Una luna de miel, conejo feliz incluido

Capítulo 3


Eran las cinco de la tarde, según horario japonés así que si se asomaba por la ventanilla podría observar a un muy campante sol. La azafata le dijo que en horario mexicano eran las ocho de la mañana, por lo que Sakura se apresuró a arreglar el desfase de su reloj.

Parecía que el sueño había asaltado a cada uno de los pasajeros. A todos menos a ella claro está.

Podía oír la respiración calmada del agente a su izquierda, un ronquido desde el asiento de atrás y unas voces agudas provenientes de quién sabe donde.

Eso se estaba poniendo aburrido, tenía insomnio, en un avión y con el amable agente Li. Encima de todo el sol le daba directamente a la cara.

Sakura bufó.

Decidió que lo más inteligente sería intentar leer algo, pero sus revistas de colección estaban guardadas en la maletita negra encima de los asientos, y sería algo complicado sacarla.

Pasó media hora jugando con un hilito de su ropa y decidió que era suficiente aburrimiento por consideración. Se puso de pie tambaleándose ligeramente, no era buena con el equilibrio…

Colocó una rodilla en su asiento y estiró los brazos.

A algún hombrecito se le había ocurrido la inteligente idea de poner su preciada maletita negra encima de todo, por lo tanto había hecho más que evidente su poca estatura a comparación de él.

Sakura elevó la mirada y se prometió mentalmente bajarla a cualquier precio. Por lo que haciendo gala de su deplorable equilibrio se sujetó de un borde apoyó el pie en el asiento y se impulsó.

Sus dedos rozaron la maletita y consiguió jalarla un poco, pero una sensación cálida comenzó a hacerle cosquillas en la rodilla soporte. Sakura bajó la cabeza y observó al agente Li respirarle a su rodilla mientras colocaba su rostro en ella.

Sakura lo miró incrédula. ¡Ese hombre tenía un complejo con sus extremidades o qué sucedía ahí!

-Ejem… agente- dijo moviendo levemente la rodilla mientras intentaba no perder el equilibrio con la maletita en su cabeza.

Un movimiento brusco del avión fue lo que terminó por hacerla caer sobre su compañero y "esposo" con maletita negra incluida propinándole un hermoso y memorable golpe en el rostro.

Shaoran gimió por el impacto y la sorpresa del peso inesperado.

-Qué demo…-iba diciendo él cuando observó a Sakura boca abajo en sus piernas.

-Agente Kinomoto, ya entendí el mensaje de que está loca por mí, pero no es necesario que se lance- dijo sin poder controlar la risa ante la cara de incredulidad de Sakura.

-¿Qué?- gritó lo suficientemente fuerte como para sacar de sus sueños a todos los pasajeros del avión. –Usted…- dijo apuntándolo con un dedo y hablando entre dientes para intentar que los demás pasajeros no se ganaran con el espectáculo, -¡es el paranoico con mis extremidades!

Las risas de Shaoran aumentaron considerablemente.

-Se puede saber de qué se ríe- exclamó ella en susurros y a punto de perder los estribos, sin importarle las miraditas asesinas y las curiosas de algunos pasajeros.

-Definitivamente no la elegiría de compañera para el fin del mundo- dijo él en el mismo tono.

Sakura abrió la boca y la cerró haciendo chirriar sus dientes. –Puede estar seguro -dijo Sakura modulando la voz, -que yo no lo elegiría a usted para nada, y si fuera el último hombre sobre la tierra y yo la única mujer, la especie se extingue-

Shaoran Li continuó riéndose mientras Sakura abrazaba su maletita y se iba al baño. Mejor un cubículo miserable, se dijo echándole miradas asesinas.


Cuando anunciaron el aterrizaje Sakura no pudo hacer más que sonreír radiante, estaba harta de tener que sentarse durante horas al costado del ser llamado Shaoran Li.

Puede decirse que Sakura Kinomoto, aún vistiendo su brillantemente arrugada camiseta amarilla y acarreando una maletita negra, se precipitó por el pasillo a fin de bajar lo antes posible.

Cuando el aire frío golpeó su rostro, Sakura frunció el ceño. Se suponía que iban a la playa, en las playas hace calor, razonó.

Shaoran bajó instantes después y la miró con detenimiento. –Luces fatal cariño, y más aún con esa expresión en el rostro-.

Sakura lo miró entrecerrando los ojos y señaló el cielo nublado. -¿Qué se supone que significa esto?- preguntó entre molesta y confundida.

-Oh es muy sencillo, no estamos aún en Puerto Vallarta, Daidouji nos informó, o bueno tal parece solo lo hizo conmigo, que nuestros aditamentos serían recogidos aquí-

Sakura pareció meditarlo un instante. –¿Y bueno hombre informado, dónde se supone que estamos?-

-No tan cerca- contestó como si eso fuera lo más natural a escuchar para una persona que vive al otro lado del mundo.

-Oh, que información…-

-No es importante que sepas donde estas, se supone que vendrá un hombre con nuestras maletas- dijo Shaoran dejando un bolso verde de mano en el suelo.

Algunos instantes después un hombre uniformado se acercó hasta ellos con dos maletas negras, una azul y otra roja todas en un carrito.

-Genial- trae mis maletas, dijo Sakura animada.

-Agentes en las negras están sus aditamentos- señalo un hombre de baja estatura y apariencia latina.

-¿Y mis maletas?- preguntó Shaoran.

-Lo único a sus nombres es esto- dijo para luego entregarles unos boletos hacia su destino final en México.

Shaoran no dijo nada.

-¿Perdieron sus maletas?- preguntó ella conteniendo la risa.

-Así parece- dijo él irritado.

-Oh-

Shaoran revisó los boletos. –Vamos- le dijo a Sakura empujando el carrito.

-¿A dónde¿Y sus maletas¡Me oye!- gritó mientras caminaba tras él.


Una vez parados en la recepción del hotel horas después, él tuvo la cortesía de volverle a dirigir la palabra.

-Me pareció que alguien me seguía desde mi departamento hasta el aeropuerto, seguramente creían que viajaríamos con los aditamentos desde Japón y lo más probable es que las desaparecieran-

Sakura frunció el ceño. -Habrá que estar muy atentos si nuestra presencia ya ha sido detectada-.

-Tengo una reservación, a nombre de…- oyó decir Sakura a su agente acompañante para luego darse vuelta y supervisar la recepción.

Había varios miembros de personal. Tres mujeres, dos ancianos, un niño y cuatro hombres.

Ninguno parecía sospechoso.

-Señorita-, dijo Sakura acercándose hasta la recepcionista, -¿hacia que lado mira la habitación?-.

La mujer pareció no entender la pregunta por un instante. –Si se refiere a qué vista tiene, me parece que sus ventanas miran hacia la avenida-

-Oh, no- dijo ella con gesto preocupado.

-¿Sucede algo?-

-Si bueno, dijo apoyándose en el mostrador y hablando en voz baja, -estoy de luna de miel con mi esposo y esperaba tener una vista algo más romántica… ¿me entiende?- preguntó.

-Por supuesto señora-, dijo sonriendo, -creo que me quedan habitaciones similares desde la que se ve el mar-

-Perfecto- dijo Sakura sonriendo y sujetando el brazo de su "esposo".

Shaoran se sorprendió un poco de su actitud pero no dijo nada al respecto y actuó con normalidad.

-Les llevarán las maletas a su habitación-, dijo la mujer dándoles una llave.

-Muchas gracias- dijo Sakura, para luego arrastrar a Shaoran hasta los ascensores donde tomó uno y subió con él, estaba vacío.

-¿Qué sucede?- preguntó.

-Nada de lo que debas preocuparte- dijo ella calmada mientras revisaba su reloj. Las quince horas de vuelo hasta México, más las que les tomó llegar a ese lugar la habían agotado.


Cuando ingresaron a la habitación Sakura corrió directamente a la cama y aventó su preciada maletita a un costado.

-Agente Kinomoto¡no ha venido a descansar!- dijo Shaoran mientras iba a abrir las maletas negras.

Sakura se arrastró hasta el filo de la cama. –Como perdió la apuesta yo elijo-

Shaoran hizo un gesto de molestia y se apartó luego de abrir ambas.

-Yo manejo la computadora y lo que contiene esta maleta, lo demás lo vemos luego- dijo ella feliz, sabiendo que eso molestaría enormemente al Agente Li.

-Como quieras querida- dijo Shaoran con voz pastosa.

Ese "querida" hizo que Sakura se estremeciera. Ese hombre frente a ella cabe decir alarmantemente atrayente, pero con un carácter horrible no la dejaba razonar apropiadamente.

-¿Haremos algo hoy?- preguntó ella tratando de normalizarse.

-No lo sé, son las… tres de la tarde-

Un timbre de celular comenzó a sonar. Ambos buscaron en sus bolsillos.

-Es para mí, de Tomoyo- dijo Sakura contestando.

-Aquí Kinomoto-

-¿Cómo te está yendo con el agente Li?- preguntó en una mezcla de inocencia y culpabilidad.

-Aquí genial- dijo Sakura con sarcasmo.

-Oh vamos, no puede ser tan malo…-

-Si tú lo dices…-

-Saku¡no intentes hacerme sentir culpable, porque no lo lograrás!-

-Eso lo se muy bien¡no tienes conciencia!-

-Lo se, es un don- dijo Tomoyo burlona.

-Aggg-

-Pasando a otra cosa…¿Hablaste con Yukito?-

-No, le dejé un mensaje-

-¡PERO LLAMALO!-

-Si, si, en un rato lo llamo- dijo Sakura con voz cansada.

-¡Qué interés¡-

-Ay Tomoyo no estoy para sermones… ¡lo llamo luego!-

-Bueno Agente Kinomoto me mantiene al tanto-

-Si jefa-

Cuando Sakura cortó la comunicación, se percató que el Agente Li había desaparecido, por decirlo de alguna manera. Se recostó ligeramente y oyó el agua del grifo abrirse.

Estaba en el baño, pensó.

-Mejor, si encima de todo es metiche, ya no quedaría nada que salvarle- murmuró entre dientes. –Si se lo traga el baño sería muy feliz- dijo en voz ligeramente audible.

-Te oí cariño- dijo Shaoran desde el baño.

-Bien por ti- contestó Sakura mientras abría la ventana y contemplaba el paisaje.


Cuando Shaoran regresó a la habitación se fijó en que Sakura ya no se encontraba en ella.

Se acercó a la cama y observó una nota que decía:

Fui a pasear

Shaoran arrugó la nota y la echó en una papelera. Para luego acercarse hasta la ventana abierta. Pudo apreciar la piscina del hotel y un poco más lejos el mar.

Una de las personas abajo, para ser más específicos un punto amarillo le llamó la atención. Por el cabello y la postura distinguió a Sakura al parecer discutiendo con un hombre.

Frunció el ceño y se apresuró a salir de la habitación.

Cuando al fin logró llegar al área de la piscina, no pudo hallarla por ningún lado. Repasó el área un par de veces más y comenzó a molestarse.

Esa mujer era verdaderamente extraña.

Una risa femenina lo sacó de su ensimismamiento y al voltear observó a una muy campante Sakura sentada en una mesita almorzando con un hombre de cabello negro y ojos oscuros.

Se acercó a paso cauteloso hasta ella. Había sentido una oleada de rabia recorrerle y eso no era muy normal. Que lo dejara tirado en la habitación sabiendo que tenían que estar juntos por si algo sucedía, lo pasaba. Que no fuera amable en ningún momento, pasaba. Que le quitara la computadora, pasaba. ¡Pero que lo traicionara con otro hombre siendo su esposa! Corrección. ¡Su casi esposa! Nunca.

Cuando se acercó a la mesa pudo observarles con mayor detenimiento, parecía que ella se reía de algo que le había dicho él mientras que el hombre a su derecha mostraba una sonrisa de satisfacción.

-Cariño- dijo con voz demasiado articulada.

-Oh- dijo Sakura casi atragantándose con su jugo. –Estaba aquí con…-

-Spinnel Gert- contestó el hombre a su lado.

-¿Puedo preguntar quién es usted?-

-Oh por supuesto, soy un amigo de Sak- contestó Spinnel mirando a Shaoran divertido.

-Amigo de SAK- repitió el enfatizando la última palabra y dirigió su mirada a Sakura, que lo observaba entre confundida y avergonzada.

-Shaoran-, dijo ella poniéndose de pie.

-No tienes nada que explicar Sak, ya entendí que estás con tu "amiguito"-

-Efectivamente- contestó Sakura indignada¡-te presento a Spi, uno de mis mejores amigos desde que tengo memoria y que casualmente me lo encontré hace unos instantes y me salvó de un turisra depravado!-

-Ahhh, Ehm¿hola Spi?- fue lo único que Shaoran consiguió decir.

Spinel estalló en risas, mientras una muy indignada Sakura le vació la jarra de jugo de frutas en la castaña cabeza de un muy avergonzado Shaoran.

Estúpido, Estúpido, Estúpido, se repitió mentalmente mientras sentía el líquido meloso deslizarse por su cuerpo.


Después de su conversación en la piscina Sakura se había despedido de Spinnel alegando que estaba un poco cansada, mientras que Shaoran había ido a revisar las instalaciones del hotel para ver si corrían algún riesgo luego de haberse sacado la camisa manchada.

Sakura despertó a eso de las ocho de la noche y Shaoran aún no había regresado, decidió que era tonto preocuparse por él y encendió el televisor.

Media hora después ella veía un documental sobre el sueño en un canal local y bebía un vaso con agua helada. Estaba sentada sobre la cama, con su pijama verde limón del "conejo feliz".

Se regaño mentalmente por haber traído ese pijama también, pero que mas daba era la más "aceptable" dentro de la maleta. Se acomodo el pantalón de algodón y tomó un trago de agua.

Shaoran decidió ese preciso momento para aparecer. La miró un par de veces antes de hacer su muy necesario comentario.

-¿Conejo feliz?- preguntó Shaoran en tono burlón luego de haber leído las grandes letras de la camiseta de Sakura.

Ella no despegó la mirada de la pantalla, estaba en una parte acerca de las experiencias pasadas y la tendencia repetitiva de algunos sueños cuando…

Shaoran Li tomó el control remoto y cambió a un canal para "adultos".

Sakura puso la mayor cara de horror de su vida y se cubrió con una almohada.

-¡Cambia eso!- gritó a todo pulmón.

Shaoran estalló en carcajadas.

-No esperaba que fuera tan mojigata agente Kinomoto¡que decepción!-

Sakura esperó a que él cambiara para aventarle la almohada en la cara.

-¡Hey¡No me agreda!-

-¡Como se atreve a poner esas cosas PERVERTIDO! Chilló.

-Vamos conejita no te alteres-

-Cone… ¡coneja!- exclamó ella con una expresión de espanto y rabia. –¡Se atrevió a decirme coneja!-

-Dije conejita- corrigió él mientras se metía dentro de la cama.

-Oiga usted esta es MI cama y no puede meterse con esa ropa-

Shaoran la miró directamente y levantó una ceja.

-Es NUESTRA cama mi amada y si deseas que me la quite no tengo ningún problema- dijo él con voz provocativa.

-Yo mato a Tomoyo- chilló Sakura mientras se ponía de pie a toda velocidad. –Y ni se le ocurra sacarse un solo calcetín o esta muerto-

-Esta bien pero no huyas querida- dijo él con expresión sufrida.

-¡Encima de pervertido maniático!- dijo Sakura. –Salga de la cama en este instante-

-¿Y donde piensa que voy a dormir?- preguntó él algo cansado.

-Ese no es mi problema- le dijo ella mientras lo amenazaba con tirarle un botellazo de agua.

-A mi no me mueve- dijo él apagando el televisor y recostándose tranquilamente.

-Usted… - dijo Sakura para luego continuar con una retahíla de insultos entre dientes que no inmutaron en lo más mínimo a Shaoran.

-Cuando termines… apagas la luz querida- dijo él para luego taparse con las mantas.

Sakura paró en seco y se sentó en un sofá cercano a la cama.

-Ni piense que dormiré en la misma cama que usted Li- murmuró mientras se recostaba y… apagaba la luz.

Fin del cap


Hola!!!

Espero que este capítulo les gustara mas que los anteriores. Pobre Sakura, realmente Shaoran está haciendo que se le descascare el cerebro ( que se le quemen las neuronas) con su comportamiento tan... Shaoran. El proximo capítulo será bastante..."curioso".

Disfrutenlo y no se olviden de dejar sus comentarios que me muero de curiosidad por saber que opinan y que predicciones tienen del futuro de estos dos.

Nos vemos!

Kate