Deben ser las hormonas

Dos días antes del examen Leorio decidió que dejaría de estudiar para descansar y calmar los nervios. Las últimas noches se habían desvelado estudiando, él y Kurapika. Cinco días después de su accidente, Leorio pudo mover el brazo, pero Kurapika lo aconsejó que no lo utilizara para nada, para así recuperarse más rápido totalmente. Para eso, él lo ayudó con todos los quehaceres del departamento, y lo ayudó a escribir resúmenes de toda la materia mientras Leorio leía en voz alta. Finalmente llegó la última noche de estudio, y Kurapika alrededor de las 12 de la noche comenzaba a dormitar sentado.

-puedes irte a dormir, ya es suficiente, me haz ayudado bastante- dijo Leorio suavemente posando su mano sobre su hombro

-no tengo sueño- Kurapika apenas podía mantener sus ojos abiertos, consciente de que no sonaba muy convincente- iré a preparar algo de café para ti. Y para mí también, solo para acompañarte.

- no es necesario que te sobre exijas, soy yo quién dará el examen- dijo cabizbajo

-no pienses que esto ha sido una carga para mi. No lo hago solo por ti. Sabes que siempre me gusta adquirir conocimientos nuevos. Además esto me entretuvo mucho, aprendí mucho sobre medicina y es bastante útil- esto no era del todo mentira, pero conociendo a su amigo, no se sentiría conforme si no aprobaba el examen gracias a su propio mérito- en fin, mejor serviré té, para no desvelarnos de nuevo- sonrió mientras se dirigía a la cocina.

Pocos minutos después de acabar el té Kurapika se quedó dormido sobre el escritorio, mientras Leorio luchaba por mantener sus ojos abiertos, hasta que también cayó rendido sobre uno de sus libros. Después de un rato despertó porque se le había acalambrado el brazo sobre el que estaba apoyada su cabeza. Observó que Kurapika seguía durmiendo profundamente mientras pensaba: "a pesar de lo que diga, he recurrido mucho a él para todo este último tiempo. A este paso me volveré un inútil con él a mi lado", y sonrió. Se puso de pie, y gentilmente tomó a su amigo en brazos, quien seguía dormido, para llevarlo cuidadosamente a la cama sin despertarlo. Una vez en la cama lo tapó lentamente a penas con la sábana, "lo siento pero ahora no puedes discutirme, mereces dormir esta noche en mi cama y yo en el sillón". Sin pensarlo, se acercó a él posando sus labios suavemente sobre sus cabellos rubios. Hasta que de pronto sintió que una mano jalaba su camisa por el brazo. Se exaltó, temiendo mirar la cara de enojo de Kurapika, imaginando lo que le diría: "¡qué crees que haces maldito pervertido!" mientras recibía una paliza. Comenzó a pensar en que excusa daría, cuando volteó hacia su rostro.

-Kurapika, tenías una araña…no estaba haciendo nada raro, no malpienses-

Pero pudo ver que su amigo seguía dormido con una expresión inocente

- no te vayas- dijo medio dormido, aún con los ojos cerrados y agarrando su brazo. Leorio primero se sonrojó, y luego pudo ver en su rostro un cierto dejo de tristeza cuando pronunció esas palabras. "Probablemente está soñando. Alguna pesadilla" pensó, y se recostó a su lado, tratando de no tocarlo. Era difícil para él conciliar el sueño, pues la cama era pequeña, y no quería admitir que se sentía un poco nervioso durmiendo con él. Finalmente cuando estaba logrando dormirse, despertó con un grito de Kurapika, quien se revolcaba de un lado a otro, como quejándose de dolor.

-¿Kurapika que sucede estás bien?-

Pero no hubo respuesta. Kurapika seguía con los ojos cerrados, moviendo su cabeza de un lado a otro, balbuceando palabras que Leorio no conseguía entender bien.

-no se… los lleven…no- de pronto Kurapika se sentó bruscamente en la cama, con los ojos abiertos de par en par, completamente rojos- ¿por qué todo está en llamas, por qué solo puedo ver sangre, por qué todo es rojo, donde están todos?- decía entre llantos mientras tomaba su rostro entre sus manos, y volvió a gritar desesperadamente

-¡Kurapika despierta! Es solo un sueño, una pesadilla- Leorio lo tomó por los brazos intentando despertarlo, pero no hubo caso. Parecía como hipnotizado por el horror. Entonces Leorio lo contuvo entre sus brazos tratando de tranquilizarlo, mientras él aún fuera de sí intentaba escapar. A pesar de recibir sus golpes, Leorio no lo soltó hasta que se tranquilizó, y finalmente volvió a tumbarse sobre la cama, como si se hubiese desmayado. Leorio suspiró, pensando con tristeza lo duro que debió ser el pasado de su amigo. "Me gustaría aunque sea poder ayudarte en algo como esto, ni siquiera hablar sobre el tema". Se levantó al baño para refrescarse un poco, pues el susto que había pasado lo había hecho sudar. Había olvidado que se quedó dormido con ropa, y se sacó la camisa y los pantalones, y luego volvió a la cama.


El día siguiente era un día antes del examen, y Leorio no quiso poner la alarma, para poder dormir hasta tarde, pues había dormido poco y mal durante la noche. Kurapika, por otro lado, había descansado lo suficiente, y despertó primero. Un poco desorientado miró a su alrededor, extrañándose de estar en la cama. Le costó trabajo abrir los ojos, pues sentía un fuerte dolor de cabeza, y también un dolor en la parte baja de su espalda. Se dio media vuelta hacia el otro lado frotando sus ojos, y bostezó desperezándose. Cuando pudo enfocar bien su vista, se encontró directamente con el rostro de Leorio, y se demoró unos segundos antes de procesar esa imagen.

-¡eh!- ahogó un grito mientras se acurrucaba en un rincón de la cama con las rodillas al pecho y aferrándose a la sábana. "¿q-qué rayos hago aquí?" pensó aterrado "¡y por qué Leorio está durmiendo en ropa interior!". Sin apartar la vista de su amigo, buscó con su mano en el velador el reloj para ver la hora, pero se encontró con un envoltorio de aluminio, y su rostro se puso pálido cuando vio que era un preservativo. "¡qué m$%r pasó anoche y por qué no puedo recordar nada!" Tenía miedo de moverse, pero parecía que Leorio comenzaba a despertarse. Entonces bajo rápidamente de la cama y fue corriendo al baño, repitiendo para sí mismo: "son ideas mías, no pasó nada, no pasó nada".

Cuando Leorio despertó, Kurapika estaba ya en la cocina preparando el desayuno

-buenos días- dijo enérgico Leorio tras un largo bostezo- dormí como nunca, extrañaba dormir hasta tarde.

-¡Hola!- respondió nervioso mientras dejaba caer al suelo un panqueque- está listo el desayuno

-Que bien huele tengo mucha hambre- sonrió alegremente

-¿Quieres café?- preguntó casi gritando mientras se rebalsaba la taza-

-s-si gracias... ya que, ya lo serviste- dijo extrañado por la actitud de su amigo

-oh, hohohoho. Lo siento – su risa sonaba histérica y falsa- iré a buscar algo para limpiar-

En su camino a la cocina Leorio escuchó como algo se rompía en el suelo. Ya comenzaba a molestarse.

-¿hey que te pasa? Estás actuando muy extraño. Será que dormiste mal-

-¡n-no! Dormí de maravilla. ¿Por qué piensas eso, acaso viste algo anoche?-

-bueno, te veías muy excitado, traté de calmarte porque parecías estar sufriendo, y luego te dormiste- dijo pensativo Leorio, pensando que era mejor no mencionarle detalles.

-¡¿AHHHH?!- Kurapika sintió que su rostro ardía y estaba rojo como un tomate- n-no, no es verdad. Recordaría algo como eso… ¡todo es tu culpa, maldito pervertido!- dijo resignado, y sintió que su alma abandonó su cuerpo por unos instantes

-¿De qué demonios estás hablando? ¿Estás drogado o qué? Quizás por eso anoche tenías esas alucinaciones en tus sueños. Parecías sentir mucho dolor, debió ser una pesadilla terrible- dijo mordiendo su último panqueque

"¿sueño?" pensó para si Kurapika, volviendo su alma al cuerpo.

-ahhhh siiiii, ese sueño hahahaha, por eso me sentía un poco mal y andaba nervioso- ni él mismo se creía sus palabras

-si seguro, quizás qué te estabas imaginando- dijo Leorio sarcástico mirándolo ofendido- claro, y YO soy el pervertido…

-¿dijiste algo?- preguntó haciéndose el tonto

-no nada- apartó la mirada y llevó su taza a la cocina

-¡bien vayamos a dar una vuelta para relajarnos!- dijo Kurapika para cambiar el tema- y aprovecharemos de llamar a Gon y Killua.