La aventura de Sakura y el trasero

Capítulo 4


-Trescientos borreguitos, trescientos un borreguitos, trescientos dos borreguitoos…- canturreaba Sakura intentando encontrar una posición cómoda para recostarse.

Había pasado un buen rato y ni rastros de sueño, mientras que el queridísimo agente Li de Tomoyo dormía placidamente ocupando toda la cama.

-Intruso- susurró Sakura mirándolo con molestia. Había intentado dormir de todas las maneras posibles, pero el viento frío que entraba por quien sabe donde sumado a la incomodidad del sofá no hacían más que mantenerla despierta.

-Li- susurró acercándose hasta él.

-Ageeente- dijo en un tono de voz un poco más alta.

-Cielito- susurró muy despacio en su oreja observando como se estremeció.

Sakura sonrió y acercó sus manos hasta los ojos de Shaoran y le levantó los párpados.

Él en acto reflejo se apartó y despertando la miró extrañado y molesto.

-¡Qué se supone que hace agente Kinomoto!- casi gritó, levantándose de la cama.

-Despertándote claro esta cielito- dijo Sakura entrando a la tibia cama y recostándose de tal modo que no quedara espacio para Shaoran.

-¡Con que con esas…!- empezó a decir cuando un fuerte estallido resonó en el edificio, rompiendo los cristales de su propia habitación.

Shaoran cayó sentado en la cama al lado de Sakura.

-¿Eso fue una bomba¿Por qué¿Dónde?- dijo en susurros.

-Si, por nosotros, en nuestra ex habitación- dijo Sakura como si la respuesta hubiera sido la única posible.

-Se supone que es una misión encubierta, no deberían saber todos nuestros movimientos- exclamó él incrédulo.

-Sospecho que hay un traidor en la sede de la organización en Japón- dijo Sakura,

-Por eso pediste el cambio de habitación- dijo Shaoran más para sí, pero fue oído por Sakura que sonrió autosuficiente.

-Exactamente cielo-

-Lo mejor será que salgamos al pasillo como los demás, para no levantar sospechas-Razonó Shaoran.

Ambos salieron y vieron al resto de huéspedes alarmados y preguntando a los integrantes del personal que transitaban con la zona qué había sucedido.

Esa noche, ninguno de ellos durmió.


-¿Qué te dijo el hombre?- preguntó Shaoran desde el baño.

-No hubo muertos, pero sí algunos heridos, tres habitaciones completamente destruidas y aún no tienen idea de quién pueda ser el responsable –

-Será mejor que nos vallamos cuanto antes- señaló Shaoran saliendo al dormitorio con la misma ropa del día anterior.

-Eso me parece lo más indicado-, dijo Sakura tomando una taza de café.

-Desayuna mientras me cambio- dijo ella para luego entrar al baño con su maleta roja.

En el baño Sakura se bañó y luego se vistió con un short blanco y una camisera a rayas que moldeaba agradablemente su figura. Se cepilló un poco el pelo, se colocó unas sandalias sin tacón y una cadenita de plata con un relicario.

-Vamos- le dijo saliendo del cuarto de baño.

-Está bien- concordó él, terminado de cerrar unas maletas de espaldas a ella.

-Lástima lo que sucedió, quería disfrutar un poco de la playa- dijo lamentándose su mala suerte mientras se paraba al lado de la ventana y sacaba su teléfono celular.

Shaoran la analizó por unos instantes y sonrió maliciosamente, en el mismo instante en el que Sakura volteaba a verlo.

-¡No me mire así Li!-

-Oh vamos no sea puritana, o sino cámbiese esa ropa-

-¡Ni soy puritana ni pienso cambiarme!-

-Como quieras pero no te exaltes cariño- dijo Shaoran mirando hacia otro lado pero aún con un brillo extraño en los ojos.

-Ugg- pronunció ella para luego llamar por teléfono.

-Kinomoto al habla- dijo Sakura.

-Sakura¿qué sucede?- preguntó Tomoyo algo extrañada por la llamada.

-En el aeropuerto robaron las maletas del agente Li y anoche casi somos víctimas de una bomba, el itinerario debe ser cambiado. Hay un traidor-

-Esto me lo confirma, investigare desde aquí - dijo Tomoyo con voz preocupada. -¿Tienes algo en mente?-

-Si, necesito conseguir libertad de acción.-

-Sabes lo que tu "libertad" puede significar para la organización-

-Lo sé, lo de la Operación Montaña Helada jamás volverá a repetirse, lo juro-

-Muy bien, confío en ti, los cambiaré de camarote y de nombre por seguridad, espera mi llamado y dile al agente Li que le enviaré otra maleta con sus pertenencias-

-Gracias-

-Recuerda Sakura, se conciente de tus limitaciones-

-Lo recordaré, Gracias Tommy. Y por cierto me encontré con Spi-

-¿Spinnel?- preguntó Tomoyo sorprendida. -¿Qué hacía ahí?-

-Vino por motivos de trabajo y anoche tomó un vuelo hacia Estados Unidos donde como sabes trabaja desde hace años-

-Mmmm, lástima que no pude verlo- dijo Tomoyo con voz apesadumbrada. –Pero bueno, es mejor que empiece con sus pedidos-

-Nos vemos-

Sakura cortó la comunicación y miró a Shaoran pensativa.

-Oí lo de la Operación Montaña Helada- dijo él con voz serena.

-Pues entonces sabes que no pienso cometer un error como ese-

-Yo tampoco- dijo él siguiéndola hacia el corredor.


Tomoyo cortó la comunicación con una expresión de extrema preocupación. El que hubiera un traidor entre ellos ponía en peligro la seguridad de muchos.

Estaba segura que algo extraño sucedía, y estaba relacionado con esta operación y los informes que le llegaron de último minuto. Ese crucero era peligroso. Estaba casi segura que había más de dos bandos en ese juego, pero era demasiado pronto para informarles, y después de todo, dos de los mejores agentes estaban a cargo.

En quince minutos Tomoyo lo tenía solucionado todo. Como siempre.

Ella suspiró viendo su computador y enviando algunos datos importantes y que solo ella manejaba a Sakura, era peligroso confiar en alguien. El "jefe" debía estar al tanto, pero no era el momento oportuno, había viajado a Oriente a supervisar ciertos datos y era su deber el tenerlo todo bajo control.

Aunque fuera prácticamente imposible.


Sakura observó por las ventanas del taxi un enorme crucero. Se veía realmente imponente y le dio la sensación que lo que viviría ahí sería trascendente.

Revisó su reloj. El crucero zarpaba en una hora y aún no tenían el nuevo número de camarote ni sus nombres.

-Perfecto- gruñó, -más que nada por el sonidito que hacía Shaoran con los pies a su costado.

-No te enfades cariño, casi llegamos-

Sakura le dirigió una sonrisa forzada que hizo sonreír a Shaoran.

Cuando bajaron del taxi, el sol les dio en plena cara. Shaoran se cubrió la cara con la palma de la mano mientras Sakura se colocaba un sombrero blanco amplio.

-¿Qué se supone que vamos a hacer?- preguntó Sakura algo preocupada por la falta de noticias de Tomoyo.

-Actúa normal- dijo.

Un pequeño niño muy moreno se acercó hasta ellos y le ofreció uno de los ramos de flores que tenía en las manos.

Sakura sonrió y le dio unas monedas mientras sonreía.

-¿Entre las flores?- preguntó Shaoran con naturalidad.

-No, me parece que está EN las flores-contestó ella mientras acercaba su nariz hasta la que sobresalía menos.

Acarició con delicadeza una de las flores y abrió los pétalos, mostrando una pequeña notita. Sakura la tomó entre los dedos y simuló cortar la flor para ponérsela en el cabello.

Al cabo de unos instantes abrió el papel.

219 Mat. Makeri

-Perfecto- dijo ella tomando una de sus maletas.


Cuando al fin abordaron el crucero fueron directamente hasta su camarote, que en nada envidiaba a su amplia habitación de hotel.

Sakura se echó en la enorme cama, como era su costumbre, mientras Shaoran observó en el suelo una maleta marrón grande. Al abrirla comprobó que era lo necesario para su estancia y respiró algo más tranquilo.

-¿Qué es lo que haremos Agente?- preguntó Sakura.

-En primera llamarme por mi nombre, o levantaremos sospechas-

-Muy bien Shao-

-Entonces… ¿tienes los planos SAK?-

-Sí Shaoran, dijo revisando la computadora- será mejor que nos concentremos bien en él antes de comenzar a revisar el resto de la información.

-Concuerdo- le dijo a Sakura llevando la computadora hasta una mesa.

Varias horas después hallándose en medio del océano, estaban seguros que habían memorizado perfectamente los lugares y puertas de difícil acceso.

-Creo que sería bueno que recorriéramos el crucero a pie- dijo Sakura. –Para ubicarnos mejor-

Shaoran suspiró. - Me muero de calor-

-Bueno entonces inspeccionemos primero el área de piscinas-

-Perfecto- iré a cambiarme dijo Shaoran mientras se encerraba en el baño con su maleta antes que Sakura pudiera protestar siquiera.

-Y encima se apropia del baño- dijo ella con molestia.

-Te oí Sakura- dijo él desde el baño en un falso tono de molestia.

-Pareciera que tiene una oreja pegada a la puerta- susurró entre dientes.

-Y eso también Sakurita-

-Agg- pronunció Sakura mientras buscaba en su maleta su bañador.

¡Perfecto! Pensó instantes después de abrir la maleta, con lástima de su patética suerte. Solo había traído sus más "interesantes" (por ponerle algún adjetivo) bikinis.

Ella eligió uno rosa y sacó un bollito blanco, lo cual venía a ser su salida de baño.

-¡Soy tan inteligente!-

Solo a mí se me ocurre comprarme una salida blanca transparentota, siguiendo las tontas recomendaciones de Tomoyo, se reprochó mentalmente, mientras se cambiaba detrás de una saliente en la pared jurando y perjurando que mataría a Tomoyo si a Shaoran Li se le ocurría salir intempestivamente y la veía sin ropa.

Afortunadamente para Tomoyo, Sakura logró cambiarse antes que Shaoran saliera del cuarto de baño vistiendo un bañador verde olivo y una camiseta que combinaba perfectamente.

Sakura se estaba mirando en el espejo cuando el apareció con su imponente figura, destilando arrogancia y masculinidad por cada poro.

Contrólate Sakura, vamos control… se dijo ella mentalmente mientras trataba de concentrarse en su propia imagen frente al espejo.

-Vamos-, dijo él caminando hacia la puerta, -no querrás desgastarte de tanto mirarte en el espejo-

Sakura tuvo que morderse la lengua y contar hasta diez para evitar lanzarle algo, pero ambos lograron salir de la habitación sin más contratiempos. Bueno salir del camarote era algo… pero llegar hasta la piscina sin discutir le parecía a Sakura toda una odisea.


Tomoyo miró hacia el techo de su dormitorio y respiró profundamente. No podía conciliar el sueño. Su reloj marcaba las tres de la mañana. En esos momentos Sakura debía estar bajo el inclemente sol de mediodía en medio del océano.

-Realmente espero que te des cuenta que sería un error casarte con Yukito, por más amable y dulce que fuere contigo-

El tic tac del reloj y el sonido del viento silbante eran lo único que Tomoyo pudo distinguir.

Apartó las mantas de sí y se levantó de la cama alisándose un poco las arrugas de su camisón de satén lavanda y caminó hacia el balcón. La brisa de la noche le agitó los mechones negros y no pudo evitar pensar en Eriol Hiraguisawa. El hombre al que más amó alguna vez y por el que ya no sentía nada, ni siquiera odio.

Recordó su mirada penetrante, sus besos cálidos y las palabras dulces. Lo ingenua que alguna vez fue le produjo ganas de reír. No estaba amargada, claro que no. Eriol Hiraguisawa no merecía que ella acabara con todo por él.

Lo que si, es que aún no entendía porqué. El jamás intentó ponerse en contacto con ella, tampoco es que le hubiera sido muy fácil, pensó sonriendo escuetamente. Ella se había encargado de proteger a su hijo extraordinariamente bien. Además que más daba.

La luz blanca de la luna le hizo recordar las flores que amablemente Sakura le había obsequiado como un improvisado bouquet de novia. Eriol no quiso ceremonia en grande, no quiso una luna de miel prolongada. Solo la llevó a un costoso hotel y listo.

Fácil, rápido y anulable. Ella sonrió con un deje de tristeza, el supo jugar bien sus cartas y ella cayó.

Aún creía en el amor verdadero, en el príncipe azul con el que soñó de niña; pero era un poco tarde para ella, pensó. Tenía un trabajo agobiante y un niño que cuidar. Según su opinión era injusto pensar como una mujer que conoció hace algún tiempo. "Si me quieres, quiere a mi hijo".

No le parecía racional en lo absoluto, claro está si el príncipe de reluciente armadura se le presentaba diciéndole que la amaba con locura y amaba a su hijo por ser de ella, y ella a su vez caía perdidamente enamorada, no tendría ningún problema en aceptarlo.

La cuestión estaba en que sería verdaderamente improbable que eso sucediera algún día. Ningún príncipe llama a tu puerta y menos tan tarde, pensó y decidió que lo más sensato sería regresar a la cama e intentar dormir antes de pescar un resfriado por imprudente.


Sakura caminó por el amplio corredor y tomó el elevador junto a Shaoran. Habían dos mujeres de la misma edad de ellos conversando animadamente cuando ellos ingresaron.

Sakura observó como la esbelta rubia de la derecha contemplaba cierta parte prominente de la anatomía del agente Li mientras su amiga soltaba una risilla de lo más irritante. Sakura frunció el ceño.

Instantes después vio como las mujeres caminaban hacia las puertas, y por esas cosas del destino observó como la misma rubia de las miraditas le tocaba el trasero a Shaoran sin que él dijera nada.

-Nos vemos pronto guapo- dijo la rubia mientras le guiñaba un ojo. Miró fijamente a Shaoran y se dio cuenta que el sonreía seductoramente.

-¡No lo creo!- gritó Sakura indignada sin poder contenerse, -el trasero aquí presente y el resto son parte de mi marido, así que ni se te ocurra volver acercárteles-.

-Mira querida-, dijo la rubia sin reparos, -si no lleva alianza, es soltero, y si es soltero puede ir sin ningún problema al camarote 506 hoy en la noche- dijo ella con una mirada que reflejó todas sus intenciones mientras salió del ascensor junto a su amiga.

Sakura iba a lanzarse sobre ella en un impulso descontrolado cuando él la detuvo por los hombros y las puertas se cerraron.

-Calma fierecilla, no debes ser tan celosa- dijo él en tono de burla. –Hay Shaoran para todas-

Sakura le iba a soltar un insulto histórico pero abrió los ojos con sorpresa y exclamó solo un -Oh-

-¿Oh?- repitió el a modo de pregunta.

-¡No tenemos alianzas!-

-Oh- fue el turno de Shaoran de emplear monosílabos.

-¿Hay una joyería a bordo no?- preguntó Sakura mientras se mordía una uña. Agradeció infinitamente que el no siguiera con el tema de los celos porque estaba a punto de comenzar a sonrojarse evidentemente por la vergüenza que comenzaba a sentir. Cielos¿cómo pude mencionar su trasero con él presente? Se preguntó, pero ya sabía la respuesta, todo el estaba muy bueno, sobre todo ESO. Cállate voz dentro de mi cabeza, exclamó Sakura mentalmente mirando hacia el lado de los botoncitos del ascensor.

-¿Para qué servirá este botón?- se preguntó mientras acercaba su dedo hasta él.

Segundos después... Una mujer y un trasero estaban atrapados en un ascensor.

Fin del cap


Hola!!!

Muchas gracias a todos por sus reviews, espero que este capitulo les gustara y habran muchas sorpresas en el siguiente!

Nos vemos!

Kate