Capitulo 4:
Pequeño acuerdo
.
.
Rose se acerca a James en el pasillo y lo toma de la túnica, llevándolo contra la pared.
-Deja de molestar a Scorpius si no quieres que te mate -lo amenaza provocando una sonrisa de parte de él.
-¿Scorpius le dices ahora? ¿Tan cercanos se volvieron? -escupe molesto.
-Scorpius no es como su padre, no es como tú piensas.
-Es la misma mierda que su padre. Es un Malfoy Rose.
-Tú eres un Potter y aun así no tienes nada parecido a Harry, ¿crees que él era un bullying como lo eras tú? Dejas en vergüenza a nuestra familia.
James la empuja obligándola a soltarlo, se acomoda la túnica furioso.
-¿Sabes Rose? Cuando te des cuenta de que Scorpius es como yo te digo vendrás a pedirme perdón por todo lo que estás diciendo.
La pelirroja suspira cansada mientras lo ve alejarse junto con Fred.
-¿Qué ha pasado ahora? -pregunta Albus, que ha aparecido de repente a su lado, haciéndola saltar del susto.
-Por Merlín Albus, ¿por qué tienes que aparecerte así?
El Slytherin se encoge de hombros.
-James y Fred han estado agrediendo a Scorpius físicamente -le explica pasándose una mano por los risos pelirrojos -, no entiendo por qué James tiene una obsesión con él...
-Siempre la ha tenido, desde primer año -suspira -, pero ahora que sabe que has estado viéndote con Scorpius más de lo normal, seguramente piensa que él lo está haciendo a propósito.
-Eso es estúpido. El trabajo en Herbología has sido una coincidencia, y lo del bote también, y ahora lo de la Sala de los Castigos... -Rose señala a Albus acusadoramente -¡Eso fue tu culpa! ¡Yo tendría que estar enojada contigo ahora que lo recuerdo! ¡Por tu culpa McGonagall me castigó!
Albus esconde su sonrisa detrás de su libro.
-Scorpius en tres... dos... uno...
Rose levanta la mirada y se encuentra con el rubio caminando hacia su dirección, aquellos ojos azules posados en ella la hacen erizar la piel.
-Yo me largo -dice Albus con una sonrisa pícara al ver la expresión de su prima.
Scorpius se detiene frente a ella, y le entrega la tarea que había hecho en el castigo.
-McGonagall la ha corregido y me ha dicho que te la entregue -le explica el chico -, parece que has aprobado...
Rose mira la nota que le ha puesto la profesora y asiente con una sonrisa tímida.
-Y por cierto... -carraspea mirando hacia otro lado-, gracias por el... pastelito, de verdad tienes... dotes para la cocina.
Rose se ruboriza de pies a cabeza, haciendo que a Scorpius le suceda lo mismo.
-Bueno... nos vemos... luego -dice el chico algo incómodo.
-Sí, nos vemos luego...
Cuando Scorpius ya está lo suficientemente lejos, Rose se apoya contra la pared y suspira, abanicándose con la mano, sintiéndose tonta por ponerse tan roja cada vez que hablan...
Siempre había estado rodeada de hombres, ¿no se supone que eso debería hacerla más extrovertida? ¿Por qué cada vez que Scorpius Malfoy aparece se comporta como una idiota?
ooOoo
-Se acercan los primeros exámenes -suspira Dominique, recostada en el sofá de la Sala Común en plena noche. Rose también suspira, aquello, para ella que está en su último año, significa horas y horas de estudio.
-¿Has pensado como lograrás aprobar Pociones? -le pregunta su prima bostezando -Nunca ha sido tu fuerte esa materia. Tienes que asegurarte que aprobarás, porque ambas ya sabemos los regaños que te ganarás de parte de tu madre.
-Mamá a veces puede llegar a ser muy exagerada -se queja la pelirroja -, Hugo me hace quedar mal con sus excelentes notas...
-Te entiendo. Lo mismo me sucedía con Victoire, ella sacaba todo diez. Nosotras dos somos las ovejas negras de la familia Rosie.
Ambas se ríen.
-Por eso nos entendemos tanto, te quiero ovejita negra -le dice Rose estirando su mano y enlazando su dedo pequeño con el de ella.
-Creo que cierta ovejita negra debería pedirle ayuda a Scorpius Malfoy con sus estudios -bromea guiñándole un ojo.
Rose se queda con la boca abierta.
-Me ha llegado el rumor hoy, ¿tuviste que cumplir el castigo con él?
-¿Cómo te has enterado?
-Esas cosas se terminan sabiendo Rosie, yo creo que has tenido suerte, Scorpius está bastante bueno.
La pelirroja le lanza una almohada enojada, haciendo a su prima soltar una risa.
-¿Qué? A mí no me engañas Rose, te conozco demasiado bien, ¿te gusta, verdad?
La bruja se ruboriza como un tomate, y termina hundiendo su cara en una de las almohadas.
-Ohh ya veo, te gusta, te gusta -la molesta pasándose de sofá y sacándole la almohada del rostro -Rose Weasley se ha enamorado de un Malfoy.
-No sé si enamorado... -se defiende avergonzada -, solo es...
-¿Lindo?
-No lo sé. Déjame en paz.
Dominique se ríe y la abraza con fuerza.
-Me pregunto qué dirá tu padre cuando se entere.
-¡No se enterará! -chilla.
-Eso espero, si no queremos que comience la Tercera Guerra Mágica.
Rose suspira.
-¿Me metí en un lío, verdad? -le pregunta con ojitos tristes.
-En el peor que podrías haberte metido Rose Weasley -luego se queda pensativa -, me pregunto qué pensará Malfoy de ti...
-El no piensa en mí, nunca lo ha hecho estoy segura de ello -dice rápidamente.
-¿Cómo puedes estar tan segura?
ooOoo
Aquello deja a Rose sin poder dormir, Dominique siempre se encarga de plantearle dudas existenciales, su prima ha sido así desde que tiene memoria.
Esta vez, duda mucho que tenga razón, pero aun así, imaginarse que Scorpius ha pensado aunque sea una vez en ella hace que su corazón de un brinco.
Da vueltas en la cama inquieta, mientras sus compañeras roncan junto a ella. Termina por levantarse y ponerse ropa, sabe que caminar por los pasillos de Hogwarts por la noche está prohibido, pero no lo puede evitar, lo necesita para poder dormir. Aquella sed de romper las reglas que viene de familia, la llama.
Sale de la Sala Común intentando hacer el menor ruido posible, y camina por los pasillos sin saber muy bien hacia dónde dirigirse.
Hogwarts siempre se ha visto frío y tenebroso por la noche, pero aun así, Rose siempre disfruta de sus recorridos nocturnos. Claro, hasta que se asusta al escuchar algún ruido, por eso, después de escuchar unas pisadas, termina por meterse en el Invernadero.
Allí el frío desaparece y el calor se hace presente. Rose recuerda la planta que le encomendaron para Herbología y camina hacia ella, haciendo Lumos con su varita. Sabe que esta vez tiene que tener cuidado al tratar con ella. Se ruboriza automáticamente al recordar aquella escena vergonzosa ante Scorpius donde le confesó que sus ojos eran como el mar. Los efectos de la planta le habían hecho soltar algo que siempre había pensado en secreto.
Ve a la planta después de un momento, tan rojiza y hermosa como siempre.
-¡Aguamenti! -murmura y de su varita sale un chorro de agua, haciendo que la planta se sacuda felizmente.
-¿No deberías estar en la cama?
Aquella voz la hace saltar, haciendo que su cabeza se choque con una rama. Rose suelta una exclamación.
-¡Shh! -sisea Scorpius tapándole la boca al instante, haciendo que las mariposas inquietas de Rose revoloteen por todo su cuerpo -¿Quieres que algún profesor nos encuentre otra vez?
La pelirroja niega con la cabeza, la luz de la varita de Scorpius es la única que da un poco de luz al ambiente, iluminando su perfecto rostro... está tan cerca... aquellos ojos grises... se esfuerza para no perderse en ellos...
El chico suspira y le quita la mano, Rose vuelve a recuperar el aire que había estado conteniendo.
-Lo siento -murmura ella.
Scorpius saca de su bolsillo una pequeña bolsita, y comienza a lanzarle a la planta ranas disecadas, esta abre sus pétalos y saborea la comida.
-No podía dormir y como hoy no tuve tiempo de alimentarla... decidí venir ahora -le explica el rubio concentrado en su tarea -, pero sé que Filch y su gata andan por aquí... por eso debemos andar con silencio...
-Oh... lo siento... yo... yo tampoco podía dormir... -dice la pelirroja clavando su mirada en Suspiros-, no sabía que le gustaban las ranas...
Scorpius le tiende la bolsita y Rose toma unas cuantas.
-También le gustan los insectos... -comenta mirándola de soslayo -, ¿por qué no podías dormir?
-S-supongo que-que es por los próximos exámenes... -miente nerviosa, llevándose un riso pelirrojo detrás de la oreja.
-¿Ya has comenzado a estudiar? El de Pociones es en unas pocas semanas...
-No... en realidad, intenté, pero tengo una extraña dificultad para esa materia en particular...
Scorpius se ríe, una risa tan suave y melodiosa que Rose no puede evitar mirarlo.
-Recuerdo que en primero te explotó el caldero en la cara, tuviste el rostro de color verde por semanas...
Rose se ríe junto a él, le sorprende que aún lo recuerde.
-Y desde ese día no he mejorado ni un poco... -suspira lanzándole otra rana a la planta.
-Por lo menos ya no haces estallar cosas -dice el chico con una sonrisa.
-Es verdad...
Se quedan en silencio por un momento. Lo único que se escucha es el movimiento de las plantas, y el suave golpeteo de Suspiros cada vez que atrapa una rana.
-Si quieres... yo puedo ayudarte con Pociones -le ofrece Scorpius rompiendo el silencio.
Rose lo mira sorprendida, y Scorpius le devuelve la mirada, provocando ese cosquilleo otra vez en el estómago de la pobre pelirroja.
-Si pudiste con Transformaciones que no es nada fácil, con Pociones puedes lograrlo también...
Pum. Pum. Ante aquellos ojos grises el corazón de Rose late tan fuerte que teme que él lo pueda oír.
-Será... difícil... te lo advierto... -dice en voz bajita, sintiendo las mejillas ardientes, y no solo por el calor del Invernadero.
-Me gustan los desafíos, te apuesto a que sacarás diez en el examen con mi ayuda...
Rose se ríe, no tiene dudas de que Scorpius puede lograrlo con aquella convicción que lo caracteriza, pero luego piensa en James, y la sonrisa se le borra.
-Te lo agradezco pero... sé que luego James y Fred... te molestarán, no quiero que por mi culpa no puedas vivir en paz, sé que mis primos pueden llegar a ser muy... idiotas.
Scorpius suspira, guardándose la bolsita ahora vacía. La planta se sacude por última vez y luego parece quedarse dormida.
-Lo gracioso es que amenazaron con contarle todo a mi padre si me volvía a acercar a ti -confiesa el chico con una sonrisa tranquila.
-¿Eso... eso no te asusta?
-No. Estoy seguro de que se enojará si se entera, pero nunca me ha importado lo que piense mi padre...
Rose lo mira, lo ve de esa forma que James y Fred son incapaces de ver...
-Eso es muy valiente de tu parte, sabes... si mi padre se enterara me ataría a un palo en medio del jardín hasta que le dé "la razón" -dice usando los dedos para remarcar la última palabra, haciéndolo reír -, y lo peor es que el resto de mi familia estaría de acuerdo...
-Sé que a mi padre le gustaría atarme a un palo, pero gracias a dios mi madre lo tiene bajo control -sonríe.
-Qué suerte. Yo creo que mi madre también quiere verme atada a un palo por las últimas notas que estoy sacando.
-No la culpes por ello. Tiene razón -bromea el chico, y Rose se queda con la boca abierta.
-Que malo eres.
De repente se escucha una voz:
-¿Quién está ahí?
La voz de Filch. Ambos se miran asustados. Scorpius la toma de la mano y la obliga a caminar hacia el lado contrario de la voz.
-¿Hacia dónde vamos? -susurra mirando sus manos entrelazadas, el rubio camina con prisa por el Invernadero.
-Hay otra salida por aquí...
Pasan por una puerta, por otra, hay tantas sectores de plantas que Rose se siente mareada, pero Scorpius parece muy decidido a su paso.
Se escucha el maullido de la Señora Norris muy de cerca, ambos comienzan a correr, hasta que por fin dan con la salida.
Ya en los pasillos de Hogwarts, ambos se recargan en la pared y recuperan el aire.
-Los hemos... perdido... -dice Rose agitada -, por un momento creí que nos pillarían... tuviste suerte con que no me tropezara...
Scorpius se ríe.
-Ahora es mejor que volvamos a nuestros dormitorios, Filch continuará buscando...
El rubio comienza a girarse para ir hacia la Sala de Slytherin, pero Rose lo toma de la mano. Piensa en lo que le dijo hace unos minutos, sobre que no le importaba lo que piense su padre... la pelirroja decide ser tan valiente como él.
-Creo que... necesito ayuda con Pociones -suelta, sorprendiéndolo.
-Solo si... si horneas más de esos pastelitos... -dice él pasándose una mano por la nuca, algo avergonzado.
Ahora es Rose la sorprendida, una sonrisa se le dibuja en el rostro ¿tanto le gustaron?
-Cla-claro... llevaré...
Aquel se hubiera convertido en un momento incómodo si el grito de Filch no hubiera interrumpido la escena.
-¡¿Dónde están Señora Norris?!
Con un asentimiento de cabeza, ambos se van hacia sus respectivas Salas. Sabiendo que aquel pequeño acuerdo originaría bastantes problemas.
