Capítulo III
–Hola…¿Quiénes son ustedes? – gokú miró confuso a cada uno de ellos.
–¿Qué no nos recuerdan? – preguntó, ofendido, el más pequeño de todos.
–¡Al diablo! ¡Kakarotto, quienes son es lo de menos! Dijiste algo sobre una misión ¿A qué te referías? – vegeta se adelantó desesperado y curioso. Por fin otra pista, además de los objetos que encontraron en su celda, para saber qué pasó al respecto.
–Pues sí – afirmó, otra vez el pequeño hombre –¿Qué acaso no recuerdas nada? –
–Será mejor que respondas imbécil. ¡Si supiera lo que pasó no estaría preguntándote nada, IDIOTA! – respondía el pelinegro, ahora, exasperado. Parecía otro tonto como su amigo y compañero de celda.
–Está bien, no tienes por qué enojarte – el pequeño hombre calvo intentaba calmar a la fiera de hombre que tenía al frente –Bueno…será mejor que empiece presentándonos, ya que olvidaron todo – se apresuró en hablar ya que si seguía perdiendo el tiempo, en cuestión de segundos sería hombre muerto.
– Me importa un carajo quienes son y sus nombres. Sólo dime qué es eso de la misión – volvía a gritar vegeta.
–Tranquilízate vegeta. ¿Ahora podrías decirnos cómo se llaman? – gokú sujetaba a vegeta de los hombros para calmarlo.
–grr…hmp – vegeta gruñó y bufó para, finalmente, darse la vuelta con su típica pose de brazos cruzados –Idiotas – susurró mirándolos de reojo.
–Bueno. Yo soy krilin – empezó presentándose y apuntándose a sí mismo –él es gohan. Él, ten shin han y éste es nuestro amigo piccolo – presentó a cada uno de ellos.
–Cállate. Nunca dije que somos amigos. El hecho de que esté con ustedes por conveniencia no significa que los considere mis "amigos" – comentó piccolo con su típica indiferencia.
–Siempre es así de serio. Pero créeme, somos sus amigos – susurró krilin, tapando su boca con su mano, en el oído del pelinegro más alto.
–Muy bien señoritas. Dejen sus chismes para después y vayan a su celda ahora – se acercaba guldow, el oficial más pequeño.
–Nos vemos en la hora de descanso – se despidió krilin llevándose a sus amigos a sus celdas. Él compartía con Ten shin han y piccolo era compañero de gohan.
Vegeta miraba concentrado la hoja, o al menos eso parecía ante la vista del pelinegro alto. En realidad no estaba pensando en nada de lo que decía el papel. Intentaba enfocarse pero no lo lograba, seguía pensando en esa mujer. ¿Cómo era? Apenas notó su silueta pero podía imaginársela con una delgada figura. Además su pequeña sonrisa y sus ojos fueron más que suficientes para robarse toda su atención. Sacudió su cabeza ante el cansancio mental.
–Vegeta. ¿Vienes o qué? – gokú estaba en la puerta de la celda esperándolo para salir al descanso. Lo notaba extraño desde hace unos días, no sabía que le estaba pasando pero lo averiguaría después. Por ahora sólo quería encontrarse con sus nuevos amigos.
–Hola…por fin llegaron – gohan se les acercó amistosamente con un saludo.
–Sí, bueno… – el pelinegro estaba respondiendo.
–Basta de plática. Nos dirán sobre esa misión ahora sin perder un sólo detalle – interrumpió vegeta fastidiado.
–Está bien – krilin se puso serio para iniciar –Antes de que lleguemos aquí, nosotros estábamos en un bar. Bueno yo, gohan y ten. Dos hombres se nos acercaron, junto con otro, ahí conocimos a piccolo. Ellos nos ofrecieron un "trabajo" con una buena recompensa –
–Nosotros estábamos necesitados, así que no nos quedó de otra que aceptar – siguió el relato gohan –El hombre dijo que esperemos un momento para luego irse –
–Después de unos minutos, volvió con ustedes. Dijo que estarían en el grupo y nosotros aceptamos – continuó el monje de tres ojos.
–Después de eso nos llevaron hacia una mansión…!Agg! ¡Esos malditos nos dijeron que la propiedad era de su jefe! – gritaba, furioso, krilin apretando sus manos en forma de puños. Sentía rabia al ser engañado y estúpido por haberse metido en eso.
–¿A qué te refieres? – preguntó gokú al ver como su pequeño, ahora, amigo fruncía su ceño y se veía furioso de tan sólo recordar lo que pasó.
–Nos dijeron que su jefe estaba en la cárcel y, por lo tanto, decomisaron todas sus propiedades – respondió, ten shin han, por su amigo – creímos que así era. Nos convencieron de entrar y pasar toda la seguridad de la propiedad para, finalmente, tomar la mercancía oculta que había allí –
–¿Qué clase de mercancía? – interrumpió el pelinegro de cabello de flama.
–No lo sabemos. Una vez que nos deshicimos de las altas defensas de seguridad, uno de los hombres se los llevó a ustedes hacia la sala principal y nosotros nos fuimos con el otro hacia el sótano – gohan se puso serio al narrar lo sucedido, ambos hombres pelinegros, gokú y vegeta, escuchaban curiosos y atentos e intentaban imaginarse lo que no recordaban en absoluto.
– Qué pasó después? –
– Esa fue la última vez que los vimos a ustedes. Al llegar al sótano, el hombre gordo tomó cuatro maletas de una caja fuerte y nos encontramos con el otro hombre de cabello verde en el pasillo – krilin, ya más tranquilo, volvía a hablar – cuando nos estábamos yendo exigimos llevarnos una maleta para garantizar nuestro pago. Ellos se molestaron mucho pero, al final, aceptaron ya que si intentaban hacernos algo sabían que nos defenderíamos –
– Sí claro, nos "defenderíamos". Si con eso te refieres a salir huyendo mientras los demás peleábamos. Entonces sí, tú te hubieras "defendido" – finalmente piccolo había hablado con su tono sarcástico e indiferente, con los brazos cruzados a la altura de su pecho.
–¡sigue hablando idiota! El tiempo se acaba y no nos veremos hasta mañana – exigía vegeta tomando del cuello del pequeño hombre.
–Ya vegeta, suéltalo – el pelinegro más alto volvía a tomar a vegeta de los hombros para tranquilizarlo.
–Es…tá bien – krilin se acariciaba su cuello y respiraba más fuerte por la falta de oxígeno –una vez que teníamos las maletas, las alarmas empezaron a sonar y, apresuradamente, nos fuimos en autos distintos. Para nuestra desgracia, nuestro auto se descompuso y la policía nos atrapó en medio de la carretera. Y así fue como llegamos aquí – terminó de explicar con un suspiro.
–Un momento...si llegaron al mismo tiempo que nosotros ¿cómo es que no lo vimos la anterior semana? – preguntó gokú curioso.
–Ahh…bueno ya ven cómo es nuestro amigo piccolo. Pues causó problemas con el oficial superior. Un tonto llamado ginyu. Bueno, como somos sus amigos, él nos llevó a todos al sótano de la prisión – soltaba krilin.
–Otra vez su término "amigo". Ya les dije que yo no tengo amigos – comentaba piccolo con el ceño fruncido.
–Sí. Una celda alejada de todas. Es oscura, no se podía diferenciar el día ni la noche. No nos daban comida. Así estuvimos por esta primera semana – explicó el pelinegro más joven, gohan, ignorando el comentario de piccolo.
–Ahh…ya veo –
La campanada volvía a hacerse escuchar por todos los prisioneros. El nuevo grupo de "amigos" se despidieron para irse a sus respectivas celdas, acordando verse en las horas del almuerzo y los descansos.
En una de las celdas, un hombre meditaba en la cama de arriba y el más joven sólo se limitaba a observarlo. No quería desconcentrarlo o molestarlo, ya que sólo lo haría ponerse de mal humor.
–Señor piccolo ¿Usted cree que nuestra sentencia pueda ser reducida? – gohan estaba cabizbajo. Extrañaba mucho a su novia y no volver a verla por, según su sentencia, ocho años lo mataba por dentro.
–Sabes que esa es la sentencia mínima para nosotros. Es por eso que sugerí fugarnos –
–Sí. Pero seríamos fugitivos buscados por la ley. Nunca más volveríamos a vivir tranquilos. Todo el tiempo escapando, yo no quiero eso –
–Lo siento mucho, gohan. Pero es eso o desperdicias tus ochos años aquí –
–supongo que tiene razón. Estoy dispuesto a todo con tal de poder volver a ver a videl – susurraba el pelinegro.
–¿Sí? No te ilusiones mucho, hijo – piccolo hablaba serio pero tranquilo. Ese muchacho era el único que lo conocía y con quien no aparentaba indiferencia en absoluto –La vida de fugitivo no es para nada sencilla. Además quien sabe, lo más seguro sería irnos del país para no volver aquí –
–Bueno, pase lo que pase, yo tengo que volver a verla – gohan miraba hacia el techo imaginando el hermoso rostro de su chica.
Los dos hombres se quedaron callados en sus respectivas camas. Uno meditando y el otro pensando.
En otra celda, gokú dormía plácidamente con una pierna al aire, destapado con las sábanas en el suelo y babeando mientras roncaba. Parecía que nada lo despertará hasta que él se levante voluntariamente.
Vegeta se mojaba la cara en el lavamanos, se había despertado con una respiración agitada y un rostro preocupado provocado por una pesadilla.
Sueño de vegeta
No tenía ni idea de donde estaba. Parecía un taller abandonado o un sótano.
Intentó moverse pero no lo logró ya que tenía las manos amarradas. Intento zafarse pero tampoco pudo hacerlo. Volteó la mirada y allí estaba su amigo, también amarrado y con la cabeza agachada cerrando los ojos.
–¡Kakarotto! –
–¿Ehh? ¡Vegeta!¿Qué pasó? –
Todo se hizo negro por unos segundos y luego otra vez levantó la vista y miró el panorama. Toda la habitación lleno de cuerpos inertes en una mar de sangre. Lo que llamó más su atención fue la mujer que se encontraba en el suelo gimiendo de dolor y tomando su clavícula con una mano, había sido herida por un impacto de bala.
–Carajo… maldita perra… – escucharon susurrar a un hombre tirado en el suelo con el pecho perforado y ensangrentándose.
Vegeta miró a la mujer de cabello azul y notó que al lado de ella se encontraba otra mujer de cabello negro, también lastimada y herida. No se había dado cuenta pero él y su amigo también estaban completamente heridos.
– Vegeta… –escuchó susurrar a una de las mujeres.
Y todo se hizo negro y oscuro.
Fin del sueño
No sabía muy bien quienes eran ya que no reconocía a nadie, a excepción de su amigo. ¿Qué era eso? No lo sabía, lo vio todo borroso y despertó. Era la tercera vez que soñaba con esa escena y no tenía ni idea de que significaba.
–Maldición…– susurró volviéndose a mojar el rostro. Ya no pudo volver a dormir, se quedó despierto hasta que amaneció.
–Ehh?... ¿Vegeta que haces ahí? – el pelinegro, finalmente, había despertado y vio a su amigo sentado en el suelo con una mirada perdida en la pared.
Vegeta seguía mirando la pared, ignorando a su compañero de celda –Nada – respondió después de unos segundos.
–¿Oye, crees que ellos acepten fugarse con nosotros? –
– No es mi problema. Tú y yo nos iremos sí o sí. Si no quieres pues yo me iré con o sin tu ayuda –
–Sabes que siempre cuentas conmigo vegeta. Sólo que creo que con ellos, nos sería más sencillo el plan –
Vegeta suspiró – está bien. Le preguntarás hoy en el almuerzo. Si así me dejas en paz, hazlo! –
–¡Genial! –
Así pasaron las horas hasta que por fin llegó la hora del almuerzo.
Todos se fueron a sentar en una mesa. Comían mientras conversaban hasta que gokú se animó a proponerles algo.
–Oigan, no sé cuánto tiempo le dieron a ustedes pero…nosotros planeamos fugarnos de aquí. Y veo que ustedes son de confianza así que no creo que nos acusen o algo por el estilo ¿les gustaría unirse? – preguntó gokú muy despacio para que nadie lo escuchara.
–Yo estoy dentro – piccolo fue el primero en responder sin pensarlo dos veces.
–¡Genial!¿Qué hay de ustedes? – gokú miraba a todos los restantes.
–Yo también – krilin aceptó, también – Tengo que irme de aquí lo más antes posible –
– Muy bien. ¿Y ustedes qué? ¿Entran o no? – vegeta, finalmente, se había sumado a la conversación.
–Yo sí – el monje no dudó en aceptar, al igual que los demás tenía asuntos muy importantes que hacer afuera.
Gohan se les quedó viendo un momento y volvió a pensar en su novia. Yo soy capaz de hacer todo por volver a verla –Yo también estoy dentro –
–Muy bien. Ahora déjenme comer en paz y hablaremos en la hora del descanso – vegeta se levantó de su asiento para ir a servirse más comida pero en ese momento otro hombre pasaba cerca y ambos chocaron haciendo que toda la comida que tenía el otro reo cayera en su encima.
–¡Idiota! Mira lo que hiciste – rugía el prisionero.
–Cállate imbécil y hazte a un lado – vegeta ignoraba la situación.
–¿Qué dijiste maldito? –
–Ya broly, olvida a este imbécil y vámonos – turles restaba importancia a lo sucedido, tranquilizando a su amigo.
Los presentes, que estaban en la mesa, miraban sorprendido hacia aquel hombre y volvían la mirada hacia su amigo pelinegro de cabello alborotado, que devoraba su comida salvajemente. Juraban que eran gemelos, sólo que el hombre de pie tenía un par de cicatrices en el rostro y una cara más malévola a diferencia del otro que a simple vista se veía un rostro de un inocente y tonto.
–No me iré. Éste idiota aprenderá a respetarme – broly se acercaba peligrosamente al pelinegro que tenía los brazos cruzados.
–¡Ja! Enseñarme a respet…- no terminó su frase ya que recibió un golpe de parte del otro reo.
Vegeta, enfurecido, se levantó para abalanzarse al hombre con puños y patadas. Broly lograba defenderse, dificultosamente, y atacaba de la misma forma. En un descuido, vegeta derrumbó a broly y empezó a golpearlo en la cara. Ante esto, turles tomó una charola y golpeó fuertemente, al pelinegro, en la nuca dejándolo inconsciente. Gokú dejó su comida y fue al rescate de su amigo. Antes de que iniciaran una trifulca, los oficiales se entrometieron deteniendo a todos y mandándolos a su celda antes de tiempo.
A vegeta lo llevaron a la enfermería porque, en el lugar del golpe, empezó a derramar sangre.
Así pasaron una par de horas. Antes del descanso, vegeta había despertado mirando desconcertadamente todo el lugar ya que no tenía idea de donde estaba. Llevó su mano a su nuca y empezó a sobarse al sentir dolor en toda esa parte de su cabeza. Se sentó y se quiso levantarse pero alguien se lo impidió.
–¡Oye!¿Qué crees que haces? ¿No ves que estás muy lastimado? – la enfermera se le acercó con una cara disgustada y molesta.
–¡JA! ¿Quién te crees que eres para orde… – no terminó su frase al ver a la hermosa mujer por completo.
Su rostro, su cuerpo ¿Ya la había visto? Bueno se sentía algo mareado talvez tenga la vista borrosa y sólo sea su imaginación el hecho de conocerla pero juraba que la había visto antes.
La enfermera al ver la mirada confusa del hombre comenzó a hablar ella.
–Hola, mucho gusto. Soy bulma – saludó con una sonrisa.
Vegeta al ver su rostro se dio cuenta que era la misma mujer que vio la otra vez en la madrugada. Sí, como olvidar aquellos ojos que lo cautivaron y esa sonrisa, aunque ahora amplia, que se robó toda su atención.
Pero lo que más llamó su atención fue su voz. Por alguna razón, ya la había escuchado, como si la conociera. Sintió una descarga eléctrica en todos su cuerpo y abrió los ojos al recordar donde escuchó aquella voz.
"No puede ser. Es imposible" pensó. La miró una vez más y sin más salió de allí lo más rápido que pudo.
CONTINUARÁ….
N/A: Cómo están todas? Espero que muy bien… bueno ya comienzan mis clases y se me va a dificultar en avanzar rápido con este fic. Talvez publique un cap por semana. No lo sé, luego les haré saber. Espero que les haya gustado este capítulo. Cómo siempre agradezco a todas los lectoras. Nuevamente agradezco a los reviews que me dejan. Me da mucho gusto leerlos y les responderé por PM o por el fic jeje personalmente. Bueno, nos vemos en la próxima actualización.
