Capitulo 4: ¿Libertad? ¿ESO ES TODO!?
Definitivamente este no será un buen día, pensó Kai mientras se sentaba a la mesa en la cocina, su cabeza dolía como el demonio, se froto las sienes que palpitaban, ¿Qué tan rápido moriría si le daba un derrame cerebral? esperaba que al menos fuera rápido.
-yo no quiero que el enano cocine! – protesto Bryan
-pues no comas si no quieres probar mi comida idiota!
CRASH!
-obviamente quiero seguir viviendo- (mirada asesina de Bryan)
CRASH!
Kai rodo los ojos mientras veía como los objetos volaban por la cocina, su cabeza entre sus manos aun dolía y pese a las acusaciones de Bryan, su dolor no se debía al alcohol que ni siquiera probo anoche.
-cierren la boca ustedes dos!- Llego gritando un furico Tala- ¿Qué demonios pasa aquí?!. – Ian y Bryan cruzan la mirada
Tala paseo su vista por la desordenada cocina, Ian no tenia aun nada preparado y se encontraba detrás de la barra usando una olla como casco en la cabeza y un montón de tenedores en la mano, del otro lado un maniaco Bryan con una sartén de escudo y una provisión de copas de cristal, el estante de cuchillos estaba peligrosamente al alcance del pelilavanda. Fuck! Tala solo quería un desayuno sin tanto alboroto al igual que cierto bicolor que lo miraba atentamente desde la mesa de la esquina, esa mirada le decía: –esto es tu culpa!-
-Les dije que debían comportarse – la voz del pelirrojo era suave y calmada, Bryan retrocedió al ver que su capitán tomaba uno de los cuchillos del estante
-ustedes prometieron comportarse mientras estuviéramos aquí- Tala siguió, la temperatura de la cocina bajo unos grados, Kai levanto una ceja ante el repentino frio que lo envolvió.
-Pero Bryan empe…- Ian fue callado por una ráfaga metálica, el cuchillo que ahora estaba incrustado hasta la mitad en una repisa, paso a milímetros de su garganta.
-entendí- dijo rápido Ian
Tala miro a Bryan
-igual yo- Dijo Bryan mientras levantaba sus manos en señal de rendición, Tala le miro desconfiado.
-Tala lo único que encontré de utilidad fue una caja de herramientas, no hay ningún arma en la casa- Spencer llego a la cocina ajeno a la situación y aunque vio un cuchillo en la manos de su capitán y uno más cerca del cuello de Ian no le tomo importancia, nada que no viera a diario.
-¿Nada? ¿La casa está limpia? (de armas)
-Si, a menos que cuentes el cuchillo que tienes en la mano.
Spencer y Tala miraron a Kai, este solo elevo los hombros y se cruzo de brazos, él se los había dicho antes pero los rusos desconfiaban de sus afirmaciones pero no podía culparlos, adquirieron esa experiencia con los años.
-te ves alterado rojo - observo el recién llegado
-Tala falló un tiro – contesto un enojado bicolor.
-oh- Spencer levanto los hombros perezosamente y se dirigió a preparar el desayuno, mientras Bryan e Ian sonreían al triunfo de su plan de escapar de preparar los alimentos y el otro de comer esos alimentos. Tala se sentó frente al bicolor que seguía con los brazos cruzados y con un obvio dolor de cabeza. La pierna derecha de Tala punzo un poco cuando tomo asiento, alguien lo había despertado digamos "amablemente" y tenía un buen puntapié de recuerdo.
-Flashback-
-¿Tomaste las fotos enano?- pregunto Bryan en un susurro a su pequeño compañero
-con copia de seguridad- respondió con malicia el más pequeño, Tala por su parte pensaba que el bicolor se merecía un chantaje o dos con esas fotos, claro que también era una sentencia de muerte, debía aprender a no dormir tan inocentemente frente a ellos.
-¿dormiremos aquí?- pregunto Spencer
La verdad es que todos los chicos estaban cansados e irse a otra habitación solo los ponía en riesgo de estar separados y segundo, de que el bicolor se diera cuenta de su presencia y se marchara sin que ellos lo notaran, así que debían de mantenerlo vigilado, además la pequeña sala podía defenderse bien, taparon la puerta con un escritorio y cubrieron las ventanas con algunas pinturas que tenían unos pesados marcos.
-yo pido este!- grito en silencio Bryan mientras se lanzaba a uno de los largos sofás que formaban el fuerte.
-y yo este otro- Ian se acomodo en el sillón más corto. (Algo así como las camas de los tres ositos y Ricitos de oro)
Para cuando el pelirrojo acabo de elegir sus cobijas de entre la pila de almohadas y cobijas que había bajado Spencer, ya los otros rusos ocupaban cada uno de los tres sillones que formaban el fuerte (oh no!) un pensamiento cruzo su mente.
-¿donde rayos se supone que dormiré yo!?- miro a todos, Ian se hizo el dormido y los otros no contestaron- maldita suerte rusa –
-Bryan quítate, ese es mi lugar- uso un tono de voz autoritario que esperaba surtiera efecto en el pelilavanda.
-no, yo gane este lugar rojo.- dijo infantilmente mientras le daba la espalda
-yo soy el capitán y puedo quitarte si quiero- espeto Tala dando una ligera patada al sillón, Kai se removió en su lugar pero no despertó, debía de estar muy ebrio o muy cansado para no despertar con ese ruido.
-no, no vale que seas el capitán, yo gane este lugar en el fuerte, ¿verdad Spencer?- el ruso alto asintió en silencio.
-no puede ser que estés de su parte, ¿donde mierda dormiré yo? –dijo mientras exageraba sus gesticulaciones.
-Duérmete con Kai, hay espacio o quítalo a él.
-claro que no idiota! – Kai se movió de nuevo y dos rusos aguantaron la respiración, pero no despertó- claro que no puedo, me matara si despierta.
-exacto, a cualquiera de nosotros lo mataría sin pensar pero tú eres su mascota favorita o algo así, no se enojara.
-Maldito idiota, quieres que te tire afuera en la nieve- Tala llego por detrás del sofá de Bryan y le tomo del cuello. Antes de que empezaran a forcejear y tentar más a su suerte, Spencer intervino.
-¿Por qué no duermes aparte en el suelo?- (fuera del fuerte)
Era verdad, porque rayos tenía que estar adentro, Tala no dijo nada y empezó a formar una especie de futón con las cobijas, malditos egoístas, hoy en día el puesto de capitán no significa nada. El suelo no era problema para ninguno, pero se aseguro de que se lugar fuera lo bastante cómodo, después de estar satisfecho con su trabajo se recostó y un ligero suspiro salió de su boca, de verdad necesitaba dormir. acostado boca arriba, observo el techo, por la habitación el resplandor del fuego de la chimenea bailaba por las paredes, ese fuego le era familiar, había una razón por la cual Kai no se despertaba. –Tu avesucho malvado te cuida bien Kai- pensó el pelirrojo al sentir la presencia de la Bestia Bit cuidándolos. Cerró los ojos con una ligera sonrisa…
-Tala, ojala que los fantasmas de la casa no te lleven, te extrañaría-
La sonrisa de Tala se desvaneció al escuchar la voz de cierto ruso roba lugares, abrió los ojos y se quito las cobijas con un movimiento.
-Bryan ya cállate, déjame dormir…además aquí no hay fantasmas o demonios (solo Kai)-
-estamos en la vieja mansión de un tipo malvado y muerto, afuera del fuerte eres el miembro más débil, seguramente algo vendrá por ti.
-que infantil eres, ya cállate-
-no olvides lo que te dije Tala- Bryan se acomodo en su lugar, esos malditos sillones de verdad eran cómodos, solo quería restregárselo a su capitán antes de irse a dormir.
Ivanov decidió ignorar al otro y se acomodo, así pasaron varias horas y el pelirrojo no podía dormir, tenía demasiadas cosas en su cabeza y no por los fantasmas que dijo Bryan, si no en la situación ¿que haría ahora?. Medio sonámbulo decidió mejor dormir cerca de los otros, no importaba las risas de Bryan después si con eso podía dormir, trepo por el sillón de Ian con una almohada bajo el brazo y se acomodo a la derecha del bicolor con mucho cuidado, sus leves movimientos no despertaron a Kai, unos minutos después el pelirrojo estaba totalmente dormido al igual que sus compañeros. Gloria.
-tres horas despues-
El descanso era placentero hasta que sintió un fuerte golpe en pierna, abrió los ojos sorprendido y miro a todos los lados, los otros apenas se despertaban y vio esos ojos rojos centellando odio y a su dueño con una respiración entrecortada, era una expresión de enojo por ser tomado por sorpresa, la verdad al principio Kai pensó que estaba soñando y veía a los rusos dormidos por el cuarto, pero no tenía tanta suerte y realmente estaba rodeado por ellos.
-buenos días a ti también- dijo sobándose la pierna
-Yuriv Ivanov, no me vuelvas a tocarme o te arrancare la piel- dijo mordazmente Kai antes de levantarse y salir del fuerte aplastando a Bryan en el proceso. El que usara su verdadero nombre en la oración era señal de verdadero enojo, estilo maternal.
-¿pero qué rayos acaba de suceder? O.o
-quieres ver las fotos para darte una idea- le dijo Bryan guiñando un ojo y con el cabello revuelto. Tal vez antes de que acabe el día cierto pelilavanda morirá misteriosamente.
Fin del Flashback
Tala miraba al bicolor que tenía enfrente, de verdad quería irse de ese lugar a las buenas y no estar lidiando con él, los otros acordaron que Tala seria quien hablaría con Kai para irse de una vez. Cruzo sus piernas y se enderezo en su lugar de manera muy elegante, aclaro su garganta para hablarle al bicolor por fin, los gritos al despertar no podian llamarse conversacion.
-¿Por qué no hay otras personas en esta casa Kai? - dijo soltando de una vez
Kai no lo volteo a ver, ya era hora de que el pelirrojo empezara con el interrogatorio pero era lo último que quería, lo que quería era un café y pronto.
-se fueron.
-¿solo así o tu los despediste?
-se fueron y ya, sinceramente no me importan.
-ya veo- Tala hizo una pausa - queremos partir antes de medio día, el plan es ir a Berlín por los suministros que dejamos preparados allí, después seguimos con el plan original.
-entiendo, que les vaya bien.
El pelirrojo se sobresalto en su asiento y trato de no golpear al menor ante la sacastica respuesta, era hora de ser diplomáticos.
-No! Creo que no estás entendiendo, ¿tienes idea de lo hicimos para llegar por ti? Nos vamos juntos. – la voz de Tala pretendía ser autoritaria y así sonaba, estaba cargada de enojo, el resto del equipo puso atención a la plática en silencio mientras hacían su trabajo de servir el desayuno.
-yo no les pedí que vinieran, si perdieron su tiempo no fue culpa mía.- el bicolor ni siquiera lo miraba su voz era desinteresada
-eres un maldito desgraciado Kai, vinimos solo por ti.
-váyanse, yo no pienso ir a ningún lado.
-entiendo, ese es tu brillante plan, ¿esconderte en el lugar más obvio para que ellos te encuentren? ¿O los crees bastante estúpidos para que no vengan aquí, a la casa de Tú padre?
El bicolor se enfureció, puso los brazos sobre la mesa y se levanto rápidamente, tal vez no era tan alto como él, pero de esa forma se veía imponente, un Hiwatari con esa misma mirada que su abuelo, eso fue lo que se le vino a la mente Tala cuando lo miro desde abajo.
-Nadie vendrá a buscarme, y como tú dices, es la casa de mí padre así que largo!
-Maldito desconsiderado, no se hará lo que tú dices, solo eres un niño caprichoso como siempre- Tala también se puso de pie, la mesa era lo único que lo freno de tomar al petulante bicolor por la camisa. Kai se enfureció, el no era un caprichoso, de hecho la mayoría de las veces dejaba de lado lo que él quería por el bien de todos pero no era su estilo reprochar por lo que había hecho por los demas.
-cállate! Te digo que no vendrá nadie! –
Tala paro lo que iba a decir (o a gritarle) era la segunda vez que lo mencionaba, ¿a qué se refería? Kai tomo esa oportunidad y empezó a caminar hacia la salida, no quería escuchar más.
-explícate, ¿como es que "sabes" que no vendrá nadie?- le lanzo Tala antes de que Kai abriera la puerta de la cocina y como si fueran palabras mágicas este se detuvo.
-Todos se han ido, Voltaire murió… son libres de hacer lo que quieran ahora- Kai se giro hacia los otros con una ligera sonrisa melancólica- nadie los persigue Tala, porque ya no queda nadie para hacerlo.
Los cuatro rusos guardaron silencio, entendieron las palabras pero no podían creerlas del todo, sin embargo Kai hablaba con una sincera amargura. Después de todo por lo que les habían hecho pasar, ahora que su dueño había muerto simplemente eran herramientas que nadie reclamaría, Kai incluido.
El Bicolor se dio cuenta de lo que pasaba por la cabeza de los otros, esa reacción era precisamente lo que les quería evitar ya que el mismo se sintió así hace dos días, había vuelto a ser abandonado, esa palabra si la conocían todos. Sería mejor si los dejaba solos, dio la vuelta pero antes de salir busco a esos ojos azules que le exigían respuestas.
-todo termino ahora, son libres… solo acéptenlo.
Kai los dejo solos, cerró la puerta y por momentos su pisadas marchándose se escuchaban, lo único que tenían era un extraño manojo de distintas emociones quemándoles la garganta, no tenían idea de lo que harían ahora, eran libres pero realmente no tenían un lugar al cual regresar.
Hace dos días Kai vio como uno a uno de los hombres que rodeaban a su abuelo se iban, hace dos días se dio cuenta que no era lo suficientemente importante como para aparecer en el testamento. hace dos dias su abuelo murio.
Voltaire no dejo un plan, no le dio instrucciones, ni siquiera le contemplo para el momento de su muerte, Kai fue completamente abandonado esta vez, su abuelo paterno era el único familiar vivo que le quedaba, al final aguanto el control sobre el porqué simplemente no sabía a dónde ir, sabía que su abuelo lo usaba y ahora no estaba, el solo era una arma sin dueño, -ni siquiera seré reclamado por alguien pensó, esta vez nadie vendrá por mi-
Kai se removió en su cama, ese tipo de pensamientos no se iban, al reloj marcaba mas allá de las siete de la noche, no tenía una idea con seguridad si los demás rusos se habían marchado ya, todo estaba en silencio, las primeras horas escucho a Bryan usando su blade contra alguna pared de la casa, Kai sospecho que solo se detuvo por cansancio, tal vez el ambiente enrarecido era culpa de las emociones de Tala, había un frio extraño que cubría la casa, después de un tiempo fue desapareciendo poco a poco.
Kai se pregunto a sí mismo por que no estaba feliz, debería de estar afuera haciendo cualquier cosa menos eso, también Tala y los otros deberían de estar festejando lejos de ese lugar, la respuesta llego a él, la verdad era que ninguno conocía otra forma de vida que no fuera esa, era lo único que conocían por eso se sentían perdidos.
Kai se levanto de la cama y camino hacia la ventana, una sensación caliente vino de su bolsillo, era Dranzer, brillaba de una manera extraña y su calidez era diferente, no estaba solo del todo al final, la libertad que tanto había deseado para esos chicos al fin se cumplía, tal vez todos ellos estaban perdidos en ese mundo, pero no estaban solos.
Horas antes.
Los cuatro rusos miraban la blanca puerta por donde había salido Kai hace unos segundos, se le quedaron mirando tratando de comprender las palabras que les habían dicho, ¿seria todo tan fácil?
Tala fue el primero en reaccionar y salir del trance, dio la vuelta mirando a los otros uno por uno, su vista se fijo en Bryan quien se veía raramente enojado.
-¿acaso nos dijo que ya no servimos?- Dijo el pelilavanda moviendo sus manos enérgicamente. La respuesta de Tala era un –si- pero simplemente esa palabra no saldría de su boca pero sus ojos la expresaban.
-pensándolo bien… no tuvimos problemas para llegar aquí- Dijo Tala hablando mas para sí mismo que para los otros, empezó a caminar como lobo enjaulado, dudativo con una mano apoyada en el lanzador.
-debimos de haber tenido algún encuentro con alguien de la compañía si nos estuvieran buscando – el pelirrojo siguió- y a pesar de que en momento del deceso no estábamos juntos, pudimos reunirnos.
Los chicos empezaron a recordar cómo empezó todo, Kai llamo primero a Tala quien estaba con Spencer en un hotel, les dio la noticia de la muerte de Voltaire por un numero que no conocían, en esos momentos, Los Blitzkrieg Boys estaban en diferentes lugares, Bryan e Ian estaban en las instalaciones de investigación de la compañía entregando unos reportes cuando Kai les contacto también a ellos, luego de eso Ian conecto a Tala a su línea y acordaron un lugar para reunirse, después de eso destruyeron todos los comunicadores y las computadoras de la compañía y solo usaron una línea segura, quitaron los rastreadores de sus Beyblades y salieron a encontrarse, los rusos eran lo suficientemente listos para escapar de los hombres de la compañía Hiwatari en una emergencia pero aun así, esperaban por lo menos algún enfrentamiento antes de localizar a Kai de nuevo y eso nunca ocurrió, el resto de Los Blitzkrieg Boys se reunieron sin ningún problema.
-tampoco recibimos ningún tipo de llamada de los superiores- agrego Spencer siguiendo el pensamiento de su capitán
-y Kai dijo que las personas que trabajaban aquí se fueron-
-cuando el enano y yo estábamos en la compañía del centro ni siquiera fuimos atendidos, esperamos por horas en una sala hasta que Kai llamo, pero no notamos ningún cambio en los otros agentes.- dijo Bryan recordando, cruzo los brazos.
-Kai nos oculta algo, Ian –el pelirrojo miro al más pequeño que no había dicho nada, al decir verdad se le veía nervioso- contacta a algunos de los agentes de Voltaire, trata de localizar a Steklov o a cualquiera-
-pero…- Ian trato de hablar pero una mirada fría de su capitán lo callo pero no se movió de su lugar.
-te digo que es lo que Kai nos oculta?- grito Bryan poniéndose en medio de todos- nos van a meter a prisión a todos ahora que el viejo esta muerto por eso nos quiere lejos y eso nos pasa por confiar en "tu amigo"-
Bryan se acerco a Tala y le empujo por los hombros recalcando las palabras -tu amigo- con sarcasmo, Tala sabia que todos estaban tensos y lo que decía Bryan no sonaba tan descabellado, todos se habían ido porque eran criminales después de todo, los demás agentes huyeron para salvarse a sí mismos de la prisión, pero lo ultimo molesto al pelirrojo, si bien sabía que Kai no era el mejor amigo que se podía pedir, era honorable y en los verdaderos problemas siempre podía contar con él, el instinto de proteger del lobo salió a flote.
-cállate Bryan y con un demonio contrólate!- dijo mientras le devolvía el empujón al pelilavanda
-pudo habernos dicho que nos quedamos en la calle!
-¿acaso querías una carta de despido y un gracias por participar? Mejor cállate y deja de decir estupideces- Tala no podía parar el sarcasmo y el volumen en sus palabras.
Bryan empuño sus manos fuertemente hasta el punto que sus uñas se tornaron blancas, había cierta herida en el corazón del pelilavanda que ahora estaba aflorando y de la cual Tala nunca se dio cuenta antes, hasta que…
-siempre estas defendiendo a ese maldito traidor te recuerdo que él es el nieto del hombre que nos arruino la vida y nos obligo a trabajar para él!-
-Bryan eres un estúpido, no es culpa suya, no sabes nada…- Tala avanzo hacia el otro, Spencer e Ian los miraban, uno asombrado del coraje reprimido y el otro temía que sus dos amigos terminaran en un pleito físico, respectivamente.
-Kai no nos ayudara, solo podemos confiar en nosotros!-
Las palabras de Bryan dolían, dolían porque en el fondo alcanzaban un temor real, el sabía que Kai realmente era su amigo, pero que los abandonara a su suerte podía ser real también, la mirada de Tala titubeo con este pensamiento, también analizaba los sentimientos de Bryan hacia a Kai, si este le tenía coraje al bicolor nunca antes lo mostro tan abiertamente como ahora, lo hacía enojar a propósito y lo insultaba, pero eso lo hacía con todos los demás, tal vez su amigo solo se sentía acorralado y su coraje en realidad era hacia el abuelo y no al nieto.
-lo sabes verdad- no era una pregunta, Bryan le hacia una afirmación.
Tala miro directamente a los ojos grises del otro, se acerco lentamente y le toco el hombro, tranquilizar a la bestia. Spencer capto el momento en el que los puños de Bryan se abrieron y perdieron fuerza e Ian opto por cerrar la boca después de darse cuenta que la mantuvo totalmente abierta todo este tiempo.
-Bryan… dale una oportunidad, él es uno de nosotros- ni siquiera el propio Tala creía en lo suave que sonó su voz.
Bryan sacudió su hombro del agarre del pelirrojo y camino hacia la salida que antes había usado Kai y al igual que este se detuvo al abrir la puerta.
-si Kai nos traiciona una vez mas no se lo perdonare-
Bryan salió, sin azotar la puerta, el enojo se volvió en rendición, Tala tomo el puente de su nariz, eso se le había salido un poco de las manos, los otros salieron también de la cocina y se dirigían a tratar de rastrear a los demás agentes para confirmar las palabras de Kai, Tala quedo solo en la cocina y se sentó a la mesa, el desayuno que Spencer estaba preparando yacía abandonado sobre la estufa a medio cocinar, había un olor a Vodka por todo el lugar por el desastre de la noche anterior, la temperatura descendió unos grados en el lugar y se extendió por toda la casa, golpes fuertes se escucharon de repente, era Bryan golpeando las paredes de alguna habitación con su Beyblade, era una mañana de mierda, Tala solo atino a llevar su cabeza entre manos que se apoyaban en la mesa y se pregunto internamente cómo demonios le haría para que todos sus hermanos se mantuvieran a salvo… y unidos.
(N/A)
Esto es todo, hasta el próximo capítulo entre semana, al decir verdad el capitulo me costó mucho trabajo y un fuerte dolor de cabeza, esta parte fue un reflejo de mis propias peleas con mis mejores amigos, los llame en la madrugada para decirles lo mucho que los quiero, claro que el principio me preguntaron si estaba ebrio o de que bar me debían de ir a levantar(recoger) esta vez, malditos, pero ellos me contestaron que también me querían y si los volvía a molestar me golpearían, una genuina amistad señores, me estoy divirtiendo más de lo que pensaba al escribir esto, gracias por seguir leyendo.
