Hola a todos aquí el Buhocosmico01, trayéndoles otra actualización pero primero a responder a la gente que leyó mi historia y me alegro el día al dejarme un review...

Apedreitor: Gracias en serio que eso me motiva a seguir escribiendo, ademas la principal razón por la que decidí empezar a escribir fic por eso mismo, mejor mi gramática y deletreo.

Gjr20900: Si compañero en foros dz hay cinco capítulos, por si te interesa ir a echarles una hojeada.

Zafir09: Siento decepcionar compañero pero Naruto no sera ningún dragón salyer conocido, sera uno que muy pocas veces he visto en los fics, casi siempre es del fuego o del rayo y eso sinceramente ya me aburrió... Por eso sera el dragón slayer de... Mejor no te arruino la sorpresa.

Zero Gawain: De nada compañero solo haga esto para su disfrute jejeje.

.1: Aquí tienes la continuación espero la disfrutes jeje claro si no emocionaste y te fuiste a dz a leer los capítulos que ya tenia escrito hay.

Con los review respondidos pasemos al capitulo jejeje... Nos leemos al final.

-¡Hola a todos!-Pensamientos o cuando ocurre alguna escena flashback.


Capítulo 2: Encuentro en el bosque.


Sufrimiento: el sufrimiento puede ser causado de muchas maneras cuando te lastimas o te haces alguna herida física, ya puede ser un golpe, una caída o algún corte, también las personas a tu alrededor te pueden causar sufrimiento, ya sea físico o psicológico, el causar sufrimiento es una acción natural en los seres humanos y demonios.

Naruto Uzamaki es un niño con tan solo cinco años de edad, si le preguntaras que preferiría el sufrimiento psicólogo o el sufrimiento físico, te respondería sin dudar ni un solo segundo, que prefiere mil veces el sufrimiento físico, dado que eso se puede curar en poco tiempo o incluso todavía mas rápido con la ayuda de la medicina. Al contrario que con el sufrimiento psicológico causado por las hirientes palabras de los aldeanos, que cada vez que lo veían solo le dirigían miradas de odio y resentimiento, insultándolo y atormentándolo con su indiferencia, el hubiera preferido mil veces enfrentar a una turba de aldeanos psicópatas que escuchar de propia boca de la persona que mas ama en el mundo decirle la misma palabra por la cual todos los aldeanos lo llamaban.

Mounstro.

Palabra cruel que se impregno en lo más profundo de su corazón, rompiéndolo en mil pedazos, lo hubiera soportado de cualquiera menos de ella, al recordar los ojos enojados y llenos de odio de su hermana, hacia que sus azules ojos se llenaran de blancas y cristalinas lagrimas que cual caudal que desenboca en un rio que baja por sus mejillas.

—¡Mounstro, si no fuera por ti de seguro y tendría amigos...quien querría acercarse a la hermana de un mounstro!—.

Se volvieron a repetir esas crueles palabras en su mente mientras la imagen de su hermana afloraba en su atormentada mente, no le importo el chocar con cuánta gente se cruzó en su camino en las calles de Konoha, no le importo los murmullos y regaños que decian cada vez que el pasaba o golpeaba accidentalmente a los transeúntes, no. En estos momentos el está sufriendo un dolor que ningún ser vivo debe de sufrir nunca ese sentimiento que aterra a la mayoría de las personas y seres con sentimientos..."La soledad".

El sentimiento de saber que ya no tienes a nadien a tu lado, que ya no eres útil para nadien, que nadien se preocupe por ti, el sentimiento de saber que si murieras no le afectaría a nadien tu partida.

Naruto solo corría y corría por toda esa calle de Konoha con un montón de ideas en la cabeza, ¿el porqué de su existencia?, ¿si se fuera alguien lo extrañaría?, ¿valía la pena proteger algo con tanta convicción y si te traiciona, te hiere?.

Tan metido estaba en sus pensamiento que ni siquiera se dio cuenta de cuando fue que se comenzó a adentrar en el bosque tampoco de la pequeña turba que se había formado en su recorrido por la aldea llamando inconscientemente la atención de los aldeanos que lo vieron pasar corriendo de forma errática y llorando, solo bastaron un par de asentimientos de cabeza y miradas cómplices entre ellos para que comenzaran a seguir al niño de 5 años cuyo corazón se encontraba roto.

—¡Haya va no lo pierdan de vista!—.

Naruto se sobresaltó al escuchar una voz provenir de atrás suyo más los ruidos de ramas secas que crujían al sostener encima de ellas el peso de una multitud de almeno 20 personas, él no era tonto él sabía lo que esas personas andaban buscando, con el miedo recorriendo su sistema y liberando adrenalina, apresuro el paso.

—Mounstro—.

Esa palabra volvió a resonar en su mente haciendo que se detenga de golpe, ¿por qué corría?, ya no tenía a nadien, estaba solo en el mundo, ¿qué caso tiene correr y tratar de salvar su vida? ¿para vivir otro día mas en la completa soledad?.

Ya no tiene caso...Estoy completamente solo...no le importo a nadien...mi hermana me odia, solo tengo un amigo... ¡Ja!...como si a eso se le pudiera considerar amistad, solo hablaba conmigo para lucirse ante sus amigos y vieran que él tenía el suficiente valor como para acercarse a un...mounstro, como yo. Quizás si dejo que estas personas me alcancen y hagan de mi lo que quieran, ayudaría a calmar su odio...ya no correré mas...estoy preparado para dejar este mundo...solo quiero morir—Los tristes y deprimentes pensamientos que tenía Naruto, sintiendo lastima por sí mismo, creyendo que ya nada más le espera aparte de la muerte, dando un paso asía la muerte...su muerte.

Los aldeanos que perseguían al chico cuales perros de caza a un pobre conejo asustado, se mostraron confundidos ante el repentino detenimiento del chico, pero siguieron avanzando cual estampida, pero cuando estaban a menos de cinco metros lejos de su objetivo, se detuvieron a observar lo más triste que ellos hayan visto en muchos años.

—Mátenme y calmen su odio—.

Esas palabras salieron de los labios de aquel chico que perseguían casi a diario, pero eso se escuchó más a una súplica para que terminaran con su vida, él les sonreía y deforma sincera, de sus ojos delgadas líneas de lágrimas eran vistas que bajaban por sus mejillas, sus corazones se estremecieron al ver los ojos azules y profundos del muchacho, sin vida, opacos y sin brillo, solo deseando que su sufrimiento terminara pronto, pero a la misma vez alegres, si alegres de que ya nunca más tendría que sufrir, de que ya nunca más tendría que pasar hambre, de nunca más volver a ser herido en su corazón...era la mirada de una persona muerta en vida, que solo esperaba la muerte cual precioso regalo.

Y-yo...y-yo...—Uno de los perseguidores solo balbuceaba incoherencias, no hallando que responder, el cuchillo que llevaba en su mano, con la cual había pensado herir al muchacho, la soltó, sus ojos se volvieron vidriosos y su labio inferior temblaba. Sin decir nada agacho la cabeza y se dio la media vuelta, avergonzado de lo que había echo...tantos años de maltrato e indiferencia, habían quebrado al niño.

Al igual que el sujeto, más de la mitad de los perseguidores siguieron su ejemplo, dejaron caer sus armas, así como palas, palos y demás herramientas que habían llevado consigo para tratar de herir al chico, ya no querían hacerlo...ya había sufrido mucho.

Sin embargo no todos lo vieron de esa forma, no. Algunos solo vieron lo que sus ojos y mentes querían que vieran, vieron a un chico quebrado, pero no por sus acciones ni por el trato que todos los días le daban, que ayudaron a romper al niño, ellos solo vieron la súplica de un niño que había sido "poseído" por el mal, un mero juguete del demonio de cabello rojo que pedía con la muerte su libertad.

—Nos-sotros...te liberaremos chico...te liberaremos de ese hechizo que te ha lanzado ese demonio que tomo el control del cuerpo de tu hermana...antes te perseguíamos y golpeábamos porque pensábamos que eras el sirviente de esa abominación, por la manera tan agresiva que mostrabas cada vez que intentábamos matarla...pero ahora vemos que fuiste obligado a servirle, no te preocupes nosotros te liberaremos—Hablo el sujeto con lastima en sus palabras, tomo firmemente con sus dos manos el "Chuzo", que sostenía y con determinación se lanzó contra el rubio.

De las más de veinte personas que persiguieron a Naruto, solo cinco de ellas se quedaron esa noche, en ellos se encontraban tres hombres y dos mujeres, creyendo que en las palabras de su compañero, los restantes también se abalanzaron cual leones sobre su presa.

Naruto ya no escuchaba nada después de decir esas palabras su mente quedó en blanco y su cuerpo dejo de moverse, sus sentidos se bloquearon y solo podía revivir en su mente las últimas palabras que le había dicho su hermana, fue sacado de sus recuerdos, al sentir el mas horrible dolor de toda su corta vida proviniendo de su pecho.

—¡Haaaaaaaa!—.

Fue el desgarrador y atronador grito de dolor que se escuchó por todo el bosque, esa noche, las aves que en esos momentos estaban durmiendo fueron despertadas por ese alarido de agonía, desplegando sus alas alzaron el vuelo envueltos en la oscuridad de la noche alejándose de ese lugar.

El aldeano que previamente había corrido en dirección al rubio con esa herramienta de trabajo ahora daba un par de pasos hacia atrás, admirando lo que había echo.

El Chuzo atravesaba de lado a lado el pequeño cuerpo de Naruto, se enterró en el centro de su pecho, rompiendo la caja torácica, atravesando por en medio de ambos pulmones, rasgándolos ligeramente, saliendo por la espalda, justo al lado de la columna, y por ultimo enterrándose en la tierra, sangre carmesí recorría la herramienta, deslizándose lentamente por su superficie, llegando al final y lentamente convirtiéndose en un charco de sangre.

—...Cof...—Tosió Naruto una gran cantidad de sangre por su boca, mientras sentía como lentamente sus pulmones se llenaban de sangre y le empezaba a costar trabajo respirar.

—¡Aún está vivo!...¡¿Que mierda esperan, mátenlo?!—Exclamo el tipo con rabia asía sus compañeros, estos lo vieron medio dudosos durante un segundo, pero solo un segundo.

-¡Haaaaaaaa!-.

Se volvió a escuchar otra vez un fuerte grito esa noche, pero esta vez mas débil que el anterior, pero ese no sería el único que se escucharía esa noche en el bosque, serian acompañados de muchos más, pero siempre más débiles y lastimeros, hasta que ya no se escucharía ningún ruido.


»»Al día Siguiente, Instituto de Interrogación y Tortura, 6: 30 P.M««.


El Instituto de Interrogación y Tortura; uno de los lugares más temidos en toda Konoha, su ubicación se encuentra un par de kilómetros al sur de Konoha, ¿la razón?, digamos que los que trabajan a ahí no les gusta compartir las "bellas" voces de sus residentes cuando "cantan".

En uno de los muchos cuartos que este lugar posee se pueden escuchar grandes y espantosos alaridos de agonía, seguido de suplicas para que se detuvieran, así como también el ligero sonido de música clásica que se oía en el aire.

Encadenado de manos y pies se encontraba un sujeto de almeno 30 años de edad, cabello castaño y ligeras arrugas en su cara, que apenas y eran visibles por lo hinchada que se encontraba su cara, de sus labios sangre mezclada con saliva salía a toda velocidad, su ojo derecho ya no se encontraba, el izquierdo se encontraba cerrado producto de la gran hinchazón que tenía, las cadenas lo ataban firmemente a una silla de metal, en su pecho se podían apreciar múltiples agujeros de los cuales abundante sangre salía, en sus pies descalzos también se podían observar una gran cantidad de sangre y falta de alguno de sus dedos.

—Bien, bien, tu eres el más duro de todos, pues déjame felicitarte los otros no pudieron soportar ni la mitad del castigo que tú has recibido, hasta el momento se muchas cosas, con respecto a lo que le hicieron a Naruto Uzumaki—Hablo tranquilamente un tipo de almeno 40 años de edad, cabello corto negro y ojos cafés, vistiendo un expandes negro azulado que lo identifica como jounin, con la clásica espiral roja en la espalda, una sonrisa lunática en la cara, mientras limpiaba sus manos con un pañuelo tirándoselo al sujeto y perdiendo su sonrisa.

—¿Q-que...Sabes?—Balbuceo el sujeto con obvio temor en sus palabras, sentía como su cuerpo involuntariamente comenzaba a temblar, pensando que si descubrían lo que le habían echo al Uzumaki, su castigo seria mucho peor.

El jounin interrogador se alejó unos cuantos pasos del sujeto, para mirarlo con asco y desprecio, él tenía una hija de la misma edad que el pequeño, de solo pensar en todo lo que le hicieron al chico asía hervir su sangre, hubiera mandado todo al diablo y mataría sin compasión al sujeto, si del dependiera. Pero tristemente no podía hacerlo, con rabia decidió hablar de lo que los otros ya le habían dicho.

—Se muchas cosas señor Akira, sé que usted fue el que dio el primer golpe, usando un chuzo atravesó a Naruto Uzumaki, de lado a lado. Sé que la señora Akemi, lo apuñalo múltiples veces con una daga que había estado durante años en su familia, incluso arrancándole cruelmente...el ojo derecho—Hizo una pausa, tratando de digerir lo que leía en los informes, mientras apretaba con fuerza el documento—y eso lo sabemos porque encontramos el arma con un ojo azul zafiro clavado en la punta de esta...¡son despreciables!...—.

Con gran enojo le dio un gran puñetazo en todo el pecho, haciendo que grite y de sus heridas más sangre saliera, mientras con rabia volvía a darle un par de puñetazos más, sangre salpico por las paredes de ese lugar.

—Por favor...para...ya no más...te contare—Llorando lágrimas de sangre el sujeto pedía piedad, el jounin ignoro al tipo y siguió leyendo los documentos mientras sentía su rabia crecer todavía mas.

—"Posiblemente Naruto Uzumaki se encuentre ciego totalmente dado que en la escena del crimen aparte de encontrar la daga con el ojo, también se hallaron rastros de retina de ojo así como también restos de cejas y tejido ocular, que no correspondían al primer ojo encontrado pero a la misma vez parecido, posiblemente se encuentra muerto dado a la gran pérdida de sangre que debe de haber sufrido, tomando en cuenta la gran cantidad que se hallaba en la escena"-.

Leyó en voz alta haciendo que Akira, bajara la cabeza, él lo sabía ahora estaba más que claro...lo iban a ejecutar, ya no tiene caso quedarse más tiempo callado, él sabe que morirá de alguna manera u otra, ya sea de ejecución o de pérdida de sangre por las heridas que tenía en estos momentos.

—Des-spues...de ver...que ya...no se movía...le quitamos...las armas que había...en su cuerpo, y lo cargamos hasta un rio cercano...y lo arrojamos en el—Confeso al fin, mientras tenia agachada la cabeza y expulsaba un poco de sangre acompañada de una fuerte tos.

El jounin, rápidamente asimilo la información dada y se apresuró en salir de ahí, para informarle al Sandaime Hokage, pero antes de irse saco un kunai de entre sus ropas y se lo lanzo al sujeto dándole en todo el cráneo.


»»Lugar desconocido««.


Humedad, eso fue lo primero que sintió Naruto Uzumaki al despertar de la inconsciencia, trato de abrir sus ojos para tratar de ver donde se encontraba pero no podía.

—¿Dónde estoy?—.

Murmuro Naruto para luego sentir como algo frio y mojado lentamente comenzaba a envolverlo, y sentir muy cerca de su cara una fuerte respiración que lo hizo estremecer.

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Atte:BuhoCosmico.

Pd: El siguiente capitulo estará a mas tardar el martes jeje.