Lunes, 14 de septiembre de 2015.

Hola, hola mis muy queridos sexo adictos y, jejeje, naa ;) como les digo es no mas jodiendo :P jajaja, es broma, jajaja.

Muy buenas noches tengan todos ustedes y antes de pasar a decirles que son los fans de bleach mas kawaii que haya leido en el fandom (si se dan cuenta que es sarcasmo. ¿No? en fin...) pues saludaré a Ana porque gracias a ella, este "fic" aun no entra en la categoría de los fics mas olvidados de la historia :P jajaja. Hola bella Ana y oye, ¿en serio te pareció muy oscuro lo que el pervertido de Grimmjow le hizo a la tierna de Rukia? ;) jajaja, ¡gomen! en serio discúlpame pero como bien dijiste, tuvo final feliz ;) y vaya final, jajaja, ya en serio. Gracias por leer y comentar. Te lo agradezco mucho.

Y volviendo con ustedes mis queridos lectores que no comentan ni dicen un culo :P jajaja, ¡los dejo con el capitulo de hoy!

Besos y abrazos. Gracias a todos ustedes por leer :) Nos leemos mañana.


Ulqui/hime…..romántico :P

¡Hola de nuevo mis queridos objetos sexuales! (risa descontrolada de fondo) ok, ok, no tan así pero es que les cuento. Hace poco me vi una serie llamada "Inu x Boku SS" y ¡awwww! Por Dios ¡la amé! Si no se la han visto, se las recomiendo pero oki (cara de ternura) a las nenas que les gusta lo romántico. A las que no pues ni para que, en fin….

La cuestión es que ya habíamos hablado del lindo de Ulquiorra y de Orihime pero, como una nena me pidió un shot de ellos romántico y yo no soy capaz de negarle prácticamente nada a alguien me lee y me comenta, ¡aquí estoy! Espero les guste mucho y gracias a ti Hinata-Chan por haber leído y haber comentado. Sin más preámbulo mis juguetes sexuales y para no quitarles más tiempo, ¡empecemos!

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Ya habían pasado algunos días desde que Ulquiorra había "secuestrado" a Orihime por orden del imbécil y desocupado de Aizen. Un poco aburrido y de mal genio porque prácticamente era la niñera malvada de una dulce chica asustada (esta vez sí dulce mi amores. Recuerden que este shot es de temática romántica) llegó con Orihime cuando Aizen lo mandó a vigilarla.

Con lo que no contaba nuestro mal encarado amigo, era con lo que esta bella y muy dulce peli roja (vestida de blanco y muy asustada) le iba a pedir.

— ¿Es en serio mujer? ¿Un baño? ¿Me estas pidiendo que te deje tomar un baño? ¿De qué me viste cara? ¿De sirvienta acaso?

Pobre Orihime, se sintió tan mal por su respuesta que se puso a llorar. Acto seguido bajó el rostro y le explicó porque le pedía eso.

— Es que cuando estoy en mi casa y estoy muy triste, un baño de agua caliente en la tina con esencias me hace sentir más tranquila. Me ayuda a relajarme.

Ulquiorra no soportaba ver eso en ella. Odiaba ver esas lagrimas porque no entendía de donde salían ni que significaban cada vez que las veía. Pero más que eso, odiaba verla así, tan sumisa, tan frágil y tan vulnerable ante él. Por eso la miró con la misma cara de puño de siempre y salió diciéndole que iría a consultarlo con el sádico y maldito enfermo de Aizen.

Mientras Ulquiorra caminaba por el pasillo para ir en busca de Aizen y pedirle permiso de bañarse con ella, eh no perdón digo, de prepararle un baño de agua caliente, Orihime se sentaba en el sofá que también era su cama a esperar razón de él.

— Espero que le diga que sí. En verdad me hace falta un baño. ¡Apesto a hollow!

Orihime trataba de no pensar en el hombre de su vida mientras esperaba. El hombre que (según ella) amaba con toda su alma. Trataba de no pensar en Ichigo ni en todo el daño que les había provocado a sus amigos por su traición. Ella no lo había hecho a propósito pero como Ulquiorra no debió haber sido espada sino psicólogo, ella estaba convencida de que era la mala del paseo.

Pero volviendo con Ulquiorra, eso cada vez se ponía mejor. Él llego a la puerta de su querido Aizen-sama y, ¿a que no adivinan quien estaba pasando de casualidad por ahí? Si, el mismo de siempre y que le sacaba tanto la mierda cada vez que lo veía. El sádico y malvado de Grimmjow pasó por ahí y como cosa rara, empezó a hacerle "bullying"

— Ah, tenías que ser tú, Ulquiorra. ¿Otra vez vienes de lambiscón con tu "Aizen-sama"? que mal. Tanto que lo veneras y te puso como tarea ser la sirvienta de esa mujer que esta tan buena. ¡Salado!

Mirándolo como quien mira a una mierda aplastada en la calle, Ulquiorra hizo caso omiso a sus palabras y cerrándole la puerta en la cara cuando entró a la habitación en donde estaba Aizen jugando domino con Gin y Kaname, entró para ir hacer lo que había ido hacer en un principio. Pedir permiso para hacer lo que Orihime le había pedido.

Lo gracioso de eso fue que cuando Ulquiorra interrumpió el juego en donde sorpresivamente era Kaname quien llevaba la ventaja, Aizen y por supuesto Gin que eran tan perversos, se rieron con malicia de su requerimiento.

— ¿Qué es tan gracioso, Aizen-sama?

De verdad, sé que ustedes no me creen pero es de verdad. ¡Pobre Ulquiorra! (risa) me da un dolor con él que sea tan inexperto pero ni modo. El pobre estaba muy desconcertado porque Aizen y Gin, no hacían sino mirarse con malicia y reírse de su cara de: what the fuck?

— Nada, nada Ulquiorra. Es que de verdad no sé si tú de verdad eres así de ingenuo o simplemente te haces. Sólo es eso.

— De nuevo Aizen-sama, —dijo ya como de mal genio por sus descontroladas risas—no le entiendo. No le veo lo gracioso por ninguna parte. Sólo necesito saber si es posible que esa mujer tome un baño como me lo pidió o no, sólo eso. ¿Se puede o no, Aizen-sama?

— ¡Pero claro maricon!—Respondió muerto de risa Gin y se paró de la silla— Es que, ¿de verdad? Era para que le hubieras dicho que si de una Ulquiorra. ¡El colmo! Si a mí Rangiku; uy si, mamacita rica mi amor, como la extraño carajo.

— Ah no Gin pero nada que ver, con mi Hinamori.

Dijo Aizen y dio una sádica y muy sexy sonrisa al aire por un momento al recordarla.

— Uy si, que delicia esa mujer. Lo único que me ha dado dolor de haber dejado la sociedad de almas, ¡fue haber dejado de hacérselo! Que mujer tan loca esa hermano, insaciable.

— Bueno, ya, ya ustedes dos que Ulquiorra al igual que otros espadas que viven aquí en hueco mundo, no entiende de eso. —Se levantó Kaname a poner orden carajo, digo, antes de convertirse en el bicho más asqueroso de la vida y ser matado como eso, como un insecto— Déjenlo tranquilo que a metros se le ve lo incomodo que esta con esa conversación de ustedes dos.

— Si claro, —dijo con ironía y una linda sonrisa Gin—como a este "man" lo mandaron a la "friend zone" desde el inicio….

Ver enojado a Kaname, era tan raro como ver descompuesto a Aizen. Pero ese comentario que hizo Gin, fue la gota que derramó el vaso. Kaname no veía un culo porque era ciego pero eso sí, no le saquen la mierda porque es grave. Como ese tema de la nena que él había amado tanto y que solo había sido su amiga era tan delicado para él, desenfundo su zanpakuto y estaba dispuesto a darse en la madre con Gin por eso; por traerle tan vivo como aquella noche de estrellas, su precioso recuerdo pero Aizen, se hizo en medio de ellos y nos los dejó. En cambio se le ocurrió cambiar el ambiente para distraerse y distraerlos a ellos dos.

Era una ironía pero para ser tan buscapleitos con los shinigamis, era genial, pero no le gustaba para nada en el "las noches" se pusieran a pelear; mucho menos entre ellos. Por eso le pidió a Kaname que guardara su espada y en cambio, volvió a dirigirse a Ulquiorra que ya tenía que salir de esta escena porque tenía que ir y hacérselo a Orihime cuanto antes a ver si dejaba de ser tan amargado.

— Claro que puede tomar un baño y Ulquiorra, de hoy en adelante y si te queda gustando, todos los que quieras. Puedes retirarte y luego nos cuentas como te fue. ¿No?

Miró con diversión a Gin que si le había entendido que era lo que le había querido decir con eso.

— Como usted diga entonces, Aizen-sama. Con permiso y disculpe por interrumpirlo para esas nimiedades.

— No te preocupes y ve con ella que te debe estar esperando…impacientemente. —Le sonrió con malicia. Ese Aizen si definitivamente era una porquería pero estaba muy bueno carajo. ¡Divino!— ¿No Gin, Kaname?

— Yo ya ni sé.

Se sentó aburrido el pobre Kaname. Odiaba que le recordaran a su amiga porque él la había amado mucho.

— Yo sí creo que lo esté esperando impacientemente pero digo, con la razón. —Sonrió igual a como lo hacía siempre, con los ojos cerrados—Esa pobre mujer debe estar que se "baña"

A la final Ulquiorra fue a la puerta y después de hacer una reverencia, se fue. Pero en el momento y punto que Ulquiorra se fue a hacer lo que Orihime le había pedido y lo que Aizen le había dado permiso, estos hombres retomaron su juego y con él, otro tipo de apuesta.

— ¿Es en serio? ¿No se cansan de ser tan pervertidos? Además, no creo. Yo creo que primero vuelvo a ver yo, que Ulquiorra acostarse con esa mujer. Lo dudo mucho.

—Pues yo sí creo que terminen haciéndolo porque esa mujer es hermosa. ¿Y tú Gin? ¿Tú qué crees que pase? ¿Te atreverías a apostar?

— Pues a mí no me gusta contradecirlo en nada Aizen-sama pero…no, no creo. Ese Ulquiorra resultó más lento que el viejo Yamamoto cuando habla y no, sinceramente yo creo que primero voy yo y cojo a Rangiku bien rico que; uy si, —sonrió con alegría y Aizen con él—mamacita tan rica, es lo único que me hace falta de la sociedad de almas. Poder cogerla todas las noches como lo hacía cuando vivía allá.

— ¿Entonces son dos contra uno eh? Listo, acepto la apuesta. Ya verán la de gritos que vamos a escuchar en unos minutos y sé, que les voy a ganar. Como castigo tendrán que venir conmigo a Karakura a joder a Ichigo y todos los demás payasos que se aparezcan cuando me vaya a apoderar de esa ciudad. ¿Entendido?

Los dos algo ya algo asustados por poder perder contra Aizen, tomaron sus fichas y siguieron jugando mientras Ulquiorra que era tan diligente y bueno en todo lo que hacía, terminaba de preparar el baño en una habitación especial que Aizen tenía cuando se encerraba con alguna arrancar a hacer maldades toda una noche.

Ya con todo listo y llevándola a ella hasta el baño….

— Guau esto, esto es más de lo que quería. ¡Gracias!

Exclamó Orihime muy feliz y en un acto reflejo y sin pensarlo, lo abrazó para agradecerle por el gesto.

Ante este inesperado y sorpresivo abrazo si, como lo imaginan, Ulquiorra permaneció estático y sin decir absolutamente nada. A pesar de no entender algunos de sus comportamientos ni muchos menos sus sentimientos, si hubo algo que le gustó. La suavidad de su prominente y hermoso pecho sobre el suyo.

Apartándola de él con algo de brusquedad y dirigiéndose a la puerta, le dijo que se bañara rápido y que la estaría esperando afuera para regresarla a su "celda"

Ulquiorra salió y cuando salió, Orihime empezó a desnudarse para entrar a esa elegante tina que despedía vapor y con ella, un delicioso y muy agradable olor. Siendo este baño uno realmente especial, no se imaginaba que existía algo como eso en un lugar tan oscuro, frio y espantoso como "las noches". No, no se parecía en nada al resto del gran complejo que se había convertido en su cárcel. En su tormento.

Siendo este un baño muy amplio, con todas las comodidades y blanco, completamente blanco, lo más sorprendente de todo era ver todos esos espejos. Había espejos por todos lados pero lo divertido del caso seria, cuanto los aprovecharía y disfrutaría.

Ya completamente desnuda y sumergiéndose en la cálida y olorosa tina, se relajó por completo y hundió la cabeza. Ensimismada en sus pensamientos y más en sus sentimientos al extrañarlo tanto, cerró los ojos y se dejó llevar. Pero lo malo de eso sería, lo que pasaría.

Media hora después Ulquiorra estaba impaciente. Con las manos cruzadas en señal de exasperación y parado frente a la puerta, algo que sintió; es decir, algo que estaba dejando de sentir, lo preocupó. El reiatsu de Orihime era cada vez más bajo y parecía que ella se estaba muriendo. Por eso y sin siquiera pensarlo, abrió la puerta de un solo golpe y después de cerrarla con fuerza de una patada fue con ella para sacarla.

— ¡Mujer! ¡Mujer, despierta! ¡Oye mujer! ¡¿Qué demonios te sucede?!

Completamente empapado con aquella agua que ya no estaba tan caliente y con su desnudo y provocativo cuerpo en brazos, no sabía qué hacer. Ulquiorra no sabía nada de los humanos pero por lógica pensó que al haberse quedado dormida dentro de la refrescante y olorosa tina, había tragado agua. Por eso se inclinó ante ella y rozando su frio pecho con sus calientes y erguidos senos, pegó su boca con la suya para despertarla. Para salvarla.

Tres segundos después Orihime despertó y escupió el exceso de agua que se había tragado.

— ¡Por Kami mujer! ¡¿Qué demonios hiciste?! ¡¿Cómo es posible que te hubieras quedado dormida?! ¡¿Cómo?! ¡Te habrías podido matar y aun no es el momento! ¡Aizen-sama te necesita para….!

— Lo sé.

Dijo completamente roja y sentada sobre el blanco y frio piso con las piernas flexionadas. Estaba muy apenada porque él no dejaba de mirarla. Pero su pena era injustificada porque Ulquiorra no la estaba mirando con deseo, él la miraba con enojo. No quería que le pasara nada estando bajo su cuidado. No quería tener problemas con el idiota de Aizen.

— Sé que Aizen me necesita para algo y me encantaría saber para qué. —Se levantó y volvió a sumergirse en la tina, era mejor eso a seguirse exponiendo ante él de esa forma— No veo la hora de terminar con todo esto y volver a mi casa. Extraño mucho a mis amigos.

— ¿Amigos? No, no, pero espera un momento. ¡¿te metiste de nuevo mujer?! Ah no, ya ha sido suficiente de baños por hoy y no me quiero arriesgar a que te vuelvas a….

— Entonces no te vayas. —Lo miró y le sonrió con amabilidad—Quédate y me vigilas. Me doy cuenta de que no hay ningún tipo de malicia en ti y no pasa nada. Después de todo ya pasó lo peor.

Abrió de nuevo la llave de agua caliente.

— Ya me viste desnuda y no desperté nada en ti. Vaya, parece que no solo no logro despertar nada en Kurosaki-kun sino que es lo mismo con cualquier tipo. Sea espada o no. Que mal por mí.

Pobre Orihime, no hay nada peor en el mundo que ser rechazada; se siente horrible. Pero sorprendida cuando de verdad Ulquiorra no se fue y en cambio se hizo de espaldas a ella, cerró los ojos y tomó un shampoo que había por ahí cerca para lavarse el largo sedoso y rojo cabello que a Uryuu tanto le gustaba. Si Orihime supiera que de verdad despertaba los más bajos instintos de un intelectual hombre, no se sentiría tan mal como se había sentido siempre por el rechazo de Ichigo. Pero como este shot es de Ulquiorra y Orihime, toca darle paso es al lemon de ellos.

Orihime estaba teniendo problemas para lavarse la parte más baja de la espalda y como ella de verdad pensaba que no le despertaba nada a Ulquiorra, le pidió el favor que le ayudara.

— ¿Yo? De verdad no sé si eso es confianza exagerada o atrevimiento, mujer. Yo sólo estoy aquí para vigilar que no seas tan incompetente que termines matándote antes de tiempo. Sólo para eso.

— Oh vamos. —Se giró y le sonrió con dulzura—Por favor Ulquiorra, ¿me ayudas? Solo me falta lavarme esa parte y ya. Ya después de eso puedo volver a esa asquerosa celda en donde me metiste para seguirme aburriendo.

— Pues con tal de que termines de una buena vez, mujer….

Se hizo tras ella y se acuclilló para quedar a su altura.

—…lo haré. Dime, ¿qué es exactamente lo que quieres que haga?

Tomando sus manos y mojándolas en aquella tibia agua, poniendo algo de jabón extra y llevándolas hasta la parte más baja de su espalda, le indicó como debía lavarla. Cerrando los ojos y disfrutando de, quien lo diría, la suavidad con como la masajeaba, se le salió un jadeo y con él un solo nombre. El nombre del hombre que estaba esperando para que la rescatara y al que ella creía amaba con toda su alma.

—Kurosaki-kun….

Completamente sumergida en sus pensamientos eróticos con Ichigo, estaba excitándose por las caricias de un ya asustado e inexperto espada. El pobre Ulquiorra era tan bobo, que creía que ese jadeo significaba algo malo.

— Hey mujer, ¿Por qué….?

—Kurosaki-kun, oh Kurosaki-kun…. —respondió con las mejillas encandecidas y tomando las manos de un aterrado espada, las llevó hasta sus senos para que la tocara—tócame, tócame suavemente por favor. Quiero que seas él. Quiero que me toques y que me ames como quisiera que me amara él.

— ¿Pero de que de….?

De verdad, de verdad que pobre Ulquiorra. Él no entendía el verdadero significado de esas palabras ni lo que pasaba por la confundida cabeza de una dulce Orihime pero algo era cierto, su cuerpo a pesar de ser frio y resistente como el mismo acero, estaba respondiendo a ella. Estaba respondiendo de una forma muy acelerada e incontrolable ante los jadeos, gemidos y suplicas de una triste pero excitada mujer que se moría por ser amada.

Tras ella y con una fuerte erección que por más que quisiera no podría esconder, lo que Orihime le hizo lo hizo casi que desfallecer.

— Oh…

No pudo evitar soltar un tímido jadeo cuando Orihime tomó su dedo índice y lo introdujo en su boca. Después de lamerlo y haciendo la escena como si de verdad estuviera disfrutando del sabor de su miembro y no el de su dedo, luego lo metió de lleno a su caliente boca y empezó a succionarlo. Succionándolo una y otra y otra vez, le gustaba escucharlo tras ella gimiendo y suspirando de placer.

— Mu….mujer, ¿qué demonios crees que haces? ¿Qué es lo que me estás haciendo?

Orihime no quería pensar, no quería detenerse a pensar en lo que estaba haciendo y sin responderle nada, sacó el dedo de su boca y se giró para quedar frente a él. Extendiendo las mojadas manos y entrelazándolas en su cuello, se acercó y lo besó. Lo besó y aunque él no respondió al instante, si lo disfrutó. Resultó que ser que Ulquiorra no solo era meticuloso con las cosas que le pedían que hiciera, también lo era a la hora de asearse y de vestirse. Mientras Orihime lo besaba y este poco a poco se acostumbraba a su acelerado ritmo y le correspondía con la misma pasión; mientras iba desprendiéndose poco a poco de la poca ropa y se introducía en esa tibia tina con ella, ella podía oler con mucho gusto de su singular fragancia. Era una entre cítrica y dulce, era muy intoxicante.

Ya dentro del agua y sentada completamente sobre él, lo que ella le dijo no lo podía creer.

— ¿Qué te lo qué?

— Que me lo metas. —Arqueó su cuerpo sobre él con gusto y le haló fuertemente el mojado y negro cabello— Cógelo y mételo. Métemelo bien suave por favor, Ulquiorra.

—"¡Ay por Kami! ¡¿Qué le meta qué y en dónde?!"

Ay si, sé que puedo parecer muy mala pero como el pobre Ulquiorra no tenía ningún tipo de experiencia cogiendo mujeres, no sabía muy bien que debía hacer. Descansando un poco cuando fue la dulce Orihime quien lo tomó y lo acercó hasta la sensible entrada de su sexo, supo que debía hacer. Levantándola como si se tratara de una pluma y tomándolo en una mano, fue descendiendo el excitado cuerpo de Orihime por todo lo ancho y largo de su mojado y excitado miembro que la necesitaba. La necesitaba con urgencia.

Gimiendo un poco cuando al fin se sintió dentro, no se comparaba a lo que ella había gritado.

— ¡Ah Ulquiorra, ah sí, sí! ¡Ummm sí, así! ¡Sí!

Teniéndola sobre él y estando en lo más profundo de su intimidad, se sentía extrañamente bien. Nunca antes había experimentado esas sensaciones y mientras ella lo cabalgaba sin descanso, él se aferraba de sus caderas y la besaba por todo el pecho. Subiendo por su abdomen y lamiéndolo con cadencia, llegó a la parte del cuerpo que más le gustaba de ella. Llegó hasta su oloroso pecho en donde había un par de senos que se morían por ser atendidos hábilmente por él.

Acariciando uno con algo de violencia mientras succionaba un erizado pezón sin dejar de penetrarla, le gustaba mucho todos los sonidos que esta hacía por su atención. Pero mientras ella buscaba su boca para enredar su lengua con la suya y no dejaba de mover sus pequeñas y fuertes caderas sobre él, él no podía dejar de escuchar lo que escuchaba. A pesar de los fuertes gritos y gemidos de placer que ella le daba, podía escucharlo y podía sentirlo. Podía sentir su corazón latir con mucha fuerza y eso lo llenaba de dudas.

— ¡Ah sí, sí! ummm sí, sí, así…..ah Ulquiorra más duro. ¡Dame más fuerte mi amor!

—"¿Eso que suena con tanta fuerza dentro de esta mujer tan caliente y tan rica, es un corazón? ¿Es eso de lo que los tontos humanos siempre hablan? ¿Es eso lo que les permite vivir? No entiendo nada. Late tan fuerte que…."

— ¡Ulquiorra, Ulquiorra oh Ulquiorra si mi amor, si! ummm sí, sí, sí, así ¡sí! que rico….

Pero mientras Orihime sentía con cada fuerte embestida abrasadoras olas de placer y no dejaba de moverse para lograr lo que quería; correrse y correrse con mucha fuerza, otro nos muy lejos de ellos decía que había ganado. Estaba feliz al no haberse equivocado.

— No pero Aizen-sama. ¡Eso es increíble! ¿Cómo habrá hecho ese imbécil para convencerla ah? ¡Es el colmo!

— No sé Gin pero no creo que él…—sonrió con gracia por lo que escuchaba.

¡Oh si, si, si Ulquiorra sí! ¡Así, más duro, más duro Ulquiorra! ¡Más fuerte mi amor que yo, ah….!

—…haya tenido algo que ver con eso. Esa mujer despide sexualidad de lejos y era obvio que eso iba a pasar. ¿Por qué crees que le pidió un baño de agua caliente ah? ¡Para eso!

Aizen era un idiota pero no se podía negar que lo que había dicho, era divertido. Por eso ni Gin ni Kaname pudieron evitar reírse con él.

— No lo puedo creer Aizen-sama pero pues, ni modo. Tocó ir con usted a Karakura a pelear cuando llegue la hora.

Pero volviendo con Ulquiorra que estaba a muy poco, a muy poco de perder la razón gracias al caliente y cálido cuerpo de una bella peli roja excitada después de más de veinte minutos de estárselo metiendo….

— ¿Te, te, te vas a correr conmigo al mismo tiempo, Ulquiorra? ¿Me quieres? ¿Quieres que te lo de?

— Ah sí, todo mujer. —Contestó apretándole con más fuerza el trasero y moviéndose con ella—Dame todo lo que me quieras dar pero dámelo ya. ¡Ya!

— ¡Ah Ulquiorra! ¡Ulquiorra…..!

Estallando al mismo tiempo que él lo hacía, sus palabras provocaron en ella y claro, también en él, la completa locura. El más exquisito y delicioso placer. Experimentando algo que hacía mucho, mucho tiempo no sentía, no pudo evitar que una bella sonrisa que nadie nunca le había visto se dibujara en su frio e impasible rostro. Era una sonrisa llena de satisfacción y orgullo. De mucho orgullo por lo que ella le decía.

Aun con ella sobre él y teniéndola llena con su duro y gran miembro, la veía sonreír y escuchaba que le agradecía. Acto seguido no vio más porque ella estampó su fría y seria cara contra su gran y prominente pecho.

— Gracias Ulquiorra, muchas gracias. Fue delicioso. ¡Eres increíble! Si eres muy serio y muy inexpresivo pero eso no importa, estuvo sensacional. ¡Que rico besas!

Igual de confundido a como había empezado aquel fortuito encuentro que lo lleno de placer, volvió a moverse por instinto. Orihime lo estaba apretando muy fuerte y no lo dejaba respirar bien pero lo que ella hizo, lo volvió a encender.

— ¡Ah sí, sí! ¿Mas? ¿Me vas a coger más, Ulquiorra? Guau, ¡qué bien!

—"Ah pues ya qué demonios, más le daré. Después de todo eso se sintió muy bien y me gustaría escuchar su corazón de nuevo"—Pensó con gusto pero lo que ella veía en él, era su habitual seriedad— ¿Más mujer? muy bien, más te daré.

— Ah sí, si Ulquiorra mi amor, ¡sí! Ummmm que delicia….