Hermoso Amanecer
Capítulo 3
La mañana se mostró reluciente, mas a un chico le pareció molesta... levantándolo de su sueño con sus rayos de luz pegando en sus ojos -Argh... maldita mañana- se quejó Yami, tallando sus ojos con una mano, y terminando sentándose. No tenía ganas de salir de su cama y mucho menos de ir a la escuela. -Sobretodo por el castigo que de seguro me darán por no quedarme en detención ayer- murmuró antes de mirar el reloj. -Genial... ya se me hizo tarde- Sin querer hacerlo, se levantó de la cama y se dirigió hasta el baño. Abrió la ducha y se quitó su camiseta y sus boxers, que era con lo que acostumbraba dormir.
El agua comenzó a caer, mojando su piel en una relajante sensación. Yami cerró sus ojos. Inmediatamente acudieron recuerdos a su mente. Y no eran los mejores...
Flashback
Un niño de unos 10 años corría por las solitarias calles. Su rostro reflejaba una gran angustia además de que estaba inundado de lágrimas.
-"Tengo que... necesito que esta sensación desaparezca... No la soporto!"- pensaba el pequeño mientras seguía corriendo.
Por fin, después de unos minutos, el chico encontró lo que buscaba. Sin pensarlo dos veces entró al lugar. El ambiente era horrible, impregnado con un fuerte olor a alcohol. Hermosas mujeres esperaban pacientemente en la entrada... prostitutas. -"Y ahora yo soy como ellas"- pensó el chico con tristeza. Levantó su mirada un poco y vio a un hombre de unos 50 años.
-Disculpe señor- llamó el pequeño captando la atención del hombre. -Quisiera alquilar una habitación...-
-Qué? Pero si eres un niño apenas, no deberías estar aquí. Donde están tus padres?- le preguntó al ver que el chico no traía compañía.
-Por favor... le pagaré lo que sea... por favor- susurró al borde de las lágrimas. El hombre lo miró por unos momentos. El niño parecía realmente desesperado y su semblante no decía lo contrario.
-Está bien, está bien... Pero te advierto que no pienso hacerme cargo de tu bienestar- le dijo. El pequeño asintió y sonrió al saber que por fin podría deshacerse de esa terrible sensación de suciedad.
Fin del flashback
-"Esa fue la primera vez que vendí mi cuerpo"- pensó Yami. -"Fue la peor noche de todas. Yo era apenas un niño... casi no sabía nada sobre el sexo. Tenía tanto miedo... y las reacciones de mi cuerpo no ayudaron en nada"- se dijo. Sus ojos seguían cerrados y el agua seguía cayendo. -"Fue así como terminé esa noche... en una ducha. Me sentía sucio pero no sabía por qué. No entendía lo que había pasado. No tenía una idea clara de lo que era la prostitución, pero sí sabía que se ganaba mucho dinero y eso era lo que necesitaba en ese momento"- pensó con melancolía. Los recuerdos seguían pasando por su mente, como una película. -"Esa fue la peor parte de todas"- se dijo al mirar uno de los recuerdos.
Flashback
Todo el lugar estaba en silencio. Lo único que se oía eran unos sollozos provenientes de una de las habitaciones. Sin embargo, el sonido de la ducha los apagaba un poco.
Dentro de la habitación, en la ducha, se encontraba un chico quien no se veía muy bien. El agua que caía estaba hirviendo, provocando que la piel del pequeño se enrojeciera. Aunque al estar cubierta por las ropas que traía puestas el chico no se notaba.
-Por qué? Por qué no se va? Quiero que se vaya!- exclamó mientras las lágrimas escapaban de sus ojos. -Por favor, ya no quiero sentirme así!- Los sollozos seguían saliendo de su boca, pero su cuerpo se empezó a cansar. Habían pasado muchas cosas ese día.
Lentamente, su cuerpo fue bajando, recostado a la pared, hasta llegar al piso de la ducha. Sin poder ganarle la batalla al sueño, el chico quedó profundamente dormido, mientras que el agua seguía cayendo sin cesar.
Fin del flashback
-"No puedo creer que esto me haya pasado a mi"- pensó Yami mientras sentía como las lágrimas rodaban por sus mejillas. -"Todo era tan normal antes... Por qué tenían que arrebatarme a mi familia!"- pensó con furia y tristeza. Las lágrimas se incrementaron, al igual que el dolor sentimental que sentía dentro.
-No estás solo Yami, yo estoy contigo- El joven alzó su vista al oír esto. Esa voz...
-Yugi?- preguntó, y por un momento vio un par de joyas amatista. Pero al cerrar sus ojos y volverlos a abrir ya no había nada. -Qué fue eso?- preguntó sin esperar respuesta.
-------------------------------------------
-Yugi, aquí estamos!- exclamó el rubio.
-Hola, amigos!- respondió el chico mientras se acercaba.
-Oye, linda limosina- comentó Joey mientras miraba el auto. Sin embargo, la mirada que recibió de Yugi no era de agradecimiento. -No lo dije en ese sentido Yugi. No importa si tienes dinero o no, tú siempre serás nuestro amigo- El chico sonrió.
-Gracias- susurró. En ese momento vio a ese chico, Yami. No estaba muy lejos de ahí pero al parecer no estaba solo.
-Bueno, vamos adentro- habló Ryou.
-Vayan ustedes. Luego los alcanzo- les dijo Yugi antes de alejarse, sin darle tiempo a los demás para contestar.
-------------------------------------------
-Ya te dije que eso es todo lo que tengo- habló el joven.
-No es suficiente. Ya verás, esta vez te haré algo más que simple herida en la mejilla. Te enseñaré a respetar a tus superiores!- exclamó Ushio antes de darle un fuerte golpe en el estómago a Yami, haciendo que este cayera al suelo. -No olvidarás esto en algún tiempo- susurró con malicia.
-Aléjate de él!- exclamó alguien a sus espladas. Yami miró con sorpresa al chico. -"Yugi... qué está haciendo aquí?"- se preguntó.
-No hasta que me de lo que quiero- respondió el otro.
-Cuanto quieres?- preguntó sabiendo muy bien que lo que quería era dinero.
-Más de lo que podrías dar- Yami miraba la escena sorprendido y a la vez con un poco de temor. -"No quiero que lastime a Yugi. Es la única persona que ha intentado acercarse a mí. Pero no puedo hacer nada, ni siquiera puedo levantarme"- pensó.
-Es esto suficiente?- interrogó el chico mientras sacaba varios billetes de su bolsillo. Ushio sonrió complacido.
-Más que suficiente- murmuró antes de arrebatarle el dinero al chico y alejarse. De inmediato, el semblante de Yugi cambió por uno lleno de preocupación.
-Estás bien, Yami?- preguntó.
-No tenías que haber hecho eso- fue la respuesta del otro.
-Y dejar que te hicieran daño? No lo creo. No puedo dejar que te lastimen sobretodo si yo puedo evitarlo- dijo el chico. El joven lo miró sorprendido, pero luego bajó la mirada.
-Pero, es tu dinero. Para qué gastarlo en alguien como yo?- preguntó. No sabía por qué seguía hablando. Antes solo se hubiera ido sin decir nada. Tal vez solo un pequeño 'gracias'. Pero ahora era completamente diferente. Yugi era diferente. -"A quien quiero engañar? Todos son iguales. Si Yugi supiera lo que soy..."- pensó mientras intentanba levantarse. Sin embargo, el dolor en su estómago se lo impidió y hubiera caído si no fuera por unos brazos que lo sujetaron.
-Ten cuidado Yami. Aun estás lastimado- le dijo Yugi suavemente. Yami no dijo nada. Fue hace tanto tiempo que había estado en los brazos de otra persona... Hace tanto tiempo...
Flashback
Era una noche como todas. Todo estaba en silencio. Solo pequeños sollozos se escuchaban. En una de las habitaciones de la casa, estaba un niño en su cama. Sin embargo, su sueño no era pacífico. Lágrimas caían de sus ojos cerrados mientras que pequeños sollozos escapaban de su boca. Sus sueños se habían convertido en pesadillas.
-Hijo, despierta. Está bien... Todo está bien- susurró la mujer mientras intentaba despertar al niño. El pequeño abrió sus ojos.
-Mamá?- murmuró.
-Sí, aquí estoy corazón. Aquí estoy contigo- le dijo. El chico la abrazó con fuerza.
-Por favor... Por favor mamá no vayas!- exclamó el chico.
-Yami, tú sabes que tu hermano está enfermo. Y no ha mejorado en todos estos día. Tenemos que llevarlo a un hospital- explicó la mujer.
-Algo malo va a pasar... Yo lo sé!-
-Cálmate hijo. Nada malo va a pasar. El hospital no está muy lejos de aquí. Solo tardaremos algunas horas-
-Entonces quiero ir con ustedes- declaró el pequeño.
-No Yami. Solo serán unas horas. Ya eres un niño grande y puedes quedarte aquí- afirmó la madre.
-Pero mami...-
-Por favor Yami, no discutamos más. Te estás ahogando en un vaso de agua. Solo son presentimientos y los presentimientos no siempre se cumplen- comentó ella.
-Pero y si esta vez sí se cumplen?- preguntó el chico con temor.
-No se cumplirán. Ahora quiero que duermas- le dijo. Yami asintió aun un poco inseguro. -Todo estará bien. Yo estaré aquí mañana, al igual que tu padre y hermano. Y recuerda que yo voy a estar contigo siempre, aunque no esté aquí- El niño miró a su madre confundido.
-Qué quieres decir?- preguntó.
-Ya lo entenderás... después- susurró ella. -Ahora quiero que cierres tus ojitos y sueños con cosas muy bonitas, está bien?- Yami asintió.
-Pero... podrías cantarme una canción?- La mujer sonrió al oír esta petición.
-Por supuesto que sí- respondió antes de empezar a cantar. Poco a poco el sueño se fue apoderando del pequeño hasta que por fin el chico quedó profundamente dormido, aun en los brazos de su madre.
Fin del flashback
-Yami, qué pasa?- preguntó Yugi preocupado al ver las lágrimas que caían de los ojos del otro joven. Yami no contestó. El más pequeño, al ver que Yami no iba a contestar, abrazó al joven y dejó que llorara en su pecho. -Está bien, Yami no te preocupes. Todo está bien- susurró. Y así siguieron por algunos minutos. El timbre que anunciaba la entrada a clases ya había sonado. Sin embargo Yugi no le dio importancia. Lo único que ocupaba su mente en esos momentos era Yami. Por qué estaba llorando? Por qué no quería dejar que nadie se acercara a él? -"Si me dijera lo que pasa... podría ser de mayor ayuda"- pensó.
Yami, por otra parte, ya se había dado cuenta de lo que hacía y esto lo había sorprendido. Había decidido nunca mostrar sus sentimientos en frente de alguien, entonces por qué lo había hecho minutos atrás? Lentamente fue separándose de Yugi hasta quedar a la altura del otro. Sus ojos se encontraron. -Yami?- preguntó el más pequeño. El otro, sin pensarlo dos veces, se levantó y se alejó corriendo del lugar.
Yugi lo miró alejarse. En su mente pasaban miles de preguntas. -"Yami, quien eres tú en realidad?"-
-----------------------------------------
Yami estaba en los baños. Su estómago le seguía doliendo pero intentaba ignorarlo. -"Qué fue lo que me pasó?"- se preguntaba una y otra vez. Todo era tan confuso. Había recordado lo que había pasado el día antes del accidente. -"Yo pude haberlo evitado... Todo fue mi culpa"- se dijo. Nuevas lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos pero no las dejó caer. -No aquí- habló antes de salir del lugar. No podía quedarse ahí. Necesitaba pensar y poner sus ideas en orden. -"Y este no es el mejor lugar para hacerlo. Además no creo que alguien note mi ausencia... Solo la profesora porque le debo un castigo"- pensó mientras caminaba por las calles, hacia su apartamento.
-----------------------------------------
Yugi se estaba preocupando. Ya había pasado mucho tiempo y Yami no estaba en el salón. -"Solo espero que nada malo le haya pasado"- pensó. La reacción que había tenido el joven lo había sorprendido. -"Dejó que yo lo abrazara, y hasta lloró en mi pecho"- se dijo. Pero luego, al parecer Yami se había dado cuenta de lo que hacía y se había sorprendido, y tal vez fue por eso que se fue. -"Pero, donde está ahora?"- se preguntó Yugi. Pero por más que quisiera no podía salir a buscarlo. Tendría que esperar.
----------------------------------------
Yami estaba sentado en su cama. Imágenes de lo que había pasado hace algunas horas seguían presentes en su mente. Los recuerdos que había intentado olvidar habían vuelto rependinamente. Toda su vida pasaba frente a sus ojos como una película. Eran demasiados recuerdos. Su cabeza le dolía y su estómago también aunque ya no tanto como antes. -"No importa lo que haga, los recuerdos no desaparecen"- pensó. De pronto, un objeto llamó su atención. -Qué hace esto aquí?- preguntó en voz alta mientras miraba el cuchillo que ahora tenía en su mano. -"No recuerdo haberlo traído aquí"- se dijo. -"Aunque... tal vez pueda... ayudarme"- Lentamente fue llevando el objeto hasta su muñeca. -"Dicen que es rápido y sin dolor si lo haces bien y profundo"- Su mirada estaba fija en el filo del cuchillo. -"Volvería a ver a mi familia y ya no estaría solo. Porque aun en el infierno hay compañía"- Estaba cerca, tan solo un poco de presión más y todo acabaría...
-Qué estás haciendo, hermano?- Yami alzó su vista al escuchar esto. Al hacerlo vio a un niño pequeño y a uno más grande. Este último estaba tocando piano.
-Practicando- respondió el chico.
-Puedo quedarme aquí y escucharte?- le preguntó.
-Claro, hermanito- respondió el chico con una gran sonrisa. Mientras tanto, Yami miraba desde lejos la escena. La recordaba muy bien, fue poco antes de que su hermano enfermara. -Esto está dificil- comentó el niño al no poder tocar bien una parte de la melodía.
-No te rindas hermano. En esta vida todo tiene solución. Y en este caso la solución es practicar- le dijo el pequeño. El otro rió un poco y asintió.
-"Todo tiene solución... si tan solo fuera verdad..."- pensó Yami. De pronto, todo el lugar comenzó a temblar. -"Y ahora qué?"- se preguntó. Todo el lugar empezó a desvanecerse... hasta que no quedó nada...
Yami abrió sus ojos y se encontró acostado en su cama. -"Me habré quedado dormido?"- Sin embargo, sintió algo metálico en su mano. Al mirar lo que era se encontró con el cuchillo. Sus ojos se abrieron en impresión. -"Estuve a punto de..."- El objeto que tenía en su mano cayó. Yami lo miró con un poco de temor.
No podía creer que había sido tan descuidado como para dejar un cuchillo ahí… pero lo que más le aterraba… era que le había pasado por la mente la idea de... suicidarse.
Jamás había aceptado eso… terminar con la vida de esa forma. Nunca.
Un pequeño dolor en su muñeca llamó su atención. -"Y para cerrar con broche de oro"- pensó con sarcasmo mientras miraba la herida. Al parecer sí había logrado lastimarse. No era muy grande pero si tenía un poco de sangre.
Suspiró con cansancio.
-"Luego me ocuparé de eso... necesito descansar. Eso es lo que me hace falta"- No pasaron muchos minutos antes de que Yami cayera en un sueño profundo. Todas sus preocupaciones se hicieron a un lado para dejarlo descansar. Eso era lo que necesitaba, luego todo volvería a la normalidad... O por lo menos eso creía.
