Hermoso Amanecer

Capítulo 10

No podía creer lo que estaba a punto de pasar, Yugi iba a… besarlo.

Tenía que detenerlo… no podía dejar que Yugi lo besara. Pero, por alguna extraña razón, quería sentir los labios del menor sobre los suyos.

-Lo siento- Escuchó el susurro del chico. Miró esas joyas amatista, y de inmediato se perdió en ellas. Lo observó, notando cómo Yugi se acercaba.

Y cerró sus ojos. No iba a detenerlo, no quería detenerlo.

De pronto, una calidez angelical lo inundó, y sintió unos suaves labios posarse sobre los suyos.

Su corazón dio un brinco y aceleró su ritmo.

Dios, los labios de Yugi eran como de seda, delicados, simplemente perfectos.

Sintió como la lengua del chico acariciaba tímidamente su labio inferior, pidiendo permiso silenciosamente. Sin dudarlo accedió, abriendo su boca y así profundizando el beso.

De inmediato, un calor desconocido comenzó a abrirse paso en ambos jóvenes.

Yugi simplemente estaba en el cielo. Jamás había sentido algo así al besar a alguien. Nunca. El sabor exótico de Yami lo tenía hipnotizado. No podía describirlo… tal vez canela? O… miel? No lo sabía, solo tenía claro que era algo intoxicante.

Recorrió con su lengua la dulce caverna del joven, descubriendo cada rincón y escondite de ese perfecto lugar. Y al fin lo supo, era canela.

Sintió de pronto cómo la lengua del otro joven tocaba la suya con timidez. No podía creerlo, Yami de verdad estaba correspondiendo el beso. Sonrió a como pudo, aún sin separarse y pasó sus brazos alrededor de la cintura de Yami, atrayendo al joven hacia él. Quería sentir la calidez del cuerpo del otro, quería saber que estaba ahí. Aunque no sabía por qué.

A Yami no pareció importarle esta acción, ya que pasó sus propios brazos alrededor del cuello de Yugi.

Y con más confianza, dejó que su lengua danzara con la del otro.

Ambas libraron una batalla silenciosa, en la cual parecía no haber ganador. Se movían juntas a un ritmo casi perfecto, nada pausado, al contrario, continuo y apasionado.

Yami estaba concentrado en el dulce sabor a fresa de Yugi. Era delicioso, y quería más. Sin darse cuenta profundizó aún más el beso, siendo él quien dominara esta vez. Se acercó al chico lo más que pudo, escuchando a su paso un pequeño gemido proveniente del hermoso niño.

Alejó con lentitud uno de sus brazos del cuello del chico, acariciando la piel que se encontraba en su camino. Sintió el cuerpo de Yugi temblar.

Por fin, su mano encontró la mejilla del más bajo. La acarició con delicadeza, moviendo con suavidad su dedo pulgar en forma circular sobre la piel sedosa del chico.

Intentó acercarse aún más al chico, casi haciéndolo perder el equilibrio.

No sabía lo que hacía, pero quería más. No le bastaba el sentir la lengua de Yugi abrazar la suya.

Ningún pensamiento coherente pasaba por su mente, solo el hecho de que le encantaba lo que estaba sintiendo en ese momento, y de que no quería que terminara nunca. Sentía su cuerpo arder en llamas, y la verdad, esa sensación le gustaba, y demasiado.

Tomó el labio inferior del chico entre sus dientes, acariciando y mordiendo la delicada piel, sacándole al menor otro gemido. Aprovechó esto para introducir su lengua en la caverna del chico, explorando cada rincón, buscando casi con desesperación ese delirante sabor a fresa.

Sintió los brazos de Yugi subir hasta su espalda, acariciándola con algo que parecía ser cariño.

Como respuesta, alejó su mano de la mejilla del chico, no queriendo quedarse atrás, y la llevó hasta el cuello del otro, moviendo sus dedos sobre la sensible zona, ganándose un escalofrío por parte de Yugi.

Se separó solo un momento del chico, quedando sus labios a solo centímetros de distancia. Y miró al pequeño ángel por unos segundos. Sus ojos estaban cerrados y un pronunciado sonrojo inundaba sus mejillas. Sus labios estaban entreabiertos, y su respiración era acelerada.

Yami no pudo soportarlo, la escena era demasiado… tentadora.

Se acercó de nuevo, juntando por segunda vez sus labios, esta vez con fuerza, causándole una pequeña herida en el labio al más pequeño. Pero no podía detenerse. Ni siquiera sabía qué era lo que estaba haciendo.

Se abrió paso de nuevo entre los labios del menor, buscando ese sabor que era el principal responsable de sus acciones.

-Bueno, se acabó! 3 minutos!- dijo de pronto Joey. Yugi, al escuchar esto, intentó separarse, solo para encontrarse con dos fuertes brazos que no le permitían moverse. Yami al parecer estaba en otro planeta, y no se detuvo. Al contrario, llevó de nuevo su brazo alrededor del cuello del chico, bloqueándole aún más todo escape.

-"…Yami…"- pensó en el joven, sintiendo una extraña llama encenderse en su corazón. Cerró sus ojos de nuevo, dejándose llevar por las caricias que Yami le estaba dando con tan solo su lengua. –"Que es esto que siento… por qué no quiero que Yami se detenga?"- se preguntó.

-Por todos los dioses! Ya fue suficiente ustedes dos! Consigan una habitación por favor!- exclamó Malik de pronto. Esto pareció sacar a Yami de su ensoñación, ya que se detuvo de inmediato, separándose en menos de un segundo de Yugi. En sus ojos se mostraba sorpresa e incredulidad.

-"Que fue… que acabo de hacer?"- se preguntó con terror, recordando cómo había tomado el control del beso. –"No debí… no tenía que haberlo permitido… que va a pensar Yugi de mí…?"- Miró al chico, esperando ver rechazo y odio en sus ojos. Sin embargo, no encontró nada parecido. Es más, el chico le dedicó una sonrisa. Miró luego el labio del menor, sintiéndose culpable al ver la pequeña herida que había en él.

-Perdón por haberte besado… pero… jeje es mil veces mejor eso que un castigo que tenga que ver con Tea- le dijo nervioso. No podía negarlo, le había gustado ese beso… y mucho…

-Jaja eso se nota pequeño picarón… y dime, Yami besa bien? Jajajaja!- interrumpió Joey, riendo al ver el pronunciado sonrojo que se asomó a las mejillas de Yugi al escuchar la pregunta. –Porque según lo que vi fue Yami el que te besó y no tú a él- agregó.

Esta vez fue el turno de Yami para sonrojarse. Pero la verdad, estaba muy apenado. Se había aprovechado de la inocencia de Yugi… Qué haría el pobre chico si supiera con qué tipo de persona había compartido ese beso? Seguro se arrepentiría de inmediato… y le daría… asco…

Cerró sus ojos con fuerza. La tristeza lo inundó.

No podía negarlo… le había gustado besar a Yugi. Por primera vez no había sentido asco de compartir un beso con otra persona. Cómo sentirlo? Yugi era tierno, inocente, dulce… todo lo contrario a él. Jamás le podría dar asco.

-Yami estás bien?- escuchó que le preguntaban. Abrió sus ojos y se encontró con Yugi quien le miraba con preocupación. La culpa lo golpeó nuevamente. Había contaminado al chico. Había pensado solo en él mismo. Había sido egoísta.

Que pensaría Yugi si supiera que había compartido un beso con un calienta camas? Con una prostituta?

Las ganas de llorar lo invadieron. Pero no podía mostrar sus lágrimas, no frente a Yugi.

Así que hizo lo primero que se le vino a la mente.

Se puso en pie, y sin decir nada… salió corriendo del lugar.

Yugi solo lo miró alejarse, escuchando luego el sonido de la puerta del frente al abrirse, y segundos después al cerrarse. No sabía qué pensar. Por qué Yami se había ido? Acaso había sido por… el beso?

-"Pero él me besó… eso significa que no le molestó… verdad?"- se preguntó con tristeza. Tal vez, estuvo mal haber aceptado ese reto… Después de todo era Yami. El joven aún no les tenía mucha confianza, es más, apenas los estaba conociendo.

Bajó la mirada.

Una mano se posó en su hombro.

-Tranquilo… estará bien- susurró Joey.

-Pero… se fue… por qué? Yo pensé que…- intentó decir, dejando escapar las primeras lágrimas. No quería que Yami lo odiara, no podría soportarlo…

-Yugi… por qué te preocupas tanto por él?- preguntó de pronto Ryou, mirándolo con curiosidad, esperando una respuesta.

Yugi alzó la mirada y miró al albino por unos segundos. Qué debía responder? Ni siquiera él sabía el por qué le interesaba tanto Yami.

-Yo… no lo sé… solo… desde que lo vi por primera vez… no sé fue extraño…- murmuró, sabiendo que en realidad no estaba hablando con ninguna lógica, pero ni siquiera él podía explicar lo que sentía.

-Pero lo arruiné todo… de seguro Yami me odia… y yo…- no pudo seguir, los sollozos se lo impidieron. –Es mi culpa… nunca debí de…-

-Si es por eso entonces la culpa es mía no tuya- declaró Joey.

-No…es mía… no debí aceptar…-

-Yugi- le interrumpió el rubio, arrodillándose hasta quedar a la altura del chico, mirándolo luego a los ojos. –No puedes esperar que alguien como él reaccione como cualquier otra persona… lo conoces! Ya sabes que ha estado solo todo este tiempo! Esto es difícil para él… todos en la escuela lo rechazan y además perdió a su familia y…- se detuvo, suspirando con frustración. No tenía que haber dicho eso último. La reacción de Yugi no se hizo esperar.

-De qué hablas? Su familia? Que le pasó?- preguntó el chico, mirando sorprendido al rubio.

Este suspiró de nuevo. De verdad, no tenía que haber dicho eso…

-El último día de clases… seguí a Yami… ya sabes no le tenía mucha confianza entonces… solo quería cerciorarme de que no anduviera en malos caminos… y bueno, él fue al cementerio a… a visitar la tumba de su madre, su padre y su hermano… según sé murieron hace 8 años- explicó.

Y después de esto hubo silencio. Todos estaban sorprendidos, no solo Yugi. No habían esperado eso.

Yugi miró al vacío, su mente al fin absorbiendo la información que había revelado el rubio. La familia de Yami, había muerto?

-"Ahora sé por qué actúa así…"- se dijo. No pudo evitar derramar nuevas lágrimas, al pensar en el dolor por el que debió haber pasado Yami. Haría cualquier cosa… lo que fuera para ayudarle. Ahora que sabía la verdad, no podía echarse para atrás.

-No lo merecía… de verdad que no lo merecía- susurró. Secó sus lágrimas luego. Tenía que ir a buscar a Yami. No lo iba a dejar solo.

-Yugi- dirigió su atención al rubio al escucharlo decir su nombre. –Yugi… lo amas, cierto? Tú amas a Yami…- preguntó, sonriéndole ligeramente.

Yugi abrió sus ojos en impresión. Amor? Él sentía eso por Yami? Era amor? Todo ese tiempo había sido amor?

Cerró sus ojos. La verdad, desde la primera vez que había visto al joven, aquel día cuando llegó tarde a clases con una herida en la mejilla; recordaba muy bien ese día; había sentido algo extraño, una mezcla de preocupación, admiración… y… cariño… a pesar de no conocer ni saber nada del joven. Y el verlo a los ojos, el ver la soledad que en ellos había, le había dado un sentimiento de tristeza…

Acaso había sido amor a primera vista?

Pero… él no creía en eso… o sí?

Sonrió de pronto. Desde el principio había querido acercarse a Yami. Aún sin conocerlo había querido ayudarle. No había sido lástima… jamás había sido eso…

Era algo más, algo profundo y sincero… Un sentimiento puro y genuino.

-"Sí… fue amor a primera vista"- se dijo. Ya no lo dudaba. No lo había podido evitar y es que cómo no enamorarse de alguien como Yami? Sus hermosos ojos, su bella sonrisa, su humilde corazón… todo en él era perfecto. Y el beso, ese beso que minutos atrás había compartido con el joven. Lo había hecho sentir cosas simplemente maravillosas.

Sonrió de nuevo, mirando al rubio.

-Sí Joey… lo amo… amo a Yami…-

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Corrió por varios minutos, alejándose de la cabaña. Ya era de noche. La luna se asomaba sonriente en el cielo.

No había nadie cerca. Estaba solo al fin.

Se sentó en el césped, recostando su espalda contra el tronco de uno de los muchos árboles que había en el lugar. Y así dejó al fin libres sus lágrimas.

Sus labios aún resguardaban la hermosa calidez que habían sentido minutos atrás.

Le había gustado ese beso, y eso era lo que más le aterraba.

Por qué? No tenía que haberle gustado… Nunca le había gustado. De hecho los odiaba. Odiaba que lo besaran, le daba asco. Por qué con Yugi había sido diferente?

Y no solo eso, al final fue él quien terminó besando al chico.

-"Qué me está pasando?"- se preguntó, mientras sollozaba en silencio. No tenía que haberlo permitido. Pero… por un momento, al ver a Yugi a los ojos, había olvidado todo, absolutamente todo. Y sí, se había sentido feliz… pero la felicidad no era para él. Por qué no podía aceptarlo y ya? Por qué simplemente no le decía a Yugi que no se le acercara? No era más fácil?

Su corazón pareció encogerse al escuchar este pensamiento. Por alguna extraña razón, no quería estar lejos de Yugi. Quería tenerlo cerca, siempre, en todo momento. Pero por qué? Había estado solo durante 8 largos años. Por qué ahora rechazaba la soledad que se había convertido en su única amiga y compañera?

Porque lo amas… Una voz en su cabeza le susurró esas palabras. De inmediato negó con su cabeza. Jamás, él no podía amar. No tenía derecho a hacerlo. Pero entonces, qué otra explicación había?

Desearías que estuviera aquí contigo, abrazándote y consolándote… no es eso amor?... De nuevo lo negó.

-No sirvo para eso… solo sirvo como juguete sexual…- susurró, sollozando luego.

Dile la verdad…

-No quiero que me odie… snif… no podría… soportarlo…-

Por qué?

-Porque… snif… él es… muy… importante… snif… para mí…- Abrió sus ojos en impresión al escuchar sus palabras. Pero pronto, las lágrimas se abrieron paso de nuevo. No podía ser… simplemente no podía…

Ya ves? Lo amas…

-Y qué si lo amo… eso no borra mi pasado… eso no quita el hecho de que estoy sucio, de que doy asco… eso no cambia nada… snif…- susurró. Y no mentía, al menos a su parecer esa era la verdad. Nunca se había protegido debidamente en su 'trabajo' así que hasta donde sabía podría tener hasta SIDA. Y Yugi no merecía eso… no merecía alguien tan sucio como él.

El chico merecía una linda joven, con hermosos ojos, bella sonrisa y sí, lo más importante, con un corazón humilde… Alguien que no tuviera un pasado como el suyo. Alguien que no guardara secretos. Que no escondiera nada bajo la ropa, como él, que escondía un cuerpo demasiado delgado, además de marcas.

-No lo amo… no puedo… no lo merezco…- murmuró, dejando escapar las últimas lágrimas. Estaba cansado. Cerró sus ojos, una última gota de cristal cayó, una lágrima llena de tristeza y soledad.

Tembló un poco, al sentir el frío de la noche. Se abrazó a sí mismo, en secreto deseando que fuera alguien más quien lo abrazara. Pero eso nunca iba a suceder.

-Nadie nunca me verá con otra cosa más que con lujuria- Después de decir eso, dejó que el sueño se le llevara.

IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Magi: holaaaa!! Volví!! Al fin! No puedo creerlo, dejé a esos dos a punto de besarse por más de un año o.O Que malvada soy!! T.T De verdad, les debo una disculpa… y excusa no tengo, al menos no una buena, bloqueo mental y el maldito colegio ¬¬ Pero bueno, ya actualicé… aunque no me gusta para nada esa escena del beso, intenté hacerla lo mejor posible, ya saben por no actualizar en tanto tiempo… pero la verdad yo para escribir esas cosas no sirvo xD Así que no se enojen conmigo T.T Sino no actualizo más!! Mwahahahahahaha!!

Ahh y no sé si lo habrán notado pero escribí dos veces los de "hermosos ojos, bella sonrisa y humilde corazón" uno en los pensamientos de Yugi y otro en los de Yami, y sí fue apropósito. Jeje creo que se entiende el por qué lo repetí… o bueno, al menos yo lo entiendo jajaja xD

Bueno, ya estuvo, de verdad, muchísimas gracias a todos los que dejaron un review! Los quiero!! T.T Jaja espero que les haya gustado el capitulo n.n

Hasta la próxima

Matta ne!