Sábado, 19 de septiembre de 2015.

Hola, hola a todos ustedes y antes de dejarlos con el capítulo de hoy; es decir, el shot de hoy, quiero mandar un saludo a las dos comentaristas del fic. Si, si, ¡así como lo leen mis queridos haraganes! Jajaja, ya no es solo la "inocente" de Ana quien me dice cositas del "fic" jajaja. A sus amables comentarios se ha unido una amiguita mía que hace rato no la leía y cuando la leí hoy, me hizo muy feliz.

Gracias Ana y pues, jajaja, es que sí, es lo que te digo :P ese Cristobadican era bien perverso y él fue el que me pidió eso de Kenpachi y no, espérate porque el cuento no acaba ahí ;) jajaja aún hay más ;) Gracias por seguir leyendo y comentando. Has sido muy amable.

Y para ti mi Sunev, pues obvio no quiero traumatizarte con nada de lo que escribo pero es como le decía a Ana la otra vez. En serio, en serio no es culpa mía, jajaja, en serio, jajaja. Los lectores me pidieron estas cosas. Yo lo único que hice fue darles gusto ;) jajaja. Pues yo optaría por reírme porque es que, jajaja, eso fue muy raro. ¡Rarísimo! Jajaja. Solo a un pervertido de esa categoría se le habría ocurrido hacer algo como eso pero bueno… la ventaja es que le gustó el shot y fue tanto, que me pidió más cosas. Más adelante veras más trauma; digo, mas shots raros ;)

Besitos y abrazos. Los dejo con una de mis parejas preferidas. Espero les guste.


Hace más de 100 años en la sociedad de almas: Yoruichi y Urahara

Hola a todos y a todas las personas que han sido tan amables de leerme y comentarme hasta ahora el fic. ¡Gracias! Muchas gracias y aunque sé y soy consciente de que aún me falta mucho camino por recorrer para considerarme una buena escritora, les agradezco sus lindos comentarios. ¡Me inspiran!

Ok y el turno hoy es para Yoruichi y Urahara, de nuevo. Mi querida amiga y colega SammyNeko, me pidió un shot de ellos y pues como obvio, yo soy demasiado kawaii para decir que no, lo haré. Muchas gracias mí querida SammyNeko por haber leído y haber comentado, te lo agradezco de todo corazón nena y oh si, ¡casi lo olvido! Les recomiendo el fic de mi amiguita. Tiene lemon, una buena trama y ay si, (risa) diría que esta igual o más loca que yo. ¡Es increíble! Lo único es que se demora siglos en actualizar pero bueno, es una buena fan de la serie y vale la pena esperarla.

Entonces como nosotros venimos fue a leer muchas cochinadas y cosas sabrosas (cara maliciosa) empecemos de una buena vez.

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Este shot se sitúa en sí, ¿pueden adivinarlo? En otro relleno. Este relleno fue cortico pero en mi humilde opinión, diría que fue interesante.

Era una oscura y fría noche. En una noche con luna creciente y frio viento, Urahara por fin había terminado de trabajar en lo que venía trabajando desde hacía un buen tiempo y que sin quererlo ni buscarlo, lo metería en muchos problemas. Siendo ya pasada la una de la mañana, se disponía a dormir y descansar para al otro día seguir trabajando; pues ahora que era el capitán de la doceava división tenía mucho más trabajo que antes pero incomodo hasta el momento con ese puesto que su buena amiga Yoruichi le había ayudado a conseguir, no contaba con lo que iba a ocurrir.

— ¿Yoruichi-san?

— Hola, hola, Kisuke-san. —Dijo en el marco de la puerta tratando de sostenerse pero no podía, estaba perdida de la borrachera— Dime, ¿en qué andas? ¿Estás muy ocupado o te puedes tomar un traguito conmigo?

Kisuke no puedo evitar sonreír por verla así. En todos los años que llevaban de amistad y de entrenar juntos, jamás la había visto así, tan ebria y sobre todo alegre. Yoruichi era más bien seria y sus golpes de verdad eran muy fuertes. Yendo con ella y preocupado al verla tambalearse tanto, la ayudó a sostenerse y la llevó hasta un asiento para darle un café bien cargado. Pobre e ingenuo Kisuke, no tenía una idea de que entre los planes de Yoruichi estaba todo menos dormir o descansar.

Sentado frente a ella y sorprendido al verla destapar la botella, no pudo evitar preguntarle.

— ¿Por qué estoy tomando de esta forma, Kisuke-san? ¿Por qué va a ser? ¡Estoy aburrida!

— Hey, Yoruichi-san, —se le acercó y de nuevo trató de quitarle la botella pero no pudo—no eleves tanto la voz. Es muy tarde y los demás deben estar durmiendo o en su defecto tratando de dormir.

— Que se vayan todos a la misma mierda Kisuke-san, a la mierda.

Respondió con nostalgia y se tomó un gran trago de golpe.

— Todos me importan un culo porque yo quiero tomar. Quiero tomar y olvidarme de todo por un rato. Quiero tomar y tratar de divertirme en esta vida tan aburrida que me hace tanto daño.

— Yoruichi-san….

Se levantó del asiento y se postró de rodillas frente a ella. Luego le levantó la barbilla y la miró con seriedad a los ojos.

— No, no digas eso Yoruichi-san porque yo te quiero mucho. Si no fuera por ti y tu amistad, por ti y tu compañía, yo no me divertiría tanto como me divierto viviendo aquí. Tú, eres muy importante para mí. Eres mi mejor amiga.

—Kisuke-san….

No se sabía si era por los tragos, o lo nostálgica que estaba, o por sus palabras que aun estando borracha como estaba, le habían llegado a lo más profundo del alma pero lo hizo. Se acercó a su angelical rostro de niño bueno y lo besó. Lo besó y mientras lo besaba y era correspondida con la misma suavidad y cariño, empezó a caer lentamente sobre él.

Unos segundos después y completamente desinhibida por sus besos, por lo caliente y dulce de su lengua jugando dentro de su boca, se llevó las manos al ajustado traje negro de capitana que estaba usando y se lo quitó. Sus besos, sus caricias en la espalda y su aliento, habían provocado algo más que excitarla. Estaba más que encantada y se podría decir que parecía una mujer muy enamorada.

—Yoru, Yoruichi-san. ¿Tú quieres que tú y yo lo…..?

— Sí, si Kisuke-san. —Le respondió ya completamente desnuda y sobre él—Sí, es lo que más deseo. Quiero que me vuelvas a besar y que me lo hagas lo que dure esta noche. Quiero que me beses y que me quieras. Que me beses y me hagas sentir todo lo que me hiciste sentir con tus besos y tus palabras.

—Yoruichi-san….ah preciosa…

Se abrió el traje de capitán por el medio y luego, se abrazó con fuerza a su caliente y bien formado cuerpo.

— Siempre me has gustado mujer. Siempre te he querido con toda mi alma Yoruichi-san….

Esa noche gracias al licor y al aburrimiento, al licor y a todas las cosas que estaban pasando por la cabeza de una aburrida Yoruichi, Kisuke pudo decirle lo que siempre quiso decirle pero que nunca había podido. Gracias a que ella había tomado la iniciativa y había ido a buscarlo, él podía abrazarla, besarla y acariciarla como lo había soñado desde que la había conocido. Llevaba muchos años admirándola, idolatrándola y amándola pero eso que harían durante toda esa noche, sería más que magia. Sería algo inolvidable que uniría sus vidas por y para siempre.

Sentados sobre la alfombra en la habitación que le había tocado a Kisuke porque ya era capitán, estaban besándose con locura, con urgencia, con toda su pasión. Yoruichi estaba borracha, completamente perdida pero sin importar este importante hecho que cambiaría sus vidas como las conocían, ella era consciente de todo lo que estaban haciendo.

Sobre él y besándolo, sobre él y rozando su intimidad con su duro miembro que se moría por estar dentro de ella, lo tomó por el rubio cabello y deteniendo el beso, lo que le dijo parecía un sueño.

— Yo también te quiero mucho, Kisuke-san. Te quiero desde que te conozco pero creo que es más que eso. Te deseo, te deseo desde hace mucho y por favor, te ruego, te suplico no me tortures más.

— ¿Yortúrate, yo? ¿Por qué me dices eso Yoruichi-san?—Le preguntó muy juguetón mientras no hacía sino subir esas suaves manos por toda su espalda y tocar su pequeño trasero— Oh no, te equivocas porque eres tú mujer. Eres tú quien me tortura con tu perfume…

Olió su cuello con profundidad.

— Ah….Kisuke-san, ah….

—…con tu cabello….

Llevo una mano hasta su enredado cabello morado y halándoselo suavemente, volvió a apoderarse de sus labios.

—oh, ah, ah Kisuke—san, ah sí, si…

—…eres toda tú y tu hermoso cuerpo, lo que no me deja dormir. Eres tú y todo lo que eres y puedes llegar a ser, la que me tortura y me quita el sueño. Eres tú y siempre has sido tú Yoruichi—san. Siempre tu hermosa mujer.

—Kisuke—san….

Con los cuerpos completamente entrelazados y desnudos, se besaban con pasión y sin descanso. Entregados a la locura de la lujuria y el deseo, se estaban preparando para materializar por primera vez lo que ambos llevaban aplazando desde hacía un buen tiempo. La completa unión de sus cuerpos. Abrazándose con toda su pasión pero muy en el fondo con todo su amor, la pequeña luna creciente que se asomo por la ventana cuando la nube se disipó, le permitió ver sus ojos. Esos ojos color miel con los que siempre soñaba.

—Yoruichi-san….

— ¿Si, Kisuke-san? Dime, ¿qué quieres que te haga?

— Oh no, no se trata de eso. —Sonrió y le acarició con delicadeza una mejilla. Luego le corrió un morado mechón de cabello con delicadeza—Es que no te imaginas cuanto soñé con tenerte así. Así, así como estas ahora. Tan cerca de mí.

— Kisuke-san….

Recibiendo su fuerte abrazo y con el cual le transmitía todo su amor, lo que sucedió fue el horror.

¿Yoruichi-sama? ¿Yoruichi-sama esta por aquí? ¿Yoruichi-sama?

Maldita fuera su mala suerte. Ella estaba muy contenta recibiendo los besos, las caricias y las palabras de amor de un muy bello y atractivo rubio pero era el colmo. Soi Fong que vivía enamorada de Yoruichi y en parte era el motivo por el cual ella estaba tan aburrida y pensaba irse, la estaba buscando con desesperación porque estaba preocupada por ella.

Pero todo se puso de un momento a otro muy divertido, cuando Soi Fong llegó a la puerta de la habitación de Urahara y tocó para preguntar si la había visto o sabía algo de ella.

— Eh, este yo, ¿Quién dijo que era?

Soy Soi Fong…idiota. —Murmuró lo de idiota bajito tras la puerta. Todos saben que Soi Fong lo odia pero la razón es muy sencilla. Eran rivales en el amor— ¿Sabe algo de Yoruichi-sama? Salió hace mucho tiempo y aun no regresa. ¿Sabe algo de ella o no?

— Ah, yo este yo, ¡ah! Hey—dijo bajito— Cuidado Yoruichi-san. Estoy intentado contestarle a abejita-san. ¿Que no escuchas?

Se detuvo y lo miró.

Ya te dije que me importa una mierda ella y quien sea quien venga.

¡Ah! Yoruich-san, no, no sigas haciendo eso.

Y tras la puerta…

Oiga, ¿me va a contestar o no? Mejor aún, ¿será que puede abrir la puerta y hablar directamente?

Pobre, pobre Kisuke. Estaba tan desconcentrado por sentir la mano de Yoruichi bajar y ascender por su erecto y húmedo miembro que no tenía ni idea, de que era lo que le estaba hablando la muy molesta y siempre gruñona de Soi Fong. Siendo peor cuando Yoruichi descendió más y se lo metió de un solo golpe a la alicorada boca, su suspiro casi que lo delató.

Oiga, ¡que abra la puerta! O bueno, como parece que esta tan ocupado y no puede abrir, al menos dígame algo. ¿Sabe dónde puede estar Yoruichi-sama? Esto no es normal. Ella nunca tarda tanto.

— Eh, yo, ah…ah sí, eh, ¿qué?—Preguntó de nuevo pero esta vez, con una de sus manos apoyadas en la morada cabeza de Yoruichi que lo atendía con cadencia— ¿Qué fue lo que me preguntaste, abejita-san?

¡No soy ninguna maldita abejita-san! ¡Idiota!

Pateó con fuerza la puerta, a lo que hasta a Yoruichi que estaba tan ocupada disfrutando de su delicioso sabor, le preocupó.

— Tranquila, abejita-san, tranquila. No te enojes y mejor, ¿Por qué no vas y las buscas en el bar a donde suele ir Rangiku-san? Yoruichi-san me dijo ayer que la vi, que se quería tomar unos tragos con ella y de pronto, ¡ah!—gimió bajito por el agarre que le dio Yoruichi al gran tronco de su miembro— Oye Yoruichi-san, no hagas eso gatita.

¿Qué? ¿Entonces Yoruichi-san anda tomando con esa loba? Ah no, —se arremangó las mangas de su traje con enojo—voy a ir a buscarla. Gracias por nada, idiota.

Y sonriendo con malicia por su maldad, Yoruichi se detuvo y se acostó cómodamente en aquella alfombra.

— Que malvada eres, preciosa gatita. Dime, ¿no podías dejarme tranquilo mientras le contestaba la pregunta a tu novia? Eso es una travesura muy mala, Yoruichi-san.

— ¿Sí? ¿Tú crees?— Abrió mucho más las piernas y llevó una de sus suaves manos hasta su húmeda intimidad— Hmmm pues que mal. Creo que tendré que recibir sin chistar cualquier castigo que me quieras dar. ¿No, Kisuke-san?

— Oh si, y así será.

Sonriente y llevándose el juego, volvieron a empezar lo que una molesta Soi Fong llegó a interrumpir.

Kisuke se hizo sobre ella y después de besarla en los labios con dulzura, pasión y todo su amor, pasó a su cuello y lo lamió. Esas pequeñas lamidas que excitaron tanto a Yoruichi y que luego terminaron en sus erguidos senos, eran en verdad una delicia; por algo Kisuke era más inteligente que Aizen, él era el mejor en todo lo que hacía.

Llegando a sus grandes y achocolatados senos, los besó y los succionó sin descanso. Sintiendo todo el calor de su cuerpo al tocarla por las costillas, las aterciopeladas piernas y llegando a su humedad intimidad, sentía que no podía más. Él quería recorrer su bello cuerpo centímetro a centímetro pero con cada dulce gemido que ella le daba, lo excitaba y lo hacía querer perder el control.

— Kisuke, Kisuke-san….

— ¿Si, Yoruichi-san?—Preguntó sobre ella y sin dejar de mirarla.

Yoruichi no fue capaz de decirlo porque le daba pena pero en vez de eso, puso una mano sobre su cabeza y con el gesto que hizo, Kisuke entendió que era lo que le estaba pidiendo. Con ese gesto le está pidiendo que la probara y eso era algo que él se moría por hacer. Llegando al instante y acomodándose entre sus temblorosas piernas, el grito de satisfacción y placer que le dio al introducir lentamente su lengua en ella, lo habían llenado de orgullo pero también de preocupación. Su habitación estaba separada de la de los demás capitanes pero eso no quería decir que no pudieran escucharlos.

Era peligroso.

— ¡Ah, ah Kisuke-san! ¡Ah sí, sí, sí, sí, así, si! ummmm Kisuke-san, oh si Kisuke-san….

—"Yoruichi, nena, no hagas tanto ruido. No quiero que alguien nos descubra"—pensó mientras la atendía.

— Ah Kisuke-san ¡oh si Kisuke-san así! Mas, mas, oh más, sí, ¡más!

Kisuke estaba bajo ella lamiéndola, probándola por primera vez y excitándose con sus gemidos de placer y diversión pero como estaba preocupado por todo el ruido que estaba haciendo, se detuvo y se hizo sobre ella. Todo eso que ella había hecho había despertado sus más bajos y primitivos instintos.

— Kisuke-san, ¿qué estas...?

— Lo sé. — Le sonrió y se limpió con una mano el exceso de sus fluidos que aún tenía en la sonrojada boca— Sé que te estaba gustando y créeme, quería hacerte correr de esa forma preciosa gatita pero no, si seguía haciéndote eso...

— Ah...

Gimió de nuevo porque el volvió a tocarla aun sobre ella.

—...si seguía haciéndote eso, te iba a hacer correr, gritar y decir todo lo que me estabas diciendo y no, no quiero que nadie te escuche. Quiero que tus gritos y tus gemidos Yoruichi-san, — lo tomó en su mano y se preparó para entrar— sean solo para mí. Solo mía. Esta noche y creo que por siempre, serás mía preciosa gatita.

—Kisuke-san...

Kisuke lo tomó en su mano y lenta, muy lentamente y después de humedecerlo con todos los fluidos que salían de la muy ansiosa y expectante intimidad de Yoruichi, se introdujo en ella. Se introdujo por completo en ella y esa experiencia fue mucho mejor que haber creado el Hogyoku. Fue incluso mejor que haberse puesto la chaqueta blanca que lo representaba como capitán. Estar dentro de la mujer que le encantaba y a la que amaba con toda su alma, era algo único y sin igual.

Dentro de ella y embistiéndola sin parar, tuvo que hacer algo que de verdad no quería hacer. Tuvo que llevar una de sus fuertes manos a su boca y mermar sus gritos y gemidos de placer. A lo cual una muy caliente Yoruichi protestó pero no lo hizo con la boca, no podía. Solo negó con la cabeza mientras él no dejaba de hundirse profundamente en ella.

— ¿Por qué te tengo tapada la boca Yoruichi-san? ya te lo dije. Eres solo para mí. Gritas delicioso mientras te lo meto y me hundo profundamente pero...

—¡Ah! ¡Ummmm, ah Kisuke-san...!

Gemía y no dejaba de moverse bajo él.

—...pero no puedo dejar que nos dejes al descubierto. No quiero que nadie se entere y escuche como te entregas a mí por primera vez.

Kisuke siguió embistiéndola con profundidad y después de mucho vacilarla (pues cada vez que la sentía moverse debajo de él con fuerza para correrse mermaba el ritmo) la hizo llegar. Luego de media hora de estar sobre ella, hundiéndose y hundiéndose con profundidad, sintió su cuerpo más caliente de lo que ya estaba y sus ahogados gemidos aun con la boca tapada y mojada porque él no había tenido piedad y no la había soltado para dejarla gritar, casi lo hacen estallar con ella. Pero no lo hizo porque tenía una buena razón. Aun no tenía suficiente de ella. Aun necesitaba seguirla recorriendo y besando. Aún necesita comprobar con las manos, los ojos y todo su cuerpo que lo que estaba pasando era de verdad.

— Ah, ah, ah Kisuke-san, ah sí, sí, sí ¡sí, que delicia! Ummm si, fue delicioso pero que mal. No me dejaste...

— Sí, lo siento pero, ¿estás cansada? ¿Puedo darte más?

— Oh Kisuke-san, — entrelazó sus manos al cuello y con una enorme sonrisa que no podía borrar, lo besó— mi amor, ¡más! eso fue delicioso pero aquí no. ¿No tienes un lugar más cómodo? ¿Uno en donde te puedas acostar?

Sonriendo con ella y levantándola en brazos, la llevó hasta el futón en donde se dormía cada noche y, ¿quién lo diría? Se torturaba pensando en ella. En cómo sería tenerla toda noche desnuda y dándole gusto en todo lo que le pidiera. En cómo sería si por un momento, accediera a ser suya.

Acostándose sobre el futón cuando esta se lo pidió, lo que ella hizo lo hizo sonreír y le alegró el corazón. Se sentó sobre él y después de besarlo lentamente, después de llenar de pequeños besos su cuello y luego susurrándole al oído que le había encantado todo lo que le había hecho, la vio levantar las caderas y prepararse para lo que él se moría por hacer. Llenarla completamente y liberarse de una vez.

Ya dentro ella cuando esta se lo permitió, el espectáculo de sus danzantes senos que se movían al mismo ritmo de sus penetraciones, era fantástico y muy excitante. Extendiendo las manos para apretarlos y disfrutarlos, una cruel Yoruichi no lo dejó. Solo se inclinó más sobre él y poniéndolos en su cara y más específicamente en su boca, le ordenó que se los chupara.

— Haz lo que te pedí, Kisuke-san.

— Oh pero que graciosa y demandante eres mi hermosa gatita. — Subió las manos que estaban en sus caderas y en vez de chupárselos como ella se lo había ordenado, le haló delicadamente los erguidos pezones.

— ¡Ah! ¡Ah sí Kisuke, ummmm sí! ¡Sí!

Disfrutando de sus fuertes gemidos de excitación siguió moviéndose al mismo ritmo con ella.

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Pasados veinte minutos más en los que ambos estaban entregando mucho más que el cuerpo, ninguno pudo contenerlo. Era tan fuerte y tan especial lo que se estaban haciendo sentir con esos calientes cuerpos que olvidándose por un momento de todos y del lugar que estaban, ambos gritaron con fuerza cuando lo alcanzaron al mismo tiempo.

— ¡Kisuke-san...!

— ¡Yoruichi-s...!

Siendo solo sudor, alegría, jadeos y un montón de adrenalina que viajaba a velocidades impresionante por todo su cuerpo, Yoruichi se hizo de espaldas sobre el manchado futón y le ordenó que lo hiciera de nuevo. Él no lo sabía pero esa era la primera vez de Yoruichi; es decir, con un hombre.

Pero lo que Kisuke le susurró al oído un segundo antes de metérselo de nuevo, hizo que sus doradas pupilas se dilataran de miedo.

— ¿Crees acaso que no lo sé, Yoruichi-san? Sé que es tu primera vez y no sabes lo feliz que soy mi malvada gatita de que me hayas escogido a mí para hacerlo.

— Kisuke-san, ¿tú sabias que yo...?

— Oh si…— sonrió con malicia y entró.

— ¡Ah! Ah, sí, ¡sí!

— Lo sé desde que te quitaste la ropa frente a mi Yoruichi-san y te prometo que nunca te arrepentirás de haberlo hecho. Te lo prometo.

Tras ella y embistiéndola con suavidad y amor, con todo el amor que había retenido siempre y que hasta hacia muy poco le había causado dolor, le hablaba al oído y disfrutaba de sus gemidos. Tomándola esa tercera vez y luego durmiendo a su lado abrazado, muy abrazado a ella, pasó la mejor noche de su vida.

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Al otro día y siendo más de las nueve de la mañana, despertó un muy contento y satisfecho rubio. Comprobando con sus lindos ojos que lo que había hecho toda la noche anterior no se había tratado de otro de sus eróticos sueños, se abrazó más al caliente y desnudo cuerpo de Yoruichi para despertarla. Él quería quedarse todo el día así con ella pero como sabía cuál era su posición y cuál era la de ella, le pareció prudente despertarla para que volviera con la intensa de Soi Fong que ya había armado toda una brigada de rescate para ir a buscarla.

— Despierta, despierta mi linda e insaciable gatita. Despierta Yoruichi-san que ya nos amaneció.

— ¿Qué? ¿Tan rápido?— Se movió delante de él y tomó su mano que la abrazaba con cariño— No, eso no puede ser. Aún debe ser temprano y yo no me quiero levantar. Aquí estoy bien. — Movió su trasero contra la fuerte erección de Kisuke — Muy bien. ¿Y tú Kisuke-san? ¿Me vas a echar como a un perro después de cogerme como me cogiste anoche o qué?

— ¿Cómo? ¿Tú lo recuerdas todo?

La giró y la dejó frente a frente con él.

— Pensé que estabas tan ebria que yo creí que...

— Kisuke-san, —se acercó y le dio un tierno beso en los labios— mi lindo y muy complaciente Kisuke. ¿Crees que me hubiera metido al cuarto de cualquier capitán para que me cogiera por primera vez? No, nunca mi amor.

— ¿Mi a qué?

Le brillaron los ojos y preguntó con emoción.

— ¿Es en serio lo que me estás diciendo Yoruichi-san? ¿Te gustó todo lo que pasó entre los dos anoche?

— Sí, si Kisuke y es más, quiero que vuelva a pasar. Gracias por haberme ayudado a aclarar muchas cosas anoche y gracias también por nunca dejarme sola. Siempre estas cuando te necesito.

Yoruichi volvía a estar tan nostálgica como cuando había entrado a su habitación con una botella en la mano y muy ebria. Por eso sólo quiso abrazarlo, lo necesitaba demasiado.

Pero Kisuke, recibiendo su abrazo, su cálido abrazo con la misma fuerza con la que ella se lo estaba dando, la tomó por el rostro y muy serio le preguntó porque había hecho lo que había hecho. Ella solo le contestó con un nombre: Soi Fong.

— ¿Abejita-san? Pero no entiendo, ¿qué pasa con ella? digo, además del evidente hecho de que está enamorada de ti claro está.

— Acabas de responder la pregunta Kisuke-san. — Se levantó del futón y empezó a vestirse para marcharse— Ese es precisamente el problema. Soi Fong ha mal interpretado lo que pasó entre nosotras esa noche y se está tomando las cosas muy en serio. Yo la quiero mucho, es una buena amiga y colaboradora pero...

— Oh, ya veo. Algo así me imaginé que había pasado y tranquila, no le des importancia a eso preciosa gatita. Mejor ven, ven y quita esa cara de tristeza. No te pongas así y si necesitas que te ayude con la intensa esa, ¡te ayudo!

— ¿Sí? ¿Lo harías?

— Pero claro que si preciosa y no te preocupes, esta noche y todas las que vienen mientras nos vamos de acá, se lo vamos a dejar muy claro. Esta noche y todas las que vienen Yoruichi-san, te voy a hacer gritar tanto que hasta en el mundo de los humanos te van a escuchar.

— ¡Kisuke-san!— Exclamó muy alegre y atrapada entre sus fuertes brazos— ¿Ese es tu plan? ¿Que todos sepan que me lo haces sin parar?

— Si, así es. Por eso cuando abejita-san se entere de que te cojo y que me encantas, se enojara conmigo y no contigo. No te preocupes por nada de eso y mejor ve, ve y nos vemos más tarde para entrenar. ¿Quieres?

— Gracias Kisuke-san pero aún hay algo que no entiendo. ¿Qué quisiste decir con que me lo harás todos estos días mientras nos vamos? ¿Nos vamos a ir? ¿Para dónde?

—Eso aún es un secreto y no te puedo decir nada más pero, ¿lo harías? ¿Te irías conmigo?

— A donde sea. — Sonrió y fue a la puerta— Yo también te quiero mucho Kisuke-san y a donde sea que vayas y en donde sea que estés, yo siempre estaré contigo.

Kisuke se levantó del futón y cubriendo la desnudez de su cuerpo con la sabana, llegó con ella para despedirse pero no tanto por eso. Sus palabras le habían tocado una vez más el corazón y como él si sabía lo que Aizen tramaba y lo que pasaría en los próximos días, quería contar con su apoyo pero más que nada con su amor. Por eso dándole uno de esos amorosos besos que le dio por todo el cuerpo hasta muy tarde de la noche, la despidió y le dijo que no veía la hora de que llegara de nuevo la noche. Le dijo con una blanca y sincera sonrisa, que haber estado con ella era lo mejor que le había podido pasar en la vida. Que había sido el mejor día de su vida.

— También lo fue para mí, Kisuke-san. Hasta más tarde y, ¿sabes qué? Yo también deseo que anochezca pronto, muy pronto.

— Yoruichi-san, gatita...

Susurró mientras ella se iba y cerraba La puerta.

— Te amo gatita, te adoro Yoruichi-san y, ¡qué bien! ¡Fui el primero! Ah sí, —volvió a la cama con una enorme sonrisa de satisfacción—fue como siempre soñé que seria. Fue sensacional.