Capítulo 10
Mentira y Verdad
―¡AAAAAAAHHHH! ¡WOOOOOLF! ― Se escuchan los gritos de la mujer humana del otro lado del cuarto, el nombrado con nervios, triste, cansado y aún delicado, decidió acercarse y verlo con sus propios ojos.
―…Aquí estoy… Viry…― Musitó el lobo con pena.
Entonces, ahí la miró… Tras ese cristal fuertemente resguardado. Viry se encuentra amordazada en una camilla, sin poder moverse con mucha facilidad; que digamos, ella al ver el bulto masculino del lobo dejó de forcejear casi de inmediato, se quedó quieta como si estuviera ya tranquila, para luego sonreírle como siempre lo ha hecho, causando que Wolf se doblegara en ese mismo instante.
Él se acercó al cristal, tocándolo completamente con la palma de su mano, y a ella nombrándola dulcemente, diciendo suavemente ―Viry… Aquí estoy…―
La joven le miró unos silenciosos segundos, para luego romperlo con sus palabras ―…Wolf… ¿Qué ocurre? ―Volvió a sonreír, ya de manera oscura ―¿Por qué me tienes miedo? ―
Aquí a O'donnell prácticamente se le partió el corazón, notando tras aquellas palabras más que un simple significado, era cierto, tenía razón en aquella pregunta. Pero lo que le impactó más, fue que aún sonreía, entre ese derramamiento lágrimas, que él percibió sinceras.
―…Wolf… ― Volvió a llamarle, atrayendo la atención del cabizbajo lobo.
―…Viry…― Hizo aquella mano en puño, un puño impotente y tembloroso, cerrando sus ojos, pegando su frente al mismo cristal con desesperanza. ―…Wolf…― Escuchó que volvió a llamarlo… para cuando abrió su ojo violeta nuevamente, su semblante se volvió de asombro. De algún modo, la joven humana apareció fuera de la cama, justo frente al otro lado del fuerte cristal que está protegido por un campo de fuerza ―...Hey… ― Exclamó en un suave susurro ―…Sé lo que estás pensando… Me he convertido en un monstruo… y se hace cada vez más fuerte… ― La joven humana siguió derramando esas sutiles lágrimas, para terminar por decir ―…Tengo que matarte… o siento que perderé el juicio completamente…― Sonó con tanta tranquilidad, que estremeció Wolf, quien quedó boquiabierto, paralizado sin poder moverse ante tan vacía y fría mirada café que le ve ahora tan penetrantemente, las lágrimas seguían cayendo de esos ojos marrón, algo no estaba bien, y su corazón se lo gritó a morir. La incertidumbre lo estaba dominando en este triste instante.
―¿… Hablas en serio? ― Preguntó pausadamente, con un tono ronco, y sonando preocupado.
―…Parece que te estoy mintiendo― Sonó amenazante
―…No. ― Respondió secamente él. ― Y eso es lo que no puedo creer…― La humana le observó, limpiándose el camino de aquellas lágrimas, escuchándolo de nuevo hablarle con el sentimiento en la garganta ―Sabes ya que te amo. ― Viry le escuchó, dio un paso al frente diciendo con dulzura ―Lo sé… ― El lobo desvió un segundo la mirada ―…Pero eso no es razón suficiente… Wolf, déjame descansar…―Alzó su mano hacia esa protección, a lo que Wolf se alarmó al verla, y escuchar ese chirriante sonido eléctrico, ya que prácticamente le quemaba la mano a la humana.
―¡Viry! ¡DETENTE! ¡¿Qué crees que haces?! ― Exclamó espantado.
La humana se detuvo consciente de lo que hizo, pero sin reflejar nada, su mano comenzó a sangrar, pero ella no parecía sentir dolencia alguna.
―Está bien, Wolf…― Dijo mirando su mano lastimada.
O'donnell, estupefacto ante lo sucedido, meditó con rapidez, ya sin importarle nada. ―Si así puedes estar tranquila… Haré cumplir tu deseo…― Dijo Wolf sonando totalmente seguro.
Viry miró en seguida, sonriendo y agradeció ― …Gracias… ― Wolf sintió una tranquilidad al verla sonreír, cerró sus ojos, y el mínimo silencio se rompió al escucharle decir ―…Pero… no te creo ―
―¿Eh? ― Expresó el lobo con ese único ojo abierto completamente.
―Sé que no quieres morir…―
―Por supuesto que no… Pero si con eso sé que estarás bien tú, entonces qué importa… ―
La chica movió su cabeza, negando lentamente, diciendo ― …Wolf…― Sin siquiera pensarlo un poco, dio unos pasos, causando que la pared le causara un ráfaga de electroshock, el lobo se quedó pasmado viendo caer el cuerpo de la humana al blanco piso, de prisa corrió a una bocina pegada a la pared, llamando por ayuda.
Aquél enfermo que vimos de primero cuando Wolf llegó al hospital, apareció con cautela para sacar el cuerpo de la chica Pepper que parecía estar inconsciente, llevándola a otro cuarto más, a la enfermería para ser precisos.
Al día siguiente
Sala de juntas:
―¿Lo dejaste verla? ― Inquirió en un tono molesto nuestro querido Charlie Black, quien se levantó de la impresión de su asiento de piel negra.
―Por supuesto, era necesario. ― Contestó el viejo Hare.
―A nosotros no nos lo han permitido. Cómo… Por qué demonios lo dejaste… Era mucho mejor que ella no lo viese. ― Hizo un pausa para seguir su discusión ― De seguro pasó algo, ¿cierto? ― Miró al otro conejo en jefe.
Y Peppy miró al de su especie, cerró los ojos soltando un suspiro pesaroso, pues el conejo verdoso, estaba en lo cierto. ―En efecto…― Respondió.
―Ugh… Maldición… Lo sabía. Estúpido Wolf. ― Se sentó en su asiento de mala gana, casi echando humos por las orejas.
―Todo sucede por algo Charlie… Viry no está bien, aun planea matarlo… ¿Cuál es la razón por la que desea cumplirlo? Nosotros no la sabemos…―
―Tal vez se dio cuenta de que echó a perder su vida al juntarse con él. ―Dijo Falco malhumorado, reposando su barbilla en una mano.
―Falco, no empieces tú también a echarle. Wolf sigue estando delicado, y con todo esto, me sorprende que no se haya vuelto loco también. ― Expresó Fox, reprendiendo a su amigo.
― ¡Bah! ¡A quién le importa ya! ― Volvió a decir Charlie. ― Mejor dejémoslo así. Ya me canse de hacer corajes… y para qué… siempre salgo perdiendo. ―
Aquello dicho por Charlie sonó diferente, era como si no hubiese hablado él, es decir, parecía darse por vencido en el asunto uno del cual ya hemos hablado.
―Todos tenemos un límite Charlie… Parece que ya llegaste al tuyo…― Comentó Fox
―A veces se gana y otras veces se pierde, el chiste es saber cuándo aceptarlo. ― Dijo Falco un poco desganado, y se levantó de su asiento para ir al del conejo y tomarlo de un hombro, cosa que sorprendió a Charlie quien le miró con los ojos bien abierto. ―No hagas eso, que me haces sentir peor. ―
―De nada…― Contestó el halcón con una sonrisa de lado en su pico.
―Vaya… parece que aquí ya hicieron… "las paces", me sorprendió tu comportamiento Charlie, pero ahora hay que pensar un poco más las cosas, tomen un descanso, y los quiero en la celda del humano, volveremos a interrogarlo una vez que se haya recuperado del penoso maltrato. Mientras yo seguiré discutiendo, y mañana será el juicio. ―
Los caballeros presentes en aquella mesa ovalada, se pusieron de pie al ver que el General en turno se disponía a salir de la sala.
Más tarde:
Dentro del edificio un halcón azulado estaba merodeando solo en los tranquilos pasillos, parecía meditar, cosa que muchos hacen últimamente.
―Eh... ― Expresó de repente viendo hacia un punto del pasillo ― ¿…Qué haces tú aquí?― Dijo el halcón con sorpresa en su voz, viendo a aquella joven felina de pelaje rosado.
―Ni un "hola, cómo estás..."― Expresó con molestia, cruzándose de brazos al detenerse un metro frente al faisán.
―Eh... Este… ― Balbuceó, poniéndose nervioso, rascándose tras la nuca, mientras le evita la mirada.
―La llame yo, idiota. ― Salió Charlie del otro lado del pasillo, con su típico humor. Parecía que traía resaca, ya que incluso se le notaba un poco cansado, y cómo no, tal vez no todos hayan dormido en estos últimos días.
―Bueno, como sea... El punto es que aquí estoy... ― Se aproximó más, extendió su mano tomándolo del antebrazo con suavidad, llamó la total atención del barón, notó que le veía directamente a los ojos ―…para lo que pueda ayudar. ―Falco no evitó sonrojarse y hasta sonreír nerviosamente ―Se...se agradece... En serio…―
Charlie se dio la media vuelta, diciendo ― Los dejo solos… ― Salió de la escena con una mueca en su rostro, y en su andar dijo en susurro ― uno menos...―
―Y…―
―Kool no vino, si es lo que quieres saber. Se quedó en Macbeth, y… después de que los dejamos en la base de Núricoz, él y yo hablamos un poco…―
―No… no fue nada malo… ¿cierto? Digo, no salieron de pleito. ― Dijo un tanto preocupado el faisán.
―¿Ah? No, para nada, cómo crees… ― Dijo como si nada la linda felina, se acercó un poco más y colocó sutilmente su mano al pecho del emplumado ―…No tienes porqué preocuparte, todo está bien entre él y yo. ― Sonrió de una manera dulce, lo cual fue agradable de ver ante los ojos de Falco, que con motivo y razón se puso rojo de repente.
―Eh… eh… Si tú lo dices, con eso… me conformo. ― Le tomó la mano a la joven felina, mientras ambos simplemente se sonreían.
Mientras en otro sitio:
―No puedo creer lo que vi… Es que… qué rayos le hizo ese desgraciado…― Dijo Wolf estando sentado en una silla, estando de nuevo en su cuarto de hospital.
―Nosotros no la hemos visto desde que la encerraron ahí… Y con lo que hizo cuando te vio, menos nos dejan verla. ― Comentó Fox estando a un costado del confundido y aturdido lobo gris. ―…Estamos igual de… no sé, acongojados que tú. ―
―Tampoco a nosotras nos dejaron verla… Realmente se veía tan normal… cuando la vimos salir de la nave y llevarla a la ambulancia, simplemente estaba dormía plácidamente… ― Dijo Fay estando sentada en una silla cerca de la cama del lobo.
Fox volvió a comentar ―Ni siquiera se nos informó nada al respecto, simplemente después del ataque, los doctores recomendaron mejor encerrarla en el hospital, y dejarla ahí bajo observación indefinida. ―
―No tenemos idea de qué le ocurrió ahí dentro, el único culpable ese es mentado humano. ― Dijo Miyu con cierto coraje en su voz, estando de pie a un lado del can.
―Tranquila…― Le pidió Fay, la lince le miró hacer una seña con su vista, apuntando hacia Wolf, Miyu le miró y notó que lo angustio más de lo que ya estaba. ―Lo… Lo siento, Wolf… Amm… ― Giró sus ojos pensando alguna otra cosa ― Por cierto, ¿Cómo sigues? ― Preguntó de repente, con una sonrisa apenada en su rostro.
―Eh… Bien… Hablando físicamente, la herida se abrió anoche que fui a verla… Je… ― Intentó sonreír ― Pero ya me hicieron unas puntadas, y ya nomás es de que sane, la operación laser que me hicieron sirvió de mucho, ya casi no se nota qué me pasó…― Se levantó la playera dejando ver una cicatriz, aquella que le había hecho la humana.
Los rostros de los presentes fueron de lástima, y un poco de preocupación, incluso viéndose los unos a los otros.
―Pues eso es bueno… Je, je…―Sonrió nerviosamente Fay, tratando de aligerar el ambiente que se sentía pesado, pues todos andaban con muchas cosas en la cabeza.
―Claro que no puedo moverme mucho o se abrirá… de nuevo… sólo debo estar reposando, y odio estar así. Perdonen que me comporte de esta manera con ustedes… Pero me siento tan impotente… Ugh… La hubieran visto, en serio… Se nota que trata de luchar con algo, se dio cuenta que incluso le temo… ― Agachó su rostro ― …Ella simplemente quiere le dé mi vida…―
―Wolf… y qué le respondiste…― Preguntó McCloud con cierta curiosidad.
El lobo levantó la cabeza, y dirigió su mirada al zorro ―Fox, tengo miedo de morir, como todos… Pero, si es por ella… para que este en paz… ― Miró al frente diciendo ― Sabes la respuesta. ― Contestó.
―Eres capaz de llegar a tal extremo… por el bienestar de Viry…― Musitó con sorpresa Fay.
―Por supuesto, y es simple. ― Sonrió de una forma sincera ―Es porque la amo… ―
―Aún estás diciendo esas cosas, Wolf. ―Interrumpió un personaje más, entrando a la habitación con uno más detrás de él.
―Leon…― Expresó con ligero asombro el lobo.
―Sí… ¿Cómo sigues? ―
―Bien. ― Contestó poniéndose de pie, frente al camaleón.
―Ya todo el mundo se enteró, eh. ―
―¿Ah? ― Expresó Wolf un poco liado.
―No te hagas… Hablamos de ella. ― Contestó apáticamente, pero sonando molesto.
―Oh… eso… Sí, fui a verla. ― Dijo Wolf sin darle importancia.
―Y te acordaste de lo que te dije, ¿no es cierto? ― Le lanzó una mirada altaneramente.
Wolf le miró con los ojos bien abiertos, ni negó y ni afirmó, solo se quedó en silencio, un momento incómodo para los de la habitación. Hasta que Fox hizo un comentario. ― Y ustedes, ¿cómo van? ―
―Estamos mejor, de hecho ya nos dieron de alta. ― Respondió la pantera.
―Qué bien. ― Dijo McCloud
―Amm… Nosotras ya nos vamos, con permiso. ― Dijo Miyu yendo a la compuerta, mientras Fay se despedía en general alzando su mano, y haciendo el ademán.
―Nos vemos, chicas. ― Dijo Fox despidiéndose antes de que salieran por la puerta, luego volteó a ver al lobo ― Bueno, será mejor dejar descansar al enfermo. ― Claro que lo dijo para que Leon y Panther se fueran.
―Estoy bien, Fox. ― Respondió quejumbrosamente O'donnell.
―Vamos hombre, vuelve a tu cama, y descansa un poco. Mañana te necesitaremos para el juicio de Ofgard. ―
―Lo sé… Cuando salgas pídele a la enfermera que me traiga una gelatina de uva, por favor. ―
―Por supuesto mi capitán, ¿algo más? ― Dijo Fox burlonamente.
―Una pantalla más grande, unas palomitas, y unos aperitivos para mis muchachos. ―
―¡Ja! ― Expresó Fox, sacudiendo su cabeza mientras sonreía por el humor de Wolf, mientras salió del cuarto.
Wolf se acostó en la cama de hospital, Leon se acercó cuestionando ― ¿Y bien? ―
―¿Qué? ― Dijo Wolf perezosamente.
―No piensas hacer una tontería, ¿verdad?―
―Eso a ti no te incumbe, Leon. Déjame hacer las cosas a mi manera, no eres mi difunta madre, ya estoy bastante grande para tomar mis propias decisiones, ¿no? ―
―Sólo no quiero que cometas una estupidez… Tu vida por el bienestar de ella…― Guardó silencio un par de segundos, y gruño diciendo entre dientes ― Que se quede encerrada. ―
―Basta… Leon, no empieces. ― Dijo Panther intentando detenerle.
―Déjalo… Que hable lo que quiera, que de igual modo, me entra por una oreja y me sale por la otra. ― Se giró de la cama, dándole la espalda a los dos. Esto indicó claramente que se fueran, y Leon en vez de molestarse, se acercó y lo tomó del antebrazo; diciendo ― Sé de lo que eres capaz… pero también piensa en lo que sentimos los demás… Incluso sería duro para ella cuando se dé cuenta que te ha perdido…― Leon giró su vista, ubicando su mirada al buró en seguida del lobo, donde sigilosamente dejó una de sus navajas, por obvias razones.
Wolf se quedó mudo, completamente atónito, sintió que el tacto de su reptil amigo se alejó, y detrás de él Panther. Las palabras volvieron a resonar en su cabeza, y su corazón se acongojo… ― Siempre tienes razón… Leon…―
Momentos más tarde:
Se escuchan los latidos de un corazón, unas palpitaciones tranquilas y serenas, seguidas de una profunda respiración como si hubieses salido de una alberca. La humana despertó en un cuarto muy parecido a los demás, con los ojos viendo a todas direcciones alcanzables, parpadeando a cada segundo, parecía como si guardase cada punto del cuarto, intentó inútilmente incorporarse de la cama, dándose cuenta que sus movimientos están limitados por una camisa de fuerza, se acomodó en la almohada, simulando una sonrisa, una sonrisa que fue creciendo hasta desparecer en una fuerte carcajada, una muy larga risa, que resonaba hasta fuera de la puerta, un par de guardias la escucharon causándoles una extraña sensación, e incomodidad. Pensar que la hija del General Pepper, había terminado por hundirse de una manera tan drástica, y que tal vez no tenga ningún tratamiento que la ayude a mejorar.
La joven Pepper dejó de reír, y en menos de un segundo cambió su semblante a uno más serio y apagado, la compuerta de su habitación se abrió entrando un Doctor, con aquella habitual bata blanca, era un canino, con gafas, portando una identificación dice su nombre "Marco P.", un número, y la insignia del globo de Corneria.
― Diste muchos problemas anoche. Tus heridas fueron tratadas, así que ya no debes tener dolencia alguna.― Le dijo el hombre sonando como si estuviera preocupado.
La humana no pareció inmutarse ante la palabrería del médico, tratándolo apáticamente, pareciendo escucharle.
El canino, soltó un suspiro, llevando una mano a su bolsillo del batín, donde sacó una jeringa normal, ya la traía preparada ―A ver si con esto dejas de hacer tanto ruido ―
―¿Va a dormirme? ―Cuestionó la humana mirándole como a nada, el pastor alemán dirigió su mirada a ella, notándola tan vacía y fría como ha estado últimamente, Viry giró sus ojos y dijo ―Está bien… Me gusta dormir…― Sonrió, acomodándose mejor en la cama ― Puede aflojar un poco este horrible traje, me duelen los brazos y no es nada agradable que sepan lo mal que me tratan…― El doctor ya ha introducido la inyección en el ducto del suero, era suficiente como para darle unos segundos de charla más; para ya caer dormida.
―Por favor intenta no hacerte el daño tu misma… Descansa un poco más… ―
―Como… si importara… ―Sus parpados empezaban a pesarle ―…no… no quie-ro… hacer daño…―
El canino se le quedó mirando, al notar que ya había caído en el sueño, miró el traje y pensó unos segundos lo comentado por la humana.
El doctor Marco, salió del cuarto, diciendo ― Deberían descansar, ella no se irá a ninguna parte con ese medicamente. ―
Ambos guardias se miraron, se encogieron en hombros y rompieron fila, caminando por el pasillo, mientras el doctor tomó rumbo al lado contrario, metiendo sus manos a los bolsillos del pantalón y el cristal de sus lentes ocultaban sus ojos, dándole un aspecto muy misterioso.
Más tarde
Cárcel de Corneria:
―Doctor Marco, se le está esperando en la enfermería desde hace un rato. ―
―Sí lo sé… tengo muchos paciente que atender. ― Pasó una mano a su rostro, quitándose lo lentes para darse un ligero masaje en los parpados, diciendo en un tono cansado ― Ya voy, hágaselo saber a Peppy Hare para que no se quede con el pendiente.―
―Entendido ― Dijo un guardia, abriendo su comunicador, llamando al general en turno, mientras que el medico pasaba una y otra puerta.
Unos minutos pasaron para que el canino llegara hasta el sitio dicho, entró viendo una sola camilla, y en ella a un hombre recostado, con ciertos golpes, y contusiones nada grave en realidad.
―¿Cómo está ella? ―
―Dormida…―
―Oh…― Expresó con pena ―…Espero que despierte pronto. ―
El doctor le miró con suspicacia, parecían entenderse por alguna extraña razón.
―No eres al primero que ayudo en su última voluntad… Prácticamente eres un sentenciado a muerte, es más que obvio eso. ―
―Me alegra saber que alguien se ha apiadado de mi… Sólo será una simple charla, una manera de despedirme… Es como si pidiera el "tengo derecho a una llamada" ― Dijo con ironía, colocando una sonrisa en su rostro.
―Sí, entiendo. Los guardias no estarán, y ella no despertará en unas horas… Vendré a verte entonces, y te abriré una oportunidad, el resto es cosa tuya. ― Miró a un costado, en una sillita donde con la mirada le hizo una seña, viendo una mochila negra de piel.
Ofgard alzó un poco la mirada discretamente ―Debo agradecer eso…― Sonrió el humano, recostándose de nuevo a la almohada.
―Usted… ¿qué es lo que gana con esto? ―
El doctor Marco, se alejó unos pasos del humano, y le miró con una sonrisa ― No debería contestar a tu pregunta… Pero, si Peppy no exagera con tu sentencia, me gustaría revisar tu cuerpo; una vez que estés muerto… claro…― Se giró dando la media vuelta, saliendo de la habitación, a lo que Ofgard se quedó en mudo cuando escuchó la contestación de Marco, y un recuerdo salió a flote, tratando de reprimirlo, diciéndose a él mismo ― Todos son iguales ―
Horas más tarde:
Tal y como se planeó, ya entrada la noche, y con la guardia y vigilancia baja, por alguna razón, la cual es que Peppy Hare citó a la mayoría del personal a una junta especial, por el próximo juicio de mañana.
El humano logró escabullirse de una manera impresionante, usando un traje de soldado, con todo y casco que le dejó su "amigo" doctor. Incluso le había facilitado un vehículo, más bien una motocicleta bastante extravagante de color azul oscuro, y al sentarse el GPS indicó el camino a seguir al Hospital donde se encuentra la joven Pepper. Sólo unos minutos de camino, sin mucho tráfico, logró llegar a su objetivo, Ofgard pensaba en el camino ¿Por qué no hacer un desorden y luego huir? Bueno, lo pensó mucho, pero al final sólo decidió hacer la última llamada. Se introdujo al enorme edificio, encontrando aquella habitación de la cual el mismo Doctor abrió al pasar a su lado, fingiendo que sólo era un guardia que custodiaría la habitación de la humana.
Por otra parte, antes de que siquiera él pasara la puerta, la humana comenzó a desesperarse así como si de un sobresaltó se hubiera despertado, se incorporó de inmediato de la cama, mirando a todos lados, como si buscara dónde esconderse, hasta que la compuerta se abrió y la fuerte presencia del ente masculino dio unos pasos hacia ella, la cual dando la espalda se quedó petrificada unos segundos, y oír sus pisadas solo le causaron que su cuerpo se tensara, al punto de agacharse y cubrirse con sus brazos y la cabeza escondiéndola entre sus piernas, pareciendo un animalito indefenso. En cambio para Ofgard no le pareció nada agradable ver esta reacción, se acercó lento y con calma, sin asustarla más, y le tomó con suavidad esos cortos cabellos cafés que sobresalían.
―Tranquila… que no te haré daño…― Dijo él con sutileza.
―Me-mentira… no… no me toques….― Musitó con temor la joven.
―Ugh… siento tu desprecio, sí que recuerdas eso… Mañana es mi juicio, sólo vine a verte como mi última voluntad, además vine también para recordarte lo que debes hacer… Lo que estás criaturas nos hicieron pasar… No me decepciones Viry… ― Dejó de acariciarle al momento en que se puso erecto, y se colocó frente a la chica, deshaciéndose del casco puesto en su cabeza, y sin soltarlo le dijo, poniendo la punta de sus dedos de la mano izquierda; cerca de su frente ― Wolf… es tu principal problema… Debes hacer lo que se te dicto… Eva…―
La joven humana arrinconada cerca de la cama, sin poder siquiera verle directamente, asintió con la cabeza.
―…Sé que no lo harás…―Sonrió el humano con compasión y otro sentimiento como de ternura. Dejó finalmente de atosigarla, volviendo por donde vino, colocándose el casco, para regresar a su prisión, antes de que alguien se diera cuenta.
Pero antes, pudo localizar a ciertos personajes que dejaron de aparecer…
―Cómo que nos deja ir…―
―El plan sigue su marcha, ¿no es verdad? ―
―Huya mi Señor, y después nosotros lo encontraremos…―
Negó con la cabeza, diciendo ―Ha sido suficiente. Una vez que me haya ido, busquen a los que quedaron vivos, y realmente vivan como se debe, para mí ya es tarde el arrepentimiento. ― Sonrió de una manera tristona, cosa que se le hizo raro a ese par de gemelos que seguían cautivos en una de las muchas celdas de aquella enorme prisión de Corneria. ―Es una orden…― Dijo por último en un tono serio y fuerte, antes de darle la espalda a sus lacayos, quienes sólo lo vieron partir.
Las horas pasaron, hasta ser de madrugada, y cierto lobo sin poder dormir, se giraba de un lado a otro en esa incómoda y pequeña cama de hospital. Ha recibido la noticia de que se le dará de alta el día de mañana, para que esté listo para el juicio de la tarde. Sin lograr pegar el ojo, mejor decidió levantarse, y realizar una visita a su pareja, ir de nuevo a ese frío lugar con el ambiente pesado, y ese enfermero que parece un gorila siendo quien lo escolta a una sencilla habitación de hospital, sin mucha vigilancia está vez.
Tomó un respiro al estar frente a la compuerta, tomando fuerzas, preparándose mentalmente para lo que sea, la puerta se abrió al dar un paso al frente, donde encontró a la humana sentada al filo de la cama con la cabeza baja, dándole un aspecto tétrico a primera impresión, ella escuchó los suaves pasos del lobo, se giró a verlo entre sus cabellos que le cubrían la frente. ―Oh… Has vuelto…― Musitó ella, mientras Wolf se acercó a ella, la sintió distinta como aquella noche, parecía tranquila, y serena, tal vez demasiado. Él se sentó a su lado, y contestó ― Claro, por qué no habría de hacerlo…― La chica agachó de nuevo su rostro, haciendo un quejido, y apretó su bata con las manos, pareciendo que lloraría, o más bien ya lo hacía, y el lobo se percató. ―Hey, no llores… Tranquila…― Le tomó del hombro con precaución. ―
―…N-no… No quiero… hacerte daño… Pero… es algo que debo hacer… aunque no… no quiero… pero… algo me lo ordena…―
―Vi-ry…― Dijo entrecortado, al notar que la chica se giró a él, abrazándolo fuertemente.
La humana lo rodeó tiernamente del cuello y lo cubrió con sus manos, sintiendo todo ese suave pelaje gris entre sus manos y dedos… ―Oh…― La comenzó a rodear con los suyos, suavemente ― Viry…― Ella sonrió al oírle decir su nombre, y con su garganta hizo un ruido afirmativo.
―Mmh…―
―No está de más volvértelo a decir…―
La joven que parecía estar apretándolo con mucha ansiedad, cambiando su rostro lentamente por otra reacción, forzando una sonrisa que terminó por romperse.
―…Te amo…―
Viry sintió que el corazón se le encogió dentro de ella, pero aun así el deseo de querer acabar con él, seguía invadiendo su mente, y su rostro afligido contestó con unas lágrimas que apenas y se asomaban nuevamente, con una voz quebrada respondió ―…Y… y yo a ti… Wolf…― Se lo dijo cerca del oído, cuando parecía ya que iba a romperle el cuello, pero algo sucedió, la humana abrió sus ojos de sobremanera, soltando las lágrimas de sus ojos, y comenzó a convulsionar estrepitosamente, O'donnell, traía consigo una pistola de electroshocks que se le dio por precaución, y que logró poner en el abdomen de su pareja, la cual cayó aun estremeciéndose a la cama, con los ojos abiertos, soportó esa ráfaga, tan sólo quedándose inmóvil un momento.
―Ma-Mátame Wolf… Es la única manera…―
―No… no lo… Jamás podría hacerte daño… mucho menos…―
―Tienes qué… hacerlo… ―
―…Viry…― Wolf se colocó sobre el delgado cuerpo de la joven, que intentaba a duras penas detenerse ella misma al tenerlo encima, el lobo atónito ante lo que debía y no quería hacer, se decidió, de entre su manga, sacó esa pequeña pero filosa navaja, de las que usa Leon, aquella que dejó con propósito en el cuarto de Wolf. ―Hazlo… Libérame de este infierno… ―
―Ella no soportará el que tú no estés…― Palabras de Leon
―Pero… y yo… ¿podré soportarlo… podré vivir, sabiendo que…? ― Se dijo Wolf, al estarse arrepintiendo, pero las suplicas, aquellas suplicas de su pareja, eran imposibles de ignorar.
Éste la ubicó en el pecho de la joven, buscando el palpitante corazón, unas tibias lagrimas cayeron en el ropaje claro de la humana, ella lo vio llorar, y con una mano ella tomó la suya, aquella temblante mano, obligándole a apuñalarla, apretando su mandíbula, soportó el cómo le incrustaba aquella filosa navaja, sólo soltó un ahogante quejido de dolor, mientras tanto el lobo pareció ido, como si en un momento le hubiesen quitado el alma, y en ese silencioso inter la joven alzó cortamente su mano a él, sin lograr tocarlo, de inmediato sus ojos se apagaron, su mano cayó a la cama, y las lágrimas finalmente salieron de sus ojos muertos. Wolf se quedó paralizado, despertando del shock, deprisa sacó el arma; lanzándola al suelo, salpicando aquel líquido carmín, y la abrazo con desesperación, gritando ―¡Viry, Viry, Viry! ― La sangre corrió por todo ese ropaje de hospital, el cuerpo flácido de la humana ya no se movía, ya no respiraba, y Wolf se sintió de lo peor, alzó un alarido de dolor, atrayendo la atención de los enfermeros en turno, incluso de los guardias que debían estar desde hace un rato custodiando el cuarto. Él lloraba consciente de su terrible acto, ella lo pidió, pero no era justificable.
Para variar, Charlie junto con los demás, finalmente habían obtenido permiso de ver a la hija del General, pero todo se vino abajo al ver el alboroto justo en aquella habitación, donde los gritos de un lobo desesperado se escucharon resonando en el pasillo.
―¿Qué ocurre? ― Dijo Fay, a lado de Miyu, quien miró de inmediato cómo el conejo de Black, corrió.
―Algo malo pasó…― Dijo la lince, corriendo para alcanzar al otro.
―¿Ese es Wolf? ―Dijo en duda Fox.
―Así parece ― Respondió confundido Lombardi.
Los guardias no podían creer lo que pasó, estaban a un metro de la cama, donde Wolf simplemente estaba llorando abrazado al cuerpo muerto de la chica Pepper.
―…Vi…ry…― Musitó Charlie al ver una desgracia más… Corrió sin pensarlo, tomando con rabia al lobo por el cuello, arrojándolo al piso sin nada de cuidado, el cual soltó una exclamación, el conejo observó el cuerpo inerte de la humana, con un semblante lastimoso y lleno de aflicción no podía creerlo. Se giró de nueva cuenta a mirar a O'donnell, con esa misma furia que regresó en un segundo ―¡¿Qué hiciste?! ―
―E-ella… me lo pidió…―
―¡Qué estupideces estás diciendo! ¡Si ella quería matarte bien pudiste haberte suicidado por ella! ¡La asesinaste, maldito desgraciado, la asesinaste! ―
Miyu miró la desgracia, al igual que los pocos acompañantes que iban a visitarla siendo tan tarde.
―No puede ser…― Dijo Fay, llevándose sus manos a la boca, y su rostro lleno de confusión.
―Pero qué…―Expresó Fox, y el halcón se metió al cuarto, observando también a la humana, con esa marca de sangre en su pecho.
Wolf con su ojo visible color violeta, abierto de sobremanera, sintiéndose lo peor del universo agachó su cabeza, no había manera de defenderse, ni fuerzas le quedaban, simplemente le dio la razón al conejo.
―Eres un…―Charlie estaba por írsele encima al indefenso y perdido lobo de O'donnell, cegado por la ira, mezclado con tristeza, Fox se le puso al frente tratando de impedir que cometiera una estupidez, pero Charlie lo quitó fácilmente de su camino, fue entonces cuando Falco lo trato de tomar por detrás, cosa que ni le hizo cosquillas. Hasta que cierta lince se le paró enfrente causando una ligera confusión en el momento, y siendo mujer logró darle un golpe en la mejilla. Los soldados de inmediato reaccionaron, tomándolo por la fuerza contra el suelo para aplacarlo un poco.
―Este no es el momento adecuado para asesinar a alguien más… Idiota. ― Dijo Miyu con su voz sonando grave, con lágrimas a punto de caer, y fue cuando Charlie pudo de cierto modo tranquilizarse, demostrando que también estaba triste, rompiendo en sollozo. Al igual que los demás, Miyu se acercó al conejo, los soldados lo soltaron, y ésta le dio un abrazo, donde Charlie pudo sentirse refugiado, pegando su rostro al pecho de la lince, dejando que se desahogara. Fox aprovechó para que los guardias se llevaran a Wolf, haciendo una seña, siendo todo muy discreto para que el conejo no se diera cuenta.
Esa noche se decidió guardar en secreto lo sucedido con el fallecimiento de la hija del General, lo tomaron como Eutanasia, para evitar ciertos cuestionamientos en cambio Wolf, no fue tratado igual desde ese momento.
El día del Juicio llegó, nos encontramos en la sala del jurado, donde los más importantes de Corneria, en su mayoría ancianos de familias muy poderosas con altos rangos de elite, formaran parte de un tribunal colectivo. Cada uno pasó a tomar parte de sus respectivos lugares, hasta aparecer Peppy, quien tomó el lugar de en medio de entre los cuatro.
Una puerta se abrió, y de ella salió el humano a sentenciar, con un collar poco peculiar en su cuello, el cual contiene un paralizador, con transmisores GPS, esposado con láseres especiales en sus muñecas que iban desde el collar hasta ellas. Detrás dos soldados, apuntándole con un arma paralizante. Llegó hasta su sitio colocándose en el estrado frente a las miradas de muchas personas que están presentes para observar al terrorista que sacudió su paz, arrebatándola un momento, donde causó mucho daño.
―Ofgard… Humano del planeta extinto llamado Terra… Se te acusa de intento de violación a la hija del General Pepper, Viridiana Pepper, de casi cometer genocidio, de portar armas bélicas de alto peligro, de mentir, de secuestrar… Y muchas cosas en tu lista negra… que has acumulado. ― El conejo a cargo soltó un respiro ―Dada la abrumadora evidencia… No hay otra opción, y tú lo sabes. ―
El humano sólo se le quedó mirando penetrantemente, sabiendo las obvias palabras que diría Peppy a continuación.
―El acusado… es sentenciado a morir…―
El humano alzó su rostro, con ese sentimiento de arrogancia, sonreía levemente e interrumpió la voz del conejo ―Antes de que diga algo más… Quiero que todos y cada uno de los presentes, sepa que todo lo que sucedió cumplió con un objetivo…― Giró su vista a los lugares que lograba voltear ― El que muera yo, no cambiará en nada sus patéticas vidas, que espero sigan así de miserables. ― Levantó las manos juntas como pudo apuntando a Peppy ― Que sus corazones sigan con esa terrible y consumible incertidumbre por el resto de su vida…―
Todos los presentes comenzaron a cuchichear entre ellos, oyéndose los susurros en todo el edificio, nuestros personajes miraban desde las plataformas elevadas como escalones, y aquella pantalla donde aparecía el rostro del acusado.
―Maldito…― Dijo Charlie apretando su puño, y a su costado la lince que le tomó por inercia de su muñeca, apretándole a manera de decir que se calmara, el conejo verdoso sólo la miró con sorpresa, mientras Miyu le dijo seriamente ― Tranquilízate…― Fay se dio cuenta, al igual que Falco, Katt, Fox y Krystal… Wold y Algy se encontraban más arriba, y todos sólo esperaban a que por fin terminara el juicio.
El conejo de Hare interrumpió ― ¿Terminaste con tus inútiles amenazas?
―No es una amenaza, General… es la realidad que está viviendo. No me diga que no es verdad ―Siguió con su sonrisa en el rostro.
Peppy cansado, prosiguió ―…Llamen al escuadrón de fusilamiento ―
Ofgard se puso de pie, de una manera tan propia y con mucho porte, aun manteniendo esa sonrisa en su rostro, Peppy bajó de la plataforma en que se encontraba, para ir ante el acusado.
―Viry… Murió, pagarás con tu vida…― Dijo con desprecio, tristeza, acusándolo gravemente de ello. El semblante de Ofgard cambió ligeramente, para decir de manera seria ― Con sólo verlos sufrir me ha sido suficiente… General…Y está bien que pierdan a los pocos humanos que existimos en este universo. ― Se dio la media vuelta, y un buen de guardias lo escoltaron más en medio de la enorme sala, donde lo colocaron en medio, una pared plateada salió de la nada, detrás del acusado, el cual se sorprendió ligeramente
―Si es que hay un infierno… Espero que ardas en él…―
Volvió a sonreír diciendo de manera insolente ― Por supuesto que lo hay, y ya es tarde para arrepentimientos…―
Un oficial le colocó una especie de venda negra en los ojos, y el humano se preparó a lo que venía… Se escuchó en todo el lugar, los pasos del escuadrón de fusilamiento, eran pocos, se pusieron en fila cada uno, con ese distinguido uniforme azul de Corneria, y prepararon sus armas apuntando al objetivo.
―…Preparados… Apunten…― Un silencio inundo el salón, todos estaban expectantes ante la escena.
―No es tan diferente… a lo que él hacía…― Se dijo Ofgard, en su mente, escuchando los últimos momentos que estaría de pie, y con vida. Su vista era negra, una lluvia de pensamientos se le vino encima.
―Puedes soportarlo aunque seas un humano…― Voz de Andross ―Interesante, muy interesante…―
Flashback
El recuerdo del mono apareció frente a sus ojos, como si lo estuviera viviendo otra vez, aquél científico sentado a su lado, cruzado de piernas, luciendo un traje de operaciones, con un poco de sangre en su ropaje, le decía ―Hay algo que dicen tener, y aunque no sé con exactitud lo que es, espero descubrirlo contigo y los otros. Sabes porqué traje a una niña, si todo sale como lo planeado… Podrás quedártela más adelante, les daré un planeta que puedan habitar y crear su descendencia, así como está en ese libro raro llamado Biblia que usan o mejor dicho usaban…Lo he leído, y es muy fascinante. Tal vez ese espíritu del que habla en él, sea lo que quiero descubrir, y poder obtenerlo, ver si es quebrantable como el papel. ―
El mono se puso de pie, caminando a una puerta enorme de color plata, se abrió de inmediato, mientras aún decía ―Por cierto, lamento lo de tu ojo…― Sacó un frasco de lo que es un refrigerador, con todo ese aire gélido saliendo como una nube blanca. ―…pero bueno, ahora es una excelente muestra. ― El humano vio su mismo ojo en ese líquido verdoso, girándose a verlo aun con el cable del nervio óptico flotando. ―El que te coloqué te será más útil, es de una especie de lobos muy antigua que existía en el universo, solo que de una raza un poco inferior a los de ojos rojos. El humano giró su vista, sintiéndose tan mareado, logrando notar un bulto del otro lado.
―Ah… y deberás disculpar el desorden, hoy tu hermano no sobrevivió a las pruebas, fue la misma que la tuya, y no pudo con los androides, es una pena… Lo intentaré abrir más tarde…―
El joven con el futuro nombre de Ofgard, abrió su ojo humano de sobremanera, tornándose rojo, con lágrimas que salieron desprevenidamente, alzo su cansado brazo, tratando de alcanzar a su gemelo, se estiró tanto que desequilibró la camilla, cayendo al piso, soltando una ligera exclamación, abrió sus labios tras el quejido ― Adam… He-hermano…― Se arrastró unos centímetros, para tomar el tirante brazo, frío y pálido de su fallecido pariente. ―…N-no…― Negó con la cabeza, mientras las lágrimas caían de su visible ojo.
Andross, soltó un suspiro con pereza y fastidio, caminó a la compuerta donde mandó a llamar unos monos a su cargo, enfermeros, ordenando que se llevaran el cuerpo y durmieran al otro.
―¡Nooo! ¡Hermanooo! ― Exclamó con furia y dolor, tratando de quitarse a uno de los que llamó el doctor Andross. ―¡Maldito seas, maldito seas! ― El parche con sangre cayó de su cabeza al piso por tanto pataleo, mirándole con ese ojo azul que sangraba pareciendo lágrimas en carmín, y viendo en el rostro del mono una sonrisa llena de hipocresía y arrogancia.
―Así es… yo ya estoy maldito, tanto como tú lo estarás. ― Salió del cuarto, dejando al pobre chico en las manos de un mono que enseguida lo tiró al piso, y lo golpeó un par de veces, antes de ponerlo sobre la camilla, e inyectarle.
...Fin del Flashback
―…Listos… Apunten…― Las palabras del hombre al mando de su escuadrón lo trajeron a la realidad, colocando una mueca en su exterior por el amargo recuerdo ―…Sé que pagaste por tus pecados, Andross…―
En otro sitio, muy lejos de Corneria:
Una especie de cápsula de escape se abre de par en par haciendo un ruido como de aire comprimido, ubicado en cierto lugar desconocido, y una mano sale de ella, despacio poco a poco, una silueta de mujer en un vestido blanco trata de poner un pie fuera de dicha cabina, se tambaleaba un poco al sentir tierra firme, y con su vista desorbitada divisaba el lugar, de repente una voz, una grabación más bien de cierto personaje conocido se escuchó ―Cuando oigas esto, es que ya es demasiado tarde mi adorada Viry. Oficialmente para los tuyos estás muerta, y no hay nada más gratificante para mí que verlos sufrir, mientras yo me llevo el secreto a la tumba, tardaras años si intentas volver; sí años de los cuales te olvidarán, por lo pronto, dentro de la cápsula tienes lo suficiente para sobrevivir, pero no para toda la vida. ― La humana corrió a la cabina, y buscó más debajo donde encontró una pesada mochila, y una caja de metal ni muy grande, ni muy pequeña de color plateado, la abrió y en ese instante se escuchó aún la voz de Ofgard diciendo ― Te ofrezco varias opciones, pero sé que eres inteligente…―Un arma modificada, o más bien, antigua y poco pesada a comparación de un blaster normal, un revolver como los de nuestra época, con una sola bala con su propio nombre, ella no podía creerlo, él realmente tenía una mente retorcida, al punto de realmente asegurarse de que sólo fuese para él. ―…Bien, te deseo lo mejor, mi querida Viry…― La humana que pareció el no haberse inmutado por ningún momento, fue cuando reaccionó al poco rato, abriendo los ojos de sobremanera, comenzando a temblar su cuerpo, poniéndose inclusive roja, le dio un arranque de ira, alzando su mano hecha puño, rompiendo esa bocina, y luego gritó con fuerza a gran voz, un grito no sólo de dolor, sino de pena y mucha impotencia ― ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH! ― Sus ojos se tornaron rojizos por las lágrimas de coraje que no pudo contener, pero lo hecho, hecho está…
―…Así como yo pagaré por los míos…― Terminó de decir aquel humano para sí mismo.
―¡FUEGOOO! ―
La lluvia de disparos sonaron en todo el lugar, el humano, cayó a la mitad del ataque, quedando de rodillas, con la cabeza baja, y un charco de sangre a su alrededor así como salpicaduras en todo el piso detrás de él. Los pasos de alguien escuchó ir hacia donde él, y que el cañón de un arma fue puesta en su cabeza ―…Esto es por el General Pepper ― Ofgard alzó levemente la cabeza, sintiendo el frío del arma en su frente dibujo una gratificante sonrisa en su pálido rostro; antes de que Peppy le disparara. El sonido se escuchó como un eco en la sala, el humano cayó haciendo un ruido seco con ese toque de chapoteo por la sangre derramada.
Casi la mayoría quedó estupefacta al ver que el mismo Peppy Hare se había encargado de darle el tiro de gracia a un condenado a muerte.
―Y con esto… queda concluido el juicio de Ofgard…― Dijo Hare, con una tremenda seriedad que intimidaba a cualquiera.
Wolf quedó impactado estando de pie en otra tarima más arriba de los otros, siendo custodiado por dos soldados a sus lados, y hasta temió por sí mismo, pues lo que sucedió la noche anterior, imaginó que podría pasar por lo mismo que el humano que acababan de sentenciar.
Después del juicio, muchos parecían estar tranquilos con la muerte del humano llamado Ofgard, pero otros seguían con aquella incertidumbre, y más que nada Wolf parecía perdido entre sus pensamientos, parecía un rehén al ser cuidado por soldados, pero esto es debido a lo que cometió, y Peppy sabía bien que si no le daba protección cierto personaje podría echársele encima.
En su departamento, ese mismo día más tarde, recibió una visita.
―Leon… Panther…― Dijo él poco sorprendido.
―Wolf… ya lo supimos… Pero… realmente qué pasó… ― Dijo el camaleón entrando a la casa, con su rostro reflejando preocupación.
―Eso no importa… Lo hecho, hecho está…― Dijo sonando tan apagado, incluso se le veía demacrado.
Panther comentó ―De hecho venimos a decirte que se le hará un funeral… La piensan cremar, y es obvio que debes estar allí…―
―No vinimos aquí nomás porque sí, Wolf. Te traemos una solución. ― Dijo el camaleón de Powalsky.
―¿Eh, cómo dices? ― Dijo sonando interesado.
―Peppy nos aconsejó que lo mejor fuera que… ― Dijo Panther sin terminar de hablar, puso un semblante lastimoso.
―Ugh… Lo mejor es que se te borren tus memorias… Sólo serán las de Viry, el doctor ya está al tanto, esto puede ser ahora mismo, o si quieres hasta mañana. De igual modo ya está decidido, así que no puede ser discutible. ―
― ¡Qué! ¡Quién los dejó decidir por mí! ¡Qué diablos están pensando! ― Exclamó el lobo molesto.
―¡Wolf, es que no lo ves! ¡Estás sufriendo, deja de resistirte…!― Gritó Leon
―Quieres seguir torturándote por lo que pasó, así estarás mucho mejor… y en el fondo lo sabes…―Le dijo Panther con preocupación, pero sonando serio.
El lobo pareció comprender, le dolía muy en el fondo aquella desgracia, agachó su cabeza, rompiendo en sollozo, se llevó ambas manos a la cabeza temblando con desesperación.
―Esto… no puede estar pasando… No…― Se dejó caer de rodillas en medio de la sala, diciendo ― Me duele… me duele mucho… me quiero volver loco…― La imagen de Viry en aquella cama inerte, con esa sangre fluyendo desde su pecho, era lo último que podía recordar, lo último que jamás podría olvidar… Era tortuoso, es… doloroso, tanto que parecía consumirlo en un agujero sin retorno…
…
…
…
―…Es lo mejor, ¿no? Olvidar… es la respuesta que… necesito…―
Notas del Autor: Hola, aquí nos vemos de nuevo mis estimados lectores y lectoras, por supuesto… Sé que el final ha sido un poco abierto, y mucho drama como acostumbro hacerlo… ¡Je! Espero que este capítulo haya sido de su agrado, y no se apuren que aún falta un poquito más… He decidido hacer un epilogo, ¿apoco no se lo merece? Ya que dejo muchas dudas en el aire, y por supuesto… esto abrirá a otra saga… me supongo… Qué haré con el de Lowell, pues sigue un poco la línea de tiempo de este, y del otro, ya cuando actualice lo veremos. Por lo pronto es todo de mi parte, les agradezco enormemente que se hayan pasado por aquí, que Dios me los bendiga :D Y saludos especiales como siempre a mi hijo querido Ray Wolf Aran, a mi estimado Foxbellikostar and Krystal O. y al Guest como Alice de la Vega. Muchas gracias :D Los quiero, y pues hasta la próxima, espero no tardarme un mes de nuevo, igual no es mucho. ¡Saludos y bendiciones!
