Ya habían pasado dos días desde la muerte del dragon slayer de la luz y el nombramiento de la nueva maestra. Rogue, en vez de apoyarse en sus compañeros para superar su pérdida, decidió aislarse de todos. No quería ni a Frosch a su lado.

Sí, Rogue deseaba soledad, pero aún así nunca en su sano juicio apartaría a Frosch por muy mal que se encontrase, pero el dolor no era su único problema, las sombras habían regresado a por él, había pasado ya un año desde la última vez y ahora estaban de regreso, bueno, realmente siempre habían estado ahí, acechando.

-Roguee, Roguee-llamaba por él su sombra, él intentaba hacer como si no la oyese, pero ella no desistía. La frustración podía con Rogue y, junto con la desesperación, contener las lágrimas era cada vez más difícil.

Todo el gremio estaba preocupado por él, lo observaban, observaban como se sentaba en una mesa y como, por lo que ellos pensaban que era solamente una consecuencia del dolor que sufría a causa de la muerte de su compañero, se llevaba las manos a la cabeza, murmuraba y le gritaba a la nada. Parecía que hubiese perdido la cabeza.

Mientras, Yukino se encargaba de animar a ambos exceeds, que entre la pérdida de Sting y el "enloquecimiento de Rogue" sentían que se habían quedado solos.

Para Lector perder a Sting había sido un duro golpe, es más, él mismo fue quién presencio su muerte sin poder hacer nada para evitarlo, era un inútil... Pero Lector también había pasado gran parte de su vida con Rogue ya que Sting y el mago de las sombras se habían conocido cuando eran tan solo unos niños. Por esta razón, y aunque se odiaba a si mismo por pensar así, por la cabeza de Lector había pasado la idea de que ahora que Sting no estaba Rogue quizás podría llegar a sustituirlo algún día...

-Frosch quiere ir con Rogue, Rogue está triste- proclamaba el pequeño exceed verde.

-Frosch, Rogue necesita estar solo- respondió la peliblanca.

-No, a Rogue le pasa algo malo, Frosch lo nota

-¿A que te refieres?

-Frosch no lo sabe...- dijo, y finalmente, cansado ya de esperar, decidió acercarse a su compañero.

-¡Aléjate Frosch!- gritó el dragonslayer desesperado, temía que las sombras lograsen apoderarse de él y hacerle daño a su amigo.

-Rogue...- pronunció el exceed mientras Yukino lo cogía en brazos y regresaba a su mesa.

Minerva, que había observado la escena desde la silla del maestro, decidió acercarse a la maga celestial.

-Estoy de acuerdo con Frosch, a ese le pasa algo, y no es solo por la muerte de Sting.

-¿Tú crees? ¿Y que puede ser?

-No tengo ni idea, pero lo mejor será mantenerlo vigilado- Yukino asintió y Minerva regresó a su trono

.

Unas horas después Rogue al fin se decidió a levantarse de su sitio, ya estaba harto de esperar, si Sting no regresaba él mismo iría a buscarlo.

-Lector, ven- ordenó el mago y Lector obedeció, algo confuso. Rogue se dispuso a salir por la puerta pero algo los detuvo:

-Detente- ordenó la maestra

-¿Qué?- respondió fríamente

-¿A dónde vas?

-A buscarle- respondió sonriendo por primera vez desde el fallecimiento del rubio.

-Rogue...- murmuró Minerva, ¿Por qué no era capaz de asimilarlo?- Yukino, acompáñalo

-¿Qué? No necesito carabina

-Permíteme objetar

-Iré sólo con Lector

-Frosch también quiere ir- interrumpió Frosch

-Es peligroso

-A Frosch no le importa

-Me da igual si quieres llevarte o no a la manada de gatos, pero Yukino irá contigo- siguió diciendo Minerva.

-No

-Es una orden, cómo tu maestra

-No me importa

-Hazlo o me veré obligada a echarte del gremio- respondió la maga con un nudo en la garganta, le dolía lo que decía pero no podía permitir que un idiota depresivo con un problema aún por averiguar se fuese a saber a dónde sin supervisión.

-Haz lo que quieras- a Rogue también le dolían sus palabras, pero no quería poner en peligro a nadie, la única razón por la que llevaba a Lector era porque lo necesitaba... temía hacerles daño.

El mago de las sombras cruzó la puerta del gremio y emprendió así su camino en busca de Sting Eucliffe.