-buenos días señores, bienvenidos a Hunter Spa. Por favor regístrense aquí y en seguida alguien los llevará a su habitación-
-woaaah. No sabía que existía un resort exclusivo para cazadores. Es enorme- decía Gon echando su cuello lo más atrás que podía para ver la alta cúpula del edificio
-ciertamente es más grande que las aguas termales de mi casa- Killua observaba atento cada detalle aunque sin tanta admiración como Gon
-¿ves que fue una gran idea venir acá de vacaciones unos días para celebrar?- Kurapika le hablaba a Leorio pero no veía donde estaba, pues venía unos metros más atrás jadeando y casi arrastrándose.
-solo… espero que… el viaje haya valido la pena…- Leorio debía pausar para retomar el aliento.
Se encontraban en un complejo turístico exclusivo para cazadores, por lo tanto solo podían registrarse en el hotel aquellos que contaran con una licencia. El sitio contaba con servicios de masaje y otras terapias para la salud, enfocadas para una rápida recuperación de las lesiones que podían tener los cazadores en su profesión. Precisamente por esa exclusividad, la dificultad para legar al lugar estaba orientada para el nivel de un cazador profesional, para que no cualquiera pudiera llegar. Un largo viaje en bote a través de una tempestad era lo de menos, pero Leorio había tenido la mala idea de haber bebido alcohol la noche anterior.
Luego de dejar el equipaje en la habitación, los cuatro fueron a recorrer las instalaciones. El edificio en sí tardaría una tarde entera recorrer cada rincón, pero más asombroso aun era el paisaje excepcional que lo rodeaba, ubicado en la punta de una alta montaña, rodeado de varios volcanes que alimentaban el calor y las propiedades curativas de las aguas termales.
-¡Killua mira, es una fuente gigante!-
-¡y con una piscina gigante!-
Ambos corrieron entusiasmados a tirarse al agua mientras Kurapika y Leorio gritaban detrás que no corrieran. Hasta que Gon tropezó, y Killua tropezó con él, volando metros sobre el cielo y cayendo en picada dentro de la piscina, salpicando por todos lados. Apenas salió a flote sintió como una presencia amenazadora lo miraba con odio. La sensación se le hacía tan conocida que volteó lentamente con miedo de saber con que se encontraría.
-¡Bisket!- exclamó Gon
Y Bisket, empapada de pies a cabeza mandó a volar de un golpe a Killua
-¡Eso es por estropear mi máscara facial!-
Leorio y Kurapika se miraban sin entender nada, cuando Bisket se percató de su presencia. "que jóvenes tan apuestos" dijo para sí.
-oh ho ho ho, discúlpenme. Soy la joven y hermosa maestra de estos chicos, Bisket-chan, tengo que disciplinarlos de vez en cuando- se dirigió a ellos con cara de inocencia
-cambió totalmente- susurró Leorio a Kurapika
-si, es como si fuera otra persona- respondió por lo bajo, como si ella no los escuchara.
-Bisket ¿qué haces acá?, que sorpresa- preguntó Gon extrañado
-Es lógico que este sea como mi segundo hogar. Recuerda que debo mantenerme eternamente joven, bella y fuerte. En alma y cuerpo. Los minerales únicos de esta agua son perfectos para la piel, el calor justo para los huesos y músculos, las manos fuertes de los masajistas…- sus ojos brillaban mientras seguía emocionada hablando sola.
- es como Leorio pero en versión mujer- Dijo Killua quien se incorporó con un ojo morado
-¿qué quieres decir con eso?- Leorio lo miró con ira
Bisket los llevó a los mejores jacuzzis, masajistas y terapeutas que conocía, mientras ella, Gon y Killua relataban a Leorio y Kurapika sus experiencias en Greed Island. Para cuando terminaron ya se había hecho de noche, y volvían todos a la habitación.
-deberías cenar con nosotros Bisket-san- la invitó amablemente Kurapika
-oh llámame solo Bisket ho ho ho- dijo sonrojándose
-entonces nos veremos dentro de una hora en el hall para ir al restoran- se despidió Leorio
Y luego los cuatro se fueron a la habitación y Bisket a la suya.
Cuando entraron antes a dejar sus bolsos en la mañana, estaban tan apresurados y entusiasmados por ver el recinto que no notaron lo grande que era la habitación (o más bien departamento) y lo lujoso que se veía. Al final del pequeño pasillo de entrada había una suerte de sala de estar, lleno de juegos de mesa, un televisor plasma con un montón de películas, y hasta un frigobar. Killua se entusiasmó enseguida con las cartas y la mesa de poker, revisando en su teléfono su cuenta de ahorros, mientras Gon lo regañaba diciéndole que deje de perder dinero apostando. Kurapika leía cuidadosamente las películas buscando alguna que conociera o que sonara interesante (la verdad es que era más un hombre de libros que de cine), hasta que finalmente cogió una que le sonaba familiar. Al observar bien la portada se dio cuenta que no era lo que pensaba, sino una película con contenido para adultos. No pudo evitar sonrojarse cuando Leorio le preguntó "¿encontraste algo bueno para que veamos en la noche?". Se puso tan nervioso que se le resbaló de las manos, intentando a toda costa taparla y volverla rápidamente a su lugar, antes que Leorio insistiera con preguntar que tenía ahí. Leorio inspeccionó el frigobar, pero decepcionado notó que solo había una champaña y cervezas. "creo que tendré que beber whiskey en el restoran", dijo resignado.
Como siempre Gon y Killua dejaron de discutir y a los cinco minutos seguían siendo los mismos amigos risueños de siempre. Corrieron a ver su cuarto, que estaba al final del pasillo.
-¡woooah genial! Gon mira lo blandas que son estas camas, saltemos en ellas- decía mientras saltaba de una cama a la otra. Gon lo siguió detrás lanzándole una almohada, y Killua, quien nunca quería ser vencido por su amigo, se vengó lanzándose con todo su peso sobre él.
-Killuaaaa pesas mucho muévete. Ya me rindo, me rindo- pero Killua solo se movió cuando vio que había otra puerta más dentro de la habitación, y curioso fue a ver que había. "probablemente sea el baño". Precisamente era, pero no uno cualquiera. En vez de tina tenía un enorme jacuzzi, y el piso del baño era un acuario de vidrio, por el cual se veían a través una gran cantidad de peces de distintos colores y tamaños-
- ¡Kurapika, Leorio! vean la habitación, es genial! – gritaba Gon para que ellos lo escucharan desde la sala. Ambos se miraron y corrieron a abrir la puerta que estaba al final del otro pasillo, y al entrar Kurapika quedó asombrado, mientras Leorio dio un pequeño grito… y no precisamente de emoción.
-¿!Qué es esto!? Kurapika ¿qué fue lo que reservaste?-
-¡cómo voy a saber yo! ¡solo pedí una habitación para cuatro! Al menos yo hice algo, tú no hiciste nada, así que podrías dejar de reclamar. No es mi culpa- Kurapika resentido se cruzó de brazos y apartó su mirada.
Era una habitación matrimonial maravillosa, ambientada como en una playa del Caribe, con unas palmeras y una hamaca colgando de ellas, en el techo pintado un cielo azul, mientras que las paredes eran un acuario, tal como el suelo del baño. Gon y Killua escucharon la discusión y corrieron a la habitación.
-¿ehhh? ¡La suya es más genial aun!- dijo Gon emocionado, mientras Killua (que entendía la situación) miraba avergonzado unos juguetes para adultos que estaban sobre una manta en el suelo bajo las palmeras, tratando de que Gon no los mirara. "Ven Gon esto no es apto para menores".
-TE EQUIVOCAS ESTO FUE UN ERROR!- Kurapika y Leorio gritaron al unísono, con la cara roja hirviendo de ira.
-¿Pero Killua de que hablas? – dijo Gon- Además tú tienes la misma edad que yo… Oh mira, ese es el baño- y continuaron hablando dentro del baño, que tenía una jacuzzi aún más grande y estaba ambientado como si estuvieran debajo del mar.
- Bien iré yo a reclamar para que nos cambien, ya que tú no eres capaz de hacer nada más que quejarte- Dijo Kurapika a Leorio
- ni lo pienses, yo también voy a ir. De otra forma quizás qué habitación nos den ahora-
-¿ah? ¡por qué quieren cambiarse! Esta genial este departamento. ¿Acaso no les gustó? Si quieren cambiamos de hbitación, y yo y Killua dormimos acá, ¿verdad Killua?- dijo Gon inocentemente
-¡POR NINGUN MOTIVO!- gritaron los otros tres al mismo tiempo algo sonrojados.
Los cuatro bajaron a hablar a la recepción, pero les dijeron que lamentablemente estaban todas las habitaciones reservadas y no podrían cambiarse. Kurapika y Leorio suspiraron resignados.
-olvídalo, mejor vayamos a comer algo para olvidarnos del asunto- y Leorio asintió con la cabeza.
Reservaron una mesa para 5, y mientras esperaban a Bisket, Gon y Killua observaban el mesón donde preparaban la comida maravillados. Kurapika los siguió comentándoles la historia detrás de cada platillo que preparaban. Leorio fue directo a la mesa y pidió la carta de alcoholes, para poder relajarse realmente por fin. Al cabo de unos minutos apareció Bisket, y Gon alzó la mano llamándola enérgicamente para llamar su atención, y todos fueron a sentarse a cenar.
Era un buffet de comida de distintos países, comieron y probaron todo lo que pudieron, pero era demasiado para poder comer todo. Ya iban todos en el postre, y Leorio por el segundo vaso de whiskey. Los tres mayores quedaron en la mesa conversando y riendo, mientras Killua iba directo a la fuente de chocolate (como por quinta vez). De pronto notó que Gon no estaba ni en la barra de postres ni en la mesa. Lo buscó con la mirada mientras comía otra frutilla con chocolate, y lo vio sentado en la barra de licores junto a dos mujeres jóvenes, de unos 20 años. Conversaba alegremente con ellas, así que Killua se quedó tranquilo viendo que Gon estaba bien, y volvió a la mesa. En unos minutos, Gon volvió con un coco adornado con una bombilla de colores y una sombrilla.
-¿qué es eso Gon?- preguntó curioso Kurapika
-no lo sé, pero es muy dulce y relajante- dijo tomando sus mejillas entre sus manos. Leorio le pidió probar, y el sabor fue tan sorpresivo que casi escupió el líquido.
-¡esto tiene alcohol Gon! ¿De dónde lo sacaste? ¿Cuál es el problema de estos tipos que le venden alcohol a menores de edad?
-no, no. Esas chicas me lo regalaron- dijo sonriendo mientras señalaba la otra mesa.
-no puedes aceptar así sin más lo que te da un extraño- Gon miraba con ojos llorosos a Kurapika mientras lo regañaba y le quitaba el trago. De pronto Kurapika sintió curiosidad, y lo probó.
-aunque… en realidad está bastante dulce, se siente poco el ron- "y lo digo yo que no bebo" pensó.
-¿y Killua?- interrumpió Bisket
-¿¡ehhh!? ¿Que hace ahora el ahí?- Leorio apuntó con el dedo a Killua, quien estaba sentado con las mujeres de la otra mesa. Podía ver como ellas reían mientras él les conversaba, y una lo acariciaba en la cabeza. Leorio lo miraba atónito, a él y a Gon preguntándose cómo lo hacían. Luego Killua volvió, con una piña entera y dos bombillas de colores, y una brocheta de frutas.
-¡delicioso! Tiene licor de cacao- exclamó feliz
-Killuaaaa, por qué siempre quieres tener todo lo mejor no es justo eres un envidioso- dijo Gon, pero Killua solo rió y le enseño a lengua.
-Kurapikaaaa, dile algo. No es justo, quiero el mío de vuelta- Gon lo miró con ojos de cordero degollado, pero Kurapika no le estaba poniendo atención. En vez, observaba cómo Leorio se diría a la otra mesa a coquetear con las chicas. Podía escuchar como Leorio se hacía el tierno e inocente con las mujeres, y sin darse cuenta lo miraba con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido. Gon aprovechó que su atención estaba en otro lado para arrebatarle el coco de las manos y volver a tomarlo, burlándose de Killua. Bisket notó esa pequeña señal en Kurapika, y Killua observó que algo pasaba por su cabeza ya que sonreía maliciosamente. Después de unos minutos (quizás segundos), se oyó un golpe y un grito detrás- "¿a quién le dices one-chan (hermanita)? ¿Qué te crees diciéndonos viejas? piérdete". Y Leorio volvió cabizbajo a su mesa.
-necesito otro whiskey- dijo al sentarse
-eso te pasa por idiota. Nunca aprendes- Kurapika no lo miraba al hablarle
-ya deja de estar siempre molestándome. ¿Qué te pasa que estas tan enojado?-
Kurapika lo ignoró y miró la carta de alcoholes. No sabía beber (después de todo, recién había cumplido la mayoría de edad), pero tenía ganas de cumplir con el estereotipo de que los hombres siempre que están enojados o tristes deben beber, y quería dejarse llevar por eso. Bisket, quien tenía un gran poder de observación, se dio cuenta de que Kurapika no tenía idea de que pedir, y lo ayudó disimuladamente a leer la carta y a ordenar. Leorio enojado e ignorado por ellos dos, se concentró en beber. Al parecer, todos habían olvidado que Killua y Gon seguían bebiendo también. Kurapika pidió distintos destilados, y ninguno le agradó. Pero para no sentirse como un idiota se los tomó de igual manera, hasta encontrar uno que le gustara. Finalmente Bisket le recomendó que probara el vino, y Kurapika al fin encontró algo suave y más dulce que le fuera agradable al paladar. Killua observó que Bisket tenía un plan malicioso emborrachando a Kurapika, aunque no supo descifrar bien sus intenciones.
Después de una hora, todos se levantaron de la mesa. Bisket sugirió que continuaran conversando en su habitación. Pero cuando Kurapika se puso de pie, repentinamente todo comenzó a darle vueltas, perdiendo un poco el control de su cuerpo y teniendo que apoyarse en la silla. Todos se preocuparon, pero el insistía en que estaba bien. Finalmente Leorio sugirió que mejor cada uno fuera a acostarse, y se despidieron. Gon y Killua iban riéndose todo el camino, mientras Kurapika iba muy callado, y de vez en cuando apoyándose en las paredes. El camino hasta el ascensor le pareció eterno, y sentía como cada vez más subía la temperatura de su cuerpo. Fue entonces cuando Leorio notó que estaba mal y lo ayudó a caminar con el brazo sobre su cuello. Cuando entraron al departamento Gon y Killua aun tenían mucha energía para seguir jugando. No es que se hubieran emborrachado totalmente, pero solo eran niños y el alcohol les había subido un poco a la cabea. Se sentaron en el suelo a jugar cartas, mientas Leorio apenas arrastraba a Kurapika, quien repentinamente se tiró al suelo sin levantar su rostro…
-déjame aquí… déjame morir- un aura depresiva de pronto lo rodeó
-¿qué estás diciendo, no seas ridículo...sólo es una borrachera...- Kurapika de pronto subió su rostro y Leorio se asustó al versus ojos llorosos
- ¿!Kurapika!? ¿Q-que te sucede?- se preocupó, pues nunca nadie lo había visto llorar. Se sentía incómodo sin saber qué hacer ni qué decir
-déjame en paz, quiero morir…- dijo desparramando su cuerpo trágicamente en el suelo. Leorio quedó en blanco sin decir nada, y luego pensó "es un ebrio en la fase depresiva". Después oyó un ruido, y vio que Gon y Killua habían roto una botella de cerveza al sacarla de frigobar, y reían histéricamente.
-¡hey, Dejen de hacer estupideces!-Leorio intentó llamarles la atención pero no escuchaban- "Gon baja de ahí"- Gon se había puesto a saltar en el sillón y le invadió un ataque de risa, y se reía por todo –"¿por qué te ríes tanto? ¿Estás seguro que fue algo que te tomaste y no algo que te fumaste?"- pero el comentario solo le dio más risa –"Killua… ¿qué diablos estás haciendo?"
-que hermosa es la vida…- Killua estaba sentado en el marco de la ventana, mirando hacia afuera y abrazando una planta. Con una cara dulce y pacífica que nunca había mostrado. "el ebrio existencialista" pensó Leorio… "estamos perdidos".
De pronto Kurapika se levantó de la nada, cambiando su expresión súbitamente – ¡Gon, Te desafío!- dijo amenazante sacando sus dagas. Gon solo lo miró y se rió en su cara, lo que lo hizo enfadar aun más de lo que ya parecía que estaba – ¡prepárate a morir!- gritó mientras se lanzaba hacia él y Gon lo miraba sin hacer nada
Justo cuando iba a golpearlo, Leorio intervino, sosteniéndolo por los brazos- ¿Qué crees que haces idiota? Cálmate, estás ebrio… o me obligarás a golpearte.
-¡suéltame!- dijo haciendo fuerza e intentando zafarse
-no hasta que te controles- se mostró firme pero por dentro pensó "¿cómo puede tener tanta fuerza un chico tan delgado y frágil y que encima esta borracho?". Finalmente se cansó, y le dio un golpe relativamente despacio en la cabeza que lo aturdió.
-¡YA BASTA! ¡Contrólense, no puedo cuidar de todos ustedes a la vez!- gritó Leorio ya harto de todo.
Gon y Killua ya se habían calmado un poco. Kurapika estaba un poco atontado, pero al parecer Leorio se había controlado mucho en su fuerza y no consiguió knockearlo ni dormirlo. Aún en el suelo, había comenzado a sacarse la ropa
- mucho calor- repetía mientras se sacaba a parte de arriba de su traje, hasta que quedó completamente al descubierto su torso. Su rostro aún seguía hirviendo, producto del alcohol en su sangre, y comenzó a bajar sus pantalones. Sin embargo Leorio lo detuvo
-Kurapika ya basta, mejor ve a acostarte-
-¡déjame Leorio, no soporto el calor!- dijo alterado, haciendo fuerza para bajar sus pantalones mientras Leorio tiraba hacia arriba para que no lo hiciera. Leorio lo tomó por los brazos contra el suelo, y con sus rodillas inmovilizó sus piernas. Kurapika ya no podía poner más resistencia. De pronto se quedó quieto, y pareció quedarse dormido.
- ¿Kurapika?- Leorio lo observó un momento antes de pegarle una palmadita en las mejillas y preguntarle si estaba muerto. De pronto observó la expresión pacífica del rostro de su amigo, u no pudo evitar sentirse un poco incómodo en la posición en la que estaban- hey, no te duermas acá, ve a la cama…- Leorio dejó de usar fuerza en ese momento. Fue entonces cuando Kurapica entró en la fase afectiva de la ebriedad…
-Leoriooooo te quiero- repentinamente Kurapika revivió y se colgó de su cuello
-i-id-idiota ¿qué crees que haces?- dijo Leorio rojo de pies a cabeza. El calor del cuerpo de su amigo desnudo sobre él lo puso nervioso.
-te quiero muchooooo- Kurapika no soltaba a Leorio por más que este intentaba separarse de él
-awww que lindos- dijo Gon observándolos- Killua deberíamos ser más como ellos, son tan buenos amigos.
-¿ah?- Killua miró sorprendido la ingenuidad de Gon- ehhh…Gon, creo que no entiendes, es… distinto
- ¿pero por qué Killua? Si yo te quiero, y eres mi mejor amigo- Gon se abalanzó sobre él, mientras Killua se quedó ahí quieto, algo sonrojado y apartando la mirada "no se refiere a eso, tonto", pensó.
Leorio logró levantarse, aún con Kurapika colgando de su cuello – bien vayan a dormirse, es tarde. Yo debo encargarme del ebrio- ambos chicos le hicieron caso, y Leorio llevó a Kurpaika al cuarto. Por un momento olvidó el asunto de la pieza matrimonial, y luego intentó no pensar más en ello. Puso a Kurapika en la cama, quien ya se había dormido en sus brazos, y lo tapó con las sábanas. Luego miró a su alrededor, y al espacio vacío al otro lado de la cama, y volvió a sentirse incómodo. "necesitaré más alcohol para dormir aquí hoy" pensó mientras fue al frigo bar a buscar la champaña.
Volvió con la botella y una copa al cuarto, con la tranquilidad de que todos dormían. Se recostó sobre la cama y se sirvió una copa. En silencio y a oscuras, se puso a pensar en todo lo que había vivido con sus amigos, recordando con una sonrisa los buenos momentos "aunque me enoje con ellos, siempre terminamos riéndonos de las cosas que pasan". Luego miró a Kurapika durmiendo a su lado, con la boca abierta y todo desordenado "pfff si te vieras en este momento, señorito perfecto". Intentó aguantar la risa, y luego tuvo una idea. Tomó del velador su celular, y le tomó una foto. Cuando la vio en la pantalla estuvo a punto de explotar su risa, pero la contuvo. La observó unos momentos más, y luego pensó que nadie más había visto a su amigo así, y se sintió un poco feliz de que era un lado que solo el conocía. Mirándolo bien, esa cara le parecía hasta ridículamente tierna, y se quedó un buen rato viéndola, pensativo. Luego dejó el celular y volvió a servirse más champaña. Ya por la tercera copa, comenzaba a sentir sus parpados pesados, y dio el último sobro antes de dejar la copa en el suelo y comenzar a quedarse dormido. Por estar cuidando a los demás, no se dio cuenta que en realidad el también estaba ya bastante borracho, y por eso no estaba seguro de lo último que vio antes de cerrar sus ojos.
Fue una imagen borrosa, pero estaba casi seguro que era Kurapika, pues no había nadie más en el cuarto. Se había recostado sobre su pecho, subiendo lentamente su rostro. Tan cerca que podía sentir su aliento en su cuello. Pensó que se lo estaba imaginando, producto del alcohol, y se negó a abrir los ojos, por miedo a confirmar lo que creía. O quizás, por miedo a decepcionarse de que fuera solo una ilusión…
-aún te queda licor…- definitivamente era la voz de Kurapika. Leorio hizo un esfuerzo por abrir un poco los ojos, y vio de frente el rostro de su amigo, quien lo miraba como si estuviera encandilado por algo. Kurapika suavemente acarició con un dedo los labios de Leorio, forzándolo un poco a separarlos, se acercó más y despacio lamió su labio inferior, saboreando el último rastro de champaña que quedaba.
-se acabó…- Kurapika hizo una pausa- quiero… un poco más- y comenzó a succionar suavemente su labio. Leorio estaba tan sorprendido que se quedó inmóvil, incapaz de emitir alguna frase coherente.
-K-Kura...pika… que… que estás…- Pero antes que pudiera hablar Kurapika lo interrumpió lamiendo nuevamente sus labios, alejándose de vez en cuando solo para relamerse los suyos.
-mmmm… ese es el sabor que buscaba- estuvieron un buen rato así, y Leorio estupefacto seguía sin poder moverse, pues el alcohol había atontado todos sus sentidos. Sin embargo, había otra razón por la cual no se movía. Lo estaba disfrutando. Cada vez que Kurapika se alejaba de su boca sentía el impulso de decirle que no parara. Sin embargo no lo hizo. Intentaba contenerse… no sabía por qué. "solo estamos ebrios… nada más. Yo estoy más sobrio que él, y si le sigo el juego estaría aprovechándome". Pero era demasiado. Kurapika comenzaba a acariciar su piel, por debajo de la camisa, y ahora lamía no solo sus labios sino también su cuello.
-Kurapika, no… ya… basta- pero cuando intentó (sin mucho esfuerzo) resistirse, Kurapika lo tomó por los brazos, si separar su boca de su cuello. Entonces Leorio, a pesar de todo...a pesar de estar más sobrio que él, y completamente consciente de lo que hacía, no pudo resistirse. Atrapó sus labios en un beso, y Kurapika respondió instantáneamente, como si ambos hubiesen ansiado ese momento desesperadamente. Leorio lo abrazó con fuerza, y giró quedando sobre él, besándolo en todo su rostro. Recorrió con sus labios cada centímetro de su cuello, y cuando se aceró a su pecho pudo sentir como se aceleraba su corazón. Observó la expresión de su amigo, totalmente fuera de sí, respirando agitadamente. El simple hecho de verlo así produjo una sensación en él. Cortó esa respiración agitada con otro beso, acariciando su rostro. Lo miró unos instantes, recorriendo con su mirada el cuerpo delgado pero musculoso de su amigo. Acarició su cabellera dorada, pensando que nunca había notado lo suave que era. Su mirada perdida en la suya, sentía que en cualquier momento esos ojos del color del cielo despedirían destellos escarlata.
Kurapika desabrochó lentamente su camisa, con sus manos temblorosas. Acarició su espalda ahora desnuda, y besó sus hombros, notando lo anchos que eran comparados con los suyos. Leorio estaba comenzando a perder el control también. Entonces se acostó a su lado, y lo volteó mirando hacia el otro, acariciando su espalda. Lo abrazó por la cintura con un brazo, y con el otro tapó suavemente su boca. Comenzó a besar su cuello y su oreja, y luego su espalda, bajando lentamente, y a ratos mordiéndolo suavemente. Podía sentir como Kurapika ahogaba un sonido, mordiendo despacio sus dedos.
-L-Leorio…- cada vez que Kurapika susurraba su nombre, sentía que debía ir más lejos. Leorio volvió a voltearlo mirando hacia arriba, y comenzó a besar su torso nuevamente, bajando hasta su ombligo. Podía ver como Kurapika ya no podía contener más su expresión de placer. Entonces bajó besándolo hasta llegar al lugar donde estaba el hueso de su cadera, y Kurapika no pudo controlar un quejido fuerte. Fue ahí cuando Leorio volvió en sí…
"qué estoy haciendo. Soy un idiota…" Se dio cuenta que Gon y Killua estaban en la habitación de al lado y podían escucharlos o verlos en cualquier momento. "además, es mi amigo, y está ebrio… y yo estuve a punto de…". Se quedó en blanco unos momentos. Subió la vista para observar una vez más a Kurapika, quien jadeaba con los ojos cerrados y una mano tapando su boca. Leorio suspiró, tomó su mano y la besó. Kurapika abrió los ojos, recuperando el aliento. Leorio lo besó en la frente, y luego volvió a acostarse a su lado bajo las sábanas, tapándolo a él también.
-¿Leorio?- Kurapika no entendía nada, pero se había calmado un poco
-buenas noches- Leorio cerró los ojos
Kurapika lo observó un momento tratando, entre todo el mareo, pensar en qué acababa de ocurrir. Luego sonrió dulcemente viéndolo dormir, y tomó mano antes de dormirse él también -buenas noches-
