Disclaimer: Fairy Tail es propiedad intelectual de Hiro Mashima.

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Melted

por Onmyuji


V. Reconciliation


Natsu se había reído de su aparente cobardía, pero Gray prefería llamarlo 'preparación antes de la batalla'. Esto significó que mientras, Juvia y Gajeel en su departamento, sin su conocimiento, tomaban partido para ordenar todo el desastre de la noche anterior; el mago de hielo se esmeró por distraerse y dejar de sentir esa angustia de sólo imaginar que Juvia ya no quería estar con él.

La simple idea era una patada en los bajos.

Le había dado demasiadas vueltas al asunto, especialmente al tema de la ropa que necesitaba ponerse (cuestión de seguridad, insistió Lucy todo el día) antes de presentarse ante el departamento y su novia. Había tenido que volver al gremio, aguantar el ser reprendido nuevamente por el Maestro Makarov (¡A Mavis gracias porque Erza no estuviera en Fairy Tail para castrarlo por los destrozos provocados!) y luego huir a la caja de objetos perdidos que Mirajane guardaba detrás de la barra.

Convenientemente llena de toda la ropa que se quitaba en el gremio.

El camino a su departamento era, por fortuna, muy largo. O muy corto entonces, porque le pareció que en un puto santiamén estaba a un par de metros la esquina que doblaba hasta su hogar.

Y por la mierda, no estaba preparado para enfrentar a Juvia.

¿En qué momento había pasado el día tan rápido? No tenía idea, pero estaba seguro de que tenía que ver con ese pánico que le crecía en la cabeza de enfrentarse a la maga del agua. Desde que Lucy le sugirió disculparse, se convenció de que tenía que mantenerlo sencillo y decirlo de corazón, pero al doblar la esquina y ver el complejo de departamentos en el que vivía, comenzó a tener serias dudas de qué era lo que tenía qué decir. En ese momento se dio cuenta de que realmente no estaba tan listo como creía y que el día le había pasado como un segundo.

Con mucho esfuerzo, Gray se encontró a sí mismo reconociendo que le daba un terror insano no ser capaz de retener a Juvia a su lado luego de tanto tiempo que desperdició sin prestarle atención. ¡Jodido imbécil tenía qué ser!

Para su buena fortuna, ahora ya no había celos de por medio, ni mucho menos. Tenía la cabeza tan fría y tan clara, que sólo ahora recordó que su casero tenía una copia de la llave de su departamento y se la pidió, con la promesa de regresarla al día siguiente.

Sintió que los pies le pesaban como plomo mientras subía los escalones hasta su departamento, pero al divisar la puerta finalmente, supo que era mejor apurarse. Tampoco quería montarse una escenita con Juvia como la de la noche anterior (y de imaginar que lo volvían a echar a patadas, le daban ganas de regresarse por donde vino y no volver a poner un pie en ese lugar).

La puerta cedió a la llave en el picaporte y Gray respiró profundo antes de entrar, repitiéndose mentalmente que tenía que conservarse relajado y cool. No sentir que estaba por enfrentar a Erza cuando estábamos hablando realmente de Juvia. Aflojó el cuello de su ropa para tentar los nervios que comenzaba a sentir.

Así fue que Gray, ya con el torso y los brazos desnudos, entró al departamento. Virtualmente incambiable, notó con sorpresa que todo parecía en perfecto orden, como si ningún altercado se hubiese presentado en ningún momento. Caminó hasta la cocina, atento al silencio sepulcral de la casa y notó que había comida tibia en uno de los sartenes. En la pileta de los platos sucios, tres juegos de platos, vasos y cubiertos.

No le tomó mucho tiempo asumir que Gajeel y Phanterlily habían llegado a comer con Juvia; que para efectos prácticos, era normal. Y que además, le aliviaba enormemente ese temor creciente de que la maga de cabellos azules hubiese abandonado el departamento antes de que él volviera para no tener qué verlo de nuevo.

Volvió a sentir calor, así que esta vez se deshizo de los zapatos y el pantalón.

Sin siquiera molestarse en mover nada en la cocina, salió de ella, sin dejar de ver por encima del espacio de la barra desayunador, el objeto de su total atención, al fin. Ahí, en uno de los sofás, con ese adorable camisón azul oscuro que le quedaba a mitad del muslo, la encontró hecha un ovillo, abrazando lo que parecía era réplica suya de relleno algodonoso, en el más profundo de los sueños.

Se sentó junto a ella en el sofá y observó con cautela su rostro sereno, pero con claros signos de cansancio. Ni siquiera había rastro de alguna clase de sufrimiento en su semblante, lo que no estaba seguro si le causaba alivio o temor. Quizás porque traía recuerdos dolorosos de ese momento en que creyó que la perdía.

Distraído, estiró su mano para quitarle unos cuantos mechones de cabello de la cara, cuando ella, sin moverse un ápice, abrió los ojos intempestivamente y lo descubrió muy cerca de ella, dedicándole mucha, mucha atención.

Luego Juvia entró en pánico.

—¡Gray-sama! —La maga del agua saltó de su lugar en el sofá mientras se incorporaba sin dejar de abrazar su versión en felpa, y lo observaba con vergüenza, antes de encogerse despacio en ella misma—. Ju-... Juvia te estaba esperando. Yo-...

—Lo siento.

¿Ah? Juvia hizo un mohín mientras soltaba su muñeco y se acercaba a él, observándolo cual si le hubiese crecido una segunda cabeza—. ¿Qu-... Qué?

—Dije que lo-... siento. —Se encogió con timidez, desviando ligeramente la mirada hacia otro lado—. Ya sabes, por lo que dije anoche. No-... sé que estuvo mal y que lastimé tus sentimientos, pero-...

—¡Gray-sama! —Ella se movió de su lugar y se recargó en su hombro, con calma y paciencia—. Juvia lo entiende. Y Juvia quería disculparse contigo por haberte echado de la casa. Realmente lo siento.

No era como si él hubiese sido muy bueno con ella y no lo mereciera, así que podría decirse que estaban a mano. Ahí fue que Gray tomó la decisión de deshacer el acercamiento brevemente, para pasar su brazo alrededor de los hombros de su novia. Al sentir que ella se relajaba en sus brazos, insistió.

—Entonces... ¿puedes perdonarme? —Ella alzó el rostro para verlo y con una sonrisa delicada y suave, le dijo en lo que pareció un grito, lo que el ansiaba saber.

Porque Juvia siempre lo perdonaría.

Pero no se permitió escuchar la respuesta de sus dulces labios; sino que ya se había inclinado hacia ella y besado sus labios con ansias y alivio, mucho alivio. Rápido, corto y muy demandante. Su cuerpo se aferró a los costados de su novia, acercándola a él de la manera más segura que pudiese tenerla y ella se rindió a la necesidad de él por tenerla cerca.

Hasta que Juvia rompió el beso, con las mejillas arreboladas y respirando pausadamente muy cerca del rostro masculino, lo que sin darse cuenta lo puso más tenso y aumentó su sentido de la urgencia por la maga del agua—. Gray-sama, te dejé comida preparada, ¿no piensas cenar?

Pero Gray no estaba seguro de que quisiera cenar precisamente aquello.

Así que, sin decir más nada, lo más rápido que pudo para evitar espantarla, Gray, ya casi desnudo en su totalidad como se encontraba; alzó a la maga del agua en brazos, para la sorpresa de ella. Y mientras ella cuestionaba sus acciones tímidamente y con un profuso sonrojo en las mejillas, el mago de hielo la llevó hasta la habitación antes de encerrarse con un portazo.


Fin del capítulo V. Reconciliation.


PS. Bueno, pues ya tenía unos días (o quizás semanas) queriendo actualizar X3 pero no se me había dado la oportunidad D: las cosas se están poniendo mejores, imagino XD aunque le quedan... amm... tres capítulos, cuatro a lo sumo a este fanfic :3 en principio nació como una idea simple y sin muchas complicaciones, así que como no me pienso extender demasiado, aquí está :D

Asimismo, si les gustan mucho el Gruvia, pues tengo un montón de fics de ellos, así que los invito a pasearse :D

Nos estamos leyendo muy pronto n.n

Onmi.