Domingo, 13 de septiembre de 2015.
Hola, hola a todos ustedes. ¿Cómo han estado ah? Espero muy bien. El día de hoy un shot mas de Grimmjow. A mí él no es que me haya super encantado pero parece que hay algunas a las que les ;) jajaja, prende todo. En fin...
Antes de dejarlos con el capitulo de hoy, un saludo a Ana y respondiendo a tu comentario nena, jajaja, see ;) Casi siempre las cosas que tienen original character quedan así, raras. Espero te haya gustado y Aizen, ¡tienes razón, es todo un lokillo! jajaja.
Besos y abrazos. Nos leemos después.
Capítulo 6: Grimmjow y Rukia
Hola, hola mis queridas lectoras y lectores. El día de hoy les traigo un Grimmjow/Rukia. Sé que ya hablamos de Grimmjow en el capítulo pasado pero….esto me lo pidió Ilse Pachuca y como aquí se le da gusto a todo el mundo, eso haré. Gracias a todos los que han leído y han comentado el fic hasta ahora, se los agradezco mucho. Y oki, empecemos.
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Eran las seis de la tarde y el cielo estaba hermoso, realmente deslumbrante. Igual a una paleta de colores del más inspirado y talentoso pintor, se encontraba el cielo bajo el cual estaba una enamorada pareja hablando; oh bueno, más específicamente tomados de la mano. Con la mirada muy alta y entre los rojizos colores del cielo, de la noche que ya empezaba a asomarse, Ichigo interrumpió los pensamientos de Rukia y la tomó por la quijada para hablarle.
— ¿Rukia….?
— Si, Ichigo. Dime, ¿qué pasa?
— Nada, no es nada. —Respondió sin quitar la mano de su delicada barbilla. Luego, sonriendo y sin quitarle la mirada, continuó—no es nada importante, Rukia. Sólo quería decirte que te amo, sólo es eso.
Y sin darle tiempo a siquiera sonrojarse lo suficiente por sus hermosas palabras de amor, la besó. Ahí, en un lugar que un día para Ichigo había sido de dolor, angustia y sufrimiento al perder a su madre a manos de un desquiciado y asqueroso hollow, era feliz de nuevo. Era completamente feliz pero como la vida es tan mala y mis lectores son igual de sádicos a mí (es broma amigos) que me piden parejas que madre mía….se dañó la diversión.
De la nada y como por arte de magia, apareció Grimmjow con una de sus mejores amantes; eh perdón, con una arrancar amiga suya.
— ¿Pero qué demonios….?
Que mal porque entre los planes de Ichigo no estaba ponerse a pelear con ningún espada o idiota arrancar que Aizen le mandara por desocupado, no. Los planes de nuestro fuerte shinigami sustituto, eran otros. Ichigo quería aprovechar que su papá había salido a un corto viaje con sus hermanas para hacer lo que hacía siempre que tenía la oportunidad de estar a solas con la mujer que lo enloquecía y amaba, hacerla completamente suya y de muchas formas toda la noche. Pero lo que él no sabía, era lo que estaba por pasar.
Saliendo de su cuerpo al igual que lo hizo Rukia ante la peligrosa presencia de Grimmjow y su acompañante, alistaron sus zanpakuto para empezar el inminente combate.
El primero en lanzar amenazas y como casi siempre hacia, fue Ichigo.
— Habla idiota. ¿A qué has venido?
— ¿Es que no es obvio, shinigami?—Dijo pero lo dijo sin dejar de mirar fijamente a Rukia, su actitud era en verdad algo extraña—Aizen nos mandó a darle un vistazo a esta ciudad antes de invadirla pero nunca dijo nada, —se llevó la mano hasta la funda de su zanpakuto—de no divertirse un rato. ¡A pelear niñito! ¡Veamos qué es lo que tienes!
Y si, a mí no es que me guste mucho la pelea ni nada de eso pero como diríamos aquí en mi tierra, se armó la gorda. Ichigo tomó fuertemente a Zangetsu en sus manos y expulsando mucho reiatsu a través de ella, peleaba con todas sus fuerzas contra Grimmjow. Estaba especialmente molesto porque Grimmjow y Loly, su acompañante arrancar que peleaba con Rukia, lo habían interrumpido en uno de los momentos más importantes para él. Justo habían llegado a tirarse el momento en donde por fin se había decidido a decirle que la amaba. Peor era recordar el sabor de sus labios sobre los suyos y lo que venía después de eso. Pero que por culpa de la abrupta llegada de dos idiotas, no se pudo.
Peleando con todas sus fuerzas, llegaron los demás a según ellos, ayudarles.
— ¡Ishida, no me ayudes! ¡No necesito de tu ayuda!
— Kurosaki. —Respondió aun con el arco y flecha en mano— Se nota que no sabes lo que estás diciendo. Ese tipo es peligroso. Ten cuidado, Kurosaki.
— ¡Kurosaki-kun! ¡Kuchiki-san!
Dijo la de siempre, la dulce y bella Orihime que llegaba agitada pero, ¿qué creen? No estaba agitada precisamente porque estuviera corriendo, ella hmmm, digamos que estaba haciendo algo mucho más divertido que ver una pelea antes de que Uryuu sintiera esas presencias y parara con lo que le estaba haciendo.
— Sode no mai, ¡Hakuren!
Ahí, entre ataque y ataque, lo que pasó nadie lo tenía previsto.
— ¡Rukia!
— ¿Quieres volver a ver a tu noviecita shinigami? Pues tendrás que encontrarnos y cuando lo hagas, ¡pelear de verdad! No tienes por qué subestimarme idiota y eso…
Dijo Grimmjow con Rukia en brazos completamente desmayada cuando su amiga arrancar la noqueó por órdenes de él.
—… lo vas a pagar muy caro; oh bueno, no sé si serás tú o tu novia. Adiós imbécil y para la próxima, ¡pelea como hombre!
— ¡Rukia…..!
Sin poder hacer nada cuando Grimmjow y aquella otra mujer se la llevaron, cayó en el suelo en sus rodillas. Saber que se habían llevado a la mujer que amaba para hacerle quien sabe qué cantidad de maldades y todo por culpa de él; por no pelear bien, lo tenían angustiado. Muy preocupado.
Sin tener consciencia de que Uryuu, Orihime y Sado le estaban hablando, se levantó del suelo hecho una furia y empezó a saltar de tejado en tejado para ir a buscarla. Para rescatarla una vez más.
Pero mientras Ichigo maldecía una y mil veces su suerte y sus amigos corrían tras él para ayudarlo, Rukia llegaba a un lugar, a un horrible lugar que para ella sería imposible de olvidar. Inconsciente y con algo de sangre en el labio cuando Loly la golpeó, no se daba cuenta que estaba en una repugnante, oscura y muy tenebrosa cueva.
En lo profundo de un bosque y ya siendo de noche, Grimmjow estaba despidiendo a su amiga. Loly ya se había aburrido y como ya no le parecía divertido, decidió irse.
— Nos vemos en "las noches" más tarde para jugar. ¿no, Grimmjow? A mí me gusta mucho Aizen-sama pero como él no me da ni la hora, ni modo. Toca conformarse contigo por ahora.
— Ah Loly, —se elevó a su misma altura y la tomó con brusquedad por la cintura—lo caro que te va a salir haber dicho eso. Nos vemos más tarde y no olvides llamar a Menoly. ¿De acuerdo?
— Como quieras.
Respondió muy sonriente cuando abrió la brecha en el cielo para volver a hueco mundo.
— Allá te esperamos. Hasta pronto Grimmjow, no tardes mucho. Estoy… impaciente.
Guiñándole un ojo y sonriendo coquetamente, volvió a hueco mundo dejándolo con ganas de más. Lo que una bella, pequeña y golpeada shinigami que apenas despertaba, pagaría y con creces.
— Pero, ¿Dónde demonios estoy? No, no pero, ¿qué estoy diciendo? ¡Ichigo! ¿Dónde está Ichigo? ¿Qué le pasó? Tengo que ir y….
Rukia se levantó tan asustada pensando que aquel desagradable sujeto le había hecho algo a Ichigo, que ni notó que no tenía a su zanpakuto con ella. Algo débil y tratando de buscar la salida, fue interceptada por él. Grimmjow se hizo en la pequeña abertura de la cueva lo cual podía considerarse como la puerta y le impidió el paso.
— ¿A dónde crees que vas, shinigami?
— ¿Qué le pasó a Ichigo? ¡¿Qué le hizo infeliz?!
— ¿Yo?—Río con gusto y empezó a caminar frente a ella, lo que la alejaba cada vez más de la salida—Nada. Yo no le hice nada a ese imbécil porque el muy maldito, ¡no estaba peleando en serio! Pero confió que ahora que me he llevado lo que más quiere, si cambia de opinión. ¿no? ¿No crees?
— ¡Aléjese de mi idiota! ¡No se me acerque!
El corazón le latía a mil porque ella conocía esa mirada, esa mirada de perversión y maldad ya la había visto antes en muchos hollows y ella la conocía a la perfección. Por eso, asustada y pensando lo peor, se llevó la mano hasta la funda de su zanpakuto para desenvainarla y defenderse pero no pudo. Cuando en su lugar encontró un vacío, realmente se preocupó. Pero eso no fue nada. Cuando en cambio vio a su querida sode no shirayuki en manos del malvado de Grimmjow, realmente sintió pánico.
— ¿Acaso buscabas esto, shinigami? Relájate, no me interesa matarte ni nada por el estilo. Sólo quiero que el estúpido idiota de tu noviecito shinigami, pelee conmigo en serio. Sólo eso. Lo mejor que puedes hacer es sentarte por ahí hasta que a ese idiota le dé la gana de aparecer. ¿Has entendido? Y ni por error se te ocurra escapar porque te saldría muy, muy caro.
Rukia estaba tan asustada, se sentía tan indefensa sin su arma, que decidió llevarle el juego. Pretendiendo que iba a sentarse por algún lugar de la húmeda, oscura y sucia cueva, se giró y usó un ataque de kido para distraerlo por unos segundos y así poder escapar. Pero ni porque uso uno de sus ataques más poderosos, lo logró.
— ¡Maldita perra! ¡Te dije que no me interesaba matarte y que no intentaras escapar! ¡¿Es que eres sorda?! ¡Ah pero…!
Grimmjow detuvo su Hadō 31, Shakkahō con una mano y la empujo muy fuerte contra una de las paredes de aquel lugar. Enojado no tanto por el golpe si no porque intentó escapar cuando él le ordenó que no lo hiciera, iba a golpearla hasta saciar su ira pero cuando le vio una desnuda, blanca y hermosa pierna gracias a que el traje se abrió un poco cuando la empujo, se le ocurrió otra idea.
Acercándose a ella y tomándola por el cabello con mucha fuerza, la levantó y la miró con una macabra y perversa sonrisa.
— ¿Por qué me mira así?
— ¿Por qué crees?—Respondió al tiempo que le abría con fuerza el traje por el pecho.
— ¡No, no, no por favor! ¡No me haga nada! ¡Se lo ruego!
— Oh sí, —se relamió los labios y acto seguido, le destrozó las pequeñas bragas que el pobre de Ichigo le había comprado por esos días—como me gusta que griten y estén muertas de miedo. ¡¿tienes miedo?! ¡¿Sabes lo que te va a pasar por perra maldita shinigami?!
— ¡No, no, no por favor! Se lo suplico, se lo ruego por favor, no me…
— ¡Cállate y grita más! ¡Grita fuerte! ¡Igual nadie te podrá ayudar ni mucho menos salvar!
Excitado gracias al olor a miedo que desprendía el ya desnudo y frágil cuerpo de Rukia, empezó a tocarla y a lamerla por todas partes con mucha perversidad. Mordiéndola y mordiéndola con más fuerza de lo normal, estaba dejando horribles marcas para que Ichigo las viera. A Grimmjow se le ocurrió que no había mejor manera de provocar a Ichigo que esa. Abusando de una forma muy perversa y grotesca a la mujer que amaba.
Deteniéndola por las manos con toda su fuerza, lo tomó en una mano cuando se bajó el blanco pantalón y entró. Entró y en cuanto lo hizo, las lágrimas de dolor y el fuerte grito de horror que ella dio, lo excitaron aún más.
— Oh sí, sí, sí, ¡grita más fuerte shinigami! Ummmm sí….
Acercó la boca hasta su algo ensangrentado cuello y después de lamerlo, la besó con intensidad.
Rukia se sentía la mujer más indefensa del mundo mientras este no dejaba de penetrarla pero en un acto reflejo, lo mordió y lo hizo sangrar un poco por el labio.
— Oh, ¿te estás poniendo más agresiva? ¡No! ¡Yo quiero que grites más y que llores! ¡Llora maldita perra! ¡Grita! ¡Nadie te podrá salvar! ¡Nadie!
Saliendo de ella y girándola con brusquedad, se apoyó contra la pared, la cargó y volvió a introducirse pero por detrás. Entrando de un solo golpe en su hasta ese momento virginal trasero, la hizo gritar peor que a un cerdo cuando está a punto de ser sacrificado. Los gritos, las lágrimas y algo de sangre que desprendía el pobre y mal tratado cuerpo de Rukia, era espantoso.
Pero mientras ella trataba de no llorar, ni gritar para no darle gusto a ese malvado espada que abusaba sin piedad ni misericordia de ella como le daba la gana, Ichigo buscaba y buscaba por todas partes sin poder encontrarla.
— Rukia, Rukia, ¡maldita sea! ¡¿Dónde está?! ¡¿A dónde demonios se la llevo?! ¡Demonios!
— Kurosaki-kun, —se le acercó una como siempre preocupada y dulce Orihime—tranquilízate. Ella es una mujer fuerte, seguro estará bien. Tranquilo.
— Inoue tiene razón, Kurosaki. Tienes que calmarte y tratar de sentir su reiatsu. Tú mejor que nadie tienes que poder. Tu reiatsu y el suyo, —dijo en voz baja Uryu para que Orihime no escuchara. Él sabía lo que ella sentía por Ichigo y no quería lastimarla—están muy mezclados.
Y dándoles la espalda para seguir su camino y encontrarla, no sabía por la tortura que estaba pasando su dulce amor.
— ¡¿Por qué demonios no gritas más maldita shinigami?! ¡Grita! Anda vamos, ¡llora más! Si no lloras, ni gritas, ni haces nada, ¡no es divertido! Si sigues así no voy a poder acabar. ¡Maldita!
Ya no penetrándola por detrás si no introducido en su sexo mientras la tenía sobre sus rodillas y estampaba su angelical cara contra la tierra y algo de pantano que había en esa aterradora cueva, no dejaba de embestirla sin piedad. Exasperado porque Rukia ya no gritaba ni lloraba como él quería, lo sacó y girándola para que le diera la cara, se corrió y lo hizo sobre su desnudo y marcado pecho. Manchando un poco con esa espesa esperma su sucia y maltratada cara, reía muy feliz de verla hacer cara de asco y fastidio.
Habiendo sido el primer orgasmo mejor que el segundo, se subió el pantalón y salió porque sintió una energía muy particular. Mientras este maldito enfermo se elevaba y se encontraba en el cielo con Ichimaru que le decía que tenía que volver porque Aizen lo estaba buscando, Rukia no hacía más que llorar. Llena de sangre, morados, lágrimas y sobre todo y más que nada humillación, estaba a muy poco de desmayarse por el intenso dolor que sentía por todas partes pero más que nada, en su corazón.
Antes de desmayarse y hundirse en su pena, pronunció su nombre con la esperanza de verlo pronto.
— Ichi…Ichigo….
Era el colmo pero parecía que lo único que Grimmjow había ido a hacer a Karakura, era a eso, a joderle la vida a Ichigo. Pero lo que el pobre imbécil de Grimmjow no sabía era que lo había logrado. Había logrado provocar la ira, el dolor y la sed de venganza en Ichigo porque cuando por fin la encontró (aunque ahora si había sido demasiado tarde) solo tenía una idea en la cabeza. Matarlo mil veces por lo que le había hecho.
Después de mucho buscarla y ya cansado de recorrer casi todo ese bosque, sintió el reiatsu de Rukia que provenía de una cueva. Su rastro era muy débil y en cuanto lo sintió, pensó lo peor. Ichigo entró y cuando lo hizo, esperaba encontrarla con una profunda herida hecha por una espada, pero no fue así. Cuando entró y la encontró como la encontró, le provocaba morirse.
Corriendo hacia ella y sosteniéndola contra su pecho mientras no podía evitar las lágrimas, gritó de angustia, de físico dolor y frustración por no haberla encontrado antes. Por no haberla salvado.
— ¡Rukia…! ¡Maldita sea! ¡Maldito….!
Ahí, abrazado a ella y lleno de ira por no haberla podido encontrar antes, escuchó a sus amigos que lo llamaban en la entrada de aquel horrible y feo escenario que había sido la desgracia de una pobre shinigami.
— ¿Kurosaki-kun? ¿Kurosaki-kun, donde…? ¡aaaahhhhhh! ¡No! ¡¿Qué le pasó a Kuchiki-san?! ¡¿Qué?!
Orihime era una sexo-adicta pero ni por eso, pudo evitar caer sobre el pecho de Uryuu llena de lágrimas cuando vio lo que vio. A ella le gustaba el sexo y lo hacía con el que más le gustara pero eso, eso que veía, era despreciable. Que un tipo someta y humille a una mujer de esa manera, solo se podía pagar de una manera, de la manera en que Ichigo lo estaba tramando. Con una muerte dolorosa y lenta, muy sangrienta y lenta.
— Inoue.
— ¿Si, Kurosaki-kun?
— Cura a Rukia por favor, ayúdala. —Le puso una manta que llevaba puesta y la depositó en el suelo con delicadeza antes de levantarse—Yo tengo que irme. Tengo algo que resolver.
En esas tanto un preocupado Sado como Uryuu, se acercaron a él para detenerlo. La mirada de Ichigo era asesina, daba mucho miedo en ese momento.
— ¿Qué es lo que vas a hacer, Kurosaki?
— Voy a ir con Urahara-san.
Respondió en la puerta y dándoles la espalda.
— Pero Ichigo, —se le acercó Sado y lo detuvo por poniendo una mano sobre su hombro— ¿a qué vas a ir a la tienda de Urahara-san?
— Necesito que me ayude a encontrar al, ¡maldito! Que le hizo lo que hizo a Rukia porque lo mataré. —Se giró y lo que les digo, parecía que en sus ojos había fuego—Lo mataré y lo mataré aun después de muerto. ¡Infeliz! ¡¿Quería pelea?! ¡Pues pelea va a tener! Cuiden de Rukia, no la dejen sola.
Y saltando lleno de ira y dolor, se fue y los dejó.
— ¡Kurosaki! ¡Kurosaki! ¡Vuelve aquí! ¡Kurosaki!
— Tenemos que ir con él, Ishida. Nunca había visto a Ichigo así ni mucho le había escuchado decir algo como lo que dijo. Nunca. Puede ser peligroso.
Uryuu estaba de acuerdo con Sado pero como de verdad el estado de Rukia era lamentable, solo atino a mirar a Orihime para preguntarle si estaba bien dejarlas solas. Esta, con las manos extendidas y concentrada en curarla rápidamente, solo les dijo que se fueran. Que no dejaran a Ichigo solo.
— ¿Segura, Inoue?
— Si Ishida, no te preocupes. Creo que Sado-kun tiene razón. —Los miró con lágrimas en los ojos—Kurosaki-kun no dice ni hace esas cosas. Puede ser peligroso que lo dejen solo. Vayan, vayan que yo me encargo de cuidar de Kuchiki-san.
Ellos decidieron ir pero diciéndole a Sado que se adelantara, Uryuu se acercó a Orihime y después de darle un suave beso en la mejilla, la miró y le preguntó si de verdad estaría bien.
— Si, estaré bien, Ishida-kun.
— Me gusta más cuando me llamas por mi primer nombre pero está bien. Cuídate mucho Inoue porque es verdad. —Le levantó el rostro con una mano por la quijada—Yo tampoco podría soportar que nada malo te pasara. Dime, ¿estás bien? Sé que lo de Kurosaki con ella te duele pero….
— No te preocupes por mí ahora, Ishida-kun. —Le sonrió—Ve, ve y no lo dejes solo. Después hablamos y retomamos lo que estábamos haciendo. ¿No, Uryuu?
Fascinado porque le encantaba cuando lo llamaba por su primer nombre, le robó un beso y se fue. Saltando para alcanzar a Sado y sobre todo a Ichigo, pensaba en él y le dolía lo que le había pasado.
Mientras sus amigos corrían tras él, Ichigo pensaba….
—"Maldito estúpido imbécil, ¡Maldito! Pero lo mataré, ¡lo mataré! Con mi mujer nadie se mete y vive para contarlo. ¡Nadie! Maldito idiota, ¡juro que me pagaras todo lo que le hiciste! ¡Lo juro!
Pobre Ichigo, no pudo encontrar esa noche a Grimmjow porque Urahara no estaba. Andaba en un motel con Yoruichi haciendo muchas maldades y como Tessai se asustó al verlo así, lo noqueó y lo dejó dormir toda esa noche para evitar una desgracia. No era el momento ni mucho menos el capítulo para que acabara con Grimmjow.
Más adelante y muchos capítulos después, Ichigo por fin tuvo su venganza. Mató a Grimmjow al atravesarlo con su espada después de una dura batalla pero ni eso, lo hizo sentir mejor. Lo único bueno de todo lo que había pasado era que Rukia no recordaba nada. Ella había quedado muy mal después de haber sido mal tratada de esa forma tan cruel por Grimmjow y lo único que quería a veces, era morirse, dejar de existir. Pero Urahara para remediar un poco el hecho de no haber ayudado cuando lo necesitaban por andar de caliente con Yoruichi esa noche, le borró esos horribles recuerdos a Rukia cuando Ichigo se lo pidió. Ichigo estaba cansado de verla así y le dolía más porque se culpaba de todo lo que ese imbécil de Grimmjow le había hecho esa noche.
Descansando un poco cuando al fin le hizo pagar todo ese dolor y sufrimiento que le causó, lo único que le alegraba era que su amada shinigami era la misma de siempre. Después de haberla amado como le gustaba, muy dulce y apasionadamente sobre su cama, la abrazó para dormir tranquilamente a su lado, como siempre hacían.
— Te amo, Ichigo, te amo.
