Bueno, aquí está otro capítulo de mi particular historia. ¡Espero que lo disfruten!


Capítulo VI

–Bueno, eso era todo. Pueden irse – el decano miraba hacia el patio de la prisión a través de su ventana mientras se encontraba sentado en su silla rotatoria –Ahh…Y que esto quede aquí entre nosotros. Ninguna sola palabra de lo que hablamos. Quedan advertidos – volteaba su silla mientras hablaba amenazadoramente con el ceño fruncido.

Krilin y gohan tragaron saliva ante la amenaza y salieron por la puerta con un suspiro. Dos oficiales llegaron para llevárselos a las duchas.

–Cuando lleguen le preguntaremos por qué lo llevaron a la oficina del decano. Ahora, sigue hablando sobre los talleres y actividades que hacen aquí – Piccolo estaba terminando de secarse mientras se cambiaba, al igual que el resto.

–No sé nada al respecto. Ya te dije que un prisionero me comentó algo, nada más – vegeta terminaba de colocarse su ropa de prisionero.

–Está bien – suspiró piccolo.

–¿Y cuando nos los presentarás, vegeta? Estoy ansioso por conocerlos – comentaba el de cabello alborotado.

–En la hora del almuerzo, creo. No lo sé, le dije que me buscara cuando pueda para ponerlo al tanto de nuestro plan –

–Por cierto vegeta, oí que ayer estuviste con la enfermera. Dicen que es muy sexy. Y escuché que si te pasas de listo con ella, recibirás una paliza – comentaba gokú –Créeme, son muchos los prisioneros a quienes no les agradan la idea de que te acerques a ella. Deberías cuidarte, amigo –

–Agg…Patrañas, kakarotto. Ignora los comentarios de los idiotas de este lugar –

–Hola muchachos – saludaba ambos hombres, gohan y krilin, al mismo tiempo.

–Hola ¿Y cómo les fue en la oficina del decano? – ten shin han se adelantaba a todos con una pregunta.

Ambos hombres se quedaron callados e intercambiaron mirada por un segundo.

–ehh…bueno…ya sabes, lo de siempre…– el pequeño hombre calvo tartamudeaba al hablar sin saber que responder.

–¿Lo de siempre? ¿A qué te refieres? – preguntó piccolo.

–Nos habló acerca de nuestro comportamiento de la semana pasada. Ya sabes, cuando nos encerraron en la celda solitaria de abajo. Nos recomendó que les avisemos que no quería que se repitiera de nuevo. Bueno…eso fue todo…. – terminó de hablar con una gota de sudor en la frente y mirando a todos sus amigos, observando si les creyeron o no.

Vegeta miró a ambos hombres de manera sospechosa. No desconfiaba de ellos pero era la primera vez que actuaban de esa manera nerviosa, como si estuvieran ocultando algo. Nadie dijo nada al respecto, ya que creían en sus palabras.


–Zarbón. Tienes un recado – el oficial ginyu se acercaba a la celda del prisionero con una pequeña caja que llegó a la mensajería de la prisión.

–Ya era hora. Tardaron demasiado. No puedo aguantar más tiempo en este asqueroso lugar – se quejaba el hombre de cabellera verde.

–Sí, pues culpa al Dr. Gero no a mí. Ahora, asegúrate que todo salga bien – aconsejaba ginyu mientras se retiraba del lugar.

–Ahora sí podremos terminar con esto de una vez por toda –

–Así es, mi querido dodoria. Terminaremos con nuestro trabajo y nos largaremos para tomar unas vacaciones –

–Sí. ¿Está todo ahí, verdad? –

–Sí. Prepárate. Para la hora del almuerzo pondremos en marcha nuestro plan–


–Ya cállate kakarotto. Por última vez, no me importa en lo más mínimo lo que estén haciendo zangya y maron en este momento. Por mí que se estén muriendo o no, no es mi maldito problema – vegeta ya estaba harto con esas preguntas de su amigo.

–Tranquilo. Yo sólo preguntaba para hacerte charla. Has estado muy callado y pensativo estos últimos días. ¿Qué es lo que te ocurre? –

–Nada. Sólo que no me he estado sintiendo muy bien. Eso es todo –

–¿Qué te sucede? ¿Seguro que estás bien, vegeta? –

–Ya te dije que sí –

–Bueno. ¿Y qué pasó con la hoja que encontramos? ¿Pudiste descifrarla? –

–No. ¿Ahora puedo descansar un momento? ¿o seguirás con tu interrogatorio? – preguntaba, molesto y fastidiado, el pelinegro. "Ahora que lo dice, tengo que quitárselo a la enfermera antes de que alguien más lo descubra. ¿Pero cómo llego a la enfermería? Agg…tengo que pensar rápido" Pensó vegeta.


–gohan ¿Ahora me dirás que pasó en la oficina? Porque lo que dijiste no me pareció convincente –explicaba piccolo.

–Pues, sólo me dijeron eso, señor piccolo. En serio – el joven pelinegro tragaba volvía a hablar con nerviosismo intentando aparentar estar tranquilo.

–Bueno. Te creo, pero si te dijeron algo que te preocupe es mejor si nos avisas y así podríamos ayudarte –

–Está bien, señor piccolo. No se preocupe, todo está bien – esto último lo dijo cabizbajo. No le gustaba mentir y mucho menos a aquel hombre que, lleva conociéndolo un par de semanas, le ha demostrado ser de confianza.


Después de un par de horas llegó el mediodía. Todos los prisioneros fueron enviados al comedor.

–Oigan muchachos ¿Cuándo nos inscribiremos en esos talleres de actividades? – krilin cortó el silencio que se había apoderado de la mesa.

Vegeta bufó. Estaba tan tranquilo comiendo sin prestarles atención a los demás… hasta ahora –Déjame terminar y luego hablaremos con los guardias –

–Ok… – Nuevamente el silencio reinó en la mesa mientras todos los integrantes del grupo devoraban sus comidas.

–Hola. Por fin nos volvemos a ver – interrumpía nº 16, otra vez, dando fin al silencio que estaba reinando en la mesa.

–Hola, soy Octavio – se presentaba, el hombre grande moreno, con una sonrisa amigable.

–Tomen asiento – el pelinegro suspiró. No tenía opción, al parecer no comería tranquilo con todas esas interrupciones –Primero que nada, háblennos sobre las actividades que me comentaste ayer –

–Ahh…pues, hay diferentes tipos de actividades. Carpintería, pintura o arte, pueden unirse a la biblioteca si disfrutan la lectura y otros más – explicaba el del mohawk rojo.

–Ah, ya veo. Entonces ¿A cuál entraremos? – preguntaba gohan mirando a todos los presentes sentados en la mesa.

–Yo creo que carpintería – opinaba krilin.

–¿carpintería? Yo creo que sería mejor estar en la biblioteca – el joven pelinegro, gohan, miró a todos un poco nervioso. A él le encantaba leer y estudiar pero no mucha gente disfrutaba de aquello como él. Y temía que sus amigos se burlaran por eso.

–Vegeta ¿Dónde está gokú? – interrumpía piccolo que hace un buen rato empezaba a darse cuenta que algo, o alguien, faltaba.

–No tengo idea –respondió el pelinegro restándole importancia.

–¿No sabes? ¿Que acaso no viven en la misma celda? –

–Agg… un guardia se lo llevó a la oficina del decano y yo me vine aquí – vegeta se encogió de hombros y siguió comiendo.

–Ahh… y bueno ¿Cuál es el plan? – Octavio se unía a la conversación mientras se sentaba al lado de su amigo, 16.

–Aún no hemos decidido a qué actividad entraremos – krilin miraba a todos para que tomaran un decisión o al menos opinaran algo al respecto.

–Ya lo tengo – esta vez era vegeta quien interrumpía a los demás.

–¿Será la librería verdad? – gohan se acercaba con su cara suplicante para que así sea.

–Por favor que sea carpintería – se decía krilin despacio.

–Entraremos a todas las actividades – vegeta dejó su plato vacío a un lado, junto con los otros cinco que había terminado anteriormente y suspiró – Así tendremos más acceso a diferentes lugares de la estructura –

–Es cierto…es un buen plan – halagaba piccolo. No le gustaba hacerlo pero tenía que aceptar que el pelinegro es bastante bueno planeando estrategias.

–Lo sé – respondió vegeta con una sonrisa arrogante.

–Hola muchachos – era gokú quien se integraba a la mesa. Se lo veía con una sonrisa de oreja a oreja y totalmente despistado.

–Gokú…amigo ¿cómo te fue con el decano? –

–ahh…pues no recuerdo lo que me dijo – se acariciaba la nuca con su mano izquierda –¿Y quiénes son ellos? – preguntó al percatarse de la presencia de los otros dos.

–Déjame presentarnos. Me llaman 16 y él es Octavio –

–¿Octavio? – gokú observaba al moreno, concentradamente, intentando recordar donde había visto a ese hombre.

Octavio levantó la mirada al pelinegro, al igual que él, e hizo memoria.

–¿Gokú? – susurró –claro, tú eres el que salvó a mi familia en el asalto del banco hace dos años atrás – se levantó a para ir a abrazar al pelinegro. Era bueno volver a verlo. Aunque sea en un lugar como la prisión.

–Ahh…es cierto. ¿Cómo han estado todos eh? –

–Pues, no lo sé. Hace un año que estoy aquí y desde entonces no he sabido nada de ellos – habló con la cabeza gacha. Realmente extrañaba a su familia y a todos los de su aldea.

–¿Y cómo terminaste aquí? – preguntó curioso. Es imposible creer que un hombre como él esté en prisión.

–Nos culparon por un atentado de terrorismo a ambos. Debido a la falta de prueba de nuestra inocencia nos encerraron con la acusación de que formamos parte de aquel grupo terrorista – nº 16 fue quien respondió por su amigo.

–¡Nosotros somos Inocentes! – gritó molesto Octavio llamando la atención de todos en el comedor.

–Sí…yo también – dijo burlón broly, otro prisionero.

–yo igual – esta vez fue turles quien se burlaba.

–Sí…igual que todos – respondió un oficial, yamcha, que, al igual que todos, se reía de la situación.


Todo el grupo, a excepción de 16 y Octavio, se dirigieron hacia uno de los guardias para poder inscribirse a los talleres de los que tanto hablaban.
Krilin y Ten shin han entraron a carpintería. piccolo y gohan decidieron dedicarse a la lectura, ya que ambos prefieren un lugar silencioso. 16 y Octavia, ya inscritos, estaban en el club de arte y pintura. Y por último, gokú y vegeta entraron a servicio comunitario. De esa forma tendrían acceso a todas partes de la prisión.

–Oye kakarotto – llamaba, vegeta, a su amigo. Lo había estado observando un buen tiempo, desde que entraron a la celda, y notaba que estaba totalmente perdido –¡Kakarotto! –

–¿Ehh? – finalmente había escuchado a su amigo y salió de sus absortos pensamientos –¿Qué sucede vegeta? –

–Olvídalo…sólo perderé mi tiempo preguntándote –

No recibió respuesta del pelinegro ya que éste se volvió a echar en su cama, con ambos brazos debajo de su cabeza, mirando el techo con una sonrisa y volviendo a recordar todo, como lo ha estado haciendo desde que salió de la oficina del decano.

FLASHBACK

–¿Qué quiso decir con eso? – se preguntaba el pelinegro que acababa de salir de la oficina para dirigirse al comedor. Estaba tan distraído que no observó a una persona…una mujer, específicamente que venía corriendo hacia él.

–Auuch…mi cabeza – gokú no dejaba de sobarse su cabeza.

–Idiota! Que acaso no te fijas por donde caminas! – se quejaba la pelinegra, gritándole al de cabello alborotado.

–Lo siento. No te había visto –

–Agg..no puede ser. Los análisis se me esparcieron por todos lados –

–Bueno, yo te ayudo – gokú se agachó para tomar los papeles en el suelo, mientras lo hacía levantó la mirada para verla y observó su hermoso rostro de piel blanca y su bello cabello negro suelto por llegándole hasta la mitad de la espalda.
La mujer al sentirse observada levantó la vista para encontrarse con la mirada del pelinegro, éste lo acompañaba con una sonrisa, y sonrió tímidamente quitándose el flequillo de su frente hacia un lado.

–Mucho gusto, soy gokú – se presentó entregándole los papeles que había recogido.

–Soy milk –

–Milk…que bonito nombre –

–Gracias –

–¿Y qué hace una mujer como tú en un lugar como éste? – no dejaba de sonreír ni de mirarla, simplemente no podía evitarlo.

–¡¿A qué te refieres con una mujer como tú?!– frunció el ceño.

–Ehh…bueno ya sabes….una mujer linda y bonita como tú –

–Ahhh…bueno – miraba hacia el suelo sonrojada por el comentario del pelinegro – jeje lo siento –

–No te preocupes ¿ y piensas responderme? –

–Ahh..sí, lo olvidaba. Soy enfermera –

–¿Eres la enfermera de la prisión? –

–Pues sí. ¡¿Por qué?! – nuevamente volvió a exaltarse.

–Por nada…yo sólo preguntaba –

–¡Oye tú! La hora de almuerzo se acaba – el oficial ginyu se acercaba para llevárselo al comedor.

–Bueno, con permiso. Hasta luego – se despedía, milk, caminando por el pasillo para dirigirse hacia la enfermería.

–¡Ok…hasta pronto. Fue un gusto conocerte! – gritaba gokú desde el pasillo, milk volteó a mirarlo y le sonrió – Y espero volver a verte – susurró.

FIN DEL FLASHBACK

–¡Apresúrate kakarotto! Hay que ir a hacer servicio comunitario –

–Ohh…lo había olvidado – suspiró y se levantó de su cama –Está bien, vámonos –

–Qué te has creído insecto, tú no me das órdenes –


–Señor piccolo ¿no quiere leer uno de estos libros? – le mostraba la columna de libros que había juntado en una mesa.

–No, sabes a qué vinimos aquí –

–Sí, pero…está bien – suspiró, para después poner en marcha el plan.


–Creí que sería divertido – se resignaba el pequeño hombre calvo que intentaba cortar la madera para fabricar una silla mecedora.

–Vamos krilin, no está tan mal –

–Gracias por no burlarte ten, pero no necesitas mentirme para hacerme sentir mejor –

–Además, recuerda que no vinimos aquí para eso –

–Sí, sí. Ya lo sé– se resignaba de seguir con su trabaja para empezar a espiar por todo el lugar.


–Vegeta, no dijimos cuál sería el plan para hoy – el pelinegro se secaba el sudor de su frente con su muñeca mientras seguían limpiando la basura que se acumulaba en aquel patio de la prisión.

–¡¿Qué no prestaste atención en el comedor?! – reprendía al pelinegro –Hoy no hay plan. Simplemente haremos nuestro trabajo en nuestras respectivas actividades mientras observamos todo el lugar para memorizarnos cada parte de la estructura –

"Diablos, no he vuelto a ver a la enfermera y tengo que quitarle mi papel antes de que alguien más lo haga" pensaba vegeta mientras seguía con su trabajo.


Siguieron con sus trabajos por una hora más para después dejarlos libres y permitirles su hora de descanso.

–Muy bien ¿cómo les fue? – fue piccolo quien rompía el silencio.

–Pues no muy bien – decía krilin cabizbajo y algo deprimido.

–¿A qué te refieres? –

–No le hagas caso, está triste porque no logró fabricar una silla en toda la hora – Ten se integraba a la conversación.

Vegeta se levantó del lugar y se fue caminando hacia la entrada de la prisión.

–¿A dónde vas vegeta? – gokú notó extraño a su amigo y decidió preguntarle para asegurarse que no vaya a hacer algo tonto después.

–No es de tu incumbencia – el pelinegro siguió su camino para, finalmente, ingresar a la prisión y dirigirse a la enfermería.


–Muy bien…gracias por tu tiempo, ahora me retiro – se despedía el decano que salía de la enfermería con unos papeles en las manos.

En ese momento vegeta se ocultó detrás de las paredes para que no lo vea nadie, ya que estaba prohibido el acceso de prisioneros a las instalaciones de la prisión, y dejaba pasar al hombre que caminaba por ahí. Después de pasarse de largo, se apresuró para llegar a la puerta de la enfermería y entrar sin haber tocado.

Ahí vio a la misma enfermera que lo había atendido días atrás, y en quien pensaba todo el tiempo, que leía el papel que le había arrebatado de su poder.

–Creo que eso me pertenece – habló vegeta causando una reacción de miedo a la peliazul.

–¡Ahhh! ¿Quieres matarme del susto? – la mujer se tocaba el pecho con su mano sintiendo el acelerado corazón que palpitaba por la sorpresa de hace un momento –¡Idiota! ¿Acaso no sabes tocar la puerta? – reprochaba bulma que ahora colocaba ambas manos en su cadera y fruncía el ceño molesta.

–¿Que no puedes hablar sin gritar? – vegeta se tapaba los oídos con ambas manos.

–¿Qué es lo que quieres? –

–Eso es obvio, quiero mi papel de vuelta –

–Ahh…¿Podrías decirme de qué trata? – preguntó curiosa ya que no había podido descifrarlo aún.

–Nada que te interese – respondió tosco y nervioso porque tampoco sabía algo al respecto y no quería quedar mal ante la mujer. Bulma lo vio y casi se convence por la forma tosca en la que le habló pero su pequeña actitud nerviosa le decía otra cosa.

–Tampoco sabes qué dice ¿verdad? – sonrió divertida ante su correcta suposición.

–¡Cállate y dame la hoja! –

–Está bien, tranquilo. Pero ¿No quieres que te ayude a descubrir que está escrito?–

–¿Cómo? Ni siquiera sabes el idioma –

–Sólo dame tiempo y yo te haré saber –

Vegeta dudó al comienzo pero la sonrisa de la peliazul le terminó de convencer.

–Está bien, pero nadie más se debe enterar de esto – le avisó para no tener problemas.

–No te preocupes, tú solo confía en mí – le guiñó el ojo, causando un leve sonrojo al pelinegro.

No tenía mucho tiempo, así que decidió irse al patio antes de que terminara su descanso y vuelvan a su trabajo de servicio comunitario.


–Señor, ya nos llegó el paquete y tenemos todo preparado –

–Muy bien. Espero que no fallen porque no creo que a mi hermano le vaya a gustar – amenazó el hombre que miraba los papeles que había recogido recientemente.

–No se preocupe, todo saldrá como lo planeamos –

CONTINUARÁ…


N/A: He vuelto! ¿Y cómo están todas? Espero que muy bien. Como dije anteriormente, intentaré actualizar más a menudo. Sólo que intentó acomodarme en mi horario para organizarme más :D

Bueno, quiero agradecer a todos los lectores que se pasan por aquí y a las que me dejan sus comentarios. Espero que les guste el capítulo. Creo que eso es todo, cuídense mucho y nos vemos en la próxima actualización.