¡Hola chicos y chicas! ¡Espero que tengan un gran inicio de semana! ¿No? ¿Mucho tráfico? ¿Día pesado en el trabajo? ¿Un mal día en la escuela? ¿Mucha tarea? Tranquilos, que les parece si descansan un ratito y leen la actualización de esta semana; pero antes ¡Saludínes! :D

Vulcano: Muchas gracias por seguirnos acompañando, ¿Sentiste corto el capítulo anterior? Descuida, hoy será un poquito más largo. No, los padres de las chicas no fueron los responsables de la guirnalda porque ambos están en el cielo Disney, pero descuida, ya muy pronto descubriremos de quién se trata. Espero el capítulo sea de tu agrado :)

Kykyo-chan: ¡Hola! ¿Así que también sentiste corto el capítulo anterior? Bueno, al público lo que pida, y en esta ocasión el capítulo será un poco más largo. ¡Sí! Ya estamos a nada de ver a los Trolls y con ellos tener una pista sobre quién es nuestro artista del hielo. Muchas gracias por acompañarnos :)

Shadir: ¡Hola, detective! Sí, yo también espero que los Trolls no vayan a salir con alguna respuesta tipo Yoda, hable con el sindicato de Trolls y prometieron no darnos muchos problemas. Por lo pronto, también a Anna y le quitamos la cafeína y el redbull, digo, ya que nos vamos de viaje con los Trolls y no es bueno que Anna "tenga alas" (Ok, mal comercial de Redbull pero lo necesitaba como patrocinador jejejeje)

Alexis Lion 99: Que bueno que te está gustando la historia, espero que los siguientes capítulos también sean de tu agrado.

Yara sosa: ¡Hola! Muchas gracias por acompañarnos. Las actualizaciones serán cada lunes para que nos sigas visitando. Esperamos seguirte viendo por esta historia :)

KaTmAi: A mí me gusta Once Upon a Time, pero solo he visto los primeros capítulos de la primera temporada(Imagínate apenas voy donde a Mary Margaret la acusan de asesinato y Emma va a demostrar su inocencia, o sea al principio, principio de todo) y aunque sí vi los posters que iban a incluir a Elsa, Anna y a todos los demás de Frozen no investigué nada, no fuera a ser como cuando vi que en una de las temporadas –creo que la anterior- salía la Malvada Bruja del Oeste y sin querer me fui revelando el final antes de tiempo, hasta ahí llega mi conocimiento de esta nueva temporada de Once Upon a Time con Frozen (antes de que me meta un autospoiler del tamaño de Texas) así que desconozco si estoy siguiendo la misma línea que la serie o no. Tú me irás diciendo evitando los spoilers de la serie ¿Te parece? :) ¿El café estaba frío? Ya tengo que cambiar de cafetera, ya será para la próxima quincena que tenga dinero jejejeje. Mira, no estaría mal, ya que viene Navidad empezar con el negocio de esculturas de hielo, ¡Tal vez hasta nos alcanza para una nueva cafetera y un nuevo horno de microondas! :D

Una vez más, muchas gracias por su visita y ya que estamos listos ¡Empecemos que los Trolls nos aguardan!

Tavata.

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oO* 3 * Oo

-¡Adiós! ¡Hasta luego! ¡Gracias por haber venido!- la princesa Anna despedía a los últimos invitados desde la puerta acompañada de Kristoff.

Finalmente todos los invitados se retiraron a sus casas a dormir y descansar lo que restaba de la noche. Cuando las puertas se cerraron Anna prácticamente llevó jalando a Kristoff al interior del castillo.

-¡Vamos, vamos! ¡Vamos Kristoff, quiero saber qué es lo que quiere decirnos Elsa!- volaba más que corría la princesa Anna.

-Wow, tranquila- trató de convencerla Kristoff de aminorar la marcha- La reina, ejem, tu hermana, bueno, Elsa no se irá a ninguna parte ¡No hay necesidad de correr! ¡Puedes tropezarte y caer!

Afortunadamente Anna no tropezó con nada y Kristoff no golpeó con nada en su loca carrera al interior del castillo hasta llegar al salón principal donde la reina Elsa se encontraba sentada tomando elegantemente un poco de té mientras esperaba su hermana terminara de despedir a los invitados y se reuniera con ella, por su parte Olaf aún seguía practicando unos pasos de baile nuevos que había visto en el baile al ritmo de una tonada imaginaria.

-¡Elsa!- llamó Anna derrapando en la entrada del salón.

Si no hubiera sido por Kristoff, la hermana de la reina hubiera caído dolorosamente de sentón al suelo.

-¡Anna! ¿Estás bien?- se levantó al momento Elsa.

-Sí, no te preocupes. Gracias, Kristoff- agradeció la princesa Anna dándole una amable palmadita en el hombro a su querido Kristoff- nada mal para un ejercicio de confianza.

Kristoff no pudo menos que encogerse de hombros y sonreírse recordando cuando Anna intentó escalar la montaña del Norte y él la atrapó entre sus brazos.

-¿Qué era lo que querías decirnos? ¿Es sobre la guirnalda de hielo?- preguntó Anna- ¡Oh, ya sé!- exclamó alegremente- ¡Ya sabes quién hizo la guirnalda! ¿Estaba en el baile? ¿Lo conocemos?

-Anna, despacio- llamó a la calma Elsa-No, todavía no sabemos quién la hizo, pero…- hizo una ligera pausa mientras su mirada se dirigía a Olaf- Olaf tuvo una idea brillante- Elsa se sonrió- Podemos preguntarle a tus amigos, Kristoff…

Kristoff se vio sorprendido de ser incluido en el plan de la reina y Olaf.

-¿A mis amigos?- repitió Kristoff pensando rápidamente- ¡Claro, podemos preguntar a los Trolls! ¡Ellos deben saber quién lo hizo!

Anna aplaudía y saltaba. ¡Irían a ver a los Trolls!

-¿Partiremos inmediatamente?- preguntó Anna completamente emocionada.

-Oh, yo había pensado ir mañana mismo por la mañana. Será mejor que estemos descansados, además no les hemos avisado que iremos a visitarles- dudaba un poco la reina Elsa.

-Descuide, no es necesario avisarles, estoy seguro que estarán encantados de vernos en cuanto lleguemos- intervino Kristoff.

-Entonces no se diga más, ¡Mañana mismo iremos a ver al abuelo Pabbie!- seguía saltando y aplaudiendo Anna.

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Elsa, Anna, Kristoff y Olaf se fueron a dormir y descansar para la jornada que les esperaba. Kristoff se fue a dormir con Sven, aunque ya vivía en el castillo el chico no terminaba por acostumbrarse a dormir en una habitación tan elegante y terminaba cada noche en la caballeriza durmiendo junto a su mejor amigo. Anna terminó quedándose dormida inmediatamente y aun cuando Olaf seguía viendo por la ventana como brillaban las estrellas y las luces nocturnas jugaban en la noche la princesa ya estaba roncando.

Mientras en su habitación Anna ya estaba plácidamente dormida, Elsa daba vueltas y vueltas en su habitación, aunque se había mostrado entusiasmada ante la idea de ir a ver a los amigos de Kristoff, no podía evitar también recordar muy bien como había sido su única visita al lugar donde vivían los Trolls, justo después de que jugando accidentalmente golpeara con sus poderes a Anna y el sabio Troll hiciera que su hermanita olvidara que Elsa tenía poderes mágicos… Después del encuentro con los Trolls, el rey de Arandelle había separado a las hermanas por el bien de Anna y después el miedo y la soledad fueron los únicos compañeros de Elsa… La reina dio un largo suspiro, no, no tenía por qué preocuparse, por qué tener miedo, ahora tenía a su hermana a su lado para enfrentarse a lo que fuera y a quién fuera. Descubrirían quién había hecho la hermosa guirnalda, qué relación tenía con sus padres y sobre todo por qué se ocultaba…

Sí, no había de qué preocuparse. Con más confianza Elsa se fue directamente a la cama, todavía podría dormir unas cuantas horas antes de salir a ver a los Trolls.

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El hogar de los Trolls seguiría siendo un secreto por siempre para aquel que no sabía dónde mirar, una suerte que las herederas de Arandelle tuvieran la guía de Kristoff y con ello la amistad de los Trolls para poder buscarles y encontrarles.

Elsa y Anna iban cómodamente sentadas en el trineo nuevo que Anna había regalado a Kristoff después de su aventura en las montañas congeladas. Sven marchaba alegremente con Olaf montado en su lomo peludo y Kristoff encabezaba la marcha por las altas colinas que se iban cubriendo de nieve conforme iban avanzando y ganando altura. Pasaron por la serie de geiseres donde Anna trataba de calentarse con la fuente termal después del encuentro que habían tenido con Malvavisco después de encontrar a Elsa en su castillo helado hasta llegar a una barrera de rocas.

-Por aquí, amigo- marcaba el camino Kristoff.

Anna platicaba alegremente con su hermana, la princesa no dejaba de hablarle sobre los Trolls y como habían creído que era novia de Kristoff, bueno, mucho antes de saber que sí terminaría siendo su novia. Elsa escuchaba cada una de las palabras de su hermana sin poder evitar reírse cada vez que Anna hacía caras graciosas cuando imitaba a los Trolls y su canción.

Sin darse cuenta habían llegado finalmente a las rocas y geiseres que ocultaban el círculo de los Trolls.

-¡Hemos llegado!- informó Kristoff.

Con cuidado Kristoff ayudó a Elsa y Anna a bajar del trineo, también quitó las riendas a Sven para que pudiera entrar a visitar a los Trolls.

Olaf ya se encontraba palmeando cada una de las redondas rocas cubiertas de musgo que se encontraban en el círculo de piedra.

-¡Hola todos!- saludó Kristoff elevando la voz.

Solo escuchar a Kristoff las rocas cubiertas de musgo comenzaron a moverse y rodar hasta rodear a las hermanas y a Kristoff, a Sven y a Olaf. De unos giros y rápidos movimientos las rocas cambiaron a los Trolls.

-¡Es Kristoff! ¡Kristoff ha venido! ¡Y no viene solo, viene con Anna! ¡Hola Anna! ¡Hola Sven! ¡Hola Olaf! ¡Oh, también viene la reina!

Gritaban, saltaban, jugaban y aplaudían los Trolls saludando de mano a cada uno de los recién llegados, abrazando a todos porque finalmente todos eran parte de la familia. Los saludos y el mostrar quién había conseguido un nuevo cristal de colores, a quién le había salido un nuevo hongo, quién había crecido más y todo lo que los Trolls querían mostrarles, Kristoff llamó a la calma de su familia rocosa.

-¿Han visto al abuelo Pabbie?- preguntó el chico.

-¡Estaba durmiendo!- dijo un bebé Troll- ¡Voy por él!

Y sin esperar a que alguien dijera algo el bebé Troll salió rodando como roca en busca del sabio y anciano Troll.

Elsa estaba encantada con el recibimiento de los Trolls, eran criaturas muy amigables y encantadoras, cuando los habían buscado para ayudar a Anna no había podido disfrutar de su alegre carácter como ahora, la reina de Arandelle tenía entre sus manos cargando a un pequeño Troll que le mostraba orgulloso un cristal de color morado cuando todos los demás Trolls hicieron espacio para el recién llegado, el abuelo Pabbie venía aun bostezando agarrado de la manita del bebé Troll.

-¡Kristoff, muchacho!- saludó el abuelo Pabbie- ¡Hola Anna!- el anciano Troll se detuvo en el centro de todos- ¡Oh, Elsa, qué sorpresa!

Elsa hizo una caravana, no se esperaba que el abuelo Pabbie la recordara.

-Abuelo Pabbie- tomó la palabra Kristoff- tenemos un problema. Ayer en la ceremonia en honor de los padres de Anna encontramos una guirnalda de hielo…

El abuelo Pabbie los escuchaba con mucha atención, el resto de los Trolls habían dejado de hablar para también escuchar el relato de su Kristoff, Anna y Elsa también estaban al pendiente de lo que fuera a decir el abuelo Troll.

-¿Una guirnalda de hielo?- preguntó el abuelo Pabbie.

-Sí- intervino Anna al momento- al principio creímos que había sido Elsa…

-Pero yo no hice nada y la guirnalda era perfecta, como si hubiera sido hecha con…-tomó a su vez la palabra la reina Elsa.

-¿Magia?- terminó el abuelo Pabbie.

-¡Sí!- dijeron a coro las hermanas y Kristoff.

-¿Usted sabe quién la hizo, abuelo Pabbie?- preguntó Olaf acercándose un poco más al viejo Troll.

El abuelo Pabbie arrugó un poco su frente rocosa como si estuviera recordando algo.

-Elsa- comenzó el abuelo Pabbie- ¿Recuerdas cuando nos vimos por primera vez cuando aún eras una niña?

-No sabía que habías conocido antes al abuelo Pabbie- interrumpió Anna.

-Fue hace mucho tiempo, Anna… Antes de cerrar las puertas…- contestó Elsa.

-¡Sabía que no había soñado que un Troll me besaba!- exclamó de pronto Anna- ¡Un momento…! ¿En verdad me besó un Troll?

Kristoff negó con la cabeza y Anna entendió que no era el momento de discutir sobre si la había besado o no un Troll. Estaban ahí para tratar algo más importante.

-Sí lo recuerdo, abuelo Pabbie- regresó su atención Elsa al sabio abuelo Pabbie- Preguntaste si mis poderes eran de nacimiento o de hechizo… Y mi padre dijo que eran de nacimiento…

El abuelo Pabbie asintió.

-¿Alguna vez te preguntaste de dónde venían tus poderes? ¿Alguna vez preguntaste a tu padre sobre tus poderes, Elsa?- preguntó el Troll.

Elsa negó con la cabeza, siempre había estado tan asustada de no poder controlar sus poderes que nunca había preguntado a sus padres sobre ellos y cuando estaba feliz jugando con Anna solo pensaba en divertirse y ser feliz. Muchas veces cuando Elsa estaba sola en su habitación y tenía miedo de poder lastimar a Anna pensaba en sus poderes ¿por qué ella? Y aunque hubiera querido preguntar a sus padres ellos no debían saber ¿o sí? ¿Acaso sus padres sabían por qué Elsa tenía estos poderes? ¿Y si eran de nacimiento… podría ser que padres también podían hacer magia como ella? No, eso era una tontería, ella nunca había visto que ni su padre ni su madre hicieran magia, al contrario parecían tan sorprendidos como ella misma cada vez que sus poderes crecían o se salían de control.

-No lo entiendo- habló finalmente Elsa después de unos minutos- Mis padres nunca hablaron de mis poderes conmigo, ellos no sabían, cómo podían…- Elsa hizo una pausa más larga, había recordado algo- Un libro… había un libro muy viejo en la biblioteca… Papá lo revisó esa noche antes de venir a verlos para saber el camino que debíamos seguir… Estaba… estaba escrito en runas antiguas…

El abuelo Pabbie se mostró complacido.

-Ese libro fue un regalo de los Trolls a la familia real, Elsa…- sonrió el abuelo Pabbie.

-¿Usted le dio ese libro a mi padre?- preguntó Anna- ¿Por qué? ¿Por los poderes de Elsa?

El abuelo Pabbie negó con la cabeza amablemente.

-No, Anna- sonrió el Troll- ese libro ya era viejo cuando yo era joven, si puedes creerlo. Ese libro fue el regalo de un joven Pabbie a una princesita que tenía mucho miedo del frío del invierno…

Kristoff no podía imaginar algo más viejo que el abuelo Pabbie, bueno, tal vez las mismas montañas; pero ¿un libro?

-¿Por qué la princesa tenía miedo al invierno?- habló Olaf quién se había sentado en el lomo de Sven para ver mejor.

Elsa comenzaba a formarse una idea de lo que el abuelo Pabbie estaba diciendo.

-Usted me dijo que el "miedo" sería mi peor enemigo…- dijo de pronto la reina de Arandelle, el abuelo Pabbie asintió- y la otra princesa que menciona también tenía "miedo"… Está tratando de decir que… ¿Qué ella también podía hacer magia?

El abuelo Pabbie se acercó hasta Elsa, la reina se inclinó para estar a la altura del viejo Troll, Pabbie tomó entre sus rocosas manos las delicadas manos de Elsa.

-Elsa el amor que sientes por tu hermana te ha ayudado a controlar tus poderes, sabes que hay algo muy hermoso en él pero también muy peligroso y que el miedo es tu peor enemigo…- el abuelo Pabbie dio un largo suspiro- has tenido suerte en tener a Anna; pero, no siempre las princesas como tú han tenido esa suerte y esa fortuna… Cuando encuentres ese libro comprenderás muchas cosas pero no importa lo que encuentres entre sus páginas o a dónde te lleven, siempre debes recordar el amor que tienes en tu vida y no dejarte dominar por el miedo…

Elsa dio las gracias de todo corazón al abuelo Pabbie y le abrazó con todas sus fuerzas, el Troll le regresó el abrazo.

La visita a los Trolls había sido de gran ayuda, aunque no sabían quién había hecho la guirnalda ahora tenían una pista muy clara de dónde debían buscar: la biblioteca, el libro. Al parecer había una relación muy fuerte entre la guirnalda de hielo, el libro y la familia real. Estaban seguros que si encontraban el libro encontrarían al artista que había hecho la guirnalda con magia…

Después de despedirse de todos los Trolls hasta tres veces seguidas, las hermanas, Kristoff, Sven y Olaf regresaron a Arandelle.

Anna aun no entendía muy bien todo lo que había dicho el abuelo Pabbie pero estaba segura de que Elsa ya lo había comprendido todo ya que todo el camino de regreso Elsa había estado muy callada.

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Solo llegar al castillo y dejar a Sven en las caballerizas comiendo muchas zanahorias, Anna y Elsa corrieron con Olaf a la biblioteca, Kristoff las alcanzaría cuando Sven terminara de comer.

En la biblioteca ambas hermanas revisaban cada uno de los estantes buscando el viejo libro que había dicho Elsa, Anna nunca antes lo había visto pero sabía que lo reconocería solo tenerlo entre sus manos, Olaf les ayudaba con los estantes bajos aunque cada vez que hojeaba uno se perdía en las bonitas ilustraciones que guardaban en su interior.

Pasó la hora de la comida y las hermanas seguían en la biblioteca, Kristoff llegó y también siguió ayudándolas sin que ninguno de los tres pudieran encontrar el libro perdido, Olaf se había quedado sentado en el suelo con un libro sobre flores y otro sobre barcos así que ya no les estaba ayudando… Parecía que nunca encontrarían el libro y ya estaban pensando en dejar la búsqueda para después cuando finalmente fue Anna la que lo encontró, se trataba de un viejo libro empolvado de color carmín, tenía en el lomo y en la portada runas antiguas como había dicho Elsa, era tan gordo y estaba tan pesado que la princesa supo al momento que era el que estaban buscando.

-¡Lo encontré!- exclamó loca de alegría- ¡Vengan, lo encontré!- llamó a los demás que estaban repartidos por toda la biblioteca.

Al instante Elsa y Kristoff estaban a su lado, una vez todos juntos (Olaf también dejó su libro de flores y de barcos para acercarse) Anna colocó en libro sobre una mesa muy larga para que todos pudieran verlo, Olaf se subió por una silla y después sobre la mesa para verlo mejor. Sí, no había ninguna duda, ese era el libro, el corazón de Elsa y de Anna latían muy rápido, no entendían que decían las runas pero las ilustraciones les ayudaban mucho, había muchas de Trolls y al parecer hechizos, en una un caballero estaba tendido sobre una placa de roca y un Troll se veía sobre él con una especie de humo flotando sobre ellos, en otra había un gran copo de nieve indicando al parecer un lugar específico de una montaña desconocida, en otras habían muchas luces nocturnas danzando en el cielo y finalmente después de pasar y pasar las páginas lo vieron, una silueta y sobre ella unas figuras de copos de nieve azules que recordaban con mucha claridad cuando Elsa hacía magia para los habitantes de Arandelle como cuando querían patinar en la plaza del pueblo.

-La princesita que tenía miedo…- dijo Olaf de pronto.

Y todos se mostraron de acuerdo, no era la figura de Elsa, era la figura de otra chica con los mismos poderes mágicos… Lentamente las piezas comenzaron a encajar, el abuelo Pabbie dijo que ese libro fue un regalo de los Trolls para una princesita que tenía miedo del frío del invierno, la princesita era miembro de la familia real, si el libro era así de viejo solo podía tratarse de un antepasado de Anna y Elsa… Un momento, si el libro era así de viejo ¿cómo era posible que una princesa que vivió hace cientos de años podía haber hecho una guirnalda de hielo para sus padres? ¡Era imposible! ¡La princesita tendría que ser tan vieja como el mismo abuelo Pabbie!

Al parecer la pista que les habían dado los Trolls no les llevaba a ninguna parte.

-No lo entiendo- negó con la cabeza Kristoff- ¿Qué relación tiene el libro con la guirnalda?

Nadie podía darle una respuesta, tal vez no le habían entendido al abuelo Pabbie lo que les había intentado decir, una vez más desconocían quién había hecho la guirnalda de hielo y por qué…

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Habían comenzado el día llenos de esperanza y ahora todos estaban desanimados. Elsa, Anna y Kristoff realmente creían que encontrarían un nombre o algo directo que resolviera este misterio y en lugar de eso una vez más estaban a oscuras. El único que no se veía desanimado era Olaf, y eso porque el muñeco de nieve nunca se veía desanimado.

Después de comer, Elsa quiso estar a solas y se retiró a sus habitaciones, Kristoff fue a darle una buena cepillada a Sven en las caballerizas y Anna se quedó jugando con Olaf.

-Y ese es mi padre- señalaba la princesa.

Anna había llevado a Olaf a dar un recorrido por los pasillos y galerías donde había infinidad de cuadros, en un momento dado habían empezado en el despacho del rey donde estaba el cuadro gigante del padre de Anna y Elsa sujetando el cetro y el orbe en su ceremonia de coronación pero como Olaf quería ver más fotos de la familia de Anna siguieron buscando más cuadros pasando por antiguos reyes y reinas de Arandelle hasta que volvieron a encontrar otro cuadro del padre de la princesa.

-Y esa es mi madre- continuó Anna- era muy hermosa.

Olaf se mostró de acuerdo.

-Tu papá- señaló Olaf- y tu mamá… Y ese es tu abuelo y tu bisabuelo y tu tátara abuelo y el abuelo del abuelo del abuelo del abuelo de tu abuelo- Olaf se alejó por el corredor dando saltitos hasta llegar al rincón más alejado donde algo llamó su atención- ¿Anna?

-¿Sí, Olaf?- Anna se había detenido un momento viendo el cuadro de uno de sus antepasados que en lugar de tener un bisoñé en la cabeza tenía una gallina blanca.

-¿Y ella quién es?- el muñeco de nieve no dejaba de dar saltitos cada vez más alto hasta que su cabeza casi tocaba su nube de nieve mágica.

Anna se acercó al lugar donde se encontraba su amiguito, ella había pasado muchos años charlando con los cuadros y jugando bajo ellos llegando a conocerlos a todos aunque estaba segura de nunca antes haber visto esa pintura, y no era de extrañarse ya que se trataba de un pequeño cuadro al parecer de una mujer elegantemente vestida de color azul celeste con un pequeño medallón ¿o sería un guardapelo? Pero cuyo rostro no era posible distinguir con claridad ya que parecía alguien había intentado borrarlo con alguna esponja casi lográndolo ya que lo único que se veía de la mujer eran unos brillantes ojos azules como los de Elsa.

-No lo sé, Olaf… Nunca antes la había visto…- Anna se acercó más a la pintura pero era inútil, no se podía adivinar de quién se trataba- Y no tiene nombre- murmuró Anna viendo que también el marco de la pequeña pintura había sido raspado con algo filoso para borrar el nombre de quién se trataba- ¡Es inútil, Olaf! También borraron su nombre, ¿Por qué borrarían su rostro y su nombre?

Olaf se rascó la nariz pensando un largo rato hasta que después de lo que se sintió como una eternidad pero en realidad solo habían sido cinco minutos habló finalmente.

-Tal vez quién borró la pintura estaba enojado, o tenía miedo, o estaba triste…- dijo Olaf rascando su nariz de zanahoria.

Anna se quedó mirando la pintura pensando en lo que había dicho Olaf, al misterio de la guirnalda de hielo se le sumaba ahora un nuevo misterio, el del cuadro de la dama desconocida…

-Vamos Olaf, debemos enseñárselo a los demás…- dijo Anna bajando el cuadro de la pared y tomando camino a las habitaciones de Elsa.- Yo voy a avisarle a Elsa, tú ve por Kristoff.

Olaf asintió, mientras Anna se dirigía a ver a su hermana, él salía dando saltitos a las caballerizas para buscar a Kristoff y también para saludar de nuevo a Sven…

Continuara…