Lunes, 12 de octubre de 2015.

Hola, hola a todos y a todas ustedes :D Este shot es relativamente nuevo. Lo que pasa... es que este fic también lo publico en mi cuenta de wattpad y bueno... una nena de allá me leyó y me pidió esto. A ella le gustó, espero a ustedes también les guste.

Chao mis amores y ya a dos shots de acabar el "fic". Mañana publico el de Duran nomo y pasado mañana :'( el final.

Besos y muchos abrazos. ¡oh si! jajajaja, ¡no le contestado a Ana! jajajaja.

Ana: ¿Te da pesar del malote de Sado? jajajaja, es que nena, ¡es muy malo! Y si, las nenas fueron malas con el pero es que se lo merecía porque como dices, le falta al niño ;) jajaja.

Ahora si me voy. Besos. Nos leemos.


Ichiruki: practicando técnicas de kido… en la escuela

Hola a todos y cada uno de ustedes y este shot, es para una amable lectora y colega. Hola una vez más sofiapavon710 y pues, ¿cómo decírtelo eh? Yo, no tengo nada en contra de la perversión, todo lo contrario. A mí sí me dan cuerda pues no hay quien me pare cuando empiezo a hablar de lemon pero es que lo que me dijiste en tu último mensaje, pues si me dejó pensando. Yo soy sádica y una sexo-adicta peor o más loca de lo que ha sido Orihime en todos mis shots pero hasta allá no llego. Por consideración a tu edad voy a hacer este shot sin muchos detalles. En serio gracias por leerme y comentarme tanto. Muchas gracias por el apoyo y el cariño que me transmites en cada mensaje que me mandas.

Ok, muy bien. Ahora si les voy a hablar a todos ustedes sádicos (risa).

La verdad ha pasado un buen tiempo desde que escribí sobre bleach entonces no sean muy malos a la hora de decirme que les pareció este shot. Oki, me dejaré de rodeos y empezaré.

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Este shot no se sitúa en ninguna época en especial. Como les decía… hace mucho que no tocaba a bleach y estoy algo oxidada en el tema. Sólo les voy a contar que un día, un caluroso día de verano y mientras todos estos vagos estudiaban, Rukia y Ichigo estaban llegando a la escuela después de haber acabado con un hollow de esos de mierda que le daba por ir a joder a Karakura a cada rato; digo, a buscar almas para comer, lo que se suponía que hacían en primer lugar. Oigan, ¿no se les hace raro? Los hollows al inicio de la serie eran la cosa más aterradora de la vida y luego, ¡pasaron a ser un cero a la izquierda! (risa loca). No sé a ustedes pero a mí me parece muy gracioso que luego de ver relleno, relleno y por Kami, ¡más relleno! (risa de nuevo) los hollows empezaran a valer lo mismo que vale una mierda, o sea nada. Pero como sea, ¿en qué iba yo? Ah sí, lo de Ichigo y Rukia.

La cosa es que fueron y se dieron en la madre con un hollow más feo que pegarle a la mamá y llegaron tarde para la clase de economía doméstica. Por más que corrieron; o volaron, ya ni me acuerdo cuál de las dos cosas eran que hacían estos loquillos, no alcanzaron a llegar y eso a un "estudioso" Ichigo que se moría por escuchar los consejos de su amigo del alma, de Ishida, lo tenía de muy mal genio.

Cosa que estaba haciendo enojar a Rukia.

— Oye, ya, ya, ya cálmate Ichigo. ¿Acaso yo tengo la culpa de que tú seas un inútil que aún no es capaz de manejar un kido tan sencillo como el sai?

— ¡¿Qué acabas de decir enana?!

— ¡Oye, oye Ichigo!

Decía Rukia igual de molesta e irritada a como estaba Ichigo.

— ¡¿Acaso no es la verdad?! ¡Así es! Creo que después de todo mi hermano tiene razón. No eres más que inútil bueno para nada, tonto.

Si hay algo que una mujer jamás debe hacer con un hombre; mas con uno como Ichigo, es retarlo. Este pobre peli naranja estaba tan de mal genio por las palabras de Rukia y deseaba tanto hacérselas pagar, que sin pensar en nada utilizó un kido, (el más básico y el que Rukia estaba cansada de enseñarle) para inmovilizarla. Utilizando a sai y por primera vez haciéndolo bien, ató sus brazos a su espalda y luego fue hacia con ella con una gran y burlona sonrisa.

Lo que por supuesto hizo enojar mucho a Rukia.

— ¡¿Es en serio?! ¡¿Ahora si puedes hacer el maldito kido bien?! ¡Felicidades Ichigo! ¡Eres un completo inútil y…! ¡Ah! ¡Oye! ¡Eso duele! ¡Ya suéltame y déjate de mamadas! ¡Que me sueltes te digo!

— Hmm, déjame pensarlo. — Se llevó dedo índice a los labios y la miró con sorna y burla. Muy maldadosamente— No, no lo haré y es más…

— ¡Ichigo!

Se asustó cuando llegó con ella y la cargó. Se preocupó cuando le tomó las piernas y las enredó en su cintura.

— Estamos en la escuela. Aquí no podemos hacerlo y lo mejor es que…

Rukia trataba de apelar al lado racional de Ichigo pero lo que la pobre no sabía, es que ese indio no tenía. Si no, ¿cómo mas podríamos explicar la brutalidad de Ichigo? Creo que de ninguna otra manera. Sólo un bruto como Ichigo hubiera hecho todo lo que ese idiota hizo. Es que, ¿es en serio? Yo al principio creí que era el hombre más valiente de toda la historia del anime pero no, creo que sólo era un brutote al que le encantaba meterse en problemas.

Cargando a Rukia y usando una súper velocidad, la llevó al primer salón que encontró. Entrando con ella y sentándola sobre el escritorio que estaba asignado al docente, le abrió el traje de shinigami y empezó a besarle el pecho con urgencia. Con mucha lentitud, delicadeza y pasión. Con todo su amor.

Rukia sabía que eso no era correcto pero, estaba más húmeda y excitada de lo normal. Le gustaba cuando lo hacían en el sereitei a escondidas de su hermano porque la adrenalina de que los descubrieran era emocionante pero eso, lo era aún más. Saber que nadie podía verlos hicieran lo que hicieran, era emocionante.

Esa bella, pequeña, blanca y frágil shinigami no pudo ahogar un grito cuando Ichigo metió la mano bajo su interior y empezó a tocarla. Cuando empezó a pasar delicadamente dos dedos por lo húmedo de su caliente intimidad.

— I, Ichigo… no. No es correcto y en serio ya suéltame. Vámonos de aquí que…

— ¿Entonces soy muy inútil verdad?

— ¡Ah! — Gritó cuando aumentó la velocidad de sus caricias— Ya no, ya no más y vámonos que en cualquier momento puede, ¡ah! ¡Que me dejes en paz Ichigo! ¡Suéltame!

La idea de Ichigo era hacerle una maldad por lo grosera que ella había sido con él pero lo que desconocía, era lo mucho que Rukia lo iba a disfrutar.

Sin perder la concentración en el kido y teniéndole las manos atadas tras la espalda, se hizo en medio de sus piernas luego de haberle quitado el interior y empezó con su "castigo". Sonriendo mientras se prendía de sus piernas, empezó a pasar esa caliente, diestra y vulgar lengua por el medio de sus sensibles labios inferiores. Sin dejar de atenderla y complacido al escucharla gritar y gemir de esa manera mientras su cuerpo no dejaba de temblar frente a él, le importó una mierda y no se detuvo cuando escuchó que la puerta se abrió y empezaron a entrar muchachos que eran como ellos cuando estaban en esa escuela y en su forma humana; o en un reigai como Rukia, es lo que les digo, ya ni me acuerdo.

Empezaron a entras estudiantes y eso asustó a una mojada y excitada Rukia.

Dibujando una y mil formas con su lengua, intensificó el movimiento cuando la sintió más mojada de lo que la había puesto cuando la tocó. Orgulloso porque luego de cinco minutos de estar lamiéndola Rukia llegó al orgasmo mientras todos sus compañeros hablaban y esperaban sin mayor preocupación al profesor, se levantó y deshizo el kido que había utilizado para inmovilizarla.

Muy sonriente y muy alegre con su maldad; limpiándose el exceso de fluidos con la manga de su traje cuando Rukia lo bañó con su potente orgasmo, tuvo que actuar rápido porque ella pensaba hacerle lo mismo que él le había hecho a ella.

— ¡Sai!

— ¡Seki! — Apuntó una mano hacia ella e impidió que lo atara— Oye Rukia, ¡¿Qué te pasa?! ¡Sabes que un kido tuyo es mucho más poderoso que uno mío! Además, ¿Por qué estás tan enojada?

— ¡¿Y todavía tienes el descaro de preguntar?!

Se levantó del escritorio y con ambas manos le apuntó y le dijo luciendo (según ella) muy enojada…

— ¡Shakkahō!

— ¡Oe no Rukia! — Corría el pobre Ichigo por todo el salón tratando de que Rukia no le quemara el trasero— ¡Cálmate! ¡Tranquilízate que no era para tanto!

Rukia siguió lanzándole todo tipo de kido a Ichigo porque estaba muy enojada. A ella le gustaba estar con él. No podía negar que había disfrutado mucho de su atención sobre ese escritorio, de las caricias que le había dado. Le encantaban sus músculos, sus besos, su lengua que ya la había recorrido de pies a cabeza, sus manos porque sabían acariciarla con cadencia y amaba su sonrisa. Esa, esa misma sonrisa que le dio cuando se vio atrapado en un ventanal y ella le estaba apuntando para acabarlo.

Su sonrisa era tan sincera, tan transparente y tan encantadora, que no pudo. Deshizo el kido que iba a lanzarle y en cambio entrelazó sus manos al cuello y lo besó. Le dio un delicado beso que no hizo más que confundir a un asustado Ichigo que temía por su vida.

Nada bueno salía de la Rukia dulce y amable. Generalmente no era así y eso le preocupaba.

— Te amo Ichigo.

— Rukia… — La miró perplejo y con las manos apoyadas en su diminuta cintura— yo también pero no entiendo. ¿No se supone que estas enojada conmigo por lo que te…?

— Y aun lo estoy.

Contestó seguido de una sonrisa.

— A mí me gusta es estar en tu casa, en tu cama mi amor. Me gusta es…

— Rukia… — se sonrojó cuando ella se acercó a su oído y empezó a susurrarle.

—… me encanta es cuando estamos solos en tu casa y estas sobre mí. Me fascina cuando no dejas de moverte y me haces…

— Entonces vámonos. — Le pidió ya rojo y excitado. Sus palabras lo habían puesto muy ansioso— Vámonos para la casa y como estamos en esta forma, no importa. Nadie puede oírnos ni vernos.

— Exactamente.

Le sonrió maliciosamente.

— Nadie puede vernos ni escucharnos y, ¿sabes? Tu lengua es muy rica y muy hábil pero hay algo que me gusta más de ti que eso mi amor. Este, mi gran Ichigo, es lo que más me gusta de ti. Me gusta tocarlo y sentir lo mucho que crece y palpita cuando lo acarició. ¿Me dejarías devolverte la atención? ¿Me dejarías tocarlo?

Es lo que les digo, ese Ichigo si era muy bruto. ¿Cómo no pensaba que detrás de esas suaves caricias y esa mirada de niña buena no había algo malo ah? No, solo un tonto como él podía pensar que después de haberla hecho enojar tanto, iba a venir algo bueno.

Ichigo se dejó convencer por su sonrisa. Se dejó llevar por sus manos que empezaron a acariciarlo con pasión y permitió que lo desvistiera. Contento por verla más tranquila y acariciarlo como si estuvieran en la comodidad de su habitación, la que ya había sido testigo de muchos orgasmos, más se alegró cuando Rukia se arrodilló ante él y se lo metió a la boca. Excitado y más caliente que la boquilla de una estufa por las succiones que Rukia le daba a su muy húmedo e hinchado miembro, posó las manos sobre su negra cabeza para intensificar la sensación y el ritmo. Cerró los ojos y se relajó tanto, que no se dio cuenta cuando Rukia haló la ropa que le había quitado.

Sintiendo frio de pronto cuando Rukia lo sacó de su boca, se levantó de repente y salió corriendo del salón con su ropa como alma que la llevaba el diablo, no contaba con que…

— ¡Kurosaki-kun!

— ¡No me veas Inoue! ¡No me veas por favor!— Pidió rojo de la pena mientras Orihime caía desmayada entre los brazos de Uryu.

Rukia no estaba muy lejos de ellos tirada en el piso porque no podía de la risa. Ella había sentido el reiatsu de sus amigos y por eso se le ocurrió hacer eso. Desnudarlo y dejarlo al descubierto con ellos. Llorando de la risa mientras Ichigo se tapaba con ambas manos la enorme erección y Uryu iba con Orihime en brazos hacia la enfermería, le dio algo de pesar y volvió con él. Tirándole el traje y limpiándose las lágrimas que había derramado de lo mucho que su maldad la hizo reír, le dijo que había sido suficiente.

Que ya estaban a mano.

— ¡¿A mano?! ¡¿De qué demonios estás hablando?!

— Eso que te pasó a ti, mi amor, bien me pudo pasar a mí. Los humanos no pueden vernos pero que no se te olvide que a esta escuela también vienen Inoue, Ishida y Sado. Eres un idiota Ichigo y eso te pasó por atrevido.

— Creo que fue peor lo que me hiciste tú a mí pero como sea. ¿Nos vamos y arreglamos esto como mejor sabemos? ¿En mi casa y en mi cama?

— Me parece buena idea. —Le contestó con una sonrisa mientras él terminaba de vestirse— A mí ya me dieron ganas pero no aquí porque cómo pudiste darte cuenta… es peligroso.

— Ja, ja, ja Rukia. Es tan gracioso. No, no te imaginas la risa que me da.

Rukia no lo podía evitar. Le daba mucha risa haberle hecho esa maldad.

— Ya vámonos que no quiero estar aquí para cuando Inoue despierte. Qué pena tengo con ella y es tanto que mañana no voy a venir.

— Yo me voy a quedar acompañándote en tu dolor porque, me conviene.

— Ah no, — le dijo cuándo le sonrió con coquetería — caigo una vez, no dos Rukia. Vámonos. Ya veré después qué les digo.

Así y mientras Orihime iba recuperando el sentido poco a poco gracias a Uryu, que pensaba darle una paliza a Ichigo la próxima vez que lo viera; es que si, ¿el bien enamorado de Orihime y el bobo de Ichigo salía con eso? No, no había derecho. Pensaba él. Uryu pensaba darse en la madre con él la próxima vez que lo viera mientras que Ichigo, iba de tejado en tejado junto a Rukia muy feliz porque pasaría toda una tarde con ella. Si se sentía mal de que Orihime lo hubiera visto desnudo y con semejante erección pero no importaba. Estaba tan enamorado de Rukia que esa y mil vergüenzas, eran lo de menos.

Era la primera "mujer" que amaba en su vida y cada día a su lado era una increíble aventura. No importaba que tan difícil, vergonzoso o peligroso era tener una relación con Rukia, ella era y siempre seria Rukia. Su Rukia.