Hermoso Amanecer

Capítulo 2

-Haz lo que quieras... es un país libre, no? - le dijo. Después de unos momentos, voltea su mirada en sus pensamientos. -"Me está hablando?... A mi?"- Por primera vez en todo el tiempo que había estado ahí sentado, le da un mordisco a su almuerzo. Esperando una reacción del chico de ojos amatistas.

-Gracias... supongo- le dijo el pequeño mientras se sentaba del otro lado de la mesa, no queriendo apresurar las cosas. -"No puedo llegar y decirle: Hola, me llamo Yugi y quiero ser tu amigo. Eso sería perfecto... perfecto para que me viera como el espécimen más raro de toda la historia"- pensó. -Me llamo Yugi, y tú?- le preguntó.

Yami no respondió al principio, pensando en lo que debía hacer. Pero bueno, después de todo no tenía nada de malo darle su nombre.

-Yami- le dijo con sequedad

-Yami... es un... bonito nombre- contesta el chico un poco inseguro. -"Bueno, hasta ahora todo va bien... creo"- pensó. Luego de esto, cayó el silencio. Yugi, sin saber que decir, empezó a comer.

-Gra…gracias..- logró decir Yami, sintiéndose sorprendido. No todos los días se encontraba personas que fueran amables con él.

El pequeño lo miró con sorpresa pero luego sonrió. -"Sí, es un buen comienzo"- pensó mientras miraba a Yami quien al parecer estaba muy entretenido comiendo. -No me agradezcas, lo que dije es verdad, tienes un nombre muy bonito. No como yo... Yugi... juego, quien querría llamarse juego?- le dijo mientras reía ligeramente.

No pudo evitar que algo que parecía ser una sonrisa se asomara a sus labios. –"Yugi… es muy bonito"- pensó, pero de inmediato, sacudió sus pensamientos.

El timbre del receso sonó en ese momento, anunciando que éste se había acabado.

-Bueno, nos vemos luego. Fue un gusto conocerte Yami- le dijo Yugi mientras se levantaba. -Aunque estás en mi mismo grupo, creo que nos veremos muy seguido. Quieres ir conmigo al salón o tienes algo que hacer antes?- le preguntó.

Yami aún no dijo nada. La situación se le hacía extraña.

-Vamos...- Volvió a decir secamente

No sabía por qué había aceptado. Pero había algo en ese chico que… no lo sabía… cierta calidez, tal vez?

-"Claro"- pensó con sarcasmo. –"Es solo uno más del montón, que diferencia puede haber?"-

Yugi sonrió al oír la respuesta del otro. -"Tal vez esto no sea tan difícil. Si todo sigue igual que ahora seremos amigos en muy poco tiempo. Tal vez hasta me diga por qué está tan triste... quiero ver felicidad en esos ojos, no tristeza y soledad"- se dijo el pequeño. -"Quiero que me enseñes quien eres en realidad Yami"- pensó mientras miraba al otro detenidamente.

Caminaron en silencio hacia el salón.

Yami de nuevo se perdió en sus pensamientos.

-"Cualquiera puede ser amable… pero si supiera lo que soy…"-

Llegaron al fin y entraron, solo para encontrarse con las miradas sorprendidas de sus compañeros.

Yami bajó la mirada. Solo esperaba que el hecho de que Yugi estuviera junto a él no le causara problemas al chico. Sabía bien lo que era el rechazo, y la verdad no se lo deseaba a nadie.

Joey miró a Yugi con asombro, acercándose luego.

-Yugi, puedo hablar contigo?- le preguntó Joey. El chico asintió. -Qué haces con él?- interrogó cuando ya se habían alejado.

-Qué pasa Joey? No tiene nada de malo- se defendió el pequeño.

-Por supuesto que sí! Te dije que no te acercaras a ese... perdedor. No lo entiendes Yugi? Lo único que hará ese sujeto es causarte problemas- susurró el rubio. Sin embargo, Yami oyó todo. Lo único que hizo fue bajar su mirada. -"Sabía que todo esto erademasiado bueno para ser verdad. Pero, por lo menos ya nadie lo rechazará"- pensó Yami mientras caminaba hasta su asiento.

-Escucha Joey... no me importa lo que las personas piensen de mí. Si estar con ese chico hace que yo sea un perdedor... entonces yo quiero ser un perdedor- le dijo Yugi y sin otra palabra fue a sentarse.

-Pero Yugi...-

-Muy bien jóvenes, espero que hayan disfrutado el receso pero ahora necesito que pongan atención- habló la profesora interrumpiendo al rubio. -Y eso también va para usted Joseph Wheeler, tome asiento- le dijo. El joven obedeció. -Como ya deben saber, el fin de curso está muy cerca y para este año les hemos preparado una sorpresa. La próxima semana irán a un campamento durante los dos meses que nos quedan de clases... pero el que no pueda ir por alguna razón, vendrá a clases normales... yo estaré esperándolos- explicó la profesora. Todos los estudiantes comenzaron a murmurar y hablar entre ellos. -Y algo muy importante...- dijo ganándose la atención de todos. -Es totalmente gratis- En ese momento, todos los alumnos saltaron de alegría. Yami, por otra parte, no estaba muy feliz. -"Esto era lo único que faltaba... lo único"- pensó.

-Bueno ya tranquilícense... tienen que demostrar un buen comportamiento durante esta semana, sino podemos cancelar la actividad- Todos guardaron silencio al escuchar esto. -Así está mejor... ahora, empecemos-

Yami miraba el reloj fijamente. Las horas habían pasado más lentas de lo normal. Pero por fin, ya solo faltaban algunos segundos para que sonara el timbre que anunciaba la salida -"3...2...1... por fin!"- pensó Yami al escuchar el timbre. Rápidamente salió del salón y se dirigió a su casillero.

-Vaya Motou, no puedo creer que hayas ido tan lejos- Oyó que alguien decía a sus espaldas. Al darse la vuelta se encontró con unos de sus compañeros de clase. -Jamás creí que fueras los de ese tipo, pero al parecer te importa demasiado el dinero- El cuerpo de Yami se paralizó por completo. -"No puede ser"- pensó.

-No sé de que hablas- le dijo intentando permanecer tranquilo.

-No te hagas el tonto... todos sabemos por qué estabas con Yugi Mutou, solo quieres su dinero- explicó el otro joven. Yami no pudo evitar el sentimiento de alivio que sintió en ese momento... no era lo que él pensaba.

-No sé por qué le das tanta importancia, no te afecta en nada- le dijo antes de cerrar el casillero y alejarse, dejando al joven muy sorprendido.

-"No dejaré que nadie vuelva a intimidarme"- pensaba Yami mientras caminaba hasta la salida. En ese momento, pudo distinguir la figura de Yugi. -"Genial, más problemas"- Intentó ignorarlo, sin embargo el pequeño se acercó.

-Nos vemos mañana Yami- le dijo. El otro lo ignoró y le pasó de largo. -Yami?- preguntó.

-Podrías dejar de hablarme!- exclamó el joven sorprendiendo a Yugi. -No sé de donde sacaste la idea de que me caes bien y de que ya te considero un amigo, porque no es así. Me gusta estar solo y no necesito de nadie y menos de alguien como tú! No quiero que vengas hacer la 'obra de caridad' conmigo. Quiero que te alejes de mí y no vuelvas a hablarme, entendido?- preguntó. El pequeño no respondió ni se movió por unos momentos. Pero luego, en una fracción de segundo, se alejó corriendo.

-"Lo siento Yugi... pero nadie puede acercarse a mí y mucho menos tú. No quiero contaminarte con mi oscuridad"- pensó Yami, quien había visto las lágrimas en los ojos del pequeño. -Ni tampoco quiero que me odies al saber lo que soy- agregó en voz alta.

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-Yugi, por fin has llegado. Cómo te fue?- preguntó la mujer.

-Bien mamá- contestó Yugi intentando esconder su desánimo. -Ya hice nuevos amigos- agregó fingiendo una sonrisa.

-Te dije que no te preocuparas. Sabía que todo iba a salir bien- le dijo. -Ahora, vas a decirme por qué estás tan desanimado?- Yugi la miró con sorpresa.

-Cómo...?-

-Soy tu madre, te conozco desde que naciste- explicó. -Por qué estás triste hijo?-

-Es... hay un chico que... quiero que sea mi amigo pero...-

-Un chico solitario?- preguntó. El pequeño asintió. -Por qué quieres que sea tu amigo?-

-Es que puedo ver que está triste, aunque no lo demuestre. No es por lástima, estoy seguro- afirmó el chico mientras sentía como las lágrimas volvían a amenazarlo. El solo pensar en Yami y en las crueles palabras que le había dicho hacía que su corazón se llenara de tristeza.

-Tienes que tener paciencia Yugi. No puedes esperar que un chico como él te de su confianza en un solo día. Sobretodo si es verdad que está triste. Tienes que darle tiempo y no apresurar las cosas, ya verás que tarde o temprano él se abrirá y te dirá lo que pasa- explicó ella. Yugi meditó estas palabras. -"Mamá tiene razón, creo que apresuré las cosas. Tengo que ser paciente si quiero que Yami me deje acercarme a él"- pensó.

-Gracias mamá, eres la mejor- le dijo mientras abrazaba a su madre. -Por cierto, se me olvidaba algo. La próxima semana tendremos un campamento de fin de curso. Puedo ir verdad?- le preguntó.

-Por supuesto. Eso te ayudará a acercarte más a ese chico- afirmó la mujer. Yugi asintió.

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-"Maldición, esto es genial. Qué es peor, estar en un campamento con miles de idiotas o ir a clases completamente solo y con 'esa' profesora?"- se preguntó. -Bueno, por lo menos es gratis lo que significaría que no tendría que 'trabajar' durante dos meses completos. Y eso es un gran beneficio... creo- se dijo mientras miraba por la ventana. El sol ya se había ocultado desde algunas horas atrás. Las luces de las calles ya estaban encendidas. Eran las 9 de la noche. -"El tiempo pasa volando"- pensó Yami antes de levantarse para ir a alistarse. Si iba a ir a ese campamento tenía que trabajar más seguido esta semana. -Tengo que estar seguro que cuando vuelva tenga dinero... Que extraño, cuando era niño deseaba ya no tener que vender mi cuerpo y conseguirme un trabajo justo, pero ahora que puedo hacerlo... no puedo dejarlo. Esto ya se ha convertido en un modo de vida... además de que es lo único que me da el dinero suficiente para vivir cómodamente- Era cierto, vivía de una manera muy cómoda. Su apartamento no era lujoso pero sí era espacioso. Tenía computadora y televisión, y hasta un PS2. La prostitución le había dado todo lo que tenía ahora. -No es fácil abandonar lo que te ha dado de comer por años... por más degradante que sea- Claro que no ganaba mucho... aunque eso dependía del cliente. Algunos le daban más de lo que pedía. -No es mucho por día... pero por mes es mucho más de lo que ganaría trabajando en un restaurante o algo así-

En unos minutos ya estaba listo. Se miró al espejo por unos momentos y en su rostro se formó una mueca de asco. Odiaba su cuerpo... le causaba repugnancia; lo único que había en él era corrupción... y marcas, que aunque no se veían seguían ahí, podía sentirlas. También habían marcas que aun se notaban, marcas en su pecho y en sus piernas. -"Soy tan despreciable"- se dijo. -"No merezco el cariño de nadie... ni aun el de mi propia familia"- De inmediato, se apartó del espejo. No podía quedarse ahí todo el tiempo.

Salió de su apartamento y se dirigió a la salida.

-Mamá!- oyó que alguien exclamaba. Era un niño de unos 6 años, quien corría alegremente a los brazos de su madre.

-Hjo, ven aquí- le dijo la mujer antes de atraparlo en sus brazos. -Eres un pequeño travieso, papá nos está esperando y sabes que no es bueno que lo hagamos esperar- afirmó ella. El pequeño asintió y al apartarse de los brazos de su madre empezó a correr.

-Vamos mamá, no podemos hacer esperar a papá- le dijo el niño mientras se alejaba. Su madre hizo lo mismo pocos segundos después.

Yami miró la escena con nostalgia. Habían pasado muchos años ya desde la última vez que fue abrazado y querido. Ahora ya no tenía a nadie... estaba completamente solo.

Intentó no darle importancia y siguió con su camino. Pocos minutos después, ya estaba afuera. Empezó a caminar sin rumbo fijo, como todas las noches. Había luna llena esa noche y ninguna nube la ocultaba. Estaba en el centro, con miles de estrellas alrededor. La noche era hermosa. Sin embargo, Yami no le dio ninguna importancia. No tenía tiempo para estar viendo las estrellas.

En ese momento, oyó el motor de un automóvil a su espalda. -Oye, tú!- oyó que alguien lo llamaba. Al voltearse, se encontró con un hombre de unos 40 años, quien lo miraba con lujuria. -Sube- le dijo mientras abría la puerta. Yami obedeció. De inmediato, el hombre se abalanzó sobre él y comenzó a besarlo. Yami solo cerró sus ojos, mientras sentía como sus ropas eran quitadas de una sola vez...

-Yami, levántate. Vamos dormilón arriba!- Yami abrió sus ojos lentamente. Dos ojos amatista lo miraban fijamente.

-Yugi?- preguntó sin creer lo que veía.

-Sí, quien creías que era? El hada de los dientes?- le preguntó con una sonrisa.

-Qué haces aquí?- Yugi lo miró confundido.

-Te sientes bien Yami? Parece como si estuvieras en otro mundo. Recuerdas que le prometimos a nuestros amigos que nos reuniríamos con ellos en el parque?- le preguntó.

-Qué?-

-No importa, vístete ahora. Ya vamos tarde- le dijo el pequeño mientras salía de la habitación.

-Pero yo...- Sin embargo, el chico ya se había ido. Sin más opción comenzó a alistarse. Minutos después ya estaba listo.

-Yugi?- preguntó Yami al salir de la habitación. -"Esto es extraño, juraría que..."-

-Por fin!- exclamó Yugi mientras se acercaba. -Eres un dormilón, sabes? Vámonos ya- le dijo. Yami obedeció aun no muy convencido. -"Donde estoy... y que hace Yugi aquí?"- se preguntó una y otra vez. Todo era tan confuso, hace cinco minutos estaba en el auto de un hombre completamente desconocido y ahora estaba aquí. -"Pero, donde es aquí exactamente?"-

-Yami, estás ahí? Tierra a Yami!- exclamó el rubio. El aludido lo miró sorprendido. -Estás bien amigo?- preguntó sorprendiéndolo aun más. -"Amigo?"- pensó Yami confundido.

-Sí... estoy bien- susurró.

-Pues no parece- afirmó Bakura.

-Estoy de acuerdo... parece como si una manada de elefantes te hubiera pasado encima- comentó Marik.

-Tienen razón. Qué te pasa Yami? Te he visto muy distraído últimamente- le dijo Ryou.

-No pasa nada... solo que...- Pero en ese momento todo desapareció. Un prolongado gemido llegó a sus oídos. Al abrir sus ojos se encontró con que estaba en el asiento de un auto, con un hombre encima suyo.

-Fuiste excelente... y exquisito- susurró el hombre en su oído mientras salía de él. Yami no pudo evitar el gemido de dolor que salió de su boca. -"Por qué me sigue doliendo?"- se preguntó. -Aquí está tu paga. Y para que veas que soy generoso te daré un poco más- le dijo mientras le entregaba el dinero. -Ahora vístete y lárgate- Yami obedeció sin dudar. Quería salir de ahí lo más rápido posible.

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-"Yami... que estará haciendo? Tal vez esté durmiendo"- pensó Yugi. Había estado pensando en Yami desde hacía horas. Por alguna razón estaba... preocupado. Estaba preocupado por Yami, pero no sabía por qué. -"No tienes de que preocuparte, Yami está bien. Qué podría estar haciendo?"- se preguntó. Minutos después, el sueño ganó la batalla y Yugi cayó en un profundo sueño.

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Yami estaba acostado en su cama. Llevaba varios minutos intentando conciliar el sueño pero no había podido. -"Qué fue eso?"- se preguntó al recordar el extraño sueño que tuvo. -"Acaso fue un sueño? Pero cómo pude quedarme dormido? Parecía tan real..."- pensó. Pero por más que intentaba no podía encontrar una respuesta.

Pasaron varios minutos y Yami seguía sin saber que había pasado en realidad. Todo era muy confuso. Pero luego, el sueño llegó y Yami se quedó profundamente dormido. La imagen del pequeño de los ojos amatista seguía presente en su mente.

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-Magi Girl: bueno, hasta aquí lo dejo. Quiero darle un agradecimiento especial a IrIs-OdY por ayudarme con este capítulo el cual espero haya sido de su agrado.

Gracias por todos sus reviews!

Nos vemos luego

Ja ne!