Capítulo VI
"Books"
James miró a Harry y sin poder evitarlo sonrió. Su pequeño se había quedado dormido mientras leía un libro de historia; de seguro no por iniciativa propia, sabía de sobra que el niño huía de títulos como Historia de la magia y demás tal y como él lo había hecho en sus años de estudiante. Lo más seguro era que Lily lo hubiera obligado. Extendió su mano y lo tomó del hombro para moverlo.
—¡Año 1456! —gritó Harry, despertando exaltado al sentir que lo zarandeaban, su mente le gritó, recriminándole, que se había quedado dormido y que tal vez madre era la culpable de que su agradable sueño hubiera sido perturbado. Al enfocar la vista se dio cuenta de que era James quien lo había movido. Suspiro aliviado y algo enfurruñado—. Papá, casi me matas de un susto.
—Lo noté —dijo James, luego rió, la expresión que su hijo tenía le causaba gracia, pero por otro lado le complacía que no fuera el único en esa casa que le tuviera un extraño miedo a su esposa, la pelirroja era una especie de demonio cuando no se cumplían las ordenes que daba "por el bien de la familia"—. Harry… ¡Abrieron una nueva tienda de quidditch en el callejón Diagon! ¡Tenemos que ir! Es decir, este año que viene al fin puedes llevar tu escoba a Hogwarts y puedes hacer la prueba para entrar al equipo y también puedes…
El pequeño dejo de prestar por unos minutos atención a lo que su padre decía. Sólo por momentos se daba cuenta de que James no paraba de mencionar todo lo que ahora "podía" hacer.
—James Charlus Potter ¿A dónde dices que tienen que ir tú y Harry? —Una voz lejana trajo de nuevo al niño a la realidad. Era Lily y no parecía muy complacida con la presencia de su esposo en la habitación que había designado especialmente para su hijo y sus estudios.
—Lily… pelirroja bonita —alabó James mientras sonreía, de esa forma que otros clasificaban como endemoniadamente adorable—, le decía a nuestro hermoso y estudioso niño que tenía que distraerse y que mejor que ir al callejón Diagon a ver la nueva tienda de quidditch que han abierto, estaba pensando que podíamos apartar desde ahora su regalo de cumpleaños porque es más que obvio que Harry seguirá mis admirables pasos y se convertirá en un gran jugador de—
—¡James, no!
—¡Lily, sí!
—¡No puedes distraer a Harry! ¡Tú mejor que nadie sabe que hay clases en las que no le fue muy bien y en estas vacaciones él puede ponerse a estudiar para mejorar sus calificaciones!
—¡Oh! Vamos Lily, se esforzó todo el año y ahora que regresa a casa y tiene tiempo para estar relajado lo pones a repasar quien sabe qué, no es bueno someterlo a tanto estrés.
Lily hizo una mueca, de alguna manera no le gustaba a donde iba todo esto, siempre que ella discutía con James acerca de su hijo y sus estudios, nunca ganaba; entendía que Harry había hecho su trabajo bien pero deseaba que él mostrara que aún no habían visto todo su potencial.
El menor de los Potter sonrió, era increíble como su madre siempre dejaba salir su lado suave con unas cuantas palabras de James. No es que la idea de ir con su padre al callejón Diagon lo llenara de alegría, sabía que se enfrentaría a algo peor que leer historia de la magia por cuatro horas; era conocedor de que su progenitor era un fiero fanático del quidditch y le contaría un montón de datos que probablemente no le serían de utilidad, además… dudaba aprenderlos con sólo escucharlos una vez, lo que lo llevaba al meollo del asunto: si James preguntaba algo y él no podía responder, su padre creería que no le estaba prestando atención y comenzaría desde el principio su perorata. Solamente se callaría una vez que Harry hubiera memorizado todo. No es que no le gustara el quidditch, porque joder ¿a quién no le gustaba ese maldito deporte? Era demasiado genial como para pasarlo por alto.
—Pueden ir, pero únicamente por dos horas ¿entendido, Potter?
—¿A cuál de los dos le dice mi general? —preguntó Harry, que había permanecido en silencio hablo por primera vez desde que su madre había llegado, sonrió con un pequeño deje de burla. A lo lejos escucho a su padre aguantarse la risa fallidamente.
—Al tonto mayor —respondió Lily, ella salió de la habitación mientras fingía ofensa.
—Entonces ¿iremos por mi regalo de cumpleaños? ¿Y quién dice que necesito una escoba, Potter? ¿Por qué no libros? —Harry utilizo casi el mismo tono que su madre. Miró a James y rió suavemente.
Por unos segundos James creyó que cuando la gente le decía que su hijo era su copia exacta estaba equivocada. A él le parecía que su pequeño niño era mucho más similar, al menos en gestos y carácter a Lily.
—Yo digo que la necesita joven, mi palabra es la ley.
—La ley se hizo para romperse.
—Ow, buena esa. Vamos, mocoso prepotente —dijo James y extendió su mano para que Harry la tomara, éste no tardó mucho en hacerlo. Luego ambos cruzaron la puerta.
2
El heredero Potter estaba de cumpleaños. Probablemente al susodicho no le molestaría tanto que fuera su aniversario de no ser porque sus padres de nuevo habían organizado una fiesta en la cual habría más gente desconocida que conocida para él.
Aunque no todo iba tan mal, en su encuentro con Regulus había recibido una carta que estaba encantada y que sólo se podría abrir el día que cumpliera doce años. En este instante la miraba, mientras esperaba a que su madre viniera por él y lo llevara hasta todas esas personas a las que tendría que sonreírles tal y como su padre le enseñase años atrás.
A mi niño querido (oh, por amor a todos los bellos Sirius Black —que por cierto sólo es uno—, pronto tendré que dejar de decirte "niño"):
Es 31 de julio. Usted, jovencito, sabe lo que eso significa.
Primero que nada, debo de decir que lo siento; mal comienzo, uno nunca debería de dar en un inicio una disculpa. Pero nuestra situación lo amerita, pues bien, lo que lamento es no poder ir a tu cumpleaños. El número once, el número doce, Harry, tu nunca más volverás a celebrarlos y yo no estuve ahí para ver con mis propios ojos cuanto has crecido.
Mi regalo este año será una pequeña charla, tal y como en los viejos tiempos. Puede que también te de suficientes pistas para que sepas el porqué de la ruptura entre tus padres y yo.
Bah, de seguro cuando terminé de escribir me dolerán los dedos.
James y Lily Potter han dicho que no soy una buena influencia para ti y no los culpo… ellos te aman, recuerda que cada acto que llevan a cabo en esta guerra es por tu bien.
Harry, probablemente tu padre nunca te lo diga y yo no estoy ni estaré muy convencido de decirte esto aunque probablemente sea lo mejor (puede que sólo para mí pero… ¿tú siempre me amaras, verdad?); hace casi dos años yo me marche, estoy seguro de que entendiste mis sentimientos pero no mis motivos.
Me ofrecieron ser partícipe de una investigación que tenía como objetivo estudiar rituales de magia oscura y por ende tendría que meterme de lleno en la rama. En un principio me había negado a tener algo que ver, James incluso dijo que era ridículo que si quiera pensara en ser de ayuda en esa clase de trabajos. Me auto—convencí de que era tal y como él me decía. Puede aguantar un tiempo pero al final acepte la oferta. Principalmente porque esta guerra no parecía tener fin y porque creí que si me hacía conocedor la magia que nuestros enemigos estaban usando sería de más ayuda en el combate.
Hace diez años Dorea y Charlus murieron a manos del señor oscuro y para tu padre fue un golpe del que probablemente nunca se recuperara. Los Potter no siempre fueron un ícono de luz. En la época de tus abuelos eran considerados neutrales pero eso cambio con los decesos de tus familiares. James odia la magia negra desde entonces. No lo culpo, ese tipo de magia no es algo que recomiende y la mayor parte los usuarios no son precisamente personas con las intenciones más inocentes. Yo vengo de una familia que tiene una larga trayectoria en cuanto al uso de hechizos que están penados por el ministerio, imaginaras porqué.
Cuando tome la decisión de ser investigador, James se puso muy mal, me gritó como nunca antes lo había dicho y me echo en cara que un Black siempre sería un Black, un maldito mago oscuro y defensor de la sangre pura. Como te imaginaras no lo tomé muy bien, se desato un infierno y lo que sigue es una historia que dejaremos para después. No puede poner en palabras lo que sucedió en ese instante además de que falta un año para… ah, para que cumplas trece.
¿Recuerdas que hace tiempo te dije que cuando llegara el treceavo tendrías que perdonarme? Espero que lo hagas. No deseo ser odiado por ti, cualquiera podría hacerlo pero tú…
Regulus me ha comentado que han estado en contacto por correo, no sé cómo carajos lograste que tu madre no se metiera en medio de tu correspondencia, ya sabes, tiene un radar que detecta posibles "malas influencias" para ti, no es que diga que mi hermano sea una compañía del todo incorrecta pero Lily y yo no pensamos igual y nuestras diferencias siempre nos superaron. Un día te contaré de cómo la pelirroja y yo casi terminamos en un duelo por opiniones diferentes respecto a la cocción de la carne.
Harry, hay algo que me preocupa. Regulus me ha comentado de tu relación con un "él" muy similar a mí, o al menos al yo que en los viejos tiempos era…
—¡Harry!
El menor levantó la vista de la carta, se paró de la cama en la que había estado sentado hasta hace unos segundos. Metió el largo pergamino debajo de su almohada y una vez que lo vio completamente escondido camino hasta la puerta y abrió con parsimonia.
—Mamá.
—Querido, lamento haber gritado.
El niño sonrió y miró las manos ocupadas de su madre, en ellas había varias cajas con envolturas de colores que le parecieron francamente horribles.
—Podrías haber levitado los regalos.
—Lo intente pero estaba golpeando gente en mi trayecto.
—Un elfo.
—¡Oh no! Los pobrecitos ya tienen suficiente con tener que estar sirviendo aquí y allá a muchos de los arrogantes invitados de tu padre.
Harry se mordió la lengua, contuvo la frase de: ¿Y qué hay de tus arrogantes invitados?, entendía que había momentos en los que tenía que simplemente mantenerse con los labios sellados, simplemente asintiendo, lo había aprendido por la mala.
—Ya veo.
—Es hora de que bajes —dijo Lily mientras entraba a la habitación de su hijo y dejaba las cajas en el escritorio que estaba cerca de la puerta.
El chico suspiró y camino hacía donde estaba el salón. Por suerte ya era noche y no tendría que pasar mucho tiempo rodeado de gente que le hablaba más que nada para quedar en gracia con sus padres. En el instante que cruzo el umbral todo sucedió como tal y como lo predijo, hubo muchas personas que se acercó para felicitarlo y darle regalos a los que probablemente nunca les daría un uso. Él, a diferencia de su madre si le pidió ayuda a un elfo para no verse debajo de una montaña de presentes.
Estuvo al menos por quince minutos fingiendo escuchar a diferentes personas, cuando se vio libre y camino por el salón, sus ojos por alguna razón se posaron en una figura imponente a la que se había venido acostumbrando por un buen tiempo.
—Señor Riddle —llamó Harry sin entender que lo impulsaba a hablarle a él precisamente.
—Joven Potter ¿o debería de decir Harry? Después de todo en esta ocasión no estamos en el colegio —dijo Tom mientras caminaba hasta el niño, al escuchar su llamado se había excusado con rapidez y sin dudarlo mucho dejo atrás a la mujer con la que había estado hablando.
—Como quiera, aunque prefiero Harry…
Riddle suspiró y extendió el presente que había estado cargando desde hacía unas horas. Mientras entregaba el regalo se preguntó qué fue lo que le impulso a tener un detalle, después de todo no recordaba cuando había sido la última vez que hacía algo así.
Harry miró la bolsa de color verde que le había dado Riddle y sonrió.
—Señor —comenzó Harry con voz quejumbrosa y un puchero fingido se instaló en sus labios—, soy un Gryffindor, a los Gryffindor no nos gusta el verde.
—Oh… a veces olvido esos insignificantes detalles. —Tom sonrió—. Pero no debería de prestarle atención a la bolsa, lo importante es lo que viene dentro.
—Ciertamente… —concordó el menor, metió su mano en el paquete y lo primero que sintió fue una textura muy conocida, abrió los ojos ligeramente sorprendido y jadeo extasiado—, un libro… —susurró. Su sensación de felicidad duró poco puesto que cuando sacó el objeto y miró el título dio un resoplido molesto—. Modales para los jóvenes magos: que hacer y qué no. Como saber cuándo mantener la boca cerrada… —recitó Harry con una ceja alzada.
—Supuse que sería el mejor regalo para usted.
Harry vio la sonrisa complacida de su profesor, estuvo a punto de lanzar el libro en ese instante pero se contuvo por miedo a que su madre se enterara de tal conducta y le hiciera leer aquella basura como castigo. No toda la literatura le parecía recomendable, siempre había sido un firme creyente de que había que saber discriminar la información.
—Gracias… creo – dijo el pequeño. Se llevó una mano a su mentón pensativo.
Riddle realmente estaba divertido por las expresiones del menor, no había que leer su mente para saber que no le había gustado el título del libro para nada y que en la primera oportunidad que tuviera lanzaría el objeto a la chimenea para ver si al menos este servía para aumentar el fuego. Además no era como si Harry realmente se molestara en expresar su descontento ante las cosas.
Es terrible mintiendo o fingiendo. O simplemente no le importa hacer creer a otros, cosas que no son.
—De nada, espero que tenga un feliz cumpleaños joven Potter.
Harry sonrió y le dio la espalda a Riddle para comenzar a caminar lejos de él. Pensó por unos momentos que tal vez, sólo tal vez, la felicitación de su profesor era la que más le había gustado.
3
El chico dejo caer el libro una vez que vio la primera hoja y se llevó una mano a la boca, contuvo un gritito y se puso de cuclillas mientras miraba el regalo que yacía desparramado y fuera de parte de Tom Riddle.
"Raíces de la magia negra, sus máximos exponentes y su ascenso".
Mierda.
Mierda.
Mierda.
Harry maldijo una y otra vez, había visto antes ese título. La biblioteca Black. Recordaba que Sirius no le dejo ni tocarlo, era un libro que el ministerio había declarado un objeto oscuro; habían penas en Azkaban por poseer si quiera una copia, se decía que tenía varios hechizos que con el tiempo fueron sido olvidados y prohibidos por el daño que causaban.
Se preguntó si Riddle era consciente del contenido de su regalo o había sido un simple descuido.
Por unos momentos le invadió la histeria, solamente tres personas sabían de su interés por la magia negra (aunque no fuera precisamente para practicarla sino para saciar su curiosidad) y entre esas tres personas no cuadraba para nada el nombre de Tom Riddle.
Pensó en Lily, en Sirius y en Snape pero no encontró a ningún culpable por esta situación; su madre nunca mencionaría a cualquiera que su hijo tenía siquiera un mínimo interés en saber acerca de algo que se consideraba malvado. Sirius estaba ilocalizable y Snape… el hombre siempre se mantenía las cosas para sí mismo. Era por eso que podía confiar en él.
Rió para aliviar la tensión que sentía pero no logro nada. Levantó el libro y lo escondió. Su moral le recriminaba, le gritaba que tenía que deshacerse del libro pero Harry no pudo, aunque su estómago se revolvía y sus manos temblaban, su necesidad de conocimiento palpitaba incontrolablemente.
4
Había llegado el primero de septiembre y Harry pensaba que definitivamente no era su día. Para empezar casi perdió el expreso. Después Ron y Hermione no habían tardado en entrar en una discusión a muerte en la que simplemente no quiso ser participe y había huido como "vil cobarde" por miedo a tener que intervenir y no saber de qué lado ponerse; si de la insufrible sabelotodo, como Ron llamaba a Hermione o si del lado de la comadreja floja, como Granger había bautizado a su pelirrojo amigo. Harry juraría que ya había escuchado antes a alguien llamar comadreja a Ron. Y finalmente, debido a que había huido se tuvo que buscar un compartimento para pasar un tiempo antes de regresar a donde sus compañeros y ver si ya estaban más calmados.
Llevaba quince minutos caminando; buscando a algún conocido, que si bien, puedo haberse metido en cualquier lugar y hacer nuevos amigos, en ese momento no le llamo la atención la simple idea de tener que pensar en excusas para no decirle a otros la razón por la que estaba en busca de compañía sin sonar sospechoso o tener que mencionar si quiera su huida. Casi se rindió pero en el instante que una cabellera rubia se había puesto en su radar no había tardado en sonreír como si el cielo, el infierno o el paraíso le hubieran sido dados en ofrenda. Abrió la puerta y observo que Draco Malfoy estaba solo (cosa que en el instante le pareció tan bizarro, es decir, ¡Era Draco—soy—el—mejor—Malfoy! Se suponía que por alguna ley de la naturaleza él siempre tendría que tener gente a su lado, adulándole).
Harry abrió la puerta del compartimiento, azotándola y sobresaltando al otro, lo miró por un tiempo indefinido, como si fuera la criatura más interesante del mundo.
—No me mires así —dijo Draco finalmente, removiéndose incómodo.
—¿Así cómo? —preguntó Harry mientras sonreía burlonamente, le divertía ver que a pesar de todo lo que la gente dijera, Malfoy fuera una persona tímida y que se avergonzaba con facilidad cuando lo veías por mucho tiempo. Se metió y tomo lugar frente a Draco.
—Así como lo estás haciendo ahora, es extraño… aunque no debería de sorprenderme, todo tú es raro.
—Soy especial —dijo Harry y enseguida rió con suavidad—. No deberías de ir por el mundo diciéndole a la gente que es extraña, podrías dañar sus sentimientos.
—Como si me importara lastimar tus… "sentimientos", Potter.
—Que malote eres, Malfoy.
El rubio hizo una mueca, Harry siempre encontraba la manera de fastidiarlo. A veces la forma en la que hablaba el otro le recordaba a la de una persona adulta, se dijo a sí mismo que no debía de sorprenderse, considerando que la mayor parte de su infancia el pelinegro se la pasó con gente mayor y no con niños ni jóvenes más o menos de su edad, como él lo hacía. Lo miró sin quitar la mueca que adornaba sus labios; le pareció que Potter había crecido unos cuantos centímetros en las vacaciones, su cabello estaba ligeramente más largo y tan despeinado como siempre, su madre alguna vez le había comentado que en la familia de Harry todos parecían heredar ese peinado tan poco favorecedor; si algo realmente le llamo la atención fue el hecho de que hoy el pelinegro no traía sus lentes.
—No traes tus gafas.
—No —dijo Harry. Inclino su cabeza ligeramente a un lado—. Las olvide, se me hacía tarde para llegar a la estación y mi mamá me estaba presionando para que saliera. En medio de todo el jaleo se me paso tomar mis lentes.
Draco asintió. Era extraño ver sin aquel accesorio al otro, Narcissa también le había dicho que todos los hombres de la familia Potter, eran miopes, una de esas herencias que nadie quería. Pero al parecer Harry no la poseía del todo, se preguntó si lo único que tenía eran problemas menores de la vista y por lo tanto sólo tendría que usar los lentes para leer.
—¿Y qué dices? ¿Me veo guapo?
El rubio salió de su ensimismamiento al escuchar las preguntas del pelinegro, no pudo hacer nada más que sonrojarse furiosamente y mirar con el ceño fruncido a Harry ¡él muy bien sabía lo mucho que odiaba que le hiciera esa clase de preguntas!
—Te ves hermoso —murmuró Draco, como quien no quiere la cosa, su mano hizo un ademán ligeramente despectivo.
El pelinegro se quedó ligeramente sorprendido, sus labios se entreabrieron y parpadeo en varias ocasiones. Usualmente Malfoy no le seguía el juego. Usualmente…, claro…, el rubio siempre se molestaba y lo fulminaba con la mirada para después enfurruñarse y fingir que no había escuchado nada.
—Gracias, querido —atinó a decir al final Harry.
Draco miró a su acompañante con una sonrisa triunfal, al parecer Potter no había esperado que le respondiera. Y la expresión que le había dado le hizo pensar que no importaba que en ese momento se hubiera escuchado demasiado gay.
—De nada… cariño —respondió Draco, sonrió, casi malignamente.
Harry sintió sus mejillas arder y movió sus manos delante de él, como si ahuyentara la palabra "cariño" de su radar.
—Aw, Malfoy, no se suponía que tenías que contestar…
Draco rió discretamente, a veces le divertía estar con alguien más hablador y burlón, Crabbe y Goyle la mayor parte de las veces sólo contestaban con monosílabos. Los demás Slytherin casi siempre estaban dispuestos a adularle de una u otra manera y era aburrido.
Harry suspiró y una pequeña sonrisa se posó en sus labios.
La primera vez que Draco y Harry se habían encontrado no fue la mejor.
Ambos tenían siete años, los dos querían la mejor y más novedosa escoba infantil para la práctica de quidditch y sólo quedaba una en la tienda por los próximos meses.
Para sorpresa de Lucius y James que simplemente se miraban con agrado fingido, los pequeños no habían tardado el lanzarse el uno contra el otro para golpearse y decidir quién era más digno. El señor Malfoy había lanzado un chillido casi femenino que hizo que el Potter mayor riera como si eso fuera lo más gracioso que hubiera escuchado jamás y Harry que había estado rodando y despeinándose con Draco más que lastimándolo se había detenido al escuchar el agradable sonido que producía su padre y sin poder evitarlo se había contagiado; no tardó mucho en quedarse sentando en el piso riendo a lado de su progenitor.
Mientras tanto Draco miraba ofendido a Harry, ¡él lo estaba ignorando! Quiso realmente golpearlo esta vez pero Lucius lo tomo de la mano y salieron del local, fingiendo que nada había sucedido.
Por cierto, el ganador de la escoba fue el menor de los Potter.
Y al parecer fue más que nada porque James y Harry fueron los únicos dispuestos a aguantar la vergüenza que había acarreado pelear como muggles siendo de una familia ancestral.
5
Cuando Harry escudriño la torre de Gryffindor se alivió al ver seguía tal y como la recordaba. No encontró realmente ninguna variación del año anterior a este, incluso la bienvenida había sido muy similar a la que él había experimentado.
Durante la cena no había podido mirar a Riddle, aun recordaba el libro regalado no y sabía realmente como abordar el tema. Después de todo si Tom no tenía conocimiento de que el interior del libro era totalmente diferente a lo que las portadas clamaban probablemente se lo quitaría. Y no quería que se le confiscara.
A quien si miró fue a Snape, el mayor le había dado por su cumpleaños varios libros de pociones. Severus nunca se presentaba en "su fiesta" pero desde hacía cinco años no faltaba el día en el que le mandara su regalo sin ningún retraso.
Harry estaba ahora mismo debajo de sus cobijas, recordó a Regulus y su encuentro, el hombre le pareció similar a Sirius, ambos tenían el cabello y los ojos negros, la piel pálida, rasgos finos, una belleza exótica y personalidad apabullante.
Por unos momentos se sintió culpable, desde el año anterior le venía mintiendo —aunque fuera indirectamente—, a su madre y padre. Primero a Lily con las cartas, le había pedido ayuda a Hermione para que ella escribiera con una pluma encantada para que falsificara su letra. Su progenitora tenía entendido que él se carteaba con el hijo mayor de la mujer que atendía la tienda de regalos que frecuentaba la familia Potter en el callejón Diagon. Para cubrir aquella coartada incluso había mantenido una correspondencia más o menos frecuente con el chico.
Después a ambos les hizo creer que iba a salir para ir a comprar unos cuantos libros y un helado. La única razón por la que pudo mentir de aquella manera fue porque era una verdad a medias. Ciertamente iba por libros y un helado pero estaría acompañado. Lily y James habían dudado en dejarlo ir pero al final lo habían hecho porque estaban ocupados con su trabajo.
Por supuesto que Regulus podría ser confundido con su padrino o ser reconocido como un Black y esos hechos podrían llegar a Lily y James, así que en cuanto estuvieron en el punto de encuentro, el callejón Diagon, se fueron lejos de allí y se aparecieron en Londres muggle para no ser objeto de chismes. A Harry le había sorprendido la forma tan natural en la que el mayor se desenvolvía en el mundo "normal" y no pudo reprimir sus preguntas por mucho tiempo. Estaba seguro de que Regulus no había tardo en marearse con tanta cuestión pero parecía divertido por la curiosidad del chico.
El pequeño Potter suspiró, miró a su lado y observo a Ron dormir profundamente, balbuceando entre sueños. Decidió que lo mejor sería seguir los pasos del joven Weasley y cerró los ojos, intentando caer en los brazos de Morfeo.
6
Riddle miró a sus seguidores inclinados ante él. Las reuniones siempre le parecían tan tediosas pero necesarias. Dio la orden de que todos se retiraran pero exceptuó a uno.
—Regulus Black.
El hombre se irguió derecho y miró al Dark Lord o al menos lo que podía ver de él. Siempre le parecía tan molesto que sus ojos sólo observaran las manos y el mentón del mayor.
—Dígame, mi señor.
—Tengo una misión para ti.
Regulus abrió los ojos ligeramente sorprendido, rápidamente disfrazo el hecho de que se le tomó desprevenido; sabía de las anécdotas de parte de su padre que el señor oscuro solía encomendarle a él misiones porque lo consideraba capaz. Y que eran sumamente importantes. Que era una forma de reconocimiento.
—Será un honor.
—Bien dicho Black, acércate.
Y así lo hizo. El pelinegro se puso frente al Dark lord, de tal manera que sólo unos pasos los separaran.
Riddle le extendió una caja a Regulus.
Si Harry o Snape hubieran estado ahí la hubieran reconocido al instante.
—Será, de ahora en adelante tu deber cuidar de este objeto con tu vida, es vital que nadie la destruya o caiga en otras manos que no sean las tuyas.
—Tiene mi palabra de que nada le sucederá a esta posesión.
El señor oscuro asintió.
Miró por última vez el regalo que meses atrás había recibido de parte de Harry Potter con un poco de nostalgia. Una que negaría sintió. Dentro de la caja musical había uno de sus horrocruxes, el guardapelo de Slytherin.
N/A: Hola~~~ -w- estoy de vuelta. Dios creí que tardaría más tiempo escribiendo el capítulo, mi madre me ha encomendado hacer ejercicio y de nuevo tuve que reorganizar mi horario. Uno simplemente ya no puede estar de floja.
Espero que hayan tenido una buena semana, si no fue así no se preocupen, recuerden lo que dicen "la calma siempre viene después de la tormenta". Si eso no los alegra, vengan conmigo, les daré un abrazo (?) —wtf—. Sueno como una stalker lol.
Muchas gracias por sus comentarios, siempre es un placer leerlos~~~ por favor espere su respuesta en las próximas horas.
Como sea, que tengan un feliz fin de semana.
¡Feliz año nuevo chino, año del caballo! 7w7 que la abundancia sea suya.
