¡Hola chicos y chicas! ¿Cómo va su semana? Espero que tengan una semana excelente y para celebrarlo ¿Qué les parece una actualización más?
Rápidamente, nuestros acostumbrados saludos:
Shadir: ¡Malvavisco, to the rescue! (Como Super Vaca de "La Vaca y el Pollito") Mmh, eso también me recordó al Hombre Rojo :P
Iv Anhell: Me gusta mucho Malvavisco así que no podía dejarlo afuera de esta aventura, además tener un amigo helado así de grande e imponente va a serles de gran ayuda en el futuro, bueno, futuro inmediato, léase en este capítulo :D
Y como el tiempo en televisión y en Fanfiction es muy corto ¡Vamos directamente a nuestro capítulo!
Tavata
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oO* 7 *Oo
Cuando Kristoff estuvo seguro de que los lobos habían huído gracias a la oportuna llegada de Malvavisco el grupo decidió que podían continuar.
Sven avanzaba a un trote tranquilo, ahora que tenían a un guardaespaldas como Malvavisco podían continuar sin miedo a que algún otro grupo de lobos se les acercará más de la cuenta. Olaf se había puesto de pie en su asiento en el trineo para hablar con Malvavisco, el gigantesco hombre de nieve caminaba pesadamente cerrando la marcha.
Anna también había aprovechado la seguridad del viaje cortesía de Malvavisco para contarle a su hermana como había sido su primer encuentro con los lobos cuando ella y Kristoff los enfrentaron de camino a la montaña del Norte, la reina Elsa ya conocía esa historia, su hermana se la había contado una y mil veces desde que habían decidido abrir las puertas y no volver a cerrarlas nunca más, pero como era una de las más emocionantes para Anna, Elsa dejaba que la más joven de las hermanas la contara una y otra vez.
Y así, las hermanas y todos sus amigos lograron salir del bosque sin más contratiempos justo cuando las estrellas comenzaban a aparecer en el cielo nocturno.
…
Las montañas de Jotunheimen todavía estaban lejos como para que Kristoff quisiera aventurarse a continuar viajando en la noche.
Aunque la idea no le había gustado a Anna en absoluto terminaron resguardándose del frío nocturno en una cueva, tampoco a la reina Elsa le había gustado la idea pero ya que Kristoff era el experto decidieron que harían lo que él decía.
Una ventisca que había comenzado por la tarde en el bosque se había vuelto más fuerte por la noche, Kristoff se dijo que lo más sensato había sido detener su viaje justo en el momento apropiado ya que aunque él sabía cómo sobrevivir afuera nunca estaba de más ser cuidadoso. En cuanto encontraron la primera pared de roca que pudiera proporcionarles cierto refugio se dio a la tarea de encontrar una cueva lo suficientemente grande y desocupada –por supuesto- para guarecerse y pasar la noche.
El chico se había dedicado a buscarla un rato con ayuda de Olaf dejando al cuidado de Malvavisco a Anna, Sven y la reina Elsa.
Cuando regresaron el chico y el hombre de nieve se mostraron muy contentos por descubrir un buen lugar para poder dormir (aunque claro, Kristoff no les dijo a las hermanas que Olaf había sido quién encontró la mejor cueva)
Anna sacó un fardo de madera que Kristoff siempre guardaba debajo de los asientos del trineo para encender un buen fuego y no pasar frío, afortunadamente para el grupo de Arendelle, Kristoff era así de precavido ya que en el lugar donde estaba la cueva no había ningún árbol cerca.
Olaf y Malvavisco tuvieron que quedarse afuera, bueno, Malvavisco en el exterior protegiendo la entrada del frío viento que no dejaba de ulular con más fuerza y Olaf justo en la entrada a la distancia justa de ver a sus amigos y disfrutar de su compañía sin tener que preocuparse por la peligrosa fogata que podría derretirle una patita.
Anna sacó una bolsa de provisiones para cenar y la reina Elsa también ayudó con una garrafa de chocolate (bueno, ahora sería chocolate caliente) que los cocineros reales les habían preparado en Arendelle.
Todos cenaron mientras escuchaban una vez más a Anna y una de sus divertidas historias, como cuando uno de los bebés trolls quería casarse con ella y Kristoff tuvo que llegar a salvarla explicándole al bebé que era muy joven para el matrimonio en el momento exacto antes de que Anna hiciera los votos con el bebé.
-Sí, el pequeñín se puso muy triste, pero al final me prometió que cuando cumpliera trescientos años pediría mi mano cómo es debido- terminó su relato Anna.
-Y te regalará un cristal de color rojo en lugar de un anillo de compromiso- sonreía burlón Kristoff.
Elsa no dejaba de sonreír, le encantaba ver feliz a su hermana ¡Hasta cuando discutía con Kristoff- como ahora- Anna no dejaba de verse feliz! La reina de Arendelle negó elegantemente con la cabeza, ya imaginaba a Anna siendo la esposa de un troll…
…
A la mañana siguiente después de haber dormido bien (bueno, lo que se puede llamar bien si duermes en una cueva) gracias a las mantas tan abrigadoras que Kristoff tenía en el trineo, el grupo se puso de nuevo en marcha.
Ahora que podían ver todo con la luz del día el paisaje en verdad se veía hermoso, a la distancia podían ver el leve verdor del bosque que habían dejado atrás y mucho, mucho más lejos el fiordo y Arendelle.
-¡Puedo ver nuestra casa!- exclamó alegremente Anna.
Ni Elsa ni Kristoff se atrevieron a contradecirla aunque sabían era imposible que pudiera ver el palacio desde ahí y aunque pudiera ¿cómo podría reconocer su hogar si solo sería un puntito diminuto?
El trineo con Sven una vez más se puso en marcha, Kristoff se había ubicado con ayuda del mapa de Oaken, ahora sabían que se encontraban al inicio de la cordillera montañosa donde comenzaba Jotunheimen a pesar de los lobos habían seguido el camino planeado, siempre al oeste de la montaña del Norte.
Una vez más utilizaron las habilidades mágicas de la reina Elsa para poder tener un camino más seguro por el cual avanzar, ahora el reto era entre las paredes de roca que les rodeaban.
El trineo en varias ocasiones se atoró pero gracias a las fuertes garras de Malvavisco pudieron seguir sin complicaciones.
A la hora de la comida, una vez más hicieron una pausa para detenerse a descansar y comer aprovechando que habían continuado avanzando un buen tramo.
-¿Qué crees que encontraremos en la montaña del mapa, Elsa?- preguntó Anna cuando terminó de devorar su sándwich.
La joven princesa de Arendelle tuvo que esperar a que su hermana terminara también su sándwich, ya que Elsa no se atrevería nunca a hablar con la boca llena, no fue hasta que terminó y se limpió elegantemente los labios con su servilleta finamente doblada que la reina contestó.
-No estoy segura, Anna. Espero no sea algo peligroso- meditó la reina de Arendelle.
-¿Peligroso? ¡No te preocupes, Elsa!- le restó importancia la princesa Anna- ¡Tenemos a Malvavisco! ¡Tenemos a Kristoff! Si hay problemas ¡También me tienes a mí! ¡Y te tenemos a ti!
-¡Y me tienen a mí!- se apuntó Olaf levantando ambos brazos para dar más énfasis a sus palabras.
Ambas hermanas se rieron de buena manera, hasta Elsa olvido su elegancia por un momento. ¿Olaf? ¿Era una broma? Bueno, Olaf ya había demostrado que podía ser muy útil como cuando salvo a Anna después de la traición de Hans pero debían admitir que era muy cómico imaginar al pequeño hombre de nieve como un valiente caballero de dorada armadura que las salvaría en caso de peligro.
-Tienes razón, Olaf- dijo Elsa dándole unas palmaditas en la cabeza helada a su amigo- ¡En caso de peligro, tú nos salvarás!
…
Conforme avanzaba la tarde el frío comenzó a aumentar, más y más obligando a Anna y a Kristoff a ponerse unas abrigadoras capas que Elsa había insistido en que llevaran, la reina no mostraba ninguna molestia por el descenso de temperatura conforme seguían avanzando pero su hermana había comenzado a tiritar de frío.
-No avanzaremos hasta que se abriguen- ordenó Elsa cuando Anna se mostró reacia a ponerse las cálidas prendas.
A regañadientes Anna obedeció, no quería que la aventura se terminara antes de empezar.
Cuando el trineo dio vuelta a la izquierda en un recodo de la escarpada cuesta montañosa por la que avanzaban todos dieron un largo "Ohhhh" de sorpresa, ¡El camino estaba bloqueado por una roca enorme! Pero, algo le llamó la atención a Kristoff, la forma de la roca era redonda ¡Perfectamente redonda! Él sabía de rocas gracias a sus amigos trolls expertos en el amor y sabía que ninguna roca de manera natural es perfectamente redonda.
-Esperen un momento- ahora fue el turno de ordenar de Kristoff.
El vendedor de hielo real se bajó del trineo para inspeccionar. Sí, definitivamente esa roca no era natural ¡Esa roca había sido tallada! Y por alguien muy hábil debía admitir, la pregunta era ¿Quién había tallado la roca?
-¿Sucede algo?- elevó la voz Anna.
A la altura en la que se encontraban el viento no dejaba de ulular como si fuera una lechuza, la princesa tuvo que volver a gritar para que Kristoff pudiera escucharla.
-Anna, esto no me gusta…- musitó la reina Elsa- algo no está bien…
-¿Qué?- gritó de nuevo Anna que apenas había logrado escuchar la voz de su hermana.
Antes de que la reina Elsa pudiera explicarle a su hermana que algo se sentía extraño en ese lugar un "Zoom" se escuchó sobre el ulular del viento.
Kristoff que estaba regresando al trineo y estaba a punto de subirse y tomar las riendas de nuevo para buscar otro camino también escuchó el "Zoom" teniendo apenas el tiempo justo para levantar la cabeza y ver que algo negro venía directamente hacia ellos.
¡Otra roca perfectamente redonda iba a aplastarles!
Las hermanas gritaron de miedo solo ver la proximidad de esa imponente roca, Kristoff no tuvo ni tiempo de decir algo atinando solo a girarse para intentar proteger a Anna sin soltar las riendas de Sven también jalando a su amigo reno como si pudiera salvarlos a ambos con ese movimiento. No había tenido tiempo de pensar en Elsa y Olaf.
En pleno grito Elsa solo alcanzó a jalar hacia sí a Anna con una mano sin pensar en utilizar su magia para protegerse mientras con la otra jalaba la manita de palo de Olaf.
En ese momento todos esperaban morir aplastados por la roca pero… el golpe nunca llegó. ¿El golpe nunca llegó? Elsa fue la primera en atreverse a abrir los ojos. ¡Malvavisco! ¡Malvavisco había atrapado la roca antes de que les hiciera daño! El gigante de nieve tenía la roca entre sus zarpas como si un niño tuviera una inofensiva pelota de playa.
Cuando nadie había pensado en Malvavisco, éste había actuado por acto reflejo para proteger a Elsa.
-¡Malvavisco nos salvó de nuevo!- aplaudía y saltaba Olaf.
Sí, Malvavisco los había salvado por segunda vez; primero de los lobos y ahora de una roca gigante, la pregunta era ¿Quién había arrojado esa roca gigante?
El grupo proveniente de Arendelle estaba a punto de descubrirlo…
Continuara…
