Jueves, 10 de septiembre de 2015.

Hola, hola a todos mis queridos juguetes sexuales de diversión y mucho entretenimiento, jejeje, oki, no es cierto :P Gracias a todos aquellos que leen (aunque no comenten) y el día de hoy les traigo otro shot que me pidieron hace mucho tiempo. Lo que pasara aquí sera algo muy de risa, jajaja, y espero les guste.

Besos y abrazos. Nos leemos.


Capítulo 3: Yoruichi/Byakuya y Ichigo/Rukia

Hola, hola de nuevo mis estimadas lectoras; mis queridos lectores (si es que hay alguno) y si, como yo soy más cumplida que novio feo, les traigo un nuevo capi de este fic lemon, lemon que me está encantando hacer. Esto me lo pidió muy amablemente Katy y de nuevo, aprovecho para agradecerle esta vez a esta bella lectora por haber leído y haber comentado. Espero les guste mucho y sobre todo a ti preciosa, pues mi único propósito es divertirlos.

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Ok, ok, la cuestión es la siguiente. Resulta que nuestro querido care puño del capitán más serio de todos (hablo de Byakuya) no era tan serio como decía, oh no, era todo lo contrario.

Debido al parrandon que armó "Sode No Shirayuki" con "Senbonzakura" (para los que no tienen idea son las zanpakuoto de Rukia y Byakuya materializadas pero en fin…) todos estaban muy distraídos. Estaban muy entretenidos para saber lo que un apuesto y muy serio capitán, estaba haciendo a puerta cerrada. Pero para desgracia del pobre y caliente de Byakuya Kuchiki, alguien lo sorprendería literalmente con las manos en la masa.

— Oh, ya veo. ¿Decidiste sacar a jugar al pequeño Kuchiki, Byakuya? ¡Qué bien!

Oh no, ¡pobrecito! Yoruichi en forma de gata, llegó a dañarle la diversión. Byakuya estaba muy contento y muy alegre masturbándose con una deliciosa y olorosa prenda de Matsumoto cuando, ¡pam! Llegó Yoruichi a interrumpirlo. Que mal por él pero no, a la larga eso no era tan malo y estaba a punto de comprobarlo.

Soltando la prenda y acomodándose el interior, la miró con la misma seriedad de siempre cada que la veía. Le provocaba era sacar su zanpakuoto (que estaba borracha con Haineko) y matarla. La odiaba con toda su alma.

— ¿Por qué me miras así, pequeño Byakuya? Dime, ¿muy enojado porque interrumpí tu pequeño momento personal? Oh no, no te enojes. No es para tanto. Mejor dime, ¿no prefieres hacer otra cosa?

— Vete por donde entraste, endemoniada gata. Vete de una buena vez antes de que haga que te arrepientas por tus palabras.

— Uy…—se le acercó muy sonriente al tiempo que se transformaba en humana—no sabes el miedo que me da, pequeño e inofensivo Byakuya. Estoy….petrificada.

Byakuya Kuchiki, odiaba a esa mujer pero sin importar lo mucho que la odiaba, tenía que reconocerlo. ¡Era hermosa! Ahí, sin poder apartar la mirada de sus erguidos senos gracias a lo fría que estaba la noche, su erección (que era enorme) palpitaba con mucha insistencia bajo su desacomodado interior. Eso y ver como cada vez más se acercaba a él, estaban provocando en su cuerpo un fuego y una pasión en verdad abrasadores. Sentía que se estaba quemando vivo con cada lento paso que ella daba para acercársele.

— Vamos, pequeño Byakuya, no juegues solo. Con mucho gusto yo puedo ayudarte.

Yoruichi estaba encantada con la situación; pues nunca, nunca en todos los años que llevaba de conocerlo, lo había visto así, sonrojado. Su rostro seguía tan impasible como siempre pero sus mejillas, el rubor que había en ellas, no podían esconderse. Por eso y porque ella también lo detestaba por antipático y por grosero, empezó a hacerle una travesura que no sabía lo costosa que le saldría.

Apoyándose contra una de las paredes de la poca e iluminada habitación por velas, empezó a descender su suave y achocolatada mano muy lentamente por todo su pecho. Llegando hasta uno de sus erizados pezones y halándolo con mucha suavidad y cadencia, cerró los ojos y empezó a gemir y a suspirar de puro y físico placer.

— ¿Qué demonios estás haciendo?

— Lo que ves…—descendió su otra mano hasta llegar a su ya humedad intimidad. Lo había hecho con Kisuke antes de irse para allá— Estoy haciendo lo mismo que estabas haciendo tu cuando llegue, pequeño Byakuya. Ummm sí….en verdad es delicioso. ¿Quieres ver más?

Ese pobre hombre, ¡se estaba volviendo loco! Cuando ella abrió más esas hermosas y torneadas piernas, le mostró como se daba placer y lo humedad que estaba, le provocó usar un shunpo y poseerla en el acto pero no, no lo haría. Su orgullo era mucho más importante que una calentura.

Tratando de no verla pero siendo imposible resistirse a sus gemidos y a su delicioso y bronceado cuerpo que ya empezaba a sudar por el calor de la habitación, su cuerpo actuó involuntariamente. Empezó sin quererlo ni pensarlo a acercarse a ella.

— Oh, pequeño y agresivo capitán ¿qué hace aquí? Pensé que solo quería mirar, nada más.

— Quiero cogerte.

— ¿Qué?—Lo miró con diversión— Pero, ¿qué has dicho, pequeño Kuchiki? ¿Que tú quieres qué?

— Lo que oíste.

Empezó a abrirse el traje de "shinigami" de nuevo.

— Quiero metértelo muy duro y correrme adentro.

Byakuya estaba fregado. ¡Estaba desinhibido por completo! Excitado y más caliente que el sol, lo tomó con fuerza en una mano e iba a introducirse en ella pero, ¿qué creen? ¡No! ella no lo dejó. Lo que hizo fue que subió rápidamente su pierna y con el pie, empezó a masturbarlo muy lenta y agonizantemente.

— Oh no, no lo harás. Cuando llegue aquí estabas jugando solito, ¿verdad? Pues muy bien, así es como lo harás. Toma de nuevo esa prenda y háztela. Quiero ver cómo te corres sobre ella.

De verdad que Yoruichi era perversa. ¡Era una sádica! Usando un shunpo y yendo por la delicada prenda de color rosa, se la tiró a la cara y sonrió por su sorpresa. Dándole una fría mirada que indicaba que no estaba bromeando para nada, le dijo que la pusiera sobre su enorme miembro y se la hiciera. Estaba ansiosa por verlo entregarse por completo al placer. A la desmedida y gratificante sensación que produce el orgasmo.

Al fuerte y muy temperamental capitán Byakuya, no le quedó más remedio que obedecer. Por Dios, ¡como la odiaba en ese momento! Se aparece de la nada a interrumpirlo en su momento sagrado de masturbación y no sólo eso, a provocarlo con su bello y sensual cuerpo. Sí, no había duda. Algún día la mataría pero esa noche no lo haría. Entre sus planes estaba hacerle otra cosa.

Con la prenda sobre él y moviéndolo con fuerza de arriba abajo mientras Yoruichi se había sentado en el suelo y se tocaba por todo el cuerpo sin dejar de gemir, suspirar y reír, no pudo más. Se dejó ir y se liberó con tanta fuerza que cayó en sus rodillas sobre el suelo.

— Oh sí, rico. ¿Verdad, pequeño e inofensivo Byakuya? Delicioso pero oh, mira que caliente eres. Dejaste empapada esa linda prenda que por cierto, ¿de quién es? En fin….fue divertido pero ahora si me voy. Adiós pequeño Kuchiki, nos vemos después.

— Quiero hacértelo.

— ¿Qué?—se giró con diversión y lo miro atónita— ¿Es de verdad lo que acabas de decir, pequeño y mal geniado Byakuya? ¿Tu, tú quieres coger hasta el cansancio a la mujer que odias con toda tu alma?

No dijo nada, asintió y la miró con frialdad. En sus ojos y como siempre, sólo había seriedad.

—Oh, veo que lo dices completamente en serio pero no, aun no me convences. Quiero que me ruegues. Quiero verte postrado, de rodillas y completamente a mis pies suplicando por ello. Si de verdad lo quieres, tienes que esforzarte más.

Oigan, sé que es difícil de creer porque se trata de Byakuya pero, ¡lo hizo! Inclinó todo su delicioso y caliente cuerpo de "shinigami" y le suplicó. Mal encarado, en el suelo, sin mirarla y con erección que madre mía….le suplicó, le rogó que la dejara cogerla.

— ¡Dilo más fuerte Byakuya!

— ¡Déjame cogerte! ¡Quiero cogerte y duro, muy duro maldita gata!

Y sin más preámbulo ni juegos, ella se acostó completamente sobre un suave futon que había en la habitación y abrió esas preciosas piernas de par en par para recibirlo.

— Oh sí, lo has hecho muy bien. Ahora ven y me muestras pequeño Byakuya, que tan ansioso estas.

Llegando a la velocidad de la luz, pronto estuvo sobre ella. Golpeando su humedad y fuerte erección con la de ella, lamia con perversión y violencia sus erizados pezones. Tocándola, recorriéndola de arriba abajo con esas blancas y poderosas manos, le dio la vuelta y la dejó de espaldas contra él. Siendo ahora su vista su bronceada y marcada espalda, empezó a lamerla con mucha necesidad por todo el cuello.

— Oh sí, oh sí pequeño Byakuya. Te has convertido en todo un hombre.

— Shu, silencio gata y no soy pequeño Byakuya. Soy un capitán, tu capitán en este momento. Dilo. ¡Que lo digas maldita enferma!

— ¡Capitán!—gritó con todas sus fuerzas cuando este la levantó y se introdujo con violencia— Oh si, oh si capitán, ah sí ¡sí!

Dándole y dándole sin parar, no quería contenerlo más pero como se trataba de ella, estaba esperando algo en especial antes de liberarse (de nuevo) y bañarla toda. Estaba esperando con mucha impaciencia de hecho, a que ella estuviera cerca, muy cerca.

Quince minutos después y sin haber dejado de lamerla, tocarla, embestirla con fuerza y violencia, escuchó lo que quería escuchar, la oyó rogar y suplicar por más porque ya no podía controlarlo más.

— Oh si Byakuya, así. ¡Más! ¡Más que yo, yo me….!

— Pues muy de malas por ti, maldita gata.

Le haló el morado y sudado cabello con fuerza antes de sacarlo con rapidez.

Lo sacó justo en el momento en el que Yoruichi se estaba entregando a la maravilla del orgasmo y lo peor, ¡no fue eso! fue lo que hizo. Le abrió el trasero de par en par y sin ningún tipo de delicadeza, se introdujo con fuerza Entrando completamente y casi que matándola con ese hecho, se estaba dejando ir mientras esta sí, lo maldecía y trataba de zafársele muy enojada.

— ¡Idiota! ¡¿Cómo te atreves a sacármelo y dejarme así?! ¡¿Ah?! ¡Lo que debería es matarte por….!

— Vaya, siempre creí que eras una maldita perra muy caliente y que esto también, —le nalgueo el trasero con fuerza cuando se desparramó en ella—se lo habías dado al inútil ese de Urahara cada noche que se encerraban en su habitación pero veo que no. Estas muy apretada, deliciosa gata.

— ¡Maldito! ¡Eres un maldito idiota Kuchiki! ¡Idiota! Y si, así te duela así es. Kisuke es el mejor amante que haya tenido en mi vida y tú, engreído y estúpido "capitán", no le llegas ni a los tobillos. ¡Estúpido bueno para nada!

— Vete con tus insultos a otra parte, gata. Ve y busca a tu perfecto amante. Yo ya no tengo nada más que hacer ni que hablar contigo. Eso es para que aprendas a no meterte con un Kuchiki, maldita y endemoniada gata.

— ¡Maldito! Pero me las vas a pagar Byakuya. ¡Te lo juro!

Y hecha una leona y con el trasero adolorido porque no le gustaba que la cogieran por ahí, se transformó de nuevo en gata y se fue mientras nuestro mal encarado amigo se acostaba con una gran y enorme sonrisa de satisfacción en aquel manchado futon. Estaba muy complacido con su maldad.

Ah sí, perra. Por fin me pagaste todas tus burlas y tus humillaciones del pasado. Pero no puedo negar que fue divertido. Delicioso. Ah sí, que culo tan apretado y rico tienes maldita gata. Muy rico.

Y bueno, pasando de lo sádico, enfermo y perverso a lago más tierno, le damos paso a una de las parejas más reconocidas (dicho por su mismo autor) de "Bleach" ¡Rukia y Ichigo! Estos dos no eran como Yoruichi y Byakuya, no, estos si se querían y vaya que se querían mucho. Se veían tan tiernos en ese momento. Abrazados sobre un futon, algo ebrios y después de haberlo hecho, aun querían seguirse demostrando cuanto se querían y lo mucho que se necesitaban sus calientes y bellos cuerpos.

— Ichigo, Ichigo ¿no me digas que….?

— Si. ¿Por qué? ¿Tú no? te he extrañado mucho Rukia, muchísimo. Estar en mi habitación y saber que no estás en el armario, es muy triste. Ese lugar es horrible si no estás ahí.

— Ichigo….te amo Ichigo….

— Y yo a ti Rukia Kuchiki, y yo a ti mi amor….

Apoyando una de sus fuertes manos sobre el futon, volvió a quedar como a él le encantaba estar cuando estaba con ella, encima. Sobre ella y besándola con lentitud, cadencia y mucho amor, su fuerte y poderoso miembro volvía a erguirse con rapidez. Rukia era en definitiva el amor de su vida. Era la única que sabía cómo animarlo cuando estaba deprimido, cuando estaba muy asustado con alguna situación que se le salía de las manos. Rukia, fue ella que una acalorada noche de verano y aprovechando que Ishin (padre "shinigami" de Ichigo) los dejó solos, le robó su virginidad pero con ella también se llevó su complicado y afligido corazón.

Sobre ella y entrando muy, muy lentamente, le llenaba el alma de orgullo y de mucha satisfacción escucharla gemir y pronunciar su nombre como lo que veía en sus ojos al verla culminar.

Con todo su amor.

— Ichigo….Ichigo….

Encantando en ella con la dulce melodía que eran sus ahogados gemidos, seguía embistiéndola solo que esta vez un poco más fuerte. Sosteniendo su propio peso sobre sus fuertes y muy musculosos brazos, le alegraba y mucho cuando ella empezaba a mover sus pequeñas caderas debajo de él y a acariciar su espalda (la cual estaba llena de sudor por aquel movimiento) con suavidad y con amor, mucho amor.

— Ichigo, oh Ichigo, te amo….

— Dilo de nuevo. —Le tomó el rostro por la quijada y después de besarla, volvió a pedírselo— Dilo más fuerte Rukia. Dilo por favor una vez más.

— Te amo Ichigo, Ichigo. ¡ah Ichigo! Ichigo….

Lleno de orgullo pero más de excitación, entrelazó su caliente y deliciosa lengua con la suya que estaba igual a la de él, muy caliente. Luego, algo cansado en esa posición, dejó caer completamente su cuerpo sobre el de ella. Besándola, besándola y besándola sin parar y con toda la pasión y amor que había en su interior, le gustaba sentir su blanco y pequeño cuerpo tan caliente debajo de él. Halándole un poco el negro cabello cuando, ¡por fin! (lo siento, siempre quise que le quitaran ese mechón de la cara a Rukia. ¡el colmo!) Le quitó el negro mechón de la cara que la cubría por la mitad, le pidió con una gran y enorme sonrisa después de más de veinte minutos de estar encima embistiendo sin parar, que se lo diera. Dijo con mucha suficiencia que sabía que ella lo quería y que él también se moría por escucharla de nuevo.

— ¿Sí? ¿Pero si yo, tú te….?

— Oh no, no Rukia. Estoy completamente bajo control. Dámelo, dámelo todo mi amor.

— Ichigo, Ichigo yo, yo… ¡ah! ¡Ah sí! ¡Ichigo…!

Moviéndose bajo él con el rostro lleno de sudor, los pezones rojos de tanto que se los haló y apretando los ojos con fuerzas por todas aquella sensaciones que su poderoso y gran miembro dentro de ella le hacían sentir, gritó, gimió y se entregó (por segunda vez) una vez más al hombre que amaba. Al hombre que aunque era prohibido por su sociedad y sobre todo por su complicado hermano, ella adoraba con toda su alma.

— Ah, ah, ah Ichigo, Ichigo…..

— Ah sí, que delicia Rukia pero arriba. —Salió de ella y se acostó muy, muy sonriente— A cabalgar preciosa. Esto apenas empieza.

Ichigo estaba que no cabía de la dicha porque ya habían pasado muchos días sin hacérselo toda la noche pero….alguien que estaba de muy mal genio, llegó a dañarle la fiesta.

Ichigo ¡Ichigo! ¡Sal que yo sé que estás ahí! ¿Que no ves como tienes de elevado tu reiatsu? Sal que te necesito.

— Ichigo, mi amor….

— Shu, —dijo debajo de ella y con las manos en su cintura—tal vez si no hacemos ruido, se vaya y deje de joder.

¡Ichigo! ¡Que salgas maldita sea! ¡Sal que esto es más importante que lo sea que estés haciendo con Kuchiki ahí! ¡Que salgas o si no entro y te saco de las orejas!

Sin más remedio que levantarse mientras Rukia reía alegremente, se levantó para vestirse pero mientras se vestía, la maldecía mil veces.

— Ttranquilo, tranquilo Ichigo. Mejor ve y no te tardes. Te voy a estar esperando mi amor.

—Rukia…—se agacho a su altura y después de darle un beso, un beso con lengua que demostraba cuanto odiaba tenerse que ir en ese momento, se separó y le sonrió con lo que ella amaba de él, con todo su amor— No tardaré, te lo prometo.

Ichigo se vistió con su traje de "shinigami" sustituto y salió pero la cara de mal genio que tenía y la mirada asesina que le dio a una también mal encarada Yoruichi, era más que de miedo. ¡Era de risa!

— ¿Qué? Ni me mires así Ichigo que yo tampoco quiero ir. ¿Tú qué crees ah? ¿Que el único que quiere coger esta noche eres tú o qué?

— ¡Maldita sea Yoruichi! ¡Demonios! Pero es que dime, ¿que acaso no podías ir y joder a otro, por ejemplo no sé, a Renji? ¡¿A qué tenías que venir aquí ah?! ¡Estamos en el relleno! ¡Nada tengo que ir a hacer todavía! ¡Carajo!

— Pues muy de malas porque tú eres el protagonista y además, si fui y busqué a Renji pero estaba tan ebrio con sus zanpakuoto que no, —rió alegremente—no podía ni hablar de la borrachera que tenía. Mejor deja de quejarte y camina que solo se trata de esas zanpakuoto descontroladas sin dueño. No es mayor problema.

Ella que decía eso y la estúpida de la zanpakuoto que había dañado la diversión, aparecía destruyéndolo todo.

— Ah no pero ya van a ver. —Desenfundo a Zangetzu y salto lleno de ira— ¡Getsuga…tenshou…. ¡

Al igual que Ichigo, Yoruichi también descargaba su frustración por aquel nefasto encuentro sexual con Byakuya. Dando fuertes patadas y puños, más ira le dio cuando Ichigo después de haber neutralizado de un solo golpe a la espada que lo atacaba, le dijo que no lo jodiera más y que mejor fuera y buscara a Byakuya.

— ¡No me nombres a ese imbécil ahora y Ichigo, haz tu maldito trabajo!

Maldiciendo una vez más su mala suerte al ser interrumpido cuando iba a penetrar de nuevo a la mujer que amaba, siguió lanzando reiatsu y acabando con cuanto idiota se le cruzara en el camino. Era el colmo, ese era el relleno. Ichigo pensó que él debía era estar cogiendo a su novia (como lo hicieron casi todos esa noche con sus respectivas parejas) y no hay perdiendo el tiempo con esos imbéciles pero bueno, de mala gana y como fuere hizo lo que tenía que hacer.

Luego, cuando por fin Yoruichi y él terminaron con los imbéciles que se habían puesto a joder en un día que era de fiesta y de vagancia, volvió a la habitación con la esperanza de encontrarla despierta pero no, ni mierda. ¡Vaya que esa no era su noche! Encontrándola angelicalmente durmiendo en el futon y con una de sus prendas, volvió a desvestirse. Acostándose tras ella y abrazándola con fuerza, respiraba del dulce olor de su corto y negro cabello que le encantaba.

— Ichigo, ah Ichigo, ¿apenas llegas?

— Sí, malditos estúpidos de mierda pero duerme, descansa Rukia.

— Te amo Ichigo, Ichigo…

Dijo entre medio dormida y despierta mientras este, la abrazaba con amor.

— Y yo a ti mi hermosa y fuerte "shinigami" y yo a ti Rukia, mi amor…

Muy abrazados y siendo uno solo con el reflejo de la luna que estaba muy brillante y muy llena esa noche, cerró los ojos y durmió como siempre dormía cuando estaba a su lado, de maravilla. Ansioso pero consciente de que ella estaba cansada y tenía sueño, se durmió con maléficos y deliciosos planes para cuando amaneciera. Fuera como fuera, ella era suya y siempre lo seria. Pobre Orihime pero ni modo, el amor funciona de formas misteriosas.


Chao mis amores, espero les haya gustado. Besitos. Nos leemos :)