Ya casi estaba, ya casi todo ápice de vida había sido extinto, pero fue justo en ese momento cuando las manos de Rogue cedieron y dejó caer el cuerpo de su compañero al suelo.
-N-no puedo hacerlo- dijo mientras las primeras lágrimas comenzaban a recorrer su rostro. Cayó de rodillas justo al lado de Sting y se llevó las manos a la cara, acto seguido comenzó a gritar, mientras su cara mostraba el más horrible de los sufrimientos. Segundos después un aura negra, procedente del cuerpo del Dragon Slayer, comenzó esfumarse.
Rogue perdió el conocimiento, así mismo, la trampa que retenía a Natsu y Gajeel, desapareció. En un primer momento los magos se miraron aturdidos y sin saber qué hacer, delante suya todos sus acompañantes de Sabertooth permanecían inconscientes en el suelo, bueno, no todos, Frosch y Lector seguían en pie. El primero lloraba asustado al lado de su compañero y el segundo miraba, paralizado, a Sting.
Natsu decidió ir a animar a Lector, Gajeel se acercó a Rogue:
- Ryos…
-¡No le mates! ¡Rogue no lo ha hecho a propósito! ¡Rogue es bueno!-gritó Frosch, e incluso al impasible Gajeel se le estremeció el corazón ante tan tierna escena.
-Tranquilo, pequeñín, no le voy a hacer nada- respondió sin apartar la vista del mago de las sombras, había decidido acompañarle para evitar que la oscuridad se apoderase de él y sin embargo no lo mantuvo lo suficientemente bien vigilado.
-Maldita sea…- murmuró Gajeel mientras recogía el cuerpo de Rogue para llevarlo de vuelta a su hogar. La próxima vez que Rogue necesitase ayuda no le fallaría, debía compensarle por todo el mal que le había ocasionado en el pasado…
Rogue se despertó en la enfermería e Sabertooth. Lo primero que hizo fue dirigir su mirada hacia ambos lados en busca de Sting y suspiró aliviado al encontrarlo en la cama que se encontraba a su derecha. Ya todo había acabado
-Le ha bajado la fiebre y le hemos curado las heridas, sobrevivirá
-Minerva… no te había visto…
-Al final tenías razón… siento lo que te dije…
-No te disculpes, sé que solo intentabas ayudarme- dijo Rogue y Minerva respondió con una cálida sonrisa, cosa que era bastante inusual en ella. -¿Yukino también está bien?
-Perfectamente, está abajo cuidando de Lector y Frosch
-Creo que le hice daño…- sus recuerdos estaban algo confusos
-No le des demasiadas vueltas al asunto, estoy al tanto de lo que ocurrió y no fue culpa tuya…. Solo descansa, ¿sí?
Cuando ambos Dragon Slayer se encontraron totalmente recuperados Sabertooth entró en euforia y dieron una gran celebración. Sobra decir que el cargo de maestro volvió a recaer en Sting, ya todo sería igual que antes, aunque aún quedaba algo por resolver...:
-Lo siento, fui débil y por culpa de ello casi te mato- se disculpó Rogue, avergonzado
- Me han contado que fuiste tú quién insistió en ir a buscarme aún con todas las posibilidades en contra, no te disculpes porque te debo la vida
-Pero…- bajó su cabeza y Sting le mostró su gran sonrisa de oreja a oreja.
-No te preocupes por semejante tontería
-¡¿Intentar matarte te parece una tontería?!
-Pero no me mataste, eso es lo importante
-Sting….
-Todo está bien
-Gracias…
