Viernes, 25 de septiembre de 2015.
Hola, hola a todos :) Espero estén muy bien.
Quiero mandar un saludo a Ana y agradecerle por el comentario que me hizo del shot anterior. Muchas gracias y, jajaja, pues la verdad no sé :P jajaja. No tengo idea de si estaban sincronizados o no mis queridos pervertidos pero bueno... así funcionaba este "fic" Ellos comentaban, yo publicaba un shot con lo que me pedían. Muchas gracias y ojala te quedes hasta el final.
Un saludo también a Sunev. Nena, sé que lo tuyo es el ByaHisa y bueno, es una lastima que nadie me haya pedido sobre eso. Igual entre hoy y mañana subo de nuevo el shot que es tuyo ;) jajaja, el que hice especialmente para ti.
A todos los demás que leen y no dicen un culo, jajaja, besitos y muchos abrazos; igual para ustedes niñas que son las únicas que me comentan, jajaja, gracias de verdad.
Besos y muchos abrazos. Gracias por leer y comentar :)
Una "aburrida" noche en "las noches" Aizen y Harribel
¡Hola! ¿Qué hay de nuevo mis juguetes sexuales? ¿Cómo han estado? ¿Bien? Eso espero. Últimamente solo he tenido razón de Critobadican que cada día me impresiona más (risa) con sus ideas y sus shots. ¡Qué locura! No es una queja ni nada mis amores, es solo que lo que a mí más me gusta de escribir y publicar aquí, es eso. Compartir con ustedes y saber cómo están. Si están bien, súper bien, híper mega aburridos o qué; solo eso. Espero todo por sus vidas vaya como lo esperan y los que son mayores de edad, se diviertan mucho en compañía de una pareja bien caliente una que otra noche y los que no, ¡qué mal! (risa mala) No, no, mentiras mis amores. Los menores de edad también tienen derecho a pasarla rico y además, yo soy la menos indicada para decir nada. Yo la mía la perdí hace tanto que ufff… ¡ya no me acuerdo! Ah no mentiras sí, si me acuerdo de algo. Lo que sí recuerdo es que fue a la tierna edad de los catorce. Que ansiosa soy, ¿no creen? En fin….
El día de hoy les traemos, ay sí, ya qué. Entre el creativo y alegre Cristobadican y yo, les traemos un shot que de verdad que ya estaba esperando con ganas. ¡El de Aizen! Eso lo haré lo más hentai y cochino que pueda porque amiguitos, mis queridos objetos de diversión, ¡es Aizen! Es el tipo más lindo y malo que he visto en la historia del anime. Ay sí, me parecía tan rico ese papacito pero tan malo, es que si, a muchas mujeres nos atraen los tipos así como él, bien malos. Pero no, luego recupero la cordura y recuerdo que los que más me gustan, son los serios e intelectuales como Uryuu, me fascinan. Los que también me enloquecen son los rubios y divertidos que salen con cualquier maricada y me hacen reír, como Kisuke. Uy sí, hay tanto tipo bello en el anime que, ¡aun no me decido! (risa) Pero como yo no soy tan loca como parezco, no le puedo hacer eso a mí Fye. Fye D. Flourite es mi novio ficticio y yo, lo amo con locura, con desesperación pero bueno, ¿les parece si empezamos? ¡Arranquemos!
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Era una noche más (es una ironía porque en "las noches" siempre era de noche pero en fin…) en "las noches" y Aizen estaba como siempre, sin nada que hacer. Es que ustedes no saben porque no lo vieron pero si, así era. En hueco mundo no había mucho que hacer y mientras Aizen esperaba poder salir en algún capitulo haciendo algo; digo, lo que mejor sabía hacer que era joderle la vida a Ichigo y a los demás, se paseaba por todo ese lugar buscando en que entretenerse. Más específicamente, con quien entretenerse.
Jugar juegos de mesa con Gin y Kaname era divertido pero más divertido era, hacer otro tipo de cosas. Como lo que estaba a punto de hacer por ejemplo.
Saliendo de su lujosa y cómoda habitación, fue con Gin y le habló.
— ¿Eso sería todo señor? ¿No necesita nada más?
— No, no, —sonrió con malicia y le entregó la hoja—con eso es más que suficiente. Muchas gracias Gin.
Gin no pudo evitar estallar en una estruendosa carcajada y reponiéndose un poco, le contestó la pregunta que Aizen le hizo igual de divertido a como estaba él.
— Es que me disculpa Aizen-sama pero, ¿otra vez con eso del BDSM? Pensé que había tenido suficiente cuando hizo lo mismo con ella allá en la sociedad de almas. Como usted me dijo que ella había hecho tan ruido ese día y que…
— Sí, sí, si Gin. — Sonrió con mucho gusto al recordarlo—Momo hizo mucha bulla esa noche y por eso pensé en no volver a practicarlo pero hoy, estoy especialmente aburrido. Por favor ve a Karakura por lo que te pedí y cuando regreses, le dices a Harribel que venga. Hoy el turno será para ella.
— Como usted diga, Aizen-sama.
Imagino que ustedes a estas alturas ya deben saber que Gin en realidad odiaba a muerte a Aizen y solo se había unido a él, para acabarlo. Pero no se podía negar que por mucho que lo odiara y quisiera matarlo, lo hacía reír a ratos. Gin, Gin a la larga resultó ser bueno pero era un hombre. Era muy travieso cuando se trataba de sexo y por eso yendo a Karakura por lo que Aizen le había encargado, se reía solo y recordaba. Recordaba cuando una acalorada noche de verano había hecho algo parecido con Rangiku en el sereitei. La extrañaba horrores y si no fuera por el estúpido de Aizen y sus idioteces, estaría con ella.
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Un rato después Aizen estaba en su amplia y lujosa habitación esperando a Harribel. Ah sí, lo que les digo, este tipo es una porquería pero por Kami, ¡está buenísimo! Él, que era pulcro y muy meticuloso con su aseo y apariencia personal, decidió tomar un baño para prepararse. Tendría una noche muy agitada con una bella arrancar que le despertaba (como casi todas las demás) muchos oscuros pensamientos.
Saliendo del blanco y vaporoso baño usando solo una pequeña toalla a la cintura, oh por Dios, ¡Por Dios! Se veía divino; más de lo que ya era.
Deteniéndose frente a uno de los tocadores de la habitación y revisando la bolsa que Gin le había entregado, su pecho, su marcado y provocativo pecho lleno de abdominales, escurría pequeñas gotas de agua que estaban mojando un poco la mesa de madera sobre la cual estaba parado. Sonriendo perversamente por el uso que le daría a todas aquellas herramientas y sacando cada una de ellas para organizarlas sobre la mesa, su cabello, su castaño y sedoso cabello, hacia lo mismo que estaba haciendo su delicioso pecho, escurría pequeñas gotas de agua que olían delicioso. Aizen, ¡de verdad era malo! Él no les daba ni mierda a sus subordinados porque todo se lo gastaba en cosas para él, era como muchos hombres, muy vanidoso.
Girando el rostro hacia la puerta cuando escuchó que tocaron, sonrió con perversión y empezó a acercarse cuando oyó su voz.
— ¿Aizen-sama? ¿Qué me necesita?
— Sí, así es y con mucha urgencia de hecho. —Dijo de pie en el marco de la puerta y apoyando una de sus musculosas manos sobre el marco— Adelante, sigue.
Harribel era una arrancar y no sabía lo que le iba a pasar (al igual que les había pasado a las demás) esa noche. Pero optando por ignorar su extraña mirada y su actitud, siguió y se sentó en la cómoda cama cuando este se lo pidió.
Luego, sus pupilas se dilataron del susto por lo que este malvado y muy atractivo hombre le ordenó.
— ¿Qué quiere que yo haga qué, Aizen-sama?
— Desnúdate y acuéstate en la cama. —Dijo mientras tomaba algunas cosas de la mesa y se le acercaba— Esta noche te voy a coger y te voy a coger hasta que me canse.
— ¿Qué me va a qué?
Ay sí, no se imaginan la cara de: What the fuck? que le hizo esta atractiva morena a Aizen. Ella, ella era como las demás arrancar y espadas a las que hasta ese momento, Aizen les había quitado la virginidad de una forma bestial. Era y estaba inocente de todo lo que le iba a pasar.
Pero mientras Aizen se reía y con mucho gusto de todas sus maldades, otros fuera de su habitación hablaban.
— ¿Si Gin? ¿Otra vez se va poner a…?
— Si Kaname, así es. No demora en empezar el concierto de gritos y no, eso es muy cruel porque yo no puedo ir y hacer lo mismo. Entonces, ¿nos vamos para Karakura y nos tomamos algo o qué? Le podemos pedir a este, —miró con una maliciosa sonrisa a Ulquiorra—que se quede cuidando la puerta de Aizen-sama. ¿No? Después de todo este no debe saber nada de lo que va a pasar.
Gin se soltó a reír con Kaname mientras el pobre Ulquiorra, (que hasta ese momento no conocía a Orihime porque aún no llegaba) era inocente de lo que la pasión, la lujuria y el deseo producen en alguien. Riéndose y ya tomando camino para irse y dejar a Ulquiorra cuidando, lo que Kaname preguntó reveló algo que no se sabía pero que los que sí han leído todo el fic hasta ahora, si saben.
— Oye Gin pero, ¿Quién es la victima esta vez?
—Harribel. Ese Aizen-sama si es mucha porquería hermano. Se ha comido a todas las arrancar y la única que se le ha escapado hasta ahora y debe ser virgen todavía, es Nelliel.
— Eh bueno, eso no es tan del todo cierto señor. —Dijo Ulquiorra y si mis amores, Gin y hasta el mismo Kaname que no podía abrir los ojos porque no veía, se sorprendió e hizo cara de: What the fuck?
— Oiga, oiga, no espere. ¿Cómo así? ¿Usted porque dice eso?
— Según sé por lo que me ha explicado Aizen-sama, cuando usted habla de virginidad es porque quiere decir que una mujer no ha estado con ningún tipo pero Nelliel una noche mientras yo hacía ronda por hueco mundo, bueno….
— Ay no, no, no. ¡¿En serio?! ¿Cómo así? ¿O sea que usted se comió a esa mamacita antes que Aizen-sama? ¡Mucho de buenas!
Gin era muy bromista. Por eso abrazando a un incómodo Ulquiorra y palmeándolo en la espalda en señal de felicitación, lo invitó a ir con ellos a tomarse un trago. Quería más detalles de lo que les había revelado.
— Pero, ¿y la guardia de Aizen-sama?
— ¡Ah!
Se escuchó detrás de la puerta con mucha fuerza.
— ¿Escuchó? Ya empezaron los gritos. No pasa nada Ulquiorra y mejor camine. Camine y nos cuenta cómo fue que usted hizo para quitarle esa mujer a Aizen-sama porque eso mi querido care palo, ¡es increíble! Hasta ahora Aizen-sama no había dejado títere con cabeza y mire. ¡Mire! Uy no, eso sí es increíble. ¿No crees Kaname?
— Sí, la verdad sí.
Ulquiorra estaba muy incómodo con la situación pero mientras ellos se alejaban por un largo y oscuro pasillo para ir a Karakura y tomarse algo, Aizen estaba…
— Aizen-sama, Aizen-sama… ¿qué es lo que me está haciendo? ¡Ah! ¡Ah sí! Ah…
— Ah preciosa, esto no es nada. —Dijo tras ella con una fusta de cuero en la mano y pasándola por todo su erizado cuerpo, sonreía de puro gusto— Solo relájate, relájate.
Aizen de verdad era una porquería. ¡De lo peor! Luego de desnudarla violentamente porque ella no había querido hacerlo por las buenas, la acostó sobre la cama y la ató. Sacó unas esposas expandibles de la bolsa y se las puso en los tobillos. Luego sacó unas de metal y esposándola a la dorada baranda de la cama, le había vendado los ojos y la estaba acariciando pero no con las manos. Lo hacía con parsimonia, con lentitud y con mucha suavidad con aquella fusta de cuero que estaba como todas las noches que hacían en ese lugar, fría. Muy fría.
Tras ella y tocándola, tocándola y disfrutando del maravilloso espectáculo que era tener su sensible y trigueño cuerpo sobre su cama muy ansioso, de pronto le dio un gran azote en una desnuda y sensible nalga.
— ¡Ah! ¡Aizen-sama!
— ¿Placentero verdad?—Le dio uno más pero más fuerte.
— ¡Ah!
— El dolor mi querida y muy deliciosa arrancar, —se acercó a ella e inclinándose para quedar a la altura de su oído, le susurró—puede llegar a ser muy, muy placentero. Como lo será en este preciso momento.
Ah Aizen, ah Aizen maldito degenerado. Volviendo a estar tras ella y desanudándose la toalla, quedó completamente desnudo y mis amores, uy, madre mía. La erección de este atractivo hombre, era la más grande que hubiera visto en la vida. ¡Enorme! Muy excitado y muy necesitado, le levantó las caderas y empezó a tocarla en la muy humedad intimidad con dos dedos. Dos dedos que empezaron a estar muy mojados y que acariciaban su sensible clítoris con insistencia.
— ¡Ah! ¡Ah! Uh, ah ¡ah!
— Vaya. ¿Segura no has cogido antes? Qué raro porque estas muy, muy mojada y diría que lista. ¿Verdad que si?
La azotó de nuevo. ¡Que malo! Cada vez lo hacía con más fuerza.
— ¿Verdad que te mueres por tenerme adentro?
— ¡Ah! ¡Duele! Ah, duele pero, ummmm, ¡ah! Ah si Aizen-sama…. ¡Aizen-sama!
Esa trigueña y bella rubia, esa excitada y muy sensible arrancar, se sentía en el cielo, en la gloria. Aizen la tocaba, la lamia por toda la tonificada espalda con mucha maldad y eso estaba provocando en ella sensaciones que jamás pensó que podía llegar a sentir. No sabía qué era lo que le estaba haciendo. No lo veía y no entendía pero lo que si sabía, era que no quería que acabara jamás.
Él tampoco deseaba parar.
Se había acostado con uy, un montón de mujeres en su vida y cada una de ellas le había dado algo diferente. Cada una de ellas lo llevaba al éxtasis de una forma muy diferente y emocionante.
Muy complacido porque hasta ese momento la que menos se había quejado de los azotes y de todos sus juegos tipo BDSM había sido ella, Harribel, siguió tocándola y azotándola esporádicamente por todas partes. Alegre por ver como su cuerpo recibía con gusto todo lo que le hacía, no lo soportó más y lo tomó en una mano para entrar. Ya no podía más pero cuando lo hizo, el grito que dio Harribel de dolor fue tan fuerte que seguro había llegado hasta Karakura. Lugar en donde estaban unos alegres hombres tomando mientras Ulquiorra, luchaba por quitarse a la bella e insistente trabajadora sexual de encima. ¡Pobre Ulquiorra! Era un tonto de lo peor.
— ¡Ah! ¡Ah Aizen-sama! ¡Duele! ¡Duele mucho!
— Ummmm si, lo sé. —Empezó a moverse dentro de ella mientras el pequeño hilo de sangre resbalaba por las oscuras piernas de la pobre Harribel—Lo sé y, ¿sabes algo? No sabes cómo me excita que me digas eso.
— ¡Aizen-sama! ¡Ah Aizen-sama no! ¡No se mueva más! ¡No más por favor!
Ese infeliz hijo de su…le haló el rubio y corto cabello con una mano y con la otra, se introducía cada vez más profundamente en, hasta hacia unos cuantos segundos, su virginal intimidad. Moviéndose y moviéndose sin ninguna delicadeza y con mucha agresividad, se reía de escucharla quejarse y llorar. Si, así como lo leen. Aizen no estaba abusando de ella porque ella después de todo era fuerte y si ella hubiera querido, se hubiera podido zafar de su agarre e irse pero no lo hizo. No lo hizo porque había disfrutado de todo el juego previo que él le hizo antes de metérselo pero esa parte, la parte en donde había cogido su enorme miembro y se lo había metido de un solo golpe, no le había parecido para nada sugoi. Le había dolido mucho.
Lo bueno; oh bueno, lo bueno de todo eso fue que a los quince minutos de tenerlo adentro moviéndose con fuerza y mucha violencia, empezó a disfrutarlo más. No, que digo disfrutarlo más, le estaba encantando.
— Ah, ah, ah Aizen-sama. Ah Aizen-sama sí, sí….
— ¿Sí?—Preguntó prendido de sus ahora sudadas caderas sin dejar de penetrarla— ¿Ahora sí?
— Sí, ahora sí….
Este tipo si es mucha porquería. ¡Una mierda! Justo cuando la bella Harribel ya lo estaba disfrutando un poco y sentía que se iba a quebrar muy pronto gracias a sus rítmicas embestidas, caricias y lamidas, este degenerado extendió una mano y alcanzó algo.
Un tapón anal.
Luego chupándolo y mojándolo mucho, le abrió más las nalgas y, ¿lo imaginan? Eso hizo. ¡Se lo metió por detrás!
— ¡Ah! ¡Ah no, no, duele! ¡Me duele mucho Aizen-sama!
— Pero a mí me encanta. —La haló hasta su pecho y le dijo al oído. Luego se lo mordió y entró con más profundidad.
Y así se lo estaba haciendo, introduciéndose en su sensible intimidad y llenándole el apretado trasero con ese tapón de metal, le encantaba escucharla gritar y pedir piedad. Le fascinaba escucharla suplicar que terminara y que la dejara en paz.
— Ah pero, tan de malas tú Harribel. Que mal porque esto preciosa…
— ¡Ah!
—…apenas está empezando. Yo estoy muy aburrido hoy y escucharte gritar, me anima y me entretiene. Me encanta y me enloquece.
— ¡Ah! ¡Ah no mas Aizen-sama! ¡No más! ¡No más por favor!
— ¿No más dices?—Llevó una de sus manos hasta uno de sus enormes senos y le haló el erguido pezón—Pero Harribel, ¿de qué hablas? Tu boca me dice una cosa pero tu cuerpo…
— ¡Ah!
—…me dice otra. Esta tan caliente y tan sensible que sé que estas a muy poco de llegar, puedo sentirlo. ¿Tú no?
— ¡Ah, ah, ah Aizen-sama! ¡Aizen-sama más! ¡Más…..!
Y penetrada por dos partes, tocada y sudada por todo lo que este infeliz decidió hacerle esa noche, no pudo más y estalló. Llegó a un escandaloso orgasmo que sí, también lo hizo llegar a él.
Disfrutando de todos sus gritos, las lágrimas que le hizo derramar al arrebatarle la virginidad y de su cuerpo hasta que no lo contuvo más, salió de ella y luego le quitó las esposas. La desató y la giró para dejarla frente a él. Dejándola frente a él y llegando hasta su pecho, lo tomó en una mano y lo puso en medio de sus oscuros y enormes senos. Lo puso en medio de esos sensibles senos y acercándolo con mucha insistencia y risa hasta su boca, le ordenó que la abriera y que lo atendiera con ella.
— Eh, yo, Aizen-sama. Yo….
— Hazlo ya que quiero que pruebes tu sabor. Quiero que saborees a que sabía tu virginal intimidad que ummm, si, si, que rico te lo metí preciosa y que bien me hiciste llegar.
— Aizen-sama, oh Aizen-sama….
Y haciendo lo que este maldito, rico y atractivo sujeto le ordenó, ¡se acabó el shot!
Gracias mis amores y gracias a ti Cristobadican por darme algo en que entretenerme. Hasta un nuevo shot mis juguetes sexuales. ¡Nos leemos luego!
