Miércoles, 09 de septiembre de 2015.
Hola a todos mis queridos juguetes sexuales :D jajaja, naa, obvio es broma. Gracias a todos los que hayan leído hasta ahora y bueno, decidí publicar este "fic" si, entre comillas porque esto no es un fic, nada que ver. Esto solo lo hice para poder hacer lo que mas me gusta hacer en la vida, jajaja, escribir y hablar sobre lemon. Todos ono-shots lemons que van a leer aquí me los pidieron fans de la serie, lectores. Yo sólo les di gusto como mejor pude ;) jajajaja, nada mas. De verdad me divertí mucho mientras escribí cada uno de estos shots y bueno, espero a quien entre a leer aquí pues le guste.
Antes de irme y dejarlos leer, creo que esta de mas decir que es recomendable que esto lo lean mayores de edad o en su defecto, personas de mente muy abierta, en otras palabras y para que quede mas claro, gente a la que le guste el lemon. Todo lo que yo narro aquí es específicamente lemon. No hay trama, ni drama, ni misterios, ni peleas ni nada de esas cosas. Yo lo único que hago aquí (a petición de todos los que fueron tan amables de leerme) es abordarlos desde un punto de vista sexual, nada mas. Para peleas, misterios, drama, trama y relleno nivel Kami-sama :P jajaja, pues esta la serie. En fin...
Besos y abrazos. Nos leemos ;)
Capítulo 2: Ulquiorra/Nelliel/Orihime
No, no, no, no se me espanten, (risa descontrolada) no es lo que están pensando; oh bueno, no como lo creen. Sería divertido leer un trio de estos personajes pero pues no lo haré así. Solo y para que vean que yo si cumplo lo que prometo, hago esto porque me lo pidió May_Schiffer. Aprovecho para darle las gracias por haber sido la primera en comentar y pedir algo. Oki, oki, la cosa es así.
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Resulta que Ulquiorra no era tan de hierro como decía. Una noche en la que se le mandó a dar vuelta a la prisionera más bella de toda "las noches", (léanlo como en el anime por favor, era súper gracioso y a la vez sexy cuando lo decían. ¿no?) sintió algo que hacía bastante tiempo no sentía, excitación y calentura desmedida.
Sí, sí mis queridos amigos, así como lo leen. Nuestro atractivo, serio y muy comestible Ulquiorra, tenía una erección que para la "dulce" Orihime, no pasó para nada desapercibida.
— Buenas noches, querido carcelero. Dígame, ¿está muy contento de verme?
— ¿De qué hablas mujer? lo de siempre ¿Por qué hoy estaría emocionado de verte? Solo vengo porque Aizen-sama….
— ¿Ah sí?
Se le acercó muy lentamente y con una algo perversa sonrisa.
— ¿Entonces me estás diciendo que siempre te calientas cuando vienes a verme, Ulquiorra?
No lo pudo evitar. ¡No pudo! Soltando una descontrolada risa que nadie jamás le había visto ni escuchado, tomó con delicadeza su suave mano que lo había empezado a tocar por encima de la ropa. Sonriente y siguiéndole el juego, la apretó con fuerza y la miró a los ojos para hablarle como siempre, intimidantemente.
— ¿Qué es lo que pretendes con esto, mujer? ¿Acaso quieres seducirme para poder escapar de aquí?
— Oh no Ulquiorra, para nada; yo aquí estoy muy contenta esperando a que Ichigo por fin deje de ser tan idiota y me rescate a ver si lo hacemos. No, no es por eso. Estoy aburrida y ya me hace falta algo de diversión. Como con Aizen no se pudo porque mantiene más ocupado jodiendo a los "shinigamis" que un doctor atendiendo pacientes, tocó conformarse contigo.
Orihime no pensó que su juego iba a llegar tan lejos pero se sorprendió (y muy agradablemente) cuando este la arrinconó contra una de las paredes y empezó a subir una fría mano por el muslo. Besándola y sin parar de enredar su fría y sádica lengua con la de Orihime que en cambio sí estaba muy caliente, destruyó su delicado interior rosa para tocarla más profundamente.
— ¡Ah! ¡Ah Ulquiorra, ummm sí! que dedos tan fríos tienes pero eso, me encanta. Oh si así ¡más! ¡Más Ulquiorra!
Y mientras este la exploraba sin haber cambiado en su rostro esa expresión fría, de ojos verdes rasgados y gélidos que siempre tenía, empezó a recordar. Mientras la escuchaba gemir y gritar de gusto por como la tocaba, recordó la última vez que había estado así con una mujer; oh bueno, lo equivalente a una mujer para él en su mundo.
Narra Ulquiorra en un flashback que estaba teniendo….
Me gusta más hacerlo contigo mujer, tú eres mucho más escandalosa que Nelliel cuando la cogí hace tanto tiempo esa noche. Fría, tan fría como esta noche, fue aquella en donde se lo metí y se lo metí hasta que la escuché y la sentí llegar sobre mí. Vaya que Nelliel es una mujer hermosa, muy hermosa. Sus enormes senos, ese número tres tatuado en su espalda y ese verde cabello que le queda tan bien, fueron mi perdición. Pero no, fue delicioso pero no se compara contigo bella peli roja. Para nada.
Estaba haciendo mi acostumbrada ronda por hueco mundo cuando la vi. Vi que estaba sentada en el suelo visiblemente cansada de haber luchado de nuevo con ese idiota, pero bueno, al menos ya eso ahora es historia. Es una alegría que por fin este muerto, era un debilucho insignificante y además un estúpido.
Siguiendo mi camino y restándole importancia, luego fui atrapado por ella que llegó sin que lo previera.
— Ulquiorra, dime ¿estás muy ocupado, mi amor?
— No soy tu amor Nelliel y ya suéltame. ¿Qué te pasa?
— Estoy caliente y sin nada que hacer. Dime, ¿me puedes coger un ratico bien rico? No hay nadie con quien jugar aquí y es una suerte que me haya encontrado contigo precisamente. Ummm si, eres el espada más sexy de hueco mundo, Ulquiorra.
Igual, así hubiera querido, no tenía escapatoria de esa sádica y enferma mujer. Ella (aunque me moleste reconocerlo) era un grado superior a mí y por ende un poco más fuerte. Sin poder hacer nada cuando cayó sobre mí en la arena que estaba tan fría como el viento que circulaba por todo el lugar, me sorprendió lo rápido que empezó a descubrirse el cuerpo, guau, que buen par de senos.
— Oh Ulquiorra, oh si, así. ¡Pellízcalos más fuerte!
Fue lo único que dijo. Me ordenó que le pellizcara los pezones que estaban muy erguidos bajo mis manos y eso fue lo que hice. Se los halé, se los pellizqué lo más duro que pude y luego, al poco tiempo, sentí como empezó a mojarme aun con la ropa puesta. Su excitación, sus fluidos eran tantos que no hubo ningún problema cuando después de desnudarme con rapidez (de la cadera para abajo) y chupármelo con violencia, lo tomó en una mano y entró completamente.
Ella no dijo nada, pero yo en cambio sí deje escapar un fuerte gruñido. Oh si, era la primera vez que lo hacía y estaba encantado en su compañía. Lo que no sabía y no me hacia una idea, era lo loca que estaba esa mujer. ¿Por qué siempre me tocan las locas a mí ah? Bueno, aunque no es tan malo. Ummm si me gustó y mucho lo que hizo.
— ¿Pero qué…?
Se levantó y luego dándome la espalda con una maliciosa sonrisa parecida a la que me diste tu Orihime cuando entré aquí, volvió a tomarlo en una mano y a ponerlo en su ya abierta y muy humedad cavidad. Se sentó de lleno sobre mí y volví a sentir la calidez y calentura de su interior. Siendo mi bello paisaje nada más que su juagada espalda en sudor y ese número tres que me recordaba que era inferior a ella, me sorprendí cuando después de unos cuantos pocos minutos, la vi moverse más fuerte y gruñir con fuerza.
Luego se levantó, empezó a vestirse como si nada pero si había algo en su impasible cara que era muy bella y muy parecida a la mía, una gran sonrisa de satisfacción. Por lo que puedo deducir ella se corrió y se corrió con gran fuerza pero para mí, apenas estaba empezando lo mejor. Me dio tristeza porque justo cuando iba a estallar y llenarla, se levantó y me dejo así, con ganas de más.
— Eh Nelliel ¿ya? ¿Se acabó?
— Oh no, —me miró con una estúpida sonrisa burlona— ¿no me digas que no alcanzaste, Ulquiorra? Que mal, lo siento mucho. Es que estaba muy ansiosa pero no te preocupes mi amor, yo tengo la solución.
Arrodillándose ante mí y abriendo grande la boca, escupió sobre él y luego, me lo chupó hasta que me corrí.
Deja narrar y de recordar Ulquiorra….
—"Guau, no cabe de duda de que son parecidas pero lo que tú me estás haciendo mujer, es mucho mejor, mucho mejor"
Orihime estaba arrodillada ante él. Con el vestido blanco tallado rasgado por el centro por un ansioso espada, lo estaba masturbando con sus senos y al mismo tiempo, lamiendo. Lamiendo la punta de su excitación con la punta de su caliente lengua, de pronto se detuvo y se levantó.
— ¿Qué pasa mujer? ¿Por qué te detienes?
— Oye, Ulquiorra, ¿tú siempre eres así de frio cuando coges? ¿No puedes hacer un ruidito al menos? Es que dime, ¿lo estoy haciendo mal? ¿No te gusta cómo te lo estoy chupando?
Ulquiorra se sonrojó y no supo que decir; pues, ¡pobre Ulquiorra! Era su segunda vez y era tan de malas que Orihime también era como Nelliel, estaba medio loca. Orihime que en realidad era una morronga (solapada) era completamente adicta al sexo. Lo hacía con el que más le gustara y le encantaba correrse. Era de sus experiencias preferidas.
— ¿Qué? ¿No vas a decir nada mi excitado carcelero? Ulquiorra caliente y delicioso bombón, dime algo, ¿no te gusta?
Este solo la miró con seriedad pero al mismo tiempo con algo de diversión.
— Muy bien entonces, tendremos que probar algo a ver si logro que digas algo. Al sofá. Siéntate.
De verdad que no había derecho, ¡pobre Ulquiorra! Sin saber muy bien que hacer pero manteniendo su postura de autoridad y poder, se sentó y vio con gran sorpresa cuando ella se desprendió de lo que le quedaba de ropa. Sin dejar de verla y ansioso por tenerla, más se alegró cuando ella abrió mucho sus piernas y se sentó sobre él muy, muy caliente y dispuesta.
— Cógelo y métemelo Ulquiorra pero hazlo suave, muy lentamente. Estoy disfrutando esto y no quiero que se acabe. ¿No serás eyaculador precoz verdad? Odio a esos inútiles.
—"¿Eyaculador precoz? ¿Que será eso?"
En medio de sus confusos pensamientos, lo tomó en una mano como esta se lo había ordenado y entró. Entró con delicadeza y lentitud.
— ¡Ah! ¡Ah sí Ulquiorra, papacito rico y delicioso! ¡Ah más! ¡Más!
Más contento por lo cálido de su interior que por los fuertes gritos de placer que estaba dando esta excitada y hermosa mujer sobre él, lo estaba por las expresiones de su rostro. Confundido y sin entender en lo absoluto a esa mujer, se asustó cuando Orihime tomó su pálida cara y la puso en medio de sus senos.
— Chúpamelos Ulquiorra y hazlo lentamente por favor. ¡Oh sí! ¡Ah sí, si….!
Sin más remedio que obedecer, empezó a lamer por turnos esos grandes y suaves senos. Pero mientras se los chupaba y se embriaga por su dulce sabor, podía escuchar los fuertes latidos de su corazón. Cada vez más confuso con ella y con todo lo que la rodeaba, estaba contento por sus movimientos, por su calor que lo abrazaba y por sus apasionadas caricias por toda la cara y la espalda.
De nuevo, pobre Ulquiorra. Parecía que una gallina le había bailado encima. Tenía el pelo más alborotado que Trunks cuando se convierte en súper sayayin.
— Ulquiorra, Ulquiorra, estoy tan, tan caliente. Esto esta tan rico y no quiero que se acabe pero no quiero posponerlo más. Quiero correrme y hacerlo ya. ¿Puedo? ¿Puedo y si lo hago igual me sigues cogiendo?
— Haz lo que quieras mujer. Ya qué demonios.
Poniendo las manos en su ajustada y muy blanca cintura, esta vez no iba a cometer el mismo error que cometió con Nelliel; oh no, en cuanto la escuchó gritar con esa increíble fuerza y apretar sus hombros con violencia, se dejó ir. Se liberó y como ella aun no acababa, fue incluso mejor. Desparramando toda su infértil semilla en su cálido interior, la escuchó gritar y sobre todo reír de emoción.
— Ummm sí, ummm sí Ulquiorra, ¡que rico! Ok, me gustaría que hicieras más ruido y mostraras algo más de emoción mientras lo hacemos pero ni modo. Como te dije, toco conformarse contigo por ahora. ¿cansado?
— Soy un espada mujer. —La miró con demasiada suficiencia mientras esta le sonría con malicia— Esto, no es absolutamente nada para alguien como yo. Nada.
— ¡Qué bien! ¡Me vas a coger más!
Le tomó el rostro con tanta fuerza y lo pegó a su desnudo pecho que sí, él pudo volver a escuchar su palpitante y cálido corazón.
— ¿Esto…esto que suena dentro de ti mujer, es un corazón?
— Sí, es mi corazón y aunque le pertenece al estúpido de Ichigo que nada que llega, esta noche es solo para ti. ¿Lo quieres?
No dijo nada; pues no entendía de qué le estaba hablando. Confundido por todos esos conceptos extraños en los que lo sumergía esa hermosa y apasionada mujer, disipó esas ideas rápidamente cuando ella se inclinó sobre aquel sofá y levantando mucho el trasero y abriendo las piernas, le pidió que la volviera a penetrar.
— Cómo te gusta coger, ¿no mujer?
— Oh si Ulquiorra, mucho. ¡Oh sí! ¡Así! Oh si, así….
Tras ella y sin dejar de embestirla, le gustaba como gemía. Agarrado de sus grandes caderas y embistiéndola esta vez sin ninguna delicadeza, le gustaba ver como el sudor bañaba su blanca espalda mientras ella no dejaba de reír y gemir con alegría.
— ¡Ulquiorra! ¡Ulquiorra! ¡Ummm sí, sí! ¡Ulquiorra más! ¡Más duro!
—"¿Más duro? Definitivamente esta mujer está más loca de lo que creía pero ah… eso es perfecto. Perfecto para lo que quiero hacerle toda esta noche. Te jodiste conmigo mujer, te voy a coger hasta que no te quede una sola gota de energía"
Apretándole la cintura fuertemente y sin dejar de entrar y salir con fuerza, se inclinó más y le lamió con lascivia y seducción la espalda. Disfrutando el salado sabor de su sudor, luego elevó las manos hasta su pecho y le apretó fuertemente los grandes y tambaleantes senos.
— ¡Ummm sí! ¡Sí Ulquiorra! Ummm Ulquiorra, Ulquiorra. Como me gustaría que fueras más….más expresivo. Oye, ¡di algo!
— ¿Y qué es lo que quieres que te diga, mujer? ¿Ah? ¿Alguna ridiculez de esas de amor o qué?
— No, nada de eso. — Sonrió mientras este le empezó a halar violentamente los erizados pezones— Claro que no, tú me estas cogiendo y… ¡ah! ¡Ah sí! ¡Ah sí Ulquiorra, así! Me estas cogiendo, no haciendo el amor.
— ¿Hay alguna diferencia acaso?
— Oh si mi sexy y frio espadita, —se giró y lo miró—mucha. ¡Ah! ¡Oye!
Ulquiorra volvió a sentirse confundido por sus palabras y ya llevándolo a un ámbito de mal genio que le resultaba mucho mejor que sentirse confundido, la haló hasta su frio pecho de espada y le mordió el lóbulo de la oreja.
— Oh sí, sí…..rico Ulquiorra, delicioso….como me gusta que me cojan duro, así, así como lo estás haciendo tú. Dime Ulquiorra, dime groserías.
— ¿Groserías?
— Sí, dime todo lo que me quieres y me vas a hacer toda esta noche. Dime que te gusta, dime cómo quieres tenerme.
Apretándole el pecho, lamiendo su oído y diciéndole las groserías más obscenas que se le ocurrieron, le gustaba como se erizaba su piel bajo la suya, bajo sus manos que no dejaban de tocarla con insistencia.
Suspirando fríamente en su oído y dándole más fuerte cuando Orihime se lo pidió, no iba a controlarlo por más tiempo. La sensación de correrse dentro del interior de aquella bella y escandalosa mujer, era incluso mucho mejor que luchar contra un fuerte oponente; oh bueno, eso era lo que creía. Aun no tenía el placer de luchar contra Ichigo que hasta que por fin me di cuenta cual es la cuestión con él. Ichigo, tiene un trauma psicológico de proteger a cuanta mujer esté en peligro. Siendo siempre el valeroso caballero que rescata a la damisela, no sabía que con ese acto estaba confundiendo a una enamorada Orihime. Pero como Orihime era Orihime y era una sexo-adicta, en ese momento sus sentimientos por él y su corazón, no valían una mierda.
— ¡Ah Ulquiorra! ¡Ah sí, sí, sí, si así! ¡Si…..!
—"¿Se está corriendo otra vez? Vaya, esto de verdad será divertido"
Entrando con mucha fuerza, se desplomó sobre su espalda cuando lo consiguió de nuevo y ella con él.
El "pobre" e inexperto Ulquiorra, disfrutó la forma como gimió su nombre mientras se lo hizo casi toda la noche. Corriéndose mucho y de muchas formas con ella, al final (cuando por fin Orihime se cansó de que la cogiera) la arropó sobre el sofá y salió a seguir vigilando.
Con una disimulada sonrisa que no dejó que nadie viera, disfrutó de todo lo que le hizo; aunque para Orihime todo haya quedado como un misterio. A ella le gustaba que sus amantes le dijeran que les gustaba cogerla pero Ulquiorra, no era exactamente un hablador. Para Ulquiorra fue más que placentero pero para la pobre loca de Orihime, fue un sexo más o menos. Algo muy regular de hecho.
