Disclaimer: Fairy Tail es propiedad intelectual de Hiro Mashima.
Total de palabras: 1,978.
Melted
por Onmyuji
VI. Big news
Hacía un endemoniado calor como para dejarse la ropa puesta todo el día, así que puso en medio ese argumento para continuar con su hábito de andarse en paños menores por el gremio, cuando finalmente pudo poner un pie sobre el bar sin que el Maestro Makarov lo regañara. De hecho, las reparaciones habían sido menores, bastante recurrentes para la clase de conflictivas personas que conformaban Fairy Tail; aunque por fortuna las reparaciones habían sido veloces. Muy veloces, si se lo preguntaban.
La primera ronda de tragos del día fue servida con una rapidez asombrosa. Todos conversaban, comían y disfrutaban de aquella pequeña reapertura del bar (ya casi perdía la cuenta del número de veces que el gremio había sido destruido y alzado de nuevo, en circunstancias peores), reparado en tiempo récord.
Usualmente era Natsu el instigador, pero esta vez había sido él. Así que al menos la primera ronda corría por su cuenta.
Pero esa primera ronda ni siquiera había sido la primera. Porque cuando el Maestro Makarov había anunciado que el nuevo edificio de Fairy Tail anunciaba la reapertura de su bar, ya habían pasado algunas cuatro o cinco rondas de cerveza y alcohol, para muchos de sus miembros, cortesía de Mirajane.
Ya llevaba al menos dos tarros de cerveza cuando Cana apareció de pronto junto a él en la mesa, con el gesto divertido, balbuceando incoherencias, antes de colgarse de su cuello para atraer su atención—. Y dime, Gray, ¿qué tal fue el sexo de reconciliación con Juvia?
¿Y cuándo mierda ella se había enterado que Juvia y él habían peleado? ¿Acaso nadie en ese gremio podía mantener la vida privada de sus nakamas sin intentar ventilarlo? Mosqueado por el interés indiscreto de su nakama, Gray contraatacó sin mostrar una sola pizca de afectación por sus preguntas—. ¿No tienes algún otro pobre diablo al que joder, Cana?
—Mmh. —Ella pareció reflexionar unos instantes, mientras sonreía con lascivia por la expresión indignada del mago de hielo—. Por tu tono parece que fue muy bueno. —Analizó la castaña mientras ensanchaba su sonrisa con travesura y lo codeaba, para seguirle el juego. Gray pasó de largo, inmutable, mientras le daba otro trago a su cerveza—. Y ahora que lo preguntas, no. El viejo aún no regresa de su misión y Gajeel y Natsu son un dolor de culo, es imposible lidiar con ellos.
—¿Y por qué no vas a buscar a Bacchus, Cana? Seguro a Gildarts le encantará saber que Bacchus y tú ya pasaron a tercera base. ¿Por qué no dejas de joderme a mí y te vas a pensar de qué manera le dirás que su niñita ya no es pura y casta? ¡O mejor aún! Mentalizarte a la idea de que en cuanto lo sepa, Gildarts te obligará a ser decente. —La mirada de Gray era malvada, pero sabía que había dado en el blanco.
Lo supo por la expresión de Cana, que enrojeció con indignación mientras tomaba su barril de cerveza y lo zampaba de un trago bajo el ya conocido argumento de no entender/no conocer/no necesitar a los hombres, antes de marcharse de la mesa y dejarlo solo al fin. Gray volvió a su cara de fastidio usual mientras le daba otro trago a su cerveza que ya casi se terminaba, cuando cierta maga de espíritus estelares apareció muy cerca de él, hasta sentarse en la mesa.
—¡Hey! —Saludó como quien no quiere la cosa y luego se distrajo con las musarañas, preguntándose cómo se encontraría Juvia en esos momentos. Le dio la impresión de que Lucy estaba hablando, pero no tenía realmente muchas ganas de prestarle atención.
Al menos no hasta que sus oídos alcanzaron a captar una pregunta entre todo el ruido general del bar—. ¿Hiciste las paces con Juvia?
¿Hacer las paces? ¡Habían hecho algo mejor que las paces! Gray se sonrojó con discreción mientras se tapaba el rostro, ese típico gesto que usaba para ocultar su timidez respecto a Juvia y que Lucy ya comenzaba a conocer mejor. La rubia no necesitó más palabras para entender lo que pasaba con su nakama. La misma expresión usaba la maga del agua cuando se trataba de esas cosas tan privadas con él.
—Por cierto, Gray, ¿y Juvia?
—Despertó con náuseas esta mañana. Dijo que nos alcanzaría más tarde.
—Eeeh. ¿Está bien ella? Debería ir al médico. —El tono de Lucy cambió de alegre a curioso, mientras buscaba con la mirada señal alguna de la maga de cabello azul. Llamando su atención las tres figuras que se detuvieron en el umbral de la puerta—. ¡Oh! Parece que Juvia ha llegado. —Y sonrió.
En efecto, cuando Gray siguió el camino que la mirada de Lucy seguía, encontró a su novia junto a Gajeel y Levy (recién regresada de una misión) en la entrada del bar del gremio.
Juvia lo buscó insistente con la mirada, antes de ubicarlo unas mesas más allá, en compañía de Lucy y luego echó a andar con toda la velocidad que le fue posible, con una sonrisa alegre en sus labios—. ¡Gray-sama!
Levy le siguió, tratando de darle alcance bajo el grito de andar más despacio.
Aquella pequeña escena, desarrollada entre el gentío del gremio, llamó la divertida atención del mago de hielo, que antes de darse cuenta, ya tenía los brazos de su novia prendados de su cuello, en señal de alegría.
—Hey, Juvia.
—¡Gray-sama! —Chilló ella mientras se recargaba en su cálido pecho, mientras las mejillas se les enrojecían a ambos. A ella por alguna emoción que fluía dentro de su cuerpo; a él porque, a pesar de tener ya tanto tiempo junto a ella, no terminaba de acostumbrarse a sus muestras de afecto públicas.
Gajeel y Levy se acercaron rápidamente, intercambiando una animada conversación con Lucy. A lo lejos escucharon los gritillos de Natsu apareciendo por el gremio también, haciendo circo, maroma y teatro con su presencia, cual costumbre acarreada de toda la vida.
Gray no quiso ponerle más atención al resto del mundo, sólo a Juvia. La maga sonreía y relucía en sus brazos de una manera mágica, casi celestial. Le daba la impresión de que era el ser más magnífico y amoroso que pisaría jamás Earthland. Se distrajo pensando que era ella la persona más importante para él en ese momento, dejando de lado a sus padres, a su maestra, a Lyon o Ultear; Juvia era todo para él.
—¿Sucede algo, Gray-sama? —Los ojos curiosos de Juvia atrajeron su atención y al volver a la realidad, le alborotó el cabello tímidamente, con las mejillas coloreadas ligeramente.
—Pienso que eres todo un caso, Juvia. —Le indicó él, soltándola finalmente y volviendo al último trago de su cerveza, que se tomó sin esperar que ella le dijera algo más.
—¿A qué te refieres, Gray-sama?
—A nada en particular, Juvia. —Él parecía relajado y animado de pronto.
—¡Gray-sama! —Ella le observó con el puchero contenido, aunque sin recibir respuesta del mago de hielo. Inmediatamente entonces, ella recolectó sus emociones antes de sonreírle con más parsimonia que antes y habló—. Bueno, si Gray-sama no piensa decir nada, Juvia sí que lo hará.
—¿Huh? —El aludido pareció no entender a qué se refería ella.
—Juvia tiene algo muy importante qué decirte. —Ella sonrió. Gray sintió de pronto toda esa emoción revolotearse en su estómago al verla tan radiante y feliz. Esa era la Juvia que él había aprendido a amar tanto, y con qué fuerza.
—¿Ah, sí? ¿Y qué es?
Y desde luego que Gray no estaba preparado para lo que estaba por venir. Ni siquiera para la expresión y tono que ella empleó cuando juntó ambas manos con emoción y luego habló, de manera clara y contundente—. Juvia está esperando un bebé.
Y casi como hecho a propósito, todos en el gremio mantuvieron el silencio mientras la maga del agua profería aquellas palabras con la sonrisa más alegre y feliz que le fue posible. Nadie dijo nada por lo que pareció una eternidad. Particularmente el mago de hielo, que se quedó congelado en su sitio, observando a su novia como si le hubiese crecido una segunda cabeza, con las mejillas cada vez más rojas y la boca abierta más allá de lo humanamente posible.
¡Eso sí que no lo había visto venir!
Hubo un estallido general de felicitaciones para Juvia, entre vitoreos, aplausos y demás. Gray tembló mientras volvía en sí al escuchar con cuanta felicidad y naturalidad ella lucía la dicha de la noticia que acababa de darle y, mientras sus labios se movían torpes tratando de pronunciar monosílabos, la tomó por los hombros y la zarandeó muy despacio, de pronto asustado de lastimarla mientras lo hacía.
—De-... ¿D-de v-ver-da-d?
—¡Sí! ¡Juvia va a tener un bebé de Gray-sama!
Y la cordura de Gray se acabó en ese momento.
¿Él, iba a ser padre? ¡Por Mavis! La sola idea era extraña en sí misma. Aunque era natural para ellos que ese fuera uno de esos pasos que tenía que darse en su relación. No se imaginaba que sería tan pronto; mucho menos de esta forma. Y claro que le gustaban los niños, un poco. Pero esto era diferente. Era algo de Juvia y de él. Era una experiencia nueva, diferente.
Algo que quería vivir con Juvia.
Pero ahora no sólo era la noticia, sino el peso de todo lo que implicaba la idea de tener un bebé con Juvia. Ahora una completa realidad.
—Un... ¡Un bebé! —Gray seguía sin salir de su asombro y cuando la maga le dedicó sus ojos curiosos, lo único que pudo hacer, fue rodearla con sus brazos y la acercó más a él, recibiendo como reacción los brazos de Juvia rodeándole el cuello con emoción.
—¡Gray-sama! ¡Juvia es tan feliz! —Chilló la de cabellos azules mientras las lágrimas se asomaban por sus ojos. Lágrimas de auténtica felicidad.
Para entonces, algunos miembros del gremio ya se habían acercado a felicitar a los flamantes futuros padres. Desde Bisca y Alzack, hasta los Raijinshuu en compañía de la presencia cool de Laxus y el mismo Maestro.
—Menos mal que Erza no ha vuelto al gremio. Eso sí que les dará tiempo para pensar de qué forma se lo van a contar a ella sin que trate de matar a Gray en el proceso. —Mirajane comentó con casualidad mientras se acercaba a la pareja y los felicitaba con lágrimas de emoción en los ojos.
Y entonces el azabache comenzó a sudar, recordando. Erza había sido la primera en mencionar la idea de ser formal y respetuoso con Juvia. La primera que le había dado el permiso de vivir juntos. La mujer de cabellos carmesí era moralista en todo el sentido de la palabra. Le iba a dar el síncope como supiera que él y Juvia tendrían un bebé sin estar casados siquiera y...
—¿Qué fue lo que dijiste, Juvia?
Y luego todo se volvió silencio de nuevo. Algunos quizás hasta se ocultaron al escuchar la macabra y mecánica voz que llenó el espacio del bar y las miradas todas se dirigieron a la fuente de aquella pregunta, tan temida como aterradora.
Ahí donde la recién llegada Erza Scarlett estaba, de pie bajo el umbral de la puerta del gremio.
Gray palideció. Juvia aún parecía diluida en la emoción de ser madre, colgándose enamorada del cuello de Gray, completamente ignorante de la masacre que estaba a punto de desatarse en Fairy Tail.
Estaba jodido.
Y por el rostro iracundo de Titania, supo que era peor que eso.
Estaba peor que jodido.
Y en mitad del silencio, aún impresionado por su flamante paternidad, la felicidad de Juvia y el terror que la demonio de cabellos escarlatas infundía en él mientras caminaba en grandes zancadas hasta su lugar; Gray hizo lo único que su cabeza fue capaz de racionalizar en medio de esa montaña rusa de emociones, y se desmayó.
Fin del capítulo VI. Big news
PS. ¿Saben que me encanta de la personalidad tsundere de Gray? Que puedo hacerlo pasar cosas como estas sin ningun remordimiento :P ya se lo merecía, ya le tocaba a Juvia ponerlo en situaciones difíciles, no sólo que fuera la maga la que se viajara :B jajaja en fin.
Ya quedan pocos capítulos X3 dos, para ser precisa :D gracias por sus comentarios y por seguir esta historia. Me ha encantado unirme al fandom de Fairy Tail y creo que lo pueden apreciar con la cantidad de fics que tengo del fandom. Y pienso escribir más aún :D Los invito a pasarse a mis demás fics gruvia :B
Nos estamos leyendo pronto :D
Onmi.
