El Romance de Shaoran y el balde

Cap 7


Cuando cruzaron las puertas dobles del casino, Sakura sintió que entraba a la boca del lobo. El ambiente cargado por el peso de los vicios y los placeres se hizo presente.

Ella se humedeció los labios imperceptiblemente.

-¿Qué estamos buscando?- preguntó en voz muy baja.

-Un gran apostador- respondió él.

Sakura paseó su mirada por la concurrida audiencia. Particularmente ella detestaba lugares como esos, pero si era parte de su trabajo no podía hacer más nada.

Vio a varias mujeres dirigirle la mirada a su… al agente Li y no pudo evitar una cierta irritación que disfrazo rápidamente, pensando que se debía simplemente a lo desagradable que le parecía el lugar.

-¿Qué esperamos?- le preguntó ella cuando se acercaron a la barra.

-Que suceda algo-

-¿Cómo qué?- preguntó sin comprenderle.

-Lo sabremos cuando lo veamos-

Sakura bebió un sorbo de la bebida que le colocaron frente a ella y miró a las personas presentes. Nadie a simple vista parecía ser el objetivo. Sería verdaderamente difícil encontrar al individuo. Sobre todo por la falta de pistas.

Shaoran por su parte mantenía la mirada fija en una mesa de póquer.

-En el informe… ¿se hablaba de un juego de apuesta en particular?- preguntó ausente.

-Creo que era póquer, pero no estoy segura- respondió Sakura dudosa.

Sakura siguió su mirada. –¿Crees que pueda ser uno de ellos?-

-Lo dudo- afirmó él.

-¿Por qué?- preguntó extrañada.

-El individuo no se aparecerá a esta hora-

Sakura hizo un asentimiento no muy convencido y continuó con la inspección. Nada. Shaoran Lí y sus frases tontas no le habían dado ninguna idea de lo que ese "algo" que iba a suceder era.


Media hora después, Shaoran apostaba en la ruleta, hasta el momento no había perdido mucho, pero a Sakura le parecía un juego tonto y no podía comprender el interés que despertaba en las personas.

Bufó por quinta vez y le dio la espalda al juego absurdo. Un despliegue repentino de algunos jugadores hacia una mesa apartada llamó su atención.

Caminó hasta ahí e intentó husmear, parecía un juego normal. Al volverse, se topó con un hombre de edad, extremadamente delgado y con una sonrisa torva.

Con una gran sonrisa Sakura le tocó el hombro y le preguntó que se desarrollaría. El hombrecillo anunció que "grandes apostadores" jugarían póquer.

-¿Apostarán grandes sumas entonces?- preguntó Sakura tratando de no mostrarse mas interesada de lo debido.

-Algunos millones- contestó el hombrecito regodeándose.

-¿Cuándo dará comienzo?- preguntó suavemente.

-En media hora aproximadamente¿desea acompañarme?- preguntó con una mirada lascivia.

Sakura tuvo que contener el asco que le produjo y se esforzó por mantener la sonrisa. -En ese caso, mi prometido estará encantado de unirse al juego, de no haber inconveniente- dijo dándose media vuelta y retirándose de su desagradable presencia.

El hombre borró instantáneamente la sonrisa.


Sakura caminó desenvuelta por el salón sin mirar directamente a nada hasta llegar a Shaoran. Se inclinó hasta él por dettrás y le susurró el el oído:

-Se donde está-

Shaoran fingió una sonrisa y la miró por sobre el hombro haciéndole un gesto de afirmación. Sakura se quedó a sus espaldas mientras el jugaba un par de veces más, para luego salir del juego.

Él pasó el brazo por su cintura y la atrajo hasta si. -¿Dónde?-

-Hay un juego de póquer para grandes apostadores, estoy segura que está ahí, no resistiría la tentación-

-Inteligente de tu parte Sakurita- dijo en voz muy baja.

-Como siempre- respondió con una sonrisa suficiente mientras lo conducía a la mesa.

-Vemos sus rostros, tomo fotografías y los investigamos… muy simple- dijo ella observándolo asentir.

Shaoran fue acercándose y observó a uno de los hombres de la mesa mirar fijamente a Sakura y su sangre comenzó a hervir.


Shaoran se encontró sentado junto a otras cuatro personas. Una de esas caras era la de su hombre.

A Sakura le pareció algo estúpido que el jugara, lo único que debían hacer era fijarse los rostros de las personas alrededor de esa mesa e investigarlas luego. Nunca lo entendería. No podía creer que gastaría ¡tres millones y medio! Y eso si no pensaba gastar más. Ella no reuniría esa cantidad jamás y él se daba el lujo de despilfarrar, porque estaba segura que de los fondos de la operación no provenía.

Niños ricos que juegan al agente 007, protestó mentalmente. Había visto la película poco tiempo atrás y le parecía una burda imitación. Aunque Shaoran era claramente más atractivo que el actor.

Ella vio al tipo con el que se había topado antes, mirándola de la misma forma. Pasó su mirada rápidamente a los otros dos sujetos, uno de cabello negro y mirada oscura y penetrante, el otro rubio platinado de gélidos ojos azules; ambos al parecer rondando los treinta y cinco años y un tercero algo más joven de cabello rubio y ojos verdes que no desprendía su mirada de ella, mientras una mujer de contextura delgada, piel morena y relampagueante mirada, enfundada en un vestido rojo sangre la miraba con desagrado.

Sakura tragó saliva y miró a Shaoran.

El crupier tomó asiento instantes después. Pero antes que comenzara a repartir las cartas llegó a la mesa una mujer pelirroja de ojos castaños y profundos que distrajo por un momento la atención de todos los presentes incluyendo a Shaoran, mientras caminaba hasta su lugar, pavoneándose. Estaba vistiendo un ceñidísimo y elegantísimo vestido negro que hacía palidecer terriblemente su vestido verde.

Intentó quitarse esos pensamientos tontos. Era Sakura Kinomoto, razonamiento ante todo. Lo cual no pudo evitar que le diera un ligero codazo a Shaoran que seguía contemplando a la mujer.

Él emitió un levísimo gruñido en respuesta a su ataque pero no dijo nada al respecto. La pelirroja tomó asiento en el lugar restante y la partida se inició.

Sakura estaba completamente perdida, no tenía idea de cómo se desarrollaba el juego, por lo que sentía un nudo en la garganta continuamente. Lo único que sabía era que la cosa consistía en ganarles las fichitas a los demás haciendo algo con las cartas.

Sakura paseó su mirada por los rostros de todos, sus expresiones indescifrables. Sintió la tensión del juego y decididamente pensó que era una tontería mantenerse ahí. Estaba claro que estaba pintada.

Estudió una vez más a las personas de la mesa, salteándose al libidinoso. Estaba casi segura que él no era su hombre, parecía demasiado idiota, aunque de todos modos no podía dejar de investigarlo luego. Tomó algunas fotografías mientras se contemplaba en un espejo de mano.

Amaba esa herramienta.

Tres horas después el desagradable hombre de las miradas fue eliminado del juego. El hombre de cabello oscuro y el joven rubio, habían abandonado el juego hacia tiempo y se habían retirado ya.

Shaoran sonrió interiormente, solo había jugado por un arranque de furia contra ese hombre. No puedo creer que estoy haciendo esto por la cabezotas de Sakura Kinomoto.

Sakura pareció volver a la realidad cuando notó la tensión del ambiente. Parecía que Shaoran y el hombre de ojos azules frente a él dominaban la mesa. Aunque la mujer no estaba muy por debajo de ellos.

Luego de una hora más Shaoran era eliminado del juego y se retiró sin rastros de molestia en el rostro, lo que sorprendió un poco a Sakura quien suponía que era mucho más competitivo y que por supuesto no le gustaba perder dinero.


Cuando salieron del casino. Shaoran rompió el silencio.

-¿Conseguiste fotos?-

-Por supuesto- afirmó Sakura algo ofendida por el solo hecho que formulara esa pregunta. –Auque me gustaría saber a qué se debió ese arrebato- exclamó

-¿Arrebato?- preguntó Shaoran con fingida inocencia.

-Debió ser un arrebato lo que te impulsó a malgastar tres millones y medio¡en una sola noche! Tan típico de los niños ricos- atacó ella con mordacidad.

-En qué mal concepto me tiene mi adoradísima prometida- replicó él en tono ofendido.

-Déjate de payasadas… suficiente espectáculo fue verte babeando por aquella pelirroja-espetó Sakura sin pensar.

-¿Celos fierecilla?- preguntó Shaoran con aire burlón.

-¡Ya quisieras!- exclamó ella mirándolo con desdén, -Simplemente quería ver si era necesario traer un baldecito para la baba-

-¡Qué modales!- exclamó él con fingida sorpresa.

-¡Si, mira que no los tengo muy buenos, así que si me sigues hablando en ese tonto petulante ve buscando un salvavidas porque te lanzo al agua!- amenazó ella.

-Muy bien, muy bien, no rujas fierecilla-

Sakura paró en seco y lo miró entrecerrando los ojos.

-Me rindo, realmente no deseo caer en el agua en este momento- dijo él entre risas.

-Pues entonces cierra tu enorme bocota- masculló Sakura tratando de controlar las ganas de cumplir su amenaza anterior.


Tomoyo había llamado a Akane para avisarle que no podría llegar temprano. Cuando se enteró de la verdad acerca de Eriol Hiraguisawa no pudo contenerse y tuvo que salir a tomar aire. Se llevó la reveladora carpeta consigo sin saber muy bien que hacer. Llevaba horas conduciendo sin rumbo. Habría preferido mil veces no saber la verdad, pero ya que había tenido la desgracia de conocerla no podía pasarla por alto.

Aún no estaba segura de qué hacer con lo que sabía. Por un momento se le pasó la idea de ir a visitarlo, pero la desechó inmediatamente. El Eriol Hiraguisawa con quien se casó murió en un accidente de avión. Esa era la mentira que había inventado, era SU mentira.

Disminuyó la velocidad y se estacionó en un parque completamente desierto. El jefe no se encontraba para aclarar sus dudas, ella estaba al mando, y si ese hombre pertenecía a la misma organización terrorista a la que se enfrentaban en ese momento él iba a colaborar, de eso se encargaba ella.

Condujo hasta su apartamento. Era necesario hablar con Sakura y compensar a su hijo, ella iba a enseñarle la importancia de el honor y el cumplimiento de lo que se acuerda, además Ryo era el centro de su vida. Y Eriol... prefería creer que nunca estuvo en ella.


Ambos entraron a la habitación con las expresiones algo cansadas.

¿Qué opinas de los sospechosos?- preguntó Shaoran.

-No se puede descartar a nadie a simple vista, mandaré las fotografías a Tomoyo y le pediré que haga una investigación, puedo asegurarte que me conseguirá hasta el nombre de la amante del veterinario del perro-

-No lo dudo- afirmó Shaoran viéndola trabajar en el ordenador.

Sakura sintió que se movía a sus espaldas pero prefirió concentrarse en lo que hacía. Oyó la puerta del baño cerrarse y suspiró algo más aliviada.

Marcó al celular de Tomoyo.

Timbró cinco veces antes de que contestara.

-Daidouji-

-Tomoyo, soy Sakura- dijo ella algo extrañada porque no hubiese revisado quien llamaba.

-Hola Sakura¿cómo te va con la misión?- preguntó tratando de no sonar diferente.

-¿Qué sucedió Tomoyo?- preguntó Sakura preocupada.

-No te preocupes Sakura, todo está bien- Contestó.

-¿Estás en tu apartamento?- .

-No, estoy conduciendo-

-Cuando estés lista me lo dirás. Cuentas conmigo-

-Lo se Saku, lo se- murmuró Tomoyo en un tono bajo. -¿Como van?

-Te envié fotos de los sospechosos, necesito que hagas una investigación profunda de ellos-

-La tendrás mañana cuando despiertes-

-Gracias Tommy y cuídate, solo recuerda que es mejor abordar los problemas y no esconderte de ellos-

-Gracias Saku, Buenas noches-

Sakura cortó la comunicación visiblemente angustiada. Shaoran salió del baño instantes después cubierto por una bata verde oscuro y se acercó a ella.

Sakura miraba en su dirección sin verlo realmente. Estaba notablemente preocupada, el tono que usó Tomoyo durante la conversación denotaba que algo grave sucedía.

-¿Terminaste?-

La pregunta la sacó de sus pensamientos y lo miró por primera vez.

-Eh… si, si, ya- dijo ella algo aturdida mientras se levantaba de la silla y sacaba una pijama de la maleta.

Shaoran no hizo preguntas.


Sakura salió del baño algo menos confusa. Había sacado por error una de sus camisones de satén y se sentía algo incómoda por el profundo escote en V y lo corto que era.

Rezó internamente para que Shaoran estuviera dormido.

La habitación estaba a oscuras, solo se filtraba algo del resplandor de la luna por las cortinas.

Sakura caminó hasta la cama y entró en ella cubriéndose con la sábana y arrimando el cobertor. Tenía algo de calor.

Se colocó de espaldas a Shaoran tratando de no rozarlo en ningún momento. Todo iba bien.

El problema surgió cuando ella sin poder dormir durante un buen rato sintió como él la abrazaba por la cintura y la pegaba contra su pecho.

Cuando Sakura pensó que nada podía ser peor, se percató que él no tenía nada cubriéndole el torso.

Suplicó interiormente que por favor fuera lo único que tuviese desnudo.


Tomoyo llegó a su casa algo demacrada. No sabía que decisión tomar al respecto. Si tan solo Sakura estuviera en la ciudad, se dijo con pena mientras abría la puerta.

-Niña- exclamó Akane saliendo de la cocina con un paño de cocina entre las manos.

-Buenas noches Akane- dijo Tomoyo en un suspiro. –¿Dónde está Ryo?-

Akane hizo una mueca, -en su cuarto, se fue ahí luego de decirle que no ibas a poder venir temprano…-

Tomoyo asintió con la cabeza. Dejó su bolso sobre la mesa y caminó intentando borrar su expresión triste y sacarse a Eriol por un momento de la cabeza.

Tocó dos veces la puerta y no obtuvo respuesta así que entró. Vio a Ryo sentado en el suelo pasando las hojas de un libro sin leerlas colocando a Norman, la lagartija de peluche frente a él.

A Tomoyo se le contrajo el corazón. Cuando Ryo había comenzado a preguntar por su padre ella le dio el libro que Eriol le había regalado en el tiempo que estuvieron juntos, era el único recuerdo que conservaba. Ni una flor, ni un anillo, ni una fotografía.

-Ryo- susurró Tomoyo desde la puerta.

El niño volteó a verla y fue hasta ella. Tomoyo se agachó y el niño le dio un beso en la mejilla. –Hola mami-

Tomoyo quiso llorar, él pequeño niño frente a ella era el ser que más la amaba, el que más dependía de ella; no volvería a romper una promesa por nadie, y mucho menos por Eriol.

-Lamento no haber podido llegar a tiempo para ir a la exhibición de juguetes del centro comercial- dijo Tomoyo con sinceridad.

Al mirarlo a los ojos pudo ver la decepción. –Pero eso no quiere decir que no vayamos a tomar helado- La cara de Ryo volvió a iluminarse.

Tomoyo le dio un beso en la frente. Dile a Akane que vamos a salir.

-¿Mami, podemos ir con Akane y Norman?- preguntó ilusionado.

-Claro que sí- respondió Tomoyo sonriendo. –Me cambio y nos vamos-

Tomoyo fue a su habitación y se cambió a un atuendo más informal. Su hijo iba primero. Luego regresaría, conseguiría la información para Sakura y haría algo con respecto a Eriol, no sabía qué, pero lo haría.

Fin del cap


Hola!!!!

Antes que nada disculpen la demora! Este fin de semana estuve en la playa (sin internet) y no pude subir este capítulo hasta ahora. Me complace que el cáp anterior fuera de su agrado, espero que este también.

Aqui finalmente conocimos a los sospechosos! A partir de aqui Saku y Shao comenzaran con su labor de agentes y la historia de Eriol y Tomoyo empezara a desenredarse. (ojalá no se unan mas al club Anti-Kate por el asunto Eriol)

Dejen sus comentarios y nos vemos pronto!!!

Kate