Lunes, 21 de septiembre de 2015.
Hola, hola y muy buenas tardes tengan todos y cada uno de ustedes mis divertidos y queridos haraganes que no comentan nada, jajaja, digo, los demás porque Ana y Sunev, no tienen nada que ver en ese paseo :P jajaja.
Antes de dejarlos con el capitulo de hoy, les responderé el review a Ana :D Hola Ana y pues si, jajaja, ¡que distorsión! jajaja. Gracias por seguir leyendo y comentando. Te lo agradezco mucho.
Gracias a todos los demás y nos leemos mañana con otro shot ;) les adelanto algo, Byakuya y Kenpachi, estarán ahí ;) jajaja.
Besos y abrazos. Gracias a todo aquel que lee y claro, al que comenta pues muchisimo mas :D
En encarcelamiento: Rukia y Byakuya
Ay si, (risa diabólica) este Cristobadican me ha caído bien, muy bien porque es un muchacho igual de loco a mí. ¡Esto es una locura! Me he divertido mucho con sus shots y creo que este, no será la excepción.
Hola de nuevo mis divertidos y queridos masoquistas lectores. El día hoy, o la tarde, o lo que sea que tengan a la hora de leer esto, les traigo un nuevo shot. En este shot que aún no lo empiezo pero que se me quedara bien hot porque a mi Byakuya me fascina, abordaremos a una pareja que quien no se haya visto toda la serie o sea un completo desubicado peor que si mandaran a Kenpachi y a Yachiru por el pan, creería que es sádico. Pero no, no es así mis amores porque Byakuya y Rukia, ¡no son hermanos! No son hermanos y como Byakuya es mucho más enfermo y retorcido que yo, les mostraré; es decir perdón, les contaré. Me encantaría mostrarles con un manga bien hentai pero como la única salada de mi familia que no sabe dibujar pues soy yo, ¡ni modo! Toca usar las palabras como ilustraciones.
Entonces la cosa fue así.
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Rukia estaba encerrada en una celda por un delito que si me lo preguntan a mí, ¡que pendejada! Fue una estupidez que la enceraran y condenaran a muerte por eso porque luego nos dimos cuenta que, había habido un shinigami sustituto antes de que ella le traspasara parte de sus poderes a Ichigo. Era ridículo pero pues si eso no hubiera pasado, no hubiera habido serie ni nada de lo que hubo. La cuestión es que estoy divagando mucho (como siempre) pero ahí estaba.
Ahí estaba la pobre Rukia con un collar al cuello como si fuera un perro y mirando por esa redonda ventana al cielo. Estaba tan triste pero no porque iba a morir (otra ironía, ella era un alma pero la iban a matar, en fin…) esa no era la verdadera razón de su melancolía y su tristeza. Estaba muy triste y muy deprimida porque moriría y no podría volver al mundo de los humanos en donde había hecho tantos amigos y por donde había pasado por tantas cosas. Estaba muy triste al pensar que no volvería a sentir la dulzura con la que Orihime la miraba y le hablaba. Estaba muy deprimida porque moriría y no volvería a estar en una de esas emocionantes misiones con ellos que a pesar de haber estado la mayor parte del tiempo en un gigai y no servir para mucho, la habían llenado de buenas experiencias. Se sentía miserable y muy deprimida pero sobre todo por una y una sola cosa, porque no volvería a verlo a él. No volvería a ver ni a estar con Ichigo y eso le dolía muchísimo. Haberle entregado no solo su poder si no también su alma e infinidad de veces su cuerpo, había significado mucho para ella. Rukia se había enamorado por primera vez en su vida y ni siquiera lo que tuvo con Renji, fue tan fuerte y tan especial como lo que vivió con Ichigo durante todo ese tiempo en el que lo ayudó en su labor como shinigami sustituto.
Cada noche en donde muchos ingenuos creían que dormían profundamente y separados, fue muy feliz entre sus brazos. Ichigo no sólo resultó diestro y muy eficiente para manejar una enorme zanpakuto que lo doblaba en tamaño, también resultó ser muy hábil para manejar su mejor "espada" a pesar de la poca experiencia que tenía porque, ¿si sabían no? Rukia era más perversa que yo y una acalorada noche de luna llena, se robó la virginidad de un peli anaranjado guerrero.
Rukia cerró los ojos y en ese preciso momento en donde el serio de Byakuya entraba a su celda para "saludarla" recordó la última vez que estuvieron juntos y en su cama.
Flashback…
— ¿Por qué siempre me dices lo mismo cada que lo hacemos, Rukia? ¿Por qué te ves tan triste? ¿Es que lo hice mal o qué?
— No, no, no es eso Ichigo.
— ¿Entonces?— Se sentó mejor en la cama y aun con ella sobre su musculoso pecho, la miro con seriedad— ¿Por qué siempre dices que no puedo acostumbrarme a tenerte cerca? ¿Por qué parece como si en cualquier momento de fueras a ir? ¿Qué es lo que no me estás diciendo?
— No, no, no es nada, Ichigo. Mejor dime, ¿cansado? Eso que me hiciste estuvo muy rico y me encantaría repetirlo.
— Ah sí, no te preocupes por eso. —Sonrió y cayó sobre ella completamente desnudo y muy dispuesto— Cuantas veces quieras te lo haré y Rukia, te jodiste conmigo. Así te vayas a la sociedad de almas y no te dejen regresar, de malas. Yo siempre te buscaré, siempre.
—Ichigo….
Fin de flashback…
—Ichigo….
Con todas aquellas sensaciones que su cuerpo recordó al revivir en su mente aquella noche, aquella noche en la que casualmente había sido la anterior antes de que Renji y Byakuya fueran por ella a Karakura para encarcelarla y condenarla, suspiró su nombre con amor, con pasión, con mucho deseo.
Pero mientras ella se emocionaba por su hermoso recuerdo y Ichigo la buscaba para rescatarla (el rescate más largo de toda la maldita historia del anime) Byakuya finalmente habló y la sacó de su trance.
— Rukia.
— ¡Nii-sama!
Rukia se levantó como un resorte. Se puso de pie y se asustó tanto o más que Uryuu cuando Mayuri le hizo lo que le hizo a Nemu para salvarla después de aquella pelea. ¿Lo recuerdan? Ah sí, un capitulo muy gracioso, fue el capítulo número 200 del anime. Lo recuerdo muy especialmente porque Uryuu le dijo algo así como de: "Lo que le hiciste no se puede ni decir ni mostrar por televisión" ¡hentai! En fin pero, ¿en qué íbamos? Ah sí, lo de Rukia toda asustada por la grave y muy seductora voz de su cuñado hablándole.
La cosa fue que Rukia fue abruptamente sacada de sus lindos recuerdos eróticos con Ichigo para lo de siempre, para ser mal tratada por este infeliz de mierda (risa). Sé que he dicho que Byakuya está muy lindo pero, las cosas son como son mis niños. Ese hombre es una mierda y yo, no le daría ni un beso. ¡Ni el saludo!
— ¿Cuántas veces con lo mismo, ah Rukia? Tú y yo, no somos hermanos. Tú eres la viva imagen de mi querida Hisana y...
Dijo y sacando una llave, le abrió la celda y entró.
—Nii-sama, ¿qué estás haciendo?— Preguntó con susto cuando este se le acercó cada vez más.
—…esta noche, esta noche tan parecida a la que pasé con ella antes de que se muriera, tú serás ella. Tú eres muy parecida a ella y como su hermana que eras, tu deber es atenderme.
— ¿Pero qué…?
Rukia se asustó cuando él, tomándola fuertemente por la barbilla, se acercó a sus temblorosos labios llenos de miedo y la besó. La besó y la besó con tan ferocidad y pasión que se lo recordó a él, a su querido Ichigo. Pobrecita Rukia pero no pudo evitarlo. Byakuya era tan fuerte y además estaba tan bueno, que no pudo evitar dejar escapar un fuerte gemido cuando este la aprisionó contra la reja de la celda y dejándola de espaldas a él, le subió por completo aquella blanca túnica.
Luego y mientras la desprendía rápidamente del interior y le abría mucho las piernas, se acercó al oído y le habló.
— ¿Cuántas veces te dejaste coger por ese imbécil, Rukia?
— Nii-sama….
— ¡Que no soy tu Nii-sama!—Le agarró con mucha fuerza las pequeñas y blancas caderas— No soy tu hermano. Soy tu cuñado y en este preciso momento, tu único dueño. Ese tal Ichigo, se puede ir al infierno porque ahora…
— ¡Ah! ¡Ah Nii….!
—…solo serás para mí. No eres virgen como lo fue mi amada Hisana cuando la tomé pero ah…. —se acercó a su cabello y halándoselo hacia atrás con fuerza, respiró de su olor profundamente—hueles como ella. Te ves y hueles como ella, Rukia.
— Ah, ah, ah Nii, ah….
Aferrada de las frías barras de esa celda, Rukia no era penetrada con amor como sí lo era cuando lo hacía con Ichigo toda una noche, no, no era nada ni medio parecido a eso. El pobre Byakuya era tan insoportable que ni siquiera las mujeres que cobraban por dejarse coger un rato, se lo aguantaban. Por eso y porque ya llevaba mucho, mucho tiempo sin sexo y extrañaba horrores a la que fue su esposa y el amor de su vida, se lo estaba haciendo con toda esa pasión y perversión escondida que nadie conocía; oh bueno, hasta ese momento. Hasta ese momento nadie sabía lo loco y sádico que podía ser uno de los capitanes más fuertes y serios del sereitei.
Pero Rukia, no solo lo estaba viendo, también lo estaba escuchando.
— Te gusta mucho que te lo esté metiendo, ¿verdad Rukia? ¡Dilo! Sé que siempre te he gustado, siempre lo he sabido.
— No, no, estas equivocado, Nii-sama.
— ¡Maldita sea!
Byakuya se enojó porque no quería que lo llamara su hermano mientras se lo metía, no quería dañar toda su excitación y que eso se viera reflejado en una parte que estaba muy dura y muy hinchada, que estaba muy ansiosa por ser atendida y liberarse. Por eso salió de ella al instante y tomándola por el cabello con gran fuerza y sin ninguna delicadeza, la puso de rodillas antes él y lo dejó cerca, muy cerca de su boca.
— Abre.
— Pero yo…
— ¡Que abras la boca te digo! Abre la boca y chupa pero mucho cuidado, con mucho cuidado o te puedes arrepentir por eso.
— ¿Por qué eres tan malo conmigo, Nii…?
Byakuya ya estaba perdiendo la poca paciencia que tenía (si es que tenía alguna) y halándola por el cabello hasta su erecto y húmedo miembro, se lo introdujo de lleno.
— No es maldad, Rukia. Sólo que me molesta que te niegues aceptar lo que ambos sabemos. —Sonrió al ver como se lo había empezado a succionar— ¿Lo ves? Sé que siempre has querido que te coja y como te vas a morir por andar haciendo lo que nadie te mando, decidí cumplir tu deseo y también el mío.
—"Ah, ah Nii-sama, perdóname, Byakuya. Hasta razón tienes. Esa estúpida de mi hermana, ¡si era inteligente! Te pidió que me adoptaras como tu hermana para que no termináramos en estas, acostándonos. Es que claro, con un tipo tan bello como tú…."
— Oye, no tan rápido. —Sonrió y le acaricio la cabeza— Ah sí, así está mejor. Aun no quiero acabar en tu boca porque lo quiero hacer de otra forma.
Byakuya empezó a relajarse porque como Rukia ya tenía (y mucha) experiencia mamando, lo estaba haciendo sentir cosas que en un pasado muy distante lo hicieron muy feliz. Una de las razones por las cuales el pobre Kuchiki Byakuya vivía tan amargado y tan aburrido, era por eso, porque había perdido a la mujer de su vida y la única que había podido penetrar su frio y difícil corazón.
Contento ante su succión y sus caricias, ante su experta succión y sus ahogados gemidos, no lo soportó más y la levantó con extrema facilidad por la cintura. Sentándola sobre él y tomándolo en una mano, solo vio que esta le sonrió en señal de aprobación.
— Vaya, hasta en eso se parecen.
Y entrando pero esta vez muy lentamente, gimió de gusto y placer al igual que ella lo hizo. Byakuya, Byakuya era una mierda que solo usaba la boca para decir groserías y mariconadas pero esa vez, la usó para besarla. Para besarla y pretender mientras la tenía por las caderas y se movía bajo ella, que era ella. Que era su amada Hisana la que como en un pasado que estaba muy lejano, se entregaba a él con todo su amor y toda su alma.
Liberando su boca para escucharla gemir y disfrutarlo, llegó a otra parte que también demandaba toda su atención. Le bajó la túnica blanca por los hombros y encontrándose con sus pequeños senos que estaban muy erguidos por todo el frio que entraba por aquella redonda ventana que iluminaba sus caras, los tocó y luego los lamió.
Enterrándose en ella con mucha profundidad, lujuria y pasión, finalmente la miró a la sudada cara después de quince minutos de estárselo haciendo y volviendo a tomarla por la quijada, le ordenó que se lo diera. Podía sentir lo mucho que había subido su reiatsu y sabía que al igual que él, estaba a muy poco de estallar.
— Ah, ah, ah….
— Ah sí, muévete más y ya. ¡Hazlo ya que no lo soporto más!
— ¡Ah!
Y enterrándole las uñas, las pequeñas uñas sobre el impecable traje de capitán, Rukia se movió con más fuerza y se entregó a él y todo lo que recorría su sudado cuerpo. Hasta el último momento intentó negarse que fuera verdad pero lo era, era cierto. Sentía una gran atracción por ese hombre que a pesar de ser tan serio y tan cruel a la hora de luchar, era su cuñado. Era su familiar y aunque eso se podría considerar como malo, no se arrepentía de nada de lo que le había hecho y de lo que le había hecho sentir con su delicioso miembro. Fue un orgasmo tan fuerte y tan poderoso como los que tenía cuando Ichigo la embestía sin parar. Fue realmente espectacular pero cuando ella estaba lista para más, este infeliz se levantó, se arregló la hakama, el kosode y, ¡salió de la celda!
— Eh, ¿te vas?
— Sí, ya fue suficiente. Fue delicioso y aunque hueles y te ves igual a mi Hisana, no es igual. Tu cuerpo está lleno del reiatsu de ese imbécil y peor, no sólo de ese. Tú no eres como ella. Tú no eres más que una…
— ¿Una qué?—Lo miró con algunas lágrimas en los ojos— ¿Ibas a llamarme perra después de que fuiste tú quien entró aquí para buscarme? Guau, eres peor de lo que creía.
— No, te equivocas. Mi orgullo no conoce límites.
Y diciendo la misma babosada de siempre, el muy perro infeliz se fue. ¡Se fue y la dejó así! La dejó completamente humillada. Pero más que eso, con ganas de más. Rukia no era como Orihime. Ella no era una sexo-adicta que se acostaba prácticamente con cualquiera pero cuando empezaba, cuando la incitaban y terminada acostada en una cama o era excitada, no quería parar. La sensación de llegar al orgasmo es tan agradable y tan adictiva que sí, es comprensible. Nunca es suficiente. Mucho de ella siempre es poco. Es muy adictiva.
Sentada de nuevo en donde estaba mirando por la ventana antes de que Byakuya llegara a joderla (literalmente hablando) volvía a suspirar su nombre pero con un deseo muy diferente.
Quería vengarse de Byakuya, de su querido y muy perverso Nii-sama por lo que le había hecho oh bueno, lo que no quiso hacerle después.
— Ichigo, Ichigo mi amor, ojala estuvieras aquí y le dieras su paliza por maldito. ¡Maldito idiota! ¿Dejarme así y luego irse? Ba, malote ese. Sé tú nunca me harías algo como eso mi Ichigo, Ichigo... Como me gustaría poder volver verte. Poder besarte de nuevo y acostarme sobre tu pecho como lo hacía cada noche.
Y suspirando una vez más su nombre, no perdía la esperanza de poder verlo de nuevo. De volver a estar entre sus fuertes brazos en los cuales siempre se sentía bien, con él siempre se sentía amada. Muy amada y respetada.
