Sábado, 12 de septiembre de 2015.
Hola y muy buenas noches tengan mis queridos juguetes sexuales ;) jajaja, es broma. Hola y pues, no es culpa de ustedes que haya tenido una tarde de mierda. Tuve que irme a trabajar y bueno, estoy molida. Espero les guste este shot que me pidió una amable lectora hace ufff... jajaja, hace tanto que ya de verdad ni me acuerdo.
Les mando un besito y, paso a contestarle el review a la lectora ;)
Ana, oki, creo que tengo ideas muy oscuras y perversas pero como diria Daddy Yankee: "no es culpa mia ohhh" jajaja, en serio que no; los lectores me pidieron cosas y yo sólo quise darles gusto ;) jajaja, nada mas. Me alegra que te haya gustado la parte de Ichigo y Rukia y tranquila, me pidieron mas de ellos así que seguirán saliendo.
Besos y abrazos. Nos leemos en un review o ya mañana en otro shot ;) Bye, buenas noches mis amores :) No olviden que los quiero :3
Grimmjow y una agradable visita a Karakura
Hola, hola de nuevo mis queridas lectoras y lectores si es que hay alguno por aquí…todavía. La cosa es que MissRockyn me pidió un Grimmjow por un OC y, ¿adivinen que era un OC? Era un "Original Character". Ay si, estaba tan confundida. Tal vez ustedes si sabían pero como yo no, bueno, ni modo. Solo hasta hoy me pude sentar a seguir haciendo maldades con estos personajes y, ¡oh sí! les cuento rapidito antes de pasar a contarles todas las travesuras que le hizo Grimmjow a Victoria, el original character que me pidió esta nena. ¡Ya terminé! Terminé de ver Bleach y ay no saben, casi me muero de la tristeza porque pues claro, se acabó mi diversión pero no importa. Ahora sigue el manga y eso también estará sugoi.
Bueno pero ahora si pasando a la historia como tal les contaré.
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Resulta, pasa y acontece que, Aizen que es tan porquería y no perdía el tiempo para nada cuando se trataba de joderles la vida a los "shinigamis" y más especialmente al papacito rico (obvio no antes de salir en el capítulo en donde acaba con Aizen de una buena vez y por todas) de Ichigo y sus amigos, convocó a una reunión para su siguiente movimiento.
Cosa con lo que un mal encarado Grimmjow no estaba para nada contento ni de acuerdo.
— Ya, ya. Ya deja de quejarte Grimmjow que Aizen-sama me dijo que….
— A mí me importa un culo para que nos quiere ese tipo Menoly.
Respondió mientras caminaba junto a ella y la otra arrancar, Loly, para ir al salón en donde los demás los estaban esperando.
— Me importa muy poquito porque sinceramente, a mí ese tipo no me convence para nada. ¿Qué dijo? ¿Qué porque vino aquí con un aparatico mágico todos nos tenemos que doblegar ante él como si fuera un Dios? Ba, por mí se puede ir muy al demonio.
Menoly y Loly no sabían si reírse o regañarlo. Mejor optando por medio sonreír y abrir la puerta, llegaron a donde debían llegar en primer lugar. Llegaron a la gran mesa en donde estaba Harribel, la espada número tres, sirviéndole el té a Aizen muy diligentemente.
Obviamente el primero en decir algo y sacarle más la mierda a Grimmjow de lo que ya estaba, fue el de siempre, Ulquiorra.
— Vaya, como cosa rara has llegado tarde, Grimmjow. ¿Que no te da pena con Aizen-sama? No hemos podido empezar por estarte esperando a ti.
Grimmjow solo lo miró como quien mira a una cucaracha, le provocaba matarlo. En eso se metió Aizen que le divertía mucho la situación.
— Ya, ya Ulquiorra que no hay problema. Pasa, Grimmjow. Toma asiento y escuchen por favor atentamente lo que tengo que pedirles.
Estando al centro y al mando de la gran y larga mesa, Aizen empezó a explicarles lo que iban a hacer. Estando más oscuro porque estaban en una habitación completamente cerrada en "las noches" no sentían el frio que hacía. Ellos que eran inmunes a las condiciones climáticas gracias a su resistente y fuerte piel de acero, no se inmutaban por nada de lo que pasaba a su alrededor; oh bueno, eso cambiaria en cuanto hicieran lo que Aizen les estaba pidiendo que debían hacer.
Obviamente y como este shot trata es de Grimmjow, fue él quien protestó. Levantándose de la mesa y golpeándola fuertemente con un puño cerrado, miraba a Aizen con mucho, mucho odio y desprecio por el trabajo que le había encomendado.
— Es que, ¡¿Por qué tengo que ir yo?! ¡¿Por qué?! ¡Nada tengo que ir hacer al mundo de los humanos! ¡Nada!
—Grimmjow, —dijo Aizen pausadamente y le dio esa mirada que ya todos conocemos, entre sexy y "te voy a matar maldito si no haces lo que digo"—lo sé. Sé que no es trabajo para una espada de tus habilidades pero….como se trata de un tema delicado e importante para mí, te pido que vayas. Es sumamente importante traer a esa mujer aquí cuanto antes.
Como se imaginaran Grimmjow quería hacer cualquier cosa menos ir a Kakarura por Orihime pero como Aizen era algo así como su jefe, tenía que hacerlo. Con casi fuego en los ojos y con ganas de matar lo primero que se le cruzara por el frente, levantó la vista e iba a decirle que sí pero algo que dijo alguien que odiaba casi tanto como odiaba a Aizen, lo sacó de casillas completamente.
El de siempre, Ulquiorra.
— Aizen-sama, si me lo permite, yo puedo ir en lugar de Grimmjow. Como nos acaba de explicar, es un tema delicado y además, se necesita alguien más capacitado para lidiar con una situación como esa. Eso no es como ir y matar unas cuantas basuras a punta de golpes. No, no señor. Para eso se necesita inteligencia y bueno….
Dicen que para un buen entendedor, pocas palabras. Era más que obvio que Ulquiorra estaba diciendo que Grimmjow no era lo suficientemente inteligente como para encargarse de llevar a Orihime a "las noches" de la forma como debía ser. Según lo que Aizen les había explicado, todo debía hacerse de una forma que pareciera que Orihime, había traicionado a sus amigos y a la sociedad de almas para unirse a ellos.
Aizen no podía ocultar esa sexy y malvada sonrisa por ver la cara de ira que se había formado en el bien formado y atractivo rostro de Grimmjow. Para Aizen y los demás, era muy divertido ver como se le iban oscureciendo los ojos de la ira y dirigía esa peligrosa y asesina mirada hacia Ulquiorra.
Definitivamente las cosas no estaban saliendo como Aizen había planeado pero no por eso dejaba de ser gracioso. Incluso algunos otros hasta se reían disimuladamente. Como Yammy por ejemplo que estaba sentado junto a Ulquiorra pero Ulquiorra, no se reía para nada. Este, que permanecía impasible ante la penetrante y peligrosa mirada de un enojado espada, estaba tan serio como de costumbre y preparado para lo que tuviera que enfrentar.
— A ver Ulquiorra, ¿Cómo así? Es que como yo soy tan bruto…no entendí. ¿Entonces yo no soy lo suficientemente inteligente para traer esa mujer hasta hueco mundo como Aizen-sama lo pidió? ¿Es eso lo que está diciendo?
— No sé: "al que le caiga el guante que se lo chante"
De verdad que ni Aizen, ni Gin, ni ningún otro, pudo evitar reírse. A Grimmjow se le veía la ira a kilómetros y ya se había llevado la mano hasta su zanpakuto para desenfundarla y enseñarle buenos modales a un serio Ulquiorra pero fue aquí en donde a Aizen, le entró impaciencia. Aizen no tenía tiempo para estarlo perdiendo en peleas ridículas entre dos espadas que se caían mal. Tenía afán por tener a Orihime en "las noches" y seguir llevando a cabo su plan.
Por eso se levantó de la silla y con la sola mirada que les dio a todos, Grimmjow se detuvo un segundo antes de sacar su zanpakuto para pelear.
— Suficiente. Ha sido divertido pero hasta aquí. Ulquiorra, ven conmigo por favor. Esta es una tarea muy fácil y no será ningún problema para alguien como Grimmjow llevarla a cabo. Por hoy damos por terminada la reunión y Grimmjow, si te vas ya y la traes mucho mejor. Te lo agradecería enormemente.
Así, levantándose y saliendo de la lúgubre, oscura y fría habitación; al igual que hicieron todos los demás cuando el maldito de Aizen salió, a Grimmjow no le quedó más remedio que dañar de un solo golpe una pared para descargar de algún modo toda la ira y la frustración que le había producido no haber podido golpear hasta el cansancio al estúpido, preponte e imbécil de Ulquiorra. (Digo, eso pensaba Grimmjow porque a mí Ulquiorra, ¡me parece divino!) Suspirando con pesadez y lleno de ira, fue hasta donde estaban Menoly y Loly riendo por verlo tan enfadado.
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Unos minutos después y luego de abrir el cierre en el cielo para llegar al mundo humano y hacer lo que había ido hacer, llegó a Karakura con el mismo humor con el que había salido de hueco mundo. Solo, porque por más que les insistió a Loly y a Menoly que lo acompañaran no quisieron, se distrajo por lo que vio.
Ahí, de pie en el cielo y siento esa noche una particularmente bella y despejada, lo que vio lo dejó impactado. Era la mujer más hermosa que hubiera visto en su vida. (No era que conociera muchas pero bueno….) Esta mujer, que estaba usando una ropa muy ajustada y muy provocativa, era demasiado hermosa, demasiado provocativa.
Alta, de cabello rojizo ondulado hasta la cintura, grandes caderas, bonitas piernas, linda sonrisa y ojos dorados parecidos a dos bellos luceros que se escaparon del firmamento, lo habían dejado encantado. Una de las terapias de nuestro mal geniado y enojado espada para relajarse cuando lo hacían enojar, era hacérselo hasta el cansancio a alguna de sus amigas arrancar, (o veces a las dos a la vez) pero como ninguna de ella quiso acompañarlo para ir por Orihime y entretenerlo un rato, bajó y abordó a aquella hermosa mujer que le había gustado tanto.
Y, ¿Cómo les parece? ¡Todo diablo es de buenas! Él no lo tenía claro porque no pertenecía a ese mundo pero aquella mujer que se llamaba Victoria Secret, era una trabajadora sexual que en cuanto lo vio le encantó. Accediendo a irse con él a donde quisiera, le pareció muy particular su forma de vestir. Pero oh, pobre Victoria. No sabía en el problema tan grande en el que se había metido al irse con él.
Llegando a un oscuro y solitario bosque; con un gran lago frente a ellos y muchos árboles tapándolos, este ansioso espada no podía aguantar más. Sin siquiera preguntarle cómo se llamaba, desgarró con mucha facilidad una pequeña prenda que tapaba sus grandes y provocativos senos para empezar a lamerlos con urgencia y necesidad.
Empujándola con brusquedad contra un tosco árbol, luego se le acercó y empezó a halarle por turnos los ya erizados y rosados pezones antes de succionarlos. De lejos parecía que lo estaba haciendo muy fuerte pero no, eso que le estaba haciendo la tenía encantada.
— ¡Ah! ¡Ah sí! Si... Oh si cariño, ¿qué me quieres hacer?
— La pregunta no es esa. —Le dio una diabólica mirada mientras se le acercaba más y más— Lo correcto sería preguntar, ¿qué es lo que no te haré?
Y sin decir nada más que eso, le destrozó el resto de la poca ropa que estaba usando esta deliciosa mujer para hacer lo que quería y se moría por hacer, entrar de una buena vez. Pero no, decidió que no lo haría en ese preciso momento. Estaba cargado de mucho estrés y primero necesitaba que lo atendiera.
Por eso poniéndola de rodillas en un tosco movimiento, se desnudó de la cintura para abajo y tonándolo en una mano, le ordenó que lo hiciera.
— Abre la boca y chupa. ¡Chúpamelo duro perra!
Introduciéndolo en su boca de un solo golpe cuando esta la abrió, no dejaba de halarle con fuerza aquel largo, rojo y hermoso cabello que olía tan bien. Mientras con una mano le halaba fuertemente el cabello en una ya casi que coleta de caballo roja, con la otra empujaba su cabeza hacia su miembro con mucha insistencia. Grimmjow era un espada muy agresivo y si lo era a la hora de pelear, no sería para nada diferente a la hora de coger.
Cada vez un poco más satisfecho con su atención, le haló una vez más el cabello después de cinco minutos para detenerla. Quería acabar en su boca y liberar un poco el estrés que tenía con esa deliciosa y liberadora acción pero no. La levantó, la empujó contra un árbol y luego llegando con ella en un segundo, le subió la ajustada falda de cuero negra. Acto seguido destruyó completamente aquella pequeña y provocativa tanga negra de encaje para por fin hacerlo.
Llevándosela hasta la cara para olerla, inspiró fuertemente de su delicioso olor y luego, se le acerco más. Apoderándose de sus labios de una forma completamente bestial y animal, empezó a entrelazar su lengua con la suya mientras esta bella y pobre mujer, gemía de gusto por como la tocaba por sobre las piernas y todo el cuerpo como tal.
Victoria estaba caliente, caliente y muy ansiosa por tenerlo dentro porque desde que lo vio y le habló, le había encantado. Por eso posó sus arregladas manos sobre sus desnudas caderas para acercarlo a las de ella.
— Ay papi, ¿ya? ¿Me lo vas a meter ya o no? Ummm, sabe delicioso pero apuesto a que puede hacer mucho más que eso. ¿No?
Sonriéndole con satisfacción y malicia, le levantó las piernas, las enrolló en su cintura y sin ningún tipo de delicadeza y paciencia, entró de un solo golpe en ella. Entrando con fuerza y luego empezando un abrupto movimiento de caderas, la tomó por la quijada con una mano que le sobraba y no hacía más que besarla con lo que a este apuesto espada le sobraba, con impaciencia.
Hundiéndose y hundiéndose cada vez más en ella mientras la sostenía fuerte por las caderas, estaba empezando a sentirse mejor. No había mejor terapia para Grimmjow que tener a una mujer (fuera como fuera) dándole gusto con sus gemidos y todo su placer.
— ¡Oh sí, sí, sí, así! Ah sí, sí….
Hasta ese momento satisfecho pero sin querer que acabara todavía su terapia, salió de ella y le apoyó las manos y en sí la misma cara, contra el árbol. Levantándole las caderas y volviendo a donde quería volver en el acto, siguió moviéndose sin dejar de tocarla por el ya todo empapado y sudado cuerpo. Disfrutando del olor de su perfume combinado con el de su sudor y su cabello, lamia su espalda, tocaba sus nalgas y le halaba el pelo sin ninguna contemplación.
Ya impaciente y queriéndose liberar, lo sacó, la puso de rodillas otra vez y terminó en donde quería terminar, en su bella cara de ojos dorados que le había encantado.
Más que satisfecho al verla hacer caras de incomodidad, la levantó de un solo golpe y la volvió a penetrar. Guau, de verdad que Grimmjow si nos salió insaciable y muy fuerte. Sosteniéndola en sus brazos sin dejar de moverse, era como si estuviera sosteniendo una pluma. Era increíble ver con que soltura y tranquilidad la sostenía por las sudadas piernas y no dejaba de besarla por toda la cara, tocarla y embestirla sin misericordia. Complacido por la forma en cómo gritaba y gemía, sabía que a ella tampoco le faltaba mucho para alcanzarlo. Por eso, acostándose en aquel fastidioso pasto, le ordenó que se sentara sobre él. Esta bella nena que estaba entregada a lo que él quisiera hacerle, sólo abrió mucho las piernas y se levantó un poco para que volviera a hacerlo.
Sosteniéndose de su pecho y sin saber nada del hueco y del número seis que lucía siempre con orgullo a un lado de su estómago, se movió y se movió hasta que finalmente después de veinte apasionantes minutos de sexo con él, lo consiguió. Caliente, muy caliente y satisfecha, se levantó y se hizo sobre el pasto en cuatro para hacer lo que este le había pedido tan demandantemente. Gritando fuertemente cuando este malvado le mordió con fuerza una nalga, grito aún más cuando Grimmjow lo tomó en su mano y se introdujo de lleno en su apretado y pequeño trasero blanco.
— ¡Ah! ¡Ah! ¡Oye! Mas….mas, mas pacito. ¡Me duele!
— Oh, no lo sabía. —Se agarró con más fuerza de su cintra y se introdujo aún más fuerte—De malas. A mí me gusta que griten y que griten mucho. ¡Grita más fuerte! ¡Grita!
— ¡Ah! ¡Ah, ah, ah, ah duele infeliz! ¡Detente! ¡Ah, ah, ah! ¡Me duele mucho!
Este Grimmjow si era malvado. No era consciente de lo que dolía porque jamás lo habían cogido por detrás, (ni tampoco quería experimentarlo) pero como a él le excitaba ese olor a miedo y a dolor que transpiraba esta bella mujer cada vez que se introducía más rápido y más fuerte, no dejó de hacerlo. Entrando, entrando y entrando hasta que no lo guanto más, disfrutó de todos sus gritos de dolor y de incomodidad cuando una vez más se liberó.
Pero lo que les dije, ahí no acabó el asunto. Este Grimmjow estaba tan de mal genio y tan estresado por haber tenido que irse sin darle en la cara a Ulquiorra por grosero, que cogió dos veces más a esa bella nena que creía que estaba trabajando y que le iban a pagar el dinero de su vida por esa cogida tan rica. Obviamente no fue así. Cuando Grimmjow tuvo suficiente y se tranquilizó, sólo se subió el pantalón, se acomodó la blanca chaqueta un poco y elevándose en el cielo para volver a hueco mundo, desapareció tan rápido como había aparecido. El maldadoso Grimmjow se había divertido tanto durante las dos horas que cogió sin piedad y sin misericordia a la preciosa de Victoria que yacía cansada sobre el pasto agotada de todo lo que la había cogido, que ni se acordó a qué era que había ido al mundo de los humanos en primer lugar.
Pero cuando volvió a "las noches" y se encontró con el tipo que odiaba más de lo que odiaba a Aizen por mentiroso, todo su buen humor desapareció y su memoria volvió.
— Vaya, después de todo no estaba equivocado. ¿Y la mujer que debías traer, Grimmjow? ¿Dónde está? Aizen-sama…
— ¡Aizen y tu maldito idiota, se pueden ir a la misma mierda! ¡Al demonio! —Se le acercó decidido a darle su paliza— ¡Ahora si infeliz, a pelear! ¡Ni creas que se me ha olvidado lo que me dijiste hace rato maldito!
— Pero, —sonrió con suficiencia mientras Grimmjow desenfundaba su zanpakuto para pelear— ¿es que acaso no era verdad? Era cierto. Eres tan bruto que apestas a humana barata y, ¡no trajiste lo que Aizen-sama te ordenó! ¡Eres un bruto!
— ¡Te voy a….!
Grimmjow usó toda su velocidad para ir con Ulquiorra y darle su merecido de una buena vez por idiota pero, si ¿qué creen? ¡No los dejaron! De verdad que Aizen tenía afán y como era de verdad que Grimmjow apestaba a perfume y sobre todo a humana, se hizo frente a Ulquiorra en un rápido movimiento y detuvo con un solo dedo la espada de Grimmjow que iba a la cara de Ulquiorra.
— No más Grimmjow.
— ¡Aizen-sama!
Asustado al verle esa cara, esa cara que hacía que parecía que todo estaba bien pero que en verdad era más de amenaza que de advertencia, no le quedo más opción que guardar su espada rápidamente cuando Aizen se lo ordenó. Alejándose un poco y sin saber qué hacer, lo que Aizen le dijo no lo podía creer.
— Ah, ya veo. ¿Entonces fue por eso que no trajiste a la chica que te pedí, Grimmjow? ¿Estabas muy ocupado con Victoria verdad?
— ¿Quién?
Pobre Grimmjow, él tenía tanto afán por hacerlo, que ni sabía cómo se llamaba la nena a la que cogió hasta que se aburrió.
— A Victoria, Victoria Secret pero es que guau, te entiendo. Una vez fui a Karakura para ver cómo era que iba a hacer cuando tuviera que invadirla y cuando la vi a ella, no lo pude resistir. Tiene unos ojos divinos color oro y bueno, —le guiñó un ojo muy pícaro—no sólo eso. No te preocupes Grimmjow, a todos nos ha pasado. Mejor ve, ve a dar una ronda por "las noches" para ver si así si te pasa ese olor. Me estás haciendo querer ir a Karakura a buscarla para pasar el rato y no, hoy no puedo.
A Grimmjow le dio tanto enojo verse descubierto por Aizen y Ulquiorra, que sin decir más, asintió con la mirada y desapareció rápidamente. Cuando Grimmjow se fue a "vigilar" el lugar como se lo habían ordenado, Aizen, se acercó a Ulquiorra que tenía la cara más seria de lo normal y le pidió que lo acompañara hasta su silla y lugar de descanso. Necesitaba pedirle algo.
Ya en aquella habitación y sentado en donde el estúpido este se creía un Dios…
— ¿Si, Aizen-sama? ¿En qué le puedo servir?
— Después de todo tenías razón Ulquiorra y, —no pudo evitar sonreír al recordar el olor de Grimmjow—era verdad. Grimmjow no era el más indicado para traer a Orihime hasta aquí y lo mejor será que tú, te encargues de eso.
— Como usted ordene, Aizen-sama. —Respondió inclinado ante él— ¿Necesita que vaya ahora mismo?
— No, no, relájate. Mejor, haz como el degenerado de Grimmjow. Si quieres mejor ve y sales a divertirte un rato antes de empezar a trabajar. Es más, si quieres con la misma Orihime, ¡mejor! —Soltó una sonora carcajada — Esa mujer es hermosa y seguro que te va a gustar en cuanto la veas. Seguro que sí.
Oh no, no se imaginan ustedes la cara de ¿WTF? Que hizo Ulquiorra cuando Aizen le dijo eso. Ulquiorra no entendía nada de esas cosas pero eso, estaba por cambiar. Pues Aizen podía ser todo lo imbécil y malvado que fuera pero, en eso si tenía razón. Orihime era hermosa y no sólo eso, muy loca. Su secuestro a hueco mundo iba a ser más divertido de lo que parecía.
Pero dejando un poco de lado a Aizen, Ulquiorra y todas sus pendejadas, despediremos la historia con el protagonista de este shot, con Grimmjow. Mientras caminaba sin un rumbo fijo por toda "las noches" buscando algún invasor o enemigo, agradables recuerdos y con ellos pensamientos, volvieron a su mente.
Mini Flash Back….
— ¡Ah, ah, ah, duele maldito! ¡Ah, ah! ¡Détente!
¿Vieron? Fin de mini flash back…
—"Ah sí, fue en verdad delicioso coger a esa mujer, a esa preciosa mujer, hasta que la deje sin una gota de energía pero, ¿qué raro? ¿El estúpido de Aizen la conocía? Eso sí es increíble pero bueno, al menos pude saber gracias a ese imbécil, como se llama esa belleza. ¿Victoria eh? Ah linda y deliciosa Victoria, ten por seguro que nos volveremos a ver para coger. Te lo aseguro. Pero como te deje cansada y ya me dio mal genio otra vez, voy a ir a buscar a Melony y a Loly a ver si me dejan cogerlas un ratico bien rico. Si, definitivamente es la mejor pelea que se puede tener. En medio de dos bellas mujeres que se mueren por coger"
Y mientras Grimmjow se hacia el loco con una de las ordenes que Aizen le dio e iba a buscar con mucha impaciencia a sus amigas arrancar para cogerlas por largas horas y como a él le gustaba, muy duro y sin descanso, Victoria despertaba completamente desnuda y llena de morados en aquel bosque que ya no estaba tan frio porque el sol, empezaba a asomarse por la llanura.
Levantándose para luego vestirse e irse a dormir todo el día a su miserable apartamento, si le dolían las marcas que el sádico de Grimmjow le dejo por todo el cuerpo pero ni por eso, se arrepentía de nada. Le dolía hasta la consciencia de todo lo que le hizo pero aunque no había ganado nada de dinero por esa noche, solo elevo la vista al cielo y dijo muy sonriente, como si creyera que él podía escucharla, que había sido muy divertido. Esperaba con ansias poder volver a verlo. Había sido el sexo más salvaje y loco de toda su vida. Y vaya que esta mujer tenía experiencia en eso.
— Ah desgraciado, fue parecido a cuando lo hice con ese triple papacito que se apareció así como tu tesoro, de la nada. Que delicia y aunque no me pagaste lo que debías, no importa. Solo espero que desde donde sea que hayas venido te den permiso para volver. Ah sí, sí, sí, que delicia pero…mejor me voy. Necesito un baño y cama para dormir urgentemente. Que degenerado infeliz. ¿Dejarme como me dejo por…?
Y en hueco mundo que siempre era de noche….
— ¡Ah sí, sí, sí, sí, si Grimmjow! ¡Si…..!
— Ummmm, ah…. ¡ah sí! Ah, sí, así…
Embistiendo a la rubia por detrás mientras que no dejaba de acariciar en su húmedo sexo con insistencia a la peli negra arrancar a su lado, la estaba pasando de maravilla una vez más. Vaya que mantenía estresado. ¡Vivía en constante terapia! Pero en fin…yo diría que bien por él, ¿no? Después vendría la batalla con Ichigo y eso, no estaría para nada sugoi. No fue nada kawaii cuando le dio la paliza de su vida.
