Miércoles, 23 de septiembre de 2015.

Hola, hola mis lindos y tiernos amiguitos :'( La verdad, de animo no me siento muy bien que digamos :'( No sé, hoy ha sido como uno de esos días de, ¿mierda? Sí, diría que mas o menos así. No ha sido un día fácil y peor fue porque hoy se acabo Ore monogatari y Junjou romantica :'( awww, (llanto) estoy muy deprimidaaaaaa, jajaja.

Besos y como siempre gracias a Ana. Si, Byakuya da miedo pero sé de alguien a quien con todo y lo mierda que él es y puede ser, jajaja, ¡le encanta! jajaja.

Besos y muchos abrazos. Espero les guste el shot.


La competencia: Ichigo/Rukia — Uryuu/Orihime

¡Hola de nuevo! Este shot si, ¿ya se dieron cuenta no? Este shot me lo pidió Cristobadican en consecuencia con el shot que hice de Rukia y Uryuu. Este alegre y divertido lector, es muy creativo. Se inspiró en el shot que le hice a Ilse Pachuca para pedir esto. Llega y me escribe: "oye, me has dado una idea ¿Por qué no haces un Ichigo vs Uryuu para ver cuál de los dos le produce el mejor orgasmo a sus mujeres?" y yo digo, ¡awwwwwwww! ¡Genial! Pero como uno debe ser imparcial, los que decidirán eso serán ustedes, no yo. Ya muchos de ustedes deben saber que a mí Uryuu, ¡me encanta! Entonces yo lo pondría a ganar a él y no, debo ser justa.

Muchas gracias mis queridos lectores lemon y entonces, arranquemos.

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Bueno pues no lo haré primero unos y luego otros porque creo que esa no es la idea. La idea es como compararlos a cada uno mientras lo hacen y para eso, les tenemos que dar paso es a ellos y a todas sus perversiones.

Uno que estaba muy ansioso y por obvias razones, era Uryuu. Él, al no haberse corrido cuando se lo hizo a Rukia contra esa pared de ese sótano, estaba era que se cogía.

— Oh Uryuu, Uryuu mi amor, ¿sí? ¿Muy ansioso?

— Como no tienes idea mujer.

Entraron a la casa de Orihime y en cuanto estuvieron adentro, solo fueron manos y besos. Uryuu que estaba tan ansioso y además le encantaba cuando Orihime le decía que sí y se dejaba coger de muchas formas, la levantó en brazos y enrollándoles las piernas a la cintura, la llevó hasta su habitación para lo que se imaginan. Cogerla muy románticamente y hacerla llegar. Le gustaba mucho cuando ella lo conseguía y le sonreía. Era un adicto a su suavidad y al olor de su tersa piel pero lo era mucho más, a su risa. A esa linda sonrisa que muy pocas veces veía.

Tumbándola en la cama y mientras empezaba a desnudarla, escuchaba que se reía y le hablaba tratando de hacer lo mismo que él hacía con delicadeza, desvestirlo para besarlo y besarlo por todas partes. Para hacer con él lo que con Ichigo nunca podría.

— ¿Qué es eso tan gracioso muñequita?

— Es que me da la impresión de que estas más ansioso de lo normal. —Se sentó y le quitó la correa del pantalón, luego levantó la mirada y se encontró con la suya—Dime, ¿pasó algo más en la escuela y no me has contado? Anda no seas así, sabes que no soy celosa mi amor. Porque mi vida…

— Ah Orihime, ah muñeca….

Suspiró con gusto cuando ella acerco la cara hasta su miembro erecto y después de olerlo, lo toco con fuerza.

—…hueles a sexo. Hueles como si hubieras estado cogiendo Uryuu y hasta donde recuerdo, no fue conmigo. Dime ¿Quién se dejó coger bien rico por ti mi amor? ¿Es alguien que conozco?

Y mientras Uryuu hacia lo que muchos hombres hacen, se hacia el loco para no contestar la pregunta que una sonriente e insistente Orihime le estaba haciendo, no solo él estaba en aprietos. Rukia ya en la casa de Ichigo y algo nerviosa mientras se bañaba, trataba de hacer lo mismo que Uryuu. Hacerse la que no era con ella.

— Oh vamos Rukia ¿no? ¿No me dejas entrar para lavarte la espalda?

—No seas impaciente, Ichigo. —Dijo en la ducha y llena de espuma, luego pensó—Bueno y, ¿Por qué no? después de todo ya me lavé y no creo que siga oliendo a él. ¿O sí?

—Rukia, déjame entrar. Ábreme la puerta por favor. Me encanta bañarme contigo y eso pasa muy poquito. ¿Me vas a dejar entrar o no?

— Entra. —Sonrió con gusto— Está abierta.

Ichigo entró y niñas, ¡niñas! (digo niñas porque sé que a ustedes los hombres no les gusta hablar de eso) ¡Entró solo usando una toalla! A mí Ichigo no es que me parezca súper atractivo pero si, no puedo negarlo. Ese pecho que tiene lleno de marcados músculos y abdominales, es sensacional. Tiene un cuerpo muy lindo que a mí me gusta mirar.

Entrando al baño y quitándose la toalla para entrar con Rukia y terminar de "bañarla" se hizo tras ella completamente desnudo y le dio un pequeño beso en la espalda.

— Ichigo, ah Ichigo….

— Eres hermosa, Rukia. —Llevó ambas musculas y marcadas manos hasta su abdomen plano y la abrazó— Eres preciosa y no te entiendo mujer. ¿Por qué eres tan mala conmigo? Sabes lo mucho que me gusta bañarme contigo y tú no me dejas. ¿Por qué no me dejaste entrar desde el principio?

Rukia estaba disfrutando del vapor, de la deliciosa mezcla de los olores entre el jabón y el shampoo que había usado para bañarse. Disfrutaba de su compañía tanto como lo hacia él pero no pudo evitar recordarlo. Se sentía algo mal por haberlo engañado con Uryuu pero su cuerpo, reaccionó al instante al recordar lo que este inquieto e intelectual muchacho le había susurrado mientras se lo hacía.

"Sé que eso a ustedes las mujeres les encanta. Sé lo mucho que les gusta que les digan cochinadas mientras se los metemos. ¿Verdad que sí, deliciosa shinigami?"

—"Ichigo, ¿qué fue lo que hice?"

Pero erizándose cuando lo sintió cerca de su oído y vio sus manos ascender hasta su pequeño pecho, se sintió mejor. Pues Uryuu en eso último que le dijo si tenía razón. Con Ichigo era especial y era diferente porque se trataba de amor. No solo de sexo y desenfreno.

Por eso lo que este ya excitado y fuerte guerrero le susurró al oído, la hizo sentir mejor.

— Te amo Rukia, te amo.

— Ichigo…—suspiró y se giró—yo también mi amor. Yo también te amo con todo mi corazón.

Y mientras en la casa de Ichigo todo era romance, agua, vapor y excitación, en la de Orihime….

— Ah sí, ah sí preciosa. Qué bien lo haces, Orihime.

— Oye, —giró la cabeza y lo miró—no te detengas. Si no, no te sigo atendiendo, mi amor.

— Ya, ya, ya voy, ya voy mi caliente y sádica loca. Ya voy.

Orihime estaba de espaldas a él y con el fuerte y gran miembro de Uryuu entre sus senos, lo lamia sin piedad ni consuelo. Pero mientras ella lo masturbaba con sus enormes senos lo lamia y lo succionaba, él estaba haciendo algo parecido. Uryuu tenía como paisaje su bella y humedad intimidad frente a su boca y su trabajo, era el de siempre y el que le salía también. Complacerla con su lengua.

Debajo de ella y abriéndole de par en par aquellas blancas y suaves nalgas, la escuchaba gemir ahogadamente por como la probara y la disfrutaba.

Ummmm, oh ummm, ah…

Y de vuelta con los otros dos….

— Ah Ichigo, ¡oh Ichigo!

Contra el mojado azulejo blanco de aquella ducha, Rukia era embestida con suavidad por el hombre que amaba. El hombre que le había robado el corazón como nadie más lo había hecho.

Sosteniéndose con fuerza de su musculoso cuello, lo besaba con todo su amor y con toda su pasión. Desinhibida y completamente entregada al delicioso sabor de su lengua bailando al mismo ritmo dentro de su boca, detuvo el beso mientras él no dejaba de penetrarla y besarla por todo el mojado cuello.

— Ichigo, oye Ichigo.

— ¿Si, que quieres Rukia?—Preguntó prendido de sus piernas sin dejar de moverse con fuerza dentro de ella.

— Dime algo, ¿te gusta? ¿Te gusta mucho hacérmelo?

— Pero, —levantó una ceja y luego le sonrió— ¿qué clase de pregunta es esa? ¿No es obvio? Claro que me gusta mi pequeña shinigami. Me fascina cogerte y hacértelo de muchas formas.

— Ichigo, oh Ichigo, ¡Ichigo!

Gimiendo y gritando con fuerza el nombre del hombre que la embestía con todas sus fuerzas y el que la amaba con la misma intensidad con la que ella lo hacía, fue callada porque este impaciente shinigami sustituto, le encantaba besarla mientras se lo metía.

Como la misma Rukia se lo dijo a Uryuu mientras lo hacían, Ichigo era de esos hombres que cuando lo hacen, no dice mucho. No habla mucho y no es muy expresivo pero su capacidad de aguantar, era en verdad impresionante.

Y pasando de esta esquina a la otra….

— ¡Uryuu! Ah sí, sí, sí, así, si ¡Uryuu mas! ¡Mas!

— Que escandalosa y bullosa eres mi bella y loca peli roja. —Dijo tras ella en la cama mientras se lo metía con suavidad— Oh si pero…

— ¡Ah!

—…que delicia. —Exclamó con los ojos cerrados después de haberla nalgueado—que mujer tan hermosa eres Orihime y, ¿sabes algo? No hay ninguna mujer que pueda compararse contigo. Con tu belleza, con tu dulzura y con tu habilidad.

— Uryuu, oh Uryuu mi amor, ah….

— Déjate caer suavemente sobre la cama, Orihime. —Le pidió apoyando las manos en su sudada cintura— Acuéstate y relájate. Quiero hacértelo así también.

— Uryuu, ah sí Uryuu, ummm si, si….

Orihime se dejó caer completamente sobre la cama como él se lo había pedido. Con las piernas muy abiertas y disfrutando de sentirse llena, lo que le hizo le gustó más de lo que había pensado. Sentir su caliente y sudado cuerpo completamente sobre el de ella, no se comparaba a sentirlo jadeante y ansioso en su oído derecho.

Uryuu cayó sobre ella y después de correrle con suavidad el largo, rojo y sudado cabello, le dio un pequeño beso y empezó a susurrarle lo que a ella le encantaba oír.

Que lo volvía loco y que era adicto a ella.

— Uryuu, ah sí Uryuu, si…. ¿lo dices, lo dices en serio?

— Sí, que si mujer. ¿Por qué no me crees ah?

— ¡Ah! ¡Ah sí, sí! Que rico mi amor, que rico….

— Eres la mujer más dulce, loca, sensual y sádica que existe sobre este planeta. Eres un sueño hecho realidad mujer y me encantas. Me fascinas y me enloqueces Orihime. ¿Tienes una idea de lo mucho que me cuesta contenerme para no correrme mientras te lo meto y te hablo?

— ¡Ah! ¡Uryuu! Ah sí, si….

— Es muy, muy difícil resistirse a ti y a tu piel. A ti y a tu labios. A ti y todo lo que eres preciosa mujer. A ti y a todo lo que produces en mi cuando te tengo así, oh si, así…así como siempre te quise tener desde que te vi la primera vez.

— Ummm, ah, ah sí, Uryuu…. Como me gusta que me hables. Como me gusta todo lo que me haces….

Y en la otra esquina tenemos a Ichigo y a Rukia ya no en la ducha, ambos se cansaron de esa incómoda posición y mejor se fueron a la cama a seguir con su faena.

— ¡Ichigo! ¡Oh Ichigo así! ¡Así!

Sobre ella y sin dejar de embestirla, no pronunciaba palabra alguna. Sobre ella y embistiéndola sin parar, era gracioso pero ya había empezado a sudar. Estaban en pleno medio día haciéndolo y además de eso, estaba empleando todas sus capacidades para darle con todas sus fuerzas.

Hundiéndose y hundiéndose en ella con mucha insistencia, se dio cuenta por la cara que Rukia hizo que estaba a muy poco de llegar.

— Ichigo, oh Ichigo mas, dame más duro. Dame más que yo, yo….

— Lo sé, Rukia.

Sonriendo de medio lado y con las manos apoyadas en el colchón; penetrándola con más fuerza e incrementando el ritmo, no lo pudo soportar más. Estuvo penetrándola, besándola, tocándola y cargándola por más de una hora pero no pudo más. Derramándose dentro de ella mientras Rukia estallaba en un fantástico y poderoso orgasmo, quedó medio sordo por varios segundos por todos los gritos que ella dio al llegar. Satisfecho y muy orgulloso con su trabajo, salió de ella y se acostó de lado para dejarla respirar y descansar.

—I…Ichigo, oh Ichigo, ¡delicioso!

Sin recibir ningún tipo de respuesta y yendo hacia su sudada espalda para abrazarlo, lo que le dijo la dejó helada.

— ¿Mas? Siempre me pides un segundo round pero hoy, no sé. Estoy algo cansado y sería bueno…

— No te preocupes Ichigo. —Lo abrazó con fuerza y lo besó en un desnudo hombro—Descansa. Durmamos un rato y ahora comemos algo. ¿Te parece?

Ichigo asintió con la cabeza y aunque no era el tipo más elocuente del mundo, los gestos que tenía con ella la derretían; como lo que hizo en ese instante por ejemplo. Ichigo se giró, quedó acostado de frente sobre la cama y extendiendo su brazo para recibirla en el hueco de su hombro, le dio acceso para dormir sobre él, sobre su desnudo y provocativo pecho. Ella sabía lo incomodo que era para él y por eso, lo amaba. Él hacia como ella, hacia algunas cosas que no le gustaba hacer solo por darle gusto. Solo porque la amaba.

Y para terminar esta batalla y ver como terminaron los otros, pasemos a la otra esquina. ¿Quieren? ¡Sé que si degenerados! (risa loca). Es broma, es broma mis amores. Si alguien es una sádica enferma aquí, ¡esa soy yo!

— Sé que te gusta que yo este arriba pero tenerte así, sentada sobre mí y con el espectáculo de tus enormes senos moviéndose a tu mismo ritmo…

— ¡Ah Uryuu, ah Uryuu sí! ¡Si amor, si! Más, más, más que creo que no podre….

— Ah mi preciosa y caliente loca… —sonrió con gusto y le apretó más los senos mientras ella lo hacía.

— ¡Ah! ¡Ah Uryuu! ¡Ah más! mas, mas, mas, mas, mas ¡mas…!

—…como me gusta hacerte gritar y llegar. Me encantas.

Y debajo de ella y apretándole los senos, la escuchó gemir y gritar llegando a un potente orgasmo muy contento.

Satisfecho con todo lo que le hizo y listo para más, el estornudo que ella dio después de haber terminado y haberse acostado a su lado lo preocuparon y desconcentraron en el acto.

— Ah Uryuu si, si mi amor, que rico me lo hiciste pero, ¿no estarás cansado o sí? ¿Me lo harás otra vez verdad?

— Yo no estoy para nada cansado preciosa pero tú, sí. —Se levantó, recogió los interiores y los pantalones para vestirse—Lo mejor será que te des un baño de agua tibia en la tina y luego señorita, a comer y a dormir porque tú aun….

— Sí, si Uryuu lo que quieras mi amor pero, ¿te bañas conmigo al menos o no? Hueles mucho a sexo y aunque eso es muy rico, si sería prudente que te quitaras ese olor a Kuchiki-san lo más pronto posible. Me está empezando a molestar la verdad.

Uryuu se quedó aterrado por lo que ella le dijo porque hasta donde él creía, ella no se había dado cuenta de nada mientras se lo hacía. Creía que la había distraído lo suficiente pero al no ser así y teniendo que reconocer todo ante ella, se sentó a la orilla de la cama y muy sonriente le preguntó si estaba enojada por eso.

— Oh no, para nada tesoro. Tú sabes que a mí me gustas mucho y esa cogida tan rica que me hiciste ahorita…

Se sentó y lo acaricio con ternura en una mejilla.

— Orihime….

—…compensa eso. No me molesta para nada porque yo cariño, no te puedo ofrecer lo mismo. No me gusta meterme con nadie en serio porque no pierdo la esperanza de que algun día Kurosaki-kun, me diga que sí. Nunca se sabe mi amor, tal vez se aburra de coger siempre a Kuchiki-san y me dé una oportunidad.

— Bueno listo, no era lo que quería escuchar pero como sé que para eso falta mucho tiempo…. —la levantó en brazos—vamos y baño. Te bañaré y mientras te baño, te puedo querer otra vez. ¿Quieres preciosa?

— ¡Sí! ¡Qué bien!

Y se acabó el shot mis amores. Ahora la decisión sobre quién gano el combate, es de ustedes. Yo no puedo decidir porque no puedo ser imparcial. A mí me encanta Uryuu y eso se pudo ver a lo largo y ancho del shot. Gracias mis amores y espero, te haya gustado Cristobadican y a ustedes también. Uy si, dicen que en la variedad está el placer. Chao, ¡gracias por leer y comentar!