Jueves, 17 de septiembre de 2015.
Hola, hola mis queridos juguetes de diversión y entretenimiento :D ¿Cómo han estado? ¿bien? Pues lo que sí espero es que sí mucho mejor que yo :P La verdad he tenido unos días de mierda pero... como digo, no viene al caso. Ustedes aquí vienen es a des estresarse un rato. No a leer lo que muchos de ustedes ya deben saber. Que la vida muchas veces es una mierda.
Les dejo uno de los shots mas difíciles que he escrito hasta ahora y, antes de irme y de que se me olvide, jejeje, un saludo muy especial para la única comentarista del "fic" Muchas gracias Ana por leer y comentar, en serio me anima a seguir publicando. Y por lo del trio, jajaja, en serio, ¡no es culpa mía uuuu ohhh! jajaja. Cristobadican, el lector que me pidió casi todos los shots, era un pervertido peor que yo ;) jajaja, por eso salio así y si ;) Ichigo salio ganando, jajaja.
Besos y abrazos. Nos leemos después.
Un, hmmm, supuesto entrenamiento: Zaraki y Unohana
Hola, hola una vez más y guau, ¿pueden creerlo? He estado súper actualizadora estos días. Ok, la razón por la que he vuelto (a seguir haciendo muchas maldades con los deliciosos personajes de "Bleach") es porque Cristobadican me volvió a leer y, ¿qué creen? ¡A comentar! Este muchacho que resultó ser uno muy creativo, me pidió esta pareja. Llega y me dice: "…no sé, sería interesante" ok y yo pensé ¡¿por qué no?! Entonces muchas gracias por leer, por comentar y démosle paso a un nuevo shot que me pidieron.
Dicho todo esto mis queridos lectores lemon, leamos.
.
.
La verdad yo no me he empezado a leer el manga porque apenas me terminé de ver la serie y como yo no solo hago estas maldades mis amores, no he tenido tiempo. Si les digo esto es porque yo no tenía idea que Zaraki y Unohana, ¡tenían su cuento! Mucho menos que habían peleado y bueno, que terminaron como terminaron. No les digo más porque si no lo han leído, no quiero hacerles "spoiler". Ok y para ahora si ponerlos a hacer muchas travesuras, nos situaremos a esa noche. Les pido que se transporten al igual que lo haré yo, a la época en donde las zanpakuto se revelaron. Me gusta usar mucho esa época para ubicarlos porque muchachos, ¡era el relleno! Ay si, (risa) uno en el relleno puede hacer lo que le dé la gana y les digo, si los rellenos fueran lemon, ¡todos los amaríamos! Pero en fin, estoy divagando mucho y ya tenemos que darles paso a los personajes. Entonces, les diré.
Esa noche, esa noche en donde Yoruichi se acostó con Kisuke y luego fue a la sociedad de almas para joder a Byakuya y luego terminar siendo cogida por detrás por este enojado hombre; esa noche en donde Toshiro se acostó con Momo y en donde Ichigo se quedó con las ganas de coger más a Rukia porque Yoruichi fue a interrumpirlo, pasaron muchas cosas más que ustedes mis amores, no saben pero como yo si los vi y me muero por contarles, les diré.
Renji, Kira, Hisagi y un montón de tenientes y capitanes más, se pegaron la borrachera de su vida pero Zaraki no. Zaraki era el niñero permanente de Yachiru, ah no perdón, era el amigo inseparable de la pequeña niña de cabello color rosa y como debía dar el ejemplo, no se podía poner a tomar con ella colgándole del brazo todo contento. En cambio siendo muy juicioso y en el lugar de entrenamiento, les había dado una paliza y de las mejores a todos sus yo diría que, hmmm, esclavos.
Como le paso a un enojado y golpeado Ikaku por ejemplo. Oh pero si Ikaku se veía del carajo, Yukimicha se veía peor.
— Son un montón de basura, una pérdida de tiempo. ¿Que no hay nadie aquí que pueda ofrecerme un buen combate? Oh bueno, ¿por lo menos uno con algo de dificultad?
— ¡Pero capitán!—Dijo un magullado Ikaku y como siempre que yo lo veía, a los gritos— ¡Todos hicimos lo que pudimos y además, no es justo! ¡Todos se fueron a tomar y pasarla bien en la fiesta que armó la zanpakuto de Kuchiki y nosotros, somos los únicos que nos quedamos aquí a entrenar con usted! ¡Merecemos algo de….!
— De ni mierda partida de inútiles.
Les dio la cara y los miró como siempre, como unas mierdas.
— A eso no se le puede llamar un buen combate y si tantas ganas tienen de irse a vaguear como ese resto de basuras, vayan. Igual me habría ido mejor entrenando solo que con ustedes aquí. Solo hicieron eso, estorbar.
Ikaku pero sobre todo Yukimicha, estaban que lo mataban por lo que les había dicho pero gracias a la aparición de la hija adoptiva de Zaraki, de nuevo, ¡perdón! Gracias a la llegada de Yachiru, el ambiente se tornó menos denso en cuestión de segundos.
— ¡Ken-chan!
— Ah, eres tú. —La miró cuando esta le saltó sobre un hombro, como siempre— Ya se me hacía raro que no estuvieras por aquí. ¿Dónde estabas?
— Comiendo unos cuantos dulces en la fiesta. ¿Quieres un poco Ken-chan? Mira, —le señaló la pequeña bolsa llena de dulces—tengo muchos.
Y mientras Zaraki entraba con Yachiru para llevarla a dormir (no olvidemos que es una niña y su hora de dormir se había pasado hace rato) unos molestos Ikkaku y Yukimicha decidieron hacerle caso a su capitán sólo por eso, por ver si con eso le sacaban la mierda así fuera un poquito.
— ¿Es en serio Ikkaku? ¿Qué nos vamos a ir hacer por allá? Mínimo para esta hora la fiesta ya se acabó y ya no hay nadie. Lo mejor será ir a quitarnos todo este sudor que el salvaje del capitán nos hizo tener y a dormir. Si hoy fue duro el entrenamiento, no me quiero imaginar mañana cuando...
— Ah no, camina a ver. —Lo haló de una mano— Maldito capitán. ¿Dejarnos como nos dejó sólo por diversión? Es el colmo pero no, que ni crea que le voy a llegar mañana temprano al entrenamiento, de malas. ¿Nos dio permiso de ir a tomar y a vaguear con los demás no? ¡Pues eso haremos!
— Ikkaku, ¡espera Ikkaku!
.
.
Un rato después de eso y entrando a la parte que nos interesa a nosotros, la del lemon, Zaraki volvió al salón en donde una hora atrás estaba "entrenando" pero, pobre Zaraki. Por más que blandía su espada, expulsaba reiatsu y peleaba, no estaba satisfecho. Desde que tenía uso de razón siempre había buscado lo mismo, un digno oponente para luchar. Pero sin recordar nada de lo que había pasado hacía mucho tiempo, esa noche sí que la iba a pasar sensacional.
Como siempre alerta y listo para cualquier combate, se giró de golpe y su zanpakuto, se encontró con la de ella que lo había atacado por "sorpresa".
— ¿Capitana Unohana?
— Muy buenas noches, Kenpachi-san. —Le respondió con su habitual sonrisa y luego, retiro su zanpakuto— Dígame, ¿no está muy tarde para estar entrenando?
— Siempre hay que estar preparado, capitana. No hay que olvidar ni por un segundo que así hagan todas las fiestas que hagan, seguimos estando en guerra. En una constante guerra.
Todos nosotros conocemos a Unohana y sabemos que ella es una mujer amable, de carácter tranquilo y pasivo pero esa noche, sintió remordimiento. Si, un profundo remordimiento al verlo y al escucharlo hablar. Pues era ella la única que sabía la raíz de su verdadero mal.
—"Durante esa pelea, ambos sentimos una alegría que no habíamos sentido antes. Pero la principal diferencia es que encontraste placer en pelear al completo "limite" de tu habilidad y ese, fue mi pecado. Ese es mi pecado Kenpachi y por eso mi deber, es ayudarte a recordar."
Como esto es un shot lemon y debe ser hot mis amores, eh bueno, ya saben lo que viene.
Resulta que Unohana se sentía muy culpable con Zaraki y para ayudar un poco a su culpa, fue con él y le ofreció ser su oponente. Dijo que quería ayudarlo a entrenar.
Este, solo se echó a reír con mucha gracia.
— ¿Es en serio, capitana Unohana? No se ofenda pero, no me gusta luchar con mujeres. No me gusta verlas llorar.
El pobre Zaraki no tenía idea de lo caro que pagaría esas palabras. Unohana desenfundó su zanpakuto de nuevo usando un increíble paso flash, llego con él y lo atacó. Fue tan rápido y sorpresivo su ataque que un instante y sin siquiera percibirlo, tuvo un gran corte en la mejilla izquierda. Sangrando pero esta vez sonriente, alcanzó su zanpakuto y empezó a luchar con ella.
Era excitante, era lo más excitante que le había pasado desde que había luchado contra Ichigo. Por fin alguien le ofrecía un combate decente y emocionante pero lo que ella hizo después de varias veces de chocar su espada con la suya, lo dejó casi que sin aire.
Clavo su zanpakuto en el fino suelo de madera y empujándolo contra una de las paredes del oscuro y frio salón, bajó la mano y lo tocó.
— ¿Qué, que está haciendo?
— ¿Quieres pelear, quieres un combate de verdad Kenpachi-san?
Le sonrió entre dulce y maliciosa.
— Me gustaría ver que tan bueno eres para este tipo de…combate ¿podrás? ¿Podrás hacerlo tan bien como para ganarme?
Ese pobre Kenpachi estaba más asustado que alguien cuando le dicen que Mayuri lo necesita en su laboratorio para un experimento. Completamente desubicado y sin saber qué hacer, no fue capaz de detenerla. Su caricia era tan suave y tan buena, que además de estar excitado por la pelea, lo estaba por ella. El olor que despedía su larga y bien cuidada trenza, lo estaba incitando mucho.
Pero como Zaraki es Zaraki, no se iba a dejar manipular ni mucho menos vencer por ella. Por eso en un rápido movimiento detuvo su mano y ya sobre ella, le quitó el nudo de la trenza. Soltó por completo su largo, negro y sedoso cabello y lo dejó completamente sobre aquel piso de madera que sería el único testigo de todo lo que harían. Acto seguido, se inclinó para respirar y disfrutar unas vez más de su penetrante olor. Ese olor que por alguna razón que no entendía, se le hacía familiar y despertaba todos sus sentidos.
Después de respirar del olor a bayas frescas de su cabello, llevó ambas manos hasta su pronunciado pecho y, ¿lo adivinan? Si señores, eso hizo. Le abrió con una enorme fuerza y rapidez el pecho. Lo que provoco que ella gimiera fuertemente.
— ¡Ah!
— A mí nadie me desafía capitana y para su mala suerte, ya me entraron muchas ganas de ganarle.
Tocándolos sobre el interior y muy risueño por verla arquear su cuerpo en señal de gusto, luego le rompió el sostén blanco de encaje que estaba usando. Dejándolos completamente al descubierto y apretándolos con insistencia, se daba cuenta de que ella estaba muy dispuesta a dejarse ganar por él. Oigan, ¿saben algo? ¡Esto de verdad es perverso! Unohana es mayor que Kenpachi por favor. ¡Que degenerados! (risa loca). Ah pero para eso hacemos estas cosas, ¿no? por pura y física diversión.
Ok, la cosa fue que Unohana estaba tan caliente y tan ansiosa que después de ser tocada por todo el cuerpo con mucha insistencia por un ansioso capitán, le pidió que se lo hiciera. Lo miró a los ojos y casi que rogándole, le pidió que se lo metiera.
— Ah no, haré las cosas a mi manera.
Dejándola completamente desnuda y en un sorpresivo movimiento, la giró sobre el suelo y le levantó las caderas. Apretándolas con fuerza mientras su pantalón terminaba de caer, se estaba preparando para lo que le iba a hacer.
— ¡Ah!
— Ah sí, así.
Kenpachi no se puede decir que sea un genio (ya saben que se pierde más que Ryoga) pero la forma como había entrado a la muy húmeda y ansiosa intimidad de una bella capitana, había sido fantástica. No había ni palabras de amor, ni dulces caricias, ni romance. En ese momento solo había calentura y desenfreno, mucha pasión. Por eso la forma en la que él se lo metió y se lo estaba haciendo, era fantástica. La manera en como la tomaba por las caderas mientras la embestía con salvajismo y fiereza eran típicos de él. Era algo muy salvaje y fuerte.
— ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah sí! ¡Ah!
Siendo para Zaraki esa una batalla muy intensa, era inocente de todo lo que pasaba por la atribulada cabeza de la mujer a la que estaba cogiendo. Entrando cada vez con más ganas y a muy poco de perder el control, le tomó el largo cabello y se lo enredó en una mano. Pero escucharla gemir y gozar con sus embestidas, lo estaban volviendo loco. Estaba provocando en él muchas ganas por liberarse y no, él quería ganarle. Quería hacerla correr antes y para eso hizo algo que pensó no tendría tener que hacer.
Se inclinó más sobre su sudada espalda y llegando a su oído, le habló para excitarla más de lo que ya estaba.
— Eres la primera persona a la que puedo llamar "enemigo". Ummmm si, esto está muy rico.
— ¡Ah!—gimió con fuerza porque esas palabras le recordaron algo que no quería. También porque después de que susurró en su oído y lo lamió, se lo mordió— ¡Ah, ah….!
—eso es, así, grita más fuerte y dámelo ya. Desde hace rato quiero acabar pero no, es más que eso.
La tomó por las caderas y la levantó del suelo con fuerza.
—Te quiero ganar.
Unohana estaba al borde, estaba a muy poco de llegar pero no lo quería hacer así, quería verlo. Por eso saliendo de él y yendo contra la pared usando un shunpo, lo desafíó a que la alcanzara.
A lo que este solo soltó una sonora carcajada.
— ¿Y crees que usando esos trucos me ganaras? Por favor, sé que te mueres por acabar.
Zaraki hizo lo mismo que ella. Uso un shunpo y llegando rápidamente, le abrió mucho las piernas, las llevó hasta su desnuda cadera y si, se lo metió pero lo hizo violentamente. Lo hizo muy fuertemente.
Dándole, dándole, y dándole muy fuerte, escucharla gritar de placer era de verdad algo especial.
—"Tú eres el único hombre del mundo que podría hacerme feliz"
— ¿Por qué has dejado de gritar? ¿Quieres más duro? ¡¿Es eso lo que quieres?!
— ¡Ah! ¡Ah sí, sí!—Gritó cuando este entró más profundamente y luego, le lamió un erizado pezón— Ah….
Ahí y en ese lugar que estaba muy oscuro y muy solo, Unohana estaba tratando de exorcizar sus demonios de esa forma. Estaba tratando de sanar su culpa con Zaraki por lo que le había hecho en un pasado que era muy, muy distante. Sintiéndose muy culpable pero más excitada que otra cosa, no lo soportó por mucho más tiempo. Pues Zaraki no es que me parezca lindo (de hecho me parece bien feo) pero como que si era muy hábil a la hora de coger.
Por eso después de quince minutos en los que la tocó, la mordió, le succionó los pezones y se lo metió con todas sus fuerzas, ella estalló. Llego a un increíble orgasmo con él dentro de ella y lo gracioso de todo fue que él, tampoco lo soportó. Sentir como se elevó su reiatsu, al igual que lo hizo su temperatura y los fuertes gritos de placer que le dio cuando lo hizo, lo hicieron rendirse ante a ella y a su cuerpo. A ese cuerpo que nunca había visto pero que desde esa noche, se quedaría gravado en su memoria.
Pero la cosa no acabo ahí, oh no. Zaraki era uno de los capitanes más fuertes de todo el sereitei y como Unohana lo había hecho sentir tan bien, tan bien como ninguna otra persona con la que hubiera luchado antes, la giró y mientras su blanca esperma resbalaba por sus sudadas piernas, volvió a introducirse pero por detrás. La apoyó sobre esa misma pared en donde la hizo correr y levantándola por las caderas, volvió a introducirse en ese cálido lugar que de verdad lo había hecho gozar.
— ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah sí más! ¡Mas!
— Ah sí, capitana. Diría que hasta ahora vamos empatados y no, lo que yo quiero es ganar. ¿Te gusta? ¡¿Te gusta que te coja capitana?!
— ¡Sí!—Trataba de aferrarse con fuerza a la pared pero no podía, sus manos estaban muy sudadas— Ah, ah, ah…. Ah sí, si…
Y haciéndoselo por varias horas, se corrió de innumerables formas. Ese había sido el mejor entrenamiento de su vida, hasta ese momento. Luego, lo que pasaría y precisamente con ella, no sería para nada placentero.
