Miércoles, 07 de octubre de 2015.

Hola, hola mis queridisimos amigos y hoy estoy super feliz! ¡awwwwwwwwww, comentó alguien diferente a ustedes dos niñas! jajajaja. Como les parece Ana, Sunev, que me comentó alguien como invitado que se hace llamar: duran nomo. Antes de pasar a responder el review de Ana y el de este personaje, quiero darles las gracias por leer y comentar. Se los agradezco mucho.

Bueno, empecemos por orden.

Ana: jajajaja, ¿en serio te asustaste? jajaja, es que creo que me paso de mala y de sádica a veces ;) jajaja, pero como siempre digo, no es culpa mía ohhhh, jajaja, es culpa de los que me leen y me piden cosas, nada mas. Gracias por seguir leyendo y comentando. Eres muy amable.

Duran nomo: Hola! no sabes lo que me alegra tener a un nuevo comentarista. ¡Sugoi! jajaja. Muchas gracias por leer y pues con respecto a lo que me pediste, pues la verdad ahora ando un poco apretada de tiempo. Como decía este "fic" es muy viejo y lo estoy republicando, editado, tenia muchas fallas. Me gusta la idea de hacer un Ichigo por Orihime pero, no fuiste especifico/a ;) jajaja, no me dijiste como lo querías. Cuando mis niños y niñas hentai me comentaban en la otra pagina donde publicaba (mas especificamente te hablo del pervertido de Cristobadican) pues eran muy precisos. Situación de la serie, si lo querían romántico o cochino, personajes, lugar, situación; ya sabes, si quieres que haya pelea o sea romance, en fin... poner en pocas palabras lo que quieres leer ;) jajaja. Como te digo ando super corta de tiempo pero claro, con todo gusto escribo para ti pero debes darme algo de tiempo. Es que no solo hago estas travesuras ;) jajaja, hago muchas mas :D

Besos y abrazos. Espero disfruten el capitulo de hoy. Es uno de mis preferidos ;) jajaja. Me encanta :D


Mi tercer Ulquihime: una provocación salvaje y letal

Hola mis niños. ¿Cómo me les va? ¿Ustedes pueden creer esto? Es el colmo. Según mis cuentas hasta el pajarito que salió en la serie una vez con Sado, ¿se acuerdan? Pues yo creo que hasta ese pajarito es más famoso que los protagonistas de esta serie (risa). Ay si mis amores es que, ¡increíble! Aquí quienes más lo han hecho hasta ahora son Uryuu, obvio y todo por culpa de Cristobadican, Byakuya, como que a todos les entra la curiosidad por saber cómo lo hace ese care limón, ¿no? Grimmjow y bueno, yo creo que de ahí le sigue pues este. ¡Ulquiorra! (risa loca). Mis niños hentai y lemon si se los menciono es porque me parece divertido, por nada más. Yo por ejemplo me quede esperando que alguien me pidiera algo de Gin y Rangiku. Es que ellos sí tuvieron su romance; digo, hasta donde sé en el manga si se hace más mención al romance de ellos pero en fin….sigamos.

Antes de pasar a hacer la travesura que me pidió Niok con esta pareja que a muchos por lo que he notado les gusta, quiero mandarles un gran saludo y mis sinceros agradecimientos. Muchas gracias por el apoyo que me han dado en ya casi un mes que llevo publicando este "fic". Un saludo muy especialmente al hentai de Cristobadican que me lee y me comenta a la velocidad de la luz. ¡Gracias lindo! Gracias y un gran beso y un saludo hasta Chile. ¡Que viva Chile y todo Latinoamérica carajo! ¡Todo el mundo! ¡Sí! (risa). Bueno, y obvio no me puedo quedar sin saludar al dueño o dueña (aun no sé qué es) de este shot.

Un gran besito y abrazo a Niok y aunque no fuiste muy especifico/a, haré lo mejor que pueda Espero te guste el resultado.

Pues mis queridos amigos llega Niok y me escribe: "Un Ulquime pero, ¡más acción!" y yo le digo: "Perfecto pero ¿Cómo mas acción? ¿Más cochino o qué?" Entonces como no me dio muchos detalles y yo por acción entiendo eso (cara de picardía) acción, les contaré.

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Era una despejada y aburrida noche en "las noches" y Orihime ya llevaba una semana "secuestrada" en ese oscuro lugar. La pobre estaba más aburrida que cuando alguien recibe su pago y lo tiene que repartir todo entre facturas y deudas. ¿No? Los que trabajan saben de qué les estoy hablando. ¡Horrible! Así estaría de aburrida la pobre Orihime. Ya se imaginaran entonces cómo estaba.

La pobre loca, sádica y enferma de Orihime estaba tan aburrida, que hasta llamó al pesado de Ulquiorra. A ella no le gustaba llamarlo para nada porque hacerlo hablar, era todo un problema. Tenía que sacarle las palabras con ganzúa.

— ¿Y ahora qué es lo que quieres, mujer? Es tarde de la noche y tú deberías es estar durmiendo.

— Ay Ulquiorra, mi amor…. —se le acercó a la reja e intentó tomarle una fría mano—Estoy muy aburrida aquí encerrada biscocho. ¿No me puedes hacer un favor?

Ya se imaginaran, él la miró como si con la mirada la pudiera matar y se dio medio vuelta. No le respondió ni mierda. ¡Qué grosero!

— Ay Ulquiorra, papacito rico, no seas así. Mírame y dime si me puedes hacer un favor o no. ¿Sí? No seas malito mi amor, por favor. Te prometo que si me haces ese favor que te voy a pedir no te molesto más por el resto de la semana.

— ¿Lo prometes, mujer?

Se giró y la miró con la misma seriedad de siempre.

— Sí, sí mi amor pero ayúdame, te lo ruego. Me estoy muriendo de aburrimiento aquí encerrada y me gustaría escuchar un poco de música. ¿Tú me las puedes traer?

Y mientras Ulquiorra la miraba con cara de: What the fuck? porque él no sabía lo que era la música ni mucho menos en donde podía conseguirla, Gin, Kaname y Aizen se estaban partiendo de la risa en su estudio lleno de cámaras mientras los veían. Ellos; mas especialmente Aizen, no les perdían pisada a nada que se moviera en: "las noches". Por eso frente a los ordenadores y doblados de la risa, escuchaban lo que una coqueta Orihime decía.

— Uy no Aizen—sama, es el colmo con ese maricon. ¿Es que de verdad es tan marica que no se da cuenta que esa mamacita le es está cayendo? ¡Es el colmo! Solicito permiso para darle un golpe por guevon.

— No, no, no Gin. —Río muy alegre con él— Esperemos a ver qué pasa cuando le lleve la música. Ese es tan bobo que no demora en venir a pedirme permiso para hacer lo que esa ricura le pidió. Esperemos, esperemos a ver qué hace. No sé porque pero tengo el presentimiento de que esta noche será muy movida. ¿Ustedes no?

— Pues yo no digo nada.

Dijo Kaname y pobrecito, él como no veía solo escuchaba.

—Ulquiorra, Ulquiorra es una mierda y no creo que pase nada especial hoy; digo, con el respeto que usted me merece Aizen-sama.

—Pues yo no sé pero si ese guevon no se termina comiendo a esa mujer hoy, ¡lo hago yo!— Dijo Gin y se soltó a reír muy alegre— Es que si será marica. ¿No darse cuenta de que esa cosota lo que le está pidiendo es otra cosa? Idiota, hasta deberían es matarlo por imbécil.

Y pasada una hora cuando Ulquiorra fue a Karakura por lo que Orihime le había pedido….

— ¿Era esto mujer lo que querías?

— ¡Sí!—Exclamó muy alegre cuando Ulquiorra le entregó aquella pequeña caja musical con la memoria usb— Gracias. Muchas gracias Ulquiorra. Era justo lo que quería pero ven, no te vayas. ¿No quieres escuchar un poco?

En la sala de cámaras….

— Tranquilízate Gin, tranquilízate. Vamos qué hace ese biscocho con el bobo de Ulquiorra. Esperemos a ver si lo convence o no.

— Pero ya sabe, ¿no Aizen-sama? —Sonrió y lo miro— Si ese guevon vuelve y le dice que no, nos traemos a esa belleza entonces para acá y le hacemos lo que quiera. Recuerde que usted lo prometió.

— Sí, sí, si Gin, ya sé. Ahora cállate y déjame oír.

De vuelta en la celda, digo, en la habitación en donde estaba encerrada Orihime ya bailando….

— ¿A ese infernal ruido le llamas música, mujer? ¿Para eso me hiciste ir al mundo de los humanos y a tu casa?

— Si Ulquiorra mi amor pero es que mira. —Dijo mientras no dejaba de bailar y se le acercaba con cadencia, con suavidad— Para esto es la música y hay música de todo tipo. Esta por ejemplo me gusta escucharla cuando…

"…le gusta el sexo en exceso y en el proceso…"

—….estoy muy aburrida. —Dijo tras él y en su oído.

— ¡Aizen—sama por favor!

— Que te calmes Gin. —Río con alegría por su ansiedad— Que te calles y me dejes ver y oír qué más va a hacer esa nena tan bella.

Y Ulquiorra decía….

— ¿Aburrida? ¿Cómo una música tan vulgar como esa puede subirle el ánimo a alguien? No te entiendo, mujer.

—Oh, es sencillo, muy simple. —Le contestó pero ya no tras él sino de frente mientras no dejaba de mover las caderas y las manos con cadencia— Me prende…

Bailando frente a él aquella movida canción que la describía tan bien a ella, que era como muy "candy" a veces, luego cambió de ritmo cuando empezó a sonar otra canción. Dándole la espalda y acercándosele mucho más al pecho, no dejaba de mover sus caderas con insistencia para lograr en él lo que a ella ya le había pasado desde que había encendido el reproductor. Excitación.

Bailando frente a él y sintiendo su hombría crecer por cómo le contoneaba el trasero, se reía con mucha picardía de sus juegos mientras la acelerada canción seguía sonando.

"Como un animal, como un animal
Me la voy a tirar, la voy a devorar, como un animal, como un animal
me la voy a llevar, machucando por la capital, ese material, demasiado brutal
si fuera normal, sonido bestial…"

— Mujer, mujer ya no más. ¿Qué es lo que quieres lograr con esto?

— ¿Qué crees?—Alzó las manos y las deslizó sensualmente por los costados de sus enormes senos mientras no dejaba de rosarlo con su trasero— ¿Qué crees tú que es lo que yo quiero de ti ah? ¿De verdad tengo que ser tan explícita? ¿En serio quieres te lo diga, Ulquiorra?

— ¡Aizen-sama por favor! ¡No más! Déjeme ir y darle en la cara a ese hijo de…

— Que no, no Gin, espérate. Espera un poco más por favor. De verdad me gustaría ver hasta donde es capaz de llegar esa mujer para provocarlo. Por eso la traje aquí. Porque sabía que de todos ellos, era ella las que más nos iba a divertir.

Aizen estaba muerto de risa por ver a Gin hacer coraje, a Kaname reír pero lo que más le divertía era lo que veía. Ulquiorra se veía más impasible de lo normal y él sabía la razón. Sabía que Ulquiorra estaba muy excitado y le divertía y mucho ver hasta dónde sería capaz de llegar. Hasta donde podría aguantar.

Cosa que no duro mucho más tiempo pues Orihime se pasó de loca y lo provocó demasiado. No sabía lo que se iba a arrepentir por eso.

— ¿Entonces eso es lo que quieres mujer? ¿Estás segura de eso?

— Oh Ulquiorra, ummmm si Ulquiorra….

Dijo ya frente al él y sin dejar de bailar, deslizó ambas manos con lentitud por su macado pecho que estaba cerrado con aquella chaqueta.

— Oh sí Ulquiorra, ya no puedo esperar más.

— Al carajo, a la mierda todo.

Ulquiorra no se pudo seguir resistiendo a sus coqueteos y tomándola por la cintura, la apegó más a su pecho y la llevó contra una de las paredes usando una increíble velocidad que muy pocos le conocían. Mandando su vigilancia al demonio y siendo presa de sus deseos, le abrió el traje blanco por el pecho y le subió la falda de aquel largo vestido. Luego, después de medio desnudarla y desatando el nudo de su hakama para hacer lo que se moría por hacer, penetrarla con todas sus fuerzas, era una ironía pero ella dijo lo mismo que decían tres metiches ex shinigamis que los estaban viendo.

— ¡Por fin!

— ¿Lo ves Gin? Yo sabía. Ulquiorra puede ser un espada y todo lo frio que le dé la gana pero esa mujer, está muy buena. Ni un santo sería capaz de decirle que no a una diabla tan bella como esa. Nadie.

— ¿Pero entonces qué?—Preguntó sonriente y mirando de nuevo la pantalla— ¿Si podemos seguir viendo o no?

— Ah sí, qué carajo. —Río muy alegre y se sentó— Vamos a ver qué tan bien se lo hace. ¿No? De pronto la nena quede insatisfecha y nos tocaría a nosotros terminar la tarea.

Pero mientras estos tres sádicos de mierda veían; ah no perdón, solo Aizen y Gin miraban porque como Kaname no veía un culo por su ceguera, solo podía escuchar. Pero oigan, con lo fuerte que gritaba Orihime por como Ulquiorra se lo estaba metiendo, ¡podía imaginarse el resto!

— ¡Ah Ulquiorra! ¡Ah papacito rico mi amor! ¡Mas! ¡Mas!

Teniéndola contra la pared y dándole con todas sus fuerzas, no decía nada mientras se lo metía sin detenerse ni por un instante a mirarla. Ulquiorra tenía clavada la cara en uno de los desnudos hombros de Orihime mientras que ella, no dejaba de gemir y gritar con fuerza que le encantaba. Que era una de las cosas que más le gustaba hacer en la vida y que quería que la besara.

— ¡Ah, ah, ah Ulquiorra bésame! ¡Oh, ah sí, así, rico, muy rico mi amor! ah Ulquiorra ¡Ulquio…!

No pudo decir más porque este callado y diestro espada, quería silenciar sus gritos de alguna forma. Por eso levantó la cabeza y tapando su boca al besarla con toda la pasión que le había despertado y que hacía mucho tiempo nadie sacaba, le metió la lengua y muy pronto bailó a su mismo ritmo dentro de su ansiosa y deliciosa boca. Sin dejar de besarla, penetrarla y tocarla, le tomó ambas piernas y las anudó a sus caderas.

— ¡Ah Ulquiorra, ah Ulquiorra yo, yo….! ¡Mas! ¡Dame más duro mi amor! ¡Más….!

Ulquiorra se prendió con más fuerza de sus caderas y dejándose ir al igual que lo hizo ella, disfrutó de todos los gemidos y gritos que dio de placer al hacerla llegar después de escasos diez minutos que se lo metió teniéndola contra esa fría pared.

Orihime había quedado muy satisfecha y pensando que ahí había acabado, trató de empujarlo para que se lo sacara pero no. Lo que recibió de él fue una fría mirada y después una sonrisa de lado muy perversa.

— ¿Por qué me miras así Ulquiorra? ¿Por qué no me lo has sacado?

— Porque te lo pienso seguir metiendo, escandalosa mujer pero no así. Lo haremos de otra forma.

— ¡Ah! ¡Ah sí! ¡Sí!

Completamente sorprendida pero para nada molesta, sonrió cuando él se lo sacó, la giró dejándola de espaldas a él y luego le levantó las caderas para metérselo otra vez. Despertando toda la pasión, la lujuria y el deseo de un frio espada, era como estar en un sueño. Tenerlo tras ella embistiendo y embistiéndola sin parar, era casi perfecto pero había un problema. La única que hablaba y parecía que lo disfrutaba era ella. Él se sentía tan frio y tan impasible como siempre y eso no le gustaba para nada.

—"Ay no Ulquiorra, estas peor que él cuando lo hicimos esa vez. Ay no, ¡qué mal! Me haces tanta falta Uryuu, ay mi amor, tú si sabes cómo es que se debe coger a una mujer."

Orihime si estaba disfrutando del duro y muy caliente miembro de Ulquiorra dentro de ella entrando y saliendo de una forma (como dijo en algún momento la canción) salvaje y letalmente pero a ella le gustaba que le hablaran mientras se lo hacían. Que le dijeran que coger a una mujer como ella era todo un sueño y en resumen, que le hicieran lo que Uryuu si le hacía de una forma muy única y especial. Decirle que era perfecta mientras la embestía y la besaba por todas partes sin parar.

Pero mientras ella lo recibía y luego era halada hasta el frio y resistente pecho de un espada que estaba completamente desinhibido, otros reían y hablaban.

— No pero Aizen-sama le digo una cosa, si yo fuera mujer, hace rato me le habría quitado a ese idiota. Es que mire, ¡tiene más emoción Kaname que no ve que ese guevon mientras coge a esa ricura! No, eso no se hace.

— Pues si Gin, yo sé eso pero, ¿qué hacemos? No debemos olvidar que aunque parezca un tipo como cualquiera de nosotros, sigue siendo un espada. Es lógico que no sienta tanta emoción mientras se lo hace pero…

Y mientras hablaban, escuchó que Orihime llegó de nuevo y ya se veía agotada, muy cansada.

— ¡Ah Ulquiorra si, si, si, si!

Orihime estaba empapada, llena de sudor. Con el cabello rojo muy desordenado porque Ulquiorra se lo agarró como si se tratara de las riendas de un caballo mientras se lo metía con mucha insistencia, llegó por segunda vez y ya no podía más pero, ¿si pueden adivinar qué pasó? Sí, eso mismo. Ulquiorra ya no era consciente de sí mismo y estaba completamente poseído por el deseo y la pasión; quería tenerla cuantas veces su cuerpo lo resistiera y al parecer, nada se lo iba a impedir. Ya se había corrido dos veces dentro de ella y no era suficiente para él.

Mientras Orihime jadeaba de cansancio y reía de satisfacción tras él, Ulquiorra se alistaba para metérselo otra vez mientras su blanca esperma, que era abundante, resbalaba por todas las temblorosas piernas de una bella chica que ya estaba preocupada.

— ¿Qué, que estás haciendo Ulquiorra? ¿Por qué me estas tocando ahí?

— Porque ahí te lo voy a meter.

— ¡Ah!

Gritó Orihime de dolor y sorpresa cuando Ulquiorra le abrió más las piernas y se lo metió en su pequeño y apretado trasero de un solo golpe.

— ¡Ah Ulquiorra no, no más! Ya tuve suficiente y, ¡ah! ¡Oye! ¡Ah, ah, ah más pacito! ¡Ah Ulquiorra, cuidado!

Ese pobre espada ya no oía su razón, ya ni sabía quién era él mismo, ni en donde estaba, nada le importaba, solo tenía una sola misión en ese momento y esa era la de metérselo y metérselo hasta que ya no pudiera más. Había olvidado por completo cuál era su misión y solo quería cogerla, cogerla, cogerla y cogerla hasta que ya no le quedaran nada de fuerzas y pobre Orihime, eso no sería pronto. Ulquiorra era el espada número cuatro y pobrecita pero ese número era poco para todo lo que Ulquiorra se lo iba a meter. Estaba tan excitado y tan emocionado al sentir tan agradable sensación que lamiéndole con algo de perversidad la sudada y blanca espalda, se reía mentalmente de ver sus lágrimas y de escuchar sus gritos de dolor por estárselo metiendo por el trasero; él hasta ese momento, virginal trasero de la coqueta de Orihime.

Pobre Orihime, eso solo lo encendía más.

— Ya, no, no más Ulquiorra, ¡ah! ¡Ah por favor sácamelo! ¡Ya no más! ¡Córrete ya y déjame en paz!

— ¿No era esto lo que querías, mujer?

La tomó por los senos y la haló hasta su pecho para hablarle al oído mientras no dejaba de introducirse con más profundidad.

— ¡Ay! ¡Ay no más! ¡No más por favor! ¡Ya no más y hazlo, hazlo ya!

— Tú lo pediste, mujer. Pero aquí no acaba el asunto. Prepárate porque esto apenas comienza para ti, deliciosa y caliente mujer.

Introduciéndoselo todo y haciéndola ver el diablo, se desparramó en su trasero con todo su vigor. Feliz por escucharla gritar y gemir, luego se lo sacó y la puso de rodillas ante él. Acercándose a su cara y más especialmente a su boca, lo tomó en una mano y le ordenó que lo hiciera. Dijo que quería explorar a profundidad cada una de sus cavidades y que no solo una vez, le dijo mientras Orihime abría mucho los ojos del susto que le dio escuchar sus palabras, que se lo iba a meter tanto que en la vida le iban a quedar ganas de volver a provocarlo.

— Ulquiorra por favor, estoy cansada mi amor y yo…

No pudo terminar de hablar porque Ulquiorra estaba tan poseído y tan caliente que tomándolo en una mano e introduciéndoselo casi que hasta la garganta, se apoyó en su roja cabeza y movió sus caderas hacia ella.

Unos como ya un serio Gin que no le gustaba ver a las mujeres así, sometidas contra su voluntad, le pidieron a Aizen que interviniera y parara con eso. A Orihime se le veía el cansancio por encima y pobrecita, se veía que estaba en serios problemas.

— Sí, tienes razón Gin. Esperemos que se lo haga una vez más y ahí si lo llamo y lo mando a hacer alguna maricada a Karakura para que la deje descansar. Ver como se lo hace es divertido y todo eso pero espera un momento, ¿eso no era lo que tú querías ver Gin?

— Pues si Aizen-sama pero es que, se está pasando. Ella no es un arrancar o un espada. Es una humana y…

Algo que escuchó lo interrumpió.

— Oh Ulquiorra si, que rico sabe tu leche mi amor, muy rico…

— Entonces lo harás otra vez.

Lo puso entre sus senos y con la mirada que le dio, le indicó qué hacer.

— ¿Ves? A ella también le gusta pero si, es verdad. Ella es una humana y a ese paso la va es a terminar matando. Ni modo, me tocó ir y dañarle la diversión a este guevon. Ya vengo muchachos. No me demoro.

Y se acabó el shot mis niños hentai. A la larga y mientras Aizen iba hasta la habitación para detener a un desatado Ulquiorra, este se corrió y lo hizo pero esta vez lo hizo sobre su voluptuoso pecho. Muy feliz y satisfecho se disponía a llevarla hasta el sillón para metérselo otra vez pero no pudo. Aizen llegó y eso para Orihime (aunque se moría por volver a sentir todo lo que este poderoso espada le hizo sentir) fue la bendición. No era que Orihime no quisiera seguir cogiendo, era que su cuerpo de humana no le respondía.

— ¿Ulquiorra? ¿Ulquiorra estás ahí? Necesito que me hagas un favor. ¿Puedes salir?

—Aizen-sama. —Dijo y sus ojos volvieron a la normalidad lo mismo que su cordura mientras Orihime se acostaba sobre aquel sofá a descansar— Deme un momento por favor. Ya salgo.

— Tranquilo, tomate tú tiempo. —Sonrió con perversidad y les mostró el dedo anular por una cámara a Gin y a Kaname— Te espero en el salón.

Aizen se fue y muy sonriente por sus maldades, volvió con los demás al salón de cámaras a esperarlo. Pero mientras este infeliz degenerado se iba y sonreía por ver lo que había visto junto a sus ayudantes (se había antojado de hacer lo mismo y por eso le iba a pedir a Ulquiorra que fuera a Karakura y le buscara una prostituta) Ulquiorra se vestía y sentía un poco de pena por todo lo que había pasado, por todo lo que le había hecho. Él, él era un espada. Se reprochaba el hecho de haber caído ante los coqueteos de esa mujer que le parecía tan fascinante y tan hermosa, muy provocativa.

Peor fue cuando una ya más descansada Orihime le habló y le sonrió con malicia.

— ¿Después de todo si eres un sádico como me lo imaginaba eh Ulquiorra? Vaya, eres más potente de lo que me imaginaba pero oye, eres un niño muy malo también mi amor. Si no es porque llega tu querido Aizen-sama me habrías seguido cogiendo sin dejarme descansar, ¿verdad?

— Ya cállate mujer si no quieres que por primera vez en mi vida desobedezca una orden de Aizen-sama. Ya fue suficiente y no quiero que…

— Oye ¿Por qué no vienes y te sientas un momentico aquí al ladito mío ah? Es que mi amor, no es que yo no quiera, es que no me estabas dando tiempo ni de respirar Ulquiorra, papacito rico. Ven, ven y me das cinco minutos más porque después de todo, ¿que son solo cinco minutos? Que Aizen te espere un poquito más. ¿No?

Ulquiorra había vuelto a la normalidad porque Aizen había ido a llamarlo pero al ver el cuerpo desnudo de Orihime y su coqueta sonrisa que le fascinaba así no quisiera reconocerlo, mandó la orden de Aizen la mierda y si, fue con ella. Luego sentándose a su lado y como ella se lo había pedido, se sorprendió gratamente cuando ella se le sentó encima y le pidió que se lo metiera.

— Tú eres casi igual de sádico a mi querido Uryuu cuando me lo hace pero no, no es igual. Ojala hicieras alguito más de ruido mientras me lo, ¡ah! ¡Ah Ulquiorra rico! ¡Rico mi amor así, ah….!

— Dijiste cinco minutos, mujer.

Le dijo prendido de su cintura y tan serio como siempre mientras la veía moverse con insistencia sobre él.

— Hazlo rápido que tengo que irme.

— ¡Ah Ulquiorra! ¡Ah sí, si….!