Hermoso Amanecer
Capítulo 8
Un nuevo día ya había dado inicio. El sol ya estaba alto en el cielo, iluminando con sus rayos todo lo que se cruzara en su paso. Y por supuesto las calles no eran la excepción, ya iluminadas; la luz filtrándose en cualquier lugar oscuro. El peligro de la noche ya había pasado y las sombras que habían cubierto el lugar horas atrás ya habían desaparecido. Ahora los niños salían de sus casas, despidiéndose de sus padres para luego dirigirse a sus respectivas escuelas. La mayoría con rostros sonrientes.
Pero no todos estaban felices. En un apartamento un joven estaba despertando. Varios gemidos de molestia escaparon de su boca antes de que sus ojos se abrieran y un par de rubís fueran expuestos. Su dueño se veía cansado, al parecer no había tenido un buen sueño. Pesadillas habían inundado su mente la noche anterior y toda la madrugada, liberando sus confusiones, miedos y emociones parecidas, las cuales eran muchas y por supuesto ninguna positiva. Pero, qué podía tener de positivo su vida? Ninguna emoción dentro él tenía algo que pudiera ser clasificado como positivo.
El joven, sabiendo que no podría quedarse en su cama por más tiempo, se levantó, encontrando una fotografía entre las sábanas. Al parecer se había quedado dormido con ella en sus manos. La tomó para mirarla; la recordaba muy bien, la había visto la noche anterior. Era la única fotografía que le quedaba de sus seres queridos, todo lo demás lo había perdido. Perdió su infancia, su inocencia, pero sobretodo, perdió a su familia, a los únicos que se interesaban en él.
Miró el objeto por unos momentos sin pensar nada en realidad, no tenía ganas de oscurecer su día desde ese momento. Era obvio que si se ponía a pensar en todo lo que había pasado el día soleado se acabaría para él. Dejó la imagen en la mesa al lado de su cama y se dirigió a su rutina diaria, sabiendo que hoy sería un día largo, recordando el viaje de dos meses.
No quería ir pero en realidad no tenía opción. Era peor quedarse ahí; por lo menos así podría distraerse un poco. Tal vez era eso lo que necesitaba, una pequeña distracción. Tal vez salir de su vida cotidiana le ayudaría. No lo sabía, tendría que esperar. Solo quería que todo saliera bien, aunque como estaban las cosas de seguro tendría muchos problemas. Después de todo ahora estaba en un dilema; por supuesto, no había olvidado lo que le había dicho esa joven, Tea. O mejor dicho, no había olvidado la amenaza de la joven. Aun no se había decidido, no sabía qué hacer. No quería ignorar a Yugi pero tampoco quería que él supiera su secreto, aunque de todas formas el pequeño lo odiaría. Tal vez era lo mismo una opción y la otra. Todas las personas que habían sabido la verdad sobre él lo habían hecho a un lado, entonces, por qué Yugi haría algo diferente? Él no tenía razones para ayudarlo, no ganaba nada, además, él se consideraba basura. No debía ser así como los demás lo vieran? Todos le habían dicho eso y él había terminado por aceptarlo y creerlo también.
Pero con Yugi era diferente. Era como si el chico lo viera de otra manera, como si en realidad él valiera algo. Aunque tal vez era solo lástima, eso era lo que él creía. Porque, por qué otra razón podría alguien interesarse en él? Alguien tan inútil, tan inservible... Habían miles de personas allá afuera que de seguro querrían ser amigos del joven Mutou. Y por supuesto eran personas con dinero, clase social, buena apariencia física; no como él.
Pero el chico se intesaba en su persona y eso lo confundía. En realidad, toda su vida estaba llena de confusiones; primero llena de preguntas sin respuestas, luego lo que pasaba con Yugi, sobretodo con ese joven, era un enigma y eso lo confundía. Aun así, lo que reinaba en su mente no era la confusión, ni tampoco la tristeza, era la desilusión, y no la desilusión hacia alguien sino la desilusión hacia él mismo, ya que sentía que tal vez habría podido ser alguien mejor de quien era ahora si lo hubiera intentado y si hubiera dejado que los otros lo ayudaran, aunque nadie nunca mostró ningún interés en ayudarle. Pero tal vez si simplemente no hubiera desafiado al destino, si se hubiera quedado en ese orfanato desde un principio, podría haber sido diferente.
Si no lo fuera aun así no importaría ya que no podría ser nadie peor que quien era ahora; un simple joven que lo único que hacía era calentarle las camas a los hombres, y muchas veces... los autos, ya que a veces ni siquiera tenían la paciencia de llegar a un motel. Era algo gracioso, o por lo menos así lo veía, no entendía la necesidad que tenían los demás por él. De seguro habían estado cegados por su lujuria. Acaso no podían ver lo que tenían frente a ellos? Un cuerpo delgado y sin gracia y un joven completamente asqueado de si mismo. Pero simplemente no le daban importancia, pero por supuesto, cada uno se encargaba de dejar su propia marca en la piel ya maltratada del joven.
-"No tiene caso que siga pensando en esto"- se dijo mientras obligaba a su cuerpo a obedecerle, y a su mente a despejarse.
Mientras tanto, no muy lejos de ahí, un joven entraba a su habitación después de un relajante baño. No llevaba ropas excepto por un paño que ahora cubría sus caderas. Pero por ahora ese no era un problema. Estaba solo, en esa enorme habitación. Cualquiera pensaría que el lugar era ocupado por seis o siete personas. Pero después de todo, la familia del chico tenía dinero. Así que en esa mansión en la que vivía, las comodidades eran numerosos. Más de diez habitaciones y baños ocupaban el lugar, además de la cocina, la sala, biblioteca, comedor, terraza, jardín... en fin, era fácil perderse en esa mansión.
Pero de toda la casa, el lugar que más le gustaba al joven era la espaciosa sala, que sobra decir que era extremadamente grande. Cien personas podrían entrar en esa habitación, y todas conservando suficiente espacio para no sentirse sofocadas.
Aun así, a Yugi le gustaba esta sección porque ahí descansaba algo que alguna vez perteneció a su padre. En realidad él nunca lo conoció; por eso sentía que por lo menos, a través de ese objeto, podía conocer un poco más a ese hombre que le dio la vida. Lo único que quedaba de su padre era un piano, que, de acuerdo a lo que decía su madre, fue su instrumento favorito. Se pasaba horas practicando y tocando las notas de las diversas melodías.
Yugi había querido aprender a tocar el instrumento, pero el tiempo pasó y al final no pudo aprender. A veces, se sentaba frente a él y tocaba algunas notas, sin saber realmente lo que hacía. Pero el hacerlo lo hacía sentirse más cerca de su padre, a pesar de jamás haberlo visto o hablado con él.
-Yugi- llamó una voz seguida por unos leves golpes en la puerta. -Se está haciendo tarde- comentó la persona.
-Ya estoy listo!- respondió el chico mientras se acercaba y abría la puerta, encontrando a su madre del otro lado. -Listo- habló sonriendo. La mujer también sonrió.
-Cuídate mucho, hijo- le dijo antes de abrazar al chico.
-Lo haré, mamá- contestó el menor.
-Suerte con ese chico- comentó la mujer. Yugi de inmediató se sonrojó al entender de quien hablaba su madre. -"Por qué me sonrojé?"- se preguntó el joven confundido. Nada vergonzoso había sido dicho, no había razón para sonrojarse. -"Pero bueno, después de todo es de Yami de quien estamos hablando... y por alguna razón, siento cierto miedo al pensar en él. Desde anoche empezé a preocuparme por Yami sin razón alguna. Solo espero que esté bien"- se dijo con preocupación.
-Hasta pronto, mi pequeño- le dijo la mujer con cariño. Yugi sonrió y se despidió también, antes de salir del lugar, hacia su limosina, la cual ya lo esperaba. Con un pequeño suspiro, entró en ella. Su mirada no se apartaba de la ventana. No sabía por qué no podía quitar su vista de ahí, pero muy dentro de él tenía la esperanza de ver a Yami caminando por el lugar. -"Es como una obsesión"- se dijo.
Además, desde la noche anterior lo había invadido un sentimiento de preocupación hacia el joven. Pudo sentir que algo malo le había pasado al otro. -"Espero que solo haya sido mi imaginación"- pensó. Sin embargo, el no encontrar a Yami en el camino como lo había hecho antes solo sirvió para preocuparlo aún más.
-Joven Yugi, ya llegamos- habló el chofer mientras le abría la puerta al chico.
-"Eso fue rápido. De seguro me perdí en mis pensamientos... siempre me pasa eso"- se dijo antes de salir del lujoso automóvil, recibiendo miradas y susurros de varios estudiantes que estaban en el lugar. Yugi solo los ignoró y continuó con su camino. Llegó a la entrada del lugar, para encontrarse con varios de sus compañeros, esperando junto con la profesora. -"Supongo que entonces debo quedarme aquí"-
-Yugi!- lo llamó un joven albino. El chico sonrió al ver a su amigo, quien ahora se acercaba a él junto con todos los demás... solo dos personas no estaban con ellos, Joey y... Yami. Yugi se preocupó al no ver a Yami. Joey, por otro lado, siempre llegaba tarde, así que el rubio no le preocupaba tanto. -"Aunque Yami también ha llegado tarde varias veces"- se dijo, aún sin poder quitarse la preocupación.
-Yugi, estás ahí?- preguntó Malik, sacando al pequeño de sus pensamientos.
-Han visto a Yami?- interrogó el chico, sorprendiendo a los demás.
-No, por qué lo preguntas? Sabes que él es siempre uno de los últimos en llegar- comentó Ryou. Yugi solo lo miró con evidente preocupación en sus ojos. No contestó la pregunta, solo miró a sus amigos con semblante serio. -"No entiendo por qué me siento de esta manera... ni siquiera sé qué es lo que siento hacia Yami. Es solo amistad? O... algo más?"- se preguntó. Fue en ese momento cuando algo, o mejor dicho alguien, logró interrumpir sus pensamientos. El joven que había invadido su mente estaba no muy lejos de ahí... sin embargo, esta vez había algo diferente.
-Yami!- exclamó el chico, captando la atención del joven. Se acercó a este y lo miró, notando cómo una de sus mejillas parecía haber sido golpeada. -Estás bien? Qué pasó? Qué le pasó a tu mejilla?- preguntó con rapidez. Yami solo bajó la mirada.
-No es nada... no tienes que preocuparte tanto- le dijo.
-Pero Yami...-
-Muy bien jóvenes...ya que todos estamos aquí, es mejor irnos de una vez- habló la mujer interrumpiendo a Yugi, quien solo miró sorprendido cómo Yami se alejaba sin decir ni una palabra. -"Qué te pasa, Yami?"- se preguntó.
-No puedo creerlo...- susurró un joven a su lado.
-Joey?- preguntó el pequeño confundido por su anterior comentario y por verlo a su lado sin siquiera haberlo notado antes. Sin embargo, al dirigir su vista hacia lo que sea que fuera lo que el joven estaba viendo, no le sorprendió la reacción de este. Seto Kaiba, CEO de la Corporación Kaiba, se montaba en su limosina. Al parecer el joven millonario no viajaría en el bus con todos los demás.
-Quién se cree que es?-
-Umm... Seto Kaiba?- contestó Yugi con inocencia.
-Claro, cómo no lo pensé antes- comentó Joey con sarcasmo. -Vámonos ya, no vaya a ser que alguien ocupe tu asiento al lado de Yami- agregó el joven. Yugi lo miró sorprendido, pensando que el comentario era sarcástico, pero el rubio solo le sonrió. -Apresúrate- le dijo. Yugi sonrió también y caminó junto a su amigo. Al parecer algo había sucedido el día anterior con el rubio y Yami.
Entraron al bus, encontrándose con que la mayoría de los asientos ya estaban ocupados; después de todo, ellos eran los últimos. Solo quedan tres asientos, y uno de ellos... era al lado de Yami. Yugi sonrió y se acercó, sin embargo, alguien se atravesó en su camino.
-Qué pasa Yugi-chan... no ves que aquí ya no hay lugares. Vamos, hayá hay dos lugares en donde podemos sentarnos juntos tú y yo- comentó la joven, mejor conocida como Tea, mientras jalaba el brazo del chico, obligándolo a seguirla. Sin embargo, un cierto joven rubio se interpuso en su camino.
-Pero Tea, yo quería ir contigo- habló el joven mirando a la chica con inocencia. Esta solamente lo miró con arrogancia y continuó con su camino. El rubio aprovechó esto para tomarle la muñeca y obligarla a seguirlo. -Sabía que entenderías- comentó con una sonrisa.
-Qué estás haciendo Wheeler?- preguntó la joven con evidente furia. Pero sin obtener respuesta, fue obligada a sentarse al lado de la ventana, con el rubio a su otro lado, evitando todo escape.
-Ahora, escúchame bien, tú te quedas aquí quieras o no, entendido?-
-Como sea, perdedor- contestó la joven, dándose por vencida fácilmente, pero sabiendo que por ahora eso era lo mejor.
Mientras tanto, Yugi solo miraba a su amigo con una sonrisa de agradecimiento. Miró luego a Yami, quien ahora tenía la mirada enfocada en la ventana. Se sintió un poco inseguro, así que decidió preguntar.
-Pue... puedo sentarme... aquí?- preguntó, captando la atención del joven quien no dejó de mirar hacia la ventana.
-Haz lo que quieras- contestó en un susurro. -"Casi siempre habla en susurros"- se dijo Yugi sin dejar de mirar al adolescente. Se sentó y se quedó así, mirándolo, por algún tiempo. Ni siquiera notó el movimento del bus ni el ruido que se había formado. Yami luego, sacó su Diskman del bolso, junto con varios discos. Yugi los miró con curiosidad, logrando leer el nombre de uno de ellos, "Bullet For My Valentine".
-Te gusta el Metal?- preguntó, su curiosidad aumentando al saber que estaba conociendo más sobre Yami.
-Es lo único que escucho- respondió el joven, sintiéndose ya más abierto con el chico. -Aunque en realidad no acostumbro escuchar mucha música- agregó.
-Pues... yo tampoco. Pero solo digamos que el Metal no es mi género favorito jejeje- rió un poco haciendo que una pequeña sonrisa, apenas visible, se formara en los labios del joven. Yugi sintió como su mundo daba un vuelco al ver esto. -"Después de todo una sonrisa es una semilla que nace en el corazón... y florece en los labios... Y puedo ver que esta sonrisa es sincera"- se dijo.
-Son pocas personas a las que les gusta... entiendo tu manera de pensar- comentó Yami, causando que el chico riera nuevamente. Y luego para sorpresa de este y de él mismo, risas escaparon de sus labios. No había reído en tanto tiempo que casi había olvidado por completo lo que era. Yugi estaba sorprendido, eso era obvio, pero intentó ocultar su sorpresa para no hacer sentir mal al joven. Siguieron riendo por un tiempo, hasta que por fin controlaron sus emociones.
-Eres un gran amigo, lo sabías Yami?- preguntó el pequeño. El otro se sorprendió, y su semblante se volvió serio nuevamente.
-Amigo?- preguntó. -Somos amigos?-
-Claro que sí, Yami. Y sabes algo? Eres uno de los mejores amigos que he tenido- contestó el chico.
-Yo... gracias... supongo- balbuceó el adolescente. Yugi lo miró sonriente y asintió. Luego de esto siguiendo hablando de temas sin importancia, sin embargo, ningún tema era personal, así que Yami no tuvo que preocuparse.
Yugi estaba feliz, Yami parecía estarse abriendo. Ahora hasta mantenía una conversación con él. Y lo mejor de todo es que había aceptado que eran amigos, mejores amigos. A este paso tal vez podría conocer más sobre Yami, en lo personal. Aún no sabía sobre su familia, o cosas así. Pero iban rápido, y Yami ya casi no hablaba en susurros como lo hacía antes. Su voz ahora era clara, pero aun un poco baja. Pero eso era solo cuestión de tiempo.
El silencio cayó después de algunas horas. Yugi miró al joven a su lado. Al parecer Yami tenía sueño, ya que sus ojos estaban entrecerrados. Una pequeña sonrisa se formó en los labios del chico. Yami se veía tan... dulce. -"Un momento... de donde salió eso?"- se preguntó mientras negaba con su cabeza varias veces.
-Umm, Yami... si quieres puedes recostarte a mí- ofreció el pequeño. El aludido lo miró, sin embargo, no había sorpresa en su rostro. Con un pequeño asentimiento, recargó su cabeza en el hombro de Yugi, quien no pudo evitar que su sonrisa se incrementara. En pocos minutos, Yami ya estaba completamente dormido.
Y como era esperado, varios estudiantes empezaron a murmurar entre ellos; Yugi, sin embargo, no les prestó atención. Nunca lo había hecho y no iba a empezar ahora.
Mientras tanto, Joey miraba a los dos jóvenes con una sonrisa. Tea, en ese momento, solo los miraba con celos y rabia. Y como no? Si el joven que ella quería parecía estar interesado en otro, que era mil veces peor que ella, desde su punto de vista. Después de todo, el joven tenía un "trabajo" muy poco sano. -"Quien sabe cuántas enfermedades debe tener... es asqueroso, y el pobre de Yugi no sabe nada. Pero no voy a dejar que esa cosa se quede con MI Yugi"- pensó ella aún sin dejar de mirar la escena frente a sus ojos. -"Nadie puede ganarme, en especial ESE joven. Pero me encargaré de hacer que el lindo de Yugi termine odiándolo. Eso es lo único que se merece"- se dijo convencida. -"Además, todos parecen estar de acuerdo conmigo"- agregó en su mente al escuchar varios de los comentarios de los demás estudiantes.
-No puedo creerlo, mira esa hipocresía! Es intolerable!- exclamó una joven, la cual estaba conversando con su amiga, en el asiento que estaba detrás del de Tea y Joey.
-Lo que las personas hacen por el dinero. Es decir, solo míralo! A simple vista se ve que es una actuación- contestó la otra chica.
-Y lo peor de todo es que es uno de los perdedores, si por lo menos fuera alguien importante tal vez la situación sería un poco diferente. Pero Yugi solo le tiene lástima... eso es obvio-
Varios comentarios de ese tipo se escuchaban, y llegaban a los oídos de todos los presentes, incluyendo a Yugi, quien ya sentía cómo las ganas de llorar lo invadían. -"Yami no es así, yo lo sé"- Sin poder aguantarlo más dejó que las lágrimas cayeran. No le dolía lo que dijeran de él, eso no le importaba, pero con Yami... se sentía tan mal cuando escuchaba cómo los demás murmuraban contra el joven.
Los sollozos del chico se fueron incrementando, provocando que el joven a su lado despertara. Este, confundido al principio, notó el llanto silencioso del pequeño y de inmediato se alejó de él.
-Ya...Yami?- preguntó Yugi confundido.
-Yugi... yo... lo siento... no... no fue mi intención... no... no volverá a pasar- balbuceó el adolescente. El otro lo miró sin haber entendido nada en realidad. De qué hablaba? Por qué se estaba disculpando? Él no había hecho nada malo.
-Yami, por qué... te disculpas?- preguntó intentando disipar sus dudas.
-Me... me quedé dormido... debiste... debiste sentir mucho asco y...-
-QUE!- exclamó Yugi, logrando que todos los demás presentes se callaran por completo y miraran interesados la escena. -QUE DEBÍ SENTIR ASCO? DE QUE ESTUPIDEZ ESTÁS HABLANDO!- Las palabras de Yugi ya no eran habladas como la mayoría de las veces, ahora eran gritadas. No era esa su intención, pero lo que había dicho Yami había bastado para hacerlo sentir enojado, muy enojado con él. -POR QUÉ ESCUCHAS LO QUE TODOS ELLOS DIGAN? OLVÍDATE DE QUE EXISTEN DE UNA VEZ POR TODAS! NECESITAS TENER UN AUTOESTIMA YAMI!-
-Pe... pero... yo...- intentó decir el soprendido joven. Jamás había visto a Yugi así, ni aún cuando había sucedido lo del incidente con Tea.
-PERO NADA! YA ESTOY CANSADO DE ESCUCHARTE HABLAR MAL DE TI MISMO! NO ERES UN PERDEDOR, NO ERES UN INÚTIL, Y NO DAS ASCO; ENTIÉNDELO DE UNA VEZ!- Yami no dijo nada, solo bajó la mirada como solía hacerlo siempre. Yugi, ya más calmado, siguió hablando. -Yami, ya sé que no llevamos mucho tiempo de conocernos... y también sé que esto va a sonar un poco extraño pero... tú eres alguien muy especial... aún más especial que todas estas personas. Desde la primera vez que te vi... no lo sé, fue algo muy extraño. Solo quiero conocerte Yami... no lo entiendo, a qué le tienes miedo, Yami?- preguntó. -Qué hay en tu vida que pueda ser tan malo?-
-Si te lo digo... te daría asco...-
-...Yami...-
-Por qué no puedes entender?- preguntó, cerrando sus manos en puños con fuerza. -Por qué no puedes entender?- interrogó de nuevo. - POR QUÉ NO PUEDES ENTENDER QUE TENGO MIEDO DE DECÍRTELO PORQUE NO QUIERO PERDERTE! NO QUIERO VOLVER A ESTAR SOLO... no quiero...- terminó en un susurro seguido de lágrimas. No podía creer que lo había dicho. Qué pensaría ahora Yugi? Que era un cobarde? Tal vez solo le daría lástima.
-Yami... te juro que no te dejaré solo... no importa lo que tengas que decirme... y si nunca me lo dices... no importa. Pero yo te prometo que no voy a dejarte solo- le dijo mientras abrazaba al joven, quien no opuso resistencia alguna. Aunque ciertamente jamás había esperado esta reacción por parte de Yugi. -Y no solo me tienes a mí, también a nuestros amigos... ya no estás solo-
-Así es- habló alguien al lado de ambos. Yugi alzó la mirada y se encontró con un joven rubio quien le sonreía amigablemente. Yugi también sonrió. Yami, por otra parte, siguió con su mirada baja, y su cabeza recostada en el pecho de Yugi.
-Joey tiene razón- Al momento, todos estaban ahí. Ryou, Malik, Bakura y Marik, a pesar de que el bus seguía en movimiento. Pero ese detalle no era tan importante en esos momentos. -Ya lo sabes, Yami. Ahora ya tienes a tu grupo de amigos, y créeme que es difícil deshacerse de nosotros. Así que olvida lo que los demás piensen, eso no es importante- El comentario de Malik sin duda sorprendió a Yami. Pero ahora el joven tenía muy clara una cosa: ya no estaba solo. No importaba lo que los demás dijeran, no importaba lo que Tea dijera. Lo único que importaba era lo que sus amigos dijeran, ya que solo ellos podrían ver su verdadera personalidad, y solo ellos tenían derecho a opinar sobre él.
Yami sonrió y sintió felicidad por primera vez en mucho tiempo. Y por primera vez no se sintió solo. Por supuesto, aún tenía miedo de confesar su mayor secreto, pero solo necesitaba conocer a Yugi un poco más. Solo necesitaba un poco de tiempo.
-Gracias... amigos- susurró. Y ahora que ya no estaba solo... que se sentía apoyado... tal vez por fin le esperaba un nuevo y hermoso amanecer.
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Magi Girl: sí! Terminé al fin el capítulo! n.n Ya sé, ya sé, me quieren matar por haber tardado tanto en actualizar T-T pero he tenido muuucho trabajo. Y no solo eso, ahora tengo una nueva mascota, así que he estado ocupada intentando hacer que la pequeña se adapte a su nuevo hogar, es decir, no todos los días se tiene una ardilla de mascota n.n Pero en resumen, quiero decir que lamento muuuuuuuucho el retraso. Y sí, intentaré actualizar con más rapidez.
Yami: por qué shooo?
MG: o.o?
Yami: por qué tengo que ser yo el que esté contigo al final del capítulo? Por qué no puede ser Yugi, o Joey?
MG: porque tú eres el personaje principal ¬¬
Yami: Yugi también lo es
MG: ehhh... bueno, pero tú eres el niño prostituto, cierto?
Yami: T.T shi
MG: entonces por eso estás aquí... aunque, nunca haces nada ¬¬
Yami: y tu lo único que haces es ponerme sobrenombres ¬¬ Niño violado, niño prostituto, qué más falta?
MG: es cierto! Sabes, ya tengo un sobrenombre para ti en mi fic de "problemas matrimoniales" XD
Yami: y... cuál es? o.ó
MG: NIÑO ABANDONADO!
Yami: y se supone que soy tu personaje favorito... QUE CLASE DE FAN ERES! T-T
MG: una de miles... creo u.u Ahora deja de molestar y agradece los reviews, o... sufrimiento para ti!
Yami: o.o ta bien... Gracias a Atemu no Kitsune, darkykimanoi, Katsuy Akano, Shiroi Tsuki, Adry-chan... como que ya me cansé -.-
MG: sufrimiiiiiento y doloooor!
Yami: O.o tas lokita, lo sabías?
MG: ¬¬ SUFRIMIENTO! NO VOLVERAS A VER A YUGI!
Yami: O.O está bien, está bien, haré lo que me digas... pero no te metas con mi Yugi... Ejem, bueno, continuo... gracias a todas y todos los y las mencionadas y mencionados anteriormente, y también a Sayuki, Paty, DarkYamiAtemu, Yugi Moto2, Kida Luna, Neko Edo-chan miauu, y... terminé u.u
MG: lo que falta... ¬¬ o sino...
Yami: T-T no me caes bien, sabes?
MG: ¬¬ (cantando) Yugi corría por el campo y de repente le cayó un rayo y lo partió a la mitaaaaad
Yami: no me gusta como cantas
MG: ¬¬ Yugi... muerte... RIP
Yami: -.- ok, ok... gracias a todas y todos los y las...
MG: ve al grano de una vez!
Yami: u.u ta bien, pero solo porque YO quiero... gracias por sus lindos, agradables, hermosos, únicos blah blah blah reviews, comentarios, sugerencias, opiniones, etc, etc y etc. Y TAMBIEN... gracias a los que dejaron comentarios sobre la fea, idiota, infeliz, etc, etc de la Tea. Es tan agradable sentir que todos me apoyan a mi y no a ella! Y no se preocupen... ya sé que soy el más guapo de todos y...
MG: un momento! No te dije que dijeras eso... Aunque es cierto lo de Tea, no puedo creer que se haya atrevido a darle a Yugi ese llavero en forma de corazón! EN QUE ESTABA PENSANDO LA RESBALOSA ESA!
Yami: para tu información eso no está en la serie... solo en el manga... aunque... como que es lo mismo, no? o.ó
MG: como se atreve! (saca un hacha por arte de magia) VOY A MATARLA! (se aleja corriendo)
Yami: de donde sacó esa hacha? Bueno, supongo que debo de ir a detenerla... no vaya a ser que cumpla sus palabras y nos quedemos sin la "bruja mala" del fic
Nos vemos!
Xaito
