Este fic participa en el reto 11# Modern Arda, reto de verano del refrescante foro "El Poney Pisador"
Ningún personaje me pertenece.
Avisos: Consumo de drogas.
Cuando empecé a imaginar un modern AU, pensé en lo que el anillo hace a la gente. Tentarles, hacerles daño, sacar lo peor de cada persona... Y por eso decidí hacer este fic. Serán unos pocos capítulos, con sus guiños a la historia original. Gracias por leer :)
Podría decir que comenzó al poco de terminar el instituto.
Conocía a Frodo desde que se había mudado y había empezado a ir a nuestro colegio, pero no nos hicimos amigos hasta que empecé a acompañar a mi padre al trabajo. Él siempre habría trabajado para el viejo Bilbo, quién tenía la casa más grande del pueblo, de un solo piso, y un gran jardín que necesitaba buenos cuidados. Me llevaba allí a que aprendiera el oficio de la familia, cuando era verano o no tenía que estudiar. A los dieciséis había continuado los estudios, hasta graduarme con Frodo.
Muchos de nuestros compañeros se iban a la universidad al año siguiente, pero él tenía otros planes. En un descanso del trabajo en el jardín, Bilbo y él me hablaron de un año sabático antes de entrar a la universidad. Frodo planeaba hacer algunos cursos y viajar por el país, sobre todo. Lo primero que pensé fue que algo se le había contagiado de su tío Bilbo, a quién apenas se le veía por el pueblo desde que se había jubilado.
Lo que sí me extrañó fue cuando me pidió ir con él. Sam Gamyi, que nunca había viajado fuera y que toda la vida la iba a pasar en el pueblo. ¿Por qué querría hacer ese viaje? Sin embargo Frodo, aunque tenía amigos por las dos islas, no quería ir solo.
Y finalmente acepté, sin estar seguro del todo. Pero hubo un cambio en lo que pensaba que iba a ser ese año, una noche pocos días antes de irnos.
Era una celebración más de la graduación, de las que suponía iba a estar lleno el verano. Era en el bar al que solíamos ir, y para Frodo parecía que iba a ser una buena noche, porque además de sus primos Merry y Pippin también venían algunos de sus amigos que vivían más lejos.
Entre toda la gente que acabó reunida esa noche, yo prefería no separarme de Frodo. Al principio estábamos con sus primos, los cuatro juntos, pero conforme avanzó la noche ellos acabaron uniéndose a una competición de beber. Yo no tomé apenas, había mucho que hacer en el jardín; a la mañana siguiente tendría una jornada de mucho trabajo. Después de que Merry y Pippin se fueran, Frodo se escabulló un momento entre la gente hasta la puerta salida del bar. Pensé que iba a tomar el aire, y fui tras él.
Salí varios segundos más tarde, y sin embargo desde la puerta no lo vi. No podía haber ido lejos, fui asomándome por la calle, y me llevó un momento encontrar su sombra en una esquina.
Estaba delante de unas sillas apiladas, y me acerqué a él. Debí de hacerlo muy sigilosamente, porque al principio no pareció darse cuenta de que estaba ahí. Pero de repente levantó la cabeza, y sonrió al verme.
-¡Hola, Sam! Perdona por irme, en seguida vuelvo –me dijo, hablando tan deprisa que no lo entendí al principio. Cuando vi su rostro a la luz de las farolas, me fijé en sus ojos, pues me pareció que su brillo azul había desaparecido, y vi que lo que ocurría era que la pupila le ocupaba todo el iris. En aquel momento sentí que algo pasaba.
Mientras él me hacía un gesto para que volviéramos al bar, me asomé a las sillas frente a las que estaba antes, y lo que encontré ahí hizo que se me cortara la respiración, un pequeño papel enrollado y unos restos blancos.
Me giré inmediatamente hacia Frodo, y lo encontré pasándose la mano por debajo de la nariz.
-Frodo, ¿eso es…?
-¡Ahí no hay nada que ver! –exclamó cogiéndome del brazo-. Venga, volvamos a la fiesta, la noche aún es joven.
Prácticamente me arrastró adentro agarrándome, porque yo de repente había perdido las ganas de volver. Su rostro estaba eufórico y no tenía nada que ver con el mío, horrorizado y lleno de pena. Y los dos estábamos así por el mismo motivo.
Nada más entrar Frodo fue a meterse a la parte del bar donde había más gente, y se le veía mucho más animado y hablador de lo que había sido en toda la noche. Me mordí el labio al pensar en por qué estaba así y sentí un nudo en la garganta.
Frodo ya tenía compañía en ese momento, y paseando la mirada por el lugar me encontré que Merry y Pippin estaban solos en una mesa, y fui con ellos, porque eran los que mejor conocía en ese local después de Frodo.
Me senté a su lado, y estaba claro que ambos estaban un poco borrachos. Estaban hablando de temas sin importancia, y mientras yo buscaba un momento para unirme a la conversación, Merry se fijó en Frodo.
En cuanto lo vio de reojo puso la mirada fija en él, con el ceño fruncido. Y debió de reconocer aquella euforia y simpatía, porque un momento después suspiró.
-Ya está otra vez…
-¿Otra vez? –dije, y ambos se giraron hacia mí como si se acabaran de dar cuenta de que estaba ahí-. Quiero decir, ¿lo ha hecho más veces?
Ellos cruzaron una mirada, antes de que Merry empezara a hablarme.
-No has salido muchas noches con él, ¿verdad? –negué con la cabeza, de hecho aquella era la primera-. Hace tiempo que me di cuenta... Un pueblo pequeño y ni siquiera es difícil encontrar un camello, si lo busca. La mayoría de fines de semana, cuando salimos por la noche, Frodo acaba…
-Parece que le cuesta aguantar una noche sin coca –acabó diciendo Pippin, y eso hizo que mi preocupación aumentara y sintiera un dolor en el pecho. De repente me pregunté cuanto tiempo había estado consumiendo en las fiestas.
-¿Desde cuando… desde cuando la consume? ¿Le ha hecho algo…?
-Unos meses, no se sí… -pero Merry se calló, cuando vio que Frodo nos miraba, y empezaba a hacernos gestos para que fuéramos con él-. Vamos, luego lo volvemos a traer a la mesa cuando se le pase el high –me susurró, y yo tragué saliva tratando de deshacer el nudo en mi garganta.
Cerca de una hora después comprendí a lo que Merry se había referido. Toda la euforia se le fue pasando a Frodo, y al final acabamos sentados en la misma mesa. Merry y Pippin se acabaron sus cervezas y ya no pidieron más.
Un rato después, Frodo dijo que ya se iba a casa. Yo me ofrecí a marcharme con él de inmediato, no sólo porque ya no quería seguir en esa fiesta, sino porque no sabía cómo iba a estar después de consumir y quería asegurarme de que llegaba a casa.
Estuvimos un rato despidiéndonos, y ambos salimos del bar, creo que fuimos de los primeros en irnos. Al principio no hablamos, hasta que Frodo me comentó algo.
-He visto que has estado hablando con Merry y Pippin.
-Sí, quería estar un rato con ellos... –dije, no encontrando palabras mejores.
-¿De qué hablabais?
De repente, al mirarlo, tuve un mal presentimiento, y me dije que después de esa noche tenía que medir mis palabras.
-Bueno, ya estaban un poco borrachos, cosas tontas sin importancia… -me sentí mal por mentirle, pero cuando giré la cabeza y le miré a los ojos, sentí que había hecho bien. Había algo en ellos, como si sospechara o estuviera enfadado. No se me da bien mentir y todo el camino estuve temiendo que me dijera algo más. Pero hubo suerte y ambos estuvimos callados.
Aunque yo vivía en esa misma calle más abajo, acompañé a Frodo hasta su casa. Me quedé en el jardín hasta que oí la puerta cerrándose, y ahí seguí unos momentos más. Hacía un aire fresco que me soplaba en la cara, mientras yo iba pensado en lo que había sucedido esa noche.
Y sentí que empezaba a llorar conforme en mi cabeza iba repitiéndomelo, que mi mejor amigo había entrado en la droga.
No dormí bien aquella noche, dando vueltas en la cama y pensando. Cuando me levanté, más tarde de lo normal, quise ir pronto al jardín para empezar a trabajar y ver a Frodo, pero había otra cosa que tenía que hacer. Nada más levantarme, cogí el móvil y llamé a Merry. Necesitaba hablar con él, para que me dijera más sobre lo de anoche.
El teléfono estuvo sonando un rato, hasta que al otro lado alguien lo cogió. Me respondió un gemido.
-¿Sam…?
-¿Merry? ¿Eres tú?
-Si… Sam, me acabo de levantar… ¿qué quieres?
-Es sobre Frodo, anoche… Tú me contaste…
-Oh, Dios, es verdad, lo hizo otra vez… ¿Cuánto te conté?
-No mucho, sólo que lleva un tiempo y que lo hace cuando salís de fiesta…
-Sí, al principio no lo quería admitir, pero nosotros dos lo sabíamos. ¿Pippin dijo algo?
-Que parecía que no aguantaba una noche sin… ¿Es eso verdad? ¿Todas las noches cuando salís…?
Le escuché suspirar al otro lado de la línea.
-Sí, desde que empezó ha ido haciéndolo cada vez más… -su voz ahora, además de cansada, sonaba triste. Sentí que se me encogía el corazón y que mi preocupación aumentaba todavía más-. Y tampoco quiere que hablemos de ello.
-Yo puedo intentar hablar con él.
-No lo hagas, Sam. Cada vez que sale ese tema piensa que vamos en su contra o algo parecido, y se pone furioso…
-¿Entonces no hacemos nada?
-¡Claro que queremos hacer algo! Este verano, y el año sabático que se va a tomar, es lo que más miedo nos da, si va a estar solo y de vacaciones…
-Yo voy a ir con él.
-¿Qué? –exclamó, y por un momento temí que se pudiera haber enfadado porque ellos no iban, pero todo cambió cuando siguió hablando-. ¡Sam, eso es maravilloso! ¡Entonces sí que podemos hacer algo bueno! Hay que hablarlo con Pippin, cuando se levante…
Empezó a hablar, haciendo planes para ellos y para mí durante ese año, y conforme lo escuchaba fui diciéndome que eso era bueno, hasta que miré la hora y le dije que tenía que irme a trabajar.
-¿Vas a casa de Frodo? Bien, pues haz que desayune, ya que estás. Yo intentaré hablar con Pippin dentro de un rato, después de tomarme un vaso de agua o algo…
Colgamos, y salí de casa para llegar al trabajo. Pero más que el jardín, en ese momento pensaba en cómo iba a estar Frodo. Él me abrió la puerta, y parecía que esa mañana no tenía una resaca como la de Merry, pero aun así se le veía algo agotado. Le pregunté si había desayunado, y cuando me dijo que no me encargué de prepararlo. No comió mucho, y a pesar de mi preocupación estuvimos la mayor parte del rato hablando sobre nuestro año sabático.
Antes no había estado muy seguro, pero después de haber hablado con Merry, si así podía ayudar a Frodo, deseaba más que nunca hacerlo.
