Falco, con cierta indiferencia. Katt lo observó seriamente, e iba responder algo, pero en ese instante Charlie interrumpió, en forma de pregunta ―Por cierto, y el otro tipo… ¿viene contigo, no? ―
―Sí, ya no debe tardar en regresar, solo me dejo con esa caja tuya, y se fue a realizar otra tarea pendiente. Con esto me deberás pagar más. ― Exigió ella.
―¡Ja! El dinero no es problema para mí… Tengo suficiente. ―Se le colocó frente, lanzándole una mirada astuta y luego siguió caminando a otro cuarto. ―Ahora vuelvo…―
―Sí, ya apúrate. Que no tenemos tiempo que perder. ―Dijo Falco sonando con fastidio.
―Oye… Katt…―Llamó el lobo a la felina, la cual le puso atención ― ¿Quién es el otro que falta? ―
―Ah… Es un amigo…― Contestó a un costado, evitando la mirada del halcón al lado de Wolf.
Se escucharon unos golpes del otro lado de la puerta principal, la gata que no se sentó para nada, fue para abrir. ―Waah… Ya está todo listo…― Dijo una voz masculina, notándose la figura de un gato.
―Kool, hasta que llegas, los clientes están desesperados. ― Decía Katt, regresando de nuevo a la sala, el nombrado respondió ― ¿Clientes? Pensé que solo escoltaríamos a Charlie…―El gato azul miró a aquel halcón sentado, cruzaron miradas, Falco sacó sus propias conclusiones como es costumbre, y soltó una sonrisa ― Kool… Eres tú el de aquella ocasión…―
―Falco Lombardi. ― Dijo con una sonrisita nerviosa ―¡Qué sorpresa! ― Se acercó a él, y le dio la mano, la cual el halcón azul le tomó.
―Sí… ― Pasó su mirada a Katt, que se encontraba a espaldas del otro gato azul, sintiendo esa pesada mirada como si le culpara de algo. ―…Realmente es una sorpresa…―
―Y… tú eres el famoso Wolf O'donnell. ¡Wow! Esto sí que es una sorpresa. ―
―En efecto. ― Contestó el lobo, cruzándose de brazos, mientras se recargó al suave respaldo.
De repente, se oyeron los pasos del conejo, que pareció haber aprovechado de una vez para cambiarse de ropas, traía su mismo pantalón café oscuro, pero ahora traía un abrigo largo, en color negro, y sus tan llamativas y únicas botas, con espuelas y punta de metal. Dijo entrando a la sala ― Bien, ya que estamos aquí todos… ― Miró al par sentado en el sofá, y puso una mueca como si pensara ―…Uhmm… Ustedes dos, párense de ahí, y vayan a mi habitación. ― Requería el varón.
El par se puso de pie confundidos, Falco preguntó ― ¿Qué ocurre? ―
―Sólo vayan a mi cuarto, está más al fondo… ―Ambos caminaron, pasándolo y Charlie les seguía, desde atrás. ―…Así… Ahí es. ― Wolf y Falco se quedaron parados ― Entren de una vez. ― Dijo casi dándoles de empujones a ambos.
―A dónde vamos a ir, y ya tú debes saberlo Wolf, no deberíamos vernos como siempre, así que… Tomen algo de mi ropa y vístanse con lo que les quede, desháganse de cualquier cosa que sea de Corneria. ―
―¿Es necesario? ― Preguntó a manera de replica el halcón.
―Sí, es necesario. En especial tú, que llevas el logo por toda la ropa. ― Se volvió por donde vino, sin decir más nada.
Wolf soltó un suspiro pesaroso y dijo ― Ni hablar…― se acercó a lo que podría ser un closet, Falco fue a una cajonera, sacando cada quien algo que les pudiera servir.
Falco encontró algo muy bien escondido ―Oye, Wolf… Ven a ver esto… ― sonó sorprendido.
O´donnell, le escuchó, y se dirigió a él, con poco animo ― ¿Qué ocurre? ― Echó una miradita al cajón; viendo que había material pornográfico en él. ―Ah…―Expresó el lobo, con un ligero sonrojo.
― ¡Je, je, je! Charlie es un pervertido… ―
―Deja eso, Falco. ― Dijo Wolf un poco avergonzado, dando un paso atrás, para volver a lo que hacía.
― ¡Uhm! Es buen material, se nota que pagó por esto… ― Al sacar ciertas películas, y hasta revistas, algo de entre todo eso, cayó al piso algo, de forma rectangular y muy delgado como un celular, el lobo se inclinó para recogerlo, puso una impresión un tanto conmovedora, el halcón lo notó y le preguntó ― ¿Qué es? ―
―…Es… es…Viry ― Respondió entre cortado.
―¿Eh? Déjame ver…― Dijo Falco impresionado y curioso.
En efecto era una fotografía de Viry junto con Charlie; ambos sonriendo tras haber practicado, ya que se les veía sucios y cansados.
― ¿Ya acabaron? ― Entró Charlie diciendo, notando a la vez que aquél par estaba muy ocupado con cierta cosa. ―¡O-oigan…! ¡No toquen mis cosas sin mi permiso! ― Dijo luciendo un poco sonrojado y molesto, se aproximó a los dos.
Falco quien traía la foto dijo ―Lo sentimos… Estaba buscando algo de ropa y encontré esto…―
―Ah…― Expresó el conejo, y le bajó el enojo ―…Sí… ―Miró aquella significativa foto para él.― …Fue cuando recién llegó a mí, para realizar su dichoso entrenamiento. Todo por ti Wolf ― Le lanzó la mirada penetrantemente
―No me tienes que recordar eso… Charlie ― Mencionó el lobo sintiéndose un poco mal al recordar lo sucedido hace meses.
―…Bien, ya… ―La tomó y la guardó en su abrigo, dándoles la espalda, y dijo ―Apresúrense, que ya nos vamos. ―
―Como digas ― Dijo Falco, quitándose su chamarra.
El conejo salió de su habitación y pasaron al menos unos minutos, y ya se habían preparado para salir de la casa de Charlie.
De vuelta a donde Wold:
―Debes comer, sino quedarás más flaca de lo que ya estás…― Ordenó el lobo, estando cerca de la humana, a la cual le mostró el alimentó que le preparó.
Viry miró la comida caliente, que era una sopa, una botella de agua, y una ensalada cesar, y un pedazo de filete, sobre la bandeja; sin ninguna emoción en concreto, luego elevó su vista al lobo, y volteó la cara diciendo ―…No tengo hambre ―
―Ugh…― Expresó amargamente, colocó la bandeja a un costado, en una mesa plateada, y se volvió diciendo ― …No empieces a hacer tus berrinches…― El lobo se inclinó hacia ella, y le tomó bruscamente de la cara, apretando con sus dedos los labios de la humana, y prácticamente le obligó a comer. Viry estaba sorprendida por el acto tan tosco del otro, que ni siquiera se molestó en quitárselo de encima, le dio varias cucharadas de aquella sopa tibia, tan deprisa que la chica no podía tragarlo todo por completo. Hacía ruido con su garganta y era muy obvia su mirada; con la que le decía que se detuviera, pero entre más se negaba, Wold la apretaba aún más, al punto de lastimarle.
Sin más, la chica no pudo con más, y no evitó toser, por casi ahogarse, derramó parte de la comida en sus ropas recién puestas, y el lobo puso una cara molesta. ―Ay… Mujer, sí que eres torpe. No te enseñaron modales, ¿eh? ―
La chica abrió sus labios, aclarando la garganta, para responderle ― Modales… ¡No me hagas reír! ¡Esto fue tu culpa! ― Lanzándole una mirada molesta.
―Ugh…― Soltó un suspiro de fastidio ―Por lo menos ya te hice comer, bien puedes terminarlo tu sola… Pero antes…― Se inclinó hasta ella, para atreverse a desabotonar la camisa blanca que mancho.
―¡Oye! ― Soltó la humana a gritos, y se hizo un poco para atrás.
―Calma… Después de todo eres un chico, ¿recuerdas? ― Dijo con su típico cinismo bien marcado.
Viry le miró avergonzada y nerviosa ―…Ah… ― Sólo pudo musitar.
―Bien. ― Le tomó de los hombros ―…Compórtate como tal, después de todo…― Se acercó más hasta llegarle al oído, donde le susurró ―…te gusta este papel ¿eh…?― Sonó con tal descaro que la chica iba a decirle de cosas, pero no contó con lo que hizo aquél. Le sopló levemente, lo cual causó que la chica se sobresaltara y se estremeciera al mismo tiempo, poniéndose realmente roja.
― ¡Ah! ¡¿Qué crees que haces?! ― Exigió saber.
― ¿Eh, yo…? Practico cómo seducir a un chico bonito como tu…― Sonrió gustoso.
Viry, abrió sus ojos de sobremanera y luego frunció el ceño ―…Eres un pervertido…―
El lobo se irguió, con una sonrisa y le miró pensando ― Te lo tienes que quitar tu… Es un problema que estés esposada ahora. Deja te suelto, y nada de sorpresas… Si intentas algo, Algy puede hacértelo de nuevo. ― Advirtió.
―Ya entendí…― Dijo la chica refunfuñando, mientras veía a un costado suyo. Escuchó los pasos del lobo, que enseguida le soltó de las muñecas, y deprisa se quitó el chaleco verde, y comenzó aprisa a terminar de desabotonar la camisa, para dársela al lobo oscuro, sin siquiera mirarle, se colocó de nueva cuenta el chaleco abrochándolo, aunque tuviese ese vendaje, se sentía desnuda y rara.
―Qué amable ― Comentó el lobo ― Así te dejare para que termines de comer… ― Salió de la habitación, con la ropa en la mano.
Viry se quedó sentada en la orilla de la cama, meditando… ― ¿Cuánto va durar esto…? Jamás pensé que de nuevo tendría que vestir como un chico… Aunque no es lo mismo como aquella vez… ― Puso una cara lastimosa, pensando en Wolf ―…No… ― Negó con la cabeza.
Charlie y los demás, finalmente partieron de Titania, para dirigirse a la nebulosa sector Z… Entretanto, la pareja de felinos hablaba con su cliente, y Falco desde un asiento veía aquella gata rosa.
Soltó un suspiro pensando o recordando quién sabe qué, Wolf le notó un poco cabizbajo y hasta distante, no como suele ser, así que preguntó por saber ― ¿Oye, estás bien? ―
― ¿Uhm? ¿Qué acaso importa? ― Respondió apagado y sin importarle mucho la opinión del otro.
―Ah…― Miró a un costado ― …Estás de mal humor… ― Se puso de pie de donde estaba diciéndole de espalda ―…Pero no soy tan tonto… ― Giró un poco su cabeza y cuello y con su mirada apuntó hacia donde Katt se encuentra, y volvió a verle de manera suspicaz, yendo con el trío que parece discutir el plan de vuelo.
Más tarde:
Katt se acercó a Falco, el cual se había alejado un poco de los demás, yendo a otro sitio, lleno de ventanas.
El halcón escuchó los pasos de la joven felina, y escuchó que se detuvo cerca de él, diciéndole ―Cuánto tiempo eh... ―
―Sí, muchos, muchos años... ― Respondió Falco aun sonando apagado, y sin mirarla todavía.
―Uhmm... Como vuela el tiempo, eh... ― Dijo ella sonando melancólica, se acomodó a su lado para sentarse contra ese cristal, y mientras ambos veían nada más que el espacio a través del vidrio, ella siguió hablando. ―Amm... ― Expresó pensativa ―…Oí que estás interesado en esa humana... ―
―Ah... Sí, y no le digas así, que tiene nombre y es Viridiana. ― Sonó malhumorado.
Katt elevó su cabeza y ojos a Falco que está de pie a su costado ―Claro... Lo siento... ― Contestó sorprendida y se le notaba en la impresión de sus ojos. ― Pues sí que te importa, para que suenes de ese modo. ―
―Por supuesto…― Respondió un tanto atónito, al haberse exaltado hace un momento, sintió que había metido la pata. ―… Disculpa…― Trató de disculparse.
―Descuida… No es de extrañar que sea así, también has hecho lo mismo por mí... ― Dijo ella más para sí. A lo que Falco se impresionó recordando la última vez que se vieron las caras. ―Pero... Ah… Sé que es inútil preguntar, pero... Igual te lo diré. Tú no eres el novio, no deberías de estar tan preocupado. ―
―¿Ah? ¿Perdón? ― Le molesto aquel comentario, y le reclamó de cierto modo ― El que no sea nada más que su amigo o compañero, no quiere decir que no tenga las intenciones para ir a ayudar en lo que sea, soy bueno luchando, y ya la he perdido un par de veces, no dejaré que suceda. Si puedo ser el héroe de la historia que así sea. - Dijo molesto el halcón, y salió de la vista de aquella felina rosa. Quedando más impresionada dijo para sí ― Sigue siendo el mismo tonto... Ya extrañaba pelear con él. ― Soltó unas risitas que evitó ocultar.
En el camino al sector Z, Charlie iba meditando en algo mientras Falco, y Wolf discutían algunas cosas, de hecho parecían estar peleando. Un recuerdo salió a flote de su mente, uno de muchos.
Flashback
Se escuchan los sollozos de una mujer en el interior de una iluminada habitación, es la chica humana que está recostada en un sillón, se le nota sucia, y sudada, luciendo una playera de tirante, y pantalones sucios, trata de ahogar el sollozo que salía por sí solo, con tal de que alguien no le escuchara, aunque ella no lo deseaba así.
―Oye, oye…―Estás haciendo mucho ruido. ― Sonó el conejo verdoso, fastidiado.
La chica se sorprendió pero seguía recostada ocultando sus ojos mojados con el brazo ―Ah…Yo…― Escuchó los pasos fuertes y firmes de su maestro acercarse, y éste le quitó el brazo de encima diciendo ―Deberías dejar de hacer eso. Es molesto.― Observó la expresión de sorpresa que mostraba en toda su cara, ella desvió la vista apenada diciendo ― Ah… Lo siento… Esto es vergonzoso… Se volvió a cubrir con ambas manos, a la vez se limpiaba el recorrido de las lágrimas que dejó salir ― Esto es vergonzoso, pero tienes razón… Debería dejar de hacerlo.― Alzó su rostro al mayor forzando una sonrisa para calmar al hombre frente a ella.
Fin del Flashback
Charlie seguía metido en sus cosas ― No era la primera vez que la veía llorar, pero estaba harto de que así fuese noche tras noche… Llegué a odiar este tipo ―Clavando la mirada fría hacia el lobo gris ―…por ello, también celos…―
…Un día ha pasado…
Y hay cierta persona, que está esperando con impaciencia a que su preciado encargo llegue a sus manos…
―Mi Señor…― Se escuchó al unísono por un par de criaturas, cubiertas por una capucha, solo se les veía la nariz y barbilla, inclinándose, reverenciando a otro enorme ente, claramente más claro que ellos, de tal vez 1.95 metros, el cual los pasó yendo a una especie de asiento, como un trono, pero en un ambiente frío.
―…Hagan lo que tengan que hacer…―
―Como ordene mi Lord…― Respondieron al mismo tiempo, acatando a la orden. Uno de ellos salió de la tenue habitación que resplandecía en un azul claro, casi celeste.
Aquella figura imponente, vestido por un abrigo peludo, de color negro, que se recargó al respaldo de su asiento, y posó una mano en su mejilla, luciendo aburrido, pero aun así… Esbozó una blanca y afilada sonrisa, además de notarse uno de sus ojos de un hermoso color azul topacio.
…Fin del capítulo 2…
Notas del Autor: He aquí el siguiente capítulo… terminado… Ya sé que me tarde, y todo eso… Pero, ando con muchas ideas en la cabeza, y que debo terminar otros fics que tengo por aquí… Espero y haya sido de su agrado, y como siempre agradeciendo a ¡mijo! Ray Wolf Aran, a mi querida Datsu, y alGuest, xD No sé quién eres, pero ojala lo hayas disfrutado :D. En fin, me despido… ¡Saludos y bendiciones!
