La dama del Bronceado vs. El caballero del Baño
Cap 5
-Ay no- fue lo único que consiguió murmurar Sakura al darse cuenta de su error.
Shaoran se acercó a los botones y presionó el mismo que Sakura momentos antes, pero nada sucedió.
-Maravilloso cariño, estamos atrapados-
¿Gritar, llorar o rezar? Sakura se debatió entre esas posibilidades.
-Supongo que nos rescatarán pronto-, dijo él no muy convencido.
-Si te digo que soy claustrofóbica…- comenzó a decir Sakura.
-No me lo digas, conmigo es suficiente-, dijo Shaoran mientras se sentaba en un rincón y comenzaba a mecerse.
-No puede ser- casi gritó Sakura por la desesperación.
-Caíste, era una broma- dijo él poniéndose de pie sonriente. Y eso fue lo último que recordó antes de sentir un fuerte golpe que le sacó el aire por completo.
Mientras Shaoran intentaba respirar. Sakura pulsaba desesperada el botón.
-Có…como… se… se te… o…ocu…ocurre…- dijo él tratando de recobrar el aire.
-De la misma forma en la que a ti se te ocurrió gastarme esa broma pesada-
-No… no… ti… tie…tiene…co…com…compara…ción-
-Eso según tu-
-Se…-
-Shhh, creo que oí algo- dijo Sakura.
-¿Hay alguien ahí?- preguntó una voz desconocida y lejana.
-¡Si!- gritó Sakura a todo pulmón.
-Está bien, está bien, no se desespere señora iré por ayuda-
Sakura solo pudo respirar mas aliviada cuando las puertas del elevador se abrieron en el área de piscinas, por lo que se apresuró por salir.
El hombrecito vestido de azul marino examino el ascensor un momento y luego salió de este.
-No se preocupe señora, solo se cruzaron algunos cables. El elevador está en perfecto estado-
-Me da gusto, no sabe el susto que acabamos de llevarnos- le dijo al hombre.
-Shaoran que se…- dijo volteando a verlo. Su rostro estaba algo compungido.
-¿Te ocurre algo?- preguntó ella algo extrañada por su falta de movimiento.
-¿Puedes regresar al elevador un momento?- preguntó él en tono entrecortado.
-Si…- dijo ella algo dudosa, mientras agradecía con una sonrisa al hombre que los había ayudado.
Cuando las puertas se cerraron. Sakura preguntó -¿Ahora que sucede?-
-Voy a ir al camarote- respondió él con la cabeza gacha.
-¿Para qué?-
-¿No puedo ir y ya?- preguntó Shaoran con una expresión aún mas extraña.
-No- dijo ella terminante arqueando una ceja. Shaoran Li debía tener algo entre manos y ella no estaba dispuesta a dejarlo irse tan campante.
Shaoran maldijo en voz baja. -DEBO ir al baño-
Sakura demoró unos instantes en procesarlo y lo miró fijamente… -¿Por qué al camarote? Hay otros baños que yo sepa-
-No podría… no puedo hacerlo… en otro lado- dijo él con mucha seriedad.
Luego de pulsar el botón de su piso, casi como una autómata, Sakura estalló en carcajadas.
Shaoran la miraba con el ceño fruncido, sin entender el motivo de su risa. ¿Todos los seres humanos van al baño, no¿Todos tienen derecho a elegir a cual baño cierto¡Si el quería ir a su habitación para ir al baño no era asunto de nadie! Pensó molesto, para luego mostrar una expresión de incomodidad inmensa y rogar porque llegara a tiempo. Maldita Sakura y sus golpes.
Sakura estaba a punto de morir de la risa. Durante todo el trayecto no pudo contener las carcajadas y los hipidos. Al llegar al camarote, abrió la puerta y observó incrédula como él la apartó de la entrada con muy poca delicadeza y se lanzó rumbo al cuarto de baño.
Pasaron cinco minutos. Diez. Quince.
-Ehm... ¿sigues vivo?- preguntó Sakura entre burlona del otro lado de la puerta. Por una de esas extrañas circunstancias de la vida se había quedado a esperarlo. Después de todo... ¿quién más le iba a cargar las cosas?
Oyó un gemido de frustración. Y un golpe en la pared.
-¿Shaoran?- preguntó ella comenzando a asustarse.
-Maldición… ¡por qué a mí!- se le oyó gritar.
-¿Por qué, qué?- preguntó Sakura extremadamente preocupada para entonces, nadie se demoraba tanto en ir al baño.
-No hay papel higiénico- susurró él.
-¿Ahh?- preguntó ella sin haberle entendido.
-¡QUE NO HAY PAPEL HIGIÉNICO!- exclamó a todo pulmón.
Sakura se quedó estática y luego se cubrió la boca para evitar volver a tener un ataque de risa.
-¿Y qué se supone que tengo yo que ver?- preguntó Sakura con un fingido desconcierto instantes después de haber podido controlarse.
-¡Traermelo!- rugió él
-Bueno, bueno hubieras avisado antes, voy a conseguírtelo- dijo Sakura aún intentando contener las carcajadas. –Espérame ahí-
-No te preocupes aquí te espero… como si pudiera ir a alguna parte- murmuró.
Sakura notó el sarcasmo y por un instante se detuvo a pensar en qué sucedería si lo dejaba ahí. Su sentido común la hizo apurar el paso para conseguir el bendito papel higiénico. Soportar su reprimenda le quitaba las ganas de jugarle una broma.
-Jamás pensé que alguien tuviera peor suerte que yo- murmuró para sí Sakura, sin poder evitar reír un poco; mientras desaparecía en el corredor alfombrado.
Minutos después Sakura regresaba al camarote con un simpático rollito de papel higiénico con perritos dibujados. No le había costado mucho hallar a alguien que se lo proporcionara. Una vez en la puerta dudó un poco si darselo o no, no se lo merecía. Aún no olvidaba la forma en la que se conocieron y el le debía varias...
Vamos Sakura, no al rencor; se dijo entrando a la habitación.
-¡Ya llegue!-
-¡Dámelo!- exclamó él con un tono de voz que indicaba lo necesario que era.
-¿Cómo si se puede saber?- preguntó ella rodando los ojos.
-Aggg-
Sakura sintió que él quitaba el seguro de la puerta. No pretendía que ella…
Cuando él extendió su mano, ella suspiró con alivio y le alcanzó el rollito. El lo tómo y cerró la puerta violentamente.
Espero cerca de cinco minutos, antes que él saliera, sin su típica expresión orgullosa. Punto para Sakura.
-Sakura, yo... este, bueno, como sabras…- intentaba decir él.
-¿Vamos a la piscina?- lo interrumpió Sakura, ya se había cobrado con intereses las que él le había hecho, estaba segura que ese fue un golpe bajo a su ego masculino.
-Sí, claro- dijo él recobrándose un poco.
Cuando ambos llegaron al área de la piscina examinaron el lugar con lentitud. Había un gran número de personas abarrotadas en la cubierta, iba ser como buscar una aguja en un pajar, pensó Sakura. Pero jamás se rendiría.
Ella buscó un lugar donde dejar sus cosas y poder broncearse, siendo seguida muy de cerca por Shaoran. Cuando lo halló estiró su toalla mientras él se sacaba la camiseta, dejando a la vista un torso completamente espectacular, en opinión de Sakura y del resto de mujeres presentes que lanzaban miraditas significativas.
-¿No usas protector solar?- preguntó Shaoran extrañado cuando la vio embadurnarse de un bronceador de dudosa reputación.
-Prefiero usar bronceador- contestó ella con simpleza.
-Pero en este sol…-
-Déjame tranquila y ve a la piscina… ¿no te morías de calor?- dijo Sakura sacándose la salida de baño y exhibiendo su atrevido bikini rosado, para terminar de aplicarse el bronceador. Como ella se echó boca abajo, no pudo ver las lascivias miradas de Shaoran y algunos hombres presentes.
El splash cercano y las gotitas que le cayeron le advirtieron que al fin estaba libre del agente Shaoran Li y que podía relajarse. Destensó los músculos y se acomodó mejor. La idea de él rodeado de cientos de mujeres en bañador rogándole por ponerle su dichoso protector solar hizo que arrugara el ceño. Sus repentinos celos la estaban incomodando¡era demasiado!
Quince minutos después y sin "esposo" a la vista se dio media vuelta y se soltó las tiras del cuello, dejando la tela en su sitio, pero evitando las odiosas marquitas de las tiras.
El sol comenzó a adormecerla y se quedó placidamente dormida, con el murmullo de la gente en la piscina y la brisa salada agitándole el cabello.
Estaba sumergida en un agradable sueño cuando unas gotitas frías comenzaron a caerle de la nada. Sakura abrió los ojos y se encontró con un rostro muy cercano al suyo.
-Ahhhh- gritó abriendo más los ojos.
-¿Sakura, sabes el daño que te estas haciendo a la piel?- preguntó Shaoran.
Pero para Sakura sus palabras nunca fueron pronunciadas, la visión de él contra el sol y con las gotitas de agua corriéndole por el cuerpo hicieron que sus pulsaciones se aceleraran.
-¿Sakura me oyes? Preguntó Shaoran casi echándose encima de ella. Mientras Sakura se concentraba en el recorrido de una de las gotitas en su descenso a…
Sakura pareció despertar de su trance e intentó apartarlo, logrando únicamente quedar pegada a él.
-Suéltame- susurró ella tratando de no llamar la atención de las pocas personas que habían en ese momento por el sector, contrario a el momento en el que llegaron.
Cuando lo sintió separarse, se horrorizó al comprobar que la parte de arriba de su bikini iba cayendo. Al tener las manos sobre los hombros de él a modo de intentar separarlo lo único que atinó a hacer fue pegarlo contra sí. Sintió su piel fría y húmeda y se estremeció involuntariamente. Condenados instintos, pensó ella. Las caras de ambos fueron dignas de fotografiar.
-¿Qué se supone que haces?- preguntó él extrañado.
Las tiritas de mi bikini están desatadas y si te apartas…
La sonrisa cínica de él, reveló que había comprendido exactamente que sucedería.
-No te atrevas- dijo ella en tono de advertencia cuando lo sintió moverse. Pero contrario a lo que ella creyó en un principio, él se limitó a tomar las tiras y atárselas tras la nuca. Cuando terminó él rozó sus hombros y ella exclamó una maldición.
-Me arde- dijo ella con rostro compungido.
-Te dije que usaras protector, ahora pareces un camarón-
-Oh, oh- se lamentó ella.
-Vamos al camarote a que te eches algo-
-Sí¡pero no me toques!, me arde terriblemente- dijo ella con gesto de dolor.
-Tampoco te emociones- le contestó él burlón.
Sakura solo le dirigió una mirada cargada de reproche.
-Aún no me acuerdo del asunto papel higiénico, así que más te vale hablarme bonito-
-Como diga la señora- dijo él con falsa sumisión.
Tomoyo había decidido madrugar, eran cerca de las cinco de la mañana, cuando terminó de vestirse. Era mejor comenzar a procesar los últimos datos que le habían llegado sobre la misión en la que estaba Sakura.
Oyó los pasos firmes del ama de llaves y fiel consejera por años. Akane Takuma, una mujer de edad pero con la energía suficiente como para poder encargarse del departamento y de su pequeño hijo.
-Akane¿aún no se ha despertado?-preguntó saliendo al pasillo.
-No, Ryo aún duerme como un angelito-.
-Iré a verlo¿me tienes listo el café por favor?-
-Por supuesto niña Tomoyo-
Tomoyo no pudo evitar sonreír ante la mención de la palabra "niña", se acordaba perfectamente que era así precisamente como la llamaba Akane de pequeña, y esa manera de nombrarla no había variado luego de los años.
Cuando ingresó a la habitación, esta se encontraba en la semipenumbra. Vio a Ryo dormir tranquilo en su cama abrazando una lagartija de peluche. Sakura tenía unos gustos extraños para comprar juguetes, pero debía reconocer que ese era uno de los objetos más apreciados por Ryo. Estaba muy apegado a su tía Sakura y a Akane.
Recordó con una mueca de tristeza, una noche en la que lo había oído llamar en sueños a su papá y haberlo encontrarlo llorando. Tomoyo lo había acunado y abrazado hasta que se durmió.
Unos ligeros murmullos le indicaron que Ryo estaba despertando. Su reloj biológico estaba bastante definido. El siempre despertaba a la hora que se iba "mami". Tomoyo le dio un suave beso en la frente y salió de la habitación para ir a tomar su café.
Cuando terminó la taza, apareció Ryo frotándose los ojos y caminando hacia ella mientras arrastraba su peluche favorito.
Tomoyo dejó la taza y se arrodilló a la altura del niño abriendo los brazos. Ryo soltó la lagartija y abrazó a Tomoyo dándole un beso en la mejilla.
-Buenos días mi pequeño- dijo Tomoyo con voz suave.
-Buenos días mami- pronunció el pequeño con expresión adormilada.
-Ve a desayunar con Akane, y recuerda que hoy llego temprano para ir a tomar helado y a jugar contigo-
-Sí, mami- dijo el niño con voz alegre y con la mirada iluminada.
Tomoyo sonrió para sus adentros y adoró la expresión de felicidad de su hijo. Daría todo por él y ni medio centavo por el padre. Qué contradictoria es la vida, pensó.
-Arde, arde, arde-
-Ya se que te arde Sakura-, dijo Shaoran mirándola con la expresión ceñuda de un padre frente a su hija desobediente. –Te advertí que usaras protector solar-
-Odio que me digan "te lo dije"- murmuró ella mientras se tendía boca abajo sobre la cama.
-¿Tienes algo para calmar el ardor?- preguntó Shaoran.
-Ehm… creo que hay un líquido extraño en una botellita dentro de esa maleta-
Shaoran caminó hasta la maleta. -¿En los laterales o dentro?-
-Es el cierre de la derecha- dijo ella adolorida.
Shaoran ubico la botella y la extrajo de la maleta para luego caminar hasta la cama. –Miren donde terminó la fierecilla-
-En todo caso la dama salvadora de los caballeros en apuros del baño- contraatacó ella.
-Bien, bien, calma- dijo Shaoran mientras abría el dispensador de la botellita.
Shaoran tomó las ataduras de la parte de arriba del bikini y comenzó a desatarlas.
-¿Qué crees que haces?-chilló ella.
-Quitarte esto para poder echarte el líquido- exclamó el ofendido. –No pensaba propasarme si eso era lo que creías-
Sakura se mantuvo unos segundos en silencio. –Está bien, está bien, lo lamento- exclamó ella.
Shaoran desató la prenda y se la retiró por completo ante la exclamación de asombro e incredulidad de Sakura, dejándola a un costado.
Antes que ella pudiera replicar, Shaoran colocó un poco del gel frío en la palma de su mano y con movimientos delicados y casi sin tocar la piel de ella comenzó a aplicarlo sobre las zonas enrojecidas.
Sakura sintió muchas cosas en ese momento y el reclamo que antes iba proferirle se quedó estancado en su garganta. Ya no sabía a qué se debía el calor que la recorría. –Debe ser la erisipela- se dijo ella mentalmente tratando de borrar la imagen de Shaoran desatando las tiras de su bikini y retirándoselo para luego esparcir el líquido frío por su espalda y hombros.
-También necesitarás en la cara- dijo él.
-Si, y en una zona del pecho- dijo ella con voz estresada.
-Creo que eso podrás aplicártelo tú mientras yo consigo los aros-
-Me parece bien-, dijo ella. Shaoran terminó pronto y volvió a cerrar la botella y la dejó sobre la mesita de noche.
-Aplícate el líquido, regresare más tarde-
-Esta bien Shaoran y gracias- dijo ella algo avergonzada.
-Bueno dama del bronceado, creo que estamos a mano- dijo haciendo una reverencia y abandonando el camarote.
Sakura no pudo evitar dirigirle una pequeña sonrisa a la puerta cerrada.
Había terminado de aplicarse el líquido y esperado hasta que se absorbiera para luego ponerse un vestido azulino de una tela delgada y fresca sin sujetador abajo. Por cuestiones de calor y comodidad.
Cuando Shaoran entró la encontró plácidamente dormida. Se acercó hasta la cama y la observó.
-Quién diría que al abrir los ojos, el angelito terminaría siendo una fierecilla salvaje- murmuró él.
-Te oí Shaoran- exclamó ella levantándose y caminando hacia la ventana. -¿Qué hora es?- preguntó.
-Son las cinco de la tarde- dijo él admirando su perfil.
-Tengo hambre- dijo Sakura volteando a verlo. -No puedo creer que tardaras tanto y que no me despertara en todo este tiempo-.
-¿No almorzaste?- iba a preguntar Shaoran cuando la figura de ella marcada en el vestido lo hizo perder el aliento. Se dio cuenta perfectamente que no llevaba sujetador. Y con el cabello suelto y un ligero rubor a causa del sol, comenzó a tener pensamientos y deseos no aptos para ser comentados.
-¿Shaoran?- preguntó ella.
-¿No llevas sujetador verdad?- preguntó él con la garganta seca. Para instantes después de haberla formulado arrepentirse por completo. Sobre todo cuando la vio cruzarse de brazos a la altura del pecho.
-Fue una pregunta estúpida- dijo él avergonzado.
-Por lo menos lo reconoces- le dijo ella en tono seguro, cuando interiormente sentía que le temblaban las rodillas. Solo a ella se le ocurría ponerse un vestidito tan delgado sin sujetador de por medio.
-¿No almorzaste o sí?- preguntó él buscando la serenidad en una conversación normal.
-No, solo comí algunas galletas- le contestó ella.
-Vamos a comer entonces- le dijo Shaoran tratando de controlarse.
-Si, pero antes me pondré otra cosa- afirmó ella con velocidad, sacando algo de ropa de su maleta para luego encerrarse en el baño.
Si que eres imbécil Shaoran, se dijo a sí mismo mientras descendía su mirada hasta la parte inferior de su anatomía. -Un imbécil que necesita hielo con urgencia-
Fin del cap
Hola!
Me dio gusto que el capitulo pasado fuera de su gusto, espero que en este también se hayan divertido. Shaoran fue la víctima por decirlo de algun modo... era el momento de bajarle los humos al chico. ¿No lo creen?
Muchas gracias por sus reviews... y ya saben dejen comentarios para saber que opinan de la historia.
Nos vemos pronto.
Kate
PD: En el próximo capítulo veremos qué sucedió con Eriol y un interesante momento Sakura-Shaoran, todo condimentado con una buena dosis de humor.
