Capítulo 7

Por fin te conocí

Hola chicos espero que la estén pasando muy bien en estos días de fiesta, aquí les traigo otro capítulo de la profecía espero que sean de su agrado también dejo un mensaje importante espero lo entiendan

Quiero agradecerle a mi sensei Yanet26 alias la Reina del drama por darme consejos y ayudarme con la historia ahora me conocerán como la princesa del drama ajajjajajajajajajajjajajajaj asi que soy la princesa del drama respeten a su princesa ajajajajja ok no

Sin más que decir los personajes de Frozen no me pertenecen son propiedad de Disney

Al día siguiente Anna y Black se dirigían a la aldea.

- Anna recuerda que no puedes decir nada de tus poderes ni de mí.

- Lo sé Black, pero ¿qué le diré a mama?, han pasado 2 años desde que desaparecí.

- Le dirás que te extraviaste en el bosque, subiste a un árbol para así buscar el camino a casa, perdiste el equilibrio y caíste golpeándote fuertemente la cabeza, después una anciana te encontró y te llevo a su cabaña para salvarte, cuando despertaste no recordabas nada de quien eras y te quedaste con ella hasta que poco a poco recobraste la memoria.

- ¡Oh bueno! ¿Cómo lo haré para los entrenamientos?

- Le dirás que te encariñaste con la anciana y que la iras a visitar para que no se sienta sola, los entrenamientos serán en la cueva donde estábamos antes, allí hay un lugar donde podemos entrenar sin que nadie te vea, otra cosa Anna, solo tu puedes verme.

- Ya lose, ya me lo habías dicho.

- Si, pero el problema es que si te ven hablado sola te dirán loca y esto te traerá nuevamente problemas con tu padre.

Black se acercó a ella y le dio un beso en la frente, después se miraron a los ojos.

- "Son hermosos sus ojos"- Pensó Anna.

- "Gracias, los tuyos también lo son" - Pensó Black mientras sonreía.

- Pero, pero, pero… ¿Cómo supiste lo que pensé? – Preguntó la pelirroja mientras se sonrojaba.

- Usé un hechizo y ahora podemos hacer telepatía.

- ¿Telepatía?

- Podemos comunicarnos por medio de la mente, solo tienes que concentrarte y escucharas mis pensamientos así como yo los tuyos, solo tú puedes leer mi mente y yo solo puedo leer la tuya, de esta forma podremos comunicarnos mejor.

Unos minutos después habían llegado al pueblo, Anna comenzó a correr rumbo a su casa, las personas que la observaban se sorprendían pero ella las ignoraba, una vez que llegó a su casa tocó la puerta y una voz familiar la hizo sonreír de inmediato.

- ¡Hola mami! – Dijo la pequeña con una sonrisa.

Elena de inmediato abrazó a su hija y comenzó a llorar.

- Anna, Anna, hija mía, ¿Dónde estabas?, te hemos buscado por todos lados – Decía la emocionada mujer mientras besaba las mejillas de su hija.

- Mujer que día… - Hans no pudo terminar la frase cuando vio cómo su esposa abrazaba a una niña idéntica a su hija, en ese instante dejo caer el tarro de cerveza que tenía en sus manos mirando la escena con desconcierto.

- ¿Amor que te sucede? ¡Mira mi vida, es Anna, nuestra hija volvió!

Hans había quedado en shock, no podía creer que esa niña aún siguiera viva después de lo que le había hecho.

- "¿Pero cómo puede estar viva? Ella está muerta, lo que estoy viendo es solo una ilusión".

Anna se acercó a su padre y lo abrazó fuertemente.

- Papi te extrañé mucho.

Hans la alejó inmediatamente.

- "¡No puede ser, ella es real!".

Por instinto agarró su chaqueta y salió corriendo de la casa sin decir absolutamente nada, tanto Anna y como su madre lo veían partir.

- No te pongas triste mi bebe, él estaba muy preocupado por ti, te estuvo buscando por mucho tiempo, él te quiere – La consolaba la mujer mientras volvía a abrazarla.

- "Si supieras la verdad mamá".

- Dime hija, ¿Dónde estuviste todos estos años?

- Vivía con una anciana, me perdí en el bosque y subí en un árbol, pero perdí el equilibrio y me caí golpeándome la cabeza, una anciana que pasaba me recogió y me llevó a su cabaña, cuando desperté no recordaba nada y me quedé con ella hasta que pude saber quién era.

- Le doy gracias a Dios que estés de regreso en casa, me hacías muchísima falta mi pequeña.

- Mami tengo que pedirte un favor.

- Dime mi bebé.

- La anciana que me encontró vive sola en el bosque y pues me gustaría visitarla a diario, estoy en deuda con ella, ¿me das permiso para ir a verla?

- No lo sé hija, tendríamos que consultarlo con tu padre, cuando regrese le preguntaremos. Ven, ayúdame a recoger lo que tu padre tiró.

- ¡Si mami!

Black miraba desde lejos como la pequeña Anna estaba feliz.

- Ojala tu felicidad dure por siempre mi pequeña, no quiero verte llorar de nuevo. – Dijo llorando sujetando con fuerza un collar en sus manos.

En el reino de Arendelle la princesa Elsa ya había cumplido 8 años, ella desde los 3 años había comenzado sus entrenamientos para dominar sus poderes, pero estos por alguna no despertaban. Desde que cumplió 3 años su mirada se había trasformado en una sin emociones, no era amable con ninguna persona, no reía, solo se la pasaba leyendo libros o entrenando, sus padres se preocupaban mucho por el cambio de actitud de su hija, todas las personas le tenían miedo.

La rubia se encontraba como todas las mañanas en el campo de entrenamiento, estaba meditando tratando de calmarse.

- Recuerda Elsa, tu poder es parte de ti, debes sentirlo - Decía Drago quien se encontraba en una de las esquinas del campo leyendo un libro.

Elsa respiraba y exhalaba.

- "solo tengo que sentirlo, él es parte de mi".

Dejo de meditar, se puso de pie, extendió su mano y la abrió, se concentró y empezó a sentir como algo le presionaba el pecho.

- ¡Lo único que siento es un maldito odio, estoy harta de mi vida, nunca voy a tener poderes, no soy la estúpida reina de las nieves! – Gritó completamente enfadada.

- Si te alteras nunca podrás controlar tus poderes.

- ¡Que no tengo poderes, entiéndelo!

- Tú eres la rencarnación de la reina de las nieves, cuando duermes inconscientemente haces aparecer nieve en tu habitación.

- ¡Eso es solo una estupidez que te inventaste para que este en este castillo, odio a todo el maldito mundo, en nadie se puede confiar en esta vida!

- Elsa por favor tranquilízate.

- ¡Tu no me dirás más lo que tengo que hacer con mi maldita vida! – Dijo la rubia acercándose a Drago y la golpeándola en la cara con ira.

- ¡Estoy harta de todo! – Volvió a decir dándole otro golpe en el estómago.

Drago no bloqueó ningún golpe que Elsa le daba, después de unos minutos esta última se tranquilizó.

- Solo vete de mi vida, no quiero que nadie esté en ella, quiero estar sola – Le pidió con la mirada en el suelo.

Drago solo la abrazó fuertemente.

N- nunca me iré de tu lado, yo siempre te cuidaré.

Elsa no dijo nada, solo se limitó a sentir el contacto de Drago y después de unos minutos la alejó y corrió directo a la salida dejándola sola en el campo de entrenamiento.

- El odio te esta dominando mi pequeña – Dijo Drago entre lágrimas.

Después de lo sucedido, Elsa se había encerrado nuevamente en su habitación y no quería ver a nadie. Drago era la única que entraba a la habitación pero no decía nada, solo se quedaba allí mientras a la rubia le daba igual, solo la ignoraba.

Había pasado ya un año, Elsa seguía entrenando y sus poderes aun no despertaban, pero su odio aumentaba. Drago decidió darle un descanso, así que la pequeña se limitó a hacer lo que le gustaba y solo leía más y más libros encerrada en su habitación.

En cambio Anna entrenaba con Black, sus poderes no habían despertado tampoco pero Black le había enseñado como pelear y esto lo aprovecho mucho. Con los movimientos aprendidos ella podía proteger a su madre, por suerte su padre le dio el permiso para poder ir a visitar a la anciana, después de todo él no quería a esa niña cerca de el.

- Muy bien Anna, ha pasado un año y te has hecho muy fuerte, aunque aún te falta mucho por aprender.

- Lo sé, y eso que solo tengo 6 años, soy una genio – Dijo la pequeña con mucho orgullo.

- Si, una genio que aún no puede ni siquiera hacer una pequeña flama – Le contestó Black mientras se reía.

- No es mi culpa que mis supuestos poderes no despierten – Respondió la pelirroja en un tono sarcástico.

- Algún día despertaran y te tragaras las palabras que has dicho niña pecosa.

- ¡Deja de decirme niña pecosa, odio cuando me dices así!

Black solo la miró, extendió su mano y creó una Flama.

- Cuando crees una flama como esta te dejare de llamar niña pecosa, mientras tanto para mi lo seguirás siendo.

- Cuando tenga mis poderes lamentaras haber nacido – Contestó ella muy enojada.

- Ya niña pecosa, es tiempo de que regreses a casa, tu madre se preocupara si no regresas antes del atardecer. – Dijo Back señalando la puesta del sol.

- Tienes razón, ya es tarde. Bueno Black me voy, nos vemos mañana - Dicho esto Anna se fue corriendo a su casa.

Un día lamentablemente Elena enfermó, Anna estaba muy preocupada ya que la enfermedad que tenía su madre era grave y solo con medicamentos podría salvarse, a Hans no le importó que su esposa se estuviese muriendo, le daba igual si sobrevivía o no.

- Papá, mamá necesita estos medicamentos para que se salve – Le dijo la pequeña Anna enseñándole una receta que el doctor le había dado.

- Lastima mocosa, no tengo dinero, y no daré nada del poco que me queda para salvar a tu madre, deja que se muera, será una boca menos que alimentar – Contestó arrugando la receta y tirándola al suelo mientras tomaba un trago de su cerveza.

Anna fue en busca de la receta que su padre había tirado, estaba a punto de darle una paliza cuando Black la detuvo.

- "¡Ni se te ocurra lastimarlo Anna!".

"¡No me detengas Black, él se merece esa paliza!"

- ¡Tu maldita mocosa, deja de mirarme así y traerme otra cerveza!

- "¡Si lo lastimas puede vengarse lastimando a tu madre, tranquilízate!"

Anna lo pensó unos minutos y se fue a buscar la cerveza de su padre, después fue a ver a su madre, le dolía mucho apreciar el estado en el que esta se encontraba, respiraba con dificultad y ardía en calentura. Anna se acercó a ella y remojó un trapo para limpiarle el sudor que tenía en la frente.

- Hola mi niña.

- Tranquila mamá, no hables solo descansa, te vas a poner bien, yo te cuidaré.

- Gracias mi… - No pudo terminar la frase, Elena comenzó a toser.

Anna le dio un poco de agua de inmediato y ella lo debió con dificultad.

- Gracias mi bebé.

- Descansa mamá, vas a ponerte bien, solo duerme.

Elena se quedó dormida, Anna comenzó a llorar en silencio y tomó una decisión que le haría romper la promesa que una vez le había hecho a la mujer que yacía en esa cama, pero no quería perderla, en verdad no tenía otra alternativa, haría lo que fuera si con eso podía salvar la vida de su madre, así que ya estaba decidido, por primera vez en su vida tendría que robar.

Al día siguiente Anna salió muy temprano de su casa y llamó a Black, unos segundos después esta apareció junto a ella.

- "¿Qué sucede Anna? ¿A dónde te diriges?".

- "Me dirijo al reino de Arendelle, ¿Sabes cómo llegar?".

- "¡Tú no puedes ir a ese reino, te lo prohíbo Anna!"

- "¡No tengo tiempo para escucharte, si no me vas a ayudar lárgate!"

Anna se fue en dirección al bosque sin importarle si se perdía, después de unos minutos Black logró alcanzarla.

- Si vienes a prohibirme que vaya a Arendelle pierdes tu tiempo – Siguió ella caminando.

- Te mostraré el camino, no iré contigo hasta el pueblo pero te dejaré cerca de un lago que se encuentra de paso.

- Está bien.

- Espera un momento.

Anna se detuvo y vio como Black creaba con su magia una capucha casi igual al de ella.

- Ponte esto, así no te reconocerán, lo que harás es peligroso, al menos así tu identidad no será descubierta – Le puso la capucha a Anna y partieron al reino de Arendelle.

En el castillo de Arendelle se encontraba Elsa aburrida y decidió irse al pueblo, tomó la capucha azul que Drago le había regalado y algunas cosas. Como siempre Drago la seguía para protegerla, desde el atentado que tuvo cuando nació el rey había mandado varios guardias a cuidar el pueblo, pero la guardiana no se confiaba mucho de esto, así que prefería seguirla a donde esta fuera.

- Drago regresa al castillo, sabes que odio que me estés siguiendo a todas partes.

- Sabes que no puedo dejarte sola.

- ¡Como tu reina de las nieves te ordeno que regreses al castillo, y ni se te ocurra seguirme, si llega a pasar algo te llamaré, así que lárgate, lárgate de una vez! - Dicho esto Elsa salió corriendo alejándose de Drago.

Anna por fin había llegado al pueblo, tal y como le había dicho, Black se había quedado cerca del lago. Comenzó a observar a las personas del pueblo y los establecimientos, notó que habían guardias en el pueblo pero no eran muchos, también había fijado su objetivo y las posibles vías de escape al momento de la huida por si algo salía mal. Aunque Anna tenía 6 años era muy lista, después de todo había sido criada por un ladrón y había aprendido algunas cosas de el, aparte de que los entrenamientos a los que era sometida la habían vuelto fuerte y veloz.

Esperó a que las personas que habían entrado al establecimiento salieran dejado solo al dueño, después entró al lugar y tomó una bolsa para poder agarrar las cosas, una vez había terminado se acercó al dueño y le dio un golpe en el cuello para noquearlo, tomó un poco más de alimento y medicamento, luego se dispuso a salir pero un fuerte golpe en la espalda se lo impidió, cayó al suelo en el acto.

Se dio cuenta de había sido el dueño quien se disponía a golpearla otra vez, ella reaccionó y le dio un fuerte puñetazo en la cara rompiéndole la nariz, de inmediato agarró la bolsa y salió corriendo. En su huida se encontró con guardias, los esquivó con facilidad hasta que escuchó una voz.

- ¡Detengaaaanlaaaaa meee ha robado! - Se trataba del dueño de la tienda.

De inmediato los guardias comenzaron a perseguirla, Anna corría lo más rápido que podía pero le costaba trabajo después del golpe que recibió. Llegó al centro del pueblo donde habían varias personas y trató de perder a los guardias pero le era imposible, vio un puesto de frutas y con un golpe rompió una de las patas de la mesa haciendo que las frutas cayeran al piso y varios guardias resbalaron cayéndose detrás de ella, con esto logró ganar algo de ventaja pero cuando estaba a punto de dar vuelta en una esquina chocó con alguien y de inmediato ambas cayeron al suelo.

Unos segundos pasaron y Anna sentía debajo de ella a la persona con la que había chocado, sentía algo en sus labios, un sabor muy dulce, poco apoco se levantó y pudo observar unos labios rosados, después se fijó en unos grandes ojos azules que la observaban y quedó hipnotizada ante ellos.

- Se fue por ahí - Decía uno de los guardias.

De inmediato Anna salió del trance y se dispuso a correr, recogió la bolsa y estaba a punto de huir cuando volvió a caer al suelo, se dio cuenta de que la extraña niña la tenía agarrada del pie.

-¿Qué te pasa? ¡Déjame ir!

La extraña niña encapuchada se puso de pie, se quitó la capucha e intercambio la suya con la de Anna, la tomó del brazo y la arrojó detrás de los basureros.

- Guarda silencio - Dijo la extraña encapuchada mientras dejaba a Anna y tomaba la bolsa que se encontraba en el suelo.

En ese mismo instante los guardias aparecieron y agarraron a la extraña niña.

- ¿Creíste que te ibas a escapar maldita estúpida? Aunque seas una niña te pudrirás en la cárcel, muéstranos tu maldito rostro.

Le quitaron la capucha y los guardias quedaron en shock, al ver de quien se trataba la persona la soltaron de inmediato.

- ¿Cómo puede ser posible de que me traten así? ¿Acaso no saben con quién están tratando? ¡Soy Elsa Arendelle, su princesa! – Dijo con autoridad gritándole a los guardias.

- Lo sentimos su alteza – Contestaron estos completamente asustados.

- ¡Sera mejor que desparezcan de mi vista, la próxima vez fíjense antes de actuar, hablaré muy seriamente con mi padre para que los expulse del reino, lárguense de aquí!

Los guardias se fueron corriendo y Anna quedo impresionada con el poder que tenía esa niña. Era muy hermosa, piel blanca, cabello rubio platinado, hermosos ojos azules y esos labios color rosado, parecía una muñeca de porcelana.

- Sal de ahí, ya se fueron los guardias.

Anna salió de su escondite.

- Gracias por ayudarme.

- No agradezcas, sal de mi reino ahora mismo, tu no perteneces aquí – Contestó Elsa mirándola con odio.

- Esta bien, solo recojo mi bolsa - Anna trataba de tomar la bolsa pero Elsa no se la dio.

- Esta bolsa le pertenece a mi reino, no te la llevaras.

- La necesito, dámela.

Anna trataba de quitársela pero era inútil.

- Muy bien niña, si no me das la bolsa te golpeare con todas mis fuerzas y después podrás ir a llorar con tu mamita, veo que eres una niña muy fina y no creo que quieras arruinar tus finas manos.

- Has cometido el peor error de tu vida niña del demonio, prepárate para ir corriendo con tu mami después de que te rompa tu maldita cara – Contestó Elsa tirando la bolsa aun lado y poniéndose en posición de ataque.

- jajajaja perro que ladra no muerde, ay si estoy temblando de mie… - Anna no terminó la frase ya que sintió un fuerte dolor en el estómago y cayó al suelo al instante.

- Solo eres una habla… - Elsa recibió un golpe en el estómago que la hizo retroceder un poco mientras observaba como la pequeña pelirroja se ponía de pie.

- Ni se te ocurra intervenir en esta pelea, regresa al castillo - Gritó Elsa.

- jajajaja ya te volviste loca niña, ese golpe te afectó, si creíste que con un golpe me ibas a derrotar eres muy ingenua – Le dijo Anna colocándose otra vez en posición de ataque.

- Vaya, vaya, que sorpresa, te pusiste de pie, entonces no tendré que medir mi fuerza – Respondió Elsa poniéndose en guardia.

Se miraron unos segundos y luego corrieron para atacarse, sus puños chocaron entre si lo que causo que se separaran nuevamente, Elsa lanzó una patada a Anna y esta la bloqueó con facilidad, lo que aprovechó la pelirroja para poder darle un golpe en su costado, Elsa se agachó al instante y golpeó los pies de su oponente para hacerla perder el equilibrio, antes de caer la pelirroja colocó su mano y se impulsó para dar un gran salto que la hizo alejarse un poco.

Elsa calculó donde Anna caería y antes de que tocara tierra le dio una patada en el estómago que la hizo salir disparada unos metros para luego caer al piso.

Anna se puso de pie y corrió en dirección a Elsa alzando su puño, una vez estuvo cerca tiró el golpe y como era de esperarse la rubia se agachó esquivando el contacto, la pelirroja no se dio por vencida y giró su cuerpo dándole una patada directo en la cara que la mando a volar unos metros.

Elsa se levantó y miró a Anna con rabia, se acercó a ella y comenzó a golpearla, la pelirroja no se quedó atrás y también devolvía lo golpes que esta le daba, después de varios golpes tomaron su distancia.

Anna tenía el parpado izquierdo hinchado y Elsa tenía el labio partido, las dos chicas estaban agotadas, pero el próximo golpe sería el final.

Ambas se miraron unos segundos, tomaron todas sus fuerzas y se golpearon directo en la cara, el golpe fue demasiado fuerte y las dos cayeron al suelo inconscientes.

Minutos más tarde Elsa despertó, mientras se levantaba sintió todo su cuerpo adolorido y notó que la niña con la que había peleado aún seguía tirada en el suelo, no le dio importancia y se dirigió a recuperar la bolsa.

- Veamos lo que robó esta niña, de seguro es oro y joyas.

Elsa abrió la bolsa y se dio cuenta de que se trataba de medicamento y algunas cosas para comer.

De inmediato se acercó a la pequeña y le descubrió el rostro, pudo notar que se trataba de una niña menor que ella, cabello cobrizo, de piel pálida pero enrojecida por los golpes y labios rosados manchados de sangre.

-¿Por qué esta niña robo esto?

Sacó un pañuelo que tenía en su bolsa y comenzó a limpiar la sangre que tenía la pequeña en la cara.

- Mami… - Susurraba Anna.

Al escuchar eso Elsa sintió algo raro en su pecho, tomó a la pequeña entre sus brazos y se dispuso a llevarla al castillo, pero luego recordó que esa niña era una ladrona y si llegaba allí con ella le preguntarían quien era metiéndola en problemas.

Se quedó pensando un tiempo y recordó un lugar a las afueras del reino al cual podría llevarla asi que se dirigió a ese sitio. Después de unos minutos llegó al lago de cristal, el agua era tan clara y cristalina, se acercó a un árbol y dejo a la pequeña en él, se sentó a su lado mientras recargaba su espalda en el tronco.

- Sí que pesa esta niña - Dijo sonriendo.

- "Espera un momento, ¿Que es este extraño sentimiento que tengo en el pecho?, desde que luché con esta niña me siento más tranquila, ya no siento odio, ¿Qué es lo que me pasa?".

Unos minutos más tarde Anna despertó, sentía como su cuerpo le dolía demasiado y no entendía que había sucedido, después hizo memoria y se levantó, pero el movimiento le provocó un fuerte dolor en el estómago.

- Es mejor que te sientes, si sigues haciendo movimientos bruscos te lastimaras.

Anna comenzó a buscar el origen de la voz y se dio cuenta de que se trataba de Elsa, de inmediato cambio su postura a la de ataque pero el dolor se lo impidió.

- Tranquila, ya no quiero pelear, sigue mi consejo y siéntate.

Ella se sentó en el pasto mientras observaba a Elsa.

-¿Por qué me miras así?

-¿Dónde estoy? ¿Porque me has traído aquí? ¿Quién eres?

- Estas en el lago de cristal, se encuentra a las afueras del reino de Arendelle. Te he traído aquí porque no te podía dejar en el pueblo, los guardias te habrían atrapado y estarías en la cárcel en estos momentos. Mi nombre creo que lo escuchaste, aun así me presentaré, soy Elsa Arendelle, princesa de Arendelle y futura gobernante del reino. ¿Tu quién eres?

- Gracias por ayudarme, mi nombre es Anna, no soy de este reino, vivo más adentro del bosque y mis padres son ladrones.

- ¿Por qué robaste?

- Mi madre está muy enferma y necesitaba medicamento, no tengo dinero para comprarlo ya que mi padre no quiso dármelo, el prefiere que mi madre se muera y no podía permitir que eso ocurriera, ella es todo lo que tengo en la vida, mi padre me odia desde que nací. – Contestó la pelirroja entre lágrimas.

Elsa no sabía que decir, escuchar aquello le provocó una gran tristeza en el corazón.

- Te daré tu bolsa solo si me prometes algo - Dijo Elsa regalándole una sonrisa.

- Lo que sea lo haré - Afirmó Anna aun con lágrimas en los ojos.

- Prométeme que nunca más volverás a robar, si no tienes dinero puedes traer algunas cosas de dónde vives e intercambiarlas o venderlas así tendrás lo que necesitas, las personas del pueblo no son malas, tienen un corazón generoso y sé que te ayudaran.

- Te lo prometo.

La rubia le entregó la bolsa y la pelirroja le regaló una sonrisa. Elsa sintió sus mejillas calientes y apartó la vista mirando a otra dirección, Anna solo sonreía pensando que aquella era una niña muy linda, además de ser un completo demonio cuando se enoja.

- Dime Anna, ¿Cuántos años tienes?

- Tengo 6 años, ¿y tu?

- Tengo 9 años, y no puedo creer que con solo 6 años sepas pelear de esa manera – Contestó Elsa sorprendida.

- Jejeje Gracias, soy una genio y nadie puede ganarme.

- Pues lamento informarte que yo te gané hace unos minutos.

- ¡Claro que no! Las dos caímos al tiempo - Replicó Anna.

- Estas en lo correcto, pero no me noqueaste, así que yo te vencí.

- ¡Quiero la revancha! - Dijo Anna poniéndose de pie.

- Será para la próxima, recuerda que tu madre está enferma y necesita ese medicamento – Contestó Elsa poniéndose de pie.

- Es verdad, de nuevo gracias por ayudarme, espero verte de nuevo algún día, por cierto, toma tu capucha.

- Quédate con ella y yo me quedo con la tuya, así podre reconocerte si vuelves al pueblo.

- También tengo que disculparme por el incidente que tuvimos en el pueblo – Volvió a decir Anna algo sonrojada.

- Tranquila, fue mi culpa por provocar esa pelea.

- No me refería a la pelea Elsa, si no al beso.

La pelirroja ahora estaba completamente sonrojada, Elsa había olvidado ese incidente pero al recordarlo se sonrojó totalmente.

- Tran…qui….la te per…do…no - Pudo decir entre tartamudeos completamente nerviosa.

- Está bien, bueno ammmm ya me tengo que ir.

- Creo que yo también.

- Bueno Elsa, espero volverte a encontrar – Dijo extendiéndole su mano.

- Lo mismo digo Anna - Respondió Elsa estrechando la mano de la pequeña.

Algo ocurrió, Anna cerró los ojos y cuando los volvió a abrir vio como una mujer de pelo platinado y piel blanca como la nieve era atravesada por una espada y su vestido azul quedaba completamente bañado de sangre, de inmediato soltó la mano de Elsa y corrió llorando adentrándose en el bosque…

Bueno aquí termina este capítulo de la profecía espero sus comentarios, sugerencias amenaza de muerte etc.

Anuncio importante:

Quiero anunciarles que la profecía y la apuesta QUEDAN EN PAUSA POR UN TIEMPO INDETERMINADO tengo algunos problemas y pues esos me afectan tranquilos tratare de regresar lo más pronto seguiré en la página pero no publicare tranquilos les prometo que cuando vuelva será doble actualización ósea un capítulo de la apuesta y la profecía se cuidan hasta pronto

Estén atentas de la historia "mi amada cuñada" porque ahí daré a conocer cuando regresare se cuidan asta pronto

Comentarios:

Yanet26.- gracias nena d verdad mi sensei te debo todo, jajajajaaj este es el número de mi doctor xxxxxxxxxx para que le marques

Loghan10.- ok creo que correré para que no me mates XD me alegro mucho que te gusten mis historias

Loveanna.- si también odio a Hans XD y pues no te quejes, en cada capítulo hay un beso como pediste XD suerte en la casería

Kareanna.- si es un horror ese Hans, has leído las leyes del amor puff ahí es un mal nacido, yo también leo algunas historias en inglés, para traducirlas se debe de pedir permiso a la autora y ver si te quiere da el permiso y pues me gustaría

Bulmat.- yo te agradezco por ayudarme con los nombres, ntp ya tengo el final perfecto para Hans espéralo pronto

Kikicai94.- si por fin salió la pequeña Anna

Normaj14.- te agradezco por ayudarme le di tu mensaje a Hans y salió huyendo como el cobarde que es

Lisezita.- creo que con este capítulo cambiaras de opinión sobre tu comentario anterior XD y pues no es ese el final que le daré a Hans le daré uno mucho peor

Krish2014.- de nada nena ojala me sigas leyendo y sigas con tus capítulos te seguiré leyendo

The animal fairy 1.- si 2 años la hice dormir pero tiene una explicación si aquí mostré algo de la vida de Elsa y el esperado encuentro

Belten10.- no me mates ajajajjajajaja, ahora me apodan la princesa del Drama yo no veo dramático mis historias o si lo son 0.0 a y la historia de ¿estas libre esta noche? No aparece Hans es kristof el que aparece

Guest.-amigo con respeto a la apuesta desde el principio aclaro que Anna tiene 18 años cuando entra a la universidad y después repite el año y es cuando entra Merida a los 17 a la universidad y quedan en el mismo salón, aparte me base de que en algunos países los jóvenes entran a partir de los 17 años, lo aclaro para que no haiga problema