Capítulo IX
"Scar"
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"Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti."
―Friedrich Nietzsche
1
Sirius acomodo su cabello, se sentía cansando. Llegó de repente a la conclusión de que estaba envejeciendo de forma inevitable. Tomó aire profundamente, luego suspiró con pesar. Miró fijamente el calendario que tenía en manos.
Faltaba poco para el cumpleaños número trece de Harry, pensó. Probablemente era momento de que se tomara unas vacaciones de su trabajo y regresara aunque fuera por poco tiempo a Londres. Dejó el calendario a un lado y agarró la carta que estaba enseguida. Regulus le había mantenido al tanto de todo lo que sucedía respecto a su ahijado y a la guerra que cada vez se aproximaba más y más.
—Oh bueno, sabía que este momento llegaría tarde o temprano —comentó al aire.
2
James se puso de pie. Llevaba más de tres horas intentando dormir pero no lo conseguía. ¿Qué horas serían? ¿Las cuatro de la mañana? Tal vez las cinco. Miró la cama con pesar, estaba vacía. Su amada Lily seguía en San Mungo, siendo tratada por la maldición que había recibido una semana atrás. Susurró groserías por lo bajo y después comenzó a caminar a la salida, no tenía caso que se quedara en su habitación si no iba a dormir. La soledad de ésta lo abrumada.
Fue por los pasillos con gesto cansado, triste y sabiendo que si no hubiera dejado que Lily y Harry salieran solos no se estaría enfrentando a tal situación.
Detuvo su andar cuando llegó a la habitación de su hijo, abrió la puerta con suavidad y se encontró con Harry profundamente dormido. A él lo habían dejado regresar a casa tres días después de que fue atacado.
Se metió, cuidando que sus pasos no sonaran. Se sentó en la orilla de la cama y se dedico a observar el tranquilo rostro de su pequeño, le costó creer que él había sobrevivido a una maldición que nadie parecía conocer.
Cuando James llegó a San Mungo se encontró con que los sanadores trataban a Lily en un intento por mantenerla viva. También intervenía para que la enorme herida sangrante que Harry tenía en el pecho se cerrara pues era posible que muriera, vio como administraban pociones una y otra vez para regenerar sangre y evitar lo peor.
Le explicaron que en el caso de Lily habían utilizado una maldición que dañaba los órganos internos poco a poco, que si la hubieran dejado más tiempo sin tratamiento ella no hubiera vuelto a abrir los ojos. Pero, por otro lado no tenían ni idea de qué habían hecho para dañar a Harry.
James recordaba vívidamente la imagen de su hijo muriéndose, la herida en forma de rayo que cruzaba desde su hombro izquierdo hasta su costilla derecha que provocaba brotes constantes de sangre que nadie podía detener, su cabello sucio y la piel pálida, tan pálida que le recordó el color de los rostros de sus padres cuando fueron encontrados sin vida.
Tuvieron que pasar diez horas antes de que lograran estabilizar a Harry.
Después de que el peligro pasó, quisieron eliminar la cicatriz pero no lograron nada. Murmullos de que magia terriblemente oscura se había usado para hacer aquella marca se dejaron escuchar una y otra vez. Y James no pudo hacer nada más que permanecer en silencio, velando por el bienestar de su hijo y de su esposa.
Se sentía abrumado y la incertidumbre de lo que les deparaba a él y a su familia hizo que se preguntara sí valía la pena seguir metiéndose en la guerra por deseos de venganza, ¿qué haría si Lily o Harry morían? Simplemente no se sentía capaz de soportarlo.
Años atrás no hubiera meditado las cosas. Era consciente de que le tomó tiempo darse cuenta de que cuando fue adolescente era una persona horrible. Sólo cuando Lily llegó a su vida fue capaz de ir cambiando poco a poco. El nacimiento de Harry también influyó pues le dio una visión diferente de la vida, su hijo a menudo le hacía preguntas que requerían una larga reflexión y en medio de ellas tuvo atisbos de brillantes, pero igual…
—Aún tengo prejuicios, Harry… no puedo dejar todo —susurró mientras acercaba una mano al cabello de su hijo e intentaba acomodarlo, fallando en el proceso pero eso no lo frustró o sorprendió.
3
A once días del ataque, Lily regreso a su casa. Harry y James se desvivieron para atenderla, incluso se privaron de hacerle bromas. La pelirroja no pudo hacer nada más que enternecerse ante el comportamiento de sus dos hombrecitos pues podía notar que ambos Potter cada día se ponían más ansiosos sin hacer alguna travesura. Era como ver a un adicto en las primeras etapas de rehabilitación o como niños hiperactivos que se les obliga a estar sentados prestando atención a una aburrida charla. Igual no externo cuanto se divertía viéndolos actuar como si todo estuviera bien.
La rutina pareció volver a la familia una vez que Lily estuvo lo suficientemente sana y pudo valerse por sí misma. Pero todos fueron conscientes de que hubo ligeros cambios aunque nadie lo expreso en voz alta. Lily y Harry se asustaban con mayor facilidad y James pudo notar que su hijo se había vuelto más precavido, supuso que era normal, pues él había visto esas reacciones en los jóvenes aurores que pasaban por una batalla o duelo en donde salían con lesiones.
Y aunque fuera una reacción normal no significaba que eso no lo afectaba.
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Durante varias semanas la Orden del fénix no había hecho aparición en la casa de los Potter. Era como si estuvieran dándole espacio a la familia para que se recuperara de los sucesos. A cambio se habían reunido en La Madriguera.
Harry hubiera hecho una fiesta en su habitación con Hedwig y su soledad si Dumbledore y sus seguidores no regresaban nunca a su casa pero eso era soñar mucho, así que cuando las juntas regresaron no se sorprendió. Supo que los días en los que él, su madre y su padre comían y cenaban juntos no volverían en un buen tiempo. A veces, cuando caminaba por los pasillos y se encontraba con los cuadros de sus abuelos los miraba largamente preguntándose qué habría sucedido si ellos estuvieran vivos aún. ¿Su padre se hubiera unido sin dudar a la Orden o se hubiera mantenido neutral?
Los segundos que Harry paso sentando en un sillón con un libro viendo a sus padres correr de un lado a otro se convirtieron en minutos, los minutos en horas, las horas en días y los días en meses. Antes de que se diera cuenta ya era de nuevo su cumpleaños. Y eso significaba que el regreso a Hogwarts estaba cerca.
Podría haber actuado como un niño malcriado, podría haber llorado a sus padres para que dejaran sus deberes y pasaran tiempo con él. Pero no lo hizo, porque su corazón guardaba la esperanza de que si dejaba que Lily y James apuraran sus asuntos con la guerra más llegaría el final de aquella situación.
Los trece años de Harry no fueron celebrados con una enorme fiesta en dónde prácticamente todo el mundo estaba invitado sino que por la noche James, Lily y Harry partieron un pequeño pastel. Harry pidió un deseo antes de apagar las velas mientras su madre mantenía las manos de James quietas para que no hiciera algo imprudente.
El chico sonrió. No dijo que había pedido porque sentía que si lo hacía podría morir de vergüenza. Así que simplemente repitió las palabras en su cabeza una y otra vez.
Que ellos estén bien hasta que me haga fuerte.
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Harry recibió una carta un día después de su cumpleaños. Usualmente la hubiera leído una vez que estuviera fuera de la pata de Hedwig pero se sintió inseguro de abrir el sobre. Tenía que admitir que desde el ataque que sufrieron él y su madre sus niveles de paranoia eran algo altos, la idea de que en cualquier momento lo fueran a lastimar le perseguía.
Hedwig miraba a Harry como esperando a que hiciera algo.
—¿Qué dices de la idea de rasgar el sobre por mí? ¡Si hubiera una maldición salvarías la vida de tu amigo! —dijo Harry, luego se cubrió el rostro y se encogió al ver que la lechuza ya estaba volando en su dirección dispuesta a atacarlo por tal declaración.
El chico recibió unos cuantos picotazos y gruñidos de molestia.
—¡Era una broma Hedwig! —comentó Harry en medio de su retirada pues la lechuza no parecía querer ceder—. Si hubiera algo potencialmente malo en esta carta las protecciones no hubieran permitido que la trajeras hasta aquí.
La lechuza se alejo, aún así parecía indignada.
—Tenemos que hacer algo con tu falta de sentido del humor —dijo Harry—. ¡Qué es broma! —agregó al ver que Hedwig se preparaba de nuevo para atacarlo.
Suspiró y regreso su atención a la carta. En el sobre sólo habían tres palabras: Para Harry Potter.
—¿Cuáles son las posibilidades de que alguien haya hecho un trabajo tan preciso que pudiera burlar las protecciones ancestrales de la casa de las que mi padre está tan orgulloso? —preguntó al aire. Con todo el valor que tenía abrió el sobre. Después de unos minutos en los que nada paso se decidió a tomar el contenido entre sus manos.
Enseguida comenzó a leer:
A Harry James Potter, heredero de la casa Potter, hijo de Lily Potter y James Potter…
Bah, ya me aburrí de escribir tan formal.
Buenas, Harry, si has recibido esta carta entonces el primer paso está completo. Y si te preguntas ¿quién es la persona que se ha atrevido a escribirte una carta sin remitente? Es obvio que el gran Sirius Black. Él no necesita de presentaciones.
Hoy es un gran día, al menos para mí. 31 de Julio y significa que cumples trece años. De nuevo me he perdido tan importante fecha. Realmente lo siento pero prometo compensarte. Si bien es importante felicitarte, te escribo está misiva por otras circunstancias.
Verás, la razón es muy simple, tengo un plan para que nos reunamos, lo cierto es que no será mientras estés en tu hogar, estoy seguro de que tu padre le ha ordenado a las protecciones que me consideren un invitado indeseado así que sería imposible colarme por los jardines sin que nadie lo noté. Por lo que después de mucho pensar llegué a la conclusión de que podemos vernos en Hogsmeade, después de todo empezaras tu tercer curso y serás capaz de salir del castillo. Contemple que era obvio que tendrías que mentir para que nos encontráramos pues si alguien se enterase de que te verás conmigo, contactarían de inmediato con tu padre o madre, y esta es la parte que me preocupa. Tú eres el peor mentiroso del mundo, así que consideré muchas opciones y llegué a la conclusión de que no tienes que mentir, simplemente omite información, puedes decir que irás a Dervish y Banges para comprar algún objeto y ahí nos veríamos. ¿Qué dices?
La respuesta envíala a Regulus. No pongas mucha información, sólo un sí o un no. Con ello sabré si estás dispuesto a verme. Tenemos tanto de que hablar…
Cuando sea el momento nos pondremos de acuerdo y arreglaremos detalles.
Con cariño, Sirius Black, el hombre más guapo del mundo mágico.
Harry sintió que sus mejillas estaban mojadas. Se llevó una mano a la cara y fue entonces cuando notó que estaba llorando. Las lágrimas habían salido por sí solas.
Volvería a ver a su padrino. A su querido amigo. Tomó de inmediato un trozo de pergamino y sin dudarlo escribió un sí. Luego llamo a Hedwig y le pidió que llevara el pedazo de papel a Regulus Black. La lechuza ululó y se fue.
El menor de los Potter metió la carta en su sobre, luego busco su varita y quemo la prueba de que Sirius y él estaban en contacto. Sonrió y miró a la cómoda que tenía cerca de la cama, había una foto de sus padres, sabía que esto no era lo que ellos querían pero por primera vez iba a ir en su contra porque esto era lo que él quería.
4
Harry miró a su madre y a su padre, ambos parecían al borde de un colapso nervioso. No los culpaba, cualquiera que hubiera tenido a un hijo cerca de la muerte estaría así ¿no? Aunque… ni siquiera los padres que los niños de primer año se notaban tan ansiosos.
—Estaré bien. Hogwarts es un lugar seguro, después de todo ustedes conocen lo poderoso que es nuestro director —dijo Harry mientras sonreía. Tal vez él no confiaba del todo en Dumbledore pero sabía que sus padres lo estimaban y creían firmemente en los ideales que Albus tenía.
—Y yo que pensé que podríamos esconder nuestra angustia —comentó James mientras se llevaba una mano a su cabello y lo despeinaba, luego mostró una sonrisa discreta—. Creo que has comenzado a crecer y no nos dimos cuenta hasta ahora.
Lily asintió y sonrió, se acercó a Harry para abrazarlo, él correspondió el gesto y miró a su padre que estaba parado mirando la escena.
—Vamos James, tu hijo quiere un abrazo —dijo Harry y luego extendió sus brazos aún más para que él también se uniera.
James rió y negó con la cabeza, pero su cuerpo actuó de otra forma, terminó por acercarse y dejar que el más pequeño lo estrechara, después de todo había aprendido por las malas que nunca se sabía cuándo sería la última vez que podría disfrutar del toque cariñoso de su hijo.
Después de ello se despidieron y dejaron que Harry subiera al expreso.
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Tom observaba a Harry con interés. Durante toda la cena de bienvenida el chico había estado inesperadamente silencioso y quieto.
A su lado, Snape también mantenía su atención en el chico, aunque él lo hacía de forma más discreta.
"De seguro nadie se encargo de hacer que las heridas psicológicas que tiene después del ataque se convirtieran en cicatrices", pensó Tom. Luego soltó una risita. Como se iba a divertir estos meses a costa del bienestar emocional de su alumno. Se convencía más y más de que había hecho bien en aquel entonces en el Callejón Diagon.
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Ron, Harry y Hermione estaban en la sala común. El primero estaba moviendo sus piezas de ajedrez, Harry lo observaba desde uno de los sillones sin decir nada, cosa rara en él. Hermione leía.
El menor de los Potter suspiró con fuerza, por unos instantes le había costado respirar. Desde el incidente en el Callejón Diagon tenía fuertes dolores en el pecho, mordió su labio inferior, preguntándose si aquello era una mala señal y que su salud no estaba tan bien como los sanadores pensaban. Se sobó con suavidad la zona, como si de esa manera pudiera calmar el dolor que lo aquejaba. Dejo de hacerlo al instante en el que notó que Hermione y Ron le miraban con preocupación.
—Amigo… ¿estás bien? —Preguntó Ron.
—Estoy bien. La cicatriz me da comezón y quiero rascarme pero me lo prohibieron así que opte por hacer esta especie de movimiento en espera de que así alivie la picazón —dijo Harry mientras sonreía.
Hermione frunció el ceño, luego hablo:
—¿Es normal que no hayan podido eliminar la cicatriz?
Harry echó la cabeza hacia atrás, sus ojos se clavaron en el techo. ¿Cómo seguir con la conversación sin alertar a sus amigos de que no se sentía exactamente bien? Hizo una mueca. Luego volvió su atención a su amiga, la cual comenzaba a poner esa mirada de "algo está mal y lo averiguaré".
—No, no es normal. Usualmente los sanadores son capaces de curar al grado de que no dejan cicatrices en el cuerpo. Pero mi herida fue provocada por magia bastante oscura o eso dijeron, por lo que en este caso fue extraordinario el hecho de que yo haya quedado con una simple marca que lo único que me provoca es que quiera rascarme. —Harry sonrió divertido. —No tienen por qué preocuparse, estoy bien.
Hermione asintió. Ron suspiró aliviado.
Harry se removió, buscando una posición más cómoda para estar en el sillón. El dolor no se iba. Exhaló con fuerza, pensó que si en unos días se seguía sintiendo de la misma manera acudiría a alguien en busca de ayuda, no antes, sus padres ya tenían suficiente preocupándose por las reuniones cada vez más frecuentes que la Orden del fénix hacía.
Cerró los ojos. Aún seguía preguntándose quién había sido la persona que lo ataco y porqué lo había dejado con vida a él y a su madre si había matado al auror sin dudarlo. ¿Fue una táctica de intimidación? ¿Una muestra de que incluso aquellos que se pensaba estaban bien protegidos eran presas fáciles? Tenía sus teorías pero no pruebas. Además el hecho de que la maldición fuese verde pero no mortal le tenía intrigado.
—Bah, me voy —dijo Harry mientras se ponía de pie y acomodaba su túnica—. Buenas noches Hermione, Ron. Debería de ir a acostarse pronto, ya sólo quedan ustedes y Dean, aunque él parece más dormido que despierto. —Sonrió al ver al muchacho cabecear, probablemente de nuevo se había quedado hasta tarde intentando terminar un dibujo.
—Buenas noches —respondieron ambos muchachos a la vez.
5
Harry se sentó cerca del bosque prohibido, había aprovechado que no tenía clase de herbología para huir de Hermione y Ron que parecían haber adquirido el comportamiento de aves de rapiña debido a que no le creían del todo que se encontraba bien. Dudaba que Ron hubiese sacado tales conclusiones, él era bastante distraído, por lo que llegó a la conclusión de que la bruja había sido la mente maestra del plan para asediarlo.
Lo cierto es que tenía que admitir que aún sufría de dolores y al paso que iba estaba seguro de que no podría ocultárselo a sus compañeros y mucho menos Snape que en las últimas clases lo miraba con ojo crítico. Después de todo, una cosa era engañar a niños de trece años y una muy diferente fingir frente a su profesor de pociones que la vida lo amaba y él se encontraba mejor que nunca.
Soltó un bostezo, se sentía cansado pues las últimas noches había estado despertado en la madrugada a causa de la molestia provocada por lo que quedaba de su herida "de guerra". Estuvo a punto de regresar al castillo pero una voz molesta de llamo la atención. Curioso comenzó a buscar de donde provenía el ruido. No tardo en dar con una serpiente que siseaba iracunda por haber quedado atrapada entre hojas secas y ramas.
—Wao. Deja que te ayude —murmuró Harry.
Una vez que la criatura se vio libre siseó un agradecimiento.
Harry volvió a bostezar y en medio de la acción se dio cuenta de algo. Abrió los ojos desmesuradamente y soltó un gruñido.
Había. Entendido. A. Una. Serpiente.
—¿Por qué Señor Destino? ¿En qué putas te he fallado? ¿Qué te hice? ¿Eh? —gritó el menor de los Potter con tanto drama como le fue posible. Se dio una palmada en la frente y sollozó fingidamente mientras se revolvía aún más el cabello rebelde.
Si la serpiente hubiese podido alzar las cejas en confusión lo habría hecho. Pero como no le era posible simplemente se quedo en silencio observando al humano que estaba en frente de ella. Espero a que el niño se calmara, bien podría irse pero no le pareció lo correcto, después de todo él le había ayudado.
Mientras la serpiente contemplaba el espectáculo, Harry comenzaba a preguntarse cómo había terminando entendiendo parseltongue. Respiró hondo. En su mente comenzó a contar del uno al diez para calmarse.
Después de varios minutos en los que hizo muecas, gritó, siguió haciendo drama tal y como su padre le enseño de forma inconsciente, logró calmarse.
Luego Harry miró a la serpiente y la serpiente lo miró a él.
—Así que… hola… ¿andas mucho por aquí? ¿Naciste dentro de los terrenos de Hogwarts? —Siseó Harry, intentando romper el hielo, o algo así.
—Sí —respondió la serpiente.
—Interesante… y, uh… ¿toda tu familia también nació aquí? Por cierto ¿qué tipo de serpiente eres? ¿Cuántos años tienes? —Harry comenzó a sentarse mientras hablaba o siseaba, lo que sea que estuviera haciendo, la idea de comunicarse con un animal le pareció bizarra pero interesante.
—Sí, todos nacieron aquí… soy una culebra de collar y no sé cuantos años humanos tengo —contestó la serpiente. Ella había escuchado de sus familiares que había humanos capaces de comunicarse con las serpientes pero que eran escasos.
Harry inclino su cabeza a un lado, pensativo. ¿Cuánto tiempo se supone que vivían las serpientes y cómo medían ellas el tiempo?
—Creo que podrías decirme cuántas primaveras has visto pasar —dijo Harry.
—Dos —dijo la serpiente.
—Eres joven. —Harry no dijo nada más porque sintió que alguien le observaba. Volteó a todos lados, buscando a quien le pertenecían los ojos escrutadores pero no encontró a nadie.
—¿Sucede algo joven hablante?
Él se llevó un dedo a la boca y susurró un suave "shh", notó que la serpiente entendió su gesto. Se puso de pie, no era seguro que alguien descubriera que ahora había una nueva razón por la cual Harry Potter podía subir de nivel en la categoría de extraño.
—Volveré —susurró el chico, luego comenzó a caminar para alejarse del lugar.
6
Harry se sentía humillado. Murmuró palabras inentendibles y luego miró feo a Riddle. Estaba acorralado, era como un conejo que ha sido atrapado por el lobo feroz del bosque. Soltó un gruñido.
Tom por su parte sólo rodo los ojos. Si le pedían su opinión, la forma en la que Potter lo observaba no lo molestaba ni un poco. Cuando estuvo en el orfanato obtuvo miradas peores, lo del niño era prácticamente un berrinche.
—Manténgase a cinco, no diez metros si es posible, de mí —dijo Harry mientras se pegaba lo más que podía a la pared que tenía detrás.
Riddle simplemente sonrió y acerco más al chico, tanto que sus rostros quedaron peligrosamente cerca. Notó que Potter comenzaba a respirar pesado y se llevaba los brazos al pecho.
—Tienes dolor. Tenemos que tratarte.
Harry dio una mirada fiera, sacó su varita y lanzó una maldición, Tom logró desviarla por poco, se sintió ligeramente sorprendido, al parecer el chico se había hecho más rápido y ya no necesitaba de palabras para invocar magia.
—Todavía soy superior a ti, tienes un camino largo enfrente —murmuró antes de lanzarle un hechizo al menor y dejarlo inconsciente.
Tomó en brazos a Harry y camino por los pasillos, podría tomarse su tiempo pero quería evitarse dolores de cabeza, si alguien lo encontraba en tales circunstancias no podría salirse con la suya fácilmente. Tenía que llegar a donde estaba Snape rápido.
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Snape miró al chico y después al Dark Lord.
—¿Puedo preguntar que le paso a Potter?
Tom sonrió al escuchar la pregunta y después se inclino sobre Harry.
—Tiene dolores por la cicatriz, los sanadores no lograron curarlo por completo —dijo Riddle—. Son unos incompetentes para lidiar con los síntomas que provocan las marcas dejadas por magia oscura. Intente que el chico me siguiera por propia cuenta pero nada más me vio hizo de todo para huir.
Severus suspiró.
—¿Estoy en posición de saber cómo es que se entero de la cicatriz que Potter tiene y además de que fue provocada por magia oscura? —cuestiono sin esperar una respuesta. Ya sabía que su señor rara vez decía todo lo que pensaba.
—¿No es obvio? Te dije que Potter intento huir nada más me vio. Al parecer el chico tiene sus momentos de lucidez. En aquel entonces solamente hablamos unos segundos, vio la forma en la que le apunte con la varita y con eso fue capaz de crear una teoría. —Tom se hizo a un lado para permitir al pocionista desabrocharle la túnica y camisa a Harry para aplicarle un ungüento.
—Por lo que veo se ha estado rascando o algo por el estilo —dijo mientras veía el furioso color rojizo de la cicatriz en forma de rayo. Después de tratar al chico regreso su atención a Riddle—. Usted quiere decir que…
—¿Qué quiero decir, Severus?
—Dijo que usted le apunto y sólo hablaron unos segundos… ¿usted es el responsable?
La sonrisa que Riddle puso sólo confirmo las sospechas de Snape.
—Puede ser —dijo Tom dándole vueltas al asunto—. ¿Cuál es la forma de la maldición Avada Kedavra?
Severus se quedo en silencio, sabía la respuesta pero no quería externarla porque entonces sería admitir en voz alta que el Dark Lord tenía mucho que ver con la situación en la que Harry se encontraba. Y eso sería terrible. Que Tom Riddle mostrara interés en alguien significaba que la persona en cuestión terminaría siendo jalada al fondo de un abismo que no tenía salida.
—Tiene forma de rayo. Cuando mueves la varita lo haces como si escribieras la runa Sowilo. Aunque eso tú ya lo sabes —continuó Riddle.
Snape miró el pecho de Harry, el cual seguía descubierto. Luego miró a Tom.
—Diré que debido a las palabras emitidas por una dudosa vidente me vi en la necesidad de tomar precauciones con el hijo de los Potter. Pensé que sería una pena matarlo, después de todo él me entretiene. Considere entonces que lo mejor sería atarlo a mí de tal manera que pudiera tener el control de su persona. Si todo sale bien podré incluso esculcar en esa mente tan desordenaba que posee.
Severus siguió sin hacer comentarios. Contemplo el rostro tranquilo de su alumno, en esos instantes daba la impresión de que él era incapaz de hacer algún daño o meterse en problemas. Sintió que de nuevo le había fallado a Lily, no había logrado mantener al Señor Oscuro lejos de su hijo.
—Parece un ángel, y pensar que minutos atrás incluso tuvo el valor para intentar maldecirme —dijo Tom.
Snape hizo todo lo posible para no mostrar lo mucho que le sorprendió aquella declaración. ¿Por qué Potter siempre se las arreglaba para hacer actos que rayaban en lo estúpido?
—Otra razón de porque no termino en Ravenclaw.
—Él tenía miedo lo pude ver en sus ojos pues son verdaderamente expresivos. Me mostró una fiera desconfianza, creo que hasta que no descubra quién lo atacó en Diagon seguirá actuando con paranoia. Noté que últimamente tiene una postura tensa, me recuerda a la que tienen los aurores cuando se encuentran en medio de una batalla esperando a que el enemigo haga su movimiento y supongo que tiene mucho sentido, considerando que James Potter es su padre. Probablemente él le enseño las bases para el duelo —comentó Riddle.
Severus comenzó a caminar en dirección a sus estantes, tenía que seguir aplicando pociones para ayudar a que la herida dejara de causarle dolor a Harry.
—Creo que fue una buena idea venir a Hogwarts. —Tom pasó su mano por el cabello de Harry mientras sonreía.
Snape sabía que la sonrisa del Señor Oscuro nunca era un buen presagio.
N/A: Nufufu~ estoy segura de que ya sacaron sus conclusiones.
En fin, me tarde en terminar el capítulo porque me diagnosticaron tendinitis en la mano derecha después de que pase cuatro días enteros jugando videojuegos. Consejo: nunca hagan lo mismo que yo. Duele como la mierda, horrible, terrible y todo eso, además se ve feo. No puedo utilizar la mano y debo de mantenerla en una posición algo extraña. Así que escribí todo el capitulo con la mano izquierda ¿a qué soy genial?
Por otro lado, me di cuenta de que hay horrografía en algunas partes del fic. Debo de editar.
Como sea, para despedirme diré que me alegro ver nicks conocidos en los reviews. Gracias por sus comentarios, puse mi cara de romance mientras los leía. Espero responder en las siguientes horas. Nada más dejo descansar mis dedos y retornaré.
PD: ¿Han visto la película "The Help"? Si les gusta el drama se las recomiendo. Ayer la estaba viendo y termine llorando mientras abrazaba mi almohada.
