Hermoso Amanecer
Capítulo 4
Yugi suspiró. Se dirigía a la escuela, pero el problema era que no había hecho su tarea. Genial, un buen comienzo… Y para colmo, todos sus pensamientos parecían estar ocupados por ese joven, Yami.
Miró por la ventana de la limosina, preguntándose cómo vendría Yami a la escuela.
-"Un minuto… otra vez estoy pensando en él!"- se dijo.
Ahora que lo pensaba, el comportamiento del joven el día anterior lo había dejado muy confundido. Además no sabía que había pasado con él luego. Se habría ido a su casa? Pero… y si le pasó algo?
Sacudió su cabeza, otra vez estaba pensando en él.
De pronto, se dio cuenta de que ya había llegado.
Bajó de la limosina y se dirigió al salón. Para su alivio fue el primero en llegar. Ahora podría hacer la tarea en paz, sin tener interrupciones.
La tarea era de matemática, no era difícil para él en realidad. Solo le tomaría unos minutos. Así que no habría problemas. –"Hmm… me pregunto si a Yami le gustarán las matemáticas…"- se dijo, abriendo sus ojos en impresión al entender su pensamiento. –"Otra vez estoy pensando en él!"- Sacudió su cabeza. –"No lo entiendo… que tiene ese joven de especial? Y por qué hace que ni siquiera pueda empezar con mi tarea de matemática!"-
De pronto, el sonido de la puerta llamó su atención. Era Bakura, quien susurraba molesto algo que no llegó a escuchar. Se sentó luego en su sitio.
Yugi volvió su atención de nuevo a su tarea, la cual ni siquiera había empezado.
-Oye enano- escuchó que Bakura lo llamaba. Genial, eso era una conspiración o que? –"Eso parece… seguro ya hasta tiene nombre, la conspiración de "No dejemos que el pobre de Yugi haga su tarea de matemática", sí ya me lo imaginado. Y conociendo a Bakura sé que le encantaría hacer eso. Bueno ya, tengo que concentrarme"- se dijo. Sin embargo, el albino le empezó a tirar papeles.
-Hazme caso, puerco espin!- le dijo.
-"Mi paciencia es más fuerte que sus gritos, mi paciencia es más fuerte que sus gritos, mi paciencia es más fuerte que sus gritos..."- se decía Yugi.
-Préstame atención, enano!- exclamó, acabando con la paciencia del más bajo.
-¡YA!... que quieres?-
-Me prestas tu tarea de matemáticas?- le preguntó. Yugi solo cerró sus ojos intentando calmarse. La verdad era que en ese momento tenía ganas de tirar a Bakura por la ventana.
-Por si no te has dado cuenta... he estado intentando hacer, desde hace más de 10 minutos, la misma tarea que me estás pidiendo! Ahora no hagas ruido y déjame concentrarme!- pidió, intentando, por enésima vez, concentrar su atención en el papel frente él.
-¡BUENOS DIAS!- se escuchó un grito femenino. Yugi miró con furia a la recién llegado. Ya sabía quien era… Tea. Una joven de verdad molesta, con fama de andar con la gente solo por el dinero y ese tipo de cosas.
-"Y lo peor es que creo que ya me tiene en la mira"- se dijo Yugi, la ver como la joven se acercaba.
-Hola Yugi! Sabes, ayer te vi con... como se llamaba?... Yami, sí ese era su nombre. Dime, que hacías con ese perdedor?- preguntó.
Yugi la miró con enojo. Primero lo desconcentraba, y luego le decía a Yami perdedor. La única perdedora según él, era ella. De verdad, era una lástima que matar fuera ilegal, sino ya habrían habido dos muertes ese día.
-Mmm... sabes que, Gardner?... yo pensé que la única perdedora aquí eras tú, pero veo que todos se equivocaron al nombrarte "popular"... porque para mi, no tienes ni una pizca de eso- le dijo, sorprendiéndose a sí mismo. Solo el haber insultado a Yami lo había hecho decir eso… y la verdad no estaba arrepentido de sus palabras.
-Que lindo! Estás haciéndote el difícil!- exclamó la chico, logrando que Yugi la mirara con sorpresa.
-" Está loca o qué?"- se preguntó.
-Lo dije enserio... el único que podría ser "popular" aquí es Yami... él tiene buenos sentimientos, no como tú que solo buscas el dinero. Y además él es mil veces más guapo...- detuvo sus palabras, al ver que Tea no le estaba poniendo atención. En cambio miraba hacia la puerta con una sonrisa burlona.
Curioso, miró también en esa dirección, solo para encontrarse con un Yami sorprendido.
-" Oh no... habrá oído lo que dije? Qué pensará de mi ahora?"- se preguntó con preocupación.
Yami se quedó estático... Había escuchado decir a Yugi que el era... guapo?... Por un momento pensó decir algo, pero solo se quedó ahí... pensando... -"Estúpido! Mueveteeeeeee!"- reaccionó al fin y cerró la puerta del salón, sentándose en su sitio, mientras Yugi todavía tenía la mirada clavada en él, empezando a notarse su sonrojo por lo que había dicho.
Tea, por su lado, estaba con dos cosas... odiando a Yami por tener la atención de Yugi y... asombrada por la declaración de este. Tomó asiento atrás de Yugi, con una mirada de pocos amigos.
-"Creo que no se molestó"- pensó Yugi con alegría... lo que menos necesitaba ahora era que Yami lo odiara. -"Sobretodo porque lo que dije es verdad... y esta vez no voy a negarlo"- Fue entonces cuando se dio cuenta de que Tea estaba atrás suyo. -"Genial... ahora voy a tener que aguantarla hasta que llegue el receso"-
-"No te hagas ilusiones"- pensaba Yami. -"Solo necesitaba algo para librarse de Tea y tú fuiste ese algo. Es obvio que si la comparaba con alguien como yo lo dejaría de molestar. No puedo creer que por unos momentos haya creído lo que dijo"- Un suspiro escapó de su boca. Estaba muy cansado y lo que había pasado no le había ayudado en nada.
Todos sus pensamientos fueron interrumpidos por la profesora de Matemática, que iba a revisar la tarea... Yugi no lo pudo creer. Se le había olvidado terminar la tarea, y lo peor era que ni una letra tenía escrita... -"Que degradante..."- pensó Yugi, mirando preocupado al cielo, no, mejor dicho, al techo... Yami pasó a su lado como queriendo ver que le pasaba, pero se reprochó mentalmente.
-"Tonto, no te preocupes por él... un minuto, me preocupé?... No claro que no… es más yo no puedo siquiera acercarme a él"- pensó amargamente. Su mirada volvió a ser la de siempre... esa mezcla entre tristeza y frustración.
Yugi notó el cambio en el semblante de Yami e inmediatamente se preocupó. -"Su mirada ha cambiado... de nuevo está llena de soledad..."- pensó tristemente sin quitarle la mirada de encima a Yami. La tarea de matemáticas ya no ocupaba su mente. -"Yami es más importante que una estúpida tarea"- se dijo. Quería hablar con Yami pero la profesora ya estaba en el salón. Tendría que esperar.
-Donde está su tarea, señor Mutou?- le preguntó la profesora.
-Mi tarea? Yo... no la...-
-Aquí está- interrumpió alguien mientras le entregaba la hoja a la profesora.
-Y se puede saber por qué tiene usted la tarea de Yugi?- preguntó la mujer.
-La encontré en el suelo cuando venía para acá- contestó el joven. Al principio la profesora no parecía muy convencida pero luego asintió.
-Muy bien... espero su tarea para mañana, señor Motou- le dijo. Yami asintió antes de ir a sentarse en su sitio.
Yugi estaba sorprendido. Yami le había dado su tarea a la profesora para que no lo castigaran a él? -"Un momento... Yami no estuvo en clases ayer. Entonces, cómo tenía la tarea?"- se preguntó. -"Tendré que hablar con él cuando llegue el receso... además, si entregó su tarea como si fuera la mía significa que él ya no tiene la suya"- pensó.
-Al parecer el perdedor te robó la tarea para poder copiarla- Oyó que alguien susurraba a sus espaldas. Yugi se volteó hasta quedar de frente a la joven y la miró con enojo.
-Por qué no cierras la boca de una vez y dejas de hacer comentarios estúpidos. Yami jamás haría algo así, él es honesto... no como tú. Estoy seguro que lo único que sabes hacer es copiar el trabajo de otros, y te agradecería mucho si dejaras de hablarme como si fuéramos amigos porque yo contigo ni a la esquina- susurró dejando a la joven muy sorprendida. -Espero que ya hayas entendido- le dijo antes de voltearse nuevamente.
-Al parecer te interesa mucho ese chico... pero él jamás te va a ver como un amigo, y si lo hace sería por tu dinero. Por qué le interesarías?... él siempre ha estado solo y no necesita de nadie y tú no eres la excepción- murmuró la joven. Yugi no dijo nada.
-"Y si Tea tiene razón? Después de todo Yami parece estar bien solo... Pero entonces, por qué hizo lo de hace unos minutos? Si es verdad lo que Tea dijo a Yami no le habría importado si me castigaban o no... No sé que pensar. Tal vez sea verdad... tal vez Yami solo sería mi amigo por mi dinero. No, por supuesto que no! Yo lo conozco... o por lo menos eso creo"- pensó el chico. Ahora que lo pensaba, él sabía muy poco sobre el otro joven. En realidad lo único que sabía era su nombre. No sabía donde vivía, con quien vivía, cuales eran sus gustos... nada. Miró a su derecha, al otro lado del salón. Ahí estaba Yami, quien al parecer estaba concentrado resolviendo los problemas de matemática. Lo que le recordó que él también tenía que resolverlos. -"Concéntrate más y piensa menos... creo que eso sonó un poco ilógico"- pensó. -"Estamos en matematica, necesito pensar y concentrame"- se dijo antes de empezar.
Las horas pasaron lentamente pero por fin llegó la hora del receso.
-Esos problemas estaban difíciles- comentó Joey.
-Cómo lo sabes? Después de todo estuviste durmiendo durante toda la lección- respondió Ryou. El rubio se cruzó de brazos.
-Tenía sueño y las matemáticas son aburridas... no lo pude evitar- le dijo.
-Sí, como digas- susurró el albino. Fue entonces cuando vio a Yugi. Sin embargo, el chico pareció no verlos. -Oye Yugi!- exclamó. El aludido lo miró. -Adonde vas?- preguntó.
-Necesito... hablar con alguien- contestó el chico antes de alejarse, dejando a los dos jóvenes muy confundidos.
IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
Yami caminaba lentamente por los pasillos del lugar. No tenía nada que hacer ni tampoco tenía hambre. -"Cuando fue la última vez que comí?"- se preguntó. No había desayunado esa mañana y el día anterior Ushio le había quitado el dinero que traía. -"Este es el segundo día que llevo sin comer y no me había dado cuenta"- pensó. Aunque ya le había pasado antes. A veces se le olvidaba que tenía que comer. Tal vez era porque en realidad no le importaba. -"A nadie le importa lo que me pase... entonces, por qué debe de importarme a mí?"- se preguntó.
-Yami- Oyó que alguien lo llamaba. Al mirar a sus espaldas se encontró con el chico de los hermosos ojos amatista. -Quería... agradecerte por lo de la tarea. Y bueno yo... hice la mía y... bueno, aquí está- le dijo mientras le entregaba su tarea. No sabía por qué estaba tan nervioso, pero estar cerca de Yami lo hacía sentirse de esa manera.
-Me ayudaste con Ushio... te debía una- respondió Yami despreocupado.
-Solo por eso?- preguntó Yugi.
Yami lo miró por unos momentos. Su mente le pedía a gritos que dijera la verdad y contestara con un 'no'. Sin embargo, no le prestó atención. -Sí, por qué más? No me importa si te castigan o no, eso no me afecta en nada- contestó con frialdad. Yugi lo miró con dolor y sin decir una sola palabra se alejó del lugar. Pero antes de desaparecer, susurró algo que Yami escuchó claramente.
-Tú si me importas... me importas demasiado... Yo solo quería ser tu amigo- Después de decir esto, el chico desapareció por completo de su vista.
Yami miró el lugar por el que se había ido durante unos minutos. -No dirías eso si supieras quien soy en realidad- susurró.
El receso había pasado rápidamente. Ahora todos los estudiantes estaban de nuevo en sus respectivos salones.
-Estudiantes... les tengo una noticia muy importante- habló la profesora. Sin embargo, nadie le puso atención. -Es sobre el campamento- agregó. Esta vez todos dejaron lo que estaban haciendo y miraron hacia el frente con suma atención. -Como todos saben, el campamento era en 5 días... pero ahora hemos cambiado la fecha. Ahora será dentro de dos días- les dijo la mujer. Y como era esperado, todo el salón saltó de alegría. Solo Yami no parecía muy feliz con la noticia. Aunque eso también era de esperarse.
-"No entiendo por qué todos están tan felices. Es lo mismo dos días antes o dos días después"- pensó Yami mientras miraba hacia la ventana. No había nada interesante que hacer. En realidad nunca había nada interesante que hacer, al menos para él. Todos parecían divertirse todo el tiempo, en cambio él...
-Bueno, ya pasó el tiempo para celebrar. Ahora, empezemos con las lecciones- anunció la profesora. Yami solo suspiró fastidiado. Este iba a ser un largo día.
Por fin, después de interminables horas, el timbre que anunciaba la salida sonó. Todos los estudiantes salieron de inmediato. Yami, por otra parte, se quedó en el salón esperando que todos se fueran. No tenía prisa, al contrario, en realidad ni siquiera tenía ganas de ir a su 'hogar'. Si es que así se le puede llamar.
Y por supuesto, lo que menos quería era que llegara la noche. Aunque tenía que afrontar la realidad, el tiempo no se detendría y la noche tendría que llegar en algun momento.
-"No sé por qué no salto de un puente y termino con todo esto de una vez por todas"- pensó el joven mientras se levantaba y salía del salón. Como era esperado, los pasillos ya estaban vacíos. O casi vacíos...
-Señor Motou... por fin lo encuentro. Si no mal recuerdo usted me debe una detención, cierto?- preguntó la mujer. Yami no dijo nada, pero asintió. -Muy bien, acompáñeme... Y no crea que se librará del castigo por no haberse quedado cuando le correspondía. Tendrá dos horas más de detención lo que sumaría 4 horas en total. Ahora, tiene algo que decir en su defensa?- preguntó. El joven no contestó.
-"Por su manera de hablar cualquiera pensaría que he cometido un crimen o algo así"- se dijo Yami. Pero él ya sabía por qué la mujer actuaba así. Todas las profesoras parecían odiarlo pero ella... estaba completamente seguro que ella sí lo odiaba. Por qué? No lo sabía. Todos parecían ser así con él. Todos excepto... Yugi.
-Por lo que veo no tiene nada que decir... muy bien, 4 horas de detención. Y que no se le ocurra escapar porque yo voy a quedarme con usted todo el tiempo- le dijo. Yami no articuló palabra, pero por su expresión se podría decir que no estaba muy feliz por la noticia.
-"Esta va a ser una detención muy larga"- pensó el joven mientras seguía a la mujer hasta el salón.
IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
-Mamá, ya llegué!- exclamó el chico mientras entraba a la casa.
-Hijo, cómo te fue?- preguntó la mujer mientras salía a recibirlo. Yugi se quedó callado por unos momentos pero luego forzó una sonrisa.
-Muy bien- contestó.
-No mientas Yugi- le dijo la mujer. El chico solo suspiró. -Qué pasó?- le preguntó.
-Es... Yami, el chico del que te había hablado. Creo que me odia- respondió el pequeño con tristeza.
-Por qué crees eso?-
-Por sus acciones... no quiere siquiera estar cerca de mi- Fue la respuesta del chico.
-Tienes que darle tiempo, eso es todo. Ya verás que poco a poco se irá acercando a ti- le dijo la mujer.
-Creo que tienes razón. Pero es difícil ser paciente-
-Por supuesto que es dificil, pero tienes que intentar serlo- El chico sonrió.
-Tienes razón, gracias mamá-agradeció antes de subir a su habitación.
IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
-"Por fin"- se dijo Yami al llegar a su apartamento. La detención había durado una eternidad, pero por fin terminó. Ahora solo tenía que dejar listo todo lo que llevaría al campamento y luego podría ir a... trabajar. Esa idea no le agradaba mucho, pero no tenía opción.
No pasó mucho tiempo antes de que terminara de empacar todo.
-"Ahora viene la peor parte"- pensó el joven mientras salía de su apartamento. No quería hacerlo, pero esto se había convertido en una obligación.
Caminó por algunos minutos, perdido en sus pensamientos. Siguió así hasta que las luces de un auto iluminaron el camino. Yami ya sabía lo que venía.
Sin querer hacerlo se dio la vuelta. El auto resultó ser una limosina. Dentro se encontraba un hombre de mayor edad.
-Sube- fue lo único que dijo. El joven suspiró antes de obedecer.
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-Un mes? Por qué no me habías dicho!- exclamó el hombre.
-Lo olvidé- se defendió el rubio.
-Por qué tienes que ser tan despistado?-
-No es mi culpa... es de naturaleza- le dijo. -Entonces, no va a despedirme?- preguntó.
-Esta vez lo pasará por alto... pero la próxima me dirás las cosas con anticipación. Está claro, Wheeler?-
-Como el cristal, jefe- contestó Joey mientras sonreía. Su jefe podía ser muy estricto pero también tenía un lado amable. Y ese lado amable lo había salvado de perder su trabajo.
-Bien, te espero en un mes- habló el hombre. El rubio solo asintió, antes de salir del restaurante.
No quería perder ese trabajo, por lo menos era mejor que repartir periódicos. Además de que el horario le servía más.
-Lo bueno es que todo está arreglado- se dijo mientras caminaba por las calles del lugar. Ya era tarde, todo estaba oscuro. Las pocas luces que habían no servían para iluminar bien el camino. -Será mejor que salga de aquí. Quiero llegar a casa en una sola pieza- habló antes de acelerar el paso.
Mientras tanto, Yami aun no había terminado. Intentaba ignorar todas las reacciones de su cuerpo ante tal situación pero le era muy dificil. No podía evitarlo. Sin embargo, sus gemidos no eran verdaderos. Solo gemía porque era una 'obligación' hacerlo en este trabajo. Su cuerpo reaccionaba de una manera muy diferente a la de su corazón. Sentía asco de si mismo por permitir que su cuerpo gozara de esta situación. Intentaba pensar en algo para olvidar lo que hacía en realidad. Pero desafortunadamente, esta vez no había funcionado.
Pero por fin, todo terminó.
-Eres excelente, tendré que buscarte otra vez- susurró el hombre antes de salir del joven. -Aquí está tu premio- le dijo mientras le entregaba el dinero. -Y te daré un poco más por ser el juguete más hermoso con el que he estado- Yami no dijo nada.
Un juguete, eso es todo lo que era. Sin sentimientos ni pensamientos. Solo un maldito juguete.
Sin esperar nada más se vistió y salió de ahí. Quería irse de ese lugar. Necesitaba un baño, luego de eso ya podría olvidarse de todo.
Aceleró un poco el paso, intentando alejarse de ahí lo más rápido posible.
Sin embargo, no muy lejos de ahí, una figura humana miraba la escena con un semblante que solo demostraba sorpresa.
-No puedo creerlo...-
