-¡ouch! ¿Es necesario hacer eso?- Leorio se quejaba frotando su cabeza luego de que Kurapika lo golpeara con un periódico
-ya te lo dije, cada vez que te desconcentres te daré un golpe… ¡zetsu!-
Era día de entrenamiento. Ambos corrían por el parque más grande de la ciudad, mientras Kurapika dirigía a Leorio para que cambiara su estado de nen rápidamente cuando él lo ordenara. Leorio era un poco más rápido que él para correr, y lo alcanzaba en seguida, pero cada vez que se distraía o no reaccionaba a tiempo a las órdenes de Kurapika, él le daba un golpe en la cabeza
-¡Gyo!-
Esta vez Leorio reaccionó bien y no recibió ningún golpe. Sin embargo, 200 metros después, desvió la vista para contemplar a una mujer que trotaba en la dirección contraria, concentrándose en sus pechos que subían y bajaban con el movimiento. De pronto sintió como un tronco se incrustaba en su cabeza y cayó de golpe al suelo.
Kurapika le había lanzado con fuerza un tronco que estaba en el camino cuando lo vio distraerse con la mujer. Luego se tapó la boca con las manos al ver que su amigo no se levantó de inmediato del suelo "oops, creo que me excedí". Una pareja de ancianos que iba caminando al lado se acercó a Leorio, y miraron a Kurapika
-¿Está bien su amigo?-
-¡si… si! Esta perfecto, siempre es así hahahaha- contestó Kurapika mientras ayudaba a Leorio, aun medio aturdido, a ponerse de pie
-¡eso fue totalmente innecesario!- Leorio se incorporó rápidamente, devolviéndole el golpe a Kurapika, quien no alcanzó a bloquearlo. También él volvió a golpearlo
-¡claro que no! ¡era parte del entrenamiento!-
-¡aghhhh! Eres… eres el profesor más insoportable- Leorio se amurró como un niño, cruzándose de brazos
-bueno entonces búscate uno mejor- Kurapika apartó la mirada con aire altanero
-olvídalo, mejor vayamos a comer algo. Es suficiente por hoy, estoy agotado-
Luego de almorzar, volvieron rápidamente al departamento. Kurapika parecía algo apresurado. Se metió a la ducha, y salió luego de 2 minutos, con el cepillo de dientes en la boca y los pantalones subidos hasta la mitad.
-¿Leorio has visto mi camisa roja? No la encuentro-
-no me preguntes a mí, yo no uso camisas de mujer. Mis brazos no entrarían- respondió burlesco
Kurapika miró hacia el cielo negando con la cabeza, lo ignoró y siguió buscando por todos lados. Leorio lo observó desde el sillón con el periódico en la mano, haciendo como que leía.
-¿vas a salir que estas tan apurado?-
-estoy atrasado, tengo que estar en 20 minutos en el centro- dijo mientras seguía buscando en el closet- ¡acá esta, la encontré! ¿Ves que estaba en tu lado? mentiroso
-¿y se puede saber con quién?-
-claro, no es ningún secreto. Voy a ir con Neon al parque de diversiones- dijo terminando de abotonar su camisa
-ah… con Neon. Otra vez- Leorio volvió la vista hacia el periódico, sin leer nada- ¿otra de esas "salidas que no son citas pero tampoco es trabajo"? – preguntó en tono sarcástico
-no, esta vez sí saldremos en una cita, yo la invité-
Leorio lo miró sorprendido, pues no esperaba esa respuesta- oh… ya veo. Así que… vas en serio con ella. Una chica. Yo creí que… eras…-
Kurapika levantó una ceja y lo miró amenazante- ¿Qué era qué?-
- no sé…pensé que eras…-
- ¿homosexual?-
-bueno, iba a decir más bien como…"poco popular con las mujeres"- Kurapika lo miraba en silencio, fulminándolo con la mirada. Leorio intentaba arreglar su comentario pero cada cosa que decía era peor- Es decir, con las mujeres y los hombres…pero, parece que me equivoqué. Digamos, eres muy popular. Con las mujeres… y con los hombres- volvió nuevamente su vista al periódico
-eres un idiota ¿lo sabes?- Kurapika le dio la espalda enfadado. Hizo una pausa y luego siguió hablando- quién sabe, quizás si voy en serio con ella
-¡ja!- Leorio dejó escapar una risa irónica- siempre lo supe, no sé por qué lo negabas. ¿no será que te da vergüenza andar con una niña maleducada y mimada?-
Kurapika sintió como le hervía la sangre. No soportaba que lo trataran de mentiroso- ¡pues al menos es agradable y respetuosa, no como otros que conozco!- Gritó tan fuerte que Leorio tenía miedo de apartar la vista del periódico y ver su cara de furia. Kurapika se dirigió a la puerta hecho una furia- no me esperes despierto, ni me llames. Y otra cosa… tienes el periódico al revés, idiota- y dio un portazo que se escuchó por todo el edificio.
-¡aghhh!- Leorio arrugó con rabia el periódico y lo hizo una bola de papel, arrojándola con tanta fuerza hacia la pared con nen, que sin querer dejó un pequeño hoyo en la muralla. Una vez se calmó pensó "¿por qué me estoy comportando como un estúpido? Ya me dije a mi mismo que iba a aceptar que nuestra relación fuera solo de amistad". Había estado todo tan bien los últimos días, habían vuelto a tener la misma confianza de siempre. Aún así, no podía evitar sentir un dolor punzante en su pecho, como si alguien rasgara su corazón y lo hiciera pedazos. La inseguridad lo carcomía por dentro. "simplemente no puedo dejar de pensar en él. En qué estará haciendo con esa chica…" cuando pensó en eso, sus puños se cerraron fuertemente, y cerró los ojos para intentar pensar en otra cosa. Se dejó caer en el sillón, con los codos apoyados en sus rodillas, sosteniendo su rostro entre sus manos. Una tímida lágrima se asomó en la esquina de su ojo derecho. "no hay nada que pueda hacer…excepto olvidarlo". Pero vivir juntos no lo haría nada de fácil. Verlo todos los días, comer juntos, dormir juntos, reír juntos, hasta discutir, todo hacía su relación con él algo especial. Simplemente no podía quitar de su cabeza esa sonrisa, no podía dejar de querer sentir nuevamente su piel suave, acariciar su cabello, sostenerlo entre sus brazos cuando tuviera una pesadilla, o terminar lo que dejaron inconcluso en la habitación del hotel. Se tendió en el sillón, con el alma desgarrada. Estuvo así un buen rato, hasta que sonó su teléfono. No tenía ánimos de contestar, y el teléfono siguió sonando unas 5 veces antes de que se moviera de su posición para contestar. Vio el visor de llamadas, era su ex novia.
Kurapika se fue hecho una furia del departamento, sin entender por qué Leorio se estaba comportando así. "Siempre esta molestándome, pero nunca me dice cosas hirientes ni desconfía de mi. No es como si estuviera engañándolo, no es mi novio" De pronto algo le llamó la atención "¿será que está celoso?" abrió los ojos e hizo una pausa al caminar "claro, eso es. Debió decirlo antes… pero, quizás son solo celos de amigos. Es normal. Después de todo es mi mejor amigo" Pensó en eso con un poco de tristeza, cuando iba subiendo al bus hacia el centro de la ciudad.
Cuando llegó a la entrada del parque, Neon ya estaba esperándolo, con los tickets de entrada en la mano.
-¿Neon por qué no me esperaste para comprarlos?- preguntó mientras ella lo tomaba alegremente por el brazo arrastrándolo a la fila
-no hay necesidad tontito, a mi padre se los dan gratis-
-¿está tu padre por acá?- preguntó Kurapika nervioso, mirando hacia todos lados, pensando en qué diría si lo viera así del brazo con su hija
-no, solo vino a dejarme. Le dije que saldría contigo así que me dejó venir- Kurapika dio un respiro profundo de alivio- ¿eh? ¿Por qué te da miedo mi padre? El confía más en ti que en mí. Por él, que tú fueras su hijo… o por lo menos su yerno- dijo un poco amurrada, mientras Kurapika se sonrojaba.
-qué cosas dices Neon…mira, ya nos tocará entrar. ¿A qué quieres subir primero?-
-¡a ese!- apuntó con el dedo la montaña rusa más grande que había.
-hahaha genial… pero, ¿no crees que esa se ve mejor para partir?- Kurapika señaló hacia una atracción que se veía mucho menos peligrosa, sin tener idea lo que era una casa del terror. Nunca antes había ido a un parque de diversiones y estaba aterrado
-hmmm- Neon miró aquel juego poco convencida, pero después de un rato observó que salían muchas parejas de él, y pensó en aprovechar la situación para estar cerca de Kurapika- ¡sí, me parece una buena idea!
Entraron al juego, e iban los dos en un carro pequeño sin cinturón, ya que el riel solo andaba en círculos mientras aparecían supuestos fantasmas y monstruos. Kurapika estaba muy aburrido, pensando que era un juego absurdo, y trataba de calmar a Neon que gritaba como loca y saltaba del asiento. Ella tenía la intención aprovecharse de que estaban solos en la oscuridad para besarlo, pero no pensó que el juego la asustaría tanto. Cada vez lo abrazaba más fuerte, hasta que una vez saltó quedando sentada sobre él, aplastando su cara con sus pechos mientras gritaba
-¡N-Neon…no puedo… respirar!-
-¡tengo miedo!-
Cuando salieron del juego, el encargado los miró feo, malpensando la situación. Kurapika rojo de vergüenza salió cabizbajo, tapando su rostro con una mano, y Neon riendo alegremente, indicando la próxima atracción.
Después de un rato, Kurapika ya se había acostumbrado un poco, y había perdido el miedo, hasta lo estaba pasando bien. Comieron muchas cosas, y compitieron en muchos concursos, casi siempre ganando. Descansaron un momento después de comer antes de volver a subir a un juego. Fueron a caminar a una laguna enorme, cubierta de flores de loto moradas que flotaban sobre el reflejo de un sol rojo de atardecer. Se sentaron en una banca, y conversaron y rieron un rato. Neon realmente podía ser muy agradable a veces, tanto así que Kurapika nunca antes había notado lo guapa que era. De pronto Neon guardó silencio, mirando hacia el piso un poco nerviosa.
-ummm… Kurapika. ¿Te gusta estar conmigo?-
Kurapika la miró y le sonrió dulcemente- por supuesto que sí, lo hemos pasado increíble hoy. Y otros días también-
-Quisiera que pudiera ser así siempre- dijo sin mirarlo aun a los ojos
-si sería genial trabajar así, pero tu padre no me pagaría- dijo bromeando
Neón lo miró frunciendo un poco el ceño- ¡no me refiero a eso! Me refiero a que quiero estar contigo- dijo con sus mejillas coloradas
Kurapika pudo descifrar un poco el mensaje. Jamás se había percatado antes que Neon lo veía de esa manera. Ambos se vieron fijamente a los ojos, con apenas unos centímetros de distancia, y luego ambos apartaron un poco la mirada, avergonzados. Kurapika no sabía que decir, nunca había pensado en ella de esa forma. Se veía muy linda con esa actitud inocente pero madura, y no quería hacerle daño. Además, era la primera vez que alguien se le confesaba directamente, y no podía evitar confundirse un poco. Neon tomó la iniciativa, y armándose de valor tomó su mano que se encontraba sobre la banca, y se acercó más a él. Kurapika solo volteó hacia ella su mirada, con los ojos bien abiertos, y permaneció inmóvil. Ella se acercó lentamente, y a mitad de camino cerró suavemente los ojos, acercándose aún más a su rostro. Entonces Kurapika se percató de o que venía. Aun inmóvil, miles de pensamientos atravesaron su mente "es una buena chica. Mimada, pero simpática, dulce y hermosa… y aún así. ¿por qué mi corazón no late rápido y con fuerza cuando estoy cerca que ella? Recordó entonces una imagen de Leorio besándolo con pasión, y volvió a sentir como aquella vez un revoloteo en su estómago. Fue entonces cuando se dio cuenta de que no podía sentir por alguien más lo que sentía por él. Neon tenía su rostro tan cerca que sus labios casi rozaban los suyos. Kurapika corrió apenas unos centímetros su rostro justo antes de que sus labios se tocaran, apoyando su mentón en el hombro de ella, y abrazándola dulcemente "Es una buena chica, no puedo jugar con sus sentimientos… es muy doloroso cuando alguien juega con los sentimientos de otra persona…". Pero tampoco sabía cómo rechazarla sin hacerle daño. Neon abrió los ojos en ese momento, deteniéndose a pensar unos segundos, pero luego respondió el abrazo. Ella misma fue la primera en hablar
-no te preocupes, lo entiendo. Sé que tienes otras cosas en mente, y otras prioridades-
Se separaron y se miraron. Ella le sonrió. Él dudó unos instantes, pensando si debía decirle algo más. Luego sonrió también, posando su mano sobre su cabello largo – gracias-
Luego de eso, ambos volvieron a sus respectivas casas. En el camino, Kurapika se cuestionó su decisión de no hablar de sus sentimientos hacia Leorio. La decisión de Neon lo había inspirado de valor para hablar con él. Aunque de todas formas solo de pensar en ello se le revolvía todo el estómago y le sudaban las manos. Pensó que mejor esperaría hasta el día siguiente… o el subsiguiente, o la otra semana. Quizás el próximo mes. Iba pensando en eso cuando abrió la puerta del departamento…
Leorio estaba sin camisa acostado en el sillón, y sobre él una mujer delgada y hermosa, con una larga y espesa cabellera negra. Leorio estaba inmóvil, con la mirada perdida en algún lugar de la habitación, mientras ella lo llenaba de caricias y besos. Cuando notó que Kurapika entró, la mujer lo miró con unos penetrantes ojos azules, sin apartarse de Leorio, quien no parecía haberse percatado de que alguien había entrado. Kurapika impactado observó la escena con tristeza, sintiéndose herido y traicionado
-¡ERES UN ESTUPIDO, TE DETESTO!- cuando Kurapika le gritó a Leorio, su voz sonaba a punto de quebrarse. Solo entonces Leorio se despabiló y se dio cuenta de la situación, levantando su rostro
-Kurapika…- hizo ademán de alcanzarlo con su mano para que no se fuera, pues la chica seguía sin moverse del lugar. Sin embargo, antes de que sus miradas se encontraran, Kurapika ya había corrido a fuera del departamento…
continuación
ULTIMO CAPÍTULO
en realidad este era parte del último capítulo pero decidí dividirlo en dos porque era muy largo
