Reunion
Kurapika esperó afuera del edificio a que Leorio rindiera el examen. Hacía frío y comenzaban a caer las primeras gotas de lluvia, y para matar el tiempo se sentó en el café más cercano a tomar algo caliente, pero no quería alejarse por mucho tiempo de la entrada por si Leorio salía. Se sentía nervioso, quizás incluso más nervioso que el mismo Leorio, y se apresuró a volver a la entrada. Cuando iba llegando, vio a lo lejos una figura que se asomaba por la puerta principal hacia la calle, caminando a paso lento. La lluvia azotó con fuerza el pavimento, haciendo que la escena se viera de alguna manera más lúgubre. Al ver que quién salía del edificio era su amigo, Kurapika corrió hacia él, olvidando incluso abrir el paraguas que llevaba. Sin embargo, unos metros antes se detuvo, pensando en qué podría decirle a Leorio si es que no había logrado pasar el examen, pues nunca se había puesto en la situación hipotética de que eso pasara. Dudó unos momentos, hasta que finalmente abrió el paraguas, y caminó hacia él con calma. Leorio se detuvo frente a él, sin decir palabra alguna.
-Leorio…- dijo Kurapika sin poder ocultar su preocupación, aún sin saber cómo preguntarle por su resultado. Por la expresión que tenía, se veía cansado y abatido. Notó que Leorio sujetaba con su mano el brazo derecho, y pudo observar que su muñeca estaba hinchada.
"no puede ser… no me digas que no terminó su examen". En ese momento, Leorio se dirigió hacia Kurapika, y apoyó su mentón sobre su hombro.
-Lo logré. Aprobé-
Kurapika quedó perplejo, y de pronto sintió que podía llorar de felicidad, pero en vez de eso acarició su cabeza diciendo dulcemente:- claro que aprobaste, tonto-
Depués de eso, volvieron al departamento, y Kurapika ayudó a Leorio a vendar su muñeca. Estaba ansioso por llamar a Gon y Killua para contarles la buena noticia, y reunirse para celebrar, pero vio el rostro cansado de Leorio y creyó que era mejor esperar hasta mañana. Pensandolo bien, era mejor prepararle una sorpresa…
A la mañana siguiente Leorio intentó comunicarse con Gon y Killua, pero ninguno contestó su teléfono.
-¿qué le pasará a Gon que no contesta? Kurapika ¿tu haz podido comunicarte con Killua?-
Kurapika marcó en altavoz, pero solo marcaba y marcaba sin que nadie contestara del otro lado – tampoco hay respuesta. Será mejor que vayamos a un lugar público para buscarlos desde el sitio del cazador, como lo hice contigo- bajó la voz como si hablara conmigo mismo- aunque creo que será más difícil en esta ocasión-
Leorio estaba seguro que ese comentario debía ofenderlo, pero prefirió ignorarlo – como sea, vamos a la feria, antes que sea más tarde y me arrepienta-
La feria costumbrista se instalaba una vez al año en el parque más grande de la ciudad, y había ropas, comidas, bailes y artesanías de distintos pueblos. Leorio solo sabía que irían a comprar víveres a una feria libre, pero no se imaginó aquel espectáculo que tendría lugar ahí.
-¡Asombroso! Kurapika por qué no me dijiste que esto era tan genial- dijo sin apartar la mirada de los trajes escotados de las bailarinas que se deslizaban sobre telas de colores en el aire. Kurapika solo meneaba su cabeza con resignación, hasta que luego llamó su atención un objeto en una tienda de artesanías. Le pareció algo que había visto antes en la tribu kuruta, y se entusiasmo conversando con el dueño de la tienda animadamente. Mientras tanto, dos chicas con ropas que nunca habían visto se les acercaron, llevando una bandeja con vasos pequeños de algún licor.
-Sírvanse, es una muestra de nuestro licor local. Si les gusta nuestra tiende es esa de allá- dijo con una sonrisa la que se veía más joven. Leorio obedeció enseguida, mientras Kurapika seguía entusiasmado con las artesanías y su historia
-¡Es el mejor licor que he probado! Es casi tan bueno como tu linda. Dime ¿cómo te llamas?- Leorio rodeó con su brazo la espalda de la chica que se veía mayor y más voluptuosa, en una pose seductora-
Delos labios rojos de la chica surgió una voz profunda de hombre- Víctor, pero mis amigos me llaman Vicky- Dijo lanzando un beso a Leorio mientras guiñaba un ojo. Leorio sintió de pronto que un escalofrío recorría su espalda y quiso salir corriendo.
- ¡pfffff! HAHAHAHAHAHA- Kurapika no pudo contener su risa, burlándose de Leorio. Pero no le duraría mucho. La otra chica (que sí era mujer) se le acercó tomándolo por el brazo, y le ofreció un vaso de licor.
-oh, no bebo, pero gracias- se negó cortésmente
-vamos cariño no seas tímido- se le acercaba cada vez más- ¿nunca te han dicho lo guapo que eres? ¿por qué no vamos a otro lugar a conversar?
-¿eh? ¿Q-que hay de malo con conversar aquí? Donde hay mucha gente- dijo Kurapika nervioso apartando la mirada. Realmente era muy malo para tratar con mujeres. Leorio lo miró para buscar en el ayuda con la situación en que se había metido. "ahhh?!" exclamó en su mente "por qué a este desgraciado siempre le toca todo lo bueno! es injusto no lo puedo permitir". La chica estaba tan cerca que Kurapika quedó petrificado pensando que si se movía podía besarlo. Fue entonces cuando Leorio lo cogió por el brazo y lo arrastró corriendo.
-¡creo que es suficiente por hoy, compremos lo que hace falta y volvamos!- dijo Leorio sin dejar de correr, y Kurapika parecía aun en shock sin reaccionar.
Compraron rápidamente un par de cosas, y volvieron a casa. Cuando Leorio abrió la puerta estaba tan oscuro que no podía ver nada. Buscó con su mano en la pared el interruptor pero antes que pudiera prenderlo…
-¡SORPRESAAAAAAAAAAA!-
De golpe se prendieron todas las luces, y vio como Gon y Killua saltaban lanzando confeti sobre su cabeza. Tardó unos segundos en reaccionar.
- ¡Gon!- gritó de felicidad –malditos mocosos, caí- dijo mientras rascaba con su puño la cabeza de Killua-
-Fue él el de la idea- dijo Killua apuntando a Kurapika.
-he he he, tenía que entretenerte en algo para hacer tiempo para que llegaran- dijo Kurapika
-¡Bienvenido a casa!- Gon trajo de la cocina un montón de platos con distintos bocadillos. Y los cuatro se sentaron entusiasmados a comer y compartir sus experiencias desde la última vez que se vieron.
A eso de las 3 de la madrugada, Gon y Killua se estaban quedando dormidos en el sillón, cansados por el viaje. Leorio trajo una manta y los tapó, mientras Kurapika llevaba los platos vacíos a la cocina.
- Que suerte, se duermen en cualquier lado, les da lo mismo dormir en un sillón los dos- observó Leorio despacio, mientras Killua roncaba y Gon estiraba su pierna sobre su cara.
-es porque aun son niños, no les da vergüenza ni les incomoda- dijo Kurapika mirándolos con ternura
-em… bueno, yo iré a dormir- dijo Leorio yendo camino a su cuarto, y de pronto se detuvo- hey…, Emmm. Nada olvídalo- y se fue dormir sin terminar la frase.
Kurapika terminó de ordenar y lavar los platos, y cuando fue a apagar las luces escuchó como los tres roncaban. "que recuerdos. Se siente como cuando recién nos conocimos y los cuatro pasábamos todo el tiempo juntos" pensó con una sonrisa. Y de pronto se percató de algo… "y yo? No sé donde voy a dormir…". Después de un rato, fue al cuarto de Leorio y se recostó en el suelo al lado de la cama. Pero en seguida comenzó a sentir frío pues no tenía nada con que taparse. Entonces observó sigilosamente a Leorio y confirmó que estaba profundamente dormido, y sin pensarlo se recostó a su lado bajo las sábanas. La cama estaba helada, y sentía el calor que venía del lado de Leorio. No pudo resistir acercarse a él, acurrucándose en su espalda. Tenía tanto sueño, y estaba tan cálido y cómodo que apenas puso la cabeza en la almohada se durmió al instante. Leorio, sin embargo, sintió como se pegaba a él, y aunque se puso un poco nervioso, no se incomodó, y volvió a dormirse enseguida.
