Lamento mucho la tardanza, enserio pero han salido imprevistos por lo cual no pude actualizar.. en fin espero que con todos estos capítulos de hoy me perdonen jejeje
TEIET: Aquí esta la continuación, espero la disfrutes.
QuiriQuiroga: Si Hikari va a sufrir mucho kukuku, disculpa la tardanza.
Zafir09: Gracias por el review, espero y te entretengas leyendo estos capítulos jejeje.
Capítulo 3: Oscuridad.
Lo último que recordaba era a el mismo despertándose en la mas absoluta oscuridad que haya sentido en toda su corta vida, negrura era lo que sentía en cada poro de su piel, humedad recorriéndole su ser, pero era extraño esa humedad, no le asía sentir frio ni entumecimiento, de echo le era agradable esa sensación mojada, percibía como su cuerpo se comenzaba a mejorar, dado que antes ni siquiera percibía sus extremidades, se preguntaba mentalmente quien podría estarlo ayudando, seguramente alguien que no lo conocía, se estremeció al sentir ese aliento en su cara nuevamente, cada ciertas horas esa sensación de que alguien respiraba cerca suyo, se asía presente, era como si fueran a revisar su estado de salud y luego se marcharían.
– ¿Quien esta hay? – Pregunto con mucho miedo en su voz, no le gustaba nada estar en toda esta oscuridad, y que alguien lo estuviese observando de esta, no le resultaba muy cómodo.
Sonidos se escucharon haciendo eco en el lugar, ligeros temblores acompañados con el sonido de arrastrar de algo, nuevamente la sensación húmeda se iba de su cuerpo, la sustancia por lo que podía deducir seguramente era agua o quizás no, una voz gruesa y atemorizante lo saco de sus divagaciones.
– Descansa pequeño... descansa –La voz hablo, era gruesa y de cierta forma bestial.
Naruto se asusto por el tono de la voz, pero casi al mismo tiempo se sorprendió de algo... no había odio. Solo era la voz de alguien que esta preocupado por su bienestar, echo que le provoco desconcierto, era la primera vez que alguien mostraba preocupación por el, cerro los ojos o eso creyó, cayendo una vez mas en el mundo de los sueños.
Naruto no lo sabia, pero ya era de día, el se encontraba en lo que parecía ser una cama echa de la vegetación del lugar, a la entrada de una gran cueva se hallaba cómodamente dormitando, dos cuencas negras y vacias eran lo que ahora poseía como ojos, manchas de sangre eran visibles por sus parpados y ropaje, en su pecho una cicatriz de forma perfectamente circular era visible.
Dos grandes ojos se abrieron en el interior de la cueva, revelando dos joyas azules el mas profundo azul que nadie hubiera visto, de iris alargada y afilada, contemplaron con una mirada indescifrable al muchacho que días atrás había encontrado por mera casualidad, mientras salía de su cueva a dar un ligero estiramiento de músculos, lo encontró ensangrentado y con graves heridas en su débil y marchito cuerpo, su sangre se mesclaba con el agua del rio que lo tiro a orillas suyo, se sorprendió al ver que donde deberían estar los ojos del joven, solo quedaban dos horribles hoyos negros, quizás por mera lastima o por alguna otra razón recogió el cuerpo casi sin chispa de vida y lo tomo con sus grandes fauces teniendo cuidado de no dañarlo mas de lo que ya estaba, y sin saber que esa simple acción crearía grandes cambios en el mundo para bien o para mal.
– Que vida has de haber de llevado para que te arrojaran al rio...¿habré echo bien o mal al salvarte pequeño?... pero por ahora no es momento para plantearme el porque de mis actos y sus consecuencias... debo concentrarme en el ahora y hacer algo por esos ojos... aunque llevara tiempo – Pensó la gran criatura con su mirada entrecerrada.
Agua comenzó a salir desde el interior de la gran caverna, lentamente se fue asía el joven de cabellos rubios, envolviéndolo en cual abrazo protector, pronto una cúpula de agua estaba rodeando el cuerpo del infante, los animales cercanos veían con atención como el agua parecía brillar y una especie de circulo color azulado se dibujaba sobre el niño, su piel recuperaba color, así como también sus cicatrices pausadamente comenzaban a desaparecer, después de un tiempo el agua se desprendía de su cuerpo y tomaba una nueva dirección... sus ojos, mientras todo era observado por la mirada atenta de la criatura que habitaba aquella cueva.
»»Aldea Oculta entre las Hojas, 9: 20 A.M««.
Ya habían pasado 6 días desde la desaparición de Naruto Uzumaki, rumores eran ya escuchados entre los aldeanos, así como también múltiples especulaciones, con respecto a que es lo que le había pasado al "sirviente del demonio", pero por el momento eran eso... solo rumores.
Con la vista posada nuevamente en la foto del Yondaime Hokage, Hiruzen, trataba de pensar que acciones debería de tomar, ya se iba a cumplir una semana desde la desaparición y posible muerte de Naruto Uzumaki, pero el no estaba triste por eso, no conocía muy bien al chico para como sentir eso, lo que si le causaba tristeza era el no haber podido cumplir la promesa que le hizo a su antecesor, pero mas haya de decepción de si mismo no sentía, una ligera corriente de aire en su ventana le hizo salir de su pequeño mundo.
– Al parecer mis anbus, fueron capaces de encontrarte... Jiraiya – Con su mirada un poco girada observaba en dirección a la ventana.
En una de las ventanas, se encontraba un hombre de largo cabello blanco en puntas, líneas rojas bajan de sus ojos, una sonrisa un poco burlona en su rostro, ropajes verdes y rojos, sandalias de madera, un gran pergamino atado en su espalda y en su frente una placa metálica con el kanji de "aceite". Este hombre es Jiraiya, el sabio de los sapos, escritor y gran pervertido.
– Hola maestro... – Saludo Jiraiya, dando un pequeño brinco bajando del marco de la ventana y situándose en una de las paredes del lugar para apoyar su espalda y tomar una posición mas cómoda.
– Pues en eso de que tus anbus me encontraron, te equivocas. Yo me deje encontrar... es raro que envíes a mas de 3 anbus en mi búsqueda... ¿Que ha sucedido, acaso Orochimaru fue capturado? – Pregunto con notable ansiedad en su voz el sabio.
Hiruzen encendió su pipa, mientras negaba a las preguntas de su discípulo, para la confusión de este, le dio una gran bocanada a su pipa, intentando encontrar algún relajo en el tabaco, pero parecía no hacer efecto.
– No, esto no tiene nada que ver con Orochimaru, esto es algo que apenas y sucedió hace unos días atrás... – Soltando el humo retenido en sus pulmones hizo una pausa antes de continuar.
– Uzumaki Naruto, se encuentra perdido desde hace casi una semana y en estos momentos estoy por darlo oficialmente muerto – Soltó de golpe el anciano y sin ninguna pisca de emoción en su voz, años de experiencia en el campo de batalla le habían servido para endurecer su carácter, también a como ser el portador de malas noticias sin dejarse ser afectado por ellas.
Un incomodo silencio se hizo presente en la oficina del senil anciano, la sonrisa burlona que llevaba hasta hace unos momentos el invocador de sapos, se esfumo. Sus ojos fueron ensombrecidos por su placa metálica, con fuerza apretaba sus puños, tanto que sus nudillos se pusieron blancos, una ligera capa de chacra de color azul se empezaba a manifestar alrededor de Jiraiya, mientras en su mente un recuerdo de hace cinco años atrás lo golpeaba con fuerza...
»»Flasback, cinco años atrás, 15 de octubre, cementerio de Konoha««.
Cinco días ya habían pasado desde que el Kyubi no Kitzune, ataco la aldea de las hojas, el funeral de las victimas fue efectuado, así como el del Cuarto Maestro Hokage, aire de tristeza todavía era palpable en el aire.
Jiraiya miro con gran pena las nuevas tumbas que habían en el cementerio, así como también algunas personas que venían a realizar unas pequeñas plegarias en nombre de sus fallecidos familiares.
Un ramo de flores llevaba en sus manos, mientras caminaba en dirección a la tumba que iba a visitar, arrugo su frente al recordar la platica que hace momentos atrás sostuvo con el concejo de Konoha.
– Malditos... desgra – Detuvo sus maldiciones al notar que había llegado a su destino, había estado tan metido en sus pensamientos que no noto cuando es que había llegado.
Una mirada de profunda tristeza invadió sus ojos, mientras se cristalizaban, al leer el nombre de su antiguo alumno impreso en la dura lapida.
"Minato Namikaze, Cuarto maestro Hokage".
Pequeñas lagrimas escaparon de sus retinas, no haciendo ningún esfuerzo por pararlas, se arrodillo hasta quedar a la altura donde podía delinear con la yema de sus dedos cada letra que componía el nombre de su difunto alumno, mas lagrimas se formaron en sus ojos al voltear un poco la mirada y encontrándose con el nombre de una de las personas que mas quería aparte de su discípulo.
"Kushina Uzumaki, Jounin de Konoha".
– Lo siento... no puede hacer nada, por ellos... lo siento Minato, perdóname Kushina – Sollozo Jiraiya, sintiéndose avergonzado de no haber podido quedarse con sus ahijados, que era mas importante su red de espías, que se concentrara en eso y nada mas, esas fueron las palabras del concejo, negándole la custodia de los pequeños.
Jiraiya, estuvo así un par de minutos más, antes de secarse las lagrimas con el dorso de su mano, hizo una pequeña oración en nombre de Kushina y Minato por el descanso de sus almas, se para y antes de irse hizo una promesa, hay delante de las tumbas de las dos personas que mas llego a apreciar.
– Tal vez no podre estar al lado de Naruto y Hikari, pero les prometo que siempre los protegerédesdelas sombras, no se preocupen a sus hijos nada malo les pasara mientras yo este con vida... es una promesa – Un ligero viento paso en ese momento llevando consigo una gran cantidad de hojas, Jiraiya sonrió, es como si le tomaran la palabra.
»»Flashback fin««.
Una traicionera lagrima salió del ojo derecho de Jiraiya al haber recordado su promesa de hace cinco años atrás, si no hubiera sido por la maldita recolección de datos que le había encargado su antiguo maestro, quizás Naruto todavía estaría vivo, el hubiera podido evitarlo.
Jiraiya seguía liberando su chacra, el piso bajo sus pies se comenzó a cuartear y en los cristales de la ventana grietas comenzaban a aparecer, el interior se volvió asfixiante, los anbus que estaban escondidos en las sombras, vigilando la seguridad de su líder, comenzaron a preocuparse, todo indicaba que en cualquier momento el sabio sapo atacaría al viejo mono de guerra.
– Tu... – Comenzó a hablar en tono frio Jiraiya, levantando la mirada y mostrando unos ojos llenos de rabia, dolor, sufrimiento, tristeza, arrepentimiento, enojo...
Una gota de sudor frio se resbalaba por la frente del Tercer Maestro Hokage, su alumno estaba enojado, con el. No podía culparlo, se suponía que el cuidaría a Naruto y Hikari mientras el no estuviera, ese fue el trato, para que Jiraiya no abandonara su puesto, pero el nunca imagino que algo así sucedería, fue ingenuo, confió mucho en sus aldeanos, sin embargo el no ha sobrevivido a dos grandes guerras ninjas por mera suerte, no el ya tenia un as bajo la manga por si algo así sucedía, y ese truco debería de aparecer en cualquier momento por la puerta.
– ¡Abuelito Hokage!.
Cuando Jiraiya estaba a punto de abalanzarse sobre Hiruzen, los anbus listos para interceder, esa potente voz resonó en todo el lugar haciendo que todos se inmovilizaran, de una fuerte patada la puerta fue abierta, dejando ver a una niña de cinco años de edad, cabello escarlata y gran sonrisa, en su rostro, vestida únicamente con un vestido azul, marcas en las mejillas y ojos azules.
– H-hikari... – Murmuro con gran sorpresa Jiraiya, su chacra desapareció, lentamente. y su semblante volvió a ser uno mas calmado, miro con gran enojo al Maestro Hokage, el lo tenia planeado.
La niña rápidamente corrió en dirección asía su figura de abuelo y le dio un gran abrazo, pero también noto el semblante tenso del Hokage, además que había otro sujeto al cual ella no conocía para nada.
– Hola, Hikari. Que bueno que viniste ¿Como has estado? – Pregunto el veterano, mientras volvía a su posición y le dada una sorbida a su pipa.
Hikari, se tenso un poco, no podía decirle que los aldeanos, la han estado molestando mas de lo habitual, no. Su abuelito era muy bueno, como para hacerlo preocupar por cosas como esa, una sonrisa falsa se formo en sus labios al momento que iba a responder.
– Pues muy bien, abuelito. Juego con mis amigas, los aldeanos me tratan bien e incluso ayer hice un amigo – Mintió Hikari, mientras sonreía un poco mas, pero su semblante nervioso fue todo lo que sus escuchas, necesitaron ver para saber que no les decía la verdad.
– ¿Y donde esta Naruto? – Pregunto de golpe, Jiraiya. El ya sabia lo que había sucedido pero quería saber si ya se lo habían dicho a la niña
La sonrisa de Hikari, desapareció para dar paso a una mueca de molestia, Jiraiya la vio con preocupación, Hiruzen solo tapo su rostro inclinando su sombrero levemente asía adelante.
– Pues quien sabe, donde este ese tonto, el otro día golpeo brutalmente a un chico, el niño tiene la nariz rota y le faltan múltiples dientes, por mi y que no apareciera mas – Respondió con enojo la niña, ahora menos gente se le acerca, en el orfanato, temiendo que el chico este cerca.
– Vaya, no sabia eso – Jiraiya, miro a la niña mas atentamente, y pudo notar que escondía parte de la verdad, debe de haber alguna razón, por la cual Naruto golpeo al chico.
– Y dime, ¿porque Naruto, golpeo a ese chico? – Jiraiya se recargo en la pared mientras esperaba, la respuesta.
La niña de grandes ojos azules, estaba por responder, porque es un salvaje, pero se detuvo al recordar algo, ese chico la había empujado y gritado, de echo quizás hasta la hubiera golpeado.
– Porque ese chico me iba a golpear – Respondió con la mirada en el suelo, solo la protegía, como siempre había echo cada vez que alguien intentaba hacerle daño, se quedo mirando el suelo pensativa.
Jiraiya, sonrió con cierta tristeza, al parecer la niña se dio cuenta que su hermano solo la cuidaba, lastima que ya sea demasiado tarde para eso.
El maestro Hokage miro con lastima a la pequeña, que a diferencia de Naruto, ella se había ganado su cariño, casi viéndola como una nieta.
– Hikari, hay algo que debemos decirte, sobre tu hermano... – Llamo el Sarutobi, la niña le presto atención, Jiraiya poso una mano sobre el hombro de la pequeña.
– Tu hermano... Esta muerto.
Los ojos de Hikari, se abrieron en shock, dio unos pasos asía atrás, mientras sentía, como sus piernas temblaban ligeramente, sintió como un enorme vacio se iba apoderando de su ser, lagrimas se formaron rápidamente en sus ojos, su labio inferior temblaba visiblemente.
– ¿Que? – Fue la única palabra que se le vino a la mente, no podía creerlo, ahora que por fin comprendió que su hermano solo la cuidaba, esto tenia que ser una mentira, una mala broma de su hermano, una forma de venganza que planeo contra ella, por todas las cosas que le había dicho, si eso debería de ser, sintió que alguien le apretaba ligeramente el hombro, volteo su mirada asía el hombre peliblanco que era el que le presionaba el hombro, abrió sus ojos todavía mas al ver como gruesas lagrimas salían de los ojos de este, mientras negaba con la cabeza.
– Lo siento, Hikari. Pero es la verdad, es por esa razón que no has visto a tu hermano en todos estos días, lo siento mucho – Hiruzen se levanto de su asiento y fue a darle un abrazo a su figura de nieta, pero esta se aparto bruscamente de el.
– ¡Es mentira!... ¡No mientas abuelito!... mi hermano no puede... No puede... – Gritaba Hikari, mientras lagrimas comenzaban a descender por sus ojos al tener recuerdos de su hermano, las pocas veces que lo vio jugar, las débiles sonrisas que al parecer a solo ella le mostraba, las veces que la defendió y la ultima de el llorando ligeras lagrimas después de que ella le gritara todas esas crueles palabras, pero no podía aceptar la verdad.
– Eso... ¡Es mentira!... ¡Eres un maldi... ha – Puso sus ojos en blanco al sentir como perdía la conciencia.
Jiraiya que la había noqueado la tomo del suelo y la recostó en una pared, Hikari estaba perdiendo el control, y una jinchuriki, sin control no es buena para nadie, ni para ella misma.
– Hokage-sama, con o sin su consentimiento me voy a llevar a mi ahijada, ¡no me importa, si me colocas en el libro bingo!, se lo debo a sus padres y a Naruto, almenos la protegeré a ella, como no pude con su hermano – Dijo el sabio, mientras miraba con gran determinación a su antiguo maestro, mientras se daba la vuelta dispuesto a tomar a la pequeña e irse del lugar.
– Por eso es lo que te mande a buscar, Jiraiya. Quiero que te lleves a Hikari, contigo. Esto ya se discutió con el concejo, se te dará la custodia legal de la pequeña, pero con unas condiciones – Hablo con tono calmado el maestro Hokage, mientras su mirada reflejaba el cuadro colgado de la pared.
Jiraiya que se había sorprendido, con esa noticia, bueno el tenia planeado llevársela aunque no le dieran la autorización, pero con esta noticia las cosas se le volverían mucho mas fáciles, pero como siempre hay un pero, nada podía ser color de rosa.
– ¿Cuales son las condiciones de esos desgraciados? – Pregunto con voz plana Jiraiya, no podía dejarse llevar por sus sentimientos, en estos momentos.
– Entrenaras y le enseñaras a controlar el chacra del zorro, y dentro de siete años deberá de volver a la aldea para que sea una kunoichi de Konoha – Respondió el Hokage, con cara de póker.
– Básicamente, lo que quieren es que les entrene a su nueva arma... ¿Es eso, ha? – El sabio sapo miro con decepción a aquel que alguna vez admiraba, ahora solo sentía asco, por la manera de actuar del viejo, sin más que decir se agacho a la altura de la infante, y delicadamente la tomaba entre sus brazos y desaparecían de hay.
La historia lentamente comienza a tejer su maraña de acciones y consecuencias, perjudiciales para algunos, beneficiosas para otros, pero todo tiene un alto costo, los engranajes de la historia recién están comenzando a moverse.
»»Un mes después, lugar desconocido, 8: 30 A.M««.
Ya un mes había pasado para Naruto Uzumaki, aunque el no lo supiera, dado que la mayoría del tiempo se la pasaba inconsciente, recuperándose de sus heridas, el no es como su hermana, que se recuperaba en solo unos días o incluso algunas horas, durante todo este tiempo descubrió varias cosas, mientras estaba despierto, lo primero es que no era que siempre se despertaba de noche, no. Había perdido sus ojos, imposibilitándole ver, la segunda es el nombre de la "persona", que lo estaba ayudando, aunque la forma en que lo dijo le causo curiosidad, su nombre era...
– Watatsumi, el Dragón de Agua.
Hablo como si de verdad se creyera un dragón, el sabe que los dragones no existen, por lo tanto concluyo sabiamente que el tipo estaba un poco loco, otra cosa que también se entero fue que estaba en una isla, hogar de Watatsumi, dijo que lo trajo a su isla una vez que lo había encontrado, por lo que le comento, esta isla estaba a kilómetros lejos de alguna civilización, otra cosa que supo fue que quizás podría recuperar la visión, pero eso quizás tome años, pero con el poder curativo de la propia agua de Watatsumi, le era posible, crearle unos ojos nuevos.
Naruto estaba como de costumbre tirado y descansando en su cómoda cama echa de la propia vegetación del lugar, se comenzó a remover en su lugar al sentir los rayos del sol en su piel, el tibio viento en su cabello y oír los cantos de los pájaros, y oler el olor a humedad del aire combinado con la madera podrida de algún árbol cercano, era curioso sus sentidos parecían desarrollarse todavía mas al estar desprovisto de visión, especialmente el olfato.
– Ya es de día... ¿Donde estará Watatsumi? – Pregunto al aire el rubio, era algo extraño nunca en todo este tiempo a podido sentir la presencia del supuesto dragón.
Un aliento llego desde sus espaldas, el ya sabía de quien se trataba Watatsumi. Naruto se imagina a Watatsumi, como un tipo enorme, musculoso y robusto, dado que ¿quien podría generar tal aliento aparte de un gigante musculoso?, a su parecer nadie.
Naruto, sintió como lentamente un poco de agua comenzaba a subir por su cuerpo, el ya sabia a que dirección iba así que solo se sentó en el suelo y espero a sentir la humedad sensación en sus ojos, como cada mañana y tarde.
– Al parecer tu cuerpo ya se recupero completamente pequeño, eso ya es algo... pero por el lado de tus ojos, eso llevara mas tiempo... Pero cambiando de tema, hay algo que he querido preguntarte desde hace unos días...¿Tienes familia Naruto? – Pregunto Watatsumi con un poco de interés en saber eso.
Naruto se entristeció ante la pregunta, cosa que fue notada por su escucha, si tuviera ojos en este mismo instante, estaría derramando ligeras lagrimas, al recordar los acontecimientos con su hermana, negando suavemente con la cabeza respondió.
– No... – Una respuesta seca y sin sentimientos.
– Ya no – Finalizo con un poco de rencor en sus palabras, mientras alejaba esos sentimientos de tristeza de su cabeza.
Unos pasos retumbaron en la zona y desde la cueva de donde provenía la voz de Watatsumi, salió un gran reptil de color azulado y plateado en el vientre, brillantes escamas, poderosas garras y ovalada cabeza, boca llena de afilados y peligrosos dientes, los ojos mas azules que jamás se hayan visto, grandes alas sobresalían de su espalda, parecidas a la de los murciélagos, el dragón del agua se mostraba en todo su esplendor, el mar parecía agitarse con su sola presencia.
El gran dragón se inclino hasta que su cara casi tocaba la del rubio, expulso una gran bocanada de aire de sus fosas nasales, moviendo los cabellos del rubio, una sonrisa de dientes afilados se poso en su rostro.
– ¿Te gustaría ser mi hijo? – pregunto el mítico ser.
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