A través del cristal
Cap 10
-Ehm… ¿si?- carraspeó Sakura.
-¿Cuál era su nombre?- preguntó Yue algo dudoso.
-Sakura- respondió algo preocupada. -Oh¡me parece haberte visto en el casino!- agregó ella con una expresión de satisfacción ante un gran logro.
-Si, ya recuerdo, iba de acompañante de uno de los jugadores-
-¿Tu prometido?- preguntó Nakuru curiosa.
-Si- respondió Sakura tragando saliva.
-En ese caso, los esperamos a ambos- dijo Nakuru aplaudiendo mientras sonreía.
-¿Uh?-
-¡Al teatro!- explicó Nakuru.
-Si claro, ahí nos vemos, ya debo irme- dijo.
-Nosotros también nos vamos, adiós- dijeron ambos alejándose.
-Ahhhhh- suspiró Sakura, -Parecen personas muy agradables- murmuró sonriendo. A pesar de sus diferencias aparentes formaban una bonita pareja. Sakura se visualizó con su "pareja" y tuvo que desinflar la burbujita de pensamiento. Nosotros de bonita pareja no tenemos nada, pensó frunciendo el seño y caminando muy deprisa prácticamente atropellando a todo el que se cruzaba en su camino.
Shaoran esperaba en el camarote con una expresión de molestia, luego de entrevistarse con Le Vian y haber estado intentando contactar a "la inubicable", se quedó ahí esperándola.
Sakura ingresó a la habitación, a golpe de las cinco de la tarde, había descargado su repentina molestia en la compra de algunas otras cosas. Suspiró al verlo dormir plácidamente en medio de la cama.
Sonrió levemente y caminó hasta una silla dejando sus bolsas. Encendió el ordenador y se sentó en una de las sillas.
Oyó un ligero murmullo proveniente de Shaoran, y curiosa como era, se acercó hasta él.
-Tammy- decía entre risas moviéndose levemente.
Sakura frunció el seño. Con que "Tammy" se dijo y sintió un incontenible impulso por golpearlo con algo. Lamentablemente no había ningún objeto adecuado a la mano y tuvo que conformarse con despertarlo abruptamente.
-¡Shaoran!- vociferó con voz seca.
Shaoran se sentó en la cama como un resorte, completamente aturdido y con los ojos bien abiertos. Poco a poco la fue enfocando y su mirada se fue tornando furiosa.
-¡Llegas tarde y te atreves a despertarme!- exclamó incrédulo mientras se ponía en pie.
Sakura no supo como justificarse y optó por la retirada. –Yo estaba trabajando-
-¡Quedamos a una hora!- replicó él furioso.
-¡Pero se me presentó la oportunidad de estudiar de cerca a Kronfuss!-
-Así que estuviste con Kronfuss- exclamó él sin calmarse ni un ápice.
Sakura estaba al límite. Shaoran pronunciaba una palabra más y lo mandaba a freír espárragos a China.
-¡Si¿Tienes algún problema?- preguntó ella alzada.
-Sí- vocifero el sin pensar.
-¿Cuál? Si se puede saber… porque hasta donde yo se soy una persona libre e independiente de hacer lo que se me de la regalada gana con o sin Kronfuss, si no crees que estuve trabajando es tu problema no el mío ¿captas?- dijo ella roja de cólera.
-¡Tu eres mía!- dijo él en un arranque y se arrepintió instantáneamente.
Sakura cambió su expresión al instante. ¿Escuché lo que creo haber escuchado? Se preguntó viendo a Shaoran que en ese momento desviaba la mirada.
-Disculpa, pero hasta donde yo se no soy de nadie- dijo ella con voz pausada, tanteando el terreno Shaoranoso.
-Me refiero a… a que eres… mi prometida- dijo él intentando reparar su error.
Sakura se relajó un poco. –Bien, yo no hice nada que pueda ofender la dignidad del amo del universo, porque para tu información cumplía con mi trabajo y la novia de Kronfuss estaba presente, la misma que tan amable nos invitó a AMBOS a ir a una presentación en el teatro-
Shaoran fue apaciguándose poco a poco. -Está bien-
¿Está bien? Se preguntó Sakura volviendo a irritarse. ¿Ningún lo siento Sakura no volveré a comportarme como Shaoran el rey de la selva? pensó. ¡Hombres!
-¿Dijiste algo?- preguntó Shaoran entrecerrando los ojos.
-Nada- Dijo Sakura molesta, sentándose en la cama.
-En ese caso debo informarte que hablé con Le Vian-
-¿Qué dijo?- preguntó Sakura con voz seca.
-Por lo que hablé con él me dio la impresión que Niyobu no era nuestro hombre, tengo sospechas que LeVian sea su victima-
-Concuerdo- afirmó Sakura, ya concentrada en el trabajo.
-Voy a comer algo, ya que al parecer has descartado a Kronfuss solo porque su novia te agradó…-
-Alto- exclamó Sakura, -Yo nunca dije que lo dejemos de lado, simplemente no creo que sea el culpable, pero la vigilancia debe seguir, en menor grado, pero continuar al fin-
-En ese caso asistiremos al teatro-
-Eso era más que obvio- respondió ella. -¿Viste a Niyobu?- preguntó Sakura.
-No-
-Es importantísimo, debemos entrar en su camarote e instalar cámaras, yo ya lo hice en el de Kronfuss, un rastreador para Niyobu sería bueno-
-Si, tienes razón, lo buscaré después de comer algo-
-¿Te da tiempo?-
-Yo creo que sí¿pasaré por ti a las…?-
-Nueve- contestó ella camino al baño. Shaoran asintió y salió de la habitación en busca de comida y su sospechoso.
Shaoran estaba sentado en una mesa con pulcro mantel blanco, bebiendo una taza de café amargo. Aún eran las ocho de la noche y era mejor no molestar a Sakura mientras se arreglaba.
Había ido al camarote de Niyobu. Como supuso, no se encontraba presente. Una vez dentro buscó un lugar donde colocar el video, encontró una lámpara de pie perfecta para ese propósito. El pequeño artefacto de última generación se camuflaba maravillosamente, lo mejor de todo era que los sistemas convencionales de detección no servían con este dispositivo.
Se aseguró de dejar todo en su lugar y observó entre los objetos un trozo de papel húmedo. Lo reconoció por el filo de color verde mar con espacios blancos, como el posavasos como la cafetería de una de las cubiertas desde la cual podía verse a las personas jugando críquet.
Shaoran lo dejó en su lugar y desapareció por la puerta del camarote.
Sakura tomó el vestido nuevo que había comprado. Era la única vez que lo usaría porque al haber sido adquirido con dinero de la organización, ya que parte de la caracterización incluía diversos aspectos incluidos el económico. En misiones podía ser una mendiga o una rica heredera y había que estar preparada.
Volvió a ver el hermoso vestido negro, de finísimos tirantes y con la espalda por completo descubierta dándole un toque sexy sin ser exagerado. Se calzó unas sandalias de tacón muy alto y recogió su cabello en un peinado no muy elaborado, pero que le complementaba el atuendo. Usó nuevamente el anillo que Shaoran le había regalado y una cadena con una esmeralda como dije, se lo había obsequiado su madre antes de morir y casi nunca lo usaba, solo en ocasiones especiales, pero no supo porqué consideró que esta lo era.
Se maquilló muy rápido y miró el mar a través del vidrio. 8:30 en un momento más llegaría Shaoran. Sakura no estaba muy segura de si iba venir listo o iba a cambiarse en el baño, así que prefirió revisar y retocar lo que fuese necesario antes que llegara.
Eras las 11:30 de una mañana nublada en Japón.
Tomoyo sabía que era momento de enfrentarse a sus miedos, pero le resultaban extremadamente difícil. Ese día vería a Eriol por primera vez en casi seis años. Seis largos años…
Había despertado con una fuerte jaqueca y tuvo que tomar dos pastillas para que se le pasara. Hacía un par de horas había llamado a la prisión, Iki Takiyama, era el asistente del director y un viejo amigo de Spinnel, su amigo; y le había prometido que lo podría ver sin que nadie se enterase. Tomoyo creyó que era lo mejor ya que si lo hacía por la vía oficial, debía hacer un determinado trámite y aún no estaba convencida de querer volver a verlo luego de ese día.
Se acomodó un poco el pantalón de vestir negro y la chaqueta guinda. Estaba radiante, era una mujer hecha y derecha, con estilo, gracia, astucia y carácter. No se dejaría apabullar tan fácil, pensó mientras atravesó el marco de la puerta.
-Una triunfadora que no sabe que siente…-, murmuró
Sakura se impacientó cuando diez minutos después de la hora indicada Shaoran no aparecía.
El sonido de la puerta al ser abierta la relajó. Y dio vuelta encontrándose con un Shaoran perfectamente arreglado. Se sintió atraída por su físico imponente y su sonrisa pícara.
-Sakurita-
Y la visión masculina se desinfló, volviendo a ser únicamente el hombre banana que le traía mil y un inconvenientes.
-¿Nos vamos?- preguntó ella caminando hacia él.
-Por supuesto, dijo él ofreciéndole el brazo. Ella lo iba ignorar olímpicamente pero la presencia de varias personas en el corredor se lo impidió. Lo sujetó con la firme convicción de que cortarle la circulación era una idea brillante.
Tomoyo condujo por la autopista hasta las afueras de Tokio, en una especie de territorio desierto, se encontraba un helicóptero esperando por ella. Parqueó su camioneta negra a un costado y descendió del vehículo. Una mujer algo más joven que ella recibió las llaves y se la llevó.
Tomoyo apretó fuertemente la carpeta gris y acomodó su boldo. Tenrio Akemi, un hombre de unos cuarenta años, apariencia bondadosa y lealtad infinita hacia la jovencita que veía como la hija que nunca tuvo; la ayudó a subir.
Ella forzó una sonrisa. El hombre comprendió el mensaje y tomó asiento en el lugar del piloto.
-Vamos a "El Olvido"- dijo en tono neutral.
El hombre no hizo ningún gesto. El sonido de las hélices al girar hizo un ruido profundo que Tomoyo no escuchó. Sus ojos estaban perdidos en el cristal frente a ella y luego en la inmensidad del cielo gris.
Sus manos aún sujetaban con firmeza los papeles de Eriol Hiraguisawa, su ex… solo Eriol Hiraguisawa, se corrigió ella cuando pensó en él.
Sakura caminaba tomada del brazo de Shaoran con una sonrisa bastante creíble aunque en opinión de la propia Sakura era una sonrisa pegada con cinta scotch, si no se esforzaba en mantenerla en su sitio regresaría a un rostro algo fastidiado.
Ya estaba psicológicamente preparada para enfrentarse a la jauría de mujeres locas que lanzarían miradas pecaminosas al "tipo del costado".
Él sonreía como idiota, o bueno, eso era lo que pensaba Sakura mientras lo analizaba aún con su sonrisa artificialmente buena en el rostro.
Casi en la entrada del teatro divisaron a Nakuru en un vestido de raso verde manzana, corto y entallado. Estaba bastante bonita con su sonrisa alegre y el cabello perfectamente peinado.
Kronfuss lucía su típica expresión fría.
-Buenas noches- saludó Shaoran con una expresión algo recelosa.
-Buenas noches- contestó el saludo Nakuru mientras les sonreía a ambos.
-Así que este era el misterioso prometido- dijo Nakuru haciendo que Sakura se sonrojara "por quien sabe que demonios" como pensaba Sakura.
-Shaoran Li- se presentó él regalándole una espectacular sonrisa. Ella los miró con una sonrisita de medio lado y le hizo una seña a Sakura y movió los labios.
Sakura alcanzó a leer: "esta bueno" y volvió a sonrojarse.
Kronfuss los examinó a ambos e hizo un asentimiento de cabeza a modo de saludo. –Entremos-
-Es una estupenda idea- secundó Nakuru tomándolo del brazo.
-¿Qué están presentando?- le preguntó a Sakura en el oído.
-Ni idea- respondió ella.
Shaoran solo movió la cabeza negativamente.
Cuando al fin el helicóptero descendió en un gran espacio de cemento tosco, Tomoyo volvió a sentir la presión en la boca del estómago, el nudo en la garganta y la sangre fluyendo más rápido de lo normal.
-Llegamos señorita- anunció el piloto segundos después que el helicóptero dejara de hacer ruidos.
Tomoyo asintió y abrió la puerta saliendo al exterior y recibiendo de lleno el panorama tétrico de una edificación de roca y cemento completamente gris. La pista de aterrizaje estaba a unos metros del principio de las edificaciones. El olor a sal de mar le produjo náuseas pero no dijo nada al respecto. Caminó por el camino de cemento y piedras con sus tacones aguja haciendo resonar cada uno de sus pasos. Tenrio la esperaba en el helicóptero.
El camino al entrar un poco más en la isla se ampliaba. Tomoyo siguió de largo atravesando el área donde las personas que trabajaban ahí vivían. Llegó a un gran portón de metal gruesísimo. Respiró hondo.
La prisión era cercada por una alta muralla de cinco metros de rocas y cables filosos de electricidad en la parte superior. La única puerta de entrada y salida era la que Tomoyo miraba en ese momento.
Uno de los tres guardias del portón caminó hasta ella. Parecía algo viejo y responsable de los otros dos.
-Buenos días- dijo con brusquedad.
-Aki Yume- pronunció Tomoyo con seriedad.
El hombre solo asintió y con un gesto ordenó abrir el portón. Tomoyo pudo oler el aroma a prisión, a miseria, a encierro y reprimió la sensación de mareo que la invadió. Tomó sus gafas oscuras y se las colocó. Atravesó el portón con seguridad observando que caminaba por un estrecho puente de cemento. El contorno interior de la muralla era un foso extremadamente profundo.
-Cuidado donde pisa señorita, abajo la espera una muerte segura- dijo una voz a sus espaldas.
Tomoyo tomó nota de ello y apuró el paso hasta encontrarse con otro portón de metal. Otros tres guardias estaban custodiándola posicionados en un espacio de cuatro metros cuadrados que sobresalía del lado derecho.
La puerta se abrió y Tomoyo pudo ver finalmente un gran patio con un edificio de seis pisos bastante amplio donde seguramente se encontraban los presos.
Un hombre de uniforme azul marino se le acercó y le hizo una pequeña reverencia.
-Iki- murmuró Tomoyo.
-Venga- dijo este guiándola hasta el interior de el gran edificio. Un hall amplio donde unos cuatro custodios estaban sentados conversando fue lo primero con lo que Tomoyo se topó. Fue guiada por unas escaleras detrás de una pequeña puerta de madera escondida detrás de una columna, que fue abierta por una llave metálica que Iki llevaba en su bolsillo derecho.
Ella no preguntó nada. Y subió interminables escalones hasta llegar a un gran cuarto con un vidrio y una puerta.
Del otro lado del cristal ella pudo apreciar una habitación más pequeña, con una única silla y tanto paredes como suelo revestidos de piedra.
-¿Qué es esto?-
-Es el piso seis Tomoyo-
Ella hizo un gesto de no entender. El miró a través del vidrio el vacío de la otra habitación y comenzó a hablar.
El piso uno es para custodios, el segundo y tercero contiene celdas de tres metros cuadrados, una cama, un baño y comida en buen estado tres veces al día. Pueden salir al patio una vez al día. EL piso cuatro contiene presos en celdas de dos y medio metros cuadrados un futón desgastado, comida en buen estado dos veces al día y una visita al patio cada cuatro días. El baño es menos higiénico.
El piso cinco es el peor. Las celdas son de dos por dos, comida en buen estado una vez al día si tienen suerte, el baño es simplemente un grifo que da a una especie de fosa la cual también sirve de baño. Grandes conductos llevan los desechos por los laterales hasta un gran silo.
Tomoyo tuvo miedo de preguntar. -¿Dónde está Hiraguisawa, Eriol?- preguntó con voz neutra.
-Quinto- respondió Iki luego de unos instantes.
Tomoyo no dijo nada, lo suponía. Sintió los ojos arderle.
-El piso seis- continuó Iki, -es el de interrogatorios, la escalera normal te trae directamente a la habitación que ves a través del cristal. Esta entrada es restringida incluso para los propios custodios.
-Cuando estés lista, abres esa puerta, lleva a un pequeño cubículo con otra puerta, la atraviesas, y la primera puerta a tu derecha es la de esa habitación-, dijo Iki señalando el vidrio.
-Lo traerán en unos instantes, yo debo irme-
-Si, gracias- murmuró.
El sonido de la puerta pareció amplificarse cuando cerró al salir. Tomoyo se sentó en un sillón y esperó con ansiedad. Tenía pavor, verdadero terror de ver en lo que seis años en el olvido habían podido hacer en Eriol.
La voz por un altoparlante la sobresaltó. –Autorización para ingresar-, dijo una voz seca que desconocía, supuso que era la del guardia y presionó un botón verde que decía INGRESO, en la consola frente a ella.
La puerta se abrió con suma lentitud y entró un guardia uniformado. Tras él un hombre de cabello oscuro al que no podía verle el rostro apareció, vistiendo un desgastado traje de preso gris oscuro, con esposas en las manos y pies y una cadena que unía ambos.
Gruesas lágrimas cayeron por las mejillas de Tomoyo cuando vio como era obligado a sentarse en una silla pequeña y con una vara negra le hacían levantar la cabeza hacia ella. Los ojos azules parecían estar fijos en ella, aunque estaba segura que él no podía verla. Su rostro pálido y ojeroso, sus expresiones sin emoción alguna. Estaba muy delgado y parecía carecer de vida. No era nada de lo que ella recordaba.
Tomoyo tuvo que volver a sentarse en el sillón sin poder borrar la imagen de su mente. Se le vinieron tantos recuerdos a la cabeza, el primer beso, la primera cita, la noche de bodas, el día en que le regaló el libro, la nota, el nacimiento de su hijo… tanto que había pasado con y sin él.
Lo vio derrotado.
El guardia abandonó la habitación. Y todo quedó nuevamente en silencio.
Tomoyo secó sus lágrimas y se miró en un pequeño espejo de mano. Esperó un poco hasta que el enrojecimiento de sus ojos pasó y su expresión volvió a ser la de siempre.
Ella se puso de pie y caminó hasta la puerta. En ese instante el teléfono celular en su bolso la trajo a la realidad y contestó con las manos temblándole.
-Daidouji-
-Explique su estancia en "El Olvido" en este instante- dijo una voz autoritaria del otro lado que ella reconoció como la de Clow.
Tomoyo sintió el alma caer a sus pies. Y se tomó la cabeza con una mano sin saber que decir.
-Contesté- le dijeron del otro lado de la línea.
-Jefe, realizaba investigaciones para el caso de la TRA, ante su ausencia me tomé la libertad de usar su archivo personal para recolectar datos. Encontré una relación con el procesado Hiraguisawa, Eriol. Al necesitar información vine hasta aquí a obtenerla-
Clow suspiró. –Espero que esté segura de lo que hace Daidouji-
-Lo estoy señor, solicito permiso para entrevista-
-Concedido. Estoy en la India así que estás a cargo, tienes mi aprobación en lo que hagas siempre que consigas lo que necesitamos. Ya que estás involucrando a Hiraguisawa, consigue información a cualquier precio-
-Como ordene-
La comunicación fue cortada y Tomoyo guardó su móvil en el bolso. –Ya no había vuelta atrás- Tomoyo atravesó la primera puerta, la segunda y tocó la perilla plateada de la tercera con temor.
Giró el pomo y esperó estar haciendo lo correcto.
Fin del cap
Hola!!!
Lamento la demora... se me pasaron unos días porque estuve algo (por no decir muy) ocupada. Como prometí en el cap anterior vimos MUCHO T y E. Se que algunas deben estar volviendo a armar el club "maten a kate" pero... era necesario. En este cap vimos muy poco S y S... lamento traerles açmalas noticias... en el proximo seguiremos con TyE para poder entender de una vez por todas un poco mas. (pero habra un "pequeño acercamiento")
Muchas gracias a todas por sus reviews!!! Ya vamos 95 n.n Bueno espero seguir recibiendo sus comentarios... un saludo especial a Angel Zafiro y... Nos vemos pronto!!!!
Kate
