Martes, 22 de septiembre de 2015.
Hola, hola a todos ustedes y como este asunto es bien serio, jajaja, pasaré directamente a contestarles a Ana y a Sunev lo que opinaron del shot de ayer.
Ana, pues, ¿qué te digo? No te puedo quitar la razón porque si, creo que la tienes :) jajaja. Si fue algo perverso pero te tocaría hablar es con Cristobadican que me pidió semejante cochinada, jajaja. No pero en serio. Sé que yo soy la escribo y publico, y contesto reviews y la dueña del "fic" pero fue por eso que hice esto así ;) jajaja, de alguna manera me lavo las manos. Yo solo traté de darles gusto a mis lectores ;) nadita mas :D jajaja. Muchas gracias por seguir leyendo y comentando. Te lo agradezco.
Claro Sunev, yo sé que eres mas ByaHisa que yo IchiRuki pero es que, jajaja, gomen. En serio discúlpame porque pues yo solo hice ese shot para darle gusto al pervertido ese, jajaja, por nada mas. Y si, tienes razón, jajaja, Ichigo por alla recibiendo cualquier cantidad de golpes y la novia acostándose con rey mundo y todo el mundo, jajaja, ¡así es la vida! jajaja. Gracias por leer y comentar. Eres muy amable.
Y ahora si volviendo a todos los demás que leen... (que lo dudo mucho) Gracias por leer. Espero les guste este shot porque a mí lo que mas me gusta de este, ¡es como termina! jajaja.
Besitos. Nos leemos en un review o ya mañana. Bye, bye mis queridos juguetes ;) Nos leemos después.
Una historia muy lolicon: Byakuya y Yachiru. (Grande valga la aclaración)
¡Hola! Hola mis estimados lectoras y lectoras lemon. ¿Cómo han estado? Yo, hmm yo súper ocupada gracias a ustedes. Gracias por el apoyo mis amores y espero el fic les esté gustando hasta ahora. Sé que es medio difícil seguir este fic porque, (risa) ¡no tiene un propósito fijo! El único propósito de este fic es ponerlos a ellos a hacer muchas deliciosas maldades y ah, ¿Por qué no admitirlo? ¡Trolearlos un rato! Ay sí, me adoro queridos.
Ok y para darle paso a mi primer lolicon en este fic, ¡awwwwwww! ¡Qué emoción! Quiero mandar un saludo y un abrazo con todo mi corazón al dueño de este shot. Un besito y un abrazo para ti Yuuto y gracias, gracias por decir que eres mi fan, ¡qué lindo! Quiero que sepas y que todos ustedes se enteren, que los verdaderos protagonistas de un fic, son ustedes. Lo he dicho como un millón de veces pero no es más que la verdad: "sin ustedes los lectores que nos leen y nos comentan, nosotros los que escribimos no valemos nada, ¡nada!" Un fic solo cobra vida cuando alguien lo lee y lo disfruta. Cuando alguien se divierte y se ríe con uno de sus ocurrencias. Y bien mis divertidos juguetes sexuales, démosle paso a la pequeña historia.
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Bueno, este shot se sitúa mucho, mucho tiempo adelante porque mis queridos niños, ¡toca! Para la maldad que vamos a hacer con Yachiru Kusajishi y Byakuya Kuchiki, la necesito a ella grande. Lo suficiente madura para entenderlo y más que nada, disfrutarlo. Entonces les diré que todo empezó una tarde en donde las tenientes más bellas del sereitei, estaban reunidas preparando sus informes y en el proceso, platicando un poco.
La primera en decir algo y como cosa rara tomándose buen sake fue ella, Rangiku Matsumoto.
— ¿No puedes estar hablando en serio, verdad Yachiru-san?
— ¿Y por qué no Rangiku-san?—La miró con una gran sonrisa de picardía y malicia mientras las demás reían—Ese tipo puede ser todo lo patán y grosero que quiera pero esta como para chuparse los dedos. ¿No? ¡Divino!
— ¡Yachiru-san!
Todas exclamaron muy sonrientes por las divertidas palabras de una ya algo tomada y sonrojada señorita. De una bella y muy atractiva teniente. Oh si pero, ¿no les he contado verdad? Pues les diré. Yachiru ya no era aquella bella niña, dulce y juguetona que se la pasaba al hombro de un mal encarado Kenpachi, no, ya no era ni la sombra de eso. Ahora era una linda, una bellísima muchacha de ciento diecisiete años (o sea de diecisiete en verdad) muy atractiva y más que nada, peligrosa.
Alta, con el mismo cabello rosa solo que esta vez estaba un poco más largo; le llegaba hasta los hombros, lindas curvas, ojos claros y encantadora sonrisa, era el constante dolor de cabeza de Kenpachi. Desde que había alcanzado la adolescencia y despedía todas esas hormonas, no había tenido un solo día de descanso.
Como se lo estaba haciendo ver la siempre linda y seria Nanao.
— Ay niña por Kami, ¿que no te cansas de hacer enojar a tu capitán? ¿Es que acaso ya se te olvido lo que paso la última vez o qué?
— Uy si, —se sentó, se tomó otro trago, y se soltó a reír con las demás que lo habían recordado— ¡cómo olvidarlo! Que divertido pero pobre Hisagi. Ken-chan se pasa de verdad. ¡Pobrecito! Le dio muy duro y no era justo, que mal. Por culpa de Ken-chan y sus estupideces, yo me quede sin jugar.
En ese momento y sosteniéndose el estómago fuertemente porque no podía de la risa al recordarlo, vino a su mente aquella escena que la hacía reír sin parar.
Flashback….
— ¡Capitán, capitán por favor, cálmese! ¡No es para tanto y además Hisagi no….!
— ¡Ni mierda!—Dijo empuñando su zanpakuto y lleno, lleno de ira. Ya hasta había empezado a expulsar reiatsu y todo— ¡Quítate Madarame o si no también te doy a ti!
— ¡¿Pero a mí porque?! ¡¿Yo que hice capitán?!
— ¡¿Cómo que inútil?!—Se giró y lo miró con los ojos negros, llenos de ira y odio— ¡Te dije que debías estar al pendiente de que ningún imbécil, se le acercara a Yachiru y mira! ¡Mira pedazo de basura lo que pasó! ¡¿Con que me encuentro?! ¡Con mi niña siendo tocada por todas partes por ese pedazo de mierda! ¡Maldita sea! Ah no pero, —se giró hacia Hisagi y se le fue encima— ¡me las pagaras maldito idiota!
— ¡No, no, aahhhhh!—Gritaba Hisagi corriendo para intentar salvar su vida— ¡No…!
Fin de flashback….
Ese día el pobre y caliente de Hisagi recibió la tunda de su vida. Kenpachi le dio tan duro y lo dejó tan mal, que ni siquiera todo el escuadrón cuatro juntando todo su poder para ayudarlo, pudieron curarlo en menos de una semana. Zaraki Kenpachi adoraba a Yachiru y la veía como eso, como a su hija. La veía como a su pequeña niña y no consentía que si quiera la miraran.
Casi que matando a golpes y a punta de espada al tonto de Hisagi que solo se dejó llevar por las excitantes palabras de una cruel niña que le había parecido preciosa, se detuvo porque fue la misma Yachiru que eso si, muerta de la risa, se hizo en medio de ellos para parar con la pelea. Le había dado pesar ver como sangraba y se quejaba de dolor Hisagi en el suelo y todo por culpa de ella.
— Es el colmo con ustedes muchachas. ¿Y todavía se ríen y le celebran? Ah no, yo no estoy de acuerdo con eso. Eso está muy mal.
— ¿Ah si Nanao?—Se levantó Yachiru y fue hasta donde estaba ella sosteniendo unos documentos—Oh pero que curioso que tú, precisamente tú de entre todas nosotras, digas algo como eso.
— ¿Yo?
Le preguntó confundida y nerviosa por como la miraba.
— ¿Por qué me dices eso Yachiru-san?
— ¿Cómo porque Nanao-san?—La miró Momo muy alegre—Es obvio, aquí todos los sabemos. Sabemos que desde hace uffff… —río muy alegre—desde hace mucho tiempo tú y el capitán Kyoraku tienen su cuento. Eso no es un secreto para nadie porque, —tosió en señal de burla y las demás rieron con ella—muchas noches de descuidan y hacen mucho ruido.
— ¡Oigan!
Pobre Nano, ella estaba intentando dar el buen ejemplo como mujer responsable que era pero, ¡ni mierda! En la sociedad de almas nadie, nadie se salvaba. Todos ellos a pesar de ser almas y estar en otro cuento, se entregaban a sus más bajos y primitivos instintos de vez en cuando. Alegres y tomando un poco más de sake, terminaron de preparar sus informes.
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Dos horas después y volviendo a su lugar de trabajo, Yachiru (como le pasa a muchas mujeres, ok, no a todas mis amores) estaba algo caliente por el licor que recorría su bien formado cuerpo. En la oficina de Byakuya porque a petición de Kenpachi que creía que trabajando con alguien tan "serio" dejaría de estarse metiendo en tantos problemas, estaba acomodando unos papeles en una estantería muy alta.
Ese nuevo look que le pusieron a Byakuya al final, ¡le quedaba divino! Luciendo el cabello suelto y más corto, impecablemente vestido como siempre y más blanco que la leche, a ella le provocaba era tirársele encima y bañarlo a besos. Hacerle de todo.
Pero conteniéndose y girándose para saludarlo muy amablemente, solo recibió su impasible mirada y la misma oración de siempre.
— ¿Ya terminaste?
— Capitán Kuchiki, —empezó a bajar por las escaleras—ya casi señor. Solo falta guardar unos cuantos informes más y ya, quedara listo.
— Muy bien, apresúrate.
Byakuya, ah Byakuya maldito idiota, le quitó la mirada rápidamente y yendo a la cómoda silla de su escritorio, se sentó a revisar un informe y a esperar a que se fuera. Él, siempre se veía muy serio y muy decente pero no lo era para nada. Era más sádico que Christian en "Fifty Shades Of Gray" y eso una alocada chica, estaba a punto de comprobarlo.
Sin poder quitar la mirada de sus desnudas piernas cuando ella subió de nuevo a la escalera, se estaba emocionando en una parte donde no le era permitido y era mucho arriesgarse.
—"¡Maldita sea! ¡¿Por qué carajos tiene que estar tan buena ah?! No y no solo eso, ¡provocándome! Ojala termine rápido de hacer eso para hacer lo que siempre hago cuando se va, hacérmela pensando en ella. Uy si, mamacita. Que lindas piernas"
Y saliendo de sus pensamientos cuando Yachiru (que se daba cuenta de cómo la miraba) fingió una caída, la rescató usando un shunpo.
Ahí, entre sus fuertes brazos y aspirando de su olor, ese olor entre cítrico y dulce, no lo aguanto más y tomándolo por el rostro lo acercó hacia ella y lo besó. Lo besó y lo que más le gustó de su beso no fue la ferocidad y con la ansiedad con la que se lo devolvió, fue como sin dejar de besarla y caminando con ella en brazos, fue hasta la silla para ya no detenerse.
Sentándose y sentándola a ella sobre él, se detuvo y le preguntó...
— ¿Estás segura de lo que vas a hacer, niña?
— No soy una niña y es más, —se levantó y luego se arrodillo ante él— ¿quieres que te lo demuestre, capitán?
— Oh sí.
Sonrió por primera vez en la vida y oigan, ¡se abrió la hakama!
— Empieza de una buena vez pero hazte debajo del escritorio. Nunca se sabe quién pueda venir a molestar.
— Como usted diga, mi capitán. —Le sonrió coqueta mientras no dejaba de tocarlo sobre el erecto y enorme miembro excitado.
Debajo del escritorio y después de mucho masturbarlo, lo acercó más a su boca y lo introdujo de golpe. Lo metió lo más profundo que pudo y a pesar de que era buena haciendo lo que le estaba haciendo, no estaba satisfecha. El miembro erecto de Byakuya Kuchiki era tan grande, que no cabía todo en su boca. Por eso succionándolo fuertemente y alternándolo con lamidas, se sentía maravillosa. Su sabor, su sabor era único. Era tan suave y tan delicado que se parecía a una bella flor de cerezo que lo representaba. Solo que lo que ella estaba haciendo no era tan poético.
Lamiendo y tocándolo sin descanso, lo que pasó ninguno de los dos lo esperaba.
— Capitán, ¿puedo pasar?
— Adelante Abarai, está abierto.
—"¿Pero qué está haciendo? ¡¿Por qué dejo entrar a Renji-san?!"
Yachiru se asustó (y con justa razón) por lo que el mal nacido de Byakuya hizo. El escritorio era muy grande y sería imposible que Renji la hubiera visto pero eso no quería decir, que no fuera arriesgado dejarlo entrar mientras ella se lo chupaba. Pero como se daba cuenta cuál era su juego, no se detuvo ni por un momento, es más, incrementó el ritmo y empezó a disfrutarlo más.
Lo estaba disfrutando tanto y le había excitado tanto que alguien pudiera descubrirlos, que se abrió el traje por el pecho e inclinándose sobre él mientras la había mirado por un segundo, tomó su miembro y lo puso en medio de sus lindos y erizados senos.
—"¿Quieres jugar? Muy bien, juguemos. Oh sí, que travieso me saliste mi lindo y muy comestible capitán Byakuya"
—"¿Con que muy arriesgada eh? Muy bien, ya lo verás. Apenas logre echar a Abarai de aquí…."
— Capitán, capitán, ¿entonces sí? ¿Está de acuerdo?
— ¿Ah? Perdón pero, ¿qué fue lo que me dijiste Abarai? Es que la verdad como puedes ver, —le señaló los papeles en el escritorio mientras Yachiru se lo chupaba cada vez con más fuerza—estoy muy, eh, estoy muy ocupado en este momento.
— Oh claro, claro capitán.
Se levantó el pobre lerdo y despistado de Renji sin darse cuenta de nada, a pesar de que Byakuya tenía las mejillas muy coloradas.
— No lo interrumpo más y puedo venir después pero, ¿lo pensara? Me ayudaría mucho si entrenara conmigo. He estado trabajando en mi bankai para…
— Sí, sí, si Abarai. —Contesto ya impaciente y con una mano sobre la rosada cabeza de Yachiru, estaba a punto de estallar— Como digas pero ahora vete. Ve y mejor busca a Rukia dile que, ¡ah!
— ¡¿Qué le pasó capitán?! —Se acercó para mirar— ¿Está bien? ¿Le dolió algo?
— Sí, sí, estoy bien pero ve. Solo me golpeé el pie con la pata del escritorio, no es más. —Bajó la mirada y la miró mal.
— Entonces, con su permiso capitán. Nos vemos más tarde.
Por fin el metido de Renji se fue y en cuanto cerró la puerta, este pervertido capitán no lo soportó más y manchando todo su caliente pecho y sobre todo su sonrojada cara, se liberó y de qué forma. Gimiendo suavemente mientras lo había tomado en una mano y se entregaba a la maravilla y la delicia del clímax en su bella cara, la veía a ella reírse con mucho gusto de él.
Cosa que por supuesto pagaría muy, muy caro.
— Ummm pero que rico sabor tiene, capitán. Fue muy divertido pero como me ha bañado toda, tendré que…
— Ah no, tú de aquí no te vas niña. ¿Querías jugar? Pues eso harás.
Byakuya que ya estaba más caliente que la arena en un día de verano, usó un shunpo y cerró la puerta. La cerró con seguro y luego tomándola a ella y apoyándola sobre el escritorio; aquel escritorio que también se manchó de su blanca y caliente esperma cuando esta juguetona chica lo hizo llegar, le abrió las piernas y lo tomó en una mano para finalmente introducirse en ella.
Pero el fuerte grito de placer que le dio, le preocupó. Por eso metiéndoselo igual de duro a como lo hizo en un inicio, llevó una de sus manos hasta su manchada boca para acallar de alguna manera sus fuertes gemidos y gritos de placer.
— Ah sí, que delicia. Que niñita más mala. Eres muy, muy traviesa y por eso tendré que cogerte hasta que te duela y los pienses dos veces, antes que querer burlarte de un capitán. ¡¿Has entendido pequeña perra?!
— ¡Sí!
Contestó completamente extasiada pero como él le tenía la boca tapada, Byakuya no pudo escuchar su respuesta.
Nalgueándola en diferentes ocasiones y dejándole muy rojas las pobres nalgas, se hundió en ella con mucha profundidad mientras su bañado pecho manchaba algunos papeles y si mis amores, ¡la hizo llegar! Solo fue cuestión de diez minutos para que el insoportable pero muy apuesto Byakuya Kuchiki, lograra su cometido. Él quería hacerla correr y saber que se sentiría hacerlo al mismo tiempo y no se equivocó.
Fue más de lo que esperaba.
Sacándoselo con rapidez y sin poder dejar de sonreír por verla jadear sobre aquella mesa mientras su líquido cada vez más resbalaba por sus sudadas piernas, se levantó la hakama y fue a la puerta. Iba a abrirla para hacerle la maldad pero al ver su cara de angustia y preocupación, se detuvo.
— ¿Te gusta mucho el peligro, no niña?
— ¿Y a usted le gusta mucho dominar, no capitán?
— Es justo. —Sonrió y luego volvió a su habitual expresión, la de care limón— Ahora vístete y vete. Vete y por hoy, no trabajaremos más. ¿Te parece?
— Como usted diga, capitán Kuchiki.
Yachiru era traviesa. Era una chica muy alegre y muy traviesa y lo que había pasado con Byakuya le había fascinado. Por eso vistiéndose lo más rápido que pudo y yendo a la puerta en donde él estaba de pie esperando que se fuera, bajó la mano y atrapó su fuerte erección en toda la extensión de su pequeña mano.
— Ummm si, definitivamente el mejor que he probado.
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Pasados tres días y en los que en cada tarde Byakuya cedía ante su sensual cuerpo y la cogía, algo pasó. A la final aceptó ayudar a Renji con su entrenamiento y mientras estaba con él practicando y blandiendo muy diestramente su zanpakuto (pero esta vez si la de verdad niños) un fuerte reiatsu que se acercaba a él lo preocupó.
— ¡Ruge….Zabimaru!
— Dispérsate, Senbonzakura.
Utilizando sus técnicas y sus fuertes zanpakutos, lo que pasó no solo los sorprendió a ellos. A los demás también.
— ¡Kuchiki!
— Zaraki. —Lo miró con la misma tranquilidad de siempre mientras este, tenía las pupilas muy dilatadas y lo miraba como si con la mirada pudiera matarlo.
— ¡Infeliz! ¡Maldito degenerado de mierda! ¡Viejo verde maldito!
— Uuuuuuuuuuu….
Exclamaron los demás shinigamis que estaban ahí viendo la pelea pero eso, fue lo peor que pudieron haber hecho.
— ¿Viejo vede yo? ¿Por qué? Hasta donde sé el único viejo aquí es el viejo Yamamoto. ¿Cuál es tu problema conmigo, Zaraki Kenpachi?
— ¡Maldito infeliz!—Empuñó con más fuerza su espada y expulsando reiatsu por ella, lo atacó. Obvio Byakuya detuvo su ataque con su zanpakuto— ¡¿Y todavía tienes el descaro de preguntarme maldito degenerado!? ¡Pedazo de mierda! ¡Te deje a mi niña para que la cuidaras idiota! ¡No para que le hicieras lo que le hiciste!
En eso, si, llegó Yachiru muerta de pena.
— ¡Ken-chan! ¡Detente! ¡No más por favor! ¡Ya te dije que entre el capitán Kuchiki y yo, no ha pasado nada! ¡¿Por qué no me crees?!
Byakuya aprovechó la interrupción para usar un shunpo y alejarse de un enojado Kenpachi. Estando como a tres metros de él y con su zanpakuto en una mano, no solo a él le dio risa lo que Kenpachi le contestó, a todos los demás también.
— ¡¿Tú definitivamente crees que yo soy un payaso verdad?! ¡¿Crees que soy tan imbécil como para no darme cuenta Yachiru?! ¡No! ¡Sé que has estado con ese maldito idiota porque apestas a su reiatsu! ¡Demonios! ¡¿Hasta cuándo ah?! ¡¿Hasta cuándo con esta misma mierda?!
— Bueno listo sí, ¡sí! ¡¿Contento?! El capitán Kuchiki y yo lo hemos estado haciendo estos días pero….
— ¡Uyyyyyy!
— ¡Cállense todos, que se callen!
Y acto seguido Kenpachi que estaba como dominado por la ira; por la sed de venganza contra un relajado Byakuya por haberse metido con su casi hija, expulsó por completo su reiatsu y los mandó a todos a la mierda.
Ya en el campo de batalla solo habían quedado ellos dos. A Byakuya no le interesaba en lo más mínimo esa pelea y planeaba irse y dejarlo peleando solo pero lo que le dijo, lo sacó de casillas.
— ¡¿Te vas a ir como un maldito cobarde después de la cagada que me hiciste Kuchiki?! ¡Responde! ¡¿Es que acaso no eres hombre?! ¡¿Dónde está tu maldito orgullo…?!
— Mi orgullo, —usó un paso flash y quedó frente a él blandiendo su espada con la suya—no conoce límites. A mi tu "niña" no me interesa para nada mas que no sea una revolcada ocasional y….
— ¡Maldito! ¡Aahhhhh!
Y así a cabo este shot. Como yo no soy hombre y no sé ni mierda de batallas (tampoco es que me muera por ser híper sugoi en eso) no les puedo decir que pasó con ese par pero lo que si les puedo contar, es que era muy divertido. Verlos dándose en la madre y todo por culpa de Yachiru y sus maldades fue de verdad sensacional. Increíble.
