Hermoso Amanecer

Capítulo 5

Un nuevo día estaba por comenzar. Los rayos del sol ya se podían ver en el lejano horizonte. Sin embargo, no todos estaban contentos con la idea de nuevo día.

Yami abrió sus ojos lentamente. La luz del sol se filtraba por las cortinas iluminando toda la habitación. Al parecer no podría seguir durmiendo.

Con un gemido de frustración obligó a su cuerpo a salir de la comodidad de su cama. Miró el reloj. Aun era temprano, muy temprano. Decidió que lo mejor era darse un baño y salir a caminar. La idea de un desayuno jamás cruzó por su mente. Solo comía una vez al día, o a veces simplemente no comía del todo. Su cuerpo nunca le pedía comida, solo en contadas ocasiones y casi siempre después de no haber ingerido alimento los días anteriores.

Con paso lento, caminó hasta la ducha. No pensaba estar ahí mucho tiempo; no quería que su mente empezara a recordar como la última vez. Ciertamente eso no había sido algo agradable y no quería que se repitiera. Solo quería que el pasado se quedara donde estaba… en el pasado. Aunque en realidad lo único que le daba fuerza para seguir era el recuerdo de su familia.

Su vida no había sido fácil. Huérfano desde los 9 años, sin ningún amigo o familiar que se preocupara por su bienestar. Y todavía faltaba agregar lo de la prostitución.

Tal vez si tuviera un familiar, quien fuera. Tal vez todo habría sido diferente.

-"Aunque yo aun tengo un familiar"- se dijo el joven al recordar al único ser de su familia que aun respiraba. Sin embargo, esa persona nunca se quiso hacer cargo de él. Prefirió mandarlo a un orfanato. –"Después de todo nunca me quiso"- pensó Yami mientras suspiraba con tristeza.

Lo único que lo alegraba un poco era saber que era él quien tenía que pasar por todo esto y no su hermano. Prefería ser él quien atravesara por todo esto.

Su hermanito simplemente no merecía nada parecido a lo que él tenía que sufrir todos los días. Su pequeño hermano era muy inocente.

-Al igual que Yugi- susurró Yami. Ahora que lo pensaba, su familia estaría feliz de verlo con un amigo. Tal vez si le daba a Yugi una oportunidad… tal vez todo cambiaría.

Pero también tenía que pensar en el futuro. Cuando ya no pudiera ocultar quien era en realidad.

Cómo reaccionaría Yugi? Lo rechazaría como todos los demás? O tal vez lo entendería?

-No podré saberlo hasta que lo intente. Yugi parece ser sincero. Por qué no darle una oportunidad?- No estaba seguro de qué hacer. Después de todo, los amigos de Yugi no parecían estar muy contentos con la idea de estar cerca de él. O por lo menos Joey parecía odiarlo.

Aunque en realidad solo Yugi importaba ahora. Era él quien quería ser su amigo.

-Supongo que nada pierdo con intentarlo- susurró Yami.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que ya había terminado de bañarse. Al parecer sus manos habían actuado por si solas. Después de todo, esta era su rutina diaria.

Cerró la ducha y salió de ella. Secó su cuerpo y fue a vestirse.

En pocos minutos ya estaba listo. Miró por la ventana y una pequeña sonrisa se formó en su rostro.

Tal vez este día no iba a ser tan malo después de todo.

Mientras tanto, un chico de cabello tricolor muy parecido al de Yami también estaba despertando. Pero a diferencia de Yami, Yugi se había despertado a causa de algo. Su celular estaba sonando; la melodía de su canción favorita inundaba el lugar. Al parecer tenía una llamada. Pero de quien?

Se quedó unos momentos pensando si debía contestar. Miró el reloj, el segundero se movía con lentitud. Ahora el reloj marcaba una hora temprana. Si alguien llamaba a esta hora debía ser porque era urgente.

Salió de su cama y caminó a paso lento hasta el escritorio en donde se encontraba el teléfono móvil, el cual descansaba junto a su computadora. Miró la pantalla en donde ahora aparecía el número de la llamada entrante.

-Joey?- preguntó al aire al reconocer las cifras en la pequeña pantalla. Miró el objeto por unos segundos hasta que por fin contestó.

-Yugi- se oyó que el rubio decía desde el otro lado de la línea.

-Qué pasa Joey?- preguntó el menor con preocupación. Solo esperaba que el otro le dijera que todo estaba bien.

-Es sobre Yami- contestó el rubio. Yugi de inmediato se preocupó. Acaso le había pasado algo a Yami?

-Yami? Está bien? Pasó algo?- preguntó.

-Sí, sí, él está bien- respondió el joven. El pequeño suspiró aliviado. Yami estaba bien. Pero entonces, que quería decirle Joey?

-Es solo que ayer lo vi y… solo digamos que ese no es un lugar muy seguro. Y menos para un joven de su edad- le dijo.

-Tal vez por ahí vive- habló Yugi. No podía creer que solo por eso lo habían despertado tan temprano. Aunque le extrañaba que Joey se preocupara. Después de todo Yami no parecía agradarle mucho.

-Creo que no estás entendiendo Yugi. En ese lugar es donde venden drogas y… cuerpos… prostitución- Al escuchar esto, el pequeño se empezó a preocupar. Qué hacía Yami en ese lugar?

-Un momento, que hacías tú ahí?- preguntó.

-Venía del trabajo- Esta respuesta bastó para lograr que un suspiro de frustración escapara de la boca de Yugi.

-Y no has pensado que tal vez Yami también venía del trabajo?- interrogó. –Qué hacía cuando lo viste?-

-Nada, solo caminaba por las calles- contestó el joven.

-"No puedo creer que por esto me haya llamado. Aunque ya se está haciendo tarde, es mejor que me vaya a alistar"- pensó el chico.

-Solo quiero decirte que tengas cuidado con ese joven, Yugi. No confío en él- finalizó el rubio.

-Gracias por preocuparte Joey, pero yo sé lo que hago-

-Eso espero… Bueno nos vemos más tarde-

-Adiós-

Apagó el celular, no lo necesitaría por ahora.

Aun así, lo que le había dicho Joey seguía presente en su mente. Estaba preocupado. Yami se había convertido en una persona muy especial para él, a pesar de que ni siquiera eran amigos, y eso hacía que Yugi se preocupara por cualquier cosa que pudiera amenazar la seguridad del otro joven.

Tal vez Yami no quería estar cerca de él pero eso no evitaba que el chico se interesara por el bienestar del joven. Si algo le pasaba… no sabía lo que haría.

-"No puedo creer que una persona haya podido convertirse en algo tan especial para mí en solo pocos días"- se dijo el pequeño.

Era una lástima que Yami no quisiera ser su amigo. Así podría estar más tiempo cerca de él y eso le ayudaría a estar más tranquilo respecto a la seguridad de este.

Pero ni siquiera conocía al joven. No sabía nada de él.

Cómo puede ser tan especial si no lo conoce?

No estaba seguro.

Solo sabía que este chico era alguien diferente a todos los demás. Tal vez por eso es que quiere llegar a conocerlo.

Quien sabe, puede ser que Yami se lo permita. Tal vez no ahora pero después, puede esperar… o eso creía.

Siguió pensando, sin estar muy consciente de lo que hacía. Sin embargo, su mente volvió al presente en pocos momentos.

Ya estaba casi listo. Solo tenía que ponerse el uniforme e ir a desayunar.

No duró mucho tiempo haciendo estas dos cosas. Se despidió de su madre y salió de la casa. Su limosina lo esperaba afuera. Entró en ella y miró por la ventana.

Las imágenes del exterior pasaban rápidamente, sin embargo se podían ver con claridad.

Yugi siguió mirando a través del vidrio con su mente ya perdida en pensamientos.

Siguió así hasta que una imagen lo hizo volver a la realidad y pedirle al chofer que se detuviera.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Yami caminaba despreocupadamente. No tenía prisa, aun era temprano. Su mente estaba vagando en pensamientos, a veces algunos recuerdos venían. Sin embargo, él los hacía a un lado.

No quería recordar, no ahora. Se sentía bien, en comparación a otros días, y no quería arruinar eso.

Siguió con su camino, sin darle importancia a las personas que pasaban a su lado. A veces los autos lo hacían alzar la mirada, como en un acto reflejo. Eso lo hizo recordar un juego que solía jugar cuando aun era niño. Casi siempre lo jugaba con su hermanito. Tenía que escoger un color y buscar autos que fueran de ese color. El que encontrara más autos en 5 minutos ganaba.

Era un juego inocente y humilde, pero divertido. Lo jugaban todo el tiempo. Sobretodo cuando estaban dentro del auto de sus padres. Les quitaba el aburrimiento.

Pero ahora todo era diferente. Ya no había tiempo para eso. Todo había cambiado.

Varios recuerdos vinieron a su mente. Era muy difícil librarse de ellos. Después de todo no había nada que pudiera distraerlo ahora.

De pronto sintió que uno de los autos se detenía a su lado. Miró a su derecha y se encontró con una limosina.

Un manto de confusión inundó su rostro.

La puerta de la limosina se abrió y un joven muy conocido para él salió de ella.

-Yugi?- preguntó. El aludido sonrió.

-Hola Yami- le dijo. –Vas a la escuela?- le preguntó. Yami asintió.

-Quieres que te lleve?- Esta vez Yami no contestó. No estaba seguro de qué debía hacer. Pero después de todo había decidido que le daría una oportunidad a Yugi, cierto? Tal vez esto le ayudaría.

-Está bien- contestó por fin. Yugi sonrió nuevamente. En realidad jamás había esperado que la respuesta de Yami fuera positiva y ahora no podía evitar sentirse feliz.

Ya dentro del auto Yugi decidió que lo mejor era iniciar una conversación. Quizás eso le ayudaría a conocer más a Yami. A menos que el otro no quisiera contestarle. Tal vez solo lo ignoraría. Pero no perdía nada con intentarlo.

-Vives por aquí?- preguntó, esperando que el otro le contestara.

-Sí- fue la respuesta del joven. Hace mucho tiempo que no hablaba de esta manera con alguien, era algo tan nuevo para él que ni siquiera sabía cual era la mejor forma de responder.

-Yo también- comentó el chico. Se sentía aliviado de que Yami haya querido responderle. –Y, vas a ir al campamento?- preguntó.

No podía creer que en realidad estaba hablando con Yami. Él nunca se había querido acercar a Yugi pero ahora…

-Sí voy a ir- contestó el más grande.

-Espero que nos pongan en la misma habitación- le dijo el pequeño. Solo esperaba que Yami estuviera de acuerdo. Eso tal vez podría significar que el joven ya estaba empezando a confiar en él.

-Eso espero- afirmó Yami. Yugi lo miró sorprendido. Nunca creyó oír esa respuesta.

Yami notó la sorpresa del chico. –Después de todo tú eres el único que ha querido acercarse a mí- explicó.

Yugi asintió. No sabía que más hacer. Se sentía feliz de que Yami ya le hablara. Y sobretodo se sentía feliz por la respuesta que acababa de recibir. Al parecer no tendría que esperar mucho para lograr que Yami se convirtiera en su amigo.

-Joven Yugi, ya llegamos- avisó el chofer mientras detenía la limosina. Yugi se quedó callado durante algunos segundos. Alzó su vista y encontró sus ojos con los del otro joven.

-Bueno, supongo que… nos vemos luego- habló el pequeño. Yami solo asintió antes de salir del vehículo. Yugi hizo lo mismo segundos después.

-Sabes Yugi- habló el joven captando la atención del pequeño. –Creo que no me haría daño tener un amigo- le dijo. Yugi lo miró obviamente sorprendido. Yami solo le dedicó una pequeña sonrisa antes de alejarse.

El chico se quedó donde estaba. La confusión se apoderó de él.

-Qué fue lo que dijo?- preguntó al aire, aun sin creerlo.

Sin embargo, tiempo después, una sonrisa se formó en su rostro. Al parecer ya tenía un nuevo amigo. Aunque no había esperado que fuera tan rápido, pero eso solo sirvió para que su sonrisa se incrementara.

El timbre que anunciaba la entrada sonó, sacando a Yugi de sus pensamientos. Miró su reloj confundido. Cuánto tiempo se había quedado ahí pensando?

Decidió que lo mejor era entrar al salón. Después de todo no quería llegar tarde.

Sonrió de nuevo, al pensar en lo que le había dicho Yami.

Este iba a ser un día muy interesante.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Magi Girl: aquí se termina este capítulo. Al parecer Yami ya no va a estar tan solito n.n ya era hora de que tuviera un amigo.

El próximo capítulo será sobre las reacciones de los amigos de Yugi con respecto a Yami… sobretodo la de Joey, quien al parecer no confía mucho en el pobre de Yamito.

Bueno, nos vemos luego.

Gracias a todos los que dejaron un review!

Ja ne!