El extraño caso del avión y la isla engullida
Capítulo
-Jefe- dijo Shaoran en tono formal.
-Agente Li, tome asiento-
Sakura oyó el sonido de su peso depositarse en la silla y se pasó una mano por la frente para luego hacerse un masaje en las sienes.
-Jefe- dijo Tomoyo, -Ya que está el agente Li presente, pido autorización para llevarlos a mi oficina y explicarles la misión con más calma-
-Concedido- Dijo Clow. –La reunión ha terminado entonces-
Shaoran se levantó al mismo tiempo que Tomoyo.
Sakura por su parte se mantuvo hundida en la silla pensando en su mala suerte y en las maneras más eficaces de deshacerse de un agente con sonrisita de anuncio de pasta dental. Como lo detestaba.
-Ehm… ¿Sakura?- dijo Tomoyo en voz baja luego de carraspear para llamar su atención.
-¿Agente?- dijo Clow mientras salía acompañado de Meiling y Tenrio. Para luego negar con la cabeza.
Sakura estaba demasiado ocupada en sus cavilaciones para prestar atención.
-Kinomoto, creo que la caída le dañó el cerebro, procuraré no comer más bananas para así evitar que quede parapléjica-
Sakura giró automáticamente su cabeza hacia esa desagradable voz mirándolo con odio. Solo había entendido algo de una banana pero era lo suficientemente lista como para saber que se estaba burlando de ella. Y… NADIE se burlaba de Sakura Kinomoto. Ningún hombrecito en traje azul por lo menos, se dijo mentalmente mientras se levantaba y caminaba hacia él.
-Oh ya veo Kinomoto, se avergonzaba de su atuendo, no me pareció que mostrar sus piernas le molestara esta mañana, pero ya que sí, le aconsejo busque ropa más adecuada-
Sakura sintió deseos de hacerle tragar cien plátanos para así callarlo de una vez por todas, pero al ver la sonrisa burlona de Tomoyo prefirió contenerse. Ya lo haría tragarse algo en otro momento.
En la oficina de Tomoyo, ambos se sentaron frente a ella. Shaoran observó a Tomoyo con una mirada divertida por la actitud de su desde ahora compañera, mientras Sakura maldecía entre dientes.
-Sakura, lamento tener que sacarte de tu momento "mundo cruel", pero debo explicarles la misión- dijo Tomoyo con voz calmada.
La sola mención de la palabra misión hizo regresar a Sakura al mundo real.
-Perfecto- dijo Tomoyo.
-Para comenzar, el crucero zarpa en México, en cinco días. Mañana tienen el día libre para atender sus asuntos personales, y pasado mañana viajan por avión. Llegarán ahí el viernes por la tarde, pasarán la noche en un Hotel en Puerto Vallarta, que es el lugar desde el cual parte el crucero. A la mañana siguiente se encargarán de preparar todo e irán al "Northern Sea". Su camarote es el 301, una habitación matrimonial, ya que se supone que ustedes son una pareja de jóvenes enamorados en su luna de miel- dijo con una amplia sonrisa.
-Imposible- Gritó Sakura con la mayor expresión de horror que un ser humano había tenido para con algo en la historia.
-Oh vamos "querida" no es para tanto- dijo Shaoran con una media sonrisa.
-Agggggg¡No lo soporto!-
-Vamos Sakura, calma, y profesionalismo ante todo- dijo Tomoyo conteniendo la risa, era prácticamente imposible que alguien sacara a Sakura de sus casillas. Eso estaba resultando muy extraño.
-Sí, sí lo se- bufó Sakura imaginando su vida en ese crucero.
-Bueno olvidé decirles que la habitación en México también es matrimonial, como para que se acostumbren a la situación- dijo sonriente.
-Apuesto a Kero a que esto fue idea tuya- exclamó Sakura fúrica.
-Oh vamos¡es injusto que apuestes al gato!-
-¡Pero tengo razón!, ya verás Tomoyo, esta me la cobro-
Shaoran las miraba divertido sin pronunciar palabra.
-¡Insubordinada!- dijo Tomoyo en voz autoritaria aunque riéndose por dentro, el proponer ese "intercambio de agente" había sido única y exclusivamente su idea y más aún unirlo a esa misión, pero estaba segura que con un hombre tan apuesto e interesante como ese Sakura se cuestionaría el casarse o no, solo que ahora no estaba tan segura si la elección fue la correcta.
-¡Bah!-
-Bueno, bueno, continúo… - dijo Tomoyo.
-Toda la información necesaria está en la computadora portátil que les haré llegar, todas las reservaciones están echas a nombre de Shaoran Akiyama a quien esperan acompañado de su querida esposa Sakura-
-Muy bien- dijo Sakura con una voz extremadamente profesional que contrastaba grandemente con su pasado comportamiento. -¿Cuánto tiempo dura el crucero?-
Tomoyo simplemente sonrió.
-Dos semanas-
Dos semanas
Esa frase resonó todo el día siguiente en su cabeza. No podía imaginarse dos semanas aguantando a ese espécimen. Era tan frustrante.
Recordó a su compañero y no pudo evitar hacer la observación de su increíble físico. Pero eso no alteraba en nada su opinión del hombre banana como había decidido apodarlo para recordar por siempre jamás la humillación pública que la obligó a pasar.
¿Una niñería?
-Tal vez- se dijo pasando del reproche al desinterés.
No le agradaba. Punto. Ese era el fin de la discusión. Si Tomoyo creía que ponerle a un agente con apariencia de actor iba disuadirla de casarse con Yukito estaba muy equivocada. Puede que su cabello rubio y sus ojos grises no destilaran todo el aire misterioso que el Agente Li tenía, pero definitivamente prefería quedarse con un Yukito conocido que con un Shaoran Li por conocer.
Un maullido la sacó de sus cavilaciones. Se recordó que había decidido pasar el día recostada en su mullida cama viendo televisión, pero había olvidado el hambre descomunal de la bestia a sus pies.
¿Debía llevarlo a la misión o dejarlo encargado con la vecina¡Tal vez Li fuera alérgico! Pensó con una sonrisa feliz, que borró al instante, era poco probable, mejor se lo encargaba a Chiharu que después de todo creía que Kero era el animal más bello sobre la faz de la tierra, definitivamente necesitaba lentes.
Tomoyo Daidouji se encontraba triste. No era que fuera una mujer amargada ni nada por el estilo, pero el tedio de la rutina la había estado estresando. Tal vez sería buena idea participar nuevamente como agente en alguna misión, pensó.
Sakura había rechazado años atrás una promoción por continuar siendo agente especial y podía jurar que tenía un trabajo mucho más entretenido que el suyo, pero claro, menos estable. Y no podía permitírselo.
Pero ahora lo único que quería era evitar que Sakura Kinomoto cometiera el peor error de su vida, mismo error que ella cometió cinco años atrás.
Tomoyo aumentó la velocidad mientras recordaba su matrimonio, si es que así se le podía llamar a lo que tuvo con Eriol Hiraguisawa.
Se conocieron cuando ella acababa de cumplir veintiún años. Era agente especial al igual que Sakura, ambas aún novatas. Y él había aparecido y arrasado con su sentido común.
Él era el sobrino del entonces subjefe de operaciones, además de ser heredero de una gran fortuna en Londres. Ella se enamoró perdidamente de él y supuso que él de ella también por la manera en la que se comportaba. Le propuso matrimonio y se casaron, tuvieron una hermosa ceremonia, pasaron una noche de bodas inolvidable y a la mañana siguiente se encontró con una nota informándole que había tenido que irse.
Tomoyo apretó el volante con rabia ante el recuerdo. Preguntarse ¿Por qué? Era inútil.
Dos meses después sin haberlo visto, le llegaron por correo los papeles de su anulación matrimonial.
ANULACIÓN, esa palabra le dolió mil veces más que un divorcio, pero ya estaba hecho. Esa noche lloró como nunca antes, sobre todo porque la había abandonado estando embarazada.
Recordaba que para esas fechas el entonces subjefe falleció de un infarto repentino y fue reemplazado. Ella explicó su situación a Clow y este accedió a darle una licencia y mantener su situación en reserva, por lo tanto ni Eriol ni nadie llegaron a saber nunca que la joven y bella Tomoyo Daidouji fue madre de un niño que en esos días ya tenía cinco años.
Bueno, Sakura lo sabía pero esa era otra historia.
No supo cuando llegó a su edificio, subió casi como autómata hasta su piso y no hizo más que introducir la llave cuando la puerta se abrió mostrando a un pequeño niño de piel muy blanca, ojos azules y cabello negro, idéntico a su padre salvo por las gafas que este no llevaba.
-Mami- dijo el pequeño niño alzando los brazos hacia ella.
Tomoyo sonrió, después de todo su matrimonio le trajo algo bueno.
Tomó al niño en brazos y le dio un beso en la mejilla. –Buenas noches, mi amor-
Sakura no estaba segura de qué decirle exactamente a Yukito acerca del viaje. Sería algo… complicado por así decirlo si le explicaba lo del agente Li, así que lo más sencillo sería decirle que tenía que ir a hacer una investigación policial a algún lado.
Fácil y práctico.
El teléfono timbró varias veces pero nadie contestó. Decidió que sería incluso más sencillo dejarle un mensaje.
No sabía porque pero no tenía ningún interés en hablar en ese momento con su prometido.
Volvió a recostarse en su cama y vio una polilla volar alrededor del foco.
-Definitivamente esto es patético-, se dijo levantándose para comenzar a arreglar sus maletas, mientras encendía el televisor y buscaba el noticiero de las once.
Shaoran Li estuvo a primera hora sentado en el aeropuerto con sus maletas verdes a cada lado leyendo un periódico. Para ser más exactos, ya había leído por completo el periódico tres veces.
Sakura llevaba una hora y media de retraso y lo más probable era que perdieran el vuelo a México.
-Niña tonta- se dijo levantando la mirada, como esperando verla aparecer de repente por la puerta, atiborrada en ese momento de turistas.
-Le pareció algo graciosa en un principio, pero definitivamente era una completa irresponsable, él jamás haría algo semejante si era para algo referido a una misión¡jamás¡-
Mientras cavilaba sobre eso una figura iba avanzando hasta él a toda prisa.
-Perderemos el vuelo si no vamos ahora- dijo una voz femenina frente a él ahogándose por la falta de aire.
-No será culpa mía- dijo él con voz molesta, -llevo una hora esperándote-
Shaoran Li despegó por primera vez la mirada del periódico y de su interesante lectura repetida y la fijó en Sakura. Estaba vestida con unos jean sueltos y una camiseta amarilla tres tallas más grande. No llevaba maquillaje y su cabello estaba algo desordenado.
Levantó una ceja ante el aspecto de su acompañante, pero ella no lo pudo advertir, estaba algo concentrada en la camisa entreabierta y los ceñidos pantalones que luego le cortarían la circulación pero que de momento marcaban las piernas de Shaoran a la perfección.
Sakura se mordió el labio inferior algo incómoda recordando la molestia de él, no sabía porqué últimamente había tenido pesadillas que la mantenían despierta hasta altas horas de la noche y dejaban de acosarla únicamente cuando estaba a punto de amanecer. No sabía de qué se trataban, pero estaba segura que no le gustaría saber.
-Lo lamento- dijo ella con voz algo apagada retomando el tema.
Oyeron en los altoparlantes la última llamada a los de su vuelo y solo les bastó mirarse una vez para comprender lo que eso significaba.
Correr.
Cuando al fin ambos pudieron estar cómodamente sentados en los asientos del avión respiraron relativamente tranquilos. "Relativamente" considerando que ninguno de los dos tenía pasión por volar y preferían estar en tierra firme. Pero eso no sería algo que admitiría alguno de ellos, en esta vida al menos.
-¿Daidouji dijo algo a último minuto?- preguntó Shaoran.
Sakura no despegó la mirada de su revista.
-"Cariño" ¿Daidouji dijo algo nuevo?- preguntó tomando la revista y leyendo el artículo en la página seleccionada.
-10 motivos por los que es mejor no enamorarse- Leyó Shaoran.
-Deja- dijo Sakura en tono molesto arrebatándole la revista.
-Daidouji…-
-No, Tomoyo no me dijo nada ¿algo más o puedo continuar leyendo?- preguntó ella con aspereza.
-¿Estamos de malas fierecilla?- preguntó él burlón, ya superado el enojo del aeropuerto.
-No te atrevas a llamarme así nuevamente "Cielito"- Pronunció Sakura con voz amenazante y regresando a su lectura.
Shaoran se concentró en otro periódico y no volvió a hablar en un buen tiempo.
Fue sencillo pasar las tres primeras horas. Bordeando la cuarta Sakura decidió que la mejor forma de combatir el aburrimiento era comiendo algo.
Llamó a la azafata y pidió una bebida y algo práctico para comer, no le sentaba bien la mayoría de cosas en los aviones por las mañanas así que con algo sencillo se sentiría mejor. Obtuvo una gaseosa normal y unas galletas de vainilla.
-Genial- murmuró Sakura en voz baja con algo más de entusiasmo. Comiendo las galletas.
-Engordarás Kinomoto- dijo Shaoran tomando una de sus galletas.
Sakura lo miró molesta y luego regresó la mirada a las galletas frunciendo el ceño. Ya no tenía hambre. Se aseguró que cada una de las miguitas en su ropa se trasladaran a la de él, antes de recostarse del lado contrario del asiento e intentar dormir.
-Te dolerá el cuello-, dijo Shaoran son sorna.
-Pues es mi problema- aseguró ella sin mirarlo.
-Puedes apoyarte en mi hombro si quieres- dijo él sonriente.
-Prefiero partirme la cabeza antes de hacer semejante atrocidad- comentó ella.
-Apuesto lo que quieras a que terminarás sobre mí- dijo él con superioridad recostándose contra la ventanilla.
-Qué más quisieras- dijo ella antes de caer rendida.
¿Señores?
¿Señores?
La voz se oía tan lejana que Sakura no le prestó atención. Estaba muy feliz en una isla desierta, libre de compañeros molestos tomando el sol en su bikini verde. Poco a poco sentía más calor así que decidió sumergirse en el mar.
Una vez ahí nado alejándose un poco de la isla, y cuando volteó a verla apareció la gran cabeza del agente Li. Intentó protestar que ese era su espacio, pero antes que dijera algo el agente ya había engullido su isla. Oyó una risa y un grito de GORDA.
-Y encima de todo yo soy la gorda- se dijo molesta. Iba a gritar, pero una voz pareció sacarla de esa pesadilla.
-¿Señora?- preguntó una azafata moviéndole ligeramente el hombro. Sakura tardó unos segundos en abrir los ojos y enfocarlos en la preocupada mujer frente a ella.
-¿Qué sucede?- preguntó desorientada.
-¿Desean cenar?-
-¿Cenar?- repitió Sakura, -¿No debería ser almorzar?- dijo frotándose los ojos.
-Señora, son las nueve de la noche, su esposo y usted se quedaron dormidos-
-¡Las nueve!- exclamó lo suficientemente fuerte como para que otros pasajeros voltearan a verla ceñudos. En medio de su grito había intentado moverse, pero sintió un hormigueo en su brazo izquierdo.
-Pero que…- dijo girándose hacia el asiento de Shaoran.
Dormido. Sobre su hombro. Acalambrándoselo.
Sakura no supo si reírse de él o darle un empujón de época. Se limitó a mover el brazo con impaciencia, luego de haberle indicado a la azafata que trajera la cena para ambos.
-¿Agente?- preguntó incómoda moviéndole la cabeza.
Shaoran despertó casi inmediatamente despegándose de Sakura tan rápido como pudo luego de haberse dado cuenta.
-Creo que perdiste la apuesta- dijo ella mirándolo con suficiencia.
Shaoran frunció el ceño.
-¿Qué apuesta?-
-Dijiste que apostabas cualquier cosa a que yo caía rendida a tu hombro, y tú caíste rendido al mío, así que yo gano-
Shaoran emitió una maldición en voz baja y luego retomó su postura autosuficiente.
-Sé que me quieres a mí, pero realmente no tengo ganas ahora cariñito- dijo él.
Sakura demoró un poco en entender el doble sentido del asunto y le dio un empujón que hizo que Shaoran se golpeara con el vidrio de la ventana.
-¡Atrevido!- gritó irritada atrayendo algunas miradas.
Shaoran frotó su frente con una mano y la miró interrogativo.
-Quiero…- dijo Sakura con una media sonrisa, -escoger mis aditamentos primero-
Él abrió los ojos, la vena de su sien se hinchó, maldijo e hizo un leve asentimiento, casi imperceptible.
Sakura sonrió triunfante.
Eso significaba que ella escogería las herramientas y armas primero. Eso era pésimo, pensó Shaoran con molestia, él y su gran boca.
-Buen chico- dijo Sakura recibiendo la comida que le traía la azafata. No comió mucho es cierto, en parte por estar en un avión y de otra por una sensación de satisfacción que superó el hambre.
Li estaba frito.
Fin del cap
Hola a todos!!!!
Espero que disfruataran de este capitulo. Muchisimas gracias a todos los que enviaron un review! Sigan dejando sus comentarios por favor... (me hacen feliz, y cuando estoy feliz avanzo la historia como loca)
Nos vemos!
Kate
