saludos de nuevo, aqui les tengo un nuevo capitulo, tal vez esta semana me atrase un poco pero fue por una buena causa, como pronto regresare a clases quiero avanzar lo mas posible, mis actulizaciones espero sigan siendo semanales, bueno sin mas que decir: aqui esta el nuevo capitulo que lo disfruten


Capitulo 6. SHUT UP!

-… es por eso señor Hiwatari que no hemos podido finiquitar el préstamo que nos hizo, si- si usted me diera un pequeño plazo más podría empezar a tener ganancias de nuevo.

El hombre que hablaba aparentaba tener unos cuarenta años, era delgado y la prematura caída de su cabello hacia que el sudor hiciera brillar su cabeza, sudaba por puro nerviosismo al estar frente a ese hombre de traje negro que se erguía altanero en su asiento. Voltaire no hizo ningún comentario y dejo un espacio para que aquel hombre le siguiera rogando, aquellas suplicas no le servirían de nada, fue lo que pensó un joven de cabello bicolor que permanecía de pie y en silencio, desde que el hombre entro el joven no había dicho ni una sola palabra, ni siquiera hacia movimiento alguno, permanecía de pie detrás de la silla de Voltaire, como su sombra, como una estatua, como un feroz perro guardián en un fino traje gris.

-si su empresa absorbe a mi compañía más de quinientas personas se quedaran sin empleo, podría arreglar todo si nos da…

El hombre fue interrumpido tan solo por un gesto burlón en la cara del hombre mayor, el otro se tenso al ver a Voltaire levantarse de la silla y no siguió con sus argumentos, Voltaire camino frente a su escritorio y se sentó en la silla al lado del otro hombre, la giro para quedar cara a cara con el otro, la cercanía tenia al pobre hombre amarrado a su silla pero queriendo escapar.

-el desempleo de esas personas solo es una consecuencia de tu inutilidad como líder, Khrisat… yo me encargare de arreglar tu pequeño errorcito. – el anciano sonrió irónico y sujeto el hombro de Khrisat (el nombre del hombre calvo).

-y-yo podría ha-hacerlo…

-no dejare que tu incompetencia en tan simples finanzas me hagan perder más dinero Khrisat, (Voltaire apretó le apretó el hombro que tenia sujeto) lo que pasara ahora es que tu pequeña e inútil compañía será mía y así por fin tus problemas se arreglaran.

-…

-será mejor que vayas buscando un hoyo decente para meter tu cabeza y así no sigas avergonzando a tu familia- Voltaire lo soltó y volvió a su asiento

Khrisat tenía abiertos los ojos más de lo normal y permanecía inmóvil, como si lo hubiera fulminado un rayo, lo que él no sabía es que la decisión de Voltaire ya estaba tomada aun antes de que él se enterara que no podía pagar el préstamo que le pidió al viejo Hiwatari. El joven que aun permanecía en su puesto ni siquiera mostro un cambio en su expresión, permanecía estoico, era una escena que había visto muchas otras veces y esta era solo la versión más suave de todas las transacciones que había visto, en realidad no supo cuando dejo de sentir un poco de lastima por todas estas personas a las que su abuelo llevaba a la ruina. Voltaire tomo asiento y empezó a llenar los documentos que serian necesarios para que el cien por ciento de las acciones de la empresa de Khrisat pasaran a sus manos, no había errores en esos documentos y las clausulas le daban ventaja en cualquier sentido a Voltaire, el viejo sonrió complacido por el nuevo contrato, Kai tenía talento para los negocios y esta vez debía de reconocer a su nieto tan buena redacción en ese contrato. Una voz llena de temblor distrajo a Voltaire de su lectura.

-no lo haga por favor…

El hombre agacho a cabeza en completa sumisión, era lo peor que podía hacer frente a un hombre como Voltaire, ese fue el pensamiento que Kai tuvo al afilar un poco sus ojos para mirar al ahora derrotado hombre.

-en el mundo de los negocios el pez más grande siempre se come a los más pequeños señor Khrisat y para su mala suerte, yo soy un tiburón y usted ahora no es nada.

Voltaire paso por el escritorio el contrato y le alargo un bolígrafo al pobre hombre que resignado tomo el bolígrafo vacilando, no había necesidad de leer el contrato, ya lo había hecho esa mañana fue por eso que decidió tomar tan desesperada medida, sabía que al firmar lo perdería todo, aunque finalmente fue su propia culpa lo que lo orillo a ese final, se dejo engañar por los Hiwatari, Khrisat toco el papel con el bolígrafo y se detuvo un poco, solo para mirar al joven que permanecía callado, Kai le sostuvo la mirada pero sus ojos eran fríos, si ese joven seguía los pasos de su abuelo el mundo temblaría bajo su nombre. Voltaire capto la suplicante mirada del hombre hacia su nieto, no necesita verle para saber que Kai no le respondería.

-así es señor Khrisat, admírelo, así es como se ve un verdadero tiburón- Dijo Voltaire con un deje de orgullo en su voz

El hombre solo bajo la mirada y resignado coloco su firma en el contrato y Voltaire lo miro aburrido.

-eso será todo ya se puede retirar- Voltaire hizo un ademan con la mano para que se fuera, como si estuviera espantando a una mosca.

El hombre solo se paro y se fue, cerro la elegante puerta detrás de sí con sumo cuidado, esa sería la última vez en su vida que Kai vería a ese hombre, pero no le importaba, Kai solo debía resistir una semana más y volvería a Japón, había hecho un trato con su abuelo, en donde tenía que hacerse cargo de ciertos asuntos de la compañía y después podría volver a Japón para entrenar con los otros rusos para vencer a Tyson.

Después de varias horas en las cuales Kai solo revisaba inventarios de pie como un soldado (ni una estupida silla le dejaba usar), su abuelo le indico que era hora de retirarse, para su edad el viejo aguantaba bien un turno de trabajo de oficina de más de quince horas, no era un trabajo físico, pero implicaba sobrecalentarse la cabeza, Kai además de ser arrastrado a esas infernales sesiones, debía cumplir un estricto programa de entrenamiento impuesto por su abuelo para seguir trabajando en sus habilidades con el blade, eso no era un favor hacia Kai, su abuelo solo quería desgastarlo hasta que el otro estallara en alguna emoción a la cual estaría listo para castigar, pero últimamente Kai se había vuelto tan estoico a sus provocaciones que tenía que idear una nueva forma para lograr castigarlo…tan solo un poquito y a pesar de que el infeliz de Kai hiciera siempre un magnífico trabajo en los negocios.

Los dos Hiwataris salieron del edificio en un lujoso auto negro, del cual no es necesario decir que estaba preparado para cualquier emergencia, el auto se detuvo en el parking de un exclusivo restaurante, durante todo el trayecto ninguno hablo, así era su convivencia y ambos sabían leerse en silencio, bajaron del auto, ahora Voltaire traía un elegante abrigo gris (les recuerda algo… a Bry si.) y Kai traía uno similar pero en color negro, la vanidad del mayor obligaba a Kai a vestirse como su abuelo pero en tonos diferentes, tampoco le permitía a Kai mostrar los tatuajes de triángulos azules de su rostro, cuando Kai estaba con su abuelo en publico él debía ocultarlos bajo una gruesa capa de maquillaje, y claro que no era de su agrado tener que usar esa plasta de maquillaje en su piel, pero él no era culpable de que le colocaran esos malditos tatuajes cuando era solo un niño, el tener esos triángulos se lo agradecía malamente a Boris.

-bienvenido de nuevo señor Hiwatari-

Un joven un poco mayor que Kai les abrió la puerta de aquel lugar, dejando ver el interior a media luz con adornos dorados y una alfombra roja, la opulencia era una firma para el abuelo de Kai que entro deshaciéndose de su abrigo y entregándolo al joven que mantenía una sonrisa, falsa si quieren pero era la primera sonrisa que Kai veía desde hace varios días, al parecer todavía quedaban personas que podían sonreír en presencia de Voltaire.

-bienvenido usted también joven Kai- el joven le extendió el saludo con la misma sonrisa y recibió el abrigo de Kai.

Abuelo y nieto fueron guiados hacia un ascensor que los dejo en un tercer piso, allí fueron guiados después a una habitación privada, era amplia, al decir verdad parecía todo menos un restaurante, ahora estaban lejos del bullicio de los demás comensales, había un amplio ventanal con un balcón, una mesa para dos dispuesta en el centro y en uno de los costados un pequeño bar bien surtido y del otro lado una cómoda y pequeña sala que debía servir para la entre mesa o algo así, ese lugar cambio de colores, ahora los adornos y las paredes tenían una mezcla sobria de negro y azul, Voltaire no podía simplemente comer en cualquier lugar o en su mansión, cuando estaba con Kai se aseguraba de llevarlo a ese tipo de lugares elegantes para obligarlo a sentirse mas cómodo en su futuro ambiente, un sucio gimnasio no era un lugar para una persona que llevaba su apellido por mucho que no quisiera a su nieto.

Ambos pasaron a tomar asiento en la mesa, el mismo joven que vieron en la entrada se encargo de llevarles la carta del día a vista que no pedirían algo en especial, al parecer el joven era el encargado de atender a Voltaire cada vez que iba a ese lugar, sabía que antes empezar con el servicio debía llevarle una especie de licor de almendra para abrirle el apetito, era una costumbre que Voltaire tenia, como ahora traía a su nieto le ofreció también pero Kai simplemente lo ignoro.

-ya sabes que traer, no te tardes esta vez- Dijo Voltaire devolviéndole la carta al joven que asintio sin quitar su sonrisa.

-¿que le puedo ofrecer a usted joven Kai?-

Kai paso su vista por la lista de los extraños platillos rusos (extraños para mí) él en realidad no tenía hambre, ordenaría cualquier cosa, estaba considerando un platillo compuesto de verduras cuando su abuelo le quito la carta de las manos.

-tráigale lo mismo que a mí- Voltaire le extendió al joven la otra carta y le indico que se marchara.

Kai evito con todas sus fuerzas suspirar de enojo, ¿ni su maldita comida podía pedir ahora?- Kai solo paso sus brazos arriba de la mesa y se deslizo un poco de su silla y le dirigió una fría mirada a su abuelo. Voltaire solo lo ignoro y saco una libreta de apuntes del bolsillo de su saco.

-no seas infantil Kai, si supieras hacer las decisiones correctas no tendría que estar siempre diciéndote que hacer-

Un pequeño tic salto en la ceja de Kai, claro que estaba enojado por toda la situación, por sus palabras y por hecho de que su abuelo siempre terminaba ganando y el haciendo lo que le pidiera.

-te equivocas abuelo-

Voltaire levanto su mirada con enojo y afronto a los rojos ojos de su nieto, la arrogancia es algo que no le permitía.

-¿si? Entonces dime por que aun no has derrotado a Kinomiya? se podría decir que por tus decisiones tan "correctas"?-

Kai le miro fríamente y apretó sus puños, cosa que noto su abuelo al tener las manos todavía sobre la mesa, el mayor le hablaba con sarcasmo, recordarle sus antiguos enfrentamientos con su amigo siempre lo habían hecho enojarse consigo mismo, pero ya llevaba más de una semana con su abuelo en Rusia, ya estaba al límite, le había soportado de todo pero ya lo tenía harto y Kai simplemente lo soportaba por ese trato que hizo para poderse ir a Japón después de acabar sus negociosos. Kai sonrió levemente y el anciano levanto una ceja en duda.

-tienes razón abuelo, aun no le he ganado pero exactamente por eso mis decisiones han sido correctas, todas ellas me han enseñado algo.

-espero que perder contra alguien tan inferior no te haya enseñado solo a seguir perdiendo mi querido nieto.

-aprendí muchas cosas que jamás entenderías abuelo, pero ninguna de ellas fue a no levantarme de nuevo- tenía suficiente por esa noche, pudo verlo en la cara de su abuelo esa mirada de arrogancia se transformo en una de furia, Kai se levanto de su asiento dispuesto a irse sin mirar atrás y lo más rápido que pudiera, si seguía abriendo la boca seguramente el anciano se las arreglaría para que el no pudiera volver a Japón, no quería tirar todo su esfuerzo de días por la borda solo por no contenerse un poco más.

-¿A dónde crees que vas Kai?- Voltaire también se levanto de la mesa y subió el tono de su voz esta vez pero su nieto seguía caminando hacia la salida sin escucharlo.

-detente ahora mismo Kai!

Kai se detuvo y giro para verlo, su abuelo seguía parado frente a la mesa, una sonrisa apareció en sus labios creyendo que aun tenía el control de su nieto, pero Kai volvió a girar y siguió con su camino.

-te dije que te detengas!- Kai sintió ese grito más cerca de él, cuando quiso caminar ya tenía a su abuelo en la espalda, ni siquiera escucho sus pasos, el viejo se movió con una velocidad impresionante para su edad, Voltaire pretendió tomarlo del cuello pero Kai reacciono instintivamente y bloqueo su agarre para mandarlo hacia tras con un fuerte empujón, Voltaire retrocedió varios pasos pero no cayó al suelo, eso los congelo por un instante, uno estaba sorprendido por ser tan fácilmente evitado por alguien a quien había visto por mucho tiempo como débil, y el otro estaba también sorprendido por la fuerza que uso y sobre quien la uso, Voltaire simplemente estaba desubicado.

-¿abuelo?-

La voz de Kai sonaba suave ahora, su mirada no era de miedo pero si de sorpresa, hace mucho que no pronunciaba esa palabra -abuelo- el simplemente dejo de pensar el Voltaire como su abuelo, y ahora le llamaba Señor o Voltaire, tal vez se debía a la influencia de Tala y los otros al escuchar cómo se referían al mayor. La palabra también le resulto rara de escuchar a Voltaire pero la melancolía no le paso siquiera por la cabeza, sin dudarlo un segundo el anciano se acerco a su nieto y extendió su brazo alto para abofetear a Kai con toda su fuerza.

El choque contra su rostro fue sonoro, replica de que su abuelo había usado demasiada fuerza, obviamente Kai vio el golpe venir hacia él pero no se movió esta vez, los ojos rojos llenos de furia de su abuelo le impidieron cualquier movimiento, sentía como la piel en el lugar afectado empezaba a subir de calor, el golpe incluso le había quitado un poco del maquillaje de su mejilla y un poco de azul y rojo ahora se dibujaba sobre su piel, el flequillo cayó sobre sus ojos y le impedían al mayor ver la cara de su nieto. Si hubiera visto sus ojos no hubiera levantado su mano una segunda vez.

-tu harás lo que yo te ordene!

El fuerte brazo de Voltaire iba a caer sobre su nieto una segunda vez, pero un firme agarre detuvo su golpe en el aire.

-te equivocas Voltaire yo soy libre ahora.

La fría voz de Kai le hizo observar a su nieto, a verlo realmente, Kai ya no era un pequeño niño temeroso que perdió a sus padres, el joven que tenia frente a él era un hombre ahora igual de alto que él y más fuerte, Kai levanto su mirada, esos ojos rojos eran los mismos que vio en su hijo cuando decidió nunca más seguir sus ordenes, conocía esa determinación, ese brillo y eso implicaba saber que perdió el control de su nieto desde ese momento.

-si te vas, tus compañeros pagaron por esto-

-…

Voltaire le sostuvo la mirada mientras perdía contra las fuerzas de Kai que aun no le soltaban, su mano apretó mas el brazo del mayor al escuchar esas palabras y su corazón su empezó a sentir raro, tal vez era porque el rostro de su nieto tuvo un rastro de preocupación, sabía que había dado en el punto correcto, su debilidad de siempre… sus amigos. Su nieto aun necesitaba liberarse de esa carga y él se encargaría de eso si esta vez no le obedecía.

-vez como no eres libre mi querido Kai- se burlo el anciano.

Pero hoy no era el día indicado para amenazar a Kai Hiwatari, al bicolor se le iluminaron los ojos como si fueran dos verdaderos infiernos, tomo a su abuelo por sus ropas y lo golpeo fuertemente en la mejilla justo como él lo había hecho momentos antes, el contacto con la piel de su abuelo lo paralizo y solo así le hizo notar lo que había hecho.

El resultado fue un anciano sin mas poder que permanecía sentado en el suelo con un hilo de sangre que escurría por una de las comisuras de su boca y que respiraba trabajosamente, casi ahogándose.

-ya no mas, ni tu ni nadie volverá a hacernos daño, una vez te llegue a temer Voltaire pero eso termino hace mucho tiempo.- Kai se reprimió mentalmente, sabía que todo se fue a la mierda cuando golpeo a su abuelo pero ahora no podía simplemente echarse atrás porque ahora estaba jugando el todo por el todo.

-eres un maldito bastardo… -respiración forzada- no mereces llevar mi apellido!

-puedes quedártelo si tanto te interesa- dijo tajante

Kai se dio la vuelta dispuesto a salir sin importarle más lo que sea que el anciano le tuviera que decir, abrió la puerta, un quejido que no pensaba oír lo interrumpió de cruzar el portal, se dio vuelta y vio como Voltaire ahora estaba tendido completamente en el suelo, rastros de sudor corrían por su frente y su respiración era más agitada, con una mano torpemente buscaba deshacerse de su saco que el parecer le pesaba enormemente, Kai dio un paso hacia atrás, ni en un millón de años crearía esa treta de su abuelo, el rostro de Kai era serio, no se dejaría engañar.

-¿pero qué rayos trata de lograr con eso? seguro me dará un balazo cuando me acerque, el muy maldito- dijo el bicolor en su mente un tanto divertido viendo a su abuelo retorcerse un poco en el suelo.

-que actuación tan patética Voltaire- Kai sonrió esta vez y movió su cabeza negando, la sola situación sonaba ridícula.

En realidad no supo que le hizo quedarse un poco más, pero al hacerlo escucho como un pequeño gemido salió de los labios de su abuelo y después cerró los ojos y dejo moverse, el aparente dolor le tenía la cabeza roja como tomate por el esfuerzo, maldito viejo, siempre llegaba a los extremos en todo lo que hacía, un risa sonora salió de la boca de Kai.

-si claro, no me digas que te moriste tan fácilmente hahahaha, bueno después de todo no eras tan fuerte-

Kai tanteo a molestarlo, buscaba una reacción pero el cuerpo de su abuelo no se movía, al decir verdad tampoco había respiración, la escena le parecía de lo más divertida, de hecho se relajo hasta el grado de recordar que Bryan alguna vez deseo que al viejo le diera un infarto, pero el bicolor no tenía tanta suerte ¿verdad?, es decir, el hecho de que Voltaire tuviera un infarto era tan ridículo como pensar en Tala riéndose de los chistes de Tyson, es que no, no, eso era imposible, ¿verdad?

Kai paro un poco su risa y se dedico a ver cuidadosamente el cuerpo de su abuelo, el pecho no subía ni bajaba, no tenia respiración y su piel hace mucho que dejo de estar roja, ahora estaba palideciendo.

-gran truco de actuación abuelo, ¿tu le diste clases a Boris?

No hubo respuesta, no, obviamente no tendría respuestas porque el maldito anciano había tenido un verdadero infarto. -maldición- pensó Kai antes de avanzar rápido hacia su abuelo pero con sumo cuidado, si era una trampa podía ser que el que estuviera muerto dentro de poco fuera él y no el anciano, finalmente se acerco lo suficiente para poner una mano en su muñeca, si era una trampa lo podía contener de esa forma, busco el pulso pero no encontró nada, si era un truco era uno bastante bueno… al diablo contigo Voltaire.

Kai pasó ahora su dedo hacia el cuello, presiono sobre la carótida del anciano y tampoco encontró pulso, no había respiración tampoco, lo sacudió y este no reaccionó. Ok… tal vez si era una verdadera emergencia, Kai finalmente después de lo que ahora le pareció una eternidad en moverse, ahora ponía sus manos sobre el pecho de su abuelo buscando el esternón para empezar las maniobras de RCP.

-FUCK!-

Solo al anciano se le ocurría morirse frente a él de esa manera, mil uno, mil dos, mil tres… Kai empezó a contar en voz alta.

-ayúdenme! Alguien ayúdeme!- el grito salió de sus labios mientras no dejaba de hacer las maniobras, rayos… ¿Cuántas llevaba? ¿Por qué estaba nervioso? Ese era Voltaire, la única persona a la que Kai le haya deseado alguna vez una muerte lenta y dolorosa y ahora estaba tratando de salvarlo, que incongruencias!

-ayuda! Por favor!-

Lo siguiente que Kai vio fue en cámara lenta, vio como el joven que los atendía entraba a prisa en la habitación, vio como se detuvo en seco al ver el cuerpo del mayor en el suelo y a el dándole RCP, su cerebro tardo unos segundos en reaccionar para al fin marcar velozmente los dígitos de emergencia en su teléfono.


Luces rojas y blancas bailando en la oscuridad, fue lo Kai vio cuando fue obligado a subir a la ambulancia con su abuelo, allí vio como el chofer de su vehículo arrancaba a toda prisa en la dirección contraria y también vio al joven llevarse nuevamente el celular al oído después de marcar un numero de memoria, las puertas de la ambulancia se cerraron, no sabía si su abuelo seguía vivo, pero los paramédicos parecían seguir tratando.

Luces blancas y pasillos blancos, aquí fue donde Kai empezó a sentir miedo por las memorias que de repente saltaron a su mente al verse dentro de un hospital, pero ahora nadie lo sujetaba ni forzaba a una camilla, nadie le inyectaba nada, de hecho ni siquiera lo notaban, personas en batas blancas corrían hacia Voltaire y el fue guiado amablemente a una sala de espera por una enfermera que le sostuvo la mano.

-niño ¿ese hombre es tu familiar?- Kai se le quedo viendo a la enfermera que aun sostenía su mano, Kai la aparto por inercia.

-es mi abuelo- dijo sintiéndose realmente fuera de su cuerpo, como si fuera un espectador.

-haremos todo lo posible por salvarlo no te preocupes… ¿sabes si tu abuelo había presentado complicaciones cardiacas antes? ¿Es hipertenso? ¿Toma algún medicamento?

Kai como autómata solo negó con la cabeza y levanto los hombros y sin más que decir se fue a sentar en la sala de espera.

Pasaron más de seis horas, la madrugada ya había empezado, no iba a mentir, en la primera hora no hizo otra cosa más que sentarse allí tratando de ordenar sus pensamientos, ¿pero qué coño estaba pasando? No creía que la situación fuera real, el no había contactado a nadie, una enfermera se le acerco a pedir los datos de su abuelo, así supo que ese no era el hospital de su abuelo, porque bueno, el siempre tenía todo personalizado y cientos de doctores trabajaban para el… ¿desde cuándo Voltaire tenía problemas de corazón? No hizo más que esperar, si el viejo de verdad sobrevivía que pasaría ahora con él, en realidad solo podía imaginar escenarios donde su abuelo volvía y se vengaba de el por tenerlo al borde de la muerte pero aun así no salió del hospital, pensó en llamar a Dickenson para que le buscara una salida de Rusia… pero su maldita conciencia le hico guardar el celular de nuevo y continuar esperando.

A las cinco de la mañana una enfermera se acerco al bicolor que no se había movido de su asiento, ahora solo tenía los brazos cruzados pero listo para escapar si alguno de esos médicos le ponía un dedo encima, por lo menos estaba seguro que Boris estaba en prisión.

-si no hubiera sido por ti, tu abuelo ahora estaría muerto, tuvo una embolia que termino originándole un infarto. ¿Sabes lo que significa?- le pregunto una doctora al notar los rasgos extranjeros del joven.

-Kai asintió-

-ya puedes entrar a ver a tu abuelo, está despierto por ahora sin embargo no su condición no es muy estable.

Kai asintió y dejo que una enfermera le indicara el camino a la sala de cuidados intensivos, el equipo médico parecía diferente ahora que no se lo apuntaban hacia él, pero no dejo de mirar por las esquinas algún movimiento extraño, si Voltaire estaba despierto lo mejor sería escapar ahora pero tenía un raro sentimiento que lo obligo a ir.

El cuarto donde tenían a su abuelo, estaba lleno de aparatos de resucitación y la solución salina colgaba a un lado de su cama, los recuerdos de sus propias experiencias volvieron a su mente, un medico cerró la puerta para darles privacidad cuando Kai entro, vio a su abuelo, ahora tenía una mascarilla de oxigeno, el viejo era correoso y se sobrepuso bien al infarto después de todo o eso perecia, Kai se acerco con paso firme a la orilla de camilla buscado los ojos de su abuelo pero estos estaban cerrados. Lo siguiente que el bicolor supo fue que abrió la boca.

-lo siento abuelo- dijo con voz suave

En realidad no pensó lo que dijo, fue inercia, los ojos del anciano se abrieron, viéndole lo que el sintió hasta el fondo del alma.

-estas en el hospital, tuviste un infarto-

Los ojos de Voltaire le miraron de una manera horrorosa pero Kai no aparto la mirada, en su lugar se aferro al barandal de la camilla buscando soporte.

-nunca te agradecí por quedarte conmigo cuando mis padres murieron… cuando todos me abandonaron

-aun e-eres mm-mío- Voltaire hablo mientras se quitaba la mascarilla para seguir hablando.

Kai se sorprendió de lo descompuesta que sonaba la voz del anciano en esas condiciones, tanto que ni siquiera se percato de las palabras, pero el otro si noto la reacción de su nieto. Una última oportunidad para retorcer su espíritu se le había otorgado desde el infierno, pensó Voltaire.

-todo lo que hice por ti… y me pagas así, nieto.-

-¿lo que hiciste por mi?- Kai se acerco mas a la cara del anciano para que escuchara mejor- también me usaste, me torturaste, me mataste una vez y solo para… para tus estúpidos propósitos.

-fue para hacerte fuerte… eras tan débil… tan inútil, todo lo que hice fue por tu propio bien.- a Voltaire le costaba trabajo hablar pero aun así quería discutir con su nieto.

-eres un maldito infeliz, sabes que nunca te importe, solo querías usarme!

-¿Qué es esto Kai? Me recriminaras todo lo que hice por ti ahora que me vez así… -Voltaire intento reír pero el pecho le dolía increíblemente- al final eres justo igual a mí.

-te equivocas, yo soy diferente y fue por lo mismo que mi padre se fue de tu lado

-tu padre era el único que merecía mi apellido y todo lo mío, cuando tu naciste lo echaste a perder

-vete al infierno Voltaire de una vez!- contesto Kai quien ahora estaba realmente molesto.

-claro que lo hare Kai, y allá veré a tus padres!

-eres un maldito, te estás muriendo y no haces más que… más que

-lastimarte?... ah Kai, nunca entendiste tu verdadero propósito-

Kai soltó el barandal y retrocedió, si su ira seguía creciendo entonces seguramente terminaría por asesinar a su abuelo para dejar por fin de escucharlo, pero el anciano no se callaba.

-debiste haber muerto tu y no tus padres… así todo esto no hubiera pasado… es tu… culpa

-cállate!- Kai grito mientras llevaba sus manos hacia su cabeza que empezaba a punzar en dolor.

-eres un error Kai, yo solo te muestro… t-tu lugar… - la voz del anciano se iba apagando y el dolor en el pecho se agudizo.

-eres un mentiroso! Fue un accidente!-

-por tu culpa Kai… solo te hacia pagar por quitarme a mi hijo, desde ese día dejaste de ser mi nieto.

-eso no es cierto, es mentira! no voy a creerte una mierda de lo que me digas!

-ni siquiera te creo mi sangre… no te dejo nada… -una risita salió de la boca del anciano- de no ser por esos ojos, y-yo te habría… matado… hace mu-mucho tiempo

La respiración del mayor se empezó a entrecortar por el esfuerzo, todo los síntomas eran iguales a la vez anterior, Kai noto el cambio en su abuelo, llevarlo a ese límite podría provocar otro infarto.

-Voltaire…

-y-yo solo, la q-quería de re-greee-so- Dijo Voltaire más para sí mismo que para Kai.

-yo también preferiría estar muerto… y que ellos estuvieran aquí-

Kai volvió a acercarse un poco a la cama de su abuelo, su voz se normalizo de nuevo, lo que decía era verdad, preferiría haber muerto el que perder a sus padres los cuales le hicieron tanta falta, no era su culpa y él lo sabía, esa noche su padre y Voltaire discutieron porque quería obligar a Kai a asistir a una nueva escuela de Beyblade que estaba en investigación, su padre se opuso pero nadie le niega nada a Voltaire Hiwatari, este le respondió mal y empezó una discusión, al final su padre y su madre salieron de la casa con él en un carro, el clima no era el mejor, así los padres de Kai pasaron a ser una estadística mas de los accidentes invernales

-Kai… es igual a él… no dejare que se vaya ta-tambien ah- Su abuelo estaba atrapado en recuerdos que le perseguían ahora en el momento de su muerte

-Voltaire…. Basta! debes parar o tu…

-pero Kai… al final… eres igual a mí.

Así fue como el espíritu de Kai se canso, llego a su límite y si no decía todo lo que tenia dentro jamás lo podría hacer.

-te equivocas abuelo, no soy mi padre y tampoco seré como tú, lamento que creas que todo fue mi culpa pero tú fuiste quien hizo que mi padre se fuera de tu lado, tu lo orillaste a salir ese día de tu casa… yo lo recuerdo todo, como dije antes, gracias por no abandonarme cuando era niño, a pesar del infierno en que me metiste encontré lo único que yo te pedía… una familia.-

Kai se acerco mas a la cara del anciano para que este le escuchara mejor ya que el rostro de su abuelo empezaba a quedar blanco pero aun así sus ojos mostraban toda su furia. Kai solo quería una familia después de todo, que su abuelo fuera su familia y no solo fuera una relación consanguínea.

-solo es por eso que te perdone todo lo que me hiciste, todo el control, todas las torturas… todo el miedo… todo eso… yo te perdono así veras que no soy igual que tu Voltaire soy libre de ti… tu perdiste.- Kai sonreía mientras decía esas palabras, Tala, Tyson y todos ellos venían a su mente.

-jamás serás libre Kai, incluso si yo muero hoy… jamás te dejare.-

Con sus últimas fuerzas Voltaire atrapo una de las manos de Kai y se aferro a ella mientras le decía esas últimas palabras. Jamás seria libre.

-hasta nunca Voltaire.- Kai prefirió despedirse, no haría nunca entender a un hombre como su abuelo.

Voltaire cerro completamente los ojos y la fuerza de su mano se fue por completo, Kai se soltó de su agarre y dio un paso hacia atrás mientras las maquinas que le brindaban apoyo vital a su abuelo se prendían en alarmas que atrajeron a los médicos, Kai salió en silencio de la habitación mientras médicos y enfermeras pasaban rápidamente a su lado, Kai no se molesto en mirar hacia atrás, sabía que la partida de Voltaire fue definitiva, el sintió como el alma de su abuelo dejo su cuerpo, tal vez haya sido por ayuda de Dranzer, pero él lo sabía, y que a pesar de todo lo que hicieran los médicos no lograrían que volviera. El crudo sentimiento de vacio se apodero de él, lo único que atino su mente a hacer fue correr.

Kai salió corriendo del hospital, corrió por las calles que estaban siendo alumbradas por las primeras horas del día, un cielo rojo, pero el bicolor seguía corriendo, y como todo, no supo cuanto estuvo corriendo pero estaba asegurándose de dejar todo bien atrás, de dejar a Voltaire atrás donde no lo alcanzara nunca, donde no lo volviera a tener encerrado.

Exhausto paro solo cuando sus piernas tropezaron en un vacía y estrecha calle, no sabía dónde se encontraba pero poco le importaba, el sudor le había limpiado la cara y los triángulos azules de nuevo se veían en su rostro, no supo con exactitud cuando se quito el saco que traía puesto y tampoco le importaba, sus rodillas chocaron contra el suelo de manera dolorosa fue así como Kai logro abrir su boca y dejar que el nudo que sentía dentro de la garganta saliera. Un grito de tonos metálicos salió de su boca, fue prolongado, lo suficiente para despertar a todo aquel incauto que no estuviera levantado a ese hora de la mañana, cuando se le acabo la voz tuvo que meter las manos para no chocar su cara contra el suelo, las fuerzas de agotaron, golpeo su puño contra el suelo y así agachado como estaba trato de normalizar su respiración, tal vez era de esperar que alguna lagrima saliera pero ninguna salió a pesar del sentimiento de vacío, bien si no iba a ocurrir nada de eso entonces debería hacer algo más productivo que estar agachado en medio de la sucia calle, donde ya algunas personas lo veían con miradas nada discretas una señora lo miraba hablando por teléfono, seguramente llamaba a las patrullas.

Hora de recobrar la compostura, Kai volvió a arrodillarse, se paso las manos por el cabello tratando de acomodárselo, se arreglo un poco la maltratada camisa negra que llevaba y dio un suspiro bien largo, pero el peso de los nervios aun seguía sobre sus hombros, esa extraña sensación que uno tiene cuando se vuelve loco de estrés, finalmente se puso de pie y se sacudió las rodillas, listo, como si nada hubiera pasado ¿no? Empezó a caminar hacia lo que se veía como la salida del callejón, saco su celular, se golpeo mentalmente por haber olvidado hacer algo importante antes. Selecciono el primer número en sus contactos y llamo. Espero a los dos timbres, el otro siempre contestaba a los dos timbres, era el "todo bien" de saludo, le evitaba preguntar que "como estaba hoy" y esas cosas. A los dos timbres el otro contesto la llamada.

-Voltaire murió, dejen todo lo que estén haciendo y váyanse.- dijo directo

-espera ¡QUE?-

-Ivanov es una orden, salgan de allí.

-Bryan e Ian no están conmigo.

La voz de Tala al principio sonó desubicada pero el pelirrojo era rápido y capto que el bicolor no estaba jugando.

-yo me encargo-

Si el pelirrojo iba a agregar algo mas el otro no lo dejo y colgó, marco el siguiente numero de su lista sin dejar de caminar, la regla era la misma, esperar dos tonos y contestar, se sintió aliviado cuando el otro contesto antes del tercer tono.

-hola, que milagro que me llames a mi Kai ¿estoy en problemas?

-lo estarás si no te callas, Voltaire murió, salgan de donde estén y reúnanse con Ivanov.

-mierda! ¿Me quieres ver la cara de idiota, Kai? Debes estar bro…

Kai no escucho el resto de las idioteces que Bryan gritaba, siempre lo hacía de esa manera cuando no entendía algo… y eso era algo muy seguido. Kai llego a la esquina de la calle para salir del callejón, se detuvo un momento y apretó el celular con fuerza mientras suspiraba, solo una persona más, esta vez Kai no uso la lista de contactos, sino que marco el numero de memoria incluyendo el lada del país al que se quería comunicar. Esta vez solo un tono de llamada se escucho y la otra persona contesto.

-Kai… ¿Cómo estas muchacho?

-…

-¿Kai sucede algo?

-señor Dickenson… mi abuelo falleció esta madrugada, Tala y los demás están en Sarátov, sáquelos de aquí.

-Kai espera muchacho y por el amor de Dios no cuelgues, iré por ti y los otros pero necesito mas detalles… Kai ¿Cómo murió Soichiro?

-no sé donde están exactamente pero se encuentran en Sarátov

-bien Kai, no te preocupes yo puedo encontrarlos, donde estas tu exactamente? La línea es segura?

-no lo es, recuerde lo que le debe a Tala y a los otros… y otra cosa Stanley, no quiero que los otros se enteren.

Con esa última palabra finalizo la conversación, sabía que había alterado al hombre pero no podía arrepentirse ahora, además no le interesaba que Tyson y los otros supieran de sus problemas, debía asegurarse de que alguien sacara vivos a sus amigos de Rusia ahora que ni el mismo sabía que debía hacer a continuación. Kai guardo el celular de nuevo en la bolsa del pantalón si finalmente giro por la esquina del callejón pero una gran sombra negra lo detuvo al instante, la sombra cubrió el lugar en tinieblas y fue allí donde vio un resplandor rojo que figuraba la sombra de un persona, la sombra le era conocida, era de su abuelo, Kai quiso retroceder pero las sombras no lo dejaron moverse y la figura de su abuelo se empezaba a materializar en carne y hueso, Kai solo pudo gritar.


Kai despertó de su pesadilla, estaba bañado en un frio sudor y temblaba sin control, la respiración era agitada, en algún momento sus recuerdos de aquel día se transformaron en una pesadilla, no sabía porque estaba recordando lo vivido, vio hacia sus lados recordando que no estaba solo, los demás rusos aun dormían en la sala con el sin embargo al parecer ninguno lo escucho, eso lo tranquilizo un poco, lo último que le faltaba era preocuparlos aun mas. A partir de eso supo que no podía seguir durmiendo, se levantoaun con las rodillas temblando pero cuidando no hacer mucho ruido, prestó especial atención a ese pelirrojo que dormía a su lado, era el que más le preocupaba, Tala tenía un increíble oído pero ahora debía estar muy cansado para no despertarse, Kai salió del fuerte subiendo por el sillón de Ian que era el que le quedaba más cerca y así salió del cuarto cerrando la puerta lo mas silenciosamente posible, al dejar de sentir movimiento en aquel cuarto, un par de ojos azules se abrieron. Tala afilo su mirada y se levanto de su lugar buscando con la mirada la puerta por donde el otro había salido. Tala se levanto para ir tras Kai.

(N/A)

Finito! Otro capítulo más, me tarde porque estoy trabajando en una nueva mini historia, everybody loves Bryan, pasen a leerla si tienen oportunidad! Gracias a todos por seguir leyendo y hasta la próxima semana.