Los días habían transcurrido con tranquilidad. Faltaban dos semanas para el examen de Leorio, quien se había recuperado totalmente de su recaída, y estudiaba con más energías que nunca, mientras Kurapika día tras día iba mejorando sus escasas habilidades para la cocina. Un sábado por la tarde, Kurapika decidió sorprender a su amigo con un un plato sofisticado de comida oriental que habia visto en un revista, para premiarlo por su duro trabajo. Aprovechó que Leorio había salido a la biblioteca a buscar unos libros, pensando en tener todo preparado para cuando volviera, sin embargo no resultó como esperaba.
-¡¿qué es esto?!- dijo espantado cuando destapó la olla para ver como iban los tallarines. Luego miró la revista, buscando desesperadamente el punto en el que había cometido algún error, y luego leyó: "FREIR los fideos de arroz", mientras una masa blanca flotaba dentro de un líquido lechoso en la olla
-me rindo- y decepcionado, salió a comprar algo de comida china en el local de la esquina, limpiando todo rastro de su fracaso. Justo al salir se encontró con Leorio
-¿A donde vas Kurapika?- gritó desde lejos para que lo escuchara, pues él había apurado el paso.
-necesito hacer unas compras, ¡nos vemos!-
Antes de comprar, dio una vuelta por la ciudad con calma, pues pensó que era mejor dejar a Leorio solo en algunos momentos para que se concentrara en sus estudios sin distracciones. Cuando creyó que ya había sido suficiente tiempo de estudio, subió al departamento con la comida, lista para servir, feliz pensando en que era la comida favorita de su amigo.
-¡Adivina que traje!- entró enérgico al departamento, pero no hubo respuesta
Se sorprendió al ver a Leorio tirado en el piso inmóvil, junto a una escalera. Fue tanta la impresión, que olvidó que traía comida en sus manos, dejándola caer al piso, y corrió a ayudarlo.
-¡Leorio!- dijo con preocupación al ver la expresión de dolor de su amigo, quien apenas recuperaba la conciencia.
-Kurapika, lo siento, no te enfades. Estaba intentando cambiar la ampolleta para tener mejor luz para estudiar en las noches. Estuve tan ocupado hoy que creo que olvidé comer, y cuando estaba sobre la escalera se me nubló la vista, y desperté en el suelo- dijo sonriendo inocentemente
Kurapika lo observó unos instantes, tratando de aguantarse todas las ganas que tenía de regañarle, pero al ver que no fue nada grave, solo se limitó a decir
-en serio que no puedo dejarte ni un minuto solo, doctor irresponsable- y tendió su mano para ayudarlo a levantarse. Pero al momento de hacer fuerza, Leorio dejó escapar un grito de dolor y volvió a caer al suelo, presionando fuertemente su brazo derecho.
-¿qué sucede?-
-al parecer no podré utilizar mi brazo por algún tiempo- dijo forzando una sonrisa. Después de todo era doctor, y sabía reconocer el dolor de una fractura.
Kurapika no supo que decir. Solo lo ayudó a levantarse, cargándolo en su espalda, y lo llevó hasta su cama. Lo dejó unos instantes para traer el boquitín y unos vendajes, y cuando entró observó con tristeza el rostro sombrío de Leorio. Sabía que esa expresión de frustración era por algo más que el dolor.
Kurapika suspiró, y luego procuró cambiar los ánimos
-bueno, no hay problema sin solución. Supongo que con ese brazo no podrás desvestirte, yo te ayudaré-
Se sentó a su lado en la cama, Leorio seguía sin pronunciar palabra alguna. Comenzó a desbotona su camisa, teniendo cuidado de no tocar su brazo herido. Cuando iba por la mitad, subió la mirada, y se encontró directamente con el rostro serio de Leorio. Miró automáticame hacia abajo otra vez. De pronto cuando pensó en la situación en la que estaban, se sintió un poco extraño. Estaban los dos solos, en el cuarto, en la cama, desvistiéndolo, y no podía evitar sentirse algo incómodo. Cálmate" se dijo a si mismo "¿por qué me pongo nervioso por algo como esto? Es Leorio, mi mejor amigo, y ambos somos hombres, no debería darme vergüenza". Cuando terminó de desbotonar totalmente la camisa observó su abdomen descubierto "nunca me había percatado de lo musculoso que es" dijo sonrojándose. Pero luego cerró fuertemente los ojos, como si de esa manera se alejaran esos pensamientos de su cabeza. Volvió a mirar hacia arriba y sus ojos se encontraron con los de Leorio, quién lo miraba muy seriamente.
- ¿q-qué estas mirando! Me incomodas con esa expresión tan seria. ¿Quieres comportarte normalmente mientras te ayudo a cambiarte?-
- mmh- respondió apartando la vista y sonrojándose un poco.
Kurapika terminó de sacarle la camisa, teniendo especial cuidado con el hombro dañado. Desinfectó la zona por fuera con alcohol, y comenzó a vendarlo desde la muñeca al hombro
- en serio no te puedo dejar ni un minuto solo- dijo finalmente suspirando- ¿ves que no sabes cuidarte?
-hey Kurapika- dijo con tono serio- creo que después de todo no podré postular a la beca. Con este brazo inútil no podré escribir nada por lo menos en un mes- sus labios esbozaban una sonrisa, pero sus ojos lucia relamente tristes
- no puedes rendirte- dijo intentando animarlo
-se acabo, ¿no lo entiendes? – dijo subiendo la voz- Esta es la realidad. no soy capaz…-Justo cuando volteó hacia kurapika, sintió un golpe en su mejilla que lo sorprendió
- no debes nunca rendirte- Kurapika parecía alterado emocionalmente- recuerda que no solo eres un doctor. Eres un cazador, y uno bueno. Estas heridas no son nada comparado a lo que has enfrentado. ¡Así que deja de lamentarte y levántate! Y si es necesario que yo escriba el examen por ti lo hacemos. ¡Lo harás aunque tengas que hacerlo con la mano izquierda!-
Leorio lo miró en silencio, con los ojos abiertos de par en par. Y después de un rato lo abrazo por la cintura con su único brazo bueno, atrayéndolo fuertemente hacia él, y acariciando su cabello.
-Leorio qué estas…- intentó alejarse, sin oponer mucha resistencia, pero luego sus manos cedieron y se apoyaron sobre el pecho desnudo de su amigo, hundiendo en él su rostro.
-gracias, Kurapika-
-n-no me agradezcas , idiota. Para eso son los amigos- dijo aun con su rostro hundido, completamente avergonzado.
Permanecieron asi unos instantes. Leorio cerró sus ojos, sintiéndose aliviado. Mientras Kurapika sentía que su corazón saldría por su boca en cualquier minuto por lo rápido que latía, aunque de cierta forma, se sentía cómodo en esa posición. Repentinamente, Kurapika se puso de pie.
-hhm- toció, cambiando de tema- bien, ire a…al baño. Llámame si necesitas algo. Y trata de no fracturarte algo más- intentó sonar lo más indiferente posible
- si, si- respondió en tono burlesco, y se acomodó para dormir
